La mirada del mendigo

3 marzo 2010

Execración del bilingüismo

Archivado en: lengua — Mendigo @ 23:34

Namórate de lingua

Artículo 3 de la Constitución post-franquista:

El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

Con ello queda remachada la supremacía de un territorio, Castilla, sobre el resto. Continuismo, pues, con el centralismo uniformizador de etapas precedentes.

Sin embargo, el papel de la ley choca contra la realidad: la lengua propia de Galicia no es la lengua de Castilla. La lengua propia de Galicia es el gallego, en la cual los gallegos llevan comunicándose más de un milenio.

Una afirmación tan aparentemente obvia es el nudo gorgiano de la cuestión lingüística en Galicia. El único idioma propio de Galicia es el gallego; por supuesto que, por la vía de los hechos consumados, se ha estado introduciendo un idioma extraño, fundamentalmente en el medio urbano, como es el castellano. Este idioma es ajeno a la cultura gallega, como lo es el eucalipto a nuestros ecosistemas.

Primero el castellano se impuso, arrinconando al gallego como idioma de aldeanos, de iletrados, sólo válido para dirigirse a las bestias. Ese desprecio, autodesprecio inculcado en lo más hondo de la conciencia colectiva gallega por el poder, llevó a una situación de diglosia en la que las élites urbanas adoptaban los usos que venían de la corte, separándose cultural y socialmente de las costumbre del pueblo llano. De tal forma que el gallego quedó reducido al ámbito rural y familiar.

Llegó o rexurdimento. Grandes personalidades dieron valor a una alhaja que otros se empecinaban en cubrirla de estiercol. Durante décadas la limpiaron y la fueron poniendo en el lugar que le correspondía, rehabilitando una cultura milenaria que, como tantas otras grandezas había sido despreciada por la ciencia oficial hasta entonces.

El proceso de recuperación del patrimonio cultural sufrió un brusco parón con las dos dictaduras del siglo pasado, la del general Primo de Rivera y la cruenta sublevación militar del 36. De nuevo, el uso del gallego fue proscrito al ambiente familiar, imponiendo el uso del castellano como lengua vehicular y oficial, sobre la vernácula.

Y entonces llegó la Transición, y como en otros temas, en el aspecto cultural todo quedó atado y bien atado: se afirmaba la supremacía del castellano sobre el resto de tradiciones lingüísticas españolas, aún respetando formalmente éstas, es decir, cejando en su persecución. De hecho, se identificaba al Estado Español con Castilla, modelo en el cual el resto de naciones y pueblos debían mirarse. El vasco, el bable, el catalán, el castúo o el gallego eran “rarezas”, especifidades locales toleradas igual que se podía tolerar la homosexualidad o el ateísmo. Pero queda claro que quedaban fuera de la norma, que era católica, apostólica y castellana.

Y burla, burlando, así estamos en el momento actual. Básicamente, la lengua castellana está afianzada en las grandes urbes gallegas (con excepción de la capital, Santiago) mientras que el gallego sigue siendo predominante en las aldeas. En las villas, las fuerzas están, más o menos, igualadas.

Pero siendo que la potencia demográfica (además de económica y cultural) está en las ciudades, más jóvenes, y por lo tanto el futuro de Galicia, se entiende que el gallego pierda a pasos agigantados hablantes. La mayoría de los galegofalantes emplean un gallego deformado, mezcolanza con el castellano, llamado gastrapo. Tanto que la inmensa mayoría cree estar hablando en gallego y se sorprende de oír un gallego sin contaminaciones, el cual les causa a menudo rechazo (porque no lo entienden, y ello les lleva a formularse preguntas incómodas como ¿qué demonios es lo que hablo?.

En resumen, lo que no consiguió el Caudillo, lo consiguió la Transición. La desaparición del gallego está próxima. Quedarán hablantes, pero al romperse el relevo generacional, y al caer la proporción de galegofalantes, los últimos reductos del gallego estarán aislados en un mar de castellanidad.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Por el bilingüismo: aunque en la formulación parezca una solución equilibrada y tolerante, llevaba dentro el germen del exterminio de una lengua y una cultura.

Si ponemos a un conejo y una zorra en la misma jaula, sólo a un débil mental se le ocurre pensar que la situación es equilibrada. El gallego parte de una situación de indefensión frente a uno de los idiomas más poderosos del mundo. Mientras que el castellano fue normalizado en el s.XVIII, el gallego lo ha sido en tiempos recientes, y aún persisten sustanciales controversias. Esas viruelas de juventud, el castellano las pasó hace dos siglos. El gallego, tras siglos de ostracismo, presenta grandes lagunas en el lenguaje científico y técnico, lagunas que sólo pudieron ser rellenadas de forma artificial, lo cual contribuyó a acrecentar el desapego del ciudadano por su lengua, que utilizaron ciertos sectores reaccionarios para ridiculizarlo.

El castellano era un formidable adversario que estaba encastillado en una posición privilegiada: las ciudades, con su dinamismo económico y demográfico. Un idioma con cientos de millones de hablantes, respaldado por el Estado, e inoculado a la población por la teta ideológica de finales del pasado siglo: la televisión. Y no lo digo en tono de broma, sino completamente serio.

El castellano dejó de sonarle raro a miles de gallegos al empezar a escucharlo en la caja tonta. De la misma forma, siempre digo que Goku o Sin Chan hicieron más por la supervivencia del gallego que los académicos de la lengua gallega juntos.

Aún así. Hoy día el gallego es el idioma principal de más de la mitad de la población de la Comunidad Gallega. Fuera de estos límites, en Navia, en el Bierzo o en Sanabria, el gallego ha sido prácticamente borrado del mapa (lo cual evidencia la importancia que tiene el que exista una protección de las administraciones sobre el idioma, igual que la casi completa extinción del asturleonés, espejo en el cual el gallego puede mirarse pues lo que tú eres, yo fuí, y lo que yo soy, tú serás).

Millones de gallegos que, aunque en su mayoría entienden la lengua de Castilla e incluso podrían hablarla, tienen por idioma propio, o que emplean a cotío, a língua de seu, o galego.

Y no, el castellano no es su lengua. Es una lengua ajena, que conocen, que comprenden, que pueden escribir porque se la han enseñado en la televisión o en la escuela (por este orden), pero no es su lengua. El castellano es la lengua de todos los castellanos, pero no de todos los españoles. A no ser que quieras forzar la identidad de Castilla=España, siendo así que entonces, pueden quedarse los castellanos con su bandera rojigualda porque es evidente que el resto no cabemos en ese concepto de Estado.

Habrá que decirlo de una vez para siempre: que casi media población gallega haya abandonado su lengua materna para hablar una lengua extranjera es una anormalidad. Es una anormalidad como lo sería que en Dinamarca se hablase mayoritariamente alemán (lengua que la mayoría de los ingleses conocen, así como el inglés).

Esta anormalidad lingüística tiene unas causas patentes: la constante segregación del gallego, un proceso de apartheid cultural que ha actuado durante siglos. Si en el siglo XVIII la introducción del castellano era anecdótica, sólo entre las clases altas o funcionarios (administrativos, eclesiásticos, judiciales o militares) venidos de la meseta, poco a poco el servilismo y el autodesprecio que se había inculcado a los gallegos hizo que las clases medias urbanas, oriundas, fueran adoptando el idioma invasor. Toda vez que se introdujo la zorra en el gallinero, la suerte estaba echada. Tardaría décadas, pero el destino del gallego, como de tantos otros idiomas, estaba sentenciado.Lo que se inició con una imposición, ya pudo continuar retroalimentándose espontáneamente, creciendo en número de hablantes en las sociedades en las que lograba traspasar un umbral crítico. Si costó introducirlo, llevó mucho menos tiempo hacerse mayoritario y, de ahí, hegemónico en las ciudades.

Y esta es la perfidia del bilingüismo: cualquier observador imparcial, sabe que en las actuales circunstancias, el castellano acabará en cuestión de décadas por desplazar al gallego. De hecho, como ya hemos dicho, éste se encuentra ya herido de muerte, aunque vivo, está sentenciado.

Si no se proteje al gallego, éste morirá. Podemos seguir engañando no sé a quién, con el discurso buenista del bilingüismo: ambos pueden convivir. Podríamos hacer lo mismo contigo, querido lector. Podríamos encerrarte en una habitación con un gigantón de aspecto patibularío armado de fenomenal cuchillo de montería. Una semanita entera, con la comida limitada y cerramos la puerta deseándoos que os comportéis fraternalmente y compartáis amigablemente la comida.

Cuando abramos al cabo de la semana la puerta y comprobemos el resultado, nos encogeremos de hombros resignados; sí así tenía que ser, sea, no cabe en nosotros ninguna responsabilidad si uno de los dos ha prevalecido. Al fin y al cabo, es ley natural, la del más fuerte. ¡Gloria a Darwin en las alturas!

Esto es una hipocresía. Como lo sería meter en la misma jaula a la zorra y la liebre y esperar que todo discurra en paz y concordia. Sabemos que no es así, que esto no es un cuento. Y muchos, sabiendo que no es así, callan y miran hacia otro lado porque les conviene: así no tendrán que pasar la vergüenza de desconocer el idioma de su país. A tanto llega la pereza mental, todo por no ir a clase y reaprender lo que un sistema construido en torno al castellano les forzó a olvidar.

Así que, que quede claro, recapitulemos: el castellano no es el idioma propio de Galicia, el idioma castellano es un idioma extranjero en Galicia, como lo sería el vasco, o el francés, o el inglés.

Si admitimos que el castellano es también propio de esta tierra, se acabó el gallego. Es exactamente lo que está acabando con el gallego.

¿Soluciones? A estas alturas, prácticamente ninguna. Sólo podría revertirse la castellanización de la sociedad empleando métodos análogos a los empleados para introducir el castellano en Galicia. ¡Oh, tiranía! No. Porque en un caso se cortaron carballos, para plantar eucaliptos, y en este sería arrancar eucaliptos para volver a restituir la situación del ecosistema cultural, antes que las tropas bárbaras cambiaran la faz de esta tierra. No es lo mismo robar que restaurar lo robado, aunque para ambos se precise la fuerza.

En blanco sobre negro: la relación con las instituciones, exclusivamente en gallego (tribunales, notarios, registros de propiedad…). La educación, exclusivamente en gallego, quedando el castellano relegado a su lugar natural en Galicia: el de lengua extranjera. Los medios de comunicación, por supuesto, en gallego (A voz de Galicia é, compre que sexa, en galego). Y, de crucial importancia, las televisiones sólo podrían emitir en gallego.

Es evidente que esto sólo se puede conseguir de una forma: con la independencia de Galicia. Y es por ello que sostengo que la única oportunidad que tiene el gallego de sobrevivir, es por la formación de un estado propio ajeno a la Castilla-España. De la misma forma que el portugués ha conseguido perdurar, gracias a desgajarse del resto de territorios Hispanos y contar con el apoyo de un Estado propio.

¿Os parece muy radical? Bien, entonces aceptamos la muerte del gallego.

Pero habrá que elegir.

Si no arrancamos los eucaliptos de los montes y repoblamos con carballos, si dejamos los montes como están y aplicamos el principio del laisez-faire, el eucalipto, un árbol de más rápido crecimiento, más resistente a los incendios, que se adapta a una gran variedad de ecosistemas y crea en unos años un ecosistema propio que le es propicio y tóxico para el resto de competidores, si no hacemos nada será el eucalipto el árbol que colonice toda Galicia. Y dentro de unos años, los niños tomarán al eucalipto como el árbol propio de Galicia, el árbol gallego por antonomasia.

No es ninguna broma: yo me sorprendí al saber que el piñeiro bravo o piñeiro do país (Pinus pinaster)…es una especie alóctona, procedente del Mediterráneo. Las repoblaciones sistemáticas del s.XIX hicieron que ya los paisanos nazcan tomándolo como propio. Y lo mismo pasará con el eucalipto, que vencerá sobre el pino. Y lo mismo pasará con el castellano, y puede que quizá con el inglés, que acabará venciendo a ese primer colonizador y transformando un mundo rico en un desierto cultural de olor a caramelo balsámico.

En resumen, señores, decidámonos. Si optamos por no hacer nada, estamos permitiendo la extinción de la cultura gallega. Que está muy bien, es una opción legítima, pero que quede claro el sentido de vuestra elección.

Y una cosa más: cuando haya desaparecido el último hablante de gallego, habrá desaparecido Galicia. Ninguno de los que habite esta tierra podrá decir de sí mismo que es gallego, pues gallego no es quien nace en un territorio (devastado) en concreto, sino el que comparte una cultura que se fue fraguando usando esta tierra como crisol durante siglos y siglos. Así naciera en Sebastopol, tenga la tez negra como el tizón y se apellide Wong. Si es copartícipe de la cultura gallega, es gallego.

De la misma forma, quiero dejarlo claro: por mucho que se apellide Castro, tenga los ojos verdes y naciera en Chantada, si abjura de la cultura gallega tomando como propia una cultura ajena, no se puede decir que sea gallego. Será ciudadano de la Comunidad Autónoma de Galicia, si está empadronado en ella, pero no es gallego.

La galleguidade no es una cuestión racial, sino cultural. Nadie que no comparta esta cultura puede llamarse gallego.

Quedará el nombre. Comunidad Autónoma de Galicia. Pero será una concha vacía, de esas que cogen los niños en la playa. Sin gallego, el vehículo que articula y alimenta toda una cultura, un modo de percibir el mundo, Galicia ya no existirá.

Para alivio de muchos, insisto, de los que viven en esta tierra odiando sus raíces.

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31 comentarios »

  1. Menudo comentario.
    Quién no le haya leído e interpretado con anterioridad, podría entender en la lectura de su artículo un sesgo nacionalista, pero se equivocarían de medio a medio.
    Usted es un romántico sin patria, que se enamora del paisaje y de los rostros a primera vista, un fundamentalista de la condición humana y por lo tanto de la palabra.

    Bueno, mi buen Señor Mendigo, me hizo sentir gallego y paxariño,

    “Pero non son paxariño
    e irei morrendo de pena.
    xa en lágrimas convertida,
    xa en sospiriños desfeita.

    Dóces galleguiños aires
    quitadoiriños de penas,
    encantadores d’as augas,
    amantes d’as arboredas;
    musica d’as verdes canas,
    d’o millo d’as nosas veigas;
    alegres compañeiriños,
    run-run de todal-as festas,
    leváime n-as vosas alas
    com’unhá follina seca.
    Non permitás qu’aquí morra,
    qu’ainda penso que de morta
    hei de sospirar por ela:
    airiños d’a miña terra,…”

    E con Rosalía, fico em na miña alma chea de saudades,
    ata a próxima Z+—–

    Comentario por Señor de la Vega — 4 marzo 2010 @ 3:29 | Responder

    • Moi boas!

      Nacionalista? En todo caso, sería nacionalista castellano, ya que yo soy castellano.

      Es decir, defiendo mi cultura, la castellana. Eso sí, no pretendo imponérsela a otros, no quiero que mi lengua se convierta en lengua de exterminio.

      No es tan rato. También soy hombre, y feminista. Soy hetero y defiendo el derecho de homosexuales a hacer su propia vida, soy blanco y abomino del racismo, no soy demasiado pobre y defiendo los derechos de los que sí que lo son (aunque muchos ni se han dado cuenta aún, pues viven con dinero prestado, bajo dinero prestado).

      Imaginemos un futuro en el que el inglés haya entrado en nuestras vidas desplazando al castellano. Que el 40% de la población hable naturalmente en inglés y, aunque conociendo el castellano y teniendo aún la habilidad de comunicarse en él, su idioma natural sea el inglés.

      Bien, esto sería otra anormalidad, otra colonización cultural. Yo me comprometería como fuera a defender, a proteger mi lengua, el castellano. De hecho, ya lo hago, o lo intento: como observará, evito en este espacio el uso de barbarismos, tan de moda.

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 10:19 | Responder

  2. Aunque estas palabras que me imagino que salen de la indignación y tristeza, decirte que bravo, bravo por como lo as expuesto, anoche mientras lo leía me sentí identificado, no olvidemos que como quieren hacer en galicia lo quieren hacer en Euskal Herria, cataluña, realmente los que tenemos dos dedos de frente nos damos cuenta que el español desde siempre se a creído el ombligo del mundo, siempre con su arrogancia a querido imponerse a TODO, la historia lo demuestra, el daño que se hizo a las americas no tiene perdón, por citar alguna. Pues en este rincón de España, POR IMPERATIVO LEGAL, que se den cuenta que muchos estamos de acuerdo con sus raíces, hayamos nacido aquí, como si no, solo hace falta querer la tierra y defenderla para sentirse, en mi caso vasco, en el tuyo Galego, etc, realmente poca cosa puede decir uno si se esta a favor después de leer lo que as escrito, solamente decir que solidaridad y lucha, que estas dos cosas como muchas otras no falten, por mi parte solo me queda decir, GORA EUSKADI ASKATUTA, GORA GALICIA ASKATRUTA.

    Comentario por Mikel — 4 marzo 2010 @ 9:28 | Responder

    • Sí, lo que he escrito lo he particularizado en Galicia conscientemente, y es una secuela del ataque al ser gallego de la infumable Rosa Díez. Pero lo mismo (aunque con matices, porque han conservado cierta relevancia social) pasa con el catalán y el vasco. Y aún peor con el asturleonés, que como digo no es más que una etapa más avanzada del proceso de desaparición que está ocurriendo con el gallego.

      Y, como bien dices, podemos irnos a las Américas, donde llegaron los conquistadores e impusieron su lengua y su religión como las únicas verdaderas. E, igual que en Galicia, el guaraní, el quechua, el aymara o el nahuatl sólo perviven hoy en comunidades rurales, empobrecidas, lo cual perpetúa el prejuicio de una lengua de la pobreza, la vernácula, sobre una lengua de la riqueza y el desarrollo, el castellano y, últimamente, el inglés.

      Pero no sólo el castellano o el inglés: el centralismo francés ha barrido al occitano, hablado en sus múltiples dialectos por la mitad de la población francesa (la mitad más alejada de Paris, claro). Ha exterminado el bretón, de raíz gaélica y está en ello con el sardo.

      El portugués con el mirandés, etc, etc, etc.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 10:26 | Responder

  3. Estou de acordo o 300%. Quizais non faría falta que Galiza fora independente. É unha cuestión política máis ca moral, mentres os votantes do rural galego que ademais son os mais perxudicados non se dean conta do que esta levando a cabo o PP non temos nada que facer. Pra min sempre foi máis ca un traballo aprendelo galego foi unha oportunidade de futuro xa que con un pouco de esforzo teño o portugues e mellor ainda as brasileiras na man. XD

    PD: ¿gas mostaza en la xunta?

    Comentario por Kike — 4 marzo 2010 @ 17:52 | Responder

    • Só o PP? Non, oh! A xente do P$O€ tenlle a mesma xenreira o galego, ti escoita a algún deses falar no Parlamento Galego. En canto deixan de ler o guión, din tres palabras castelás por cada galega. Os do PP, nin tan sequera unha, tamén é certo. Iso é o Parlamento Galego? Iso é unha vergoña!!!! Ningún deles aprobaba un exame de nivel básico de galego. Ningún, nin tan sequera os do BNG! Xa poden ir á merda todos.

      Ó final, todo esta baseado no ensino. Se os cativos non aprenden a súa lingua, e IMPOSÍBEL que logo a empreguen, non podes amar o que non coñeces, o que sempre digo da Natureza, vale igual para o galego.

      Ti mesmo, e sabes que téñote por home cultivado, intelixente e intelectualmente inquedo…tes un montón de erros en catro liñas (eu terei máis) debido ó mal ensino que recibiches en galego, e á imposibilidade de vivir na cultura galega nunha cidade como Pontemerda.

      Non é fora, é fose (trabucácheste co castelán, a única forma do subxuntivo en galego é fose). Penso que a forma correcta é darse DE conta, tamén calco do castelán a eliminación da preposición. Non é pra senón para. E non fixeches a contración:
      Gas mostaza NA Xunta.

      SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII.
      ;)

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:20 | Responder

  4. [...] Execración del bilingüismo esmola.wordpress.com/2010/03/03/execracion-del-bilinguismo/  por javierchiclana hace 3 segundos [...]

    Pingback por Execración del bilingüismo — 4 marzo 2010 @ 19:36 | Responder

  5. Sin embargo, el papel de la ley choca contra la realidad: la lengua propia de Galicia no es la lengua de Castilla. La lengua propia de Galicia es el gallego, en la cual los gallegos llevan comunicándose más de un milenio.

    Tan solo con leer el articulo de la wikipedia sobre el lenguaje gallego, uno podrá ver que

    1.- La diglosia del gallego, al adoptar el castellano no fue una imposición, si no una necesidad natural, al relacionarse con el resto de la peninsula.

    2.- El gallego mas antiguo es del año 1228, eso son 782 años y no un milenio.

    3.- En 1906 se fundó la Real Academia Gallega, institución encargada de la protección y difusión del idioma. son 104 años y no un milenio.

    4.- Tanto el castellano como el gallego son idiomas propios de las provincias gallegas.

    Firmado un gallego

    Comentario por Emilio — 4 marzo 2010 @ 20:28 | Responder

    • No estoy de acuerdo.

      1.- Fue una imposición durante varias épocas desde el levantamiento de los Irmandiños. http://es.wikipedia.org/wiki/Revuelta_Irmandi%C3%B1a

      2.- El texto completo en gallego real si es ese pero los textos más antiguos con palabras transcritas en lengua romance precursora son más viejos y hallados en titulos de propiedad que se escribian en latin y como el noble no sabía leerlo hacía una anotación en lengua romance a su lado.
      Me gusta este mapa: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Linguistic_map_Southwestern_Europe.gif

      3.- No reconozco a la Real Academia Gallega por sus cambios de opinión constantes según políticos que estén en el gobierno.

      4.- Va a ser que no. Si te fijas en el mapa que puse y en la historia del Condado de Galicia que tiene de viejo de cuando eramos provincia Romana el castellano es tan exterior para nosotros como lo es el Español para Portugal. Te digo más cuando Portugal pertenecio a España su idioma en corte era castellano. La única diferencia ellos si se independizarón y nuestros nobles en su revolución murieron todos y se penalizo a toda la zona con enviados desde castilla para controlar posibles nuevas revoluciones.

      Ahora bien, pedir por motivos históricos la independencia me parece una tontería. Si la población de la nación gallega quiere la independencia es cosa suya, igual catalanes y vascos. Esto de nación es muy curioso porque en derecho se habla de naciones sin estado (Kurdos), estados plurinacionales (España, Francia…) y estados mononacionales sin embargo algo que estudian los políticos prefieren omitirlo para hacer el discurso de “una, grande y libre”.

      Comentario por Kike — 4 marzo 2010 @ 22:58 | Responder

    • Me falto esto:
      http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Roman_Empire_Map.png
      No somos Castilla en origen. No es nuestro idioma originario.

      Comentario por Kike — 4 marzo 2010 @ 23:03 | Responder

      • Las culturas, como los grandes carballos, necesitan siglos para crecer.

        Desgraciadamente, bastardos sin respeto por todo aquello que en este mundo tiene valor, convierten fácilmente en cenizas el trabajo de siglos de la Naturaleza, de un pueblo.

        Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:09 | Responder

    • “1.- La diglosia del gallego, al adoptar el castellano no fue una imposición, si no una necesidad natural, al relacionarse con el resto de la peninsula (sic).”
      Si dices que el castellano no se impuso, mientes. El castellano era necesario si querías aspirar a cualquier puesto público, por mínimo que fuera. El gallego estaba proscrito de todo el sistema de enseñanza, pero también del sistema judicial, del administrativo…el castellano fue de tal forma impuesto a todo aquel que aspirase a algo más que a sachar as leiras e ir coas vacas.

      ¿Para ti eso no es imponer una lengua? Bien, pues yo quiero (no) imponer el gallego de la misma forma. Si tú crees que introducir un idioma como único legal cuando el 100% lo desconoce, NO ES IMPONER un idioma, espero que si yo defiendo que el único idioma de relación con las administraciones públicas sea el gallego, no digas que estoy imponiendo el gallego (un idioma que, además de ser el propio de esta nación, es hablado por la mayoría y comprendido por la práctica totalidad). Si aquello no fue una imposición del castellano, mucho menos lo será la restitución de lo perdido.

      En cuanto a la “necesidad natural” para relacionarse, es una estupidez pensar que para relacionarse con otros pueblos hay que perder el idioma propio. Siempre hubo relación con los hermanos del Sur, sin ningún problema al ser prácticamente la misma lengua. Hubo relación incluso simbiótica con los asturianos, y no fue el gallego el que aniquiló al bable. Sin embargo, no conozco ninguna región de Castilla que abandonase su lengua por aprender el gallego, por esas necesidades “naturales” de comunicación. Ni el vasco, ni el portugués, ni el aragonés, ni el asturleonés, ni el catalán (pues no sólo se habla castellano en la Península, como quieres dar a entender) . Argumento estulto y falaz.

      “2.- El gallego mas (sic) antiguo es del año 1228, eso son 782 años y no un milenio.”
      El TEXTO más antiguo conservado es de esa fecha. En el s.XIII el gallego era ya una lengua de prestigio, hasta el punto que la empleó el monarca Castellano Alfonso X para componer parte de su obra lírica. Si en el s.XIII era la lengua en la que se redactaban los fueros o se componían poemas a la Virgen, es evidente que su antigüedad es mucho mayor. Los lingüistas remontan su diferenciación del latín vulgar al s.VIII, siendo en el s.IX una lengua plenamente formada.

      Por lo tanto, la lengua gallega tiene más de un milenio de existencia. Más o menos, igual que el castellano o el catalán (el vasco barre a todas, evidentemente).

      3.- En 1906 se fundó la Real Academia Gallega, institución encargada de la protección y difusión del idioma. son 104 años y no un milenio.
      ¿Dónde he dicho yo que la Academia Galega da Lingua tenga un milenio? ¿Una lengua nace cuando nace su academia? Pues el castellano tiene bien corta historia, entonces, pues la RAE data del s.XVIII.
      Tonterías aparte, puede considerarse que la normalización del idioma gallego empezó mucho antes del nacimiento de la Academia, quizá con los estudios filológicos de Frei Martín Sarmiento (Berciano y, por lo tanto, gallego).

      4.- Tanto el castellano como el gallego son idiomas propios de las provincias gallegas.
      ¿Porque lo dices tú, o porque lo dice tu Generalísimo? Demuestra esa afirmación. Con aseverar que el asno es un elefante, no le crece trompa.
      Primero, eso de “las provincias gallegas” es una basura inventada para negar la existencia de una nación: la nación gallega. La división de Galicia en provincias es relativamente moderna, se le ocurrió a un ministro creo que de la época de la regencia de María Cristina (esto es, mediados del s.XIX). Las divisiones provinciales no responden a ninguna razón sociocultural, las trazó ese marquesito (creo que era marqués, ahora no se me viene el nombre a la cabeza) tirando la raya por donde mejor le pareció, pero no tienen ninguna justificación histórica. Otras divisiones de la nación gallega fueron las eclesiásticas, con sedes en Tui, Mondoñedo, Ourense…al menos éstas con mayor fidelidad histórica.

      Las divisiones provinciales no son más que líneas arbitrarias en el mapa, sin más sentido que el puramente administrativo. Existe una nación, que es la nación gallega, o nación de aquellos que comparten una misma cultura. Y esa nación no responde a fronteras, ni provinciales, ni de comunidades autónomas (un invento aún más reciente).

      Pasamos de las provincias, y nos centramos en lo gravísimo de tu afirmación: el castellano es un idioma propio de Galicia.

      Evidentemente falso.
      El castellano es un idioma extranjero, que fue introducido por los inmigrantes mesetarios que recalaban en las villas y ciudades gallegas, e impuesto por el poder central en los organismos públicos. Hasta tiempos absolutamente recientes, bien entrado el s.XX, no podemos decir que el castellano tenga una presencia significativa dentro del país (al menos el 1% de la población que lo use como primera lengua). Es la escolarización universal en castellano,los medios de comunicación (con la poderosísima tele) y la urbanización de la sociedad gallega (es decir, crecimiento de aquellos núcleos de población castellanofalantes) la que vuelca el panorama y provoca, en las décadas del tardofranquismo y post-franquismo, una rápida expansión del castellano que nos conduce hasta la situación actual.
      Por lo tanto, la situación del castellano es un idioma prácticamente inexistente que, gracias a la protección de un Estado centralizado, luego de tipo fascista glorificando expresamente la raza castellana (léase a ideólogos del régimen como Onésimo Redondo, Ramiro Ledesma o el propio José Antonio), logra hacerse un hueco en las ciudades gallegas, relegando al idioma vernáculo al ámbito rural, donde se ha conservado.

      No es pues el caso, pues, de dos idiomas que hayan crecido juntos en un territorio, hablándose durante siglos uno u otro. Falso. Falso de toda falsedad. El idioma propio de la cultura gallega es el gallego, exclusivamente el gallego, siendo el castellano un intruso voraz que ha irrumpido en Galicia en tiempos muy recientes. A la historia me remito.

      “Firmado un gallego”
      Querrás decir alguien que ha nacido en la Comunidad Autónoma Gallega. ¿Gallego? Lo dudo, no creo que alguien que trata de agredir a su madre merezca ser llamado hijo.
      Serás gallego si compartes esa cultura, no si la ofendes o la niegas. ¿La compartes? Lo dudo mucho. Tu nivel de gastrapo debe ser detestable, tanto que a ti mismo te avergüenza y prefieres ni intentarlo. En unas pocas líneas has demostrado que no sólo ignoras lo más básico sobre la lengua gallega (su formación, su historia) sino que también la odias tanto que trabajas para desplazarla e implantar una lengua extranjera. Eso es traición a una tierra.
      La cuestión es que, huyendo de un idioma que ignoras, acudes a MI lengua y la empleas sin el debido respeto. Si te atreves a usar la lengua castellana, ya que no conoces otra, al menos lo haces, en mi espacio, guardando la debida atención a la puntuación y a la sintaxis.

      Ya que quieres imponerla, al menos…¡¡¡APRÉNDELA!!!

      No contentos con difamar al gallego, vienen ahora a patear el castellano…

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:06 | Responder

  6. Moito lles interesa a algúns mesturar a defensa do galego co nacionalismo ou independentismo. Como algo negativo. Como con tantas outras cousas.

    O idioma galego, tantas veces maltratado, pero sempre en pé, está agora, en tempos de “paz” e “democracia” máis feble ca nunca. Culpa da imposición silenciosa, e da falta do noso amor propio, dos galegos.

    Aínda me sorprende ese empuxe que xurdiu ultimamente co tema de Rosa Díez, coma se aínda tiveramos algo de orgullo, un sentimento cultural común que non deixamos que ninguén insulte.

    Pero supoño que só se queda nunha arroutada.

    Moi boa entrada, compañeiro. Sinto mágoa desta situación, sendo eu mesmo culpable dela, partícipe da catástrofe. Como medio “urbanita” adoito fala-lo castelán en Vigo, o que todos falan, non teño costume de falar galego aquí, así fun ensinado no colexio, nas compañas… Pola contra, cando vou á aldea, falo galego, de forma natural como sempre o falei, libre e cómodo, con toda a miña familia. Unha realidade típica e tópica, triste…

    En fin, a solución, por riba de cousas máis drásticas, sería, simplemente, fala-lo galego, escribir en galego e punto. En realidade é moi sinxelo. E aínda así…

    Comentario por wenmusic — 4 marzo 2010 @ 21:09 | Responder

    • Non é sinxelo.

      Eu mesmo emprego o castelán na maioría das situacións.

      Cheguei a clase, e dixen a verdade, que son madrileño. Vindo que ninguén falaba galego (só unha rapaza, veu unhas clases e logo liscou) empecei a falar en galego, para ver se alguén se animaba…todo o contrario, ollaron para min con cara dóberman. Ó cabo, eu era de fora; se eu era quen de falar galego, deixábaos en evidencia ó non ser capaces de respostarme nunha lingua que se suponía que era a súa.

      A base é o descoñecemento. A inmersión dos nenos na lingua, dende moi cativos, é fundamental. Se non dominan unha lingua, é lóxico que volten cara a outra, a que mellor coñecen. De feito, para min falar galego representa un esforzo, para min o natural e falar na lingua na que medrei. Penso que debo, se veño a outra terra, facer o esforzo de aprendela (o mesmo que se fose vivir a alemaña, aprendería o alemán) e ser eu quen se adapte. Pero inda por riba que fago o esforzo, míranme mal, pois ídevos a merda, falo na miña lingua e peor para vos.

      En resumo: ensino, ensino, ensino. É fundamental.

      Por certo, eu non penso que a independencia de Galicia sexa unha medida drástica. Máis ben é unha medida natural e lóxica, que as fronteiras políticas garden algunha semellanza coas fronteiras culturáis e sociáis.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:30 | Responder

      • Claro, pero sería drástica pola repercusión neste estado, ó que tan mal lle sentan estas cousas…

        Comentario por wenmusic — 5 marzo 2010 @ 8:08 | Responder

        • Home, e se che deixa a rapaza coa que estás saíndo, qué fas…¿preguntarche qué é o que fixeches mal para que ela non queira estar contigo?…¿ou bater nela por puta e por que a min non me deixa ninguén?

          O problema é que en España, moita xente é partidaria da resposta b)

          Supoño que con anos e máis cultura…

          Comentario por Mendigo — 5 marzo 2010 @ 14:01 | Responder

          • Tarde, será demasiado tarde.

            Comentario por wenmusic — 5 marzo 2010 @ 19:12 | Responder

            • Para el gallego, sin duda. Pero ya me refería en un sentido genérico. Cuándo la gente aprenderá a respetar la libertad ajena, a no creerse el ombligo del mundo e intentar imponer su propia visión de las cosas!

              Comentario por Mendigo — 5 marzo 2010 @ 21:16 | Responder

              • Estos no aprenden, solo quieren lo suyo, lo de los demás no vale es maligno, de todas maneras aquí en EUSKAL HERRIA deberíamos ponernos MAS las pilas porque estos del pepe y pe$oe ya vienen tocando los cojones con el castellano, aunque aquí espero que se lo pongamos mas jodido, hace tiempo ya hablamos de esto y nos dijimos que ya lo veríamos en el tiempo, pues el pulso ya a empezado hace tiempo, espero que reine la lógica, que cada uno pueda decidir como quiere hablar a sus hijas y a su tierra.

                Comentario por Mikel — 5 marzo 2010 @ 21:53 | Responder

                • Por supuesto que cada uno puede decidir, eso no te lo va a privar nadie.

                  Pero no es tan sencilla la cuestión. Si todo tu entorno habla en un idioma, es natural que tú cambies a ese idioma. Si la educación, los medios de comunicación, la administración están en un idioma…la sociedad se irá impregnando en ese idioma.

                  Luego, tú puedes tener la libertad de decidir, claro. Pero no somos absolutamente libres, ni mucho menos, de elegir el idioma en el que queremos hablar. Estamos condicionados, y el Estado puede condicionar cuál sea el idioma que nosotros o nuestros hijos vamos a considerar como propio. Tú crees que eres libre, sin embargo no eres capaz de hablar ruso. ¿Por qué, acaso alguien te lo prohíbe? No, pero nadie te ha enseñado a hablar en ruso. Y aunque hubieras aprendido por tu cuenta, nadie en tu entorno lo habla.

                  Al final, hay que escoger entre un idioma u otro. El bilingüismo es un equilibrio inestable, siempre habrá un idioma que venza sobre el otro. Y la posición que adopte el Estado en este combate es determinante. Es como intentar que un huevo crudo se quede de pie, siempre tenderá a tumbarse de uno y otro lado. Una peonza cuando se para, un ciclista, o el fiel de una balanza. Este ejemplo es muy gráfico porque, en una balanza, en cuanto se desequilibre mínimamente uno de los dos platillos, vencerá totalmente el peso del otro volcando totalmente el platillo a su lado.

                  La gente habla lo que habla su entorno. Por mucho que haya bravos que se empeñen en hablar en gallego en un mar de castellano, al final es una resistencia baldía.

                  Comentario por Mendigo — 6 marzo 2010 @ 9:25 | Responder

  7. Un idioma es cultura y mucha gente pretende acabar con ella.

    Hay hipócritas que bailan como berracos con una canción en inglés sin tener ni puta idea de lo que dice y te miran como un bicho peligroso si te oyen que escuchas algo en galego, euskera, catalá, etc..

    Primero quieren imponer el pensamiento único y luego la cultura única.

    Comentario por Javi — 4 marzo 2010 @ 21:53 | Responder

    • Con el inglés pasa lo mismo ahora que ocurrió con el castellano en Galicia. El inglés es el idioma cool, el idioma guai, en el que habla la gente guai, la gente pastosa, la gente que sale en las películas.

      Y la gente, en todas partes, son unos lameculos de mierda, y quieren imitar aquellos comportamientos de los que toman por jefes de la manada. Y de pasan de encasquetarse la boina a ponerse la gorra para atrás, pasando de tener una cultura tradicional a no tener ninguna.

      Son estos que llevan la bandera española todo el puto día en la pechera, los que ensucian nuestra lengua orlándola de barbarismos y neologismos absolutamente prescindibles. Muchas veces recurren al inglés por pura y supina ignorancia, pues desconocen que en su idioma hay una palabra absolutamente precisa para enunciar aquello que están diciendo en idioma bárbaro.

      Los que tratan de imponer el castellano, son luego los que menos lo conocen y respetan. No falla. Y viceversa también, los galleguistas más acérrimos son luego los que tienen un nivel tremendo de lengua cuando giran al castellano. Son gente leída, no son marranillos acomplejados por haber nacido en una esquina de la Península.

      El mismo respeto que exijo por mi cultura, no puedo menos que concedérselo a las demás. Pero si los propios gallegos no respetan su patrimonio…(no sólo lingüístico, sino también natural y cultural, no existe pueblo que odie más su esencia que el gallego).

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:37 | Responder

  8. Encheme de tristura este tema, eu son bilinguista, cando eu fun a escola habia que falar castelan a collons, fago uso dos dous idiomas segun mellor me conven, pero eso non quita que ame profundamente a miña lingua nai; o que vexo e o que ti dis : a ditadura non foi quen de acabar con ela e tamola fodendo agora.
    Esto non ten xeito.
    Xa non sei si dicir o de sempre, saudiña, xa que galiza ta enferma.

    Comentario por Xaquin — 4 marzo 2010 @ 22:35 | Responder

    • Nas, Xaquín.

      Pero non é o mesmo. Ti, e moitísima xente neste país, pode ser bilingüe. O atranco non está nos suxeitos, o problema está na sociedade. O bilingüismo é imposíbel a longo prazo, sempre unha lingua imporase sobre a outra. E, neste caso, tal e como están as cousas, non cabe dúbida de cal será a que prevalecerá. Se non trocamos as condicións do xogo, a partida está decidida. Só queda o desenlace final.

      É por iso que eu rexeito de plano o bilingüismo como unha mentira ponzoñenta, que agocha os desexos de rachar cunha cultura que sinte como allea (e voltamos, unha vez máis, ó ensino…para eles é allea porque nas aulas aprenderon a coñecer o mundo en castelán).

      As galescolas eran fundamentáis, un paso mínimo, pero básico, para revertir a situación (o único que deixou o P$O€, que xuntou a política lingüística á Consellería de Presidencia…traidores…marraos). Feixó sabíao, e foi a primeira cousa que quitou cando chegou ó poder. O maior inimigo do galego, é o máximo responsábel legal de defendelo. Aaaaa ostia, rapas.

      Veña, saudiña Xaquín, saudiña sempre.

      E unha aperta!

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:47 | Responder

  9. Meu deus! Para Mendigo, porque comezo a namorarme de ti. Es un crack. Como case sempre 100% de acordo, e como se me quitases as verbas da lingua. Será narcisismo?
    Unha aperta meu

    Comentario por Dumbledore — 4 marzo 2010 @ 23:05 | Responder

    • Alédome, compañeiro!

      Iso sí: cando non esteas dacordo co que digo, tamén quero que pases por aquí e mo digas.

      Se che quito as palabras da lingua, entón terías que namorarte de ti mesmo. Espero que non me pidas dereitos de autor por elas!!!

      Eu tiña esa sensación co falecido Javier Ortiz. Lía a súa columna e dicía: será cabrón, este tío ten un aparello de grabación dentro dos meus miolos, e písame os argumentos que ía empregar no meu seguinte artigo. XDDDD

      Apertas, tronk!

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2010 @ 23:55 | Responder

    • Boas, Anna.

      A ver, para mí Castelao es el mejor caricaturista de todos los tiempos. Con unas pocas líneas capturaba el alma de una persona; supo reflejar mejor que nadie el ser gallego.

      Ahora, como político: era una buena persona, una persona honrada…pero era una persona de derechas. Una persona de derechas con humanidad, cosa infrecuente pero no imposible, que reconocía el dolor que afligía al pueblo y se lamentaba con él…pero a la hora de tocar los temas claves (la propiedad privada, la Ley de la Reforma Agraria…) siempre se mostró como un liberal (lo cual está muy bien, y tiene todo el derecho, pero no coincido con él).

      Si no lo has leído, te recomiendo su libro “Sempre en Galiza”, su testamento político y Biblia del nacionalismo gallego. Es triste, porque ves cómo a lo largo del libro se va hundiendo en la amargura, concibiendo cada vez con más claridad que nunca iba a poder regresar a su amada Galicia.

      En el libro insiste a menudo que si al pueblo se le hubieran dado las armas que requería, en los primeros días del alzamiento, Galicia (y sus importantísimas bases navales, junto con los astilleros de Ferrol) hubieran quedado del lado de la República. Si no pasó esto es porque Galicia no tenía un gobierno autónomo, como lo tenía Catalunya (donde sí que se repartieron armas al pueblo, y sofocaron rápidamente la sublevación militar).

      En fin…de todo se aprende.

      Que yo sepa, lo único que hay de Castelao en la red:
      Castelao
      Nós

      Te recomiendo especialmente las series de “Atila en Galicia” y “Galicia Mártir”, así como los retratos de negros que hizo en Nova Yorque.

      Apertas!

      Comentario por Mendigo — 6 marzo 2010 @ 21:52 | Responder

  10. Varela, no es Desván de los Monjes sino Fallado de los Monjes
    El conselleiro que tildó la cultura gallega de “acomplejada y ensimismada” dinamita la toponimia con su “castellanización a la brava”.

    Comentario por Mendigo — 9 marzo 2010 @ 9:23 | Responder

  11. Vaya por delante que soy andaluz, malagueño para más señas, y que por tanto no conozco el tema como muchos de los que han escrito comentarios en este entrada. No soy andalucista, ni tampoco españolista. Sólo deseo, como historiador que soy, exponer un punto de vista alternativo a los que se han expresado (lo que tampoco me da el monopolio del saber, ni siquiera del saber histórico). Ordenaré mis ideas por puntos para que sea más fácil hacerme entender:

    1) La condenación del gallego y de otras lenguas peninsulares al ostracismo, deliberada o no, consciente o no, hay que entenderla en su contexto histórico. Lo ocurrido en España con el predominio de la cultura castellana sobre otras peninsulares no tiene, a mi entender, nada de especial en el conjunto de la construcción de los Estados-Nación europeos desde la Edad Media hasta el s. XX. En una época tan convulsa como el medievo peninsular era normal que la estructura política militarmente más poderosa acabara siendo la mayoritaria, y también era lógico que la construcción del Estado-Nación girara en torno al grupo identitario mayoritario; en este caso, Castilla. La historia europea se ha desarrollado de esa manera, en todos los países de nuestro entorno, acda uno con sus peculiaridades; nos puede gustar o no, pero eso no hace a los castellanos esencialmente “malos”, simplemente refleja su estatus como “vencedores” (entiéndase el término de manera suave). Tampoco creo que los castellanos de hoy tengan que flagelarse por lo que ocurrió hace más de 500 años. El tema de la conquista de América se puede ver en los mismos términos. Era lo normal, lo lógico y lo esperable en aquella época. Si los incas o los aztecas hubiesen “descubierto” Europa antes de lo contrario, ¿qué creéis que habría ocurrido?

    2) El punto anterior no debe ser entendido como una justificación de los abusos que vienen cometiéndose en el último siglo por parte del nacionalismo español, y de forma muy intensa durante el franquismo. Lo que hoy se haga mal hay que criticarlo y denunciarlo debidamente. Yo puedo creer que el sometimiento de las mujeres al poder masculino tenía sentido en las sociedades de la antigüedad grecorromana, en su contexto histórico, sin que ello signifique que defienda el la desigualdad de los sexos en nuestra sociedad.

    3) Con esto llegamos a la primera gran idea que quería expresar, y es que no me parece positivo que la historia nacionalista española, que dominó el panorama historiográfico desde las Cortes de Cádiz hasta 1978, sea ahora sustituida por una serie de “historias nacionalistas periféricas” que dramatizan y manipulan el proceso de construcción del Estado-Nación español hasta convertirlo en una suerte de “Castilla, potencia imperialista y etnocida”. Las cosas no son tan simples.

    4) Cambiando de tercio, me parecen muy peligrosas algunas afirmaciones particulares en las que de forma absoluta se califica a personas concretas como “no gallegas” por pensar de determinada manera. Esto me recuerda a aquéllos que calificaban como “no españoles” o, peor, “antiespañoles” a los que no comulgaban con cierta forma (franquista) de ver el mundo. Os recomiendo la lectura de “Causas de la guerra de España”, de Manuel Azaña, uno de los pocos que de forma prematura comprendió los peligros de los nacionalismos uniformizadores y excluyentes (o sea, de todos).

    5) Posturas como éstas se sustentan en nociones esencialistas de la Nación, que no se corresponden con la realidad del pasado, sino con la del presente (o la que queremos que sea el presente). Algunos se remontan a la Gallaecia romana para defender una suerte de esencia nacional galega ahistórica, que trasciende el tiempo y el espacio. Vamos, como si las comunidades prehistóricas del Noroeste peninsular la hablaran gallego, comieran pulpo a la gallega y votaran al BNG. Opino que quienes así piensan se engañan a sí mismos, ya que si algo tienen las identidades étnicas o culturales es que son cambiantes a lo largo del tiempo. En casi nada se parece un portugués actual con uno del s. XII.

    6) Sin entrar en planteamientos políticos, se puede abordar el problema del debilitamiento de la lengua gallega desde otro punto de vista, el de la defensa y salvaguarda del Patrimonio Cultural. Cuando uno hace un repaso de la historia teorética sobre el Patrimonio Cultural y observa las tendencias más dinámicas y productivas actualmente en esta disciplina, extrae dos ideas básicas: a) la lengua hablada por un colectivo humano forma parte de su identidad cultural, es su Patrimonio, y por lo tanto debe ser protegida y promovida, lo que implica sin duda que sería un crimen dejar que el gallego, como lengua, se extinguiese; b) la identidad cultural, y por tanto, el Patrimonio de un grupo humano no es inmutable, sino cambiante, y puede enriquecerse con aportaciones de todo tipo y, hasta cierto punto, esas innovaciones o novedades son tan dignas de protección como el “original”, ya que lo enriquecen. Desde este punto de vista, un edificio medieval que haya experimentado añadidos y transformaciones durante el s. XVI, el XVII o el XVIII no debe ser restaurado a su estado prístino, original, en este ejemplo el medieval, porque las aportaciones posteriores son tan históricas como la primera, tan definitorias de la identidad de la comunidad que la construyó como cualquier otra: en definitiva, porque también son “Patrimonio Cultural”.

    7) Con esto lo que quiero decir es que la defensa, con la que estoy totalmente de acuerdo, de las lenguas “regionales” de España, no puede venir a costa del retroceso del castellano. ¿Por qué? Porque a estas alturas el castellano es tan patrimonio de los gallegos, vascos y catalanes como de los castellanos, los extremeños o los andaluces. Si los gallegos de hoy renunciaran a esa herencia cultural estarían condenando a la desaparición una parte importante de su propio legado cultural, de lo que son, y de lo que sus antepasados fueron.

    8) Puesto que no se puede hacer una tortilla sin romper huevos, y dado que el bilingüismo es una solución problemática, me parecen razonables las peticiones de una extensión del gallego (o el catalán, o el euskera…) a más ámbitos de la sociedad. Ahora bien, si eso se hace (y sobre todo si conlleva la independencia política de los territorios mencionados) hay que pensar muy bien las consecuencias que ello puede tener integralmente, sin frivolizar sobre el tema, sin contarnos una película de falsos buenos y malos… Pondré una analogía. A la hora de restaurar y abrir al público un yacimiento arqueológico con varias etapas cronológicas, a veces para “poner en valor” una de ellas se tienen que destruir otras. Por ejemplo, para poder recuperar unas termas romanas se tiene que destruir una casa andalusí. En esos casos, la decisión que se debe tomar sobre qué se conserva y qué se destruye tiene que ser perfectamente consciente, quedar documentada y convenientemente justificada, y la/s persona/s quedan sometidas al juicio de la posteridad, que determinará si hubo errores o no. No veo ese sentido de la responsabilidad en la clase política española (ni en la “españolista” ni en las “nacionalistas periféricas”), ni tampoco en la postura de muchos ciudadanos.

    Víctor.

    Comentario por Victor — 31 marzo 2010 @ 19:58 | Responder

    • Muy buenos días, Víctor.

      Me a gustado mucho su respuesta pues, aunque no esté de acuerdo, está perfectamente razonada y expuesta. Mis felicitaciones.

      Brevemente, algunos puntos que me chocan de su argumentación:

      1) La generalización del idioma castellano en Galicia no data del medioevo, sino de finales del XIX en las ciudades y, sobre todo, durante todo el siglo XX.

      Por lo demás, coincido contigo en que la lógica de los acontecimientos es perfectamente asimilable a otros fenómenos (como la imposición de la lengua de oui sobre la de oc en la Francia meridional, por ejemplo).

      Es lógico, pero no es deseable. Como es lógico que un Estado poderoso aplaste a una comunidad sin defensa (ahora estaba pensando en Israel y Palestina, pero sobran ejemplos en la Historia y en el mundo).

      3) Los Estados-Nación son creaciones de una élite para mejor dominar a su gente. Galicia existía desde hace siglos. Euskal Herria desde hace milenios. España era una entidad política pero no nacional, y había que crearla, legitimarla. Para ello se pretendió uniformizar socialmente el territorio (nada diferente a lo ocurrido en Francia, Alemania, Italia…) y, en nuestro caso, como modelo se escogió la cultura castellana (que era la predominante, al ser la propia de la corte). Por ello, se impuso el modelo cultural castellano al resto de nacionalidades (excepto a Portugal, que a base de matar castellanos en Aljubarrota logró defender y perpetuar su cultura).

      Si pasan los siglos, esa creación artificial acaba naturalizándose y adquiriendo existencia real. Dentro de varios siglos existirá una nación española, diluyendo las naciones preexistentes, si nadie lo remedia. Veremos. Pero a día de hoy, España no existe aún en el plano social. No existe una sociedad que se pueda llamar española, pues aún la herencia histórica es muy fuerte y los rasgos culturales de las distintas nacionalidades pesan más que el empeño del poder de uniformizar el territorio bajo una misma lengua y una misma bandera.

      4) se califica a personas concretas como “no gallegas” por pensar de determinada manera.

      No, se califica como gallego a aquel individuo, con independencia de su nacimiento, rasgos físicos, credo, adscripción política…que comparte la cultura gallega.

      Y a aquel individuo que no posea ese entramado cultural llamado cultura gallega, no será gallego así haya nacido en el centro mismo de Santiago (y hay unos cuantos).

      A mí me parece muy peligroso el contrario, el concepto racial de nacionalidad. Alguien es judío si su madre es judía. O el determinismo geográfico: si naces a un lado de la frontera, eres de tal nacionalidad. Sin embargo las personas no somos árboles, y no dependemos pues del sustrato (por poner un ejemplo, existen miles de ciudadanos nacidos en Francia cuyo idioma no es el francés, sino el árabe…o otro, existen miles de ciudadanos nacidos en Galicia cuyo idioma no es el gallego, sino el castellano).

      5) Lo que es indefendible es la esencia nacional española, por inexistente. La cultura gallega evoluciona, como tú mismo también lo haces. Sin embargo, eso no es demostración de tu inexistencia. Cambian los accidentes, pero la esencia permanece.

      6) Hay que distinguir las evoluciones naturales de un estilo, como por ejemplo una catedral de plata románica con bóveda de crucería (gótica) y rematada en estilo flamígero (gótico tardío)…y los parches de mal gusto como es la compartimentación de una catedral bajomedieval con aditamentos barrocos de mal gusto que destruyen el proyecto original en la grandiosidad en la que fue concebido. En mi opinión, estos añadidos deben ser eliminados.

      En las lenguas, es bueno que evolucionen y formen con el tiempo nuevas palabras. Eso es diferente al uso indiscriminado de barbarismo o a la sustitución sistemática de un idioma por otro considerado más “culto” (el gallego por el castellano, el castellano por el inglés…).

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 2 abril 2010 @ 9:59 | Responder


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