La mirada del mendigo

4 junio 2013

Van lag

Filed under: cousas — Mendigo @ 22:37

zonas horarias

Hoy toca comentar sobre alguna cuestión menos seria, también al hilo del viaje.

La consecuencia obvia de conducir casi tres mil kilómetros hacia el Este, es que…amenece más temprano. Efectivamente, la diferencia de longitud entre Pontevedra (8,64º W) y, por ejemplo, Snina (22,15º E) corresponde a algo más de dos horas de adelanto del horario solar respecto a lo que marca el reloj. Básicamente, nos recorrimos la GMT+1 de punta a punta, lo cual nos obligaba a madrugar brutalmente y a plegarnos más temprano para aprovechar las horas de luz.

Ahora ya me voy recuperando, pero los primeros días de vuelta en casa bromeaba con que no hay muchos taraos que hayan estado aquejados de van-lag. Efectivamente, seguía con mi horario de levantarme a las 5 de la mañana, pero aquí aún era noche cerrada. Y claro, a ver qué coño haces a las 5 despierto. A los supermercados les faltan cuatro o cinco horas para abrir; ni se te ocurra fregar, poner la lavadora o aspirar porque te arriesgas a ser linchado por los vecinos. Incluso la idea de ir a correr por algún parque, aún de noche, se antoja estúpida y te arriesgas a acabar en comisaría. No quedaba más recurso que ponerse a leer, y esperar que al resto de la ciudad le diera por levantarse. Lo malo es que las costumbres del sueño también se conservaban en el otro cabo del día, y antes de que se pusiera el Sol ya estaba bostezando y a las 10, roncando como un bendito.

Esta anécdota me trajo al recuerdo una de las iniciativas más estúpidas del BNG cuando estuvo en el bipartito: cambiar la zona horaria de Galicia a las GMT+0 (como Portugal, UK y Canarias). Es impresionante cómo un partido que contaba con mis simpatías, las dilapidó a manos llenas en cuestión de unos pocos años. El BNG se dejó de radicalismos y se adaptó a su base social, los pequeñobugueses de ciudad (un día sería interesante analizar cómo es que el BNG es fuerte en las zonas urbanas, donde el castellano se impone, y un partido españolista como el PP es hegemónico en las zonas rurales, donde el gallego es norma, la diglosia ha convertido a la sociedad gallega en carne de psiquiatra). Vaciado de cualquier contenido social, al BNG sólo le quedó como programa agitar la puta banderita gallega, ya no con la estrella roja sino con el copón y las hostias; aunque para hostias, las que llevan recibiendo después de pasar por el gobierno. Es llamativo cómo un gobierno formado por el Partido Socialista de Galicia y una formación liderada por la UPG, que incluye en su logo la hoz y el martillo, desarrollaron una política continuista, prácticamente indistinguible en lo económico de la de los ejecutivos de Fraga o la que está llevando a cabo Feixó. Llevo viviendo en Galicia desde que reinaba el porco de Vilalba y, realmente, no noté en ese periodo diferencia significativa alguna en mi relación con la administración autonómica. Por poner un ejemplo, la coalición “socialistas” (comillas) y “”comunistas”” (dobles comillas) fue una de las primeras en eliminar de facto el Impuesto de Sucesiones, medida revolucionaria donde las haya, siguiendo el ejemplo de Espe.

Pero dejemos a los traidores y volvamos al tema:

Cuando estoy en el pueblo suelo ir mucho a Portugal, más que nada porque lo tengo a unos pocos kilómetros. A decir verdad, tampoco pienso que voy a entrar en otro país, pues es una frontera ficticia: es la misma gente, el mismo paisaje, los mismos problemas y prácticamente el mismo idioma. Salvando algún convencionalismo administrativo, hay lo mismo a ambos lados de una raya imaginaria que es como Dios: sólo existe en la cabeza de los que reconocen su existencia. Antes, pagando con escudos, aún notabas un poco más la diferencia. Ahora, realmente, a no ser por el coñazo de contar una hora menos para tener en cuenta los horarios de cierre, el cambio es nulo.

Ya me figuro que los portugueses, siempre el rabo de Inglaterra, tenían que adoptar otra zona horaria diferente que la Europa continental. Y hastiado del engorro de pensar en la hora de más o de menos cada vez que cruzo para ir a tomar un café (esa sí que es una diferencia sustancial: en los bares portugueses sí que sirven café, buen café, alguna buena costumbre se les debía quedar de su pasado colonial), me da espanto pensar en tenerlo en Galicia. Por ejemplo, quedo con mi madre para recogerla a la llegada del autobús ¿A qué hora, a la de Madrid o a la de Santiago? Ya me imagino a mi vieja esperando una hora en la estación por el desgraciado de su hijo. Y así, para todo: cada vez que cruzase la Canda, Pedrafita, Ribadeo o As Pontes, moviendo el reloj. Para saber la hora de cualquier acontecimiento europeo, los gallegos tendríamos que estar haciendo cálculos (desde una rueda de prensa, la apertura de los mercados bursátiles, al comienzo de un partido de fútbol o una telenovela).

No, por favor, ya tenemos bastante razones para emigrar. No necesitamos añadir otra más.

Y es que, al final, de algo que me he dado cuenta en este viaje es que el guarismo de la hora es sólo una referencia más o menos arbitraria, sólo eso. Simplemente, las seis de la mañana para un eslovaco no significan lo mismo que para un gallego. En el primer caso es la hora de fichar, y para nosotros es GRRRRR ZZZZZZZZ GRRRRRRR ZZZZZZZZZZZZZ. ¿Y? Aquí decimos cervexa y allí pivo, y allí en los bricks pone mlieko en vez de leite (o leite, que é masculino, ainda que os galegófobos da Xunta nin tan sequera saben iso desta cultura a cal supostamente ten a obriga de protexer).

Vale, sí, se supone que a las 12 del mediodía el Sol debe estar en el cénit, pero ése es un dato indiferente para la inmensa mayoría de la población (y aún más que a las 12 de la medianoche el sol alcance el nadir). Realmente, para casi nadie las 12 es la mitad del día; es parte de la mañana. El mediodía llega a la hora de comer, a las 2 o a las 3, tanto para un madrileño como para un coruñento. Es algo que tenemos asumido como algo natural, así que esta divergencia me figuro que sólo puede molestar a los astrónomos aficionados.

En un mundo en el que los intercambios son cada vez más frecuentes, no ya los intercambios materiales sino sobre todo los flujos de información, sería deseable crear grandes zonas horarias, unificando husos. Por proponer: una zona europeo-africana (GMT+2), una asiático-oceánica (GMT+7) y una americana (GMT-5). A los países que les tocase cambiar de hora les representaría una molestia, pero tardarían poco en acostumbrarse (nosotros tardamos una semana en habituarnos a que el sol fuera tan madrugador).

En realidad, los comercios de Kiev abrirían antes que los de Lisboa, pero es que realmente los de Bratislava abren antes que los de Madrid, a pesar de ser la misma zona. Eso siempre será así, le pongamos la cifra que le pongamos a la hora de apertura. Y ése es el secreto: no se trata de cambiar la hora, sino de que en cada sitio se adapten los horarios a las condiciones geográficas, climatológicas y sociales del lugar. Volviendo al ejemplo gallego, es una necedad cambiar de zona horaria, creando una complejidad innecesaria. Basta que el empleado de una oficina bancaria en Reus empiece a trabajar a las 8, y el de la sucursal en Camariñas lo haga a las 9.

Pero lo mismo con otros aspectos de los horarios o del calendario: igual que en Andalucía, en verano, es absolutamente necesario descansar al mediodía en todos aquellos trabajos que se desarrollen a la intemperie; o que en Finlandia haya un parón en la actividad en Navidad, cuando las condiciones meteorológicas se hacen extremas.

Y esto me lleva a otro tema: el del horario de verano. A mí la teoría de la relatividad y la curvatura del espacio-tiempo pone mis neuronas al borde del precipicio. Pero que esto se dé en el mundo macroscópico, es inaceptable para mi entendimiento. ¿Cómo que adelantar o retrasar el tiempo? Mi inteligencia se revela ante la posibilidad de tal cosa. Porque entonces, hay una hora que no hemos vivido y, lo que fuerza aún más la lógica, hay 60 minutos que los vivimos dos veces. Es demencialmente absurdo.

La idea que subyace en esta aberración cronológica es acertada: adaptar el inicio de la actividad al amanecer, según la época del año. Pero en vez de cambiar la referencia ¿no sería más lógico, simplemente, subir la persiana del negocio a las 9 en invierno y a las 8 en verano? Incluso podríamos añadir a las 8:30 en otoño y primavera, para hacer el cambio de biorritmos menos agresivo.

Exactamente igual que en el caso de las zonas horarias: dejar tranquila la referencia y adaptar la medida según las circunstancias. Igual que es conveniente un horario intensivo a un oficinista de Berlín, pero un agricultor pacense sabe que debe salir de casa cuando el día comience a despuntar, para estar de vuelta cuando el Sol esté cayendo a plomo sobre la tierra. Y mientras dure la calor, a cobijo hasta que amaine, para luego aprovechar las últimas horas de luz. Marque el reloj lo que marque, porque realmente quien manda, gobierna, ordena nuestras vidas, impertérrito ante las ridiculeces humanas e indiferente a las manecillas de los relojes, es el Sol.

sol

Por cierto, un reactor de fusión nuclear de tamaño pequeñajo…para ser una estrella.

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17 comentarios »

  1. Me encanta! Llevo varios meses leyéndote y es un auténtico gustazo. A veces pienso que me lees el pensamiento (ja,ja,ja)
    Como buen pontevedrés, el día que te vea con la furgo pienso darte la enhorabuena por el blog personalmente… Un saludo!

    Comentario por Pedro — 4 junio 2013 @ 23:15 | Responder

    • Anda, eres de aquí?

      La mayoría de los pontevedreses, lo que me darían es de palos si me leyeran y me reconocieran. XDDDDDDD Mucho pijastro PTV, con ínfulas de marquesito pero sin un puto duro.

      Luego, sales unos pocos kilómetros, a Xeve o incluso Monteporreiro y…te encuentras gente normal, que curra, que va a su bola, que no se pasa la vida mirando por encima del hombro y pendiente de quedar por encima. Pontevedra es un islote de españolidad y clasismo en medio de Galicia.

      Por lo demás, como ciudad, me encanta. El tamaño es perfecto, es bonita (aunque ha perdido algo de carácter el casco antiguo) y tranquila, un buen sitio para vivir. Y supongo que los PTVs es algo que tendría q sufrir en cualquier pequeña capital de provincia.

      Pues nada, encantado de que te guste el blog, cada vez me cuesta más encontrar algo interesante que contar, tengo la impresión de que está ya todo dicho. Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 5 junio 2013 @ 8:29 | Responder

  2. Mendigo, suelo estar de acuerdo contigo, pero esta vez creo que te voy a llevar la contraria. No me gustan las macrozonas horarias. Prefiero que cada uno tenga la zona horaria, la que de verdad le corresponde ¿Qué pasaría si toda España (no solo Galicia) se cambiara al horario GMT de UK y Portugal, que es en realidad la que nos correspondería? Yo creo que madrugaríamos más, cenaríamos antes e iríamos a dormir primero. Es decir, una vida más “sana”. A mí este horario GMT+1 que tenemos me mata, sobre todo en verano (vivo en Asturias, longitud de unos 6º oeste): Dan las 9 de la noche y sigo trabajando (trabajo desde casa) porque sigue habiendo luz. Con ello no me pongo a hacer la cena hasta las 9:30 y al final empiezo a cenar a las 22:00 horas… y me acuesto a las tantas. Si estuviéramos en el horario GMT, empezaría a hacerse de noche a las 8 de la tarde, me pondría a hacer la cena a las 8:30 y empezaría a cenar a las 21 horas. Iría a dormir antes y madrugaría más. Se podría argumentar que en realidad me iría a dormir a la misma hora (hora solar), pero la hora de reloj se queda en el subconsciente, es algo psicológico, por eso aquí en España tenemos fama de “trasnochadores” y nos lo acabamos creyendo (cenar a las 22 horas!), y por eso aquí en España trasnochamos más (y madrugamos menos) que en el resto de Europa. Podría aventurar que esto tiene algo que ver con el rendimiento económico del país… pero si miramos a Grecia se nos cae esta teoría, así que no voy a seguir por ahí. De todos modos, a mí me gusta regirme por la hora solar. En mi reloj de muñeca llevo la hora solar; más que nada para saber exactamente cuándo es el medio día exacto: miro el sol y veo el sur verdadero; esto me produce satisfacción (también hace que el reloj me sirva de brújula). Para saber la hora “oficial”, sé que tengo que sumarle 2 horas y 24 minutos a la hora de mi reloj (1 hora y 24 minutos en invierno). ¿Una pérdida de tiempo? Es posible, pero llevar la hora solar me hace sentirme más unido al terreno, al territorio. En realidad me gusta que cada uno tenga su hora solar. Imagínate hace 300 años cuando solo había hora solar, y no había hora oficial (no había trenes ni aviones ni teléfonos, por eso nadie se daba cuenta ni le importaba si aquí y en el pueblo de al lado era exactamente la misma hora o no; todos se regían por SU hora solar, que era diferente en cada pueblo según sus grados de longitud). En el móvil tengo una aplicación que te dice la hora solar según tu longitud que el mismo móvil calcula con su GPS interno. Con ello, al viajar hacia el este en coche, el tiempo se contrae, y al volver hacia el oeste el tiempo se estira, como un chicle: Circulas una hora en coche desde Llanes a Oviedo, pero en realidad por el reloj “solar” del móvil pasa una hora y 4 minutos, que es la diferencia de longitud entre Llanes y Oviedo, un grado más o menos.(15 grados de longitud es una hora de reloj de diferencia, luego 1 grado son 4 minutos). La relatividad del tiempo sin tener que viajar a la velocidad de la luz. En fin, ya dejo de divagar. Es muy tarde (hora solar y hora oficial) y me voy a dormir. Como siempre, un placer leer tu blog.

    Comentario por asidres — 5 junio 2013 @ 2:15 | Responder

    • Llevas en el reloj la hora solar¿? Juas, es magnífico! Me ha encantado tu respuesta. Muy bueno, muy bueno. A mí también me gusta saber en cada momento dónde está el Sur (bueno, donde están los puntos cardinales, de noche busco la polar, al atardecer calculo el Oeste según la época que sea…)

      Pero vamos a ver (no pensarás que te voy a dar tan fácilmente la razón). Si llevas la hora solar en la muñeca, y curras desde casa ¿a quién pretendes echarle la culpa de que seas un juerguista trasnochador? :P ¿Quién te impide levantarte más pronto? Coincido contigo en que en España nos levantamos, en general, bastante tarde. Cada vez menos, de todas formas. Tenemos muy malos horarios; que nos hacen perder un montón de tiempo que no estamos ni trabajando, ni haciendo nuestra vida. Para la mayoría de los trabajos, una jornada intensiva de siete horas es más que de sobra para dar todo lo que tienes que dar en el curro, y luego, a disfrutar de la soirée con los amigos, la familia…aprendiendo, haciendo ejercicio, disfrutando de la vida.

      Pero dejemos tu caso (o el mío) en que tenemos libertad para escoger horarios. Pensemos en un asalariado que tiene que fichar a una hora fija. Dices que si Asturias cambiase a la GMT, un trabajador tipo madrugaría más. Querrás decir si se mantiene la hora de entrada. Pero sería perfectamente posible, e incluso probable, que si se cambia la zona horaria, todos los horarios se adapten corriendo una hora. Con lo que, al final, nos quedamos como estamos.

      Y en vez de cambiar la hora nominal (que de todas formas no va a coincidir con la solar) ¿no sería más fácil cambiar la hora de entrada al trabajo? En vez de empezar a las 9, empezar a las 8, por ejemplo. La administración puede hacerlo directamente en sus centros (ya muchos funcionarios empiezan a esa hora), lo cual ya de por sí arrastra los horarios del sector privado. Y luego, con diversas actuaciones para promover esos horarios más saludables, que estoy de acuerdo pasan por madrugar más, aprovechando las horas de luz, pero también por concentrar la jornada laboral dismuyendo los desplazamientos. O por algo tan sencillo como escalonar los horarios de entrada al trabajo, unos a las 7:45, otros a las 8:20…para distribuir la ocupación los medios y vías de transporte, evitando picos de tráfico y colapsos.

      De todas formas, sí que es cierto que en Europa no se entiende que cenemos a las 10. Pero es que es algo tan simple como que las 10 de Langreo no son las 10 de Colonia. Volvemos a lo que yo decía, significan cosas diferentes, eso es todo. Con arreglo al horario solar, no estamos tan descabalados. Un poquito sí, pero me parece más sencillo corregirlo adelantado el horario en los centros de trabajo, que no cambiando de zona horaria.

      Comentario por Mendigo — 5 junio 2013 @ 9:04 | Responder

      • Ya me he acostumbrado a llevar la hora solar. El problema es cuando alguien por la calle me pregunta la hora (antes pasaba más; ahora todo el mundo tiene móvil y nadie pregunta la hora) y yo les digo que son las “once y veinticinco” y el transeúnte ve que mi reloj marca las 9 horas… no se fían de mí y preguntan a otro! Al parecer se cambió de llevar el horario solar del lugar a llevar un horario “oficial” para cada huso horario cuando se construyeron las largas líneas de ferrocarril en el Reino Unido primero (1840) y en EEUU después (1850): El maquinista (o el revisor del tren, o los viajeros) no podía ir cambiando su reloj según avanzaba el tren de Este a Oeste. Había que fijar un horario “oficial” para que todos (los que iban en el tren y los que esperaban en la estación) estuvieran de acuerdo en la hora que era (http://en.wikipedia.org/wiki/Railway_time). Sobre los horarios, no voy a argumentar que cambiándonos a GMT va a hacer que madruguemos más pero yo creo que nos ayudaría a levantarnos y acostarnos a horas más “razonables” (tendríamos la sensación de llevar una vida más sana; sería una terapia psicológica). Lo de cambiar los horarios que propones tú también funcionaría, pero me imagino las protestas que esto podría generar. Si le dices a un colectivo que debe entrar al trabajo a las 8 en lugar de a las 9, a muchos no les gustaría y podrían estar meses quejándose. Pero si cambias la hora oficial (que es al fin y al cabo lo que se hace con el cambio al horario de verano), se quejan el lunes y el martes ya están acostumbrados, porque “siguen” entrando a las 9 (aunque sea una hora solar antes). El problema principal de los horarios en España es la jornada partida, pero eso es otro tema (para otra entrada de blog quizás). Escalonar los horarios para evitar horas punta es una buena idea. A ver qué gobierno se atreve a proponerlo, jaja.

        Comentario por asidres — 5 junio 2013 @ 11:14 | Responder

    • Lo de la hora del reloj no es solo psicológico. Si tienes que trabajar con gente de Barcelona, y estuvieran en distinto huso horario, empiezan los problemas de coordinación. Yo tengo relaciones con empresas centroeuropeas, y a veces es un problema contactar con alguien que a las 4 de la tarde (de reloj) se van a su casa (no se explican como podemos comer más tarde de las dos, no les entra en la cabeza). Y es que en Berlin, a las 4 ya es tarde (en invierno, es prácticametne de noche), pero en Oviedo, o en Madrid, no.

      Comentario por santi — 11 junio 2013 @ 19:15 | Responder

  3. Sr. Mendigo. En esta ocasión no puedo estar de acierdo con Ud. No se hasta que punto el desajuste entre hora solar y oficial es el responsable del desajuste horario que padecemos, pero estoy de acuerdo con mi paisano Asidres en que mejor estariamos con la misma hora que Portugal y UK, la que más se aproxima a nuestra hora solar.
    Me ha llamado la atención que persona tan documentada como Ud no haga referencia a la causa de nuestro desajuste, le dejo un enlace de un periódico que seguro conoce:

    http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2012/03/19/error-horario-dura-72-anos/633531.html

    Por cierto, mi hora solar viene a estar a medio camino entre la de Asidres y la suya.

    Saludos de su habitual lector en el occidente asturiano.

    Comentario por llamparego — 5 junio 2013 @ 15:01 | Responder

    • Sí, me sabía la historia. Y realmente, celebro que Franco y Hitler se pusieran de acuerdo para algo positivo. También la normalización empezó en Alemania con las normas DIN, y bienaventurados sean los kartoffel por haber iniciado ese camino.

      Imagínate que hubiéramos cogido impulso normalizador, y adaptado las vías férreas al ancho de vía europeo (que fue una decisión anterior al generalito). ¡Cuántos duros nos habríamos ahorrado!

      Bueno, al tema. Veo que le conferís al tema del cambio de zona unas propiedades casi mágicas. Entonces, si en un supremo ejercicio de estupidez, Raxoi decide que España adopte el huso de la costa E de EEUU (GMT-8), ¿crees que el horario de una empresa seguiría siendo (por poner un ejemplo) de 9 a 15 y de 17 a 19? Eso significaría que entraríamos a trabajar cuando el sol se acaba de poner, y volveríamos a trabajar tras la comida cuando el sol está saliendo del cielo.

      Una locura, ¿verdad? Si tal cosa ocurriera, tu empresa modificaría las horas “oficiales” de entrada para devolver los turnos a la normalidad “solar”.

      Vale, es un ejemplo absurdo, pero me sirve para ejemplificar la cuestión: por mucho que cambiemos la zona, si a su vez cambian los horarios para adaptarse a la nueva zona, no avanzamos nada. Para ser más madrugadores, no hay que salirse de la zona horaria europea: basta con que cambiemos los horarios (ya se está produciendo, cada vez más trabajadores empiezan su jornada laboral a las 8…el problema es saber cuándo termina).

      Pero vamos, encantado de concitar disensiones.

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 5 junio 2013 @ 16:44 | Responder

  4. (Volviendo al tema PTVs…) ;D
    Totalmente de acuerdo! No hay por donde cogerlos… un paseo a golpe de tarde por la plaza de Curros Enríquez es lo más próximo a sumergirse en el pijerío más profundo de tiempos pasados…

    En fin! Que es un placer leerte, aunque muchas veces piense “vaya cabronazo, si hasta sube tres miles con nieve!!” XD
    Lo dicho, que pienso hacer proseletismo de este bitácora porque a falta de revuelta social, al menos ver que no somos tan pocos…

    Saludos!

    Comentario por Pedro — 5 junio 2013 @ 20:31 | Responder

    • Uy, si es por las montañas, ya te digo que soy lo más gañán que te puedes imaginar. Tiro mucho, porque tengo piernas potentes, pero soy más torpe que un pato; el primero y el último que se cae soy siempre yo, y me da miedo pegar un resbalón en mal sitio y acabar hecho cachitos en el fondo de un barranco. Así que tengo que comerme mi miedo y tirar, intentando no pensar mucho en estas cosas.

      En fin…

      En cuanto a los PTVs…a mí es que me fríen los huevos. Parece que Pontevedra les pertenece, y los demás somos unos advenedizos. Si eres de, yo que sé, Pedre, te desprecian por ser de aldea (y si hablas gallego, hasta tuercen el gesto). Si como yo, vienes de Madriz, aún peor porque qué se habrá creído éste que no va a ser más que nosotros (en serio, aquí me ha rechazado muchísima gente sólo por mi origen, cosa que no me había pasado nunca; están acomplejados porque sentirse de provincias). Vigo, eso ya es el Erebo, un PTV jamás pisará Vigo. Todo lo que no sea de su círculo, es apartado.

      Y lo que dices de las familias paseando…algún colega del pueblo (Ourense) que ha venido aquí y flipaba, con los modelitos, con los coches de niño decimonónicos. Es como dices, parece que te has metido en el túnel del tiempo, son mentalidades del s.XIX. Algún colega que hizo la mili arriba, en la BRILAT, y me decía que de fiesta iban a Vigo porque en Ponte las pivas ni les dirigían la palabra al saber que no eran de su clase. Yo ahora ni salgo, pero cuando salía, desde luego a Vigo o a Santiago. O liándome la manta, a Ourense, ciudad a la que tengo un gran cariño a pesar de no haber vivido nunca en ella (o quizá por eso XD).

      Pues eso, decirte que aquí en el edificio me niegan el saludo la mitad de los vecinos y la otra mitad lo hace para cotillear y murmurar a las espaldas. Me llevo bien con un anciano de Viascón, con una parejita encantadora de ecuatorianos, y con quien sea que ocupe el piso de alquiler de la azotea, por ahí han pasado una pareja de alemanes, una argentina, una estudiante…siempre gente accesible y cordial. El resto, como si hubiera cometido alguna ofensa existiendo, o contaminando su maravilloso edificio con mi presencia. Comentándolo con otro colega coruñento, u otro vasco, me dicen que a ellos les pasa lo mismo en sus edificios.

      En fin, menos mal que no todo el mundo va por la Oliva estirao como si se hubiera metido el palo de la escoba por el culo. XD

      Comentario por Mendigo — 5 junio 2013 @ 21:11 | Responder

  5. Amén!

    (me encanta lo de “coruñento”, jajaja! Este finde se lo suelto a unos coruños que también gustan de tirar monte para arriba)
    Saludos!

    Comentario por Pedro — 5 junio 2013 @ 21:21 | Responder

  6. Según Paul Borons, eso de hacerle caso al reloj o al sol también depende de la clase social y supone transferencias de renta de un lado a otro :D

    Comentario por HugoMMH — 6 junio 2013 @ 21:24 | Responder

    • JOAS JOAS JOAS JOAS

      Qué bueno! Me pongo a ver más…

      Comentario por Mendigo — 11 junio 2013 @ 8:22 | Responder

  7. En mi experiencia el problema en España con los horarios no es si vamos una hora adelantada respecto al meridiano de Greenwich o a lo que sea, que también. El problema es en realidad el de los horarios que gastamos para comer y para cenar. Cuando trabajaba en Madrid me mataban algunos horarios, como aquello de comer a las tantas o de cenar cuando se me están cerrando los ojos porque al día siguiente me tenía que levantar pronto. Para mí esa es la madre del cordero. Cuando fuí a Holanda mi estómago agradeció lo de las comidas menos copiosas y las cenas tempranas. Cuando iba a ensayar con el coro a las ocho ya iba cenado, cosa que al principio se me hizo algo raro, pero luego resultó de lo mejor. Ahora hago horarios un poco entre lo de Holanda y lo de Madrid, y lo llevo fatal cuando voy a España de vacaciones y me tengo que tomar tres pinchos de tortilla para resistir sin comer hasta las dos y pico. Y eso que soy de buen desayunar!

    Asumiendo que hay una gran cantidad de empleo en oficinas y en el sector servicios, adelantar los horarios un poquito hasta iría bien para luchar contra el “presentismo” en el trabajo, que esa sí es la verdadera enfermedad de los horarios.

    Luego si quieres discutimos si una o varias zonas para los horarios, pero si tenemos la misma hora que Berlín y comemos dos horas más tarde el problema sigue siendo el mismo: para llamarles por teléfono nunca sabes a qué hora hay que hacerlo.

    Comentario por Aurora — 9 junio 2013 @ 19:25 | Responder

    • Comemos dos horas más tarde que Berlín porque también el sol sale casi dos horas antes en Berlín. El desfase horario siempre estará ahí, estemos en la zona que estemos.

      Es decir, nosotros tenemos que levantarnos, acostarnos y hacer las comidas más tarde que Berlín, bastante más tarde que Moscú, y mucho más tarde que Yakarta, por poner un ejemplo tonto. La cuestión, que comentaban otros compañeros, es que nos levantamos DEMASIADO tarde, con respecto al Sol. Y esto tiene mal arreglo, porque no es una cuestión de horarios, sino cultural. Igual que las comidas. Por ejemplo: yo no desayuno. Como mucho, tomo un trago de leche y a correr. No me entra. Claro, luego llega la comida y me como hasta los ladrillos. Y a la cena, como muy copioso, lo cual es malísimo (mal sueño, engordas). Soy consciente de que no es la mejor distribución, e incluso he intentado cambiarlo, pero no hay forma.

      Comentario por Mendigo — 11 junio 2013 @ 8:05 | Responder

      • De mis viajes y relaciones con paises europeos del norte, he llegado a la conclusión de que no nos levantamos más tarde. Hay mucha gente que entra a trabajar de 8 a 9 de la mañana, como en Francia, La diferencia es que comemos más tarde, salimos de trabajar por la tarde más tarde y nos acostamos más tarde. En una época estuve trabajando en Francia y el horario de oficina era de 8 a 12 y de 13 a 17, comparar con los nuestros.

        De forma cultural, algo puede tener que ver que en España haga bastante calor a mediodía, al menos en la mitad sur. Por eso inventamos la siesta (en realidad, creo que la inventaron los romanos, que tenían un problema parecido).

        Sobre las comidas, al final, no nos apartamos mucho del mediodía solar si tenemos jornada partida,. Ahora, si es continua, olvidaos, con horarios de 7 a 15 o de 8 a 15, más los desplazamientos, al final mucha gente come a las 4 de la tarde. Como para cenar a las seis al estilo europeo.

        Comentario por santi — 11 junio 2013 @ 19:06 | Responder

  8. Mi suegro, un hombre de campo, se ponía muy pesado si a las 13:00 no había comido. Su hora de comer era mediodía. Y su hora de cenar las 7, las 8 como muy tarde. Eso era costumbre en el campo hace 75 años o menos, cuando las buenas gentes seguían el horario solar, se levantaban con el sol y se dormían con el sol (el horario de las gallinas).

    En horario veraniego, podemos comer a las 14:00, que es en realidad el mediodía solar (en Castellón, porque en Galicia ni siquiera eso, casi toda la península está al oeste del meridiano 0). En horario de invierno, las 14:00 de reloj son entre las 12 y la una solares, así que parece una hora razonable para comer.

    Suponiendo 8 horas de sueño alrededor de la medianoche solar, para aprovechar bien el día, tenrdríamos que irnos a dormir a las 10 y levantarnos a las 6 de la mañana (en verano, y de 9 a 5 en invierno). Claro que, en verano, en Asturias o Galicia, a las 10 de la noche todavía es de día.

    Comentario por santi — 11 junio 2013 @ 18:56 | Responder


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