La mirada del mendigo

25 febrero 2013

Contando empleados

Filed under: Crisis — Mendigo @ 11:43

Voy a intentar fusionar dos entradas que tenía pensadas sobre el empleo en una sola, continuación de la anterior. Espero no hacerla muy soporífera.

Vamos allá.

El título nace de una broma macabra que hacía con un amigo. Al final, en vez de contar parados va a ser más rápido contar los que aún no han perdido su puesto de trabajo. No es tan exagerado, en España hay algo menos de 16 millones de trabajadores, en un Estado de 47 millones de habitantes. Ciertamente, no todos los 31 millones que restan son parados, pues muchos no pertenecen a la población activa (niños y ancianos) y no todos los que sí que en ella están son contabilizados como parados (por ejemplo, el rol de la persona que realiza trabajos domésticos y no se inscribe como demandante de empleo, o del estudiante que sabiendo que el mercado laboral está seco, decide continuar sus estudios, empezar una carrera más, doctorarse…).

La definición de parado es discutible, puede variar a lo largo del tiempo, por ello en la entrada anterior consideré más oportuno calcular, en vez del aumento del paro, la destrucción de puestos de trabajo medida por las afiliaciones a la Seguridad Social, el cual es un dato conocido e incontrovertible. Dentro de él, sería interesante acudir a los datos desglosados y observar la evolución del colectivo de autónomos, pues en este capítulo se está disimulando la creación de una nueva forma de empleo asalariado, para un sólo pagador (que pasa ahora a ser cliente), vaciado de derechos laborales (el contrato de trabajo pasa a ser un contrato de prestación de servicios profesionales). También podríamos hablar de los movimientos habidos en el sector de los empleados del hogar, sector en el que el pasado gobierno procuró una regularización que se ha quedado, a la postre, en agua de borrajas. Pero dejemos este tema a un lado, quedémonos con que el registro de la seguridad social es una buena forma de contar trabajadores. Digamos que la forma más fiel de medir el fenómeno del desempleo es de forma indirecta, midiendo la destrucción de puestos de trabajo.

Si queréis investigar por vuestra cuenta, os dejo los siguientes enlaces:
Afiliación de trabajadores al Sistema de la Seguridad Social
Mercado de trabajo
Seguridad Social – Estadísticas

Para comparar cifras con otros países de nuestro entorno, siempre es útil acudir a Eurostats.

Y una entrada en Rankia con gráficos muy interesantes: ¿Cuántos empleos más se destruirán en España?

Poniendo el dato en relación con la población total, obtenemos la tasa de dependencia. Efectivamente, no sólo los que reciben prestaciones sociales dependen del trabajo de quien lo tiene (sí de sus contribuciones a la SS), sino toda el resto de los 31 millones de españoles que no trabajan. ¿Quién mantiene a un hijo, sino el trabajo de sus padres? ¿Quién mantiene a un empresario, sino el trabajo de sus obreros?

Llegados a este punto cabría preguntarse por qué tiene que ser el mundo del trabajo en exclusiva, sin ayuda del capital, el que sostenga el sistema de protección social. Hace años que llevo defendiendo lo mismo: integración de la Seguridad Social en los Presupuestos Generales del Estado, como hace unos años se hizo con el sistema sanitario público. De esta forma, las pensiones no serán pagadas por las contribuciones de los trabajadores (que también paga el empleador, pero en detrimento del salario que percibe el trabajador, es un impuesto al trabajo) sino por el conjunto de las rentas, sean del trabajo o del capital (otra cosa sería forzar a las del capital a retratarse en el IRPF, pero ese es otro tema).

¿Hay otras formas de medir el trabajo? Hay, por supuesto. Una es la EPA o Encuesta de Población Activa, de periodicidad trimestral. No es más que eso, una encuesta enviada más o menos aleatoriamente, y donde el encuestado responde según su situación laboral…o no.

Podemos consultar la EPA en la página de el INE (Instituto Nacional de Estadística): Mercado Laboral

Podemos desglosarla por sectores y territorios, también es una buena fuente de información para complementar las cifras de afiliación a la Seguridad Social.

Y existe una forma más de cuantificar los parados: sumando los demandantes de empleo en el SEPE (antiguo INEM): resumen de datos estadísticos.

Pero claro, chocamos de nuevo con la definición de qué es un parado. Por ejemplo, si le preguntas a alguien a quien han llamado del INEM (lo siento, me sigue saliendo llamarle así, manía de cambiarle el nombre a las cosas) para realizar un cursillo de-lo-que-sea si está parado, la respuesta es obvia: claro que sí. Por eso estoy haciendo el cursillo, si tuviera trabajo, no estaría aquí. Sin embargo, para el cómputo oficial, esa persona no cuenta como desempleado.

Otro ejemplo, quizá más sangrante. Una persona que por los motivos que sea (paternidad, cuidado de un familiar, estudio…) es demandante de empleo a media jornada. Si le preguntas si está en el paro, la respuesta es obvia: claro, no tengo trabajo y lo estoy buscando. Pero según la definición oficial, sorprendentemente, no.

Por eso alerto que las cifras de parados del SEPE deben tomarse con mucha precaución, pues son muy optimistas contabilizando desempleados, si se puede decir optimista sumar cinco millones de demandantes de empleo. Nótese la diferencia de un millón de personas respecto a la EPA, que arroja el estremecedor dato de los seis millones de parados. Este tema lo explica muy bien el profesor:
Vicenç Navarro – El desempleo es incluso mayor de lo que se indica

Voy a poner otro ejemplo, aún más lacerante: en cuanto una persona deja de cobrar la prestación o subsidio por desempleo, estar apuntado en el SEPE no tiene mucho sentido. Sólo te crea molestias y todos sabemos que ahí no vas a conseguir trabajo (sólo intermedian en el 3% de los contratos, ya han conseguido destruir los servicios públicos de empleo para entregarle el negocio a las ETTs). De tal forma que mucha gente prefiere dejar de fichar y buscarse la vida por su cuenta, en trabajos en negro, o al menos buscando empleo sin que un funcionario adocenado y palurdo, con contrato vitalicio, te diga cómo hacer para encontrar empleo, algo que llevas haciendo los últimos años. Es tan absurdo como ver a un curilla dando clases prematrimoniales. Tú qué sabrás, desgraciado…

Otro caso muy similar es la persona que deja de figurar como demandante de empleo porque pierde la esperanza, tras intentarlo infructuosamente durante años, de ser contratado. Y con toda la razón, pues en un momento en el que hay licenciados en paro, titulados con experiencia e idiomas en paro, una persona sin capacitaciones profesionales tiene posibilidades nulas de encontrar un puesto de trabajo. Es el caso por ejemplo de muchas mujeres de mediana edad, que se resignan a realizar labores domésticas toda su vida pues el mercado laboral no les deja un resquicio. No al menos el oficial, probarán limpiando casas o portales…

Todas estas personas, cuyo número es muy difícil de valorar, no cuentan como demandantes de empleo a pesar de que conseguir un puesto de trabajo no es ya su empeño, sino su obsesión. El problema es mucho más grave aún de lo que los datos oficiales nos muestran.

Y no quería terminar sin mencionar otra categoría: el trabajador migrante. Una economía debe crecer y proveer de puestos de trabajo acompañando al crecimiento natural de la población. El decalaje entre creación de empleo y demografía es rellenado por movimientos migratorios: trabajadores que acuden a trabajar al territorio (ojo! también existe inmigración dentro de las fronteras de un mismo Estado) donde existe demanda de mano de obra, y recíprocamente salida de trabajadores de aquellos territorios donde hay sobreoferta (o escasez de demanda) de la misma. Como todos sabéis, España ha pasado de ser un país receptor, a ser un país emigrante neto.

Pongo un ejemplo cercano. Me cuentan que un colega, que trabajaba como investigador en el CSIC y los recortes habían mandado al paro, ha tenido que hacer las maletas e irse becado al MIT (Massachusetts Institute of Technology). Con él se lleva años de investigación en células solares, menudo negocio para la Patria. En términos de la estadística oficial, la partida de este chaval cuenta como un parado menos. ¡VIVA, OLE y BRAVO! Ya ha bajado el paro en una unidad. ¿Cómo? Espera, ¿ha salido del paro porque ha conseguido un empleo? No, antes bien, desesperado porque en España no tenía posibilidad alguna de seguir trabajando, se ha marchado. Estadísticamente, cuenta exactamente igual que si hubiera encontrado un empleo, y contaría exactamente igual si el empleo ofrecido fuera de investigador o de camarero. Pero un trabajador que hace las maletas y emigra todos sabemos que no es ningún éxito, es un fracaso social aún mayor que cuando estaba parado y computando como tal. Pues la emigración es una vuelta de tuerca más del paro, es la salida que elije el parado cuando se acaban sus esperanzas de encontrar empleo en España.

Empero, las estadísticas están contabilizando este fracaso nacional como un éxito pues ayudan a paliar las cifras oficiales de desempleados. No a reducirlas, pues no logran compensar las miles de personas que siguen perdiendo su trabajo cada día, pero sí al menos a aquilatarlas. Podemos citar a Letonia, país en el que tras una durísima política de ajustes la tasa de paro vuelve a bajar. ¡Albricias! Un momento, analicemos los datos. No baja el paro porque se estén creando puestos de trabajo, sino por la emigración masivas de jóvenes, que saben que en su país natal no tienen futuro. Esa bajada del paro registrado oficialmente no es motivo de celebración ¡es una catástrofe nacional!

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Y ahora, si me permitís la osadía, comento un tema de actualidad que creo viene al caso. Procuraré hacerlo de forma telegráfica. Los medios del régimen se congratulan con las medidas anunciadas por el gobierno para la generación de empleo. Falso. Ni una, ni una sola de ellas sirve para crear empleo neto. Para empezar, las medidas privatizadoras (en RENFE, mayor poder a las ETTs) lo que traerán es destrucción de derechos laborales.

Y el núcleo de las medidas consisten en exenciones fiscales a los empresarios, cuando contraten a grupos concretos (menores de 30 años, mayores de 45). Esto no crea empleo, simplemente tiene un efecto de sustitución: el empresario, en vez de contratar a alguien de 31 años, contratará a alguien de 29, porque le resulta más económico. Veamos con qué pólvora está disparando el gobierno y colgándose medallas en esta guerra contra el paro. Una reducción en las cotizaciones a la Seguridad Social implica que el empresario paga menos, luego no es una ayuda a los trabajadores sino a la patronal. En primer lugar. Pero eso que dejan de pagar no son impuestos, son lo que constituyen las pensiones y los seguros de desempleo de los trabajadores. Son, por lo tanto, rentas del trabajo, en este caso diferidas, que los empresarios dejan de pagar y, por lo tanto, los trabajadores dejan de percibir. No ahora, pero es un dinero que la Seguridad Social deja de ingresar, incurriendo en déficit aún mayor (y ya bastante estresada está con una base de cotizantes de vez en vez menor, y cada vez mayores demandantes a cubrir).

En realidad, las propuestas de Raxoi para crear empleo consiste en una reducción salarial, esto es, del dinero que los empresarios entregan a sus empleados por el arrendamiento de su fuerza de trabajo. En este caso no es el que les entregan directamente a final de mes (salario) sino el que entregan a la caja de la Seguridad Social del cual saldrán las pensiones y prestaciones sociales de ese trabajador mañana.

Pero a demás de ser muy generoso Raxoi subvencionando a los empresarios con dinero de los trabajadores, estas medidas no sirven para crear puestos de trabajo, sino sólo para distribuir de una u otra forma quién ocupa cada silla (de nuevo me remito a la metáfora de las sillas musicales, en las que hay menos sillas que jugadores y siempre alguien se queda de pie, es decir, sin trabajo).

Es lo mismo que si yo voy al mercado a comprar, y me ofrecen sardinas rebajadas de precio. Cómpreme dos kilos de sardinas y se las dejo baratísimas. Bueno, pero es que yo sólo quería un kilo. No, llévese dos kilos, y si me compra diez, se las dejo ya tiradas de precio. Vamos a ver, yo tenía pensado hoy comer trucha. Si usted me dice que me deja las sardinas baratas bien, puedo en vez de comprar un kilo de trucha, comprar un kilo de sardina. Pero lo que no voy a hacer es comprar más de un kilo, porque es la cantidad que soy capaz de comer. Por muy barato que me deje la cantidad extra de pescado, de nada me sirve llevarlo si soy incapaz de comerlo y va a acabar en la basura.

Esto lo entendemos todos, no? Pues bien, pues parece que el gobierno y sus voceros no.

Un empresario contrata según las necesidades de su empresa que vienen determinadas por la carga de trabajo. Esto es, un empresario contrata a alguien si tiene, o espera tener una carga de trabajo para ese trabajador. Nadie (salvo alguna administración corrupta) contrata para tener el trabajador de brazos cruzados. Por muy barato que le salga, para qué quieres tener un pasmarote? Es que aunque le saliera gratis el nuevo trabajador, para qué quiere tener a alguien ocioso? Y si trabajase, sería peor, pues añadiría gastos en materiales, energía, maquinaria, almacenaje…de una producción que no encuentra salida en el mercado. El empresario debe ajustar su producción a sus cifras de venta, todo lo demás es tirar el dinero. Y por lo tanto son sus previsiones de ventas (junto con el nivel de inventario, que sirve de buffer) lo que determina la carga de trabajo y, a la postre, la decisión de contratación. Por supuesto, si el kilo de obrero le sale más barato al empresario, mejor para él, pero no va a contratar a nadie más que no necesite. Todo lo más, si tiene necesidad de contratar a alguien, podrá cambiar su elección si se subvenciona (con nuestro dinero) a un trabajador sobre otro. Cojo a este joven, y lo que me ahorro en Seguridad Social me compensa la pérdida de productividad respecto a un trabajador experimentado.

Pero ahora, reconozcamos la realidad. La inmensa mayoría de las empresas no están en esa tesitura de contratar a más gente, sino procurando mantener la plantilla y no despedir a más gente, con unos pedidos que semana tras semana menguan. No hay que primar la contratación, primero es impedir que se sigan produciendo más despidos, que es la circunstancia de la mayoría de las empresas (por cada una que contrata hay diez que vomitan trabajadores). Y luego, empezar a enjugar desempleo, haciendo que las empresas tengan más necesidad de mano de obra y empiecen a contratar. Y para ello, de nada sirve cambiar el reparto de las sillas, hay que aumentar el número de sillas disponibles, crear empleo neto. Y eso se logra estimulando la economía, la producción, para que las empresas tengan más pedidos y más carga de trabajo y tengan la necesidad de contratar (otra forma es también distribuir la carga de trabajo existente, pero esto no aumenta la masa salarial, sólo la distribuye).

En resumen, lo que ofrece Raxoi con estas medidas es que el hijo consiga un puesto de trabajo precario, ocupando el puesto del padre, ahora en el paro. Vamos, hacemos un pan como unas hostias, pero no conseguimos crear ni un puesto de trabajo más (todo lo contrario, empobrecemos a la población, lo cual redundará en una caída del consumo, menores ventas, menor carga de trabajo en las empresas, et caetera). La misma historia desde hace años, nada nuevo bajo el sol, el mismo cuento que tras cada reforma laboral (es decir, abaratamiento del despido y desregulación; es decir, reducción de las retribuciones salariales directas, indirectas y diferidas, que es de lo que se trata esta estafa llamada crisis).

22 febrero 2013

Tanto monta, monta tanto

Filed under: Crisis — Mendigo @ 11:40

Hacía tiempo que tenía en mente este gráfico. Luego lo comentaremos más por lo menudo, ahora sólo quiero explicarlo sucintamente.

trabajadores4

Normalmente se nos muestran los datos de paro de la EPA o del INEM. Ambas son medidas indirectas del empleo. La medida más exacta para calcular el empleo regulado es medir el número de cotizantes en la Seguridad Social. Se muestra el total, el Régimen General, autónomos, los regímenes extraordinarios de minería, pesca, empleados del hogar… Así podemos hacernos una idea cabal de la cantidad de puestos de trabajo destruidos durante la crisis.

Desde los 19.358.772 empleos de Junio del 2007 a los 16.083.780 del mes de Enero pasado. Es decir, en estos últimos cinco años y pico se han destruido 3.274.992 puestos de trabajo netos, hay un 17% menos de sillas en el juego de las sillas musicales. Lo normal es que una economía crezca y vaya generando paulatinamente puestos de trabajo para una población creciente. Durante la crisis, se han retirado 3 millones y cuarto de sillas del juego, con lo que el mismo número de personas se han visto abocadas al desempleo o la economía sumergida.

En el gráfico marco la alternancia de gobierno con un sombreado. Como podíamos imaginar, el 21 de Diciembre del 2011 no marca ningún punto de inflexión por la llegada del hada de la confianza posada en la oreja de Raxoi. Podemos observar que la creación/destrucción de puestos de trabajo muestra un claro componente estacional como corresponde a una economía de pandereta como la española, además de un exagerado componente procíclico. Efectivamente, pareciera que la economía española padeciera de trastorno bipolar, cuando la situación económica internacional es próspera, saca músculo y se muestra pletórica. Pero en cuanto se tuerce la situación, la economía española se convierte en una trituradora de carne, en una máquina de destruir empleo. También en otros países se ha estancado o caído el PIB, pero en ningún otro a ese parón económico le sigue una destrucción de empleo semejante.

Las diferencias estéticas entre las dos facciones del liberalismo, la progre y la casposa, no suponen ningún cambio en el proceso de deconstrucción de la economía gestado durante años de burbuja, cuyo detonante fue la crisis subprime (pero que de no ocurrir igualmente se hubiera inflamado por cualquier otra situación) y si hay que reseñar alguna diferencia es una mayor tasa de destrucción de empleo en relación a la caída del PIB del gobierno conservador (en el 2008 el PIB caía a tasas del 4% en medio de una crisis mundial, ahora estamos en una pendiente semejante de destrucción de empleo para una caída del PIB menor a la mitad) como corresponde al austericidio premeditado.

He marcado también el momento de la quiebra de Lehman Brothers (15 de Septiembre de 2008) y la reforma laboral por capítulos. Una reforma laboral, una sola, y digo bien. El primer capítulo perpetrado por el P$O€ en Septiembre del 2010 y el segundo por el PP al poco de llegar al gobierno (y probablemente sea una trilogía, quizá una saga). Esta reforma laboral en la que se abarata el despido (también renta del trabajo, en este caso diferida) y se desregula el mercado de trabajo (irrelevancia de los convenios colectivos, libertad del empleador para fijar condiciones) han supuesto un éxito rotundo: ahora es más sencillo y barato que nunca poder despedir trabajadores, con lo que no sólo pierden el trabajo los jóvenes precarios sino también sus padres. Y por otra parte los costes laborales se han desplomado, la mayor parte de los cuales han ido directamente a aumentar los beneficios empresariales y sólo una mínima parte se han trasladado a los precios para mejorar la competitividad de las empresas.

Objetivo conseguido.

Luego ya hablaremos más por lo menudo del asunto, por ahora sólo quería mostraros la prueba gráfica de que la alternancia entre los dos dinosaurios políticos es la forma de cambiar las cosas para que nada cambie. No existe cambio de tendencia, y no sería de esperar porque los dos partidos tienen la misma perspectiva, la neoliberal, para atajar el fenómeno del paro: existe desempleo porque los salarios son muy altos, reduciendo los costes laborales y por despido el kilo de obrero será más barato y crecerá el empleo. ¿Resultados? Bueno, los podéis ver en el gráfico. No, esa teoría no funciona, de hecho no ha funcionado nunca, en realidad nadie esperaba que lo hiciera y, realmente, tampoco les importa. Por el camino se ha conseguido lo que realmente se proponían: aumentar la tasa de retorno de sus inversiones mediante la reducción de los costes laborales.

El diagrama anterior es muy grave, muestra un molino de sangre, una trituradora de empleos. Sin embargo, no muestra lo peor. Lo peor, curiosamente, va más allá de los límites derecho e izquierdo de la gráfica. Me explico.

- Si la destrucción de puestos de trabajo es bestial, sin ningún paralelismo en ningún país del mundo que no sea Grecia, lo peor del asunto es que no se ve el fondo. Es más, si hasta ahora que las circunstancias internacionales más o menos acompañaban, había una tímida recuperación mundial, y se seguía destruyendo empleo, lo que se avecina es terrible. Con una locomotora alemana que empieza a perder empuje, los EEUU abocados a una contracción fiscal de la cual sólo se discuten los flecos y China en una burbuja muy similar a la española, pero de proporciones siderales, tenemos que recibir este nuevo embite de la ola con una economía y sociedad debilitadas y un sistema financiero sostenido por palillos (más bien por mentiras). Las prestaciones de paro se agotan, los ahorros también, y el mismo Estado no puede financiar durante mucho más tiempo el edificio social pues su deuda ya se acerca al 100% del PIB, punto del cual es muy difícil salir. Tenían que elegir entre salvar a los ciudadanos o salvar a la banca y…bueno, no hay color. Con las cuotas de afiliados no se pagan esas fabulosas maquinarias electorales que son los partidos políticos.

- Pero aún peor que el futuro es mirar hacia el pasado. Porque la horrible realidad es que NO ESTAMOS EN CRISIS. Esa es la más cruel de las conclusiones, que esto no es una crisis sino UN RETORNO A LA NORMALIDAD. En España el desempleo es algo tan connatural, tan propio de su economía como lo puede ser un plato de migas para la gastronomía manchega. La ineficiente industria del tardofranquismo fue desguazada por el felipismo durante la reconversión industrial, pero manteniendo las corruptas redes clientelares franquistas. El dueto Aznar-Rato crearon un recambio neoliberal para ese sector secundario arrasado: la burbuja inmobiliaria, que proveía de empleos de poca cualificación a la masa trabajadora y de fuente de pelotazos a la burguesía española. Una bomba de tiempo, un sistema insostenible a medio plazo como todo lo que monta Rato (también a él le debemos la genial idea del Déficit de Tarifa, Bankia simplemente le explotó en las manos antes de poder largarse) pero durante años funcionó bien, y se empezaron a paliar las endémicas tasas de desempleo. Llegó Zapatero y se apuntó fervorosamente al carnaval especulatorio, sin pensar que algún día todo ello terminaría y llegaría la áspera Cuaresma. La burbuja inmobiliaria duró lo que duró, y en mi opinión lo increíble es que durase tanto tiempo (nunca subestimes la estupidez humana). ¿O realmente alguien pensaba que se podía seguir construyendo más vivienda que en Alemania, Italia y Reino Unido juntos, y hacerlo indefinidamente? El sueño terminó, y todo se vino abajo. Primero se llevó por delante a los trabajadores de la construcción, luego arrasó a los sectores de la industria y servicios que servían a la construcción. Y luego ya la onda expansiva fue generalizada, la caída del consumo afectó a todos los sectores causando caídas de actividad, cierres de empresas y más despidos, que retroalimentaban a la bestia. Finalmente, hasta el mismo Estado se vio afectado por la caída en la recaudación y también empezó a vomitar trabajadores. Ese es en el capítulo en el que estamos, cada vez más cerca del vórtice, cada vez girando más rápido en esa espiral destructiva, de vez en vez más cerca de ser engullidos por el sumidero.

¿La solución? Enunciarla es fácil: reindustrializar el país, poner las bases para un crecimiento sostenible del empleo. Lo que se debería haber hecho en los ’80, en los ’90 y en los primeros años del nuevo milenio y se prefirió apostar por parques temáticos, infraestructuras absurdas y demás ejemplos de la economía-espectáculo en su versión folklórico-neoliberal española. Y olé.

Seguramente, habrá de ser el Estado el que la lleve a cabo con la creación de empresas públicas, ya que la burguesía española ni puede (parte de su capital está inmovilizado en forma de barro cocido y la otra parte en paraísos fiscales en un viaje sin billete de vuelta) ni sabe (todo lo que vaya más allá del pelotazo fácil, de valorizar las relaciones personales con el poder político, le queda grande). Una vez puesta en marcha la maquinaria, la iniciativa privada podrá proveer de servicios o componentes (industria auxiliar) multiplicando la creación de empleo. Hace falta un estímulo fiscal, sin duda, pero desde luego no adoquinar aceras sino que el Estado entre por sus fueros en la vida económica no sólo como regulador sino como actor principal.

Es evidente que un P$O€ acomplejado, renegado no va a llevar a cabo esa empresa. Menos el PP, defendiendo los intereses de la burguesía, crearía un fenomenal competidor público. Mientras la gente siga votando por los intereses de sus empleadores, no hay salida a este atolladero. Mientras se respeten los tabús neoliberalismo, no hay salida.

Una cosa está clara: o se crean empleos, o se pone el país a producir y generar riqueza, o nos vamos a la mierda. Sin generar trabajo no hay salida posible, sea cual sea el sistema. La tasa de dependencia hace tiempo que superó el nivel de la sostenibilidad, y cada vez hay más gente parada y menos trabajadores produciendo y cotizando para sostener el sistema. Esto es una locura, es insostenible, como insostenible era la borrachera de ladrillo. Pero podemos seguir así, pretendiendo que no vemos el abismo que se abre a nuestros pies, que la locomotora ha entrado en vía muerta y se dirige desbocada hacia los topes.

Quizá con suerte los mayas o alguna otra profecía estúpida tenían razón, nos engulle un meteorito mañana y excusamos preocuparnos de estos temas. Pero como no sea así, y esta sangría continúe…

25 julio 2012

Todo es posible

Filed under: Crisis — Mendigo @ 12:34

Isaac Rosa – Todo es posible

No quería que este comentario se perdiese en un mar de enlaces. Muchos ya lo habréis leído, disculpad pues por la repetición, pero tenía que subirlo.

23 julio 2012

Del alivio a la agonía

Filed under: Crisis,economía — Mendigo @ 15:10

Hace menos de un mes me confesaba aliviado por el resultado del acuerdo llegado en Bruselas. Soy un gilipollas.

Hoy las obligaciones a 10 años se cambian a 7,5%.

Sólo quería escribir esta entrada para reconocer eso, que soy gilipollas. Que me equivoqué dando por buena la lectura que tanto periodista zampabollos hizo de la reunión. Nunca leo a nadie reconocer que se ha equivocado, mucho menos cuanto mayor es su (i)responsabilidad. Bien, pues no sólo reconozco que pecaba de optimista, sino que me siento como un gilipollas por haber confiado en que sería posible una salida racional a esta espiral infernal.

Me equivoqué.

Me engañaron.

No sólo tenemos que esperar a Septiembre, que el Constitucional alemán decida dar el visto bueno al MEDE (cuando era Alemania la que recibía la ayuda del BCE en forma de tipos bajos no había tanto puntillismo legal, a pesar de que esa política monetaria regó de gasolina a nuestra burbuja). Sino que el rescate directo de la banca por parte del mismo tendría que esperar como mínimo hasta finales del próximo año, si es que para entonces se ha logrado crear una autoridad bancaria europea (y eso supone contar con la aprobación del 90% de los gobiernos, de los respectivos parlamentos y tribunales constitucionales, un verdadero tour de force o más bien una quimera). Es decir, que el rescate de la banca española pesará sobre los hombros de los contribuyentes españoles. Estamos como al principio (pero con la prima de riesgo 100 puntos por encima).

Y la medida de que el FEEF, mientras no se creaba el MEDE, pudiera ponerse a comprar deuda en el secundario (ya que en el primario lo prohíbe el Dios del neoliberalismo, para apartar de nosotros, veleidosos mortales, la tentación derrochadora) para rebajar el tipo de interés, tampoco se cumple,para desesperación del PP$O€ ¿Pero acaso no fueron ellos los que pidieron el voto para un Tratado de Maastrich y una Constitución Europea que consagraba el modelo neoliberal por el cual los Estados tenían que acudir a la banca privada para endeudarse, negándoles el recurso de cualquier Estado soberano de financiarse por medio de su Banco Central? Se suponía que el modelo neoliberal, de “independencia” del BCE (independencia de cualquier control democrático, dependiente pues totalmente de la banca privada) nos iba a traer mayor estabilidad. Pues ya veo la estabilidad que nos trae, la de una barca de pesca en medio de la tempestad.

Y lo que ha colmado ya mi paciencia es leer esta noticia:
Disparar 100 puntos la prima de riesgo cuesta 150 millones de euros
El riesgo-país español se ha disparado 100 puntos básicos en seis sesiones, pero el dinero que los inversores han puesto encima del tapete es mínimo: menos de 150 millones de euros.

El FEEF, Fondo Europeo de ¿Estabilidad Financiera?, con una potencia de fuego de 280.000 M€, no interviene en un mercado con una profundidad de 10M€/día para aumentar el valor de la deuda en el secundario (y por lo tanto, reducir su rentabilidad). El mensaje es evidente: DEBÉIS ACEPTAR EL RESCATE. El rescate de los bancos galos, teutones y sajones que son los acreedores del Estado y su sistema bancario, y que crujirían si decimos basta, cortamos la baraja y nos declaramos en quiebra (cosa que, encima, es inconstitucional gracias a la peor de todas las traiciones que lleva cometido el PP$O€ contra las naciones españolas, tendremos que seguir pagando una deuda impagable aunque tengamos para ello que quitar la comida de la boca de nuestros hijos, y es que había que tranquilizar a los mercados).

Nos espera, entonces, el rescate. Para moderar la deuda e impedir que crezca el déficit. Sin embargo, los países rescatados son, precisamente, en los que mayor es el déficit, debido a la destrucción de su economía. Cuantos más recortes, más crece la deuda, en una paradoja económica de fácil solución: por mucho que recortan gasto, baja la recaudación en mayor medida (crece el numerador) y se deprime la economía, disminuyendo el denominador, el PIB. Resultado = el déficit crece, más cuando más profundos son los recortes, afectando a la economía productiva como estamos viendo en Grecia y Portugal (para bajar el peso de un avión que pierde altura, le desprendemos los motores, muy inteligente). Es una locura económica, una espiral recesiva similar a la que barrió latinoamérica en los 80 (la década perdida) pero permite a la derecha neoliberal y a la patronal cumplir sus objetivos de máximos: destruir el Estado del Bienestar para poner en su lugar al sector privado. Aunque estas empresas se asienten sobre un yermo. Pura Doctrina del Shock. Latinoamericanización de Europa, un país en vías de subdesarrollo, abrumado por el peso de una deuda impagable y constitucionalmente irrenunciable.

Una deuda que crece por encima de las posibilidades de pago, hemos de pedir más deuda para afrontar el pago de intereses…estamos entrando en la función exponencial que rige el interés compuesto, una rama con límite en el infinito. Si además, en medio de la partida, nos suben el interés de la deuda (el índice de la función exponencial), todo ocurre a cámara rápida y, en menos de lo que puedes darte cuenta, tu deuda ha pasado de ser manejable a impagable. Matemáticas de lo más básico.

Cuando 1 de cada 3 euros que gasta el la administración central, en el momento que más necesita de inversiones productivas, tiene que dedicarse al servicio de la deuda, podemos decir que no hay esperanza ninguna de recuperación. Si recortamos en inversiones en educación o sanidad, las vías más efectivas para aumentar la productividad, redistribuir la riqueza y favorecer la permeabilidad social, para dedicar ese dinero de los recortes para pagar una deuda que no hace más que crecer en monto y tipo de interés, podemos dar por hecho que cualquier futuro que nos espere será peor que el actual. Eso lo sabe cualquier empresa: si para hacer frente a los costes financieros (el pago de las deudas) hemos de eliminar inversiones productivas (que es lo que nos dará el crecimiento futuro) es que esa empresa ha entrado ya en vía muerta y sólo le queda ir consumiéndose como un cirio. Sin inversión pública y privada (la cual está muerta desde hace años) es matemáticamente imposible salir de la recesión.

Un 7,5% de interés supone un flujo neto de riqueza del bolsillo de los trabajadores (el sistema fiscal español está sostenido, principalmente, por el consumo y las rentas del trabajo, siendo un paraíso fiscal para las rentas del capital y los grandes patrimonios) hacia las arcas del capitalismo internacional. Dinero que sale del subsistema económico español empobreciéndolo. Dicho de otra forma: los bancos franceses, alemanes, usamericanos, ingleses…y españoles, se están recapitalizando merced a nuestros impuestos, y a costa de destruir nuestro futuro.

Algún enlace más:
José Carlos Díez – Rescate
Gurus Blog – La curva de rentabilidad de los bonos españoles ha muerto
La rentabilidad de los bonos de la Generalitat de Cataluña supera a los de Uganda
Zona Crítica – El corte y los recortes
El Blog Salmón – Casi 40.000 millones para pagar… ¡intereses de la deuda!
Pascual Serrano – El destino del dinero de los recortes
España necesita al menos 400.000 millones para no tener que acudir al mercado en dos años

EDITO:
Vicenç Navarro – ¿Por qué la sabiduría convencional está equivocada?

13 julio 2012

El problema del carbón

Filed under: Crisis,política — Mendigo @ 14:14

Estaba comentando en privado con V el tema de los mineros. Copio un párrafo porque creo que puede ser interesante para abrir el debate a vuestras opiniones:

En cuanto al problema de fondo del carbón…me da miedo opinar teniendo una información muy escasa. En principio, y ya digo sin analizarlo en profundidad, yo soy partidario de cerrar las minas si no son rentables. El carbón es altamente contaminante en su empleo energético, apenas quedan siderúrgicas (el otro gran uso del carbón) y si algo sobra en España es capacidad de generación (con la burbuja de los ciclos combinados). Pero, por encima de todo, es porque considero la minería, especialmente la del carbón, un riesgo intolerable para la vida y la salud de los trabajadores. Que estará todo lo bien pagada que se quiera, pero no admito que un ser humano exponga su vida, así sea por todo el oro del mundo. No si hay alternativas. Y las alternativas son cualquiera de las otras tecnologías de generación (la nuclear, tan detestada, aún no se conoce ningún caso de enfermedad laboral asociado, mientras que el carbón…).

Ahora bien, y en esto me distingo del gobierno: hay que dar una salida. Personal y social. A esos trabajadores hay que darles una formación y reinstalarlos en otra industria. Mucho de los oficios de la mina son fácilmente asimilables en otros puestos de la industria, incluso en la misma minería a cielo abierto. No es tan difícil. Ahora bien, pasamos por lo que comentaba en el blog ¿quién abre esas industrias? ¿quién da esa formación? Yo digo que el Estado; si la burguesía no puede o no sabe, tendrá que ser el Estado.

Y lo mismo al nivel de las comarcas mineras. Yo no concibo un Estado en el que se deje a la gente atrás, tirada en la cuneta de la vida. El Estado debe ayudar, debe dar una alternativa a esa gente, a esas comarcas. Que nadie baja al pozo por gusto, sino porque no hay otra cosa. Esto es lo que el Estado no está haciendo, simplemente se les abandona como juguetes inservibles. Pero los mineros tienen cojones, cosa que no hay en el resto de los sectores.

Te pongo un ejemplo, lo que ahora amenaza a los mineros (bueno, ahora, el cierre de pozos viene de décadas) es lo mismo que sucede con el sector del ladrillo: un sector abocado al cierre, vomitando desempleados. Los mineros son cuatro putos gatos en comparación con los albañiles. Si los paletas (y demás gente del ramo, canteros, carpinteros de estructuras, encofradores…), que suman varios millones, reaccionasen con la virulencia de los mineros y defendiesen con su vehemencia su puesto de trabajo ¿crees que ahora habría 5 millones de parados?

Así de claro, o nos recolocas, o nos ofreces otro trabajo, o te quemamos el puto país de punta a punta y no hay suficientes antidisturbios en toda Europa para detenernos.

Pero claro, los albañiles no tienen ni la unidad ni los cojones que están demostrando los mineros. Así les luce el pelo. Como al resto de los trabajadores.

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