La mirada del mendigo

1 agosto 2010

El rey petróleo

Archivado en: energía — Mendigo @ 10:30

Con el petróleo no quisiera perderme soltando un rollo técnico que, por una parte, interesa bien poco y, por la otra, es relativamente bien conocido por todos.

El petróleo se encuentra en yacimientos de sedimentos, atrapado entre dos estratos de rocas impermeables (arcillas…) que impiden que se escape, y generalmente asociado con gas natural (disuelto y/o en un estrato superior). Generalmente el petróleo no se produjo en el mismo lugar que se encuentra, sino que fue impregnando las rocas hasta quedar atrapado en dicha trampa, que es ahora el yacimiento. Por ello, para encontrar yacimientos buscamos zonas donde se dé esta configuración de estrato permeable entre dos impermeables.

El petróleo se encuentra sometido a la presión geológica. Por lo tanto, cuando se perfora un pozo, esta misma presión fuerza el petróleo a subir por la conducción. El petróleo así obtenido (muy barato) se le denomina “producción primaria”, y suele suponer un 20% de la producción del pozo. Cuando la presión en el yacimiento se iguala a la atmosférica, habrá que aumentar artificialmente la presión (inyectando agua con los conocidos “burros” de los campos petrolíferos) en el pozo para forzar al petróleo a subir. Esta es la producción secundaria, para la cual tenemos que emplear una cantidad creciente de energía para extraer ese petróleo (lo cual quiere decir dinero y CO2).

Por cierto, un detalle: mucha gente se piensa que un yacimiento de petróleo es una cavidad llena de petróleo. No, no es así. El petróleo está impregnando las arenas, permeables. Según vayamos vaciando el yacimiento, tendremos que aumentar la presión para conseguir extraer más petróleo, hasta llegar a un punto en que la energía consumida en el proceso lo hace inviable económicamente, y el pozo se abandona. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que el pozo no contenga petróleo. Con la subida del precio del petróleo se están obteniendo tasas de recuperación del 30-40%. Esto quiere decir que el 60-70% del petróleo jamás se llega a extraer del yacimiento, pues no es rentable. Si sube la cotización del petróleo, pozos abandonados pueden ser recuperados para la producción, pues vuelven a ser rentables.

El límite del uso del petróleo como combustible se considera que está cuando tengamos que emplear más energía en extraerlo que la que posee el mismo petróleo extraído.

Llegado este punto, creo necesario definir un término de la máxima importancia para entender el problema: las reservas.

Se entiende por reserva la cantidad de un material disponible en un territorio, que es técnicamente viable extraerlo con los conocimientos actuales, y cuya explotación es viable económicamente a los precios actuales. En el caso concreto del petróleo, reserva de petróleo es todo el petróleo del que podemos disponer. De nada nos sirve que en el yacimiento quede aún más petróleo, si no podemos acceder a él.

La consecuencia es obvia: una mejora en las técnicas de perforación, una bajada de costes de extracción derivada de la primera, o simplemente un alza del precio del petróleo, hacen crecer las reservas.

Esto, medioambientalmente, es una tragedia, pues supone aumentar la cantidad de petróleo aprovechable que será quemado en los motores de los coches, en las calderas de calefacción, en los reactores de los aviones…

El pico de verano del 2008, en el que el WTI (petróleo marcador, que sirve de referencia, como el Brent o el Dubai, para fijar el precio de las diversas calidades de petróleos) rozó los 147$, significó que era rentable extraer el petróleo hasta debajo de las piedras, literalmente. A 147$ el barril todo es rentable, hasta los mayores absurdos energéticos. Hoy cotiza más o menos a la mitad, pero es inevitable que, según decaiga la producción en los mayores campos del mundo (hay rumores que sugieren que Ghawar, el mayor campo petrolífero del mundo, ya alcanzado su cenit de producción) y aumente la demanda de las economías emergentes, su cotización se vuelva a disparar.

Sobre precios de recursos ya hablamos hace poco: The Big Bubble
Pero ya van viente veces que recomiendo este enlace, pues es un ejemplo de libro de lo que es el capitalismo financiero y cómo nos afecta: ¿Manipuló Goldman el precio del petróleo?

Por supuesto, no puedo hablar del petróleo (o de cualquier otra reserva) sin mencionar la Teoría del Pico de Hubbert.

También hay que decir que las reservas no son un número fijo ya que, periódicamente, se producen nuevos hallazgos de petróleo, y las nuevas técnicas de perforación en aguas profundas y ultraprofundas permiten acceder a bolsas que hasta ahora se consideraban fuera de nuestro alcance (y, por lo tanto, no se podían computar como reservas). Sin embargo, desde hace décadas la tasa de nuevos descubrimientos apenas consigue compensar el crecimiento de la demanda, siendo muy inferior al consumo anual. Los muy publicitados yacimientos en aguas profundas de Brasil o en Kazastán, verdaderamente gigantescos, no suponen más que unos meses de consumo mundial.

Pero ¿cuáles son estas reservas? Veamos:

¿Impresiona, verdad? La enorme mayoría del petróleo está concentrado en una pequeña parte del territorio que llamamos Oriente Medio. Un polvorín. Pero también un verdadero Potosí, una riqueza descomunal que permite a los fondos soberanos árabes irse haciendo con el control de las empresas de medio mundo (el 50% que les quedaba de la privatizada CEPSA, por ejemplo, dominando el negocio desde el pozo hasta el surtidor). Además, el petróleo árabe es muy barato de extraer y de buena calidad. Aún mejor es el petróleo iraní e iraquí, igual de barato y, además, dulce (es decir, sin azufre).

Por otro lado, los estados en rojo no llegarán al 2020 con petróleo. Europa está vendida, lo que queda en Escocia y Noruega no da para más, y ya están buscando alternativas para cuando se acaben las divisas petroleras. Pero es que a Estados Unidos, el gran depredador de petróleo, le quedan menos de 7 años, y sus vecinos están también jodidos: México tiene para nueve años y Canadá menos.

¿Canadá menos, diréis? Sí, en el gráfico he tomado los valores de la Wikipedia, que a su vez los toma del factbook de la CIA. En eĺ se confunden las reservas de petróleo convencional con las reservas de arenas bituminosas. Por eso he puesto en azul a Canadá y Venezuela. A Canadá apenas le queda petróleo convencional, el resto es betún (o, como eufemísticamente se refieren a él en Venezuela, petróleo extra-pesado).

Este betún puede ser extraído con técnicas de minería tradicional a cielo abierto, removiendo vastas extensiones de arenas empapadas en ese engrudo, causando un daño gigantesco al medio natural (técnica preferida en Athabasca, Canadá). O puede ser extraído, si la veta está más profunda, inyectando vapor de agua para fluidificar el betún y permitir que fluya al ser bombeado. Técnica preferida en los yacimientos profundos de la Faja del Orinoco, en Venezuela.

Una vez extraído el betún, hay que convertirlo en crudo mediante un procedimiento de craqueo (romper cadenas largas en otras más cortas), para lo cual se vuelve a necesitar una enorme cantidad de energía.

Si computamos este petróleo no convencional, las reservas de petróleo mundiales se disparan. Se estima que Venezuela adelantaría a Arabia Saudí como primer país por tamaño de reservas. No tengo que explicaros las enormes consecuencias geopolíticas que se derivan de ello.

Las consecuencias para el medio natural son también mayúsculas, catastróficas. Por encima de 50$ el barril, es rentable la explotación de las arenas bituminosas. Contar a este petróleo no convencional (léase betún) entre las reservas, sólo con lo almacenado en Alberta y la Faja del Orinoco, supone duplicar las reservas mundiales. Es decir, que podríamos seguir quemando petróleo durante otro medio siglo más. Eso sí, petróleo más caro (pero eso no es problema para nuestro mundo rico, pues ya está caro y seguimos quemándolo) y cuya extracción es terriblemente agresiva tanto en agua como en energía. Canadá está utilizando buena parte de las reservas de gas natural que le quedan para extraer y transformar su betún en petróleo, y para cuando se acabe, planea la construcción de centrales nucleares dedicadas a este fin (no destinadas a producir electricidad, sino aprovechando únicamente el calor desprendido de la reacción).

Y aún podía ser peor. Por encima de los 75$ el barril, empieza a ser rentable la explotación de las pizarras bituminosas, rocas con betún embebido en su estructura. Obtener cada barril de petróleo a partir de estas rocas es aún más costoso (en términos económicos y ambientales) que en las arenas bituminosas. Y una mala noticia: EEUU es extraordinariamente abundante en este tipo de petróleo no convencional. Es de creer que, en un escenario de carestía del petróleo, empiece a explotar estas pizarras. Este petróleo no convencional supone no sólo añadir el CO2 de su combustión, como cualquier otro combustible fósil, sino el CO2 necesario para su extracción y procesado, que en este caso supone una parte significativa del total.

Si a esto se le añade el gas natural no convencional que puede ser recuperado de los esquistos, como comentaba Nirgal en el anterior punto, soy absolutamente pesimista sobre la posibilidad de cambiar de modelo energético, a otro que no se base en la combustión y emisión de CO2 a la atmósfera. Según los precios de los combustibles suban por la escasez y la especulación, se encontrarán nuevas formas de seguir proveyendo al mercado de combustibles, cada vez más agresivas con el medio natural. La idea de que, en el peor de los casos sólo nos quedan 40 años para seguir quemando petróleo, y luego ya no podríamos emitir más porque ya no habría qué quemar se esfuma. Antes que cambiar de modelo energético, de modelo de desarrollo y de economía, somos capaces de quemar el planeta entero hasta la raíz.

Por todo lo anterior, considero que el cambio climático es irreversible.

Esperad, que aún hay más. En la Segunda Guerra Mundial, cuando la resistencia de Stalingrado impidió al ejército alemán tomar los campos de Bakú, en el Caspio, tuvieron que echar mano del carbón nacional para convertirlo en combustibles y alimentar con ellos sus divisiones Panzer o sus aviones. A esta técnica se le conoce como proceso de Fischer-Tropsch y aún sigue empleándose en algunas partes del mundo (Sasol en Sudáfrica). Es un proceso caro y, de nuevo, fuertemente emisor de CO, pero con el precio del barril por encima de 40$ es viable económicamente. Y si da dinero, se hace, eso no nos cabe ninguna duda. Como dijimos en su momento, las reservas de carbón son muy superiores a las de petróleo o gas, así que podríamos estar alimentando con carbón los motores durante el próximo siglo.

El empleo exhaustivo de todos los recursos de combustibles fósiles, también de los no convencionales, supondría un escenario en el que se superasen las 1000ppm, no contemplado ni tan siquiera por los más pesimistas (se habla de las temibles consecuencias de alcanzar las 450ppm, eran 180ppm en el Neolítico y 260 antes de comenzar la revolución industrial, ahora vamos por las 380ppm). Las consecuencias climáticas de ello son desconocidas, pero presumiblemente temibles.

Quería tratar aún un par de temas, siquiera de pasada. En la entrada-recopilatorio que hice en Junio, mencioné a las Siete Hermanas, y de cómo habían perdido el control de la mayor parte de las reservas petrolíferas mundiales al nacionalizar los países de la OPEP sus reservas. Eso supuso un cambio histórico, quedando el dinero del petróleo en los países productores en vez de viajar a USA (también UK, Holanda o Francia).

Hoy en día, las petroleras privadas sólo controlan una pequeña parte de los recursos, siendo compañías públicas las que tienen la propiedad de la inmensa mayoría del petróleo. Ya no es Shell, Texaco o la Standard Oil. Ahora hemos de saber los nombres de Aramco (la saudí), la PDVSA venezolana, la GAZPROM rusa, la Petronas malaya o la Petrobras brasileña.

Reservas

Por último, una reflexión. Si es rentable obtener petróleo a partir de arenas o pizarras bituminosas (costes de producción en torno a 25$/bbl), si es rentable extraer petróleo de aguas profundas (pongámosle unos 15$/bbl), imaginad la rentabilidad que supone extraer petróleo en Irán, Iraq o Arabia, en que las bolsas están casi a flor de piel, con unos costos inferiores a 2$ el barril.

El barril de petróleo se está negociando a 76$, pero no sería raro verlo dentro de poco a 150$. Multiplicad eso por los 267 mil millones de barriles que se pueden extraer en la Arabia de los Saud, o los más de 100 mil millones que hay bajo el suelo de Irán, de Iraq o de Kuwait.

Sólo en esa región hay petróleo por valor de varias decenas de billones de dólares. Billones europeos, de los de verdad, millones de millones de dólares.

Más el gas natural.

Y lo que pueden llegar a valer esas reservas según las reservas se vayan agotando. Nuestra economía no puede vivir sin petróleo ni gas, y ellos seguirán teniendo de ambas cosas en abundancia décadas después de que al rico occidente se le hayan acabado. Nos vamos a tener que endeudar hasta el cuello para comprarles su oro negro, de hecho es exactamente lo que estamos haciendo (recordad, la mitad del desequilibrio de la balanza comercial española se debe a las importaciones de energía, y en EEUU la situación es aún más grave).

Tened esto presente cada vez que leáis el periódico, porque es la fuerza que impulsa el mundo. Cuando dicen democracia, libertad, seguridad…quieren decir petróleo.

Nuestros nietos coserán balones para los niños de Oriente Medio. En un mundo que será, en buena parte, un desierto.

No es que sea especialmente pesimista, es una simple extrapolación a medio plazo del camino que seguimos.

Tema Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 54 seguidores