La mirada del mendigo

25 marzo 2013

Notarios, registradores, catastro y otras malas hierbas

Filed under: economía — Mendigo @ 13:01

minifundismo

Hace años me impuse la ardua tarea de poner algo de orden en el porrillo de finquitas de mi padre (maldito minifundismo gallego, véase imagen o compruébese con el SIGPAC). Creo que Heracles terminó antes sus trabajos que yo seré capaz de deshacer la madeja. Las novelas de Kafka se pueden catalogar en el hiperrealismo en comparación con algunos capítulos que he padecido en este enredo burocrático.

Los árboles que planté en alguna de las fincas ya empiezan a dar fruto, no así mis intentos por clarificar su situación legal.

Hace poco, Ignacio Escolar publicó un artículo titulado “La gran reforma que jamás hará Rajoy“. Para mí supuso una enorme alegría. ¡Por fin alguien que se atreve a mencionar el asunto! Antes cambiará la Iglesia Católica de sede que el Estado el registro de bienes. Pero a Escolar se le olvidó la tercera pata de la banqueta.

Recapitulemos: a la hora de determinar la descripción y titularidad de una propiedad inmueble existen tres registros independientes que solapan sus atribuciones: el notariado, el Registro de la Propiedad, y el Catastro. Sólo este último es de carácter público, mientras que los otros dos son esa detestable mezcla indefinida entre lo público y lo privado que tanto me crispa (como las cajas de ahorro, los colegios concertados, las concesionarias de autopistas…).

Semejante redundancia de papeleos debería servir para que hubiera una monolítica seguridad jurídica en torno a la propiedad de inmuebles. ¡Juas! Hablando con los viejos de la aldea, sentencian categóricos “todo iso esta mal feito” (y en lo que a mí me toca, compruebo que tienen toda la razón) y se siguen rigiendo por las ancestrales partijas y los marcos de las fincas, bases del derecho consuetudinario pero absolutamente inútiles en el derecho civil, que no las reconoce (¿cómo se reconoce de forma fehaciente la firma de un muerto?) en un ejercicio supremo de papanatismo.

Hay una norma básica en el diseño mecánico que debería grabarse en el frontispicio de las administraciones públicas y las facultades de derecho: KEEP IT SIMPLE, STUPID!

Comparemos la situación con la propiedad de un vehículo. Existe un registro único donde cada vehículo es asociado con su propietario. El vehículo viene descrito de forma unívoca (matrícula, número de bastidor, MMA, cilindrada…) y, al estar informatizado, puede ser consultado de forma automática en cualquier momento (por ejemplo, por una patrulla de Tráfico, que también sabe si tiene seguro en vigor). El trámite de cambio de propietario podría ser simplificado, sin duda, pero no toma más que unas horas y, una vez saldado el impuesto correspondiente, sólo lleva unos pocos euros.

Ahora, comparadlo con el coste en tiempo y dinero de adquirir una finca rústica, por ejemplo. Y ojo, que hay vehículos que pueden costar varios cientos de veces lo que una leira.

Veamos. Si el notario ya ha dado fe de una compraventa ¿para qué demonios hay que dar el siguiente paso en el registro? ¿No podría haber un registro único, informatizado, en el que una vez reconocida la legalidad de la transacción se inscribiese la propiedad por la misma notaría? ¿De qué maldita sea sirve entonces un Registrador de la Propiedad? ¿Acaso no es fiable el notario? Suprímase el notario, entonces.

Y mejor aún ¿por qué no unificamos el fedatario publicoprivado, la canonjía registradora y la Catástrofe pública en una sola institución, de caracter público, llevada por funcionarios? Funcionarios especializados, todo lo bien pagados que sea meneter, pero librándonos de la rapiña de notarios y registradores.

Imaginémonos que el mismo sistema de concesión funcionase con otros profesionales del derecho: los jueces. Cada juez tiene su tribunal particular, es quien paga a los empleados, y recibe una parte del dinero de las sentencias como pago. ¿Aberrante? Pues es el sistema que tenemos. Estas sanguijuelas están detrayendo recursos de la sociedad, pues cada movimiento relacionado con la propiedad (no sólo inmobiliaria, para constituir una sociedad, una hipoteca…) tiene que dejar en sus manos una parte. Y aún por encima, el resultado obtenido es detestable, farragosidad burocrática que obstaculiza el movimiento de una sociedad activa sin aportar seguridad jurídica (la de hipotecas con cláusulas abusivas que se han firmado ante notario).

Tan difícil es, aquí hay una propiedad. Descrita correctamente. Fulanito se la vende a menganito, bajo estos términos. El funcionario comprueba la identidad de fulanito, de menganito, la legalidad de la transacción, y realiza el cambio de titularidad en el registro. Y a otra cosa, mariposa. Igual que si fuera la transmisión de un vehículo. Keep it simple, stupid!

Esta burocracia decimonónica es un freno al desarrollo económico, un peso muerto inútil que tenemos que arrastrar, sólo por no querer enfrentarse a la inercia de la costumbre.

Luego está la solución radical: si la propiedad privada es sólo un convencionalismo, negar la mayor, abolir la propiedad privada del capital (siempre la coletilla) y pegarle fuego a notarías, registros y catastros (tras cientos de horas perdidas en unos y otros, la de veces que habré fantaseado con aplicar antorcha a esas pilas de legajos). Elemental, si no existe registro de quién el dueño de cada propiedad, nada es de nadie y, por lo tanto, todo es de todos.

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7 comentarios »

  1. Y algo más sobre los notarios y el acto de compra-venta, algo que no se por qué a nadie le llama la atención. Cuando compras una vivienda tienes que dar el dinero directamente al vendedor. Si le pagas antes de ir al notario, hay un momento en que ya no tienes el dinero y no tienes todavía la casa. Si le pagas después es el vendedor el que se queda en esa situación. En Francia y en Holanda lo resuelven muy fácilmente: el comprador paga al notario, que certifica en el acto de compra-venta que ha recibido la cantidad estipulada en la escritura; al día siguiente el dinero es transferido al vendedor. Principal problema: que así es más difícil mover dinero negro en el negocio inmobiliario…

    La solución que apuntas del fín de la propiedad privada me parece dificil tal y como está el patio, ya me contentaría yo con que hubiera un alquiler social y unos precios controlados. Porque digo yo que si se puede poner precio al pan o a los libros, también se podría fijar para la vivienda.

    Comentario por Aurora — 25 marzo 2013 @ 23:26 | Responder

    • Sí, yo también he pensado lo mismo cuando he tenido que comprar algo en el notario (siempre me han exigido en efectivo, y siempre escriturando por menor valor, esto es España). Y sí que conocía esa forma de trabajar los notarios en Francia, y no es más que la respuesta lógica a una necesidad. Porque ¿qué pasa si entregas el dinero, y luego hay un problema en el momento de la firma? Por ejemplo, que haya cargas sobre la finca…

      Lo de la propiedad privada, yo lo voy soltando, grano a grano. Es mi forma de recordar que delenda est Cartago. Venga o no a cuento, ir martilleando con la ilegitimidad de la propiedad privada de los medios de producción. Pero vamos, que sé bien que no es para mañana, ni tampoco quería hablar de eso. Pero una reforma simplificando el sistema de registro de la propiedad no supone desmontar ningún pilar del sistema y permitiría tener una economía más dinámica y eficiente (ahora, para abrir una empresa, antes de que dé ni el primer euro de beneficios, ya tienes que soltarle pasta al notario).

      Por cierto, aquí no se fija el precio del pan ni de los libros, pero sí se fija por ley el precio que debemos cobrar por entregar nuestro dinero a los bancos. Ahora encima, tenemos que dárselo barato. El 1,75% a un año, por ley. Si el banco ofrece extratipos, es penalizado. La libre competencia, que le llaman.

      Una cosa más. Yo creo que todo el mundo debería tener derecho a la propiedad privada de su vivienda. Creo que psicológicamente es importante, ser propietario del techo bajo el que duermes. Y lo creo así porque tu vivienda no es capital: es un bien de primera necesidad. Sería capital si por ejemplo se tiene una segunda vivienda para alquilarla. Esto sí que es ilegítimo, y además por el mismo principio por el que acabo de decir que es legítimo poseer la vivienda que habitas: porque todo el mundo tiene derecho a ser propietario de su vivienda, y que nadie haga negocio con este derecho. Una vivienda puede o no ser capital, según el uso que se le dé. Como decía en otra entrada: yo defiendo la propiedad privada. Pero para que todos podamos tener propiedad privada, hay que eliminar la propiedad privada del capital.

      Comentario por Mendigo — 26 marzo 2013 @ 0:00 | Responder

      • Efectivamente, como dice Enrique Dussel, y contra la opinión generalizada, el capitalismo es el régimen más contrario a la propiedad privada: al permitir (fomentar) el acaparamiento de unos pocos impide la propiedad, el disfrute, de la mayoría.

        Comentario por escaiguolquer — 26 marzo 2013 @ 17:34 | Responder

        • Luego está el cínico artículo de la Constitución sobre el derecho de la vivienda. Que no aporta nada, porque evidentemente que lo tengo. Pero si el Estado no lo tutela, si no pone los medios, es un derecho que se queda en humo. Como si ponen que tengo derecho a quedarme embarazado, o a volar agitando los brazos. ¿Quién me lo impide?

          Comentario por Mendigo — 26 marzo 2013 @ 23:03 | Responder

  2. Pues prepárate a lo que viene, mendigo:

    http://elpais.com/elpais/2013/03/20/opinion/1363775489_429186.html

    Comentario por auskalo — 26 marzo 2013 @ 18:55 | Responder

    • Si lo sé, si lo sé, si por eso mismo he escrito el artículo.

      Me quedo con una frase que resume muy bien la pretendida contra-reforma: La realidad del proyecto es otra. No implica evolución, sino todo lo contrario: involución. Permite la descarada patrimonialización de la Administración por los registradores de la propiedad. Y eso no es modernidad.

      Comentario por Mendigo — 26 marzo 2013 @ 22:59 | Responder

  3. […] tema ya lo habíamos tratado en Notarios, registradores, catastro y otras malas hierbas, aunque recomiendo el enlace de Escolar: La gran reforma que jamás hará […]

    Pingback por Privatización del Registro Civil | La mirada del mendigo — 28 mayo 2013 @ 19:20 | Responder


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