Non fixen eu o vídeo, xúrovos que é casualidade. Pero xa que estamos, podemos poñer outros para que a xente que non é daquí coñeza o que son as nosas tradicións un verán tras outro.
Min 0:25. “pero para alá inda hai pouco monte, que ardeu vai dous anos ou así”
O Concello de Cualedro arde cunha regularidade asombrosa, coa matemática precisión dun reloxo, todos os anos arde.
Falaba o outro día con Marcos sobre o himno galego. A partir dunhas estrofas do poema “Os pinos” de Pondal faise unha merda que mestura referencias a un pasado ahistórico de belicosos guerreiros arios e a xenreira que lle provoca ó autor a postración na que se atopa a súa terra. Na miña inmodesta opinión, é unha merda de letra á cal calzáronlle unha melodía a empurróns.
Para a xente de fóra, que supoño que non o coñecen, esta é a mellor versión que atopei deste adefesio musical:
Dacordo, hainos peores, moito peores. O español, por exemplo, unha marcha militar cun nivel musical ramplón, de orquestiña provinciana. Falo de valores musicáis, ó marxe do simbolismo político. O himno de riego non é moito mellor que a marcha de granaderos, por exemplo. Un dos mellores himnos é a Hatikva, e non será porque lle teña moito aprezo ó Estado Terrorista de Israel. Moi bó évos o alemán, pero aínda mellor era o da RDA. E, por suposto, o soviético. Supoño que de pobos cunha longa tradición musical é lóxico esperar un bó himno. No caso español, malia a abondancia de compositores marabiliosos, colleron ese chinchinpún para que baile a cabra (da lexión); pois moi ben, coa súa merda llo coman. (más…)
Mi comunidad de vecinos contrató hace un año y poco a un nuevo administrador. Al principio parecía que había buena sintonía con él, se mostraba solícito y eficiente y estábamos en general contentos con su actuación. Pero de un tiempo a esta parte, ha demostrado ser un dejado, dando muestras en su labor profesional de desidia e incompetencia. Pero lo más grave llegó hace unos días, cuando nos enteramos por casualidad, porque no informa convenientemente a los vecinos, de que estaba tomando decisiones abiertamente contrarios a la voluntad mayoritaria de los vecinos. Vamos, que estaba haciendo y deshaciendo a su antojo, sin consultarnos. Al ir a pedirle explicaciones y ponerle en su lugar, recordándole él es sólo nuestro empleado y aquí quien toma las decisiones somos nosotros, reunidos en la Junta de Vecinos, nos contestó que él no tenía porqué dar explicaciones, que su contrato cuatrienal aún no había expirado y, mientras tanto, él tenía la potestad para tomar las decisiones sobre NUESTRA comunidad que le viniera en gana, y no solo para gestionar nuestras decisiones. Que si queríamos, una vez vencido el contrato, podíamos contratar a otro, si creíamos que lo podía hacer mejor.
¿Qué creéis que podríamos hacer con este individuo? ¿Echarlo a patadas, pues se ha arrogado un poder que no le corresponde, usurpando la toma de decisiones a los vecinos del inmueble?
Lo que os relato es un caso real. La diferencia es que no estaba hablando de mi Comunidad de Propietarios, sino de mi Estado, así como de todos los Estados que se rigen bajo el eufemismo de “democracia representativa” que es, in stricto sensu, un régimen oligárquico (gobierno de una minoría). Legítimo ya que electivo, legítimo en cuanto que esa minoría es representativa del soberano, que es el pueblo. Es decir, escasamente legítimo por las distorsiones que un sistema electoral pensado, ideado y desarrollado con el fin expreso y manifiesto de desactivar a la izquierda antifranquista, e ir con el tiempo menguando sus espectativas electorales hasta conducirla a la nulidad política extraparlamentaria, al bode de la cual nos encontramos. De esta forma, el viejo régimen se perpetuaba en las estructuras de poder, políticas, judiciales y, sobre todo, financieras y empresariales. Todo quedaba atado y bien atado, y una organización surgida de la nada, con la financiación de la derecha franquista, retomó las siglas del Partido Socialista Obrero Español y sirvió de submarino para desviar el voto popular de izquierda hacia los intereses de la patronal.
El engaño representativo nos ha llevado al punto en el que estamos, en el cual una situación inaudita en una Comunidad de Vecinos es el funcionamiento normal de las instituciones del sistema “democrático”. Lamentablemente, es más democrática mi junta vecinal que mi país. Suena chusco, hasta provocador decirlo, pero es rigurosamente cierto.
Hagamos un inciso para hablar de la prostitución del lenguaje. Los medios del poder no se cansan de añadir coletillas democráticas a todo organismo que por su forma de funcionamiento está herméticamente cerrado a cualquier tipo de intrusión del poder popular. Una maniobra publicitaria de baja estofa que el refranero sentencia con un “dime de que presumes…”. Los parlamentarios bien poodrían llevar cosidos en sus gabanes los logos de Bio, Eco, pues son de tanta aplicación como el de “democrático” que siempre lucen.
Voy a hacer un ejercicio de memoria. En 1981 la policía italiana desarticulaba una organización secreta llamada Propaganda Due, compuesta por jerarcas, jueces, altos cargos policiales y militares, con conexiones con la cúpula de la Iglesia Católica, la nobleza y las finanzas. En el registro de la residencia en Arezzo de su cabecilla, Licio Gelli, fueron intervenidos los planes para la creación de un nuevo orden, basado en la ilegalización de los sindicatos y la supresión de las libertades civiles bajo un gobierno de carácter autoritario. Es decir, estaban planeando dar un Golpe de Estado fascista en Italia. El plan llevaba por nombre Piano di Rinascita Democratica, es decir, Plan para el Resurgimiento Democrático. En los papeles incautados se encontraron muchos nombres conocidos, como Emilio Massera, quien ya había llevado a cabo ese Resurgimiento Democrático en la Junta Militar Argentina. Otro de los nombres que aparecían era el de un tal Silvio Berlusconi.
El abuso y la perversión del término democracia arranca en la época de Aznar, que se autocalificaba de demócrata para recortar los derechos civiles de una parte sustancial de la ciudadanía vasca. Y muy demócratas han sido todos los que han atropellado la libre expresión de la voluntad ciudadana, desde los tiempos de los Padres de la Democracia con el mentado Herrero de Miñón hasta Fraga, hasta las últimas ilegalizaciones de partidos políticos y la reforma de la Ley Electoral para dificultar y, a la postre, impedir la concurrencia a las elecciones de formaciones minoritarias con el requisito de los avales.
Hoy en día, el término “democracia” es envilecido para encubrir partidos que recogen la herencia nacionalista española de tiempos del Caudillo, desde el ultracentrista Unión, Progreso y Democracia de la trepa autócrata Rosa Díez (partido en el que no se tolera la disensión y en el que no hay rasgo de democracia interna) a la cara más violenta de la derecha con partidos fascistas y racistas como Democracia Nacional, o los neonazis de Democracia 2000.
También para esta clase de manipulación el refranero tiene una sentencia: El hábito no hace al monje, y aunque la mona se vista de seda, fascista se queda.
El estupro también es cometido con otros términos como justicia o libertad, siempre en boca de los opresores, de los defensores de privilegios. Pese a su labor de propaganda, democracia significa lo que su etimología sugiere y no lo que a los plutócratas les interesa; δημοκρατία, el gobierno del demos, del pueblo, único legítimo soberano.
Después de esta digresión sobre la manipulación del término “democracia”, recupero el hilo principal del discurso.
En este momento histórico, existe una efervescencia de ese anhelo popular por recuperar el poder político que le ha sido arrebatado. Esta tendencia se plasma de diferentes formas.
Izquierda Unida plantea una apertura, muy limitada, de carácter excepcional, de la oligarquía al pueblo. Es un progreso, sin duda, el proponer que se tengan que llevar a referendo la aprobación de las leyes más relevantes. La consideración de relevancia, así como la redacción de las leyes, sigue en manos de la clase política.
Como siempre, Izquierda Unida proponiendo un modelo continuista con el sistema, al cual tratan de reformar, de humanizar, pero siempre desde la aceptación de unas normas del juego que, paradójicamente, les excluyen y ningunean. Es la re-evolución que leía en los carteles difundidos por el 15M, un cambio desde dentro del sistema, un cambio menor y que, precisamente por plantearlo dentro del sistema, no tiene opción ninguna de viabilidad.
Para resolver el problema hay que salirse de los límites mentales. De nuevo, la coalición de izquierdas no propone nada que consiga ilusionarme.
Una idea más rupturista está planteándose en la red: Democracia 4.0
Se trata de una inteligente propuesta que permitiría el voto electrónico directo de los ciudadanos en las votaciones de la Cámara Baja. Explícitamente insisten en que no quieren suplantar ni a la democracia representativa ni a los partidos políticos, sólo dar opción a que aquellos ciudadanos que no se sientan representados por los diputados o, simplemente, quieran asumir de primera mano el ejercicio de la soberanía, puedan hacerlo.
Esta propuesta supone un salto cualitativo enorme, al plantear que un ciudadano pueda suplantar el voto de uno o más diputados, creándose “escaños virtuales” para esa masa de votantes directos. Una propuesta muy interesante, a años luz de la tímida y pacata propuesta de IU, que acojo con entusiasmo. Pero también explícitamente digo que no satisface mi ideal de Democracia.
Yo SÍ que quiero acabar con los partidos políticos o, más en concreto, con el poder decisorio de los partidos políticos. El gobierno en una Democracia Real debe estar sólo y únicamente en manos del pueblo, reunido en una asamblea en el ágora (ἀγορά) virtual, aprobando por mayoría con el voto directo de los ciudadanos las leyes por las que quieren ser regidos. Es decir, tomando las riendas del destino político de su nación, de su destino político (tras arrebatárselas a la clase política, toca arrebatar la batuta económica a la burguesía, para poder decir entonces que realmente es el pueblo soberano quien tiene el gobierno efectivo).
Los partidos políticos podrán reestructurarse como agrupaciones de electores, corrientes ideológicas que podrán sugerir al ciudadano la orientación de su voto. Algo así como los consejeros del monarca, pero dejando claro que sólo serían un órgano consultivo, cuya opinión no es vinculante para el rey: el pueblo. Asimismo, estos partidos políticos deberían ser fiscalizados para evitar la corrupción de sus objetivos al ser fagocitados por el poder financiero, evitando que se convirtiesen en lo que ahora son los medios de comunicación: su brazo político y comunicativo.
Sólo entonces, con el conjunto de la ciudadanía participando de la toma de las decisiones que afectan a la πόλις, al Estado, podremos decir que estamos viviendo en un régimen democrático, esto es, en el que es el pueblo quien gobierna.
Y un término griego más. ιδιωτης, idiota, en su acepción original, era aquel ciudadano que declinaba participar en la vida ciudadana, es decir, ejercer sus derechos ciudadanos, delegando el gobierno de la polis en otros para ocuparse únicamente de sus mezquinos intereses personales. El ciudadano que hacía de tal forma dejación de sus deberes con la Res Pública era reprobado como un mal ciudadano, una persona de bajas miras, un débil mental. Este estado de postración política es a lo máximo que nos permite aspirar el régimen oligárquico, partitocrático, plutocrático que nos han impuesto las élites. Nos toman por idiotas y pretenden que actuemos como tales, en el sentido etimológico y común del término, cediendo nuestra soberanía a 350 marionetas.
La ventaja de la democracia es que, si el poder económico pretende sobornar al poder político, tendrá que untar a 50 millones de ciudadanos, y no sólo a sus 350 testaferros. No es imposible, pero desde luego les saldrá más caro y nos beneficiaremos todos de la mordida.
Harto de hablar de sensateces, me estaba pasando por la página de Aperitivos Musicales y, al escuchar al Compay, me ha venido a la cabeza el solo de trompeta más bonito que he escuchado nunca.
El fondo de rescate se ha ampliado a un billón de euros desde los 440.000 actuales, de los cuales no son todos utilizables por la necesidad de crear reservas. De esos 440.000, ya se han comprometido la mitad para el “rescate” de Grecia, Irlanda y Portugal. Pero Alemania no quiere poner un duro más, y por supuesto el resto de países tampoco lo hacen. ¿Entonces, de dónde sale el dinero? De ninguna parte, simplemente se pretende multiplicar el que ya hay comprometido con avales y demás artificios de ingeniería financiera.
Es decir, que seguimos teniendo el mismo fondo. Y si era insuficiente para hacer frente a un ataque a la deuda soberana de Italia y España, hoy sigue siendo igual de insuficiente. Ese apalancamiento, en cuento empiecen las tensiones, se desinflará o creará aún más peligro, luego es como si no hubieran acordado nada (es que si fuera tan fácil multiplicar por cuatro el dinero, todos seríamos ricos…o, más bien, todos seríamos pobres).
Por otra parte, las necesidades de la banca española son enormes. Especialmente para el Santander, y eso que le han admitido los 7.000 millones de convertibles como capital Tier 1. La causa principal es la valoración a mercado de la deuda pública, portuguesa, pero sobre todo española. ¿Qué me dice eso? Bueno, primero, que van a tener que estos bancos van a tener que desinvertir para generar plusvalías que taponen esa brecha. Pero también, que tendrán menos capacidad (e interés) en seguir acudiendo a las subastas de deuda pública. Y son los cinco grandes los que han acudido a comprar masivamente para salvar emisiones de deuda. Si se penaliza su exposición a deuda pública, puede que la próxima emisión de deuda del Estado tenga más dificultades para colocarse, elevando los tipos. Mal asunto.
Por otra parte, la valoración es a Septiembre de este año, y entiendo que es una foto fija. Es decir, si la evolución de la prima de riesgo es positiva, los bancos no podrían beneficiarse de ello y tener que reducir sus exigencias de capital. Ahora bien, me temo que la contraria no es de aplicación: si la crisis arrecia, puede que se tome otra nueva foto fija, con la deuda pública aún más devaluada, y tengan que provisionar aún más para cubrir esas pérdidas contables (más la de la nueva deuda pública que compren a partir de ahora).
Y yo me pregunto. Si además de valorar a mercado su deuda pública, exigiesen a la banca española hacerlo igual con todos los activos de su balance, lease propiedades inmobiliarias, especialmente su cartera de suelo… ¿Qué pasaría?
Básicamente, el acuerdo de hoy desincentiva o castiga la compra de deuda pública, y no aporta ni un chavo más al fondo de salvataje bancario. Al menos se ha clarificado el monto de la quita a la deuda Griega, el 50% (sólo hace unos días, era una cifra completamente inaceptable, ya se hablaba del 70% así que se pueden dar con un canto en los dientes). La incógnita en este asunto es si esta quita “voluntaria” hará dispararse los CDS. Lo que no acabo de entender, por favor si alguien me lo explica, es que un recorte de 150.000 millones de la deuda griega provoquen necesidades de capitalización del orden de los 8.000 millones de euros en las bancas teutona y gala, las más expuestas (con la nacional) a la deuda pública griega. ¿Y el resto de la pasta, quién la pierde, hasta llegar a esos más de 150.000 millones de euros condonados? ¿O es que tan sobrados de capital iban estos bancos? Los 14.000 de la banca italiana se explica con su propia deuda pública. ¿Entonces? ¿Aquí nadie pierde?
Hay varias cosas que me escaman.
Debo ser yo, que soy de la época de burro fuera, duro a la montera, y no entiendo la teoría de la relatividad financiera. Dichosos tiempos en los que la masa y la riqueza, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma…
Por mí ya le pueden dar mucho por culo a las entidades financieras patrias. Ahora bien, dice algo que para mí también es una incógnita, a ver si alguien sabe darnos una explicación. Si se aplica una quita del 50% a la deuda griega en manos de bancos, y un 2% a la española. Y si sabemos que son los bancos alemanes y franceses los más expuestos a la deuda griega (con una exposición de la banca española prácticamente nula)…¿cómo puede necesitar la banca española 26,2 G€, en comparación con los 8,8G€ de Francia o los 5,2 de Alemania? Grecia deja de pagar 100G€ y sus mayores deudores sólo reconocen pérdidas por 9 y 5G€.
No entiendo nada, aún menos que después de leerme la prensa. ¿Alguien podría explicármelo, por favor?
Como lo que dice me da una explicación satisfactoria a lo que está ocurriendo, debe ser más cercano a la realidad que el discurso convencional de los hechos que se repite en la prensa.