Cuando hablábamos del tigre celta, hice una referencia a la balanza comercial española. Creo que me falto ahondar un momento sobre el tema.
En un mundo con intercambios financieros globalizados, donde operan compañías transnacionales, el concepto de Estado es cada vez más tenue. Pero aún así, nos sigue siendo útil establecer conjuntos con arreglo a las fronteras internacionales, subsistemas económicos más o menos arbitrarios en su definición (como lo son las fronteras) pero que nos ayudan a ver el balance neto de los flujos económicos.
Vamos, sin tanta palabrería: nos fijamos en un Estado, y calculamos el volumen de exportaciones de bienes y servicios, y a ello le restamos el volumen de importaciones: ese valor es la balanza comercial. A mayor escala, no deja de ser el balance que hace cualquier empresa: el importe que obtenemos de las ventas, menos lo que nos cuesta producirlo. Tampoco diferente a una familia: el dinero que entra en casa, menos el que gastamos en comida, vestido, pagar facturas…
Y así, en cualquier sistema que intercambie algo (materia, energía…) con el exterior. El balance es lo que entra, menos lo que sale. Si es positivo, se acumula. Y si es negativo…el sistema acaba por vaciarse.
Mi padre lo decía aún más claro, y con menos petulancia: “Onde se quita e non se pon, acábase o montón“.
Bendita cultura popular, ahora ya no tenemos ni eso.
Bueno, pues sin tanta retórica, ahí va la balanza comercial de las 35 mayores economías (estimaciones para el 2007, en millones de dólares).
China — 368.200
Japón — 201.300
Alemania — 185.100
Arabia Saudita — 88.890
Rusia — 68.500
Suiza — 67.890
Países Bajos — 59.280
Noruega — 55.820
Suecia — 30.190
Canadá — 28.460
Irán — 19.000
Finlandia — 17.120
Venezuela — 17.020
Austria — 12.610
Argentina — 11.154
Bélgica — 11.040
Indonesia — 10.210
Brasil — 10.200
Tailandia — 8.619
Dinamarca — 4.699
Corea del Sur — 3.700
México — -5.414
República Checa — -5.701
Irlanda — -12.600
Sudáfrica — -16.280
Polonia — -18.030
India — -18.530
Portugal — -18.530
Francia — -35.940
Turquía -36.270
Grecia — -36.400
Australia — -50.960
Italia — -57.940
Reino Unido -111.000
España — -126.300
Estados Unidos — -747.100
Es decir, que con los intercambios comerciales España está cada día que pasa un poco más magra. Este segundo pues no es precisamente de consolación, pues no hay consuelo en perder 100 millones de ouros porque compramos más de los que nos podemos permitir (más o menos, como una familia caprichosa que se endeuda para comprarse un plasma que no se puede permitir para su nivel de ingresos).
Sin embargo, esta lista no es del todo justa. Habría que tener en cuanta el volumen de producción de una economía, y ponerlo en relación con el desequilibrio de la balanza. Una diferencia entre ingresos y gastos de 100.000€ para Telefónica, por ejemplo, es pecata minuta, una cantidad despreciable y se puede considerar un balance neutro. Sin embargo, si la ferretería de la esquina gasta cada año 100.000 ouros más de los que ingresa, es el desastre absoluto.
Por ello, he puesto en relación la balanza comercial con el PIB de cada Estado. Es decir, el tanto por ciento que representa lo que se gana o se pierde en los intercambios comerciales, respecto al volumen total de la economía.
Y…tachaaaaan…¿en qué posición vuelve a quedar España? Yo creía que ésta sí que la ganábamos, pero tampoco. Evidentemente, los que estaban en rojo siguen estando en rojo, pero las posiciones cambian.
Arabia Saudita — 23,29%
Suiza — 16,34%
Noruega — 14,61%
China — 11,08%
Países Bajos — 7,86%
Venezuela — 7,46%
Irán — 7,01%
Finlandia — 6,96%
Suecia — 6,79%
Alemania — 5,61%
Rusia — 5,31%
Japón — 4,6%
Argentina — 4,25%
Tailandia — 3,51%
Austria — 3,34%
Bélgica — 2,46%
Indonesia — 2,36%
Canadá — 2,15%
Dinamarca — 1,53%
Brasil — 0,78%
Corea del Sur — 0,38%
México — -0,61%
Francia — -1,4%
India — -1,58%
Italia — -2,75%
República Checa — -3,39%
Reino Unido — -4,07%
Polonia — -4,29%
Irlanda — -4,94%
Estados Unidos — -5,41%
Turquía — -5,52%
Sudáfrica — -5,86%
Australia — -6,2%
Portugal — -8,41%
España — -8,84%
Grecia — -10,11%
¡Vaya, nos vuelve a ganar Grecia, como en baloncesto! Es un alivio, al menos estar por encima de alguien, aunque ese alguien sea un país desestructurado económica y socialmente y hundido en la corrupción.
De todas formas, no está mal una segunda plaza mundial. No he hecho las cuentas para todos los países, pero mirando a ojo, creo que no hay ningún país que pierda tanto dinero en relación al tamaño de su economía. No sólo somos los subcampeones mundiales absolutos en las olimpiadas de la ruinosa actividad económica, sino que también somos subcampeones mundiales relativos.
¡Bien! Ser español, un orgullo; ser madrileño, un título…como reza en los taxis madrileños. Triste, muy triste.
Un análisis de las dos listas nos puede iluminar sobre la causa principal de este desajuste entre los platillos de la balanza. ¿Qué es lo que desequilibra el fiel, en uno y otro sentido? La energía. España, como Estados Unidos, son importadores netos de energías primarias (petróleo, gas, carbón…). Y en esas, entroncamos con el análisis precedente, el de los coches eléctricos (el transporte consume casi la mitad de la energía).
España ha podido seguir pagando esta factura porque, por arte de magia, ha visto como el valor del suelo sobre el que asienta las posaderas la Patria multiplicaba su precio por diez. Dicho de otro modo, las empresas españolas han recibido un subidón de capital (en primer lugar, las constructoras y promotoras y, a través de ellas, toda la economía) con cargo a nuestros riñones: hay mucho dinero, porque nosotros nos hemos comprometido a entregarles nuestro sueldo los próximos 15, 20, o 30 años.
Pero ese juego se ha acabado. Nuestros riñones no pueden con tanta carga y no nos quedan parcelitas en la costa que vender al matrimonio de ingleses jubilados.
¿Entonces, cual es nuestro futuro? Pues como toda familia que gasta más de lo que gana…nos vamos a ir a la mierda.
Bueno, en este caso, además de los intercambios comerciales habría que tener en cuenta los financieros (la economía irreal, el intercambio de papel a cambio de papel). La bajada del precio de los combustibles va a suponer un alivio este año a las economías más entrampadas como la nuestra o la gringa, pero también se van a ver privadas de cualquier ganancia por este motivo ya que los mercados financieros están bloqueados. Gripados, como el pistón de una Vespino trucada, más bien.
¿En resumen? Pues en resumen, la economía española no es competitiva. A pesar de que cobramos unos sueldos de mierda y echamos más horas que nadie, nuestra productividad está por los suelos.
¿Con qué modelo de producción queremos competir, con India o con Irlanda?
Pues a la vista de cómo funciona la universidad española…ni con la India.
Bueno, ahora vamos a cambiar de tema. No quiero que penséis que esto tenga que nada que ver con la crisis, con la caída en la productividad, con el desfase de la balanza comercial…
Simplemente me parecieron curiosas, las imágenes. Servirían para ilustrar en el diccionario el término “abandono”, “ruina”. También acompañarían bien a la entrada “decadencia”.
Se trata de la centenaria fábrica de Rover en Longbridge, abandonada desde hace casi tres años cuando la marca se vino abajo, y sus despojos fueron comprados por empresas chinas (derechos de producción de las series 25 y 45) e indias (el logo, la marca, ahora pertenece a Tata Motors).
Las imágenes, realmente evocadoras, impersionantes, las encontré en microsiervos (ver los enlaces a las galerías propuestas).
También son tremendamente interesantes (cómo me gustaría husmear por ahí) las fotos del siguiente artículo:
Longbridge – La mayor fabrica abandonada del Mundo.





















