La mirada del mendigo

1 abril 2013

Retroalimentación

Archivado en: economía — Mendigo @ 1:08

tornado

La situación más peligrosa que se puede dar en un avión es entrar en una barrena plana. El avión gira sobre sí mismo como una peonza, una peonza que cae a peso muerto. Como el avión no está volando, sino cayendo, las superficies de control no funcionan ni las alas proveen sustentación. Para salir de esta situación hay que realizar maniobras que rompan esta retroalimentación positiva. Sin ayuda del piloto, si simplemente ocultamos la cabeza y esperamos que el problema pase, el accidente es inevitable. Hay que timonear al lado contrario del giro para ir deteniendo éste y, al mismo tiempo, alabear ligeramente buscando una caída de ala que ayude a picar el morro. Una vez que hemos conseguido salir de la barrena plana hacia un picado, la propia velocidad de la caída permitirá recuperar el control sobre el aparato, recuperar el picado y seguir volando con normalidad. Si es que antes de hacer todas estas operaciones no nos hemos encontrado con el suelo.

Conclusión, el piloto debe romper la dinámica fatal introduciendo un retroalimentación negativa que se oponga a la concatenación de causas y efectos perversos, que vaya erosionando los eslabones con su actuación a contrapelo hasta romper esa cadena.

Nota: llamamos retroalimentación negativa no porque sea buena ni mala, sino porque se opone a la causa que lo origina, mientras que una retroalimentación positiva rema a favor de la causa, echa más leña a la caldera.

Hablando de calderas, me trae a la mente otro caso de retroalimentación positiva: el calentamiento global, en el cual una subida de las temperaturas provoca la fusión del hielo ártico, reduciendo el albedo y aumentando la absorción de radiación solar, induciendo un mayor aumento de la temperatura, que fundirá más hielo…una espiral destructiva. El mismo efecto sucede también con la fusión del permafrost y la liberación del metano procedente de la materia vegetal en descomposición que hasta ahora había estado congelada. El metano es un gas con un efecto invernadero muy superior al CO2, induce más calentamiento y el deshielo de la tundra prosigue… Lo peligroso es que en este fenómeno no hay piloto, ni toda la Humanidad al unísono cuenta con suficiente fuerza para oponerse a esta espiral destructiva una vez desatada.

Un ejemplo del cual me gustaría algún día tratar con algo de profundidad es el de la deuda. Cuando el deudor (ciudadano, empresa o Estado) es incapaz de hacer frente al pago de la deuda y tiene que refinanciarla, es decir, endeudarse para pagar la primera deuda más sus intereses, entra en juego el interés compuesto. Esto es, los intereses se suman al principal de la deuda, una retroalimentación positiva cuya expresión matemática es una función exponencial: la mayor fuerza destructiva de la naturaleza.

Pero dejemos de divagar y vayamos al tema que nos ocupa:

Un caso de libro retroalimentación positiva es la que está padeciendo la economía europea con su austericidio, en una situación tan evidente que ya la percibe cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de capacidad de observación y deducción (ninguno de estos títulos, por cierto, los expide universidad alguna). Los recortes en inversión y gasto público generan una caída en la actividad económica y en la recaudación, ocasionando más déficit que sirve de señal para que el sádico gobierno aplique mayores recortes.

Cuando en 2010 las presiones obligaron al gobierno a enterrar su versión sui generis de los impulsos fiscales keynesianos y adoptar la política de la austeridad, teníamos una deuda pública del 60% del PIB y un déficit del 9%. Tras dos años y medio de austericidio, de recortes sobre recortes, se ha conseguido reducir el déficit al 7% (sin contar el rescate bancario, contándolo el 10,6%) y la deuda se ha disparado por encima del 100% (contándolo). ¡Menuda forma de resolver el problema de la deuda! Por el camino, hemos desarbolado el navío, arrasado el tejido empresarial. España me recuerda cada vez más a una charca con ranas en medio de un páramo. Según se va secando la charca con el sol abrasador queda menos espacio para ellas, se debaten entre el barro hasta morir deshidratadas mientras las que aún tienen algo de agua defienden su espacio y luchan por no ser las siguientes en quedar al descubierto. Así está el trabajador por no perder el trabajo o el pequeño empresario por que no sea su empresa la próxima en cerrar.

Estaba pensando anoche en la respuesta monetaria proactiva que está dando EEUU en comparación con la pasividad europea. Realmente está bien pensado, porque supone introducir un elemento contracíclico, una alimentación negativa en vez del piloto estúpido que tenemos al mando en Europa, que con su actuación sólo aumenta el problema (nota: también en USA se plantean fuertes recortes de gasto, pero acompañados de un aumento de la presión fiscal que, si fuera justo, sería la solución aconsejable).

Veamos, las sucesivas rondas de Quantitative Easing suponen, en términos resumidos, la entrada en tromba de la FED (banco central gringo) en el mercado de renta fija, comprando de forma masiva su propia deuda (anatema para el BCE). Esto ha disparado los precios de los bonos o, lo que es lo mismo, hecho caer la rentabilidad, de tal manera que el gobierno usamericano puede financiar su descomunal deuda prácticamente gratix (como también lo hace Alemania, Austria, Dinamarca, pero estos lo consiguen como reacción a la rentabilidad disparada de Sudeuropa). Al entrar la FED, ha expulsado de la renta fija a los inversores privados (bancos, fondos de inversión, de pensiones…) aterrorizados por la caída de la rentabilidad, que han movido su dinero a la renta variable (bolsa, mercado de futuros…) o incluso al sector inmobiliario. Sólo así se entiende que los índices bursátiles usamericanos hayan roto hace meses los niveles pre-burbuja y estén en máximos históricos, en una situación como la actual, de calma chicha antes del vendaval (que llegará, y las empresas lo saben porque no están invirtiendo sino reuniendo caja para capearlo).

Es tan fácil como eso, gracias a la actuación de la FED el dinero del casino ha cambiado de mesa.

¿Cosas buenas? Para empezar, Bernanke ha dado una señal clara al mercado: USA no es un muñeco desvencijado como la Eurozona, no tiene remilgos ideológicos en intervenir en el mercado de bonos y lo hace de forma cotidiana con una potencia de fuego inalcanzable para ningún inversor privado. Nadie osaría iniciar una acción de acoso a la deuda gringa como las vividas con Portugal, Italia o España, porque sabe que pierde hasta la camisa. Así que, por un lado, EEUU ha demostrado que cuenta con un banco central que no va a tolerar ataques especulativos a la deuda pública.

Nota: Cuando decimos que Bernanke le da a la impresora, o saca el helicóptero (para regar de billetes la economía) es sólo una figura retórica. Lo que hace es reconocer un saldo al banco a cambio de los títulos que le compra, es decir, no hay impresión física de billetes (sólo una mínima parte del dinero que circula en el sistema es físico, monedas y billetes). A partir de ese depósito en el banco central, el banco comercial lo multiplica vía apalancamiento (cada dólar creado por la FED, el banco comercial lo multiplica por diez o más) y, con el chifle relleno de nuevo de pólvora, es que los bancos comerciales se van de caza a las bolsas de todo el mundo.

Por otro lado, con los QE están introduciendo una retroalimentación negativa en el sistema. Efectivamente, en situaciones de crisis el dinero sale de la renta variable para refugiarse en la renta fija pública. Pero ahí está el banco central, comprándolo todo y subiendo los precios, devolviendo todo ese capital a la renta variable. Cuanto peor vayan las cosas, más potente será la compra de deuda, cuyo poder es ilimitado (tienen la impresora de billetes), oponiéndose de esa forma a la espiral destructiva y devolviendo el sistema a la estabilidad.

En este punto, sólo mencionar de pasada la Operación Twist, que es una añadidura a los QE para rebajar los costes de financiación, pero sin aumento de la oferta monetaria. Bajo este programa, la FED vende bonos a corto plazo para comprar bonos a largo plazo. No hay una inversión o desinversión neta, pero con ello consigue aplanar la curva de tipos, es decir, subir los tipos (generalmente menores, por el menor riesgo) de los bonos a corto plazo (días, meses) y bajar los intereses de los de largo plazo (superior a tres años). De nuevo, esto sirve para reducir los gastos de financiación del Estado y las grandes empresas (las pequeñas no son capaces de emitir deuda directamente, tienen que tomar prestado de los bancos) y, de carambola, también el precio de las hipotecas, que también es deuda a largo plazo, desincentivando que los capitalistas aparquen su dinero en la renta fija y promoviendo que lo lleven a la renta variable (cambio de sala en el Casino).

Por lo tanto, he de decir que contemplo con envidia cómo USA está capeando una crisis que gestó en su seno con flexibilidad e imaginación, mientras que alucinantemente en la Eurozona se adopta con furor el rigor presupuestario que nos hunde más en la crisis (tiene gracia, somos más papistas que el Papa, más neoliberales que los USA).

¿Problemas de esta política monetaria “no convencional”? Pues en realidad, unos cuantos. Para empezar, la vuelta del capital especulativo a los mercados de futuros han provocado un nuevo rally de precios en el petróleo, los minerales y, lo que es peor, los alimentos. Las carestías en los cereales causan hambre y muerte en el Sur global, es una relación directa. Básicamente, con la impresora de dólares funcionando a todo trapo los EEUU están exportando inflación al resto del mundo. Aunque evidentemente, eso se la trae al pairo.

Pero la principal objeción a esta política de libertinaje monetario es que sostiene, y de qué manera, a los grandes capitales pero no tiene efecto sobre la economía real, la del ciudadano común. Efectivamente, en los casinos bursátiles el dinero corre abundante y los bancos de inversión están obteniendo beneficios nunca vistos (el Dow Jones ha cerrado su mejor racha en los últimos 17 años). Con la materia prima del sector bancario, el dinero, regalado (el precio del dinero en USA está en el 0-0,25%) cualquier inversión, por mediocre que sea, tiene sentido económico y los márgenes comerciales se ensanchan. Digamos que parte del rescate bancario, a un lado y a otro del Atlántico, consiste en relajar las condiciones para que los bancos puedan robar a la sociedad a manos llenas.

Con esta política económica los inversores institucionales se están forrando, eso es palmario. Pero ¿y las empresas? Las empresas cotizadas, realmente, no se benefician en nada de que sus acciones suban o bajen (a no ser que planteen una ampliación de capital o vender autocartera). Sí que se benefician sus gestores, que frecuentemente tienen retribuciones (stock options, warrants…) ligadas a la cotización de la empresa, pero a la carga de trabajo de la empresa le resulta indiferente la cotización de la empresa. Y a las pequeñas empresas todo esto le queda en otra órbita. Por eso vemos que la pletórica alza en los mercados de capitales se traduce en un anémico crecimiento de la producción industrial y el empleo.

Pero la FED no sólo se atiborra de deuda pública. Otro efecto se encuentra en el mercado hipotecario, artificialmente mantenido con vida con el QE gracias a las compras de bonos hipotecarios (léase basura). A ver a qué os recuerda esto: el Estado compra los activos tóxicos que los bancos han titulizado (empaquetado), entregando a cambio a estos dinero contante y sonante que la FED acaba de imprimir (y con el que estos bancos se van de compras a Wall Street o a Chicago). De esta forma, le salva el culo a los bancos privados, pasándole el riesgo (y las eventuales pérdidas) al Estado y sosteniendo artificialmente los precios de la vivienda. ¡Exacto! En España a esto se llama Sareb.

Llegados a este punto, quizá debamos recordar que el banco central usamericano, la FED, está compuesto por los 12 bancos centrales regionales, los cuales son entidades privadas cuyos accionistas son…los bancos comerciales y de inversión. Cuando decimos que Draghi (o Caruana, MAFO o Linde) son empleados de la banca, nos olvidamos que en USA esto es un hecho legal y reconocido.

Resumiendo, podríamos decir que la política económica proactiva, contracíclica, que se está desarrollando en USA realmente es un regalo para la burguesía, y muy en concreto para la banca privada (a quienes está cambiando papelitos de deuda por dinero fresco a buen precio) y de la cual los trabajadores no obtienen ningún beneficio. Aunque por otra parte, y en comparación con el austericidio europeo, hemos de reconocer que, al menos, sostiene el edificio económico e impide que entre en el vórtice destructivo que estamos sufriendo en Europa desde que empezó el régimen de adelgazamiento estatal decretado por los popes del neoliberalismo. Es decir, mientras en USA maniobran para sacar al avión de la barrena, en Europa nos encomendamos al Dios del Mercado y su mano invisible, que vendrá a salvarnos tras haber inmolado en su ara el Estado del Bienestar. Aunque bien mirado, los Quantitative Easing no dejan de ser sino rescates a la banca no tan diferentes de la barra libre de liquidez que ofrece el BCE a la banca europea (LTRO o Long-term Refinancing Operation), dinero público fresco, ilimitado y casi gratuito para que apuntalen sus maltrechos balances.

Realmente estamos jugando con fuego, coqueteando con la depresión, y creo que no somos conscientes de lo muy abajo que podemos llegar a caer. Un repaso a la historia reciente nos recuerda que otras naciones no ha tantos años que eran ricas y prósperas sociedades, Argentina, México, Venezuela, Uruguay…a las cuales emigraban nuestros abuelos en busca de una oportunidad que en España se les negaba. Las decisiones económicas (o la falta de ellas, henchidos de fe en el hada de la confianza, dejando los problemas en barbecho esperando que se resuelvan solos, materia en la cual el cobarde mental de Raxoi es todo un arquetipo) tienen consecuencias.

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