La mirada del mendigo

26 marzo 2014

Los alabarderos

Archivado en: fascismo — Mendigo @ 2:51

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Año 1548,

un joven dordoñón deja escrito:

Así el tirano sojuzga a unos súbditos por medio de otros y está custodiado por aquellos de quienes más debería guardarse, si algo valiesen. Pero bien cierto es el refrán que reza que para partir leña se necesitan cuñas de madera; tal son sus arqueros, sus guardias, sus alabarderos. No es que ellos mismos no estén sometidos también a la opresión del tirano. Pero estos miserables, abandonados de Dios y de los hombres, saben soportar vilmente los ataques con tal de poder vengarse, no contra el común opresor, sino contra los desvalidos que están condenados a sufrir el yugo como ellos y ya no pueden soportarlo. Cuando pienso en esta gente que sirven al tirano para preservar la tiranía y perpetuar la sumisión del pueblo, casi me causa más desconcierto su maldad, que lástima su necedad.

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Año 2014: 

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[N.d.M: Traducción propia de un párrafo del Discours de la servitude volontaire, de Étienne de La Boétie, apreciado amigo del célebre humanista Michel de Montaigne. Aquí tiene el lector su traducción íntegra, dénsele las gracias a maese HugoMM por dárnoslo a conocer]

25 marzo 2014

Cosas por hacer

Archivado en: economía — Mendigo @ 2:11

Me enerva escuchar una y otra vez la resignación lastimera con que la gente sufre la injusticia. ¿Qué podemos hacer?

Pues, coño, se pueden hacer muchas cosas, con muy poco. Para cocinar la revolución hace falta un cántaro de determinación, un buen manojo de rebeldía, un chorrazo de imaginación, todo ello sazonado con una pizca de inteligencia y rehogado con una cucharada de organización.

En general, por mucho que lo critiquemos, seguimos ciñéndonos a las reglas del juego. Y sabemos que con esas reglas, sólo nos toca perder. Ahora que quién es el candidato para las Europeas… ¡Al carajo, hombre, al carajo!

Es idiota entrar a un casino pensando en ganar dinero. No, la ley de probabilidades está más que estudiada para que en la ruleta, al cabo de n tiradas, la banca alcance una ganancia neta a costa de los jugadores. El juego está pensado para que el empresario del casino haga negocio.

¿Que hacer? Bueno, ya han salido en este espacio varias ideas: un portal de internet que aglutine la información de la izquierda, una productora de material audiovisual (aunque sólo sea subtitular el que hay en otros idiomas), una editorial electrónica que promueva y coordine estudios, medios de comunicación como una radio/televisión por internet, la apertura de locales/centro sociales que den servicio a la comunidad…mil formas de hacer visibles unas ideas, hasta lograr su hegemonía.

Bueno, pues aquí propongo otra. Quizá una idea de bombero, pero siempre será mejor que el menú del día que nos ofrecen los partidos: vótame, y ya veremos.

La idea es abrir un supermercado. Exactamente, una cadena de supermercados.

La idea me vino de la pretensión del gobierno de eliminar el tramo superreducido del IVA a los productos frescos, lo cual sería un acto vil, de hecho criminal, un robo. Efectivamente, hay cada vez más familias que pasan el mes con lo justo, reduciendo la cesta de la compra hasta el límite de la supervivencia. Un aumento de los impuestos indirectos, en especial el IVA a los productos frescos, supone directamente un empobrecimiento ulterior. Si un producto se encarece un 6% (pasa de ser gravado al 4% del IVA superreducido al 10% del IVA reducido), el que dedica todos sus ingresos a la cesta de la compra se vuelve de un plumazo un 6% más pobre. Al presupuesto familiar, le supone un torpedo en plena línea de flotación. Hablando en plata, los niños comerán menos días carne y más días macarrones.

Identificado un problema, que existe y está extendido, por mucho que nuestra hipócrita sociedad mire para otro lado, procuremos resolverlo. Vótame y cuando gane ya verás cómo lo arreglo todo… No, arreglémolo nosotros, aquí y ahora. Con lo que tenemos, sin esperar a contar con los recursos del Estado a nuestra disposición.

La respuesta: abrir supermercados. Serían negocios, no ONGs, que en teoría tendrían ánimo de lucro para poder competir en la misma liga que los Carrefures y Mercaconas, sólo que ejercicio tras ejercicio, qué casualidad, no arrojarían beneficio ninguno. Al fin y al cabo, no se puede obligar por ley a que un negocio tenga beneficios, ¿no? Y ahí está la clave, aplicaríamos sobre los productos el margen que nos permitiese cubrir gastos (sin incurrir en pérdidas estructurales, para no suscitar acusaciones de dumping). Al no esperar beneficio empresarial, podríamos ofrecer los productos más baratos, ayudando a la gente (es decir, ayudándonos) y jodiendo a las cadenas de distribución.

Pero las cadenas existentes son empresas muy eficientes, así que habría que pensar muy bien la jugada pues con el volumen de mercancía que mueven, son capaces de ajustar los precios y aún sacar beneficio de ellos. Para sacar el proyecto adelante habría que replantearse el concepto de alimentación, recurriendo a productos frescos de temporada y secos a granel, eliminando embalajes y, en todo caso, sólo admitiendo envasados de marca blanca. Sin chorradas de musiquita navideña ni folletos publicitarios: productos de calidad (organoléptica, no de presencia) al menor precio posible. Esto se podría conseguir creando un sistema distribución integral, del campo (o mar) a la tienda, puenteando los distribuidores y negociando directamente con los productores. De esta forma, además, contribuimos a romper la dictadura de precios que pesa sobre el sector primario, agregando otro jugador, e imponemos otro paradigma de producción basado en la calidad y seguridad alimentaria de los productos y no en su comerciabilidad (apariencia, calibre, uniformidad, ausencia de máculas, envasado resultón…).

El ganadero vende la leche unos céntimos más cara, el consumidor la recibe unos céntimos más barata, ambos disponen de más renta disponible. Si aplicamos el sumatorio para todos los productos y todos los ciudadanos, obtenemos una sociedad más rica. Y que se jodan los Roig, los Schwarz y los Areces, que hacen su riqueza de nuestra pobreza.

Tú dile a un productor de naranjas que le coges toda la cosecha, con la única premisa de haber alcanzado su punto de maduración, en vez de decirle que le compras sólo las que tengan tal calibre y estén ausentes de defectos. Ya verás como consigues un precio mucho más bajo. Y, de paso, no tiras tantísimo género perfectamente apto para el consumo como se desaprovecha ahora.

Hay margen para jugar, y ganar, en el precio. Hay margen con la reducción de los envases, para volver al vino a granel y la devolución de los cascos, como hacíamos cuando éramos críos. Se nos ha vendido que tirar el continente después de usarla es lo moderno, de ricos, pero es al contrario. En Alemania, en Austria se está recuperando este sistema, con máquinas que automatizan la recepción y expenden un ticket con la cantidad a descontar. En la República Checa los cascos de cerveza se devuelven, lavan y reetiquetan. De esta forma, el contenido sale baratísimo (de la calidad de la cerveza checa no hace falta que os convenza, no?).

Y no, no es lo mismo que reciclar. Reciclar es un puto negocio para unos pocos, que reciben materia prima refinada y se ahorran la mano de obra del proceso de separación. Hacer una botella nueva a partir de vidrio reciclado supone el 80% de la energía respecto al proceso normal. En cuanto a la materia prima, el sílice, la arena es virtualmente infinita. El verdadero ahorro en energía está en no destruir esa botella, reutilizarla, estandarizar los tipos y crear un circuito cerrado para su gestión. Quien dice el vino, dice la leche, dice el aceite…

Hay margen para ser eficientes, para ofrecer a la sociedad más por menos. Crujir a las grandes cadenas y demostrar por la vía de los hechos que se pueden hacer de otra forma las cosas, que otra sociedad no es sólo necesaria, sino perfectamente posible y, además, deseable para el 99% de la población que vive de su trabajo y no del ajeno. Si hemos de proponer a la sociedad otro proyecto socioeconómico, habremos de dar pruebas de que nuestras ideas son solventes, de que además de competentes, somos honrados, y que realmente estamos de su parte. El camino se demuestra andando. Ahora sólo falta dotarnos de una organización que se atreva a reescribir las reglas del juego y extenderse por todo el tablero.

Hacer política levantando una red de economatos ¿y por qué no?

22 marzo 2014

La aceptación de la opresión

Archivado en: política — Mendigo @ 21:35

Non, les peuples n’ont pas le droit de rejeter indéfiniment la faute sur les gouvernements. L’acceptation de l’oppression par l’opprimé finit par être complicité ; la couardise est un consentement toutes les fois que la durée d’une chose mauvaise qui pèse sur un peuple et que ce peuple empêcherait s’il voulait dépasse la quantité possible de patience d’un honnête homme ; il y a solidarité appréciable et honte partagée entre le gouvernement qui fait le mal et le peuple qui le laisse faire. Souffrir est vénérable, subir est méprisable.

Victor Hugo (1865). William Shakespeare

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Gracias, Aurora. ;)

21 marzo 2014

La diferencia

Archivado en: desnudez — Mendigo @ 11:50

Para retomar el hábito de la escritura voy a lanzarme con un tema más leve, una adivinanza del estilo de suplemento de periódico.

Veamos, qué diferencia apreciáis entre esta foto:

Y ésta:

¿Respuesta?

¡Ninguna!

No existe ninguna diferencia entre ambas imágenes, al menos ninguna diferencia cualitativa. Ambas mujeres cubren su desnudez con telas, según dicta el convencionalismo moral de sus respectivas sociedades. La diferencia es meramente cuantitativa, de centímetros cuadrados de tela o, inversamente, de superficie de piel expuesta al sol. Pero en ambas culturas existe el mismo concepto atávico de pudor, el mismo miedo irracional y supersticioso a la desnudez, inoculado durante siglos en la sociedad por la religión abrahámica (de la cual cristianismo e islam sólo son dos ramas o desviaciones heréticas, según el punto de vista de la rama o del tronco).

A pesar de que estas dos imágenes se muestran para ejemplificar la contraposición de dos culturas, realmente lo que muestran es que son una sola, en diferentes estadios de evolución (o involución, en el caso del mundo musulmán, wahabismo alimentado con petrodólares). Ambas culturas, musulmana y occidental, consideran nociva la exposición del cuerpo humano o determinadas partes de éste a las miradas ajenas. De hecho, uno de los primeros afanes de los misioneros en el nuevo mundo fue el de tapar “sus vergüenzas” a los pueblos aborígenes que no poseían en su cultura el veneno de la pudibundez. Como en tantas otras ocasiones, la moral religiosa se limita a la zona púbica, a la entrepierna, considerando vergonzosa la exhibición del cuerpo humano en su estado natural, muy en concreto sus genitales. Más allá de cuestiones de fornicio, y de obediencia ciega a los pastores de la grey, por supuesto, la moral se relaja. Las religiones abrahámicas (ni ninguna otra, en tanto que secreciones de la ideología dominante) no se muestran tan combativas con otras vergüenzas como la explotación humana, la opresión de una mayoría trabajadora por una minoría que acumula poder político, económico y militar. Antes bien, la disculpan y ofrecen aliviaderos a la presión social: la limosna y las obras de caridad. Por contra, el inofensivo desnudo merece la unánime reprobación de todos los rabinos, curas, popes, mulás y resto de mulas tordas que practican el chamanismo profesional e institucionalizado.

Todo esto reza por las noticias de piscinas y colegios en Francia o Alemania que prohíben bañarse a las mujeres/niñas con burkini, pero que de la misma forma prohíben a otros bañistas entrar en el agua completamente desnudos. No es la contraposición de dos mentalidades, sino la indeterminación de una sociedad occidental en vías de desarrollo (intelectual) que por un lado se avergüenza y rechaza lo que fue, y por el otro siente miedo a desprenderse totalmente de sus ataduras con el pasado, a cuestionarse la tradición, a arrancar el tabú de raíz en vez de irlo desvelando un centímetro cada década (la evolución de la mentalidad es casi tan lenta como los movimientos de las placas tectónicas).

Esta entrada se me ocurrió mientras repasaba unas fotos antiguas, y su leyenda:

Annette Kellerman promotes women’s right to wear a fitted one-piece bathing suit, 1907. She was arrested for indecency

¿A qué parece un burkini? Esa es la distancia entre el mundo musulmán y occidente, unas cuantas décadas. Nada más. ¿La tradición, las costumbres, los credos? La misma mierda en una y otra orilla del Mediterráneo.

Aquí vemos la evolución de la mentalidad en dos décadas, la lenta superación del miedo supersticioso inculcado durante siglos en las conciencia social, que se recupera lentamente del trauma causado por la imposición de la abominable religión semita en Europa (y de aquí, al resto del mundo).

Measuring bathing suits – if they were too short, women would be fined, 1920′s

Obviamente, la diferencia no es un poquito más, un poquito menos. Es cuestionarse la tradición, formular el más poderoso de los conjuros mágicos, recitar la oración de todo intelectual que lo sea, la shahāda del librepensador:

¿Y por qué?

Y su corolario:

¿Y por qué no?

A continuación, la mente que no escoge el camino trillado para ahorrarse el esfuerzo de pensar, tiene que aportar una respuesta intelectualmente válida, sólida, racional, según sus capacidades. Poner en cuestión el dogma, todo el corpus, y hacerlo metódicamente es mentalmente extenuante y, además, una invitación a meterse en problemas. Pero es que lo contrario, asumir acríticamente las convenciones sociales (la Tierra es plana, el Sol orbita en torno a ella…) nos conduce de vuelta a la prehistoria y, de esa estación, al estado animal.

Hasta un animal puede respetar la tradición, pero sólo el Homo sapiens sapiens (según se considera que el primo neanderthalensis nos prestó o no genes, hemos de añadir o quitar un sapiens para definirnos) que hace honor a su nombre científico puede cuestionarla.

La diferencia cualitativa es ésta:

Por supuesto, podría haber puesto unos cuerpos jóvenes, otro día hago otra entrada sobre desnudos, pero en este caso quería remarcar que no (sólo) es cuestión de estética sino de libertad de conciencia y pensamiento.

Con esto por supuesto no pretendo abogar por el burkini, que me parece un engendro, igual que la religión que lo promueve, aunque tampoco prohibiría su uso, cada uno es muy quien de romperse la cabeza contra la piedra que considere apropiada. Pero quería señalas el papanatismo de la sociedad occidental que sólo por estar unos pasos por delante en desarrollo social (y según y cómo) se considera el ombligo del mundo, sin percatarse que sus costumbres, tabúes y miedos no son más estúpidos e irracionales que los del vecino. Y también defienden e imponen sus fantasmas con la misma vehemencia e intransigencia.

¿O qué pasaría si en vez de ser una niña musulmana la que no quiere ponerse el bañador en la piscina del cole, hubiese otra niña (o niño) que quisiera dar la clase de natación desnuda? La que se podía liar ¿Dónde queda esa presunta superioridad cultural de esa Europa liberal? ¿Dónde el discurso emancipador de la mujer, el rechazo de los fundamentalismos y el triunfo de la razón?

Ahhhhhhhh carallo, sólo en las formas. Rascas con la uñita y salta la pintura, dejando al aire el herrumbroso repertorio de atavismos que arrastramos desde el medioevo.

Sirva esta entrada a modo de ejemplo, de vacuna contra la complacencia y el papanatismo occidentaloide, pues en el camino de la civilización sólo vamos dos pasitos por delante de otros pueblos (y repito, según y cómo), y aún ni se ve la posada al final del camino (ni se verá, eso es utopía).

Este tema puede parecer una banalidad, pero la tendencia europea al buenrollismo y las medias tintas, esa querencia a la hipocresía ajena al rigor intelectual, podemos encontrarla en temas más serios como el militarismo disfrazado de ONG (un progreso, el eufemismo de cambiar el nombre del Ministerio de la Guerra), o como en el tema estrella de este blog: la economía. ¿Es legítimo vivir del esfuerzo ajeno? Respuesta de la escuela socialdemócrata: bueno…esto…según…pero…

Realmente, prefiero la honestidad del resto del mundo. SÍ.

Incluso prefiero la inhumana honestidad de los que defendían abiertamente el esclavismo, sin tener que disfrazarlo de subempleo, salario mínimo, explotación infantil y otras formas de trabajo asalariado. Es otra forma de decir: contra Franco se luchaba mejor. Ahora el enemigo es taimado, ladino, se ha untado intelectualmente con aceite como los luchadores griegos. En la próxima entrada trataremos de arrancarle al capitalismo patriarcal otras caretas de papanatismo buenrollista.

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Aps! Mira, otra foto de nudismo:

Esto me permite otro comentario:

La cuestión de la independencia de Catalunya puede traer parejo el debate sobre el modelo de sociedad y, por consiguiente, de Estado. Para rehacer el sistema político hay que redefinir también (al menos, planteárselo) los sistemas social y económico.

Pero para eso es necesario abrir el melón y, si siguen unidos a España, ese discusión no se dará en décadas, quizá siglos. Es por ello que me encanta e ilusiona el proceso independentista abierto (además de, por qué no reconocerlo, para joder a los putos fachas). Se abre una ventana de oportunidad para la nación catalana de superar el orden actual y, si de ello se obtiene algo mejor, podremos aprovecharnos el resto de pueblos (aunque sea por ósmosis).

1 marzo 2014

Bankia, el periodismo está reñido con la aritmética

Archivado en: economía,información — Mendigo @ 0:20

Como ya os habréis dado cuenta, últimamente tengo poco tiempo y menos ganas de seguir escribiendo. Realmente, es que creo que no tengo nada más que aportar, más que un pernicioso mal humor. Está todo más que dicho, y es seguir dándole vueltas a lo mismo: quien no se entera es porque pura y llanamente no quiere, no se atreve o no le interesa enterarse.

Pero no para procurar cambiar nada, sino para dar prueba de vida, de vida rebelde, que no sólo no me han convencido sino que cada día me dan más asco, habré de seguir emborronando las páginas de este cuaderno de notas. Aunque sea con un par de enlaces. Bueno, una terna.

Vamos a probar que el término “periodista” es el antónimo de “barrendero”: éste recoge la basura, aquel la disemina.

Prueba nº1: Expansión – El Estado gana 136 millones con la venta del 7,5% de Bankia por 1.304 millones de euros

Prueba nº2: GurusBlog – El FROB inicia la venta del 7,5% de Bankia ¿Vendemos a pérdida?

Prueba nº3: GurusBlog – ¿Cuánto dinero vamos a perder vendiendo Bankia a 1,51 euros por acción?

Edito:
Prueba nº4: José Carlos Díez – Bankia: crónica de un desastre anunciado

Quod erat demonstrandum

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La belleza como refugio:

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