La mirada del mendigo

20 enero 2012

Echemos cuentas

Archivado en: economía,energía — Mendigo @ 2:35

Voy a poner unos cuantos datos sobre la mesa, para ver en qué orden de magnitudes nos movemos.

No sé si os acordáis, cuando hablábamos de la balanza comercial española, y la desgranábamos por sectores, que es la energía la que descuadraba el balance, sólo ella representaba la mitad del déficit comercial del Estado. Esto, expresado en otros términos, significa que nos estamos empobreciendo en nuestros intercambios comerciales (habría que ver luego la balanza de pagos) debido a que importamos más de lo que exportamos. Y la mayor parte de esas importaciones vienen del capítulo energético, léase petróleo y gas.

Este dinero que sale del subsistema económico español, empobreciéndolo, es un flujo de capital que va, obviamente, a los subsistemas económicos de las empresas exportadoras de petróleo y gas. Como son sectores que están nacionalizados (los árabes fueron lo suficientemente listos para no caer en la trampa neoliberal de las privatizaciones) podemos asumir que es dinero que acaba en los países exportadores (en el caso español, desde Argelia hasta Qatar).

La idea de esta entrada surgió de una anodina noticia económica:
Un grupo de los Emiratos Árabes compra dos empresas forrajeras leridanas

Ya es raro, irse a fijar en dos pequeñas empresas de un sector tan poco fashion como es el de la alfalfa (nota curiosa, el castellano tomó el nombre de este cereal del árabe, el cual a su vez viene del persa medio o pahlavi). En esas estaba yo pensando mientras hacía largos en la piscina (odio nadar, es infinitamente aburrido) cuando se me ocurrió relacionar una serie de magnitudes con muchos ceros.

Reservas probadas de petróleo por países (excluyendo las arenas bituminosas de Venezuela y Canadá): (en millones de barriles)

Arabia Saudita- 264.516
Irak – 143.500
Irán – 137.600
Kuwait – 101.500
Emiratos Árabes Unidos – 97.800
Rusia – 79.000
Libia – 46.000
Nigeria – 36.220
Kazajistán – 30.000
Qatar – 27.190

Más abajo están otros países de la península arábiga como Omán o Yemen. Sirve para hacernos una idea de cómo está distribuido este recurso natural en el mundo (sólo esta lista ya explica por sí misma buena parte del las noticias de la sección de “Internacional” que podemos leer en los periódicos).

Ahora, vamos a quedarnos sólo con el petróleo que está bajo el culo de los Saud (en este momento, puede ser interesante repasar la entrada sobre Aramco). Sus reservas probadas ascienden a 246 Gbbl ¿Cuál es su valor a día de hoy?

Bueno, si tomamos como referencia la cotización del barril Brent, que es el que rige en Europa: 110 $/bbl

Obtenemos la bonita cifra de: 27,11 billones de dólares.

Pero aquí no tenemos en cuenta el coste que les cuesta a Aramco extraer ese petróleo. Los costes de extracción varían mucho de un campo a otro, pero en Ghawar están entre los 5 y los 7 $/bbl. Tomo la cifra más alta para curarme en salud.

Entonces, podemos estimar que el petróleo saudí (realmente es así, es petróleo que pertenece a una familia, los Saud, porque el pueblo sólo ve las migajas que tengan la bondad repartir) generaría un beneficio de: 25,39 T$. Es decir, 25 billones, 25 más doce ceros a la derecha. Son cantidades siderales.

Un purista podría decir: sí, pero según Ghawar se vaya agotando, el costo de extracción subirá al tener que bombear con más presión y/o crudos más sulfurados que precisan ser tratados. Cierto, los costes de extracción irán subiendo. Pero para cuando los campos árabes den muestras de desfallecimiento, el resto del mundo ya se habrá quedado sin petróleo, hará varias décadas que dejamos atrás el peak oil, y sólo pensar a cuánto estará el barril de petróleo me causa estremecimientos.

Como no quiero jugar a las especulaciones, he preferido tomar valores a día de hoy. De esta forma, estoy siendo extraordinariamente conservador en la valoración de esas reservas. Antes de la crisis, vimos un pico especulativo con el Brent a 150$ el barril (es absurdo que el petróleo de referencia en Europa se negocio en dólares, pero de eso también habría mucho que hablar, y justifica la otra mitad de la sección de “Internacional”). Si se desacoplan la curva de la demanda de la de la oferta (y en Junio se va a retirar encima la producción iraní del mercado mundial), podemos ver de aquí a unos pocos años el barril danzando por encima de los 200$, y de ahí comenzar la parábola ascendente según el agotamiento de los campos y la especulación hagan su trabajo.

Por lo tanto, demos por buena esa cifra: el petróleo saudí (luego quedan el resto de principados árabes) ofrece unos beneficios de 25 billones de dólares. ¿Qué haríais con ese dinero?

¿Compraros un iPad? Bueno, ya puestos, podemos comprar toda la compañía Apple, la 2ª mayor empresa del mundo tras, precisamente, una petrolera, Exxon Mobil. La capitalización actual de Apple (infladísima, es la empresa de moda) es de 400 mil millones de dólares. En nuestras unidades, 0,4 G$. Tenemos 25 billones para gastar, así que aún nos queda para comprarnos alguna cosita más.

¿Qué tal si nos compramos un coche? Mejor que un coche, nos compramos todo un constructor. Por ejemplo, General Motors, que acaba de volver a proclamarse el nº1 mundial, tras arrebatarle el título a Toyota.

Veamos, el valor de todo GM es de ¡sólo 38.350 millones de dólares! ¡Esto es una ganga! ¿Qué supone restar 0,038 a nuestros 25 billones de dólares?

Vale, dejo ya de hacer el payaso. Era sólo para que vierais en qué rango de cifras nos movemos. Aquí, las 6 compañías más valiosas del mundo (en billones de dólares de capitalización, es decir, volumen de acciones multiplicado por valor de acción unitaria):

1 Exxon Mobil 0,4142
2 Apple 0,3188
3 BHP Billiton 0,2611
4 PetroChina 0,2590
5 Microsoft 0,2332
6 Google 0,1951

De hecho, con esos 25,39 billones de dólares de beneficio limpio de polvo y paja que he calculado tirando por lo bajo (a precios de hoy en día), se podrían comprar todas las empresas cotizadas en los mercados usamericanos. Y eso no significa sólo todas las empresas gringas, porque en el Dow Jones y en el Nasdaq cotizan empresas de todo el mundo. La suma del valor de todas esas acciones asciende a 15,080,000,323,584 de dólares. Es decir, escasos 15 billones de dólares. El valor conjunto de los mayores mercados de valores del mundo, con muchísima diferencia.

Aún nos sobran 10 billones para comprar todas las empresas cotizadas en las bolsas de Japón (3,5 G$), Reino Unido (2,8 G$), Francia (2 G$) y Alemania (1,3 G$).

Y aún queda algún pedazo de mundo por comprar, empezando por China. Pero algo tiene que dejarles al resto de monarquías petroleras de la península. Con los 100.000 millones de barriles de los Emiratos Árabes y los 27.000 de Qatar, da holgadamente para comprar todas las plazas chinas, y el resto de las mundiales (las cuentas són fáciles, eso supone un beneficio de 12,8 billones de dólares, mientras que el conjunto de todos los mercados de valores chinos asciende a 5 billones).

Bueno, creo que habéis pillado el concepto. ¿Qué quiero decir con esto? No gran cosa a día de hoy. El petróleo aún está bajo tierra y está siendo bombeado poco a poco. No estamos tratando de sucesos sino de tendencias.

Existe una transferencia neta de riqueza de los países industrializados a los países exportadores de petróleo. Cuando existe un flujo neto de capital de forma sostenida en el tiempo, es bastante evidente que un sistema tiene a empobrecerse mientras que , el sistema receptor de ese flujo, se enriquece. ¿Y qué hacen esas monarquías con tantas divisas? Además de obras estúpidas en torres e islitas, a promover el wahabismo (la versión más rigorista y salvaje del Islam) y a sostener con fabulosas compras de armamento unas democracias feudales teocráticas y criminales, y obviamente a cubrir sus propias importaciones, con los excedentes de su balanza comercial se dedican a comprar activos en todo el mundo a través de sus fondos soberanos. Unas veces es deuda pública, otras son acciones o bonos de empresas (como por otra parte ha hecho Noruega y su Norges Bank, la suerte de tener nacionalizados los sectores estratégicos).

Por cierto, añado el principio y el final de la lista de países por saldo de su balanza comercial en miles de millones de dólares (es decir, cuánto se enriquecen o empobrecen en sus operaciones comerciales internacionales):

China 305,4
Alemania 188,4
Japón 166,5
Rusia 71,1
Noruega 60,2
Saudi Arabia – 52,0

Reino Unido -40,3
Brasil -52,7
Francia -53,3
Italia -61,9
España -63,6
EEUU -561,0

(insisto, luego hay que ver la balanza de pagos, del cual la balanza comercial es sólo un componente)

Porque si aún el beneficio producto de la exportación de petróleo fuera repartido equitativamente entre la población, estaría contento. Ojalá los niños iraquíes, iraníes, libios puedan algún día participar y aprovecharse de la riqueza de su subsuelo. Pero la situación en la península arábiga es muy diferente. Son países con una densidad de población bajísima (es puro desierto) en los cuales la mayor parte de la población es inmigrante (hasta un 80% en Dubai), es decir, trabajadores pakistaníes, malayos, iraníes, africanos…sin ningún tipo de protección social o laboral. Sólo los ciudadanos de derecho, de origen árabe, tienen acceso a chupar del caudal de dinero, en la medida en que estén cerca de las babuchas de la familia reinante en cada emirato. La confusión entre el Estado y la familia es absoluta, hasta la identificación. Es decir: no es que “los árabes nos vayan a comer”. No. Sino que unas familias amplias de corte feudal van a exprimir al mundo como exprimen a su propio pueblo.

Y la sola idea de que sea la familia real saudí la que rija los destinos del mundo me pone los pelos de punta.

Como la dependencia del petróleo de nuestras sociedades no parece que vaya a resolverse de la noche a la mañana, va a existir un flujo de dinero hacia estos países exportadores, capital que lo reciclarán comprando empresas de sus mismos clientes que, empobrecidos, abren los brazos buscando inversiones extranjeras (los providenciales chinos y árabes, que vendrán a rescatar nuestro sistema financiero, ¿a alguien le suena de algo esa película?).

De esta forma, las transferencias de capital se incrementan. Ya no sólo extraen dinero de nuestro sistema por las ventas de crudo/gas (¡no hemos considerado el gas! ¡y sólo nos hemos ceñido a los países de la península arábiga!) sino también por los dividendos obtenidos de las empresas que posean. En resumen, se vuelven las tornas, hemos tenido a medio mundo trabajando para nosotros, el mañana depara un mundo en que nuestros hijos trabajen para los niños árabes (e iraquíes, e iraníes y venezolanos, y kazajos…). En cierta forma, es un tipo de justicia poética. Ahora bien, si no me gusta la posición de explotador, no quisiera conocer la de explotado.

Son las consecuencias, absolutamente necesarias, de nuestra ominosa dependencia energética. De continuar operando este sistema con tales transferencias de capital, el futuro que nos espera no es otro que la esclavitud. Los que posean el control de las mayores reservas de petróleo, las últimas en ser explotadas, lo tendrán TODO, todo el mundo, todo el poder, todas las empresas.

Y ahora os dejo, como deberes, rastrear siquiera someramente hasta dónde alcanzan los tentáculos de los poderosos fondos de inversión soberanos de las monarquías petroleras.

Por ejemplo: Dubai y Qatar se hacen con el control de la bolsa de Londres.

Un, dos, tres, responda otra vez.

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Edito: Emiratos Árabes, inversores hiperactivos.

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