La mirada del mendigo

17 diciembre 2010

Consumos

Filed under: energía — Mendigo @ 23:40

Apunte de andar por casa, pero que puede resultar útil a alguien.

Gentilmente Kiño me ha dejado un potenciómetro. Este aparatejo permite medir cómodamente el consumo de cada aparato conectado a él. He de decir que con un multímetro y un cable con dos enchufes podemos hacer lo mismo (medimos la intensidad y multiplicamos por la tensión para sacar la potencia) pero, por pura vaguería, yo nunca me había puesto.

El caso es que he obtenido algunos datos curiosos, y la confirmación de otros ya esperados.

Por ejemplo, que las bombillas CFL (las de ahorro) consumen lo que anuncian, al menos las que tengo en casa, 14W. Las bombillas de LED también, entre 1W la de 16 LED y 2W las de 48 LED (puede que un poco más, pero el watímetro no mostraba decimales). Un flexo con una fluorescente, 11W.

Otro hallazgo interesante es que la mitad de mi factura eléctrica es debida a la nevera (nevera normal, no combi, es decir, con un solo motor). Veamos: el consumo me ha salido de 0,99kW*h/día. En un mes eso supone unos 30kW*h. Y mi consumo mensual más exagerado no llega nunca a los 60kW*h (ronda los 50, o menos si estoy de viaje).

En dinero, la nevera me supone casi 13¢ al día. Eso sí, la nevera se abre sólo para sacar algo. Detesto quien se queda delante de la nevera abierta como un pasmarote.

Otro capítulo aparte merece la regleta del salón, donde tengo conectada la tele, la cadena…

Vamos con la caja tonta. Mi tele es una CRT (con culo) de tamaño medio. En espera, es decir, con el piloto rojo (dicho en gringo, en stand-by) consume 3W. Que ya es, porque consume más que la bombilla que ahora mismo tengo encendida mientras escribo. Encendida se va a 70W. Lo cual es mucho, en comparación con las TFT, pero dado el poco uso que le damos en casa no es mayor problema.

Lo que me supuso una desagradable sorpresa fue la cadena. Es una pequeña minicadena que me hace también las veces de DVD. La muy bastarda consume con el puto pilotito rojo…12W! Lo mismo que el ordenador donde ahora mismo estoy escribiendo…¡pero encendido!

Esto es inadmisible y debería ser suficiente para castrar a los que la diseñaron. La cuestión es que consume más de la mitad que luego encendida: 20W (más si le subiera el volumen).

El TDT es otro capítulo de risa: consume 4W apagado y 5W funcionando. Sería para blasfemar en arameo porque, a diferencia de las otras dos, el puto aparatejo no viene con un botón de corte de corriente. Es decir, así como la tele o la cadena pueden apagarse totalmente, con lo que el consumo es nulo, el puto aparatejo este tiene que consumir esos 4W sí o sí. Afortunadamente, lo tengo detrás de una regleta. Aún así, me molesta que cuando la enciendo para escuchar música o ver una peli (que es para lo que uso la televisión el 95% de las veces) saber que está consumiendo. Solución: desenchufo el TDT de la regleta y ya lo encenderé cuando quiera ver algún programa (desde Mayo calculo que no habré visto más de 10 veces algún programa de televisión, y puede que ni la mitad).

Y ahora vamos con la parte informática, toda bajo otra regleta.

La impresora, una laser monocromo baratita, pega un tirón a 680W al arrancar. Pero sólo dura unos segundos, para calentar el tóner. Luego se queda en modo espera a 8W. Afortunadamente, dispone de un interruptor general para poder apagarla cuando no se necesita (debería ser obligatorio en todos los aparatos eléctricos).

El monitor, un TFT 19″ ya con algunos años, me sorprende gratamente: oscila entre 16 y 30W dependiendo del brillo. Como siempre lo tengo con el brillo al mínimo, y sólo lo subo para ver fotos, asumo el primer valor como su consumo habitual. Aquí no habría mucho que rascar con un TFT LED. Además, apagado el potenciómetro no registra medida, lo que quiere decir que es menor de 1W. ¡Bravo por mi pantalla!

Y ahora…la CPU.

Ya me imaginaba que, apagada, me iba a dar unos cuantos watios. 4W, al final. No es mucho (siempre que apago el ordenador, apago la regleta, así que este consumo parásito tampoco me preocupa).

Puestos a funcionar, no consigo pasarla de 110W ni cargándola de procesos. En descanso, me consume 60W. Kiño me dice que es muy alto para mi procesador, un AMD de doble núcleo: un Athlon 4200+. Precisamente lo pillé por ser poco cafetera, así que tendré que investigar.

Y ahora, el momento del morbo. Salgo de Ubuntu y arranco desde una partición apolillada Windows. Se trata del XP SP3, el ligero y estable sistema operativo después de Microsoft se pusiera a parir diplodocus ávidos de recursos. Para mi sorpresa, con el XP el ordenador en reposo (idle) me consume…¡78W! ¡un 30% más con el micro y el disco duro descansando!

Por otra parte, al forzar el micro y el disco duro, obtuve los mismos 110W de máxima.

Y ahora, la sorpresa negativa: los altavoces. Tienen un interruptor que yo creía que los apagaban totalmente. Tonto de mí, al pensarlo me di cuenta que el interruptor estaba…tras el transformador. Luego hay consumo. Ni más ni menos que otros 2W. A cambio de nada, disipados en pura pérdida de calor al ambiente. Inmediatamente, desconecté el enchufe de la regleta. A diferencia de la tele, en el ordenador paso mucho tiempo y no quiero tener esos putos 2W consumiendo. Cuando necesite los altavoces, me agacho para enchufar y listo.

Y para finalizar con el utillaje eléctrico de mi casa, el nuevo juguetito. Mi compañera se ha comprado un netbook (es decir, un portátil chiquitajo, con pantalla de 10″ y proce N450, especialmente ahorrador).

Asombroso. Con las baterías cargadas, el potenciómetro se quedaba jugando entre los 12W de reposo y 13W cuando hacía algo. Metiendo al procesador en problemas, lo más que conseguí ver en la pantalla eran 16W. La diferencia de poner el brillo al máximo y al mínimo son dos míseros watios. Apagarla no supone ni uno. Tampoco logré bajar gran cosa deshabilitando el bluetooth, la cámara web o la wifi.

Si está descargado, el cargador consume un máximo de 45W, que van bajando hasta los 12-13W cuando se acaba de cargar. Si nos dejamos el cargador olvidado, enchufado a la red pero no al ordenador, supone menos de 1W (no marcaba nada, sería cuestión de hacer la prueba con un amperímetro más preciso).

En resumen, un frugal aparato con potencia de sobra para hacer las operaciones más comunes: navegar por internet y usar una suite ofimática.

¿Para qué quiero más?

Me gustaría trasladar el concepto de netbook a la automoción: ligero y espartano, para que corra mucho y consuma poco.

atom

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