La mirada del mendigo

13 abril 2012

Ocasos y paradigmas

Archivado en: economía,Historia — Mendigo @ 23:55

anteojeras

Os sugiero la lectura del artículo escrito por Camilo, habitual en este chiringo, para la revista Iniciativa Debate. Colombiano, estudiante de la ciudad de Pereira, asquerosamente joven y brillante. Este chaval apunta maneras…

Ocasos y Paradigmas
[...]
Ni griegos ni mesoamericanos tenían en los casos mencionados obstáculos materiales para revolucionar su mundo. Al contrario, poseían técnica y habían desarrollado el conocimiento hasta niveles que hubieran podido aprovecharse de otra manera. ¿Por qué no lo hicieron? Esta pregunta, que impresiona a los antropólogos, apunta hacia una cuestión epistemológica fascinante: el paradigma de su época no les permitió ir más lejos de dónde llegaban sus creencias e ideas.

soy libre

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Y de postre, otro enlace vía Jaque al Neoliberalismo: ¿Qué es la deuda? Entrevista con el antropólogo económico David Graeber

[...] la primera palabra registrada que significa “libertad” es la sumeria amargi que quiere decir “libre de deudas” y, por extensión, “libertad”. Literalmente, amargi quiere decir “volver con la madre”, porque una vez que se habían cancelado las servidumbres por deuda los peones podían volver a su casa.

4 noviembre 2011

Joan March

Archivado en: Historia — Mendigo @ 22:01

Una entrada relámpago para recomendar un par de entradas de páginas amigas.

Hace un tiempo, en Videoteca Alternativa apareció un estupendo reportaje sobre Joan March. A todo interesado en la historia, especialmente en la historia de la primera mitad del s.XX y sus conflictos, le recomendaría que le echase un ojo. A veces parece más una novela de espías, con detalles que superan la imaginación de un escritor de novela negra. Un estupendo documental de investigación histórica sobre un personaje importantísimo en la historia reciente de España que, paradógicamente, siempre se movió entre las bambalinas del poder.

Creo que todo el mundo con una cierta culturilla sabe de quién se trata este personaje: el banquero de Franco. Lo que no sé es si es tan conocida la relevancia de su brazo financiero hoy en día: la Banca March. Después de los test de stress de verano, fue la entidad española mejor valorada, y su potencia de fuego es considerable y parece que se mantiene incólume a la crisis.

Pues hoy, repasando los apuntes del profesor Navarro, me he vuelto a encontrar con este truhán adinerado: el silencio sobre el amianto. Efectivamente, Uralitas S.A era propiedad de la familia March.

De los personajes que desfilaron por el teatro español en el aciago s.XX, puede que sea este contrabandista y traficante de armas el sujeto más amoral de toda la función. Así como hay personas que por una deformidad genética nacen privados de algún órgano, el banquero mallorquín parece que salió del vientre de su madre privado de conciencia. Esta malformación le supuso una ventaja que supo aprovechar en una Europa en guerra para amasar una enorme fortuna aprovechándose del sufrimiento de otros.

23 abril 2011

Paddy’s Lamentation

Archivado en: Historia,Música — Mendigo @ 10:13

Repasando la historia de Irlanda, me encontré con un estupendo artículo en la Wiki inglesa, sobre la Gran Hambruna de mediados del siglo XIX: Great Famine

La combinación de minifundismo, monocultivo basado en la patata, campesinado sin acceso a la propiedad de la tierra y flujo de riqueza hacia la potencia invasora, Inglaterra, tuvo consecuencias devastadoras: una plaga arruinó sucesivas cosechas de patatas, los campesinos no pudieron hacer frente a las rentas y fueron desahuciados por los terratenientes, verdaderos señores feudales al servicio del invasor. Durante esos años, legiones de fantasmas vagaban por los caminos mendigando por su subsistencia, hasta caer consumidos por el hambre. Murieron un millón de irlandeses, y otro millón tuvo que emigrar para sobrevivir.

Siglo y medio más tarde, aún la demografía irlandesa no se ha recuperado de esa matanza. No fue una calamidad de la naturaleza: fue el sistema político y económico imperante el que estableció las condiciones del genocidio del pueblo irlandés.

Irlanda, como Galicia, tuvo una herida abierta de hombres que durante las décadas siguientes salieron de su tierra para poder progresar en otro lugar del mundo, ya que las condiciones sociopolíticas de su tierra natal cerraban las puertas a cualquier futuro. Muchos de esos desgraciados embarcaron rumbo a un país recién liberado del yugo inglés: los Estados Unidos de América. Allí se encontraron con un país en guerra.

De ello trata esta canción, que hacía años que no escuchaba y con la que hoy me volví a topar (mejor hacer caso omiso del vídeo y quedarse con la música).

También conocida como “By the Hush“, fue recopilada hace 60 años por estudiosos de la música tradicional y desde entonces ha sido interpretada por muchos músicos irlandeses. Es muy conocida la versión de Sinéad O’Connor, yo quería mostraros una que tengo en la memoria de un fulano con la voz quebrada por el tabaco y el whisky pero no he sido capaz de encontrarla, así que os pongo la que (creo) es la versión de Mary Black para la película documental Long Journey Home (también participó gente como Elvis Costello, Liam O’Maonlai o Van Morrison).

Well it’s by the hush, me boys, and sure that’s to hold your noise
And listen to poor Paddy’s sad narration
I was by hunger pressed, and in poverty distressed
So I took a thought I’d leave the Irish nation

Here’s you boys, now take my advice
To America I’ll have ye’s not be coming
There is nothing here but war, where the murderin’ cannons roar
And I wish I was at home in dear old Dublin

Well I sold me horse and cow, me little pigs and sow
My little plot of land I soon did part with
And me sweetheart Bid McGee, I’m afraid I’ll never see
For I left her there that morning broken-hearted

Here’s you boys, now take my advice
To America I’ll have ye’s not be comin’
There is nothing here but war, where the murderin’ cannons roar
And I wish I was at home in dear old Dublin

Well meself and a hundred more, to America sailed o’er
Our fortunes to be made, we were thinkin’
When we got to Yankee land, they shoved a gun into our hands
Saying “Paddy, you must go and fight for Lincoln”

General Meagher to us he said, if you get shot or lose your leg
Every mother’s son of yous will get a pension
Well, meself I lost me leg, they gave me a wooden peg
And by God this is the truth to you I mention

Here’s you boys, now take my advice
To America I’ll have ye’s not be comin’
There is nothing here but war, where the murderin’ cannons roar
And I wish I was at home in dear old Dublin

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Y para que no quede esta entrada tan melancólica, pongo un tema de Flogging Molly que hace precisamente referencia a la anterior canción: (No more) Paddy’s Lament.

Dedicada a todos aquellos irlandeses que buscan liberar a Irlanda de décadas de pobreza y de una nueva sumisión, a la deuda, a los bancos, al capitalismo internacional, los nuevos terratenientes. Para ese 13% de irlandeses que no votaron más de lo mismo, en dos tazas, aquellos pocos que salieron a protestar por la socialización de las pérdidas y no confían en que más neoliberalismo les vaya a sacar de la crisis que ha provocado.

Nota: el puente que sale en el vídeo creo que es el puente de las lágrimas (Droichead na nDeor).

Wipe the blood from your lip
With the flesh of your hand
Theres no thorn in the side left to grow
So lets cherrish the names that we lost for an age
With the rue now the supper must go
Where traditions they blend lives a home on the mend
The grass glistens now for alls eyes
So lets sever the shame we have come to reclaim
With the waters retreat feel the shore for us
Woth the red rose pales lay a thousand graves many more
Where the ghost still haunt for the day we come to the fore

Don’t look back
For whats dead now is safe
The exiled, a home where the soul kept safe
Take me back on the crest of a wave
No more tears for you paddy’s lament
No more tears
No more Paddy’s
Lament

Rip the dreet from his heart
Theres no sorrow tonight
For onc bannished dreams sleep devine
Where the silence you hear is the prosper we shared
The only blade is a razor sharp smile
Still the church bell rings the colective sings that still roam
But the only thing left is the pain of nothing once more

Don’t look back
For whats dead now is safe
The exiled, a home where the soul kept safe
Take me back on the crest of a wave
No more tears for you paddy’s lament
No more tears
No more Paddy’s
Lament

Grab the leaf of the branch from the tree in the ground
Where the roots claimed the earth many tioled
To a land that now stands under no-ones command
And her beauty let no man destroy
So rember the gun and the damage it’s done
The last drop as been silled for you and I
Let there be no desperre for the rule we once shared
Brush the tear from the eye that still shines

Where the red rose pales lay a thousand graves many more
Where the ghost still haunt for the day we come to the fore

Don’t look back
For whats dead now is safe
The exiled, a home where the soul kept safe
Take me back on the crest of a wave
No more tears for you paddy’s lament
No more tears
No more Paddy’s
Lament

Don’t look back
For whats dead now is safe
The exiled, a home where the soul kept safe
Take me back on the crest of a wave
No more tears for you paddy’s lament
No more tears
No more paddy’s
Lament
No more tears
No more Paddy’s
Lament

8 diciembre 2010

Unamuno y Millán Astray

Archivado en: fascismo,Historia — Mendigo @ 15:21

No puedo resistirme a copiar la versión más completa que he encontrado del famoso enfrentamiento entre Millán Astray y uno de los más grandes pensadores españoles de todos los tiempos, Miguel de Unamuno.

Los personajes:
Millán Astray

José Millán Terreros (Millán Astray). General sublevado, creador de la Legión española, cuerpo de choque que se distinguió, tanto en África como en la península, por su sanguinaria crueldad con la población civil. Millán-Astray es un monstruo, no tanto por su aspecto como por su actos. Es quizá la figura más despreciable y criminal de la primera mitad del siglo XX en España; incluso por encima del frío e indolente Franco, su compañero de armas; o del borracho de Queipo de Llano, famoso por sus alocuciones en Radio Sevilla llamando a sus tropas a violar a las mujeres republicanas, para que supieran lo que era un hombre de verdad.
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Unamuno

Miguel de Unamuno , gran filósofo y escritor. Hombre muy de derechas y profundamente religioso. Y, sin embargo, una persona honrada e íntegra como demostró hasta sus últimos días, oponiéndose a la brutalidad que, de alguna forma, con su apoyo había ayudado a crear.

No puedo ser objetivo en la descripción de ambos personajes pues tan intensa es la repulsa que me provoca el legionario, como emocionado respeto me provoca el profesor. Es de mis escritores preferidos, por el cual siento una especial simpatía. Creo que, siendo de los escritores más famosos, no se le ha concedido la suficiente atención a su obra, muy por encima de casi todos los de su generación.

Aquel día, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, se reunieron en la misma sala la inteligencia más excelsa y la más criminal del momento.

Transcribo de la mítica “La Guerra Civil Española”, del historiador y célebre hispanista Hugh Thomas.
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[...] El filófofo vasco Miguel de Unamuno, sumo sacerdote de la generación del 98, siguió un camino diferente [N.d.M: al de otros intelectuales, que apoyaron a la República y luego se exiliaron en Francia]. Como rector de la universidad de Salamanca, al empezar la Guerra Civil se había encontrado en territorio nacionalista. La República le había desilusionado, había admirado a algunos de los jóvenes falangistas, y dio dinero para el alzamiento. Todavía el 15 de Septiembre apoyaba al movimiento nacionalista. Pero el 12 de Octubre había cambiado de opinión. Estaba, como dijo más tarde, “aterrado por el cariz que estaba tomando toda aquella guerra civil, realmente horrible, debida a una enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura, con un sustrato patológico”. En aquella fecha, aniversario del descubrimiento de América por Colón, en que se conmemoraba la “Fiesta de la Raza”, se celebró una ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Allí estaban presentes el doctor Pla y Deniel, obispo de Salamanca, y el general Millán Astray, fundador de la legión extranjera, que por entonces era un asesor importante, aunque oficioso, de Franco. Su parche negro en un ojo, su único brazo y sus dedos mutilados le convertían en el héroe del momento. Presidía el acto Unamuno, el rector de la Universidad.

La ceremonia tenía lugar a un centenar de metros del cuartel general de Franco, instalado desde hacía poco tiempo en el palacio del obispo de Salamanca, por propia invitación del prelado. Después de las formalidades iniciales, vinieron los discursos del dominico Vicente Beltrán de Heredia y del escritor monárquico José María Pemán. Ambos discursos fueron muy apasionados. También lo fue el del profesor Francisco Maldonado, que atacó violentamente al nacionalismo catalán y al vasco, describiéndolos como “cánceres en el cuerpo de la nación”. El fascismo, el “sanador” de España, sabría cómo exterminarlos, “cortando en la carne viva como un cirujano resuelto, libre de falsos sentimentalismos”. Desde el fondo de la sala alguien gritó el himno de la legión extranjera: “¡Viva la muerte!” Millán Astray dio a continuación los gritos excitadores de multitudes que ahora eran ya habituales: “¡España!”, gritó. Automáticamente, una serie de personas gritaron: “¡Una!” “¡España!”, volvió a gritar Millán Astray. “¡Grande!”, contestó el auditorio. Y al grito final de “¡España!” de Millán Astray sus seguidores respondieron: “¡Libre!”

Varios falangistas, con sus camisas azules, hicieron el saludo fascista frente a la fotografía sepia de Franco que colgaba de la pared sobre el estrado. Todos los ojos se volvieron hacia Unamuno, cuya antipatía a Millán Astray era conocida, y que, al levantarse para cerrar el acto, dijo: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso, por llamarlo de algún modo, del profesor Maldonado. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra los vascos y los catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, -y aquí Unamuno señaló hacia el tembloroso prelado que estaba sentado a su lado-, lo quiera o no o quiera, es catalán, nacido en Barcelona”.

Hizo una pausa. Se produjo un silencio cargado de temores. Nunca se había pronunciado un discurso como aquél en la España nacionalista. ¿Qué diría el rector a continuación? “Pero ahora -continuó Unamuno- acabo de oír el necrófilo e insensato grito: “¡Viva la muerte!”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente.

El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero, desgraciadamente, en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.”

En este momento, Millán Astray ya no pudo contenerse por más tiempo . “¡Mueran los intelectuales!” -gritó-. “¡Viva la muerte!” Este grito fue coreado por los falangistas, con quienes el militar que era Millán Astray tenía muy poco en común. “¡Abajo los falsos intelectuales! ¡Traidores!”, gritó José María Pemán, deseoso de limar las aristas del frente nacionalista. Pero Unamuno continuó: “Éste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

Siguió una larga pausa. Algunos de los legionarios que rodeaban a Millán Astray iniciaron un amenazador movimiento de aproximación al estrado. El guardia personal de Millán Astray apuntó a Unamuno con su ametralladora. La mujer de Franco, doña Carmen, se acercó a Unamuno y Millán Astray y pidió al rector que le diera el brazo. Él se lo dio, y los dos salieron juntos, lentamente. Pero ésta fue la última vez que Unamuno habló en público. Aquella noche, Unamuno fue al casino de Salamanca, del que era presidente. Cuando los miembros del casino, algo intimidados por estos acontecimientos, vieron la venerable figura del rector subiendo las escaleras, algunos gritaron: “¡Fuera!” ¡Es un rojo, y no un español! ¡Rojo, traidor!”. Unamuno entró y se sentó. Un tal Tomás Marcos Escribano le dijo: “No debería haber venido, don Miguel, nosotros lamentamos lo ocurrido hoy en la universidad, pero, de todos modos, no debería haber venido”.

Unamuno se marchó, acompañado de su hijo, entre gritos de “¡Traidor!” El único que salió con ellos fue un escritor de segundo orden, Mariano de Santiago. A partir de entonces, el rector ya no salió casi nunca de su casa, y la guardia armada que le acompañaba tal vez era necesaria para garantizar su seguridad. La junta de la universidad “pidió” y obtuvo su dimisión del cargo de rector. Murió con el corazón roto de pena en último día de 1936. La tragedia de sus últimos meses fue una expresión natural de la tragedia de España, donde la cultura, la elocuencia y la creatividad estaban siendo reemplazadas por el militarismo, la propaganda y la muerte. Poco después, incluso hubo un campo de concentración para prisioneros republicanos llamado “Unamuno”.

7 septiembre 2010

Marcadores estivales II

La mala noticia es que tenía en la recámara unos pocos marcadores más. La buena, es que como voy a estar ausente unas semanitas, no os daré más el coñazo por una temporada.

Seguiré el mismo orden que en la entrada anterior:

1.- Religiones y magufadas (pseudociencias).

No sé si conoceréis una página de divulgación científica, La pizarra de Yuri, recientemente trasladada a una nueva dirección. El autor se ocupó de un capítulo curioso de la historia reciente: el interés que despertaron las pseudociencias en la historia contemporánea, y muy especialmente en la Guerra Fría.

La historia está dividida en dos capítulos, absolutamente geniales:
La guerra secreta de los magufos
La guerra secreta de los magufos II

También sobre magufadas (magia, religión, ovnis, homeopatía, telequinesia, espiritismo…) va la siguiente página: Magonia.

Idro, nuestro escéptico de pro, nos trae un vídeo de un fulano que a mí me da mucha envidia, por cómo es capaz de desmontar falacias al uso (en este caso, los ovnis), empleando un tono tremendamente coloquial y cercano, pero con un razonamiento riguroso. Ya quisiera yo tener su desenvoltura hablando.
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