La mirada del mendigo

25 julio 2014

Gorriones tras os falcones

Filed under: Historia — Mendigo @ 13:27

Orino sobre todos los símbolos, escudos, himnos y banderas; y por extensión me cisco en celebraciones, efemérides y días del santoral católico o laico, empezando por el 1 de Mayo y terminando por mi propio cumpleaños.

Chorradas.

Por supuesto, el 25 de Julio, como Brassens unos días antes, yo me quedo en mi muelle cama o, como hoy, madrugo para dar un paseo por un resquicio de la Galicia que aún queda por devastar.

Esta entrada es para disculparme por la redundancia de proponeros dos textos sobre esta tierra en un día como hoy. El primero, de Brais Fernández en Público.

¿Cómo es posible que en Galiza gobierne el Partido Popular después del Prestige, la corrupción, y su escaso aprecio por la cultura nacional del país? Precisamente, en la pregunta está la respuesta: el PP gana porque es un partido corrupto, en el sentido gramsciano del término. El filósofo italiano explicaba que la corrupción es una forma de gobierno y que como toda forma de gobierno, también se basa en integrar al subalterno. La red caciquil del PP le ha permitido tejer una red de intereses de arriba a abajo, donde el cacique no aparece como un ladrón, sino como un benefactor.

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El segundo texto, un interesante artículo de Carlos Barros sobre la página más digna de la historia de Galicia:

Los testigos emplean a menudo el lema “todos a una” para describir cómo se produjo el asalto a las fortalezas y la confrontación militar con los caballeros recalcitrantes; expresión muy de la época que explica al fin y al cabo el éxito de la insurrección popular. Unidad y solidaridad son conceptos que están muy presentes entre los protagonistas irmandiños, al igual que sucede en cualquier otra revuelta o revolución de raíz popular, en especial cuando pasan por sus etapas ascendentes. Frente a la desunión de los señores de Galicia que se robaban y saqueaban los unos a los otros, a los “tiempos rotos” preirmandiños como sinómimo de tiempos de guerras, robos y violencias, los rebeldes ofrecían y practicaban la unidad de la hermandad, la unidad de los pueblos y de la gente común, la unidad del reino contra las fortalezas. Los testigos subrayan a menudo el hecho de que “andubieron juntos” como una característica básica del movimiento irmandiño, intimamente relacionada con la vastedad de la participación de la población en él. Aspecto primordial del levantamiento social de 1467, que lo va a diferenciar de los habidos anteriormente, es por ello la solidaridad efectiva entre los campesinos y los ciudadanos, entre unas y otras hermandades y localidades del reino de Galicia: “la dicha hermandad se favoresçía con gente de otros lugares a otros y de otros a otros”. Sobra decir la importancia militar que tuvo el hecho de la ayuda mutua entre los insurrectos de diferentes localidades y provincias. Una de las novedades históricas de la sublevación de la hermandad de 1467 es, en una palabra, su carácter netamente gallego: el sujeto principal es el pueblo y los vasallos de Galicia, quienes actuando conjuntamente contra los señores, caballeros y prelados de Galicia, desarrollan su revolución en el ámbito geográfico y político del reino de Galicia, organizando un nuevo poder autónomo, las Xuntas da Santa Irmandade do Reino de Galicia, de las cuales procede como es lógico, desde el punto de vista histórico, la actual Xunta de Galicia. [N.d.M: Procede el nombre de la institución, pero por su composición y actividad se reconoce como representante de la nueva nobleza económica gallega]

La evidente intervención en 1467 de la gente común, esto es, de aquellos que políticamente estaban al margen de las instancias de poder y que socialmente pertenecían a los estamentos no privilegiados de la población, es un hecho histórico excepcional; ya dijimos que raramente sucede más de una vez en la historia de un pueblo, e implica un fuerte protagonismo de la multitud en la revuelta. La insistencia de los documentos en que “todos” los vasallos eran contra sus señores, y que el conjunto de la gente del reino intervino en la insumisión, que adoptó por ende un carácter “irresistible”, según reconocen sus propios adversarios, resulta corroborada por los brillantes resultados militares de los irmandiños en 1467-1468.

[...]

Un símbolo gráfico de la bondad, la santidad y la voluntad de victoria de los ejércitos irmandiños son las banderas blancas que portaban, que algunos malintencionados llamaban “sudarios”. Pero ninguna imagen expresa mejor el sentido histórico de la revuelta de la Santa Irmandade que la metáfora siguiente: “les oía dezir que los gorriones abían de correr tras los falcones”. Así consta en la declaración de un vecino de Betanzos, testigo visual de los sucesos de 1467, que para que no quede duda del significado atribuido a dicha frase, añade a continuación que “bió que los de la dicha hermandad corrían tras de los dichos caballeros hasta que los hizieron yr de dicho Reino”. Además de una vívida representación colectiva de la rebelión irmandiña como una marcha triunfal, dicha metáfora popular revela de un golpe las motivaciones justicieras, antiseñoriales e igualitarias de los gorriones-insumisos que una vez depuestos y arrojados del reino los señores-halcones, y bien destruidas sus fortalezas-nidos de malhechores, quedan ellos, los comunes gorriones, dueños del Reino de Galicia, a partir de ahora un reino de paz, justicia, seguridad, unidad y solidaridad, gobernado por la Santa Irmandade…

21 julio 2014

Israel criminal

Filed under: Palestina — Mendigo @ 2:15

Qué puedes esperar de un Estado teocrático construido sobre la base de un libro tan detestable y trufado de crímenes auspiciados por un Dios abominable como el Tanaj, Antiguo Testamento para la herejía cristiana, a partir del cual el piojoso Mahoma desarrolló su doctrina (que rima con letrina).
Repasemos algunas definiciones:

Limpieza étnica

Expulsión de un territorio de una población indeseable para el grupo en el poder, basada en discriminación religiosa, política o étnica.

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Terrorismo

Empleo sistemático de la violencia para fines políticos
Dominación por el terror
Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror

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Genocidio

Conjunto de acciones llevadas a cabo con el objetivo de destruir total o parcialmente una nación, una etnia, una raza, un grupo religioso, político o cualquier grupo humano con alguna particularidad

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Y un clásico:

Todo palestino tiene no ya el derecho, sino la obligación de luchar por su tierra. Con los medios que tenga a su alcance, ojalá bastasen los no violentos. Pero si los palestinos deben recurrir a sus patéticos cohetes (sólo han conseguido 1 víctima con el lanzamiento de 150 de ellos) es porque no les dejamos otra alternativa digna, porque el resto del mundo sí que podríamos forzar a Israel a retirarse de los territorios ocupados y volver a las fronteras de 1948, por medios no violentos (bloqueo económico, social y cultural de Israel mientras mantenga su política de limpieza étnica, tal y como se hizo con la Sudáfrica del apartheid). La sumisión, la renuncia y entrega sin lucha de la tierra de sus padres no es una opción para todo hombre o mujer bien nacido.

Así como los palestinos tienen derecho a repeler la invasión sionista, no cabe para los israelíes el derecho a invadir. Imagínese la escena: un ladrón alegando en el legítima defensa para justificar el uso de armas de fuego cuando entró a robar en una casa. ¿Qué diría el juez ante semejante desvergüenza? ¿Cómo legítima defensa? ¿Y para qué coño entraste a desvalijar esa casa? ¿Es que acaso estás en tu derecho de asaltarla? Quédate en la tuya, y entonces podrás alegar el derecho a defenderte, pero no cuando asaltas la propiedad del vecino.

En cuanto a cuál es la propiedad que le corresponde ocupar a Israel, legalmente es una cuestión clara: las concedidas por la resolución 181 de las Naciones Unidas. Y a partir de ahí, negociar.

Es importante remarcar que este plan de partición de Palestina fue especialmente generoso para la parte israelí, ya que le concedía más de la mitad del territorio de Palestina, a una población que era mayoritariamente árabe (un 67% en 1947, un 94% según el censo británico de 1918).

Desde un punto de vista palestino cabe reflexionar sobre la legitimidad que tenía la ONU para conceder algo que no le pertenecía. Imaginemos que por mayoría tu comunidad de vecinos vota que la mitad de tu piso deja de ser tuyo, sino que tendrás que compartirlo con una nueva familia. ¿Ein? La comunidad de vecinos podrá decidir sobre las estructuras comunes, pero no sobre las privativas: tu casa. ¿Quién es la “comunidad internacional” para desposeer a una familia palestina de su casa y sus tierras?

El mundo, horrorizado por los crímenes nazis, aplacó su conciencia culpable (como si el odio a los judíos hubiera sido inventado en la Alemania nazi, je!) concediéndoles a los supervivientes del holocausto un territorio donde fundar un Estado. Es fácil ser generoso cuando agasajamos con dinero de otro. En todo caso, hubiera sido más lógico crear un estado judío en una parte del territorio alemán, pues era quien tenía una deuda con ese pueblo. ¿Pero por qué los palestinos tuvieron que pagar la mala conciencia de los europeos?

Así pues, es legalmente discutible el derecho que tienen los israelíes a ocupar la mitad de Palestina. Lo que es indiscutible es el derecho de los palestinos a ocupar la escasa otra mitad que les dejó el reparto de 1948. Pero Israel quiere TODA Palestina para crear en ella su estado judío (sionismo), y su estrambótica justificación legal para esa rapiña y la limpieza étnica subsiguiente es que les fue entregada por su Dios nacional, Yahveh.

Pero la misma justificación podrían tener también los pueblos amerindios para recuperar sus antiguos territorios, pues también les fueron confiados a esos pueblos por sus dioses de acuerdo a su propia mitología (o el pueblo gitano podría reclamar la región del Punjab). Y de esta desposesión hace sólo un par de siglos, y no el par de milenios que media desde las campañas judaicas de Vespasiano y Tito que culminaron con la destrucción del templo de Jerusalén y la dispersión de los integristas judíos que alimentaron la revuelta.

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Edito: En inglés, muy cortitos, se entienden muy bien (tampoco cuentan nada que no haya sido repetido mil y una veces ya).

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Antes de que algún sionista entre para acusarme de antisemita, recordar que el árabe es también un pueblo semita (en puridad, tanto el árabe como el hebreo son lenguas semíticas; es incorrecto usar semita para los pueblos, como lo hace Israel). Así pues, quien está matando semitas (personas de lengua de origen semita), y por lo tanto se le puede considerar justamente antisemita, es precisamente el Estado Terrorista de Israel.

En la nueva neolengua, antisemita es todo aquel que no reconozca el derecho de Israel a invadir tierra palestina y masacrar a sus habitantes.

Al que sugiera algún tinte de racismo en esta entrada, que sepa que me cago en su puta madre. Ya llevo mucho peleado contra fascistas para tolerar ciertas cosas. Si es por las culturas, tengo enorme interés en conocer todas. Si es por los rasgos físicos del individuo, me resultan absolutamente indiferentes (a no ser pequeños, nimios detalles como unos labios bonitos, unas tetas rotundas o un culo respingón). Y si es por las religiones, he de decir que me dan el mismo asco todas las religiones abrahámicas.

Si cambiaran algún día las tornas y fuera el pueblo judío de nuevo el perseguido, mi posición seguiría inmutable: estoy contra el crimen.

(es tan estúpido como que me acusen de antigallego por criticar al ejecutivo de Raxoi, una burda maniobra de distracción para callar bocas).

13 julio 2014

Lombardía II

Filed under: fotos — Mendigo @ 23:42

Cremona. Tiene gracia que de una ciudad llena de museos, casas nobles e iglesias notables destaque la foto de una paloma. De otras ciudades, ni siquiera me ha convencido una foto, mientras que de otros sitios estoy subiendo varias. No es una muestra representativa del viaje, supongo, más bien que hay días que uno está más inspirado, o las musas se ponen de tu parte, o simplemente el entorno es más propicio, qué sé yo.

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12 julio 2014

Lombardía I

Filed under: fotos — Mendigo @ 11:28

Bueno, ya hacía tiempo que no subía ninguna foto. Cada vez tengo menos tiempo y ganas, pero creo que este espacio no estaría completo sin otro tipo de entradas. Desde un principio este cuchitril nació no sólo para exaltar el amor a la justicia, sino también a la técnica, al arte y la naturaleza.

A pesar de todo y de todos, el mundo es precioso. Merece la pena salir a descubrirlo.

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3 julio 2014

Folga

Filed under: política — Mendigo @ 10:40

Yo no sé lo que tendrán los críos de hoy en la cabeza, pero a mí me enseñaron desde muy pequeñito que lo más despreciable que se podía ser en este mundo era chivato o esquirol. Es algo que absorbes del ambiente y que cuando eres un crío asimilas sin razonarlo. Con el paso de los años te das cuenta que ese código de comportamiento es una medida de defensa de un pueblo sometido que condena a los traidores, aquellos que desde dentro trabajan para el enemigo, rompiendo la unidad.

La defensa de un grupo depende de los lazos de unión de sus miembros, sea en una manada de búfalos que cierra filas ante el ataque de los leones, dejando a las crías dentro; sea en una unidad militar como los hoplitas, en la que su probabilidad de salir vivo depende de la cohesión del grupo y la confianza en el compañero, ya que tu flanco derecho está defendido por el escudo de quien tienes a tu lado. No es nada nuevo, es casi ley natural.

Por eso la moral del pueblo reprende tan duramente a los que abren una grieta en la defensa, rompiendo los lazos de solidaridad del pueblo: chivatos y esquiroles. Por eso también la burguesía, que nunca ha perdido la conciencia de clase y siempre diligente en la defensa de sus intereses de clase, ha difundido y premiado ambos comportamientos (desde el colegio de curas al dogma reproducido por la televisión). Haciendo labor de zapa en el archienemigo, la masa obrera; correcta estrategia, cuánto tenemos que aprender del 1%.

Quedémonos con el caso de los esquiroles. Supongo que lo sabréis, el origen de la palabra es el gentilicio de un pequeño pueblo catalán. En gallego se les llama quebrafolgas, exactamente igual que en inglés: strikebreakers. Aunque ése es el término académico, pero el pueblo generó otra palabra para referirse a ellos: scab. Es decir, roña, costra de inmundicia…por extensión, bribón, canalla. En Francia se les llama jaunes (amarillos, como los sindicatos), y también tiene una historia curiosa detrás, os dejo que la descubráis.

Es evidente que en el idioma del pueblo, no son comportamientos bien aceptados, y la razón es de todo punto lógica: para un trabajador ponerse en huelga le supone un esfuerzo, que puede ser llevado a circunstancias dramáticas, y ese esfuerzo queda anulado si alguien ocupa su lugar en la cadena de producción. Es por ello que la legislación vigente prohíbe este comportamiento: al menos en teoría, el puesto de trabajo de un obrero en huelga no puede ser sustituido.

Pero esquirol es también el que trabajando previamente en la empresa, no secunda la huelga y acude ese día a trabajar. Como el primero, este comportamiento supone la anulación del esfuerzo de sus compañeros, ya que permite la continuación de la producción en la empresa, acaso con un nivel de actividad menor. Pero lo más importante, rompe los lazos de solidaridad y siembra la cizaña. Porque en caso de que la huelga obtenga sus objetivos, también el esquirol saldrá beneficiado de ello sin haber pagado un precio por ello. Si la huelga fracasa, no ha perdido nada y ha quedado bien con el patrón. En la situación actual, el escenario es un win-win para el esquirol. Han metido a la clase trabajadora en el dilema del prisionero: la opción óptima es colaborar entre todos para lograr evadirse, pero sólo con que uno delate el plan ya nadie podrá escapar y el chivato obtendrá un beneficio en su condena. De esta forma, la conducta racional es ser el primero en chivarse, para que no se adelante el compañero (el segundo no recibe beneficio). Este simple esquema lógico es el que provoca la disgregación del grupo, pues la delación es la estrategia ganadora. Y es el mismo caso con el esquirol: es una estrategia ganadora, y todos lo sabemos. El efecto que tiene sobre la cohesión del grupo es devastador: nadie quiere ser el tonto que ponga la cara para beneficio del que no se arriesgó. A la siguiente huelga van menos y, al final, el día de la huelga todo el mundo llega a fichar, por miedo a ser el único gilipollas, el siguiente en quedarse sin empleo.

Bien. Pues una ley que salga del pueblo, promovida por el pueblo para defenderse y autoregularse, y que refleje los valores e intereses del pueblo y no de su minoría acaudalada, debe acabar de un plumazo con la segunda definición de esquirol, así como nuestros padres lograron forzar en la legislación una norma que ilegalizara la primera acepción.
esquirol
1. adj. Dicho de una persona: Que se presta a ocupar el puesto de un huelguista. U. t. c. s.
2. adj. despect. Dicho de un trabajador: Que no se adhiere a una huelga. U. t. c. s.

El articulado sería muy sencillo: la decisión de acudir a la huelga se toma en asamblea de todos los trabajadores, bajo voto secreto para evitar coacciones de ninguna de las partes. Y si hay una mayoría de trabajadores que está a favor de la huelga, TODA la plantilla está obligada por ley a respetar la decisión mayoritaria e ir a la huelga. De esta forma, das verdadera libertad al trabajador a decidir si está de acuerdo o no con la huelga, sin quedar señalado frente a la dirección (y con un 26% de paro, pedir a un trabajador que se destaque en la lucha exponiéndose al terrorismo patronal es algo parecido a la heroicidad, y héroes en la historia hay pocos).

Por supuesto, vendrían las chorradas del derecho al trabajo, etc. Que le expliquen el derecho al trabajo a los 6 millones de parados, o el derecho a la vivienda a los desahuciados. Vamos a ver, la huelga no es un fenómeno individual, sino colectivo, y como tal debe ser entendido, también por el ordenamiento jurídico. Dentro del “derecho al trabajo” (cosa más idiota) no entra el derecho a reventar la huelga de tus compañeros, ciscándote en la opinión mayoritaria y obteniendo beneficio del esfuerzo ajeno. Una huelga de parte de la plantilla es como beber vino aguado, supone desvirtuar el mismo fenómeno de la huelga, que se basa en la premisa más básica del poder popular: Fuenteovejuna. Porque somos pequeños, y aislados no valemos nada, el poder nos aplasta con el pulgar como piojos, es que hemos de recurrir a la unión. Yo puedo disentir de los motivos de ir a una huelga, exponerlo y debatir todo lo acaloradamente que se quiera. Pero si mis compañeros deciden por mayoría ir a ella, sé que mi obligación es sumarme. Es algo muy básico, que está en el ADN obrero, es el padrenuesto de cualquier trabajador asalariado, da hasta vergüenza tener que explicarlo. Creo que ahora los críos, de puro analfabetos, no saben ni eso (porque sus padres, los de mi generación, se les ha olvidado enseñárselo, creían que sus retoños estarían por encima de las luchas obreras, entre algodones).

No hay nada de lo que alarmarse por forzar legalmente el cierre de una empresa en que la mayoría de la plantilla haya votado la huelga. Hay una retahíla de cosas que son decididas por mayoría (más bien, impuestas por el poder, que cada vez es más evidente que no es democrático), en las que no cabe plantearse la decisión individual. La huelga debería ser evidentemente una de ellas. Convertirla en una decisión individual es el camino de la burguesía para desactivar su amenaza introduciendo roña en la unidad obrera. Pero pongamos otros ejemplo: que cada uno decida individualmente el carril para circular en una carretera, el derecho o el izquierdo. Es ridículo, tiene que haber un acuerdo. O una decisión con más carga política, por ejemplo, el tipo de IVA. Yo no estoy de acuerdo con los actuales tipos, pero es evidente que todo tendremos que pagar el mismo tipo, no tiene sentido que cada cual pague el que le parezca oportuno. Todo el Estado está construido sobre cuestiones en que se impone un criterio colectivo.

Sobre el derecho al trabajo: es una estupidez. El trabajo no es un bien sino una carga, como sabe todo aquel que ha trabajado. En una sociedad capitalista, el trabajo es el medio para conseguir llenar la escudilla, pues para comer tienes que demostrar tu utilidad en el proceso productivo. Pero no quieres trabajar ¡lo que quieres es comer! No nos saltemos ese paso, que siempre damos por hecho. No hay derecho a ganarse la vida, porque eso supone que sin él, el sistema amenaza con quitártela. Y esto no es moral, especialmente con esos 6 millones de personas a la cuales no se les concede la oportunidad de demostrar su valía porque no hay sitio en la maquinaria de la burguesía para ellos.

En un sistema socialista, el derecho es a participar en la riqueza del país, en la parte que proporcionalmente te corresponde según tus necesidades. ¿Y el trabajo? El trabajo es una obligación para con el resto de la sociedad, como contrapartida a poder disfrutar de ese derecho a la riqueza producida, también proporcionalmente distribuido según tus capacidades. Y actualmente eso significa que con trabajar no más de 30 horas a la semana, basta y sobra. El resto de horas van sencillamente a saciar al capital, es decir, explotación.

Todo totalitarismo, desde el tiempo de las pirámides al Kremlin, construye una teología en torno el amor al trabajo para mejor explotar al pueblo. Arbeit macht frei. Si, libres como el humo que sale por la chimenea.

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Nota: En Suecia lograron otra solución al problema moral del esquirol que recibe los beneficios de una lucha en la que no participó, que de hecho ayudó a minar. Las ventajas obtenidas por un sindicato sólo repercuten entre los afiliados a ese sindicato (que se entiende sí que siguieron la disciplina de lucha). Pero realmente, esta es una solución realmente complicada, crea confusión regulatoria y antagonismo entre trabajadores e incluso los diferentes sindicatos. Me parece mucho más elegante mi solución.

Y de paso, de esta forma se revierte la profesionalización de la actividad sindical, dejando que sea cada trabajador el que asuma la responsabilidad de la defensa de sus intereses, sin delegarla en sindicalistas profesionales (la otra pata de la democracia, después de recuperar la soberanía de manos de los políticos profesionales).

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Para terminar, una barra libre de música, que cada cual se sirva según sus gustos y apetencias. Hoy el tema es Rusia:

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