La mirada del mendigo

10 mayo 2010

Y van 4 añitos!!

Archivado en: gatos — Mendigo @ 21:14

Este lindo bicharraco se cruzó en nuestro camino hace unos años.

En el vídeo, hacía 15 días que la teníamos en casa. Era tan chiquita….

Así es ahora. Ha crecido, pero por lo demás sigue siendo la misma gata que a la que te descuidas te deja la mano como la de una cebra y que al minuto siguiente mete su hocico en tu cuello y se queda dormida. ¿Cómo no vas a quererla a pesar de desear estrangularla momentos antes?
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24 mayo 2009

Gatufla

Archivado en: fotos,gatos — Mendigo @ 12:27

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Hace ya tres años que, a la entrada de un pueblo normando, vi moverse algo en la carretera y clavé frenos. Delante del morro de la furgo, una cosa peluda que bufaba a la furgo con tremenda mala ostia.

El pobre bicho estaba muerto de hambre, debía estar recién destetada. Empleó sus últimas energías en comer y luego cayó en un estado de inconsciencia interrumpida a ratos. Intentamos que alguien en los pueblos la adoptara, pero no había forma. En los pueblos, igual que aquí, todo el mundo tiene gatos. Y encima, el día de la fiesta nacional, no había veterinario a quien acudir.

La dejábamos en la furgo, mientras íbamos a visitar Saint Malo y Mont Saint Michel. A la vuelta, lo hacíamos con un nudo en la garganta, pues esperábamos encontrárnosla ya muerta. De morir, que lo hiciera al menos tranquilita y protegida en la bolsa de la comida, que agujereamos y acolchamos con camisetas.

La cosa es que, aguantaba el pobre bicho.

Nos quedaba por delante un viaje de muchas horas, muchos kilómetros. Creíamos que no lo iba a poder soportar, sin embargo la gatita se acomodó bien a la furgo. Yo creo que el ruido del motorazo Diesel mal insonorizado le debía recordar al corazón de su madre. El caso era que parábamos y ella se mostraba inquieta. Arrancaba y volvía a sumergirse en un letargo que cada vez parecía más sueño que agonía.

Los primeros días, no le quise ni sacar una foto, pues no las tenía todas conmigo de que aún hubiera superado el trago. De hecho, el sacarla de su ronroneante hogar móvil la intranquilizo, y no quería comer. La veterinaria de aquí nos tranquilizó. Era sólo una desnutrición severa, pero por lo demás estaba bien. Sólo necesitaba tiempo.

Efectivamente, empezó a crecer y a engordar a ojos vista. En unos pocos días, su pelaje estaba reluciente y había recuperado las fuerzas, para nuestra tranquilidad.

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Tranquilidad relativa. Después de pegarse innumerables leñazos, incluso de practicar el vuelo libre desde un tercer piso con entresuelo, ya sólo le quedan dos colmillos. Es como la niña del exorcista, pero en gata. Sigue teniendo la misma mala ostia que la llevó a hacer frente a una furgo, y se empeña en buscar pelea con gatos que le doblan en tamaño.

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A pesar de ello, los 5 minutos al día en que está tranquila y cariñosa, es un animal adorable. El resto del tiempo, es una mala bestia. Si hubiera nacido león, habría extinguido hace tiempo a todas las cebras y antílopes de África, y ni los elefantes podrían descansar tranquilos.

¡Feliz cumple, michiña!

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28 abril 2008

Garfield y Odie

Archivado en: fotos,gatos — Mendigo @ 17:47

Odie sería el gatazo blanco y Garfield la bicharraca de la gatita.

Sí, ya lo sé, debería ser al revés, pero es que este gato es un buenazo, sólo se pelea con los gatos del pueblo, cuando no está en esos menesteres lo que quiere es dormir, subirse a cualquier regazo que lo acoja o jugar con la nena.
Pero ésta no se suele dejar y no piensa más que en hacerle “gatadas” tales como morderle el cuello, el rabo o arañarle en la cabeza cuando el pobre está durmiendo.

Así estuvieron los dos de retozones esa tarde, aquí la gatita que debe pesar 2 kilillos

Y al lado estaba el gatito, con sus 5 kilitos de nada

Mientras el gato seguía revolcándose, la nena ya se había cansado y empezó a tener malas ideas, basta con ver esta foto,

No tengo fotos de lo que sucedió a continuación porque fue rápido y quedaron movidas, pero en un visto y no visto le saltó al gato en la chepa, le mordió un moflete y salió como un rayo escaleras abajo perseguida por el gatazo, que pronto se cansó y decidió que era mejor olvidarla y volver al solcito, no sin antes recibir unos mimos por mi parte.

Y esta es la cara que suele poner después de hacer alguna de las suyas o de dejarme a mí como una cebra con sus uñitas.

¿Y quién no se derrite ante semejante mirada?

Nuestra nena la recogimos en Normandía hará dos años el 6 de mayo, tendría un mes escaso aquí la podeis ver tan chiquitina, me cabía en la palma de la mano.

En cuanto al gatazo, hace seis años que apareció en el patio de casa, mi madre le dio de comer y ya no se marchó, tendría ya un añito. Tiene un precioso ojo azul y otro marrón, pero casi nunca consigo fotografiárselos pues los tiene cerrados o entrecerrados todo el tiempo.

Y ahí están los dos juntitos, en la aldea, a su aire y con total libertad.

21 noviembre 2007

Ojos de gata

Archivado en: fotos,gatos — Mendigo @ 18:28

Acabo de llegar de la calle y he visto en una obra a un montón de gatos, me quedé un buen rato observándolos, eran cinco adultos y tres chiquitines a los cuales su madre daba lametazos, luego se pusieron a mamar mientras uno de los adultos intentaba colarse entre ellos para agarrar también una teta.
Es curioso, al pararme ante la valla, conseguí que varias personas también se detuviesen para curiosear y de paso hacer algún comentario sobre los michinos.

Entonces me acordé de nuestra linda gatita, y de sus preciosos ojazos.

Y este es un ojo de otra gatita.
Lo he puesto no sólo porque me gusten mis ojos, sino por lo que en ellos se ve: el reflejo del atardecer en una playita. Y si se observa bien, la sombra del fotógrafo.
Me gusta la foto conseguida.

1 marzo 2007

A meniña dos nosos ollos

Archivado en: fotos,gatos — Mendigo @ 0:56

Bos días!

Non sei se vos lembrades de min. Fai case que un ano que uns rapaces moi amábeis recolléronme nunha estrada na miña terra natal, Normandía. Ou iso me din, porque eu xa non me lembro…vai tanto tempo!

Paseino mal, pois tiña moita fame e medo. Eles din que case que morro! Ao cabo, chegamos a esta terra. Eu ao principio non lles entendía nadiña, xa que falaban moi raro. Logo, empecei a comprender a lingua desta terra e agora xa a falo coma se houbera nacido aquí. Sen embargo, o meu compañeiro sempre me di que aínda teño acento francés, non sei se por burlarse de min.

O meu compañeiro é un gato branco, moi moi grande, cun ollo de cada cor. El deféndeme cando algunha gata celosa intenta achegarse e pegarme; mais non fai falla, porque eu son unha gatiña moi forte e valente, e eu podo perfectamente enfrontarme a calquera gata. As veces remato algo ferida e coxa na liorta, pero por sorte aínda me quedan varias ducias de vidas, e curo rápido.

O salto grande foi cando caín dun terceiro piso. Alí si que me manquei! Pero como dixen, eu son unha gatiña forte e fera, en canto puiden, saín de novo para o balcón para amosarlles ós meus amigos que eu non lle tiña medo. É mágoa que a miña demostración de valentía non lles fixera nin chisco de gracia, e o gordo grandón dicía algo de retorcerlle o pescozo a alguén. É máis simpático!

Agora vivo nunha casa baixa, e é pena, co que me gustan a min as alturas. Eu nascín para ser a primeira gata montañeira!, e subir ó Tibet e ós Andes e… O que pasa é que non entenden a miña vocación, e teño que resinarme a subir e baixar os tellados baixos da aldea a todo correr (sobre todo se me persegue algún gato).

Agora vexo as fotos de cando era pequena, e penso que cambiei moito. Agora son forte, xa volo dixen? Pero os meus amigos din que non cambiei nada. Din que sigo a ser a mesma mala besta de sempre. Son tan graciosos! Supoño que se refiren ó meu gusto por xogar, arrabuñar e morder todo o que se move. Eu sei que lles gusta ben que lles faga esas cosas, sobre todo a louriña.

Tamén din que teño uns ollos tristes, un ollar saudoso. Pero é que só vos son unha rapaza e xa volas pasei de carai, eh? Os meus ollos son tristes porque xa lle vin, eu, tan pequena, dúas veces a cara á morte. Pero eu son máis fera que ela, e non me da ningún medo, sabedes?

Todos os que me coñecen din que son unha señorita, e abofé que o son! Din que teño uns andares moi distinguidos, que camiño coma con zapatos de taco alto. E todos, todos, fican engaiolados en canto lles miro con esta cara de neniña boa que teño. A que semella que nunca rompera un prato? É que vos son moi boa! Gústame xogar, iso é todo!

Ate outra, que salte á rede para vos contar como é a miña vida nesta a miña nova terra. Un bico e unha agarimosa gadoupada.

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