La mirada del mendigo

26 mayo 2012

Bankia

Archivado en: Crisis,economía — Mendigo @ 12:40

Veo en la página de Javi:

banqueros cerdos

Lo cierto es que no tengo nada que decir, ningún razonamiento mínimamente hilado que aportar. Me encuentro simplemente superado, asombrado, me he quedado sin palabras.

Día tras día, los 4.500 M€ necesarios para salvar BFA-Bankia se han ido convirtiendo en 7.500, en 9.000, en 15.000, en 20.000 para haber parado en 23.465 M€.

Por ahora.

Cuando se nacionalizó BFA, sonaba extraño que se invirtieran 4.465 M€ (conversión de las preferentes del FROB1) en hacerse con una entidad que era el 48% de Bankia (45% directo más el resto de forma indirecta). Cuando el 100% de Bankia tiene un valor en bolsa de 3.140 M€ a día de hoy (7.500 M€ cuando empezó a cotizar, 0€ en cuanto la CNMV levante la suspensión el Lunes) y BFA era precisamente el almacén de toda la basura tóxica de Bankia.

¿Cómo se van a meter 23.500 M€ para rescatar una entidad que no vale nada, que vale menos que nada? Que se liquide, que se proteja a los depositantes (pasivo) cubriéndolos con los activos (hipotecas), poniendo el Estado lo que reste, se adjudiquen a otra entidad, y los inversores con acciones, bonos, participaciones y todo tipo de deuda…tendrán que perder su dinero (y no como con la CAM). Porque esas son las leyes del capitalismo, así que si jugamos a tan cruel juego, lo hacemos con la cara y la cruz.

Cómo se puede decir en una época en la que se están llevando a cabo recortes que van a cercenar la capacidad productiva de la economía en los próximos años y están quebrando la universalidad de la sanidad y la educación pública, que Bankia tendrá todo el capital público que necesite. ¡Y cumplirlo!

Cuando recortan el Estado del Bienestar, siempre la misma respuesta: no hay dinero, no hay dinero. Y ahora, sí que hay 23.500 M€ para tapar el agujero que la furia inmobiliaria dejó en el balance de las entidades bancarias. Desde que empezó el juego con la intervención de CajaSur (donde se enterraron 1.000 M€ de dinero público), luego C-CM (7.000 M€), UNNIM (950 M€), Banco de Valencia (3.000 M€, más otros 509 extra) y la CAM (la cifra puede llegar a los 20.000 M€). La unión de las gallegas (que anda pidiendo 8.000 M€ extra a los 2.465 M€ iniciales), de las catalanas (1.718 M€ por ahora aunque a buen seguro serán muchísimos más), y ahora el matrimonio de la madrileña con la otra gran caja valenciana (el cáncer de la península, el epicentro del problema, la cueva de Ali Babá). Siempre se nos dice que estos miles de millones serán los últimos, que esta será la última entidad rescatada y que el resto gozan de magnífica salud. Y hay que volver a meter dinero público a las que ya han caído, y caen otras más.

Porque como es evidente, habrá las que estén mejor o las que estén peor, pero todas las entidades bancarias sufren del mismo mal: indigestión de ladrillo. Y si los bancos hasta ahora resisten es porque son entidades privadas que no quieren ni en pintura ser intervenidos, por el posible perjuicio para sus accionistas. Por eso se hace todo lo posible por sostener la valoración de los inmuebles, porque como se deje caer su precio a valores de mercado, y se obligue a las entidades a reflejarlo en sus libros, quiebra todo el sistema bancario español, del primer banco a la última caja.

No salgo de mi estupor cuando una misma entidad puede dar 309 millones de beneficios y, acto seguido, decir que no, que realmente en 2011 tuvieron pérdidas por 2.979 M€. Parafraseando a Groutxo: estas son las cuentas de mi empresa, si no le gustan, le presento otras. El papel lo aguanta todo y la contabilidad es una ciencia exacta: dice exactamente lo que quiere la cúpula directiva que diga.

Ya no entro en el terreno moral, que nos están robando. Es que todo este asunto es intelectualmente impresentable. Es absurdo, no tiene ningún sentido. Queridos ciudadanos, dennos todos su dinero que tenemos que arrojarlo al océano para ver si lo colmamos. Porque de tamaño oceánico es el agujero del ladrillo.

Porque hagamos una sencilla operación. Sólo el rescate de Bankia nos va a suponer a cada pringao (ya no somos ciudadanos, somos primos, pringaos), por ahora:
23.465.000.000 patacones / 47.190.493 pringaos = 497 ouros por pringao.

Como tú y yo somos pringaos en edad productiva, y en la cuenta hemos incluido a los 47 millones de pringaos que habitan este país, desde el niño recién nacido al anciano centenario, es muy posible que lo que va a tener que salir de nuestros bolsillos para pagar el festín de los señoritos sea superior a esos 500 napos. Y de casi nada estoy seguro, pero que ese dinero va a salir de tu bolsillo y del mío, esa es tan seguro, una verdad tan inmutable como las órbitas planetarias.

Todos juntos, arrimando el hombro, podemos poner el dinero para salvar nuestros bancos. ¿Nuestros? Pero pedazo hijo de puta, ¿acaso cuando daban beneficios a nosotros nos correspondió ni un duro? ¿acaso saqué algún beneficio de que se llenara todo el puto Estado de urbanizaciones, para que ahora se me pida que colabore para pagar esa francachela?

Y es ahora cuando me acuerdo del gracioso cambio constitucional, en la que se nos prohibió hacer default. Renunciamos al derecho a restructurar la deuda. ¿De qué sirvió semejante bajada de pantalones, modificando la sacrosanta Constitución Española a la carrera para contentar a los mercados? Pues ciertamente para bajar la prima de riesgo no, que vuelve a estar bordeando los 500 puntos (bono a 10 años respecto del alemán, que cada día se financia más barato). Sin embargo, si nos vamos al pozo, no tendremos la opción de los griegos de reestructurar la deuda, ampliando plazos, reduciendo intereses o aplicando una quita. No, por ley habrá que hacer frente a las deudas (contraídas en euros, aunque quizá nosotros ya no estemos ganando dinero en esa moneda, sino en una nueva y devaluada neopeseta, con lo que las deudas en euros serán proporcionalmente mayores a la devaluación) anteponiéndolas a cualquier inversión o gasto público, sea en infraestructuras, sea en pensiones, en salarios de sanitarios y docentes. Esto reventaría la economía, bajaría el PIB, y tendríamos que pagar una deuda cada vez mayor (magia del interés compuesto) a intereses cada vez más altos con una economía que se encoje cada día que pasa por el peso de la deuda.

Ese artículo en la puta Constitución Española supuso cargar el coche con nitroglicerina y quitarnos los frenos. Más vale que salgamos de esta, empecemos a crecer y podamos volver a amortizar deuda. Porque como no sea cierto, la situación de Grecia se nos antojará paradisíaca, nuestro modelo serán los países sudamericanos y africanos a principios de los ’80, destrozados por su abrumadora deuda y las políticas del FMI para asegurar su pago. Nos hemos autoprohibido la potestad de decir basta, no puedo más, y romper la baraja. En vez de eso, si tropezamos y caemos, lo hacemos en un vórtice de deuda y depresión infinito.

Y por cierto, ahora sale la marioneta Raxoi (que no es que haga un chascarrillo con su nombre de pila, que seguiría llamándole marioneta así sus padres le hubieran puesto Julián o Alfredo) rogándole a Merkel que ponga al BCE a comprar deuda en el secundario. ¿Pero no habíamos quedado en que el BCE era independiente y era estupendo que así fuera? Independiente de los ciudadanos, independiente del control democrático, y totalmente dependiente de la mafia bancaria, que lo único que quiere es saber que recupera sus préstamos y que la inflación se mantiene moderada (la banca teme a la inflación como la madera a la termita, pues es lo que mina sus beneficios al rebajar en términos reales el montante de la deuda).

Pido disculpas al lector porque siempre procuro escribir algo mínimamente original, escribo cuando creo que tengo algo que aportar y cuando no, me quedo callado. Toda esta entrada está repleta de obviedades, de cosas mil veces repetidas, considérelo el amable lector no como un artículo, sino como un lamento, como un sollozo. Vamos a la última de las obviedades:

La justificación argüida cuando la aristocracia económica se fija a sí misma los sueldos es que ocupan puestos de gran responsabilidad. Esto, como se ve claramente, es absolutamente falso. Es más, cuanto más alto es el cargo y más estratosférica su remuneración, más protegidos están contra cualquier asunción de responsabilidades, no sólo penal, sino ni tan siquiera social. La salida de toda la pléyade de rufianes que gobernaban las cajas se ha producido, no ya con su imputación por la fiscalía, sino ni tan siquiera sin el reproche público del regulador o del gobierno.

Cualquier trabajador, es responsable de su trabajo y puede pagar cualquier error o distracción con la pérdida de su puesto de trabajo. De hecho, está forzado a hacerse responsable con su propio patrimonio si causara algún daño en el curso de su trabajo (por ejemplo, si encargas a un albañil una obra, y araña un mueble con una herramienta). En cambio, la aristocracia económica es absolutamente irresponsable, aún más que el mismo monarca, de sus actuaciones. Pueden llevar a una entidad de siglo y medio de historia a la quiebra, que aún se marchan con los bolsillos llenos y la cabeza alta de haber prestado un gran servicio a la sociedad. Debieran marcharse SIN cabeza.

El ejemplo arquetípico de esta irresponsabilidad absoluta es Rodrigo Rato. Como ministro de economía fue el principal responsable de la creación de la burbuja inmobiliaria (continuada por Solbes, a mucha honra), pero también de otra gran cagada: la creación del déficit de tarifa que ahora suma una deuda de 26.000 M€ y subiendo. Después recaló en el FMI, donde promovió la desregulación de los mercados financieros y la creación de vehículos complejos de inversión, que estuvo en el origen de la crisis de las hipotecas subprime. Sus vaticinios y previsiones económicas demostraron tener la sagacidad y agudeza visual de un topo, cuando al poco su fe neoliberal se demostró profundamente errada de forma absolutamentemente categórica, violenta y cruel para los que sufrieron en carne propia la crisis de 2008.

Y para recompensar tantos logros económicos, pues no cualquiera puede ufanarse de ser uno de los principales culpables de desplomar la economía mundial, vuelve al terruño y se le pone al mando de la caja madrileña. No se puede decir que no sea osado, ocupar los más altos cargos de economía este estudiante de derecho (peste de abogados, no saben ni resolver una ecuación de primer grado y se meten a gurús de la economía). Como si a mí me ponen como cirujano jefe de un hospital: la carnicería está asegurada.

Y después de haber dedicado los últimos veinte años de su vida a ejercer de caballo de Atila allá por donde ha pisado, más dañino que una plaga de langostas, se le licencia con honores y tras agradecerle los servicios prestados. Si hubiera Justicia en este mundo, no habría condena lo suficientemente larga para reparar todo el daño que su astronómica incompetencia ha causado.

Pero los jueces, cobardes, sólo se ensañan con los robagallinas y no con los que han conducido a la 7ª potencia económica mundial a estar postrada ante los mercados y asomándose al abismo.

bankia

Tomado de la página de Pere: BANKIA: SOCIALISME D’ALT STANDING

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