La mirada del mendigo

2 febrero 2014

Programa Abierto de IU

Filed under: democracia — Mendigo @ 23:09

Bueno, como sabéis IU ha abierto una especie de buzón de sugerencias para que el populacho pueda aportar ideas para confeccionar el programa.

Es una idea estupenda, porque así dan la apariencia de que es un partido abierto que sabe escuchar los anhelos de la ciudadanía, aunque luego sean los cuadros los que determinen qué entra y qué no, como siempre. Admito que esta vez han tenido cintura y rapidez de reflejos, y se han anotado un tanto contraprogramando a Podemos (que, por cierto, nada más se ha vuelto a saber del tema).

Pero para que veáis que no soy tan melindroso, y aprovecho cualquier atisbo de democracia para procurar aportar lo que uno buenamente pueda, he añadido algunas sugerencias para su programa. A continuación las presento, con una aclaración: no sé por qué un partido serio tiene que estar permanentemente cambiando de programa, para cada elección. Pareciera que esto es como el traje de una boda, que siempre hay que ir de estreno. Si es el mismo partido, debes presentarte con el mismo programa siempre. Por supuesto, se puede actualizar, añadir modificaciones, ir puliendo…pero en esencia sería siempre el mismo. Esto transmitiría a la ciudadanía una idea de seriedad y claridad de ideas, de que ese programa no es papel mojado sino que se cree en él y se respeta.

Y no, tampoco hay que cambiar el programa para unas europeas o unas municipales: al menos la argumentación del programa debe ser la misma (no deja de ser la presentación de unos principios, no puede ser de otra forma), y luego se particularizan las medidas concretas que se proponen y de ella se desprenden.

Tampoco estaría mal crear un brevísimo resumen del programa con algunos puntos concretos, sólo unas pocas líneas, accesibles para ese 95% de la población que siente alergia a la palabra escrita.

Bueno, pues os pego por si alguien quiere discutir algo sobre ello mis pinitos legislativos. Si se os ocurren otras nuevas, remitidlas a la antedicha dirección. También podéis anotarlas en un papel y, terminado el texto, tirarlo a la papelera. Las consecuencias son las mismas: te quedas a gusto contigo mismo por haberte podido expresar. Y nada más.

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Democratización de la Jefatura del Estado

Promover desde la UE la democratización de todas las instituciones de los estados miembros, empezando por la Jefatura del Estado.

Ningún ciudadano, ni Bourbon, ni Wettin ni Winsord representa a nadie más que a sí mismo y a sus intereses sin haber pasado por unas elecciones periódicas, sin recibir el apoyo expreso de sus conciudadanos frente a otros candidatos. Que desde la UE no se reconozca representatividad ni valor alguno a estos ciudadanos que usurpan la soberanía popular y transgreden los más básicos principios democráticos en los que dice sustentarse la UE, anteponiendo derechos de cuna a la voluntad popular, desde una óptica patrimonial del Estado, propia del Antiguo Régimen y no de una sociedad de ciudadanos libres e iguales.

Es decir, abrir el melón de la ilegitimidad radical de las monarquías, también en el PE.

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Funcionarios atendidos por la sanidad pública

Resulta una incongruencia que el Estado recurra a la sanidad privada para tratar a sus propios trabajadores, concediendo un enorme caudal de dinero público a las aseguradoras privadas (vía las mutualidades de funcionarios, ISFAS, MUFACE…), teniendo un sistema de salud entre los mejores del mundo.

Para asegurarse que la sanidad pública sigue manteniendo su calidad, debe preservarse su universalidad, que sea la sanidad de todos, y no de los pobres parias que no pueden acceder a un seguro privado, es decir, una sanidad asistencial que nos devuelva a los tiempos de siglos pretéritos en los que los hospitales eran lugares a donde eran llevados los enfermos desahuciados para que tuvieran un mejor morir, en vez de expirar en una esquina.

Y, por supuesto, laminar cualquier desgravación por contratar un seguro de salud privado, porque eso supone en la práctica otra transferencia de recursos públicos (que se dejan de recaudar) a la sanidad privada (que con el concurso de esta ayuda del Estado ve rebajadas sus tarifas y aumenta su base potencial de clientes).

Si es la sanidad de todos, todos la defenderemos con más fuerza por la cuenta que nos trae. Ahora existen 2,5 millones de trabajadores públicos que no están directamente afectados por el desmantelamiento de este sector público. ¿Quieren ahorrar en personal? Que no quiten pagas extraordinarias, basta con que dejen de darles negocio a las aseguradoras privadas.

Igual que otros compañeros están comentando con la educación: lo público por un lado y lo privado por el otro. Quien quiera escoger lo privado, que se lo pague. ¿O acaso pido que el Estado me subvencione la compra de un Porsche para ir cada día al trabajo, porque debe respetar mi libertad de elección entre ir en metro o ir en un deportivo?

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Banca pública a partir de las entidades rescatadas

Se dice que la banca es un sector estratégico, como la energía o las comunicaciones, porque el resto de sectores económicos depende de su labor (reubicar la acumulación de capital en inversión). Si falla la distribución de crédito, como si caen las redes de alta tensión, la red de ductos o las redes de telecomunicaciones, la economía entera colapsa. Como estamos viendo y sufriendo en España.

Es por ello que estos sectores no pueden depender de la iniciativa privada, pues su objetivo de lucro privado (el fin último de toda empresa privada) puede ser incompatible con la buena marcha de la economía (como vemos en el estrangulamiento del crédito, o en el caso de la energía los altos costes de la energía eléctrica).

Como nacionalizar la banca no puede ser un objetivo a corto plazo (el gobierno que firme ese decreto, tiene a la media hora bajando una columna de Carros desde El Goloso por la Castellana abajo), se puede iniciar el embrión de una banca pública con las entidades rescatadas con fondos públicos, cuya titularidad ahora mismo ya es pública (Bankia y Catalunya Caixa). El dinero ya está fundido en rescatarlas, al menos ya que hemos arreglado la ruina, no nos deshagamos de ella y mucho menos a pérdida. Es la forma más factible, inmediata, de contar con una banca pública que provea de la necesaria financiación a la economía (con racionalidad, para no volver a inflar una burbuja especulativa sobre el ladrillo o cualquier otro sector).

Por otra parte, habría que implementar controles rigurosos para que la nueva entidad pública no se convirtiera de nuevo en lo que fueron las cajas, refugio de rufianes que usaban del patrimonio público como si fuera su cortijo particular, sin un control democrático efectivo. Que los responsables sean, realmente, responsables y si estrellan el barco contra los arrecifes, que lo paguen en la cárcel.

En cuanto a la malvendida unión de cajas gallega. No es racional que alguien se gaste 9.000€ en reparar su coche siniestrado (sin pedir cuentas al conductor, ni siquiera la prueba de alcoholemia) y tras pagar la factura del taller lo venda por 1.000€. Lo que no es racional con euros de un particular, tampoco lo es con millones de euros de dinero público, y el empleo irracional de recursos públicos debería ser ilega. No me cabe en la cabeza que semejante robo pueda ser legal, y si lo es, es que debe cambiarse la legalidad para incluir el delito de saqueo.

Nota: El gobierno USA rescató General Motors y recientemente la volvió a privatizar con una pérdida de 7.500 millones de €, y Obama fue criticado por ello. Sólo con el rescate de una insignificante caja regional, los ciudadanos españoles (menos y más pobres) hemos perdido 8.000 millones de €, más que USA en rescatar a un gigante industrial como General Motors y con ello más de un millón de empleos. Y aquí nadie ha pedido siquiera perdón por ello.

Me sorprende que en vuestro programa no se trate nada de esto, a pesar de su evidente conexión con el marco de decisión europeo. Se debería hacer mucho más ruido sobre unas decisiones que nos sumirán en la pobreza durante generaciones.

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Poner freno a la violencia policial

Atajar en seco la violencia policial y el ensañamiento judicial.

Para ello basta con retirar aquellas irregularidades en la legislación como la presunción de veracidad. Un agente de policía es un ciudadano más, y no debe tener su palabra mayor consideración que la de cualquier otro ciudadano, máxime cuando sus miembros suelen nutrirse de las capaz más bajas de la sociedad, individuos con una base cultural y capacidades intelectuales inferiores a la media de la población, que de forma no poco frecuente acceden a este oficio como forma de satisfacer un ideario fascista de control y dominio social.

Por lo tanto, un funcionario de policía deberá aportar pruebas de sus acusaciones como cualquier otro ciudadano, para lo cual el Estado le proveerá de los medios que sean necesarios (sin ir más lejos, grabación de sonido e imágenes). Hay que erradicar todas esas denuncias falsas de individuos sin honor uniformados, la cantinela consabida de acusar de agresión a un tirillas contra cinco gorilas armados hasta los dientes.

La presunción de veracidad quiebra de raíz uno de los principios básicos del sistema de derecho, la presunción de inocencia, y deja al ciudadano desprotegido frente a la violencia policial (y con la nueva legislación, se impide al ciudadano grabar la actuación policial y, por lo tanto, recabar pruebas para justificar su inocencia).

Del mismo modo, desminar la legislación de bombas dejadas por el régimen fascista, como el concepto de “orden público” (¿qué orden? ¿el suyo o el mío? ¿quién determina lo que es orden?) o el delito de desacato, pues en una sociedad libre a un ciudadano no se le pueden dar órdenes más allá de compeler al respeto de la legalidad. E.g. un policía no podrá ordenar a un ciudadano abandonar un espacio público (por ejemplo, para servir de testigo a otro compañero que está siendo agredido), a cuya ocupación tiene evidente derecho, y multar o agredir al ciudadano que no se someta a su voluntad. Una sociedad no es el ejército, y desde luego un analfabeto armado no es ningún superior para dar órdenes a nadie.

Finalmente, dar la vuelta a la situación en la cual una agresión a la policía (real o inventada) es castigada severísimamente, mientras que las agresiones policiales, golpes, vejaciones, insultos y malos modos de estos profesionales de la violencia quedan sistemáticamente impunes.

Toda violencia debe ser sancionable, desde luego la que se ejerce contra la policía, pero mucho más grave la que la policía ejerce contra los ciudadanos, a no ser que se demuestre que era el único recurso para evitar una situación de violencia aún más grave (y para defender este punto es que se les dotará de medios de grabación). Los ciudadanos en una sociedad libre no pueden ser tratados como ganado al cual los gañanes apalean. Un policía que levante la porra contra un ciudadano, sin mediar agresión previa, debería perder ipso-facto su puesto y pasar una larga temporada en la cárcel. La ciudadanía pone el plato de comida en su mesa a cambio de recibir su protección. Si violentan su cometido y se convierten ellos mismos en agresores su pena deberá ser mucho mayor, como también se consideraría agravante de condena que un anciano o un niño fuera agredido por la persona encargada de atenderle.

No puede merecer el mismo reproche legal un ciudadano que, desarmado, increpe a un antidisturbios (reprobable), que ese mismo matón a sueldo del Estado responda a la agresión verbal con una agresión física. No puede ser considerado de igual forma el enfrentamiento físico entre una chica de 50kg y un mastuerzo del doble de peso, armado y cubierto de protecciones, que la golpea. Es cobarde por parte del policía, e injusto por parte del sistema legal que, en vez de proteger a la víctima de la agresión de un funcionario público, abunda en ella con la apisonadora judicial.

En definitiva, se debe exigir a las fuerzas policiales proporcionalidad en su respuesta, e inteligencia para evitar situaciones de violencia. En lugar de ello, tenemos unas unidades antidisturbios (UIP, mossos…) que son los primeros en desencadenar los incidentes y, a partir de ese momento, actuar con el sadismo propio de un neonazi limpiando de indeseables su ciudad. Pero con el sueldo y el armamento pagado por aquellos que insulta y golpea, contruyendo un terrorismo de Estado de baja intensidad, con el evidente objeto de amedrentar a la ciudadanía y sofocar cualquier movimiento incómodo para el régimen y la Casta.

Nota: lo del terrorismo no es una expresión gratuita ni grandilocuente. Como el nazismo, se abusa frecuentemente del término terrorismo. Mas terrorismo es exactamente eso, el recurso a la violencia para coaccionar mediante el miedo a una sociedad, o a una parte de ella, con fines políticos. Por lo tanto, la violencia policial es terrorismo de Estado de baja intensidad.

18 enero 2014

Del Gamonal a Fuenteovejuna

Filed under: democracia — Mendigo @ 21:47

Para comenzar, someto a vuestra docta consideración el involuntario homenaje de esta mercenaria de la información al maestro Orwell.

La obra de Lope muestra un esquema que incluso en aquella época era ya clásico y hasta manido: el protagonista (que en este caso es colectivo, el pueblo de Fuenteovejuna, que por cierto no debe su nombre a la abundancia de ovejas sino de abejas) sufre los desmanes de la autoridad, el sátrapa local. Pero para defender sus derechos, no pone en cuestión el principio de autoridad sino que apela a una autoridad más alta. En el teatro clásico se somete el caso al juicio de uno o un grupo de dioses (Atenea juzgando el pleito de Orestes…) mientras que en la obra de Lope el pueblo apela al Olimpo de la autoridad real (los Reyes Católicos) de la cual emanan todas las demás (y que, por cierto, también está sancionada por la divinidad, en este caso judeocristiana).

Esto no es sino ficción dramatizada con arreglo a los cánones ideológicos vigentes, que dista de la verdad varias leguas. La prosaica realidad es que no suele haber fisuras ni contradicciones en la cadena de mando de esa maquinaria de opresión que es el gobierno (comprendida la administración de justicia). En las instancias superiores no encuentra ciudadano cobijo sino mayor ensañamiento, pues más próximos se encuentran sus ministros del tabernáculo del poder, y por lo tanto más intereses tienen en defenderlo de ser hollado por manos profanas salidas del vulgo.

El teatro de la vida se representa estos días no en el pueblo de Córdoba sino en un arrabal de Burgos, y en él los vecinos no tienen la oportunidad de apelar al juicio de ninguna autoridad superior, supuesta fuente de Virtud y de Justicia (que desde luego no la podríamos encontrar en la casa Bourbon). Los vecinos, para defenderse de quien pisotea sus derechos, no tienen en este drama contemporáneo más que su propia fuerza, la que nace de la unión, y sólo en ella se pueden fiar.

Es curioso, porque la gente del Gamonal tiene un entendimiento del problema muy superior al del adulador Lope: no puedes desafiar al poder sometiéndote a él, en su máxima expresión. Es un contrasentido, es como pretender escapar de la lluvia tirándote al río. Si retas al sistema lo haces de principio a fin, si te ciscas en el principio de autoridad debes hacerlo hasta sus últimas consecuencias, y aún con mayor vehemencia según vas subiendo los peldaños.

Me explico un poco mejor.

Si el sistema (en este caso, si el gobierno burgalés) es legítimo, la actuación de estos grupos vecinales forzando la paralización de las obras es inaceptable, pues supone violentar la voluntad mayoritaria de la sociedad burgalesa. Por lo tanto, desde un punto de vista democrático sólo cabe una pregunta: ¿es el gobierno municipal burgalés un gobierno legítimo? Y con arreglo a este caso, la pregunta sería ¿responde este proyecto a una voluntad mayoritaria de la ciudadanía burgalesa o a los intereses espurios de contados miembros de la nobleza económica local? Espurios no es que sea un apelativo rimbombante, espurio quiere decir ilegítimo, como es por definición toda decisión de gobierno que no casa con la voluntad del pueblo, único soberano. El gobierno de, para y por una minoría es, por definición, ilegítimo.

Bien, llegados a este punto creo que existe una (mucho más que) razonable duda acerca de quién es el promotor y beneficiario de las obras proyectadas, y no parece ser el pueblo burgalés. El resumen más claro de la situación puede que lo hiciera Ignacio Escolar el primer día de enfrentamientos. Para seguir el rastro de algunos nombres que aparecen puede ser de interés la consulta del ya veterano infográfico sobre los dueños de la información (mis disculpas por el autobombo, pero para algo interesante que tiene este espacio creo que merece ser publicitado).

Por lo tanto, habida cuenta que está en entredicho la legitimidad de la operación urbanística, es decir, de si es en realidad conforme al interés y voluntad de la mayoría o de una exigua minoría, sólo cabe una salida a esta situación desde un punto de vista democrático: pedirle al pueblo que exprese su voluntad directamente, sin intermediarios. Es decir, someter la cuestión a referendum (que no consulta, pues la voluntad del pueblo no se consulta, se acata) entre la ciudadanía burgalesa.

Es la única salida democrática ante una duda manifiesta de legitimidad.

Si el resultado del referendum es favorable a la prosecución de las obras, será reprobable que un grupo de vecinos salga a procurar obstaculizarlas, pues debe primar la voluntad de la mayoría sobre la minoría (porque si no, prima la de la minoría, lo cual es ilegítimo) en aquellas cuestiones de las res publica (en lo que entra dentro de la libertad personal no cabe intrusión alguna del colectivo). Esto es así porque la calle es patrimonio público de todos los ciudadanos burgaleses y no de un solo barrio, aunque por otra parte cae de cajón que el ayuntamiento debiera considerar en primer lugar la opinión y el interés de aquellos vecinos que están más directamente afectados por la decisión en cuestión, en este caso la remodelación de esa arteria.

Pero antes de conocer cuál es la voluntad popular tan evidentemente puesta en cuestión con argumentos muy sólidos, azuzar a las bestias pardas contra la ciudadanía para imponer con su violencia profesionalizada la voluntad del poder es despreciable. Y no por más que usado este recurso a la violencia por gobiernos de uno u otro signo (el P$O€ es adicto, pero tampoco ERC le hace ascos) se difumina su consideración de fascista. Y tampoco este es un calificativo de ornato, el uso indiscriminado a la violencia estatal para resolver conflictos sociales es un modelo propio de un Estado de corte fascista.

Por cierto, la violencia estatal no se restringe sólo a la violencia física de los hampones uniformados, pues sus consecuencias la mayoría de las veces se limitan a hematomas que curan a los pocos días (no es el caso de Ester Quintana, Íñigo Cabacas, Consolación Baudín…entre tantos otros). La represión se complementa con la violencia judicial, que complementan los porrazos y vejaciones policiales con el mazazo legal, capaz de arruinar a una persona toda su vida. Con la nueva ley de Seguridad Ciudadana (de nuevo, cuya redacción está orlada de una ideología inequívocamente fascista) incluso se prescinde del recurso judicial (a veces los jueces no son tan disciplinados como los antidisturbios) y el poder puede aplastar ciudadanos como liendres o gusanos a discreción (es decir, por la vía administrativa).

Recapitulando: No se lucha contra un sistema injusto asumiendo sus bases (aceptando sus más altas jerarquías) como pretende Lope, sino presentando una moción de censura a la totalidad del sistema. No es que un bulevar no se deba construir porque no contenta a un grupo de vecinos, sino porque es la decisión ilegítima de un gobierno (en este caso municipal, pero podemos subir toda la escala jerárquica) que representa y da fuerza de ley a la voluntad de la minoría acaudalada y defiende sus intereses frente a la voluntad e intereses de la mayoría. Y uso un tema de actualidad como hilo para enumerar las cuentas, pero podría estar hablando del rescate a la banca (es decir, a sus accionistas y bonistas) con dinero público, o de la demolición controlada de la sanidad pública en beneficio de las aseguradoras privadas, o…

En un Estado democrático (y democrático quiere decir lo que su etimología sugiere, y no otras cosas) en el que conciba una razonable duda de que existe una divergencia entre la dirección de una política de gobierno y la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, se debe convocar inmediatamente un referendum, para que la voz de el pueblo se escuche nítida. Y hablando el pueblo, nada tienen que decir sus administradores, sólo callar y acatar la orden. Sin embargo, en el sistema actual, la respuesta automática del poder es el recurso a la violencia.

Y estirando un poco más el tema burgalés para hablar de Democracia, los vecinos de Gamonal aún tendrían un último cartucho. Ante un hipotético referendum, si se diera el caso de que el resultado fuera desfavorable a sus intereses, siempre tendrían el recurso de una secesión de la ciudad burgalesa y constituirse en un municipio independiente. El barrio de Gamonal ya fue en su origen una población independiente de Burgos y cabeza de municipio. Cuenta con una población (en torno a los 60.000 vecinos) más que de sobra para justificar un ayuntamiento propio (sería el segundo ayuntamiento más grande de la provincia, sacándole casi el doble de población los otros dos siguiente: Aranda de Duero y Miranda de Ebro). Si mayoritariamente los vecinos de Gamonal considerasen que sus intereses se ven sistemáticamente lesionados manteniendo su pertenencia a la capital burgalesa, por ejemplo por una discriminación del consistorio en las inversiones con respecto a otros barrios de la ciudad, a pesar de ser el barrio más poblado, podrían optar por la vía de recuperar la independencia municipal.

Al menos así sería en un Estado democrático moderno, en el cual la configuración de las instituciones responde a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y no a la fuerza de los hechos y el status quo (que a pesar de ser invocado como tal, rara vez representa el punto de equilibrio del fiel sino que es consecuencia histórica de las relaciones de poder de unos grupos de población sobre otros).

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Edito: A este lado de la frontera, pareciera que José Afonso sólo hubiera cantado a la vila alentejana de Grândola. Aporto mi (nada) humilde contribución para paliar ese desconocimiento. Creo que ésta no la he subido nunca:

Omnipresente o Zeca en la música galaicoportuguesa. Aquí una versión de Mariza, y aquí otra por Uxía Senlle. Otra más, por Mayra Andrade (deliciosa ironía, una preciosa mulata con el más aristocrático de los apellidos gallegos).

Creo que no he sido justo con Mariza, pues esa versión no es desde luego lo mejor que ha cantado. A ver qué os parece ésta, sobre poema del descomunal Pessoa:

Contundente. Quien puede, puede.

25 diciembre 2013

Inutilidad parlamentaria

Filed under: democracia — Mendigo @ 15:31

Es de común acuerdo, excepto entre la casta política, que el Senado es una inutilidad que habría que eliminar. Comparto la opinión, desde luego, pero ésta se hace extensiva también al Congreso. Ambas cámaras, en general el sistema parlamentario español, es inútil, redundante y superfluo.

Procedo a demostrar esta afirmación, pero antes quiero hacer una salvedad. En esta entrada voy a aceptar como marco de trabajo (condición de contorno, podríamos llamarle) conservar el sistema político basado en los partidos como sujetos de soberanía. Es el actual sistema pero no es mi sistema; como he escrito repetidas veces mi modelo es la Democracia, democracia directa, en el cual los partidos políticos tendrían un papel de meras asociaciones de electores creadoras de corrientes de opinión, incluso podrían tener algún papel en la redacción de los proyectos de ley o del contenido de las votaciones. Pero el encargado de apretar el botón en la votación debe ser el conjunto de la ciudadanía. Nadie puede representar al pueblo mejor que el pueblo mismo, estando el original presente no cabe representación alguna (pudiendo asistir los novios a la boda nadie se casa por poderes).

Pero no es esto lo que voy a sostener hoy. Como he dicho, quiero demostrar que tanto Congreso como Senado son instituciones superfluas para el funcionamiento de ESTE sistema partitocrático (y como los partidos están completamente sojuzgados y sometidos al poder político, deviene un sistema plutocrático).

Como recordaba a propósito de IU, sus Excelentísimas Señorías son reata de mulas tordas cuya función clave es apretar un botón de colorines u otro según se lo ordenen. Las ocasiones en que un diputado rompe la disciplina de voto son absolutamente excepcionales, anecdóticas en los miles de votaciones que se desarrollan a lo largo de la legislatura (creo que en esta legislatura no ha habido ningún caso, en la pasada Antonio Gutiérrez contra la reforma laboral y dos diputados murcianos en la tramitación del estatuto castellanomanchego, y en la anterior, Celia Vilalobos con el matrimonio homosexual). Menos de una decena de casos en la última década, a una media de 4 votaciones al día por unos 200 días con actividad parlamentaria son 8.000 votaciones, 2,8 millones de votos emitibles. Y de ellos, menos de una decena ha tenido la valentía de oponerse a la disciplina de partido; eso supone una tasa de belicosidad e independencia de criterio de sus Excelencias del 0,0004%. Es decir, el mandril que ocupa cada escaño tiene una fiabilidad del 99,9996% al emitir su voto, una buen resultado incluso para una máquina, no cabe duda que el primate está bien amaestrado (atiborrado de galletitas, y aterrorizado ante las consecuencias de la desobediencia). Efectivamente, la consecuencia menor es la multa de 600€ que los partidos imponen automáticamente; una señoría díscola se enfrenta a ser repudiado por su partido, separado de la gran teta del poder, protagonizando una caída vertiginosa al más puro estilo Luzbel a los infiernos del mundo real, donde tienes que trabajar todo un día para llevar a casa 1.000€ al mes como cualquier otro ciudadano anodino.

Así como los monarcas se distinguen por sus bajezas, sus Excelencias son elegidas por el partido según criterios de mediocridad, intelectual, académica y moral. Yo no veo en sus señorías más Excelencia que en la adulación, en la sumisión y la previsibilidad.

Para puestos de no gran responsabilidad en las empresas se hacen exámenes de inteligencia, competencias y frecuentemente uno de idiomas. Para acceder a un cargo de mil y no muchos euros (los importantes y bien remunerados son para los nenes de apellido compuesto). Para escalar las listas de los partidos hasta posiciones de lanzamiento sólo es necesario acreditar ser un redomado lameculos, servil y obediente a las órdenes como un perro.

Para tomar el acta de diputado yo establecería como condición mínima el pasar un examen de conocimientos, con nivel de bachillerato; un resultado en el test de inteligencia superior 100 (normalidad); y una prueba de conocimientos de algún idioma extranjero, al menos a nivel B2 (intermedio).

Hay ofertas de trabajo mileurista que exigen carrera y dos idiomas, de ellos bilingüe en inglés, para puestos de administrativo segundón. No creo que sea mucho pedir un nivel cultural de bachillerato para dirigir una empresa llamada Estado español con un presupuesto de 320.000 millones de €, y legislar sobre un país cuya plantilla son 46 millones de ciudadanos y cuyo PIB sobrepasa el millón de millones de euros.

Lo cierto es que si aplicásemos estos criterios a sus Excelencias, el parlamento quedaría casi vacío. Porque ni llegan ni a nivel de ESO:

Tiene secuela:

Y para qué recordar las hilarantes incursiones en el inglés o francés de nuestros próceres.

No gobierna el pueblo. Bajo el engañoso eufemismo de “democracia representativa” se disimula el gobierno de unos pocos (por y para una minoría) (oligocracia), que desde luego no son los mejores (ἄριστος), organizados en partidos (partitocracia) sometidos al poder económico (plutocracia). Y propongo incluir otro término más que define nuestro sistema político: elithiocracia, o gobierno de los ineptos (ηλίθιος).

Recapitulemos. Tenemos a 350+266 Excelencias (a nivel estatal, más los escalones autonómico y municipal) con un nivel intelectual inferior a sus supuestos representados (del moral da cuenta la sumisión de su conciencia), cuyo único cometido es apretar el botón indicado.

No representan al español medio más que por compartir las cualidades de mediocridad, incultura y desconocimiento del concepto de honor, pero en un rango superior a las lucidas por el común del pueblo. Venden su conciencia e independencia de criterio por una generosa soldada pero, por lo demás, no representan más que a sí mismos y a su clase, con unas ambiciones e intereses totalmente diferentes, y a menudo opuestos a los del pueblo.

En entrada pretérita propuse sustituirlos por otros primates haplorrinos (de nariz seca) que no gastasen miles de euros al mes en cacahuetes y no exigiesen un iPad by the face. Un mono bien amaestrado para oprimir el botón correcto a la indicación de su domador sería igual de eficaz que un diputado, no habría resultado apreciable en la gobernación del Estado (saldrían aprobadas las mismas leyes, por idéntico porcentaje) y tampoco notaríamos mayor diferencia en el desarrollo de las sesiones, con los escaños ocupados por mandriles domesticados para guardar la compostura.

En esta entrada, abogo por avanzar en la simplificación del funcionamiento del sistema, su sistema (el mío, reitero, es la Democracia), eliminando del mecanismo las piezas redundantes. Esto es: que las votaciones sean llevadas a cabo por un representante de cada partido, cuyo voto sea proporcional al número de primates del género Homo (la especie, vaya usted a saber) de cada color político que actualmente ocupan los escaños (ya ni pongo en cuestión el reparto de escaños del pucherazo electoral).

Sustituimos un sistema de 600 y pico Excelencias por otro de unos pocos tipiños, según el número de partidos con representación parlamentaria, cada uno emitiendo su voto ponderado. El resultado sería el mismo en el 99,9996% de los casos y nos ahorraríamos un buen dinerito que se podía dedicar a mejores fines y, sobre todo, el triste espectáculo que ofrecen a diario.

Unos pocos tipiños se pueden reunir en una habitación, y quedarían además liberados dos singulares edificios (en Madriz, pero otros muchos en comunidades y ayuntamientos) para poderlos destinar a usos más edificantes. Por ejemplo, podríamos aprovechar que la cávea está ya construida para un teatro o una sala de conciertos. Y si no, pues unos multicines.

De hecho, en el caso en que haya una mayoría absoluta de un partido, se pueden omitir las votaciones sin menoscabo ninguno de la legitimidad del sistema (no se puede sustraer de donde no hay), conectando directamente la legislación y gobierno de la res pública con las sedes de Génova o Ferraz, según el caso. Que nadie se alarme; sin ir más lejos es lo que ocurre en esta misma legislatura, sólo pido simplificar el sistema eliminando redundancias.

¿Para qué disputar un partido del cual ya se conoce previamente (ex ante, como diría en germanías un moderno augur de catástrofes pasadas) el resultado? Normal que hasta los mismos jugadores se hundan en sus escaños abrumados por el mortal aburrimiento que supone representar una farsa de guión pautado. La indiferencia del público es, por supuesto, categórica.

Pongamos un ejemplo candente: hace sólo unos días en el Congreso se aprobó la Ley del Sector Eléctrico, que es el desarrollo legislativo de la reforma energética perpetrada en Julio por el Ministerio de Industria. Ya entonces, cuando el sol doraba las mieses, se advirtió que las eléctricas trasladarían el peso de la reforma a los consumidores en la siguiente subasta CESUR. Ahora el gobierno se hace el sorprendido, pero el resultado de la subasta estaba cantado desde hace meses para cualquiera que conociera mínimamente el sector eléctrico (recomiendo esta entrada para ir entendiendo el vicioso sistema de formación de precios en el mercado eléctrico).

Bien, volvamos al tema de hoy. Esta ley fue aprobada con los votos de los diputados del PP, CiU y PNV, y la abstención de Rosa Díez y sus cuates. Ahora bien, yo pregunto ¿Quién se la leyó? Un Proyecto de Ley de 78 páginas técnicas más cientos de páginas más de enmiendas, para modificar el anterior de 150pg.

Y aún más. De haberlo leído ¿Quién cuenta con el conocimiento necesario del sistema eléctrico para entender el texto y las consecuencias de cada párrafo, de cada línea, de cada coma? Coma que puede convertirse en más o menos ceros en la cuenta de resultados de las grandes eléctricas.

Más el resto de cuestiones a tratar. El mismo día los diputados también mostraron su opinión sobre temas tan dispares, técnicos y complejos como las facturas electrónicas, la deuda comercial en el sector público, el índice de revalorización de las pensiones, la ley de cajas de ahorros, la reforma de la administración local y ni más ni menos que los PGE2014. Todo ello el 19 de Diciembre.

Y yo me creo que sus señorías se han leído toda esa cordillera legislativa, la han comprendido, y emiten su voto de forma razonada y consecuente con sus principios y conocimiento que, sólo casualmente, coincide el 99,9996% de las veces con sus compañeros de grupo. ¡Ja! De ser cierta esta patraña, realmente merecerían el título de Excelentísimos, pero en esta página seguimos insistiendo en que el rey, obviamente, está desnudo. En que todo esto no es más que una pantomima para darle lustre democrático a la situación de siempre: los poderosos mandan y el pueblo acata.

Seamos serios, la reforma eléctrica fue cocinada en los despachos de las calles Génova y Capitán Haya, por donde pasaron los negociadores y lobistas de las partes implicadas. En este caso la situación tenía su morbo, porque el gran capital se presentaba con intereses divididos y enfrentados, por un lado las grandes eléctricas en torno a UNESA, por el otro los fondos internacionales y empresas como Acciona, con fuertes apuestas sobre el sector renovable. Incluso algunos jugadores, como Iberdrola, tenían un pie en ambos campos.

A estas negociaciones fueron ajenos los primates de la Carrera de los Jerónimos, como los de la calle Bailén. Cuando llegó el texto a ambas cámaras, no se esperaba de sus Excelentísimas señorías que lo leyeran, ni mucho menos que lo comprendieran, y en modo alguno que dieran su opinión. Sólo que pulsaran el botón correcto según se lo ordenase el partido.

Cuando se quieren poner objeciones a un sistema de Democracia directa, se objeta que la ciudadanía votaría sobre temas que no conoce bien. Efectivamente, es que ésa es la situación actual, con abogaduchos que no saben distinguir las unidades de energía de las de potencia, votando una ley sobre un sector tan endiabladamente complejo, y a la vez tan crucial para la competitividad de la economía española y el bienestar básico de los ciudadanos, como es el eléctrico.

Por lo tanto, el partido cocina el proyecto de ley o la enmienda en cuestión, y la manda al Congreso para que pase el trámite burocrático, se sigue el guión, los monitos aprietan el botón según lo previsto y ley o enmienda aprobada o rechazada, según lo previsto.

Como vemos, el resultado sería exactamente el mismo eliminando el mecanismo intermedio y, como dijimos, que las leyes sean votadas directamente por un representante del partido en cuestión, con una la ponderación que le corresponda. Si la ponderación no fuera por escaños, sino por apoyo electoral recabado en las últimas elecciones, el sistema podría incluso empezar a considerarse democrático. Porque claro, por qué ponderar por escaños si ya los escaños han dejado de existir, se mostraría el pucherazo de forma demasiado evidente para los intereses de la Casta.

Vamos con otro ejemplo. Propongo la siguiente función:

f(x,y,z,t,α,ψ) = ln(e^y)/e^(1-cosπ)*[(ψ!*sin(6π)/(ax²+by²+cz²)+x^(1/2)-ln|i²|*arctg(3α/2)*δ²x/δt²]

¿Es evidente, no? Es una sencillísima función que todos conocéis. ¿Ah, no? ¿No la reconocéis? Bueno, eso es que, igual que los padres de la nación, he embarullado un poco el asunto para hacerlo poco reconocible. Desbrozando un poco los términos superfluos que he añadido para despistar, la función anterior queda en la forma:

f(x,y)=x*y

Es decir, el área de un rectángulo de lados x e y.

Ambas funciones son idénticas, sólo que la primera es un engendro y la segundo es inmediatamente reconocible. Exactamente igual pasa con el batiburrillo de cámaras y comisiones, para disimular que el eje de la soberanía no pasa por ningún parlamento sino que está en manos del partido de turno.

Otro ejemplo quizá más evidente. Tenemos la proposición lógica siguiente:
(p∧¬q)∨(¬p∧q)∨(¬p∧¬q)

No acaba de estar claro qué queremos decir. Igual que el tongo electoral disimulado en el truco matemático de las circunscripciones electorales provinciales sumado a la ley d’Hondt, o el coeficiente de actualización de las pensiones para justificar la congelación de las mismas aludiendo a unos criterios técnicos, arcanos impenetrables para el vulgo. Pero con un poco de paciencia vamos deshaciendo la madeja hasta llegar a:
¬(p∧q)

Que es una proposición equivalente a la anterior, pero mucho más sencilla de comprender. Dos proposiciones son equivalentes y, por lo tanto, sustituibles si sus tablas de verdad son iguales. Igualmente, si hubiéramos metido a representantes de los distintos partidos en una sala y votaran, valiendo el voto del pepero 185 unidades, el del socialis…, quiero decir el del socialdemócr…, bueno, ya sabemos, el del P$O€ 110 unidades, el representante de CiU 16 unidades y así, el resultado hubiera sido exactamente el mismo: la ley hubiera sido aprobada. Y las leyes que han sido rechazadas en pleno, hubieran sido igualmente rechazadas.

Por lo tanto, como la tabla de valor es la misma, como el resultado de la función es el mismo, podemos considerar ambos sistemas equivalentes. En matemáticas preferimos siempre la forma más esbelta de una ecuación, eliminando términos superfluos y simplificándola en lo posible porque el objetivo es ENTENDER. En política, se añaden términos y engranajes redundantes porque de lo que se trata es que la gente NO COMPRENDA NADA.

Una máquina de seiscientas dieciséis piezas que funciona exactamente igual que lo haría una máquina reducida a siete engranajes (repesentantes del PP, del P$O€, CiU, IU et alii, PNV y grupo mixto). ¿Cómo se justifica esta complejidad en la ingeniería política si no es para despistar a la ciudadanía con tanta parafernalia democrática? En la misma caja, durante el franquismo, funcionaba una maquinaria muy parecida. Lo que pasa es que en este caso las manecillas del reloj se pasaron 40 años sin atrever a moverse, por mucho que las ruedecitas de dentro pareciera estar animadas.

Claro, luego queda el folclore de la cámara, las filigranas oratorias y las costumbres parlamentarias que saben como un polvorón caducado.

Vamos a ver. ¿Para qué coño sube un tipiño al estrado a contar su vida? ¿Acaso alguien cree que por muy brillante que sea su verbo, logrará arrancar las lágrimas a la bancada contraria, conmover sus conciencias (lo cualo?) y cambiar el sentido de su voto?

Sí, estoy de coña. Todos sabemos que eso no ha pasado jamás, ni pasará. No sirve de nada, la ley que está apoyada por la mayoría de mandriles que sostiene al gobierno pasará, mientras que la presentada por los mandriles de la oposición será rechazada. Diga lo que se diga, y los discursos que conmueven al Senado quedan relegados a los libros de historia, capítulo de la República Romana. Ya podría venir el mismísimo Cicerón redivivo que no cambiaría ni un solo voto de la más insignificante de las votaciones.

¿Entonces, para qué demonios ese teatrillo? Si el discurso no está dirigido a convencer a los rivales políticos, estará entonces destinado a la ciudadanía. Pero entonces, no hacen falta bambalinas tan costosas, que cada partido político traslade a los medios de comunicación y cuelgue en su página web lo que el ponente fuera a leer, y ya lo leeremos nosotros en la tranquilidad del hogar. De hecho, sin el límite de tiempo que pende sobre los grupos pequeños, probablemente el debate podría ser mucho más rico, admitiendo sucesivos turnos de réplica y contraréplica aderezados de datos, enlaces a fuentes de autoridad, gráficos, presentaciones…

Y el ciudadano, al final, tomando en cuenta esas y otras razones, decidiría el sentido de su voto con la misma facilidad que entra a ver los movimientos de su cuenta corriente o se juega una partida al Quake (o el videojuego que esté ahora de moda).

Eso es Democracia.

Y el sistema actual…no es más que el mismo menú de siempre, con un chorrazo de ketchup para hacerlo más moderno, una tramoya para que al final se acabe cumpliendo la voluntad de los señoritos.

Ah!
Y feliz Navidad Saturnalia!

21 junio 2013

Hablemos de sexo

Filed under: democracia — Mendigo @ 18:49

No, es broma, hoy no toca. Sólo lo puse para llamar un poco la atención, pero de lo que quería hablar no es menos apasionante. Hablemos de Democracia.

Estaba contestándole a Marcos en la entrada anterior, pero es que la contestación se ha salido ya tanto de madre, que es mejor que continúe con la conversación en otra entrada.

Intento reconstruir la conversación. La historia venía de esta charla sobre la democracia ateniense y el funcionamiento de la designación por sorteo para los cargos públicos que da Étienne Chouard.

+

Cami -
[...] Por eso se habla de sorteo y de puestos que no son ni prorogables ni repetibles.

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Mendigo -
Pero sobre todo, lo más importante, es que los elegidos por sorteo no ostenten el poder político, sino que sean meros GESTORES. El poder político lo tiene la ASAMBLEA (ἐκκλησία, del cual irónicamente deriva el nombre de la institución machista, antidemocrática y autoritaria por antonomasia, junto con el ejército). Y esa es el principal punto que le quiero comentar al pavo. Que si se le devuelve el poder político al pueblo, y los cargos son meramente gestores de las decisiones tomadas por sufragio universal por el cuerpo político, y además están vigilados en toda su actividad política, constantemente sometidos a censura…da igual el método de designación de estos gestores, si meritocrático (por oposiciones), si electivo o si elegidos al azar (mi opinión es una combinación de los dos primeros). Lo importante es impedir que los gestores se hagan con el poder que sólo deberían gestionar, atarlos en corto.

Te pongo en ejemplo: la sociedad, en el juego de mayorías, escoge tras un necesario debate e información que debemos dar un mayor impulso a la energía eólica. Incluso con cantidades concretas, pongamos 5.000MW en los próximos años. Ya está, ahí tiene la tarea el ejecutivo. Él (ellos, el ministerio o consejería en cuestión) se ocupará de todas las cuestiones técnicas (dónde, cómo…etc). Ahora, con ese mandato popular tendrá que cumplir nuestras órdenes como mejor sepa. E ir informando (es crucial la absoluta transparencia). Y si nos parece que nuestro empleado se está aprovechando de su puesto para, por ejemplo, darle concesiones a sus amiguetes, que haya una forma para destituirlo de forma fulminante. Que en todo momento quede meridianamente claro quien manda: el pueblo. Y quien obedece sus órdenes: los gestores, en mi opinión elegidos por el pueblo entre los mejores (no la bazofia que tenemos que soportar).

Serían más bien funcionarios que cumplen lo q se les ordena, pero las decisiones relevantes, las líneas maestras las toma el pueblo por sufragio universal. Esto implica, por supuesto, que la Asamblea sustituya a las cámaras parlamentarias, pues donde está el original (la voluntad pupular) no hacen falta copias más o menos tergiversadas (los que se autodenominan “sus representantes”).

+

Marcostonhin -
En realidad estás describiendo exactamente el sistema que (se supone) tenemos ahora. En teoría, los miembros del parlamento son gente elegida democráticamente por el pueblo para GESTIONAR el país, de acuerdo con las necesidades y deseos de la población (que para eso eligen a esos gobernantes, y no a otros). Cada cuatro años la gente valora su gestión para decidir si continúan gestionando los mismos o si eligen a otros gestores. Además hay herramientas que permiten, en el caso de que lo hagan realmente mal, realizar anticipadamente una nueva elección. Además las leyes más fundamentales (principalmente la constitución) no se pueden cambiar (legalmente) si no es por sufragio universal. Un partido político no puede cambiar la constitución porque le de la gana, sino que tiene que haber un porcentaje de parlamentarios que voten por cambiarla, y una vez aprobado en el parlamento tiene que haber sufragio universal para que se apruebe ese cambio.

La realidad es otra, simplemente porque los partidos políticos se pasan la ley y la decencia por el forro: los partidos no son los gestores que deberían ser, sino que durante su mandato se consideran los dueños y señores del país, y por lo tanto pueden disponer de él como les de la gana y según sus propios intereses. Además incluso han cambiado un par de veces la constitución, de forma unilateral y no sólo sin sufragio universal (por lo que es un cambio no sólo ilegal sino también delictivo), sino además haciéndolo en contra de la opinión del conjunto de la población.

+

Parrafada del Mendigo -

No, para nada. En la forma actual del sistema el gobierno GOBIERNA y el Parlamento legisla. El pueblo no gobierna, lo mires como lo mires, elige a los que legislan (y ello de forma muy limitada). No a los que administran, a los que legislan, y el legislativo eligen a los que gobiernan y los que gobiernan a los que administran (ministros, consejeros y adjuntos).

El pueblo no gobierna. Al pueblo no se le pregunta, por ejemplo, si se quiere recortar en educación o si mejor hacerlo en armamento (más que nada, porque se temen que la respuesta no les guste). Al pueblo se le pide que elija a los que tomarán esa decisión. Y la tomarán con arreglo a su programa, o no, según les venga en gana, pues ni tan siquiera eso tienen que respetar.

O siguiendo el ejemplo que le ponía a Cami: es el gobierno el que decide el modelo energético que quiere (influenciado por unas grandes empresas con fuertes intereses económicos detrás). Y el gobierno el que encarga a los gestores (Secretario de Estado de la Energía, actualmente Alberto Nadal, y demás altos cargos y funcionarios) que desarrollen esa decisión POLÍTICA. Decisión que no has tomado tú, ni yo (a pesar de que sabemos mucho más del tema que cualquiera de los que se sienta en el Consejo de Ministros, y más que todos ellos juntos), nadie te ha preguntado. Sólo te han preguntado quién querías que tomase por ti esa decisión (y luego, hacer alquimia electoral si tu respuesta no es la que corresponde a un español de bien, para que salga lo que debe salir).

La diferencia es de la hostia.

Te lo rebajo al mundo cotidiano. No es lo mismo que vayas a un restaurante y decidas qué plato quieres comer…a que escojas entre tres o cuatro desconocidos que te presentan delante, cuál de ellos escogerá el plato que TÚ te vas a comer.

Te pongo otro ejemplo. Vas a un hipermercado a comprarte, por ejemplo, una televisión. Pero no te dejan elegir la televisión que, al fin y al cabo, es la que va a verse en tu casa. No, porque suponen que tú no tienes los conocimientos para escoger adecuadamente esa tele. Por ello, te ofrecen los servicios de unos vendedores, de los cuales tú podrás elegir a uno, que es el que te dirá la tele que tienes que comprar. La tele la pagas tú, va a ser para tu casa, pero la elige otro, porque alguien ha decidido tratarte como un débil mental. Además, y para más recochineo, te enteras que el que tiene que escoger la tele por ti, tiene un nivel en conocimientos de electrónica muy inferior al tuyo. Y aún más, esperan que te creas que la decisión tomada por ese “especialista” será la que te conviene a ti, y no a él o a la dirección del Carrefú que le paga. A esto le llaman democracia, libertad… Una vez que has escogido entre los diferentes vendedores, sólo te queda fiarte de su palabra y creer a pies juntillas en su honestidad. Y pagar la tele, claro.

¿No te sientes ofendido nada más de pensarlo? ¿No es evidente que de esa forma el Carrefú, que al fin y al cabo es quien paga a todos los vendedores, te la iba a meter doblada una vez tras otra? Pues ÉSE es el sistema que tenemos.

Y aún por encima, los medios de comunicación te dicen que vives en el mejor de los mundos posibles; debes estar contento porque antes, cuando nuestros padres compraron su primera tele en ByN, ni siquiera podían elegir vendedor y tenían que cargar con lo que les quisiera largar. Eso era una dictadura y lo actual, por oposición a lo anterior, le llaman democracia. ¡Uf! Está lloviendo, escampa y ya decimos que luce el sol. Pues no, joder, no llueve pero sigue encapotado. El sol no aparece por ninguna parte.
La oligarquía actual es un avance respecto de la dictadura, pero en modo alguno esto es una democracia. ¡El pueblo sigue sin gobernar, sigue sin decidir! ¡Otros siguen decidiendo por él!

Venga, te pongo un último ejemplo. Imagínate que eres, por ejemplo, un empresario hotelero. Adquieres un nuevo hotel y contratas a un gerente, que se presenta con buenas credenciales, para que lo lleve. Le dices cuáles son tus planes, quieres que sea un hotel destinado a las personas mayores, con atracciones adaptadas a su edad, que si bailar pasodobles, bingo, macramé… Una vez que ya has dejado las líneas maestras de cómo quieres que sea tu negocio, te marchas a organizar otros hoteles, confiando en que tu empleado tomará las decisiones oportunas, dentro del margen de maniobra que le has dado. Nadie espera que tú decidas hasta de qué color son las servilletas, las cuestiones técnicas y detalles las resuelve la gente a la que le has dado tu confianza contratándola. Esto creo que lo entiende cualquiera, el dueño es el que gobierna, y el encargado y resto de personal los que gestionan sus órdenes de la manera que crean conveniente para cumplir con los planos del empresario.

Vale, pues vuelves al cabo de unas semanas, y te encuentras que tu hotel es un macroprostíbulo, con una piva en bolas colgando de una barra, y wisky y farlopa corriendo a raudales.

Cuando recuperas la consciencia te diriges a estrangular al gerente que habías puesto al mando. Venga, vamos a dramatizar la conversación que tendría lugar:

Propietario – Pero qué has hecho, desgraciado, si te dije que quería que este local fuera un hotel tranquilo para gente de avanzado edad, ancianitas, jubilados, y mira en qué me lo has convertido!!!!

Gerente – Calla, que no tienes ni puta idea. Las putas dan mucha más pasta, aún me lo tienes que agradecer que gracias a mí vas a ganar aún más

P – Me importa un cojón, yo te había dicho que fuera una casa de retiro y es exactamente lo que quería que hicieras

G – ¿Tú me has elegido, no? Pues ahora te jodes, y hasta dentro de cuatro años pienso hacer con este local lo que me salga de los huevos. Y luego…ya veremos.

P – ¿Pero tú estás loco? ¿Te has olvidado que este local es de mi propiedad? ¿Que yo soy el dueño? ¡Tú sólo eres un encargado, te he dejado que administres el negocio pero en mi nombre!

G – Que sí, que lo que tú digas. No te sulfures: ¿acaso he negado que esto sea tuyo? Mira, sí, si lo pone en estos papelotes. (lee) Artículo primero, el propietario de este negocio es D. Fulanito… ¿Ves? Es tuyo, nadie te lo discute. Ahora deja de tocarme los cojones, que ya sabré yo lo que hacer con tu negocio. Y ya te estás largando de mi oficina, porque si no, llamo al de seguridad, a quien yo pago con tu dinero, a que te cruja las costillas.

¿Divertido? ¿Crees que esto podría suceder en alguna empresa? Pues este sainete burlesco es lo que ocurre todos los días en el gobierno de España. El propietario de una empresa no permite que el gerente, al fin y al cabo un empleado, le tire de las barbas y haga con la empresa lo que le venga en gana. Sin embargo, nosotros, el pueblo, permitimos que tomen decisiones con nuestra propiedad, el Estado, sin que ni tan siquiera se dignen en consultarnos. Y si pedimos explicaciones, si les desautorizamos, diciendo que gobiernan de forma contraria al mandato expresado por la ciudadanía en las urnas, contraviniendo la voluntad popular para beneficiar unos intereses particulares muy concretos ¿qué hacen? Soltar a los perros.

Será que esto no es una Democracia. Será que no gobierna el pueblo, porque si gobernase, en ninguna empresa se apalea al propietario. Será que NO es el propietario.

Es que deberíamos distinguir nítidamente entre gobierno y administración / gerencia. Cuando se habla de Democracia directa, es decir, Democracia, se replica que no vamos a estar todo el día votando, tomando decisiones, no podemos saber de todo. No coño, ni puta falta que hace. Tampoco el propietario de una fábrica decide hasta de qué métrica debe ser el último tornillo, y sin embargo nadie discute la autoridad de su gobierno. Y el que se salga de sus directrices, puerta. ¿Acaso te imaginas a un empleado diciéndole a su jefe que pasa de hacerle caso, y que piensa hacer lo que le venga en gana? Sin embargo, el ejército español participó en la invasión de Iraq con un 98% de la sociedad en contra y con mareas humanas en las calles.

Esto es así en todas las empresas, ¿por qué no puede ser así en el Estado? No es necesario que los ciudadanos votemos hasta el último reglamento, para eso podemos nombrar gestores que lo hagan, pero cumpliendo nuestro mandato. Es que tampoco Raxoi ni sus ministros se ocupan, ni mucho menos, de todos los puntos, ni mucho menos saben de todas las cuestiones. De hecho, sólo hay consejo de ministros una vez a la semana. Pues bien, lo que yo propongo es sustituir el legislativo (que no hacen más que darle a un botón sin tener ni puta idea de lo que votan) y ejecutivo electivo por la expresión directa de la voluntad popular, canalizada por el voto electrónico. Cada semana, toca tratar (previo proceso abierto de debate de por ejemplo un mes) de este, este y este puntos. Quien tenga una opinión formada, que vote. Y quien no, joder, que haga lo que hace ahora, un acto de fe y escoja la opción que recomienda su partido amado. Pero yo no soy un deficiente mental, me gusta pensar las cosas por mi cuenta, escuchar las razones de unos y otros, sopesarlas, pero ser yo el que tome la decisión. Y con mi decisión, y la de mis conciudadanos, es con lo que se forma una línea de gobierno. Línea que luego tendrá que ser ADMINISTRADA y desarrollada por la plétora de secretarías y delegaciones que existen actualmente. Pero no la voluntad de Raxoi, o de quien sea, manipulable como la de cualquier hombre, sino la voluntad popular.

Y por cierto, dar pábulo a la inteligencia colectiva suele dar muy buenos resultados. Fijaos en la Wikipedia, o el mismo sistema linux desde el cual estoy escribiendo. La gente no es tan tonta como pretenden, y desde luego mucho más honrada que los que nos gobiernan.

No tolero que ningún berzotas que a lo más que llegó en su inútil vida es a sacarse la carrera de derecho (en mis tiempos se entraba con un 5 en Selectividad, no sé ahora) se atreva ni a sugerir que podría representarme. Yo tengo voz propia, opinión y voluntad, no soy un niño o el muñeco del ventrílocuo para que nadie hable por mí. Y desde luego un privilegiado minusválido mental y moral como los que copan los escaños de las cámaras jamás hablará con mi mismo timbre, acento, tono…y mucho menos sentido.

Nadie puede representarme. Y en la era de Internet, no sólo no es necesario, es que es ultrajante esa suplantación de la soberanía popular y el sacrosanto derecho ciudadano a autogobernarse.

En el fondo, la misma idea que subyace en el Estado fascista, que considera al pueblo como compuesto de individuos ignaros, y por lo cual rechazaba la pluralidad de partidos políticos, es la misma de los que rechazan la idea de que, en vez de escoger a los que gobiernan, el pueblo pueda gobernar directamente.

Desprecian al pueblo como si fuera un niño, como la famosa frase de Carlos III. Y en cierta forma así es, a un niño hay que educarlo, y conforme se le va dando nuevos espacios de responsabilidad, madura y es capaz de tomar de forma autónoma decisiones. Cuando al niño se le reta con nuevas responsabilidades, el niño responde, crece, madura. ¡En eso consiste ni más ni menos que el proceso educativo! Si se le somete, si al niño se le niega cualquier oportunidad de libre albedrío, mantenido en la cómoda jaula que le impide tomar decisiones, asumiendo la responsabilidad de sus consecuencias, el niño seguirá siendo un incapaz incluso cuando cumpla los cincuenta años, necesitado de una voluntad externa que dirija sus pasos pues la voluntad propia fue atrofiada desde la infancia.

La sociedad ha demostrado que es madura para escoger el partido que ¿desea? que le gobierne, sin que ocurrieran esas desgracias que preconizaba el fascismo. Hemos sabido vivir sin la paternal vigilancia del Generalísimo, resulta que no lo necesitábamos. Bien, vamos entonces a quitar otros ruedines, démosle al pueblo un espacio de libertad mayor. Dejemos que el niño devenga hombre, no encimbremos el desarrollo natural de una sociedad, permitámosla progresar.

Pero un hombre libre es orgulloso, difícil de someter, una mujer que ha forjado su voluntad es irreductible, por eso prefieren mantener al pueblo embrutecido en una niñez indefinidamente postergada. Hay grandes intereses en mantenerlo reducido a este estado de indefensión moral, asistido en su mórbida cuna por los padres de la patria para mantener su voluntad muelle y convertirlo en una dócil bestia de carga. El niño debe exigir nuevos espacios de libertad rebelándose contra la autoridad paternal, desafiándola. Es ley de vida.

Es por ello que Atenea porta el casco de hoplita.

9 marzo 2013

Casi una égloga pastoril

Filed under: democracia — Mendigo @ 9:41

Andaba yo cruzando campos cuando, en un descanso sobre la roca de un otero, divisé en el fondo del valle un rebaño de ovejas dirigidas por un pastor ayudado por perros. Un buen ejemplo de sociedad, me dije. Acostumbrado a pensar como humano, la bucólica escena aportaba calma y sugería un equilibrio, una comunidad de intereses entre sus miembros. Pero seguí rumiando la cuestión y las tornas cambiaron al despojarme de mi piel humana y cubrirme con el pellejo lanudo de la oveja.

Ciertamente, la oveja gozaba de una relativa tranquilidad si seguía al leader, al pastor, al conductor del rebaño. Prietas las ovinas filas el individuo encuentra en la masa su protección; indiferenciado del resto, confía en esa mismidad para escapar de los peligros y que el ataque caiga sobre una hermana. Lección que todas las ovejas llevan cosida en su instinto, no llamar la atención para que la vista del predador no se pose sobre ti.

El pastor, si conoce bien su oficio, guía el tropel por tierras con pastos que aseguren el alimento del rebaño. Pero el pastor cobra caro sus servicios, pues a cambio exige a la oveja que sea puntualmente ordeñada, trasquilada, y que acepte sumisa entregar sus hijos para el mercado de carne. Si alguna oveja considera que tal negocio no tiene justos términos y decide separarse del rebaño y probar fortuna dejando que sea su voluntad la que dirija sus pasos a nuevos pastos, al poco es mordida con saña en los flancos por los guardianes del rebaño. Sólo cejan de acosarla cuando se confunde, disuelve su identidad de nuevo en la grey. Entre las ovejas se dice que todo aquello es por su bien, que es para protegerlas del malvado loooboooooooo. Pero, cavila la oveja rebelde, con la sangre tiñendo su lana ¿qué es un perro sino un lobo que acata órdenes del pastor?

En llegando a este punto, me quité la pelliza de lana en la que me había introducido pues me producía un dolor reconocible, muy humano.

Aún estuve sentado un buen rato viendo avanzar por la vega la blanca formación, custodiada por tres satélites orbitando en torno al planeta lanudo. Al darme cuenta que la tarde andaba ya avanzada, me levanté y dirigí los pasos de regreso al pueblo, a mi rebaño.

rebaño

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