El túnel del Guadarrama, que atraviesa la Sierra del Guadarrama abriendo paso a la AP-VI, es una obra especial. Fue la primera gran obra viaria del franquismo, allá por el año 63, con especial relevancia porque pasa cerca del monumento más célebre al nacionalcatolicismo: el mausoleo del dictador.
Pero también es importante por una cuestión: fue la primera vía de peaje en España.
Nota: aunque nos hayamos acostumbrado a que en ciertas carreteras hay que pagar, la privatización de las autopistas no es común a toda Europa. En Alemania, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, Irlanda, Finlandia y Suecia las autopistas son de uso gratuito. En otros países como Suiza, Austria, Chequia, Eslovaquia, Bulgaria, Eslovenia y Hungría se pide la “plaqueta”, una pegatina que da derecho a un uso ilimitado de la red estatal de autopistas por el periodo en cuestión (generalmente, un año).
Recientemente, el túnel volvió a ser noticia gracias a que la columna noroeste de indignados decidió atravesarlo como protesta.
Allá por el año 99 recuerdo que subía las rampas de acceso al túnel, mientras juraba en arameo. Acababa de leer una noticia chiquitita, en El País, en la que daba cuenta de forma aséptica que el gobierno acababa de renovar la concesión del túnel del Guadarrama durante 37 años más. A cambio de nada.
Es decir, el contrato de concesión expiraba el 29 de Enero del 2018, y Aznar le regalaba a la concesionaria 37 años más en los que podría seguir poniendo el cazo (exactamente, entre 32 y 37 años, en función del tráfico…ya me figuro que agotarán el plazo, y lo renovarán). En Enero del 2018, esa obra pasaría de nuevo a dominio público, pudiendo aprovecharla todos los ciudadanos y evitando el riesgo y despilfarro de combustible que supone que muchos vehículos prefieran ahorrarse el peaje yendo por el puerto, habiendo una vía alternativa (tendrá todo el sentido económico privatizar una obra pública, pero en cuestiones de eficiencia energética y de puro sentido común es un absurdo, que una sociedad promueva una obra que luego no sea aprovechada por el 100% de los usuarios…cosas del capitalismo).
La enorme cantidad de beneficios que suponen 37 años más de poner el cazo, cuando la infraestructura está hecha y más que amortizada (55 años de concesión dan para amortizar hasta las pirámides de Guiza) es un regalazo para uno de los miembros del IBEX35: Abertis (la dueña al 100% de Iberpistas como de Castellana de Autopistas, la antigua y nueva concesionaria). Pero también es una traición al pueblo español, que podríamos disfrutar por fin, de forma gratuita, de una infraestructura que llevamos varias generaciones pagando, y que de un plumazo Aznar regala a una empresa privada por otras dos generaciones más…hasta el 2036.
Andaba yo rumiando estas cosas, aderezadas con todo tipo de maldiciones y blasfemias, mientras subía la A-VI camino de Ourense, huyendo de la gran ciudad.
Este hecho, que suponía un regalo/robo de miles de millones de pesetas, pasaba totalmente desapercibido para el “gran público” gracias a la casta periodística.
Ahora, al menos, tengo un blog donde vomitar mi rabia por la enésima vez que me roban y no puedo ni gritar al ladrón, porque el robo viene firmado por Juan Carlos de Bourbon et Bourbon en el Real Decreto 1724/1999, de 5 de noviembre, donde se da cuenta de la expoliación al patrimonio público.
Bajo su firma, la del ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado (qué estúpida manía de los derechunos por ponerse apellidos compuestos, desde Escribá de Balaguer a Millán-Astray, para así ser alguien y disimular que vienen del populacho).
El túnel del Guadarrama no es más que la primera de las grandes concesiones públicas de grandes obras del franquismo que irán caducando en los próximos años. Apunto unas especialmente llamativas: las grandes presas con sus centrales hidroeléctricas. En esta década empiezan a vencer las concesiones y volver a dominio público. ¿Qué apostamos a que Raxoi, no menos traidor que Aznar a los intereses del pueblo español, renovará las concesiones a las eléctricas por plazos de varias décadas más? Y, probablemente, a cambio de nada. Al tiempo.
Y también saldrá, de nuevo, como una pequeña reseña en las páginas interiores de algún periódico (otros, ni eso).
Tampoco tendrá eco en los medios de manipulación la denuncia de CCOO-Ávila y de la asociación ecologista Centáurea por las irregularidades habidas en el proceso de licitación (fue entregado a dedo a Abertis, tanto la ampliación de concesión del túnel de Guadarrama, como la construcción de los entronques con Ávila y Segovia).
No tendrá eco ni aún cuando la Comisión Europea DECLARE ILEGAL EL CONCURSO, dando la razón (siete años después) a los demandantes.
En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Sala Cuarta) decide:
Declarar que el Reino de España ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 3, apartado 1, y 11, apartados 3 y 6, de la Directiva 93/37/CEE del Consejo, de 14 de junio de 1993, sobre coordinación de los procedimientos de adjudicación de los contratos públicos de obras, en relación con el anexo V de ésta, debido a la adjudicación a Ibérica de Autopistas, S.A., el 5 de noviembre de 1999.
[...]
Si la legalidad importase una mierda, ahora habría que repetir el concurso y dar la oportunidad a que la concesión del túnel de Guadarrama se extinguiese y pasase a dominio público. Pero el imperio de la ley del embudo sólo sirve para someter a los ciudadanos, unciéndolos al yugo de la noria del señor del lugar. Como siempre se hizo, como Dios manda.
La prueba del “american dream”, de la patria de los emprendedores, donde cualquier ciudadano con talento puede prosperar y el éxito es una medida de las capacidades, pues todos los ciudadanos tienen igualdad de oportunidades y quien fracasa es porque se lo merece.
+
+
+
La demostración de que el libre comercio de armas, derecho inalienable, mejora la seguridad ciudadana.
+
+
+
Prueba irrefutable de la eficiencia de un sistema de salud privado, respecto a los costosos y despilfarradores sistemas públicos de salud.
+
+
+
Todos estos prejuicios, y otros más, seguirán siendo difundidos sin base probatoria alguna por los medios que el capital controla hasta convertirlos en un dogma. Y los dogmas no necesitan ser demostrados (porque, por lo general, no resisten una puesta en cuestión racional).
Hace poco llegué a seispalabras, el blog de Clara, una profe de Mates. Quería copiaros su entrada, en la que reflexiona sobre la necesidad de proteger a los menores de edad ante el impúdico striptease intelectual al que los somete la tradición católica en el rito de la confesión.
Bueno, os copio y pego su opinión, a ver qué os parece:
+
+
Hace unos días estaba en la peluquería poniéndome pelirroja cuando escuché a mi lado una conversación, nada extraña ni especial en un pueblo sevillano en Mayo:
“-Mi niña vendrá el sábado, después de confesarse.”
Como ya he dicho, esta declaración de intenciones no tiene nada de especial. Es común y lo ha sido durante muchísimo tiempo. Se trataba de una niña que hacía su primera comunión y que iría a peinarse a la peluquería después de confesar sus pecados (¡madre mía!) al cura de la parroquia. Pero ese día, no sé si por efecto del olor del tinte o probablemente porque acababa de dejar a mis hijos en el cole y aún conservaba el calor de sus besos en la mejilla, saltaron dentro de mí todas las alarmas. Consciente de que aquella señora (y sí, esto es un prejuicio) no iba a entender mis razonamientos, pues parecía absolutamente convencida de su educación judeo-cristiana, me puse a tuitear cómo si no hubiese mañana.
¿¿¿Qué pecados puede tener un niño de 9 años???
Nunca antes, posiblemente porque no tenía hijos, me había parado a pensar en lo inquietante y peligroso que es el acto de confesión de los “pecados” de un menor indefenso con un adulto que no tiene ninguna formación específica para tratar con nuestros hijos, pero que sí desde el miedo al castigo divino, goza de una posición de poder sobre el niño. Un adulto que su ideología ha castrado y que, como es natural porque el sexo es una necesidad vital, almacena una ingente cantidad de necesidades sexuales reprimidas.
Si a esto añadimos la cantidad de casos denunciados de violación de menores por parte de algunos miembros de esta secta, de verdad, ¿no os da pánico a los padres, familias, tutores dejar a vuestro niño de 9 años a solas con él y con la coartada del secreto de confesión?
Y nuestras leyes, ¿no dicen nada al respecto? ¿Protegemos a los niños de las redes sociales porque pueden entrar en contacto con gente a distancia y los dejamos estar a solas, contando sus intimidades a adultos que tienen poder sobre ellos? ¿No debería ser ilegal? ¿No debería hacerse delante de un tutor legal mayor de edad?
¿Os imagináis a vuestro niño de 9 años confesando que se ha tocado, que es lo más normal y deseable en la fase de descubrimiento sexual, a un adulto a solas, que le va a reprimir o asustar por ello? ¿Qué pasa si ese adulto le amenaza con un castigo divino por contar algo que ocurrió durante la confesión a sus padres?
Son vuestros hijos, son niños, son inocentes, son maravillosos, están llenos de vida por moldear, no pueden, no saben “pecar”, ¿cómo podéis hacerles pasar por eso? Y sobre todo, ¿para qué?
Sinceramente pienso que las familias deberían oponerse a esa exhibición de la intimidad de sus niños y que las leyes de nuestro país deberían PROHIBIR LA CONFESIÓN DE MENORES DE EDAD, COMO PARTE DE LA PROTECCIÓN DE LA INTIMIDAD Y LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MENTAL DE LOS MISMOS, así como la pertenencia a grupos ideológicos antes de su mayoría de edad.
Yo también hice la comunión, mi madre y mi padre no tenían tiempo de pensar tanto como yo, pues se deslomaban para darme una educación y unos estudios que ahora me permiten a mí pensar tanto. Yo sí hice la comunión, con un vestido heredado feísimo, por cierto. Y la confirmación. Y canté en el coro de mi parroquia hasta muy entrada mi adolescencia. No recuerdo ningún tocamiento indecoroso por parte del cura, ni de ninguno de los catequistas o compañeros del coro, pero hay algo que no olvido. Cuando me “preparaban” para la confirmación de mi fe en Cristo (con 11 ó 12 años, porque esta gente tiene la santa costumbre de hacerlo todo antes de la mayoría de edad) empezaba a dudar ya un poco de todo este chiringuito y le espeté al catequista, misógino donde los hubiera (entonces no conocía esa palabra, que conste) que eso del infierno era un rollo, con el diablo, el fuego y tal. Entonces, con los ojos inyectados en ira, fijos y amenazantes sobre mí (una niña, gordita y gafotas) y con una cara de absoluto desprecio me explicó que eso no era el infierno, que el infierno consistía en que “pasabas” a otra dimensión, donde nadie te veía, pero desde donde tú podías ver cómo tus seres queridos se iban olvidando de ti, te sustituían, hablaban mal de tu recuerdo, se burlaban de tus sentimientos, contaban tus secretos…
No recuerdo cuál fue mi reacción en ese momento, podría novelarla pero mentiría. Lo que sí recuerdo son escenas en la cama de mis padres, a media noche, acostada en una esquina, junto a mi madre que me acariciaba el pelo y me decía:
“-No seas tonta, yo te voy a querer siempre y tus hermanos también. No vayas más a esa catequésis, bonita.”
Pero yo me quedada dormida pensando que no podía dejar de ir, por si acaso. Aún no entiendo la maldad que puede inducir a un hombre joven a asustar así a un niña, simplemente por controlar sus impulsos críticos con la fuerza del miedo.
Afortunadamente, en 3º de BUP, lo que ahora sería 1º de Bachiller, mi profesor de filosofía, Antonio Hurtado (otro amigo al que no he vuelto a ver), me llevó de la mano en mis primeros pasos por el mundo del pensamiento crítico que desembocó en mi condición actual de atea y escéptica. Fue él también quien, un año más tarde, me ayudó a decidir en qué titulación universitaria matricularme. Yo dudaba entonces entre dos: filosofía y matemáticas.
“-Matemáticas, Clari, no lo dudes. Puedes seguir pensando y haciendo filosofía siempre, pero estaría bien que encontrases trabajo.”
+
+
Y mi comentario:
Me repugna todo adoctrinamiento infantil, que procura moldear el arbolito antes de que desarrolle un tronco leñoso para darle forma permanente (deforme), como si fuera un bonsai.
No sólo me repugna el adoctrinamiento en ideologías que rechazo, como las religiones. Me parece repulsivo, por ejemplo, ver a una niñita cubana soltando un discurso sobre las bondades del socialismo, y acabando con el ¡patria o muerte! ¡venceremos!
Una niña no está para pensar en patrias, y menos en muerte. Hay que respetar la inteligencia de un niño, tanto o más que se protege su pequeño cuerpo de los pederastas.
De hecho, el adoctrinamiento infantil no es más que una pederastia intelectual, un abuso de poder de la psique un adulto sobre un niño. Una cobardía.
La educación debe formar a un hombre o mujer libre, que sea capaz de elegir su camino de forma autónoma. Y un padre o educador debe tener la suficiente grandeza de espíritu para no tratar de condicionarlo cuando la rama aún es verde y flexible a adoptar prematuramente posiciones ideológicas. Procurar que escoja un niño de 10 años una religión, o que se defina de izquierdas o de derechas, es como pedirle que escoja la pareja (que asuma la que sus padres le imponen) con la que debe contraer matrimonio.
La mente de un niño merece el máximo respeto, pues está más desprotegida aún que su cuerpecito. Se debe formar en libertad, para que él decida llegado el momento quién quiere ser. Pero claro, la religión, para perpetuarse, necesita recurrir al adoctrinamiento desde la más tierna infancia. Si no condicionas a un niño a creer en fantasmas, será muy difícil que los vea siendo adulto.
+
+
Y, de paso, unas reflexiones de José Luis Sampedro sobre el adoctrinamiento infantil y la libertad de conciencia en democracia.
No creo que se debiera enseñar religión antes de cumplir los 18 años. ¿Sabéis qué? Sería un mundo totalmente distinto. Porque si no estuvieseis empujando esa mierda en vuestra cabeza mientras todavía está blandita, jamás la compraríais.
Si nunca habéis oído hablar de la Biblia, ninguno de vuestros amigos ha oído hablar del cristianismo y simplemente os encontraseis una biblia en una librería de segunda mano… bueno, saltaríais sobre ella, ¿no? “Esto suena completamente lógico, ¡sí! La cueva, el arco… cariño, creo que he encontrado el sentido de la vida aquí.” ¡No! Simplemente lo tirarías a la basura, lo harías.