La pirámide de Ponzi es un tipo de estafa piramidal en la cual los beneficios de los antiguos inversores son pagados por el capital de los nuevos.
Como la economía mundial, se trata de un sistema que necesita para sobrevivir que haya un movimiento perpetuamente acelerado. Cuando el sistema se ralentiza, colapsa (no entran más capullos y por lo tanto no puedes pagar los intereses de los anteriores).
Un truco tan simple y tan viejo permitió a Bernard Madoff mantener durante 20 años su chiringuito financiero, batiendo la marca del mayor fraude de la Historia: los inversores que confiaron en el ex-presidente del NASDAQ para invertir su dinero, han visto como 50.000 millones de dólares se han evaporado.
Lo divertido del asunto es que, por una vez, los estafados son los grandes y poderosos. Los muy estúpidos, se creyeron que el dinero se puede crear de la nada, y cayeron en la trampa de toda estafa: la avaricia. Madoff se ha convertido, por derecho propio, en el rey de los trileros.
Los que de pequeños veíamos al mago Tamariz en la tele, sabemos algo que estos soplapollas encorbatados desconocen: lo que se crea de la nada, puede hacerse desaparecer con la misma facilidad.
En un mundo en el que el dinero no está referenciado a riqueza alguna, cuyo valor es un puro convencionalismo, es igual de fácil crear dinero de la nada, que ese dinero se volatilice como el humo. Y se queden los inversores con la misma cara de pasmado que se queda un niño cuando ve aparecer y desaparecer una naranja detrás de su oreja. ¿Se pensará el niño que su oreja produce de verdad naranjas? ¿Se creerá la ilusión?
La economía mundial es una gran mentira, un descomunal espectáculo de magia.
Me hizo gracia una frase que contó el Picapiedra, que a su vez aprendió de su abuelo.
A un cura, le quitas el latín, y es un capullo con sotana.
Le quitas la sotana, y no llega ni a medio capullo, añado. Pues lo mismo pasa con la nueva nobleza económica. Con su aspecto impoluto, su coche de lujo, su viaje en business class…todo el Universo está hecho para su disfrute.
Le quitas su jerga y el traje, y queda un soplapollas, un pringao, un tontol’haba.
Cualquiera de vosotros, queridos lectores, tiene más cultura e inteligencia que el más eminente de estos tiburones de las finanzas. Os hacen creer que es justa su retribución porque ellos conocen los engranajes del sistema, mientras que nosotros, pobres mileuristas, somos prescindibles, una tuerca de fácil recambio. Esto es falso. Lo que pasa es que ellos están en el lugar adecuado para medrar: en la arteria yugular del sistema, chupando como vampiros. Nosotros somos los imprescindibles, los que creamos riqueza, riqueza que ellos compran pagando con los billetitos que ellos mismos sacan de la chistera.
¿Exagero?
Pondré un ejemplo (recomiendo encarecidamente su lectura):
La segunda mayor colocadora de la basura de Madoff era Optimal, filial financiera del Banco Santander. Un mes antes de que se descubriera la trama enviaron a un equipo “muy senior” a auditar el chiringuito financiero de Madoff; miraron hasta debajo de las alfombras, y volvieron convencidos de que Madoff era un genio de las finanzas.
Un mes después, resultó que era el rey de los trileros.
XDDDDD
JOAS JOAS JOAS JOAS
¡Hay que ser subnormales!
Tal es la nobleza económica, quien dirige nuestras vidas, la clase de referencia que tantos quieren emular en su opulento tren de vida. Despojados del hábito y el breviario, un atajo de pijos ignorantes. Parásitos.
Y ahora, cambiamos de tema, para hablar de otros parásitos. Como Bisbal y compañía, recua de vagos, que quiere trabajar un día y vivir el resto de su vida de ese trabajo. El empeño es comparable a que el mismo Bisbal, cuando trabajaba de paleta (¿era ése el paleta, no?), una vez construida una casa, se echase a descansar, pretendiendo que cada día que su casa fuese habitada, los propietarios tendrían que pagarle un canon. Si al resto de los trabajadores no se nos permite vivir de nuestro trabajo de ayer…¿por qué a esta clase de parásitos sí?
Y recordemos que al fin y al cabo, estos pringaillos de los 40 subnormales no son más que la cara amable que pone la industria discográfica (para que se la partan). No olvidemos que la $GAE es la Suciedad General de Autores y EDITORES. Que son los que tienen la propiedad de los derechos, y quienes se llevan la inmensa mayoría del pastel, dejando para los saltimbanquis las migajas.
Pero claro, es más presentable que salga Aurorita Beltrán insultando a los emuleros, a que salga el presidente de EMI Records. La voz de su amo. Guau, guau.
Muchas gracias, señores de la industria del entretenimiento. Encantado de haberles conocido. Su modelo de negocio ha terminado. Liberen a sus rehenes; la música, el cine, la literatura; y les permitiremos huir con lo robado. No es que sean ya prescindibles, es que son un ESTORBO, una cortapisa para la libre difusión del arte y del conocimiento. Desaparezcan de una vez.
Por cierto, el otro día, leyendo el GurusBlog, me encontré con un artículo que aporta un punto de vista diferente:
¿Nos pagarán por consumir contenidos?
Pues mucho me van a tener que pagar, para que yo pierda el tiempo y la armonía escuchando la bazofia de Alejandro Sanz, El Canto del Loco o demás rebuznos de las radiofórmulas.
En serio. ¿Cuánto me tendrían que pagar para que perdiese tres cuartos de hora, poniéndome de mala ostia escuchando los grititos de maricona del grupito de moda? Yo lo pienso seriamente. Quizá por 40, 50€ estaría dispuesto a ensuciar mi mente con ese concentrado de estupidez, tocado por niñatos ataviados con ropa casual.
Desde el artículo anterior, se llega a otros enlaces que desarrollan la idea. Estos sí que merece la pena perder un ratito leyéndolos, en mi nada modesta opinión. Al menos, aportan una visión novedosa de la cuestión. Si el análisis es certero, lo dirá el tiempo.
Sobrecapacidad en la industrial del Ocio ¿Dónde esta mi dinero?
El valor de los contenidos tiende a cero
¿Y el continente? El continente es plástico. Que se metan por el culo su CD, las discográficas. Y mejor aún si es un vinilo.
Señoras, señores, señoritos y señoritas, animalitos en general…



























