La mirada del mendigo

14 septiembre 2012

¿Caerá más el ladrillo?

Filed under: ladrillo — Mendigo @ 19:33

Retomo una entrada de El Blog Salmón en el que se nos presenta esta estupenda herramienta cortesía de The Economist: un gráfico interactivo sobre precios de la vivienda en diferentes estados.

Para responder a la pregunta del título, podemos echar un ojo a qué es lo que ha ocurrido en otros mercados inmobiliarios que también habían alimentado una gran burbuja inmobiliaria:

Nuestra burbuja fue incluso más bestial que la irlandesa, desde luego más que británicos y usamericanos. Sin embargo, vamos muy retrasados en la corrección de precios inmobiliarios, y el banco malo piensa postergar esta corrección 15 años más.

Si nos comparamos con otros estados de nuestro entorno:

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Otra forma de expresar el precio de la vivienda es referida al salario medio. Porque claro, la vivienda subió mucho pero también medraron los salarios.

Va a ser que no. Nos cuesta un 60% más acceder a la vivienda que en 1977 (o un 80% más que en 1986), lo cual verifica la impresión que todos tenemos.

Si tomamos otros estados como referencia, la progresión es aún más llamativa:

Es interesante el caso japonés cuyo burbuja, en vez de explotar, lleva desinflándose lentamente los últimos veinte años, condenando a la economía al estancamiento. También me casa con los precios que tengo visto en Alemania, verdaderamente asequibles.

28 agosto 2012

Vendo ladrillo! Barato, barato!

Filed under: banco malo,ladrillo — Mendigo @ 10:28

Parecía que la izquierda política estaba muerta, porque ni movía la colita. Pero no, es que estaba de parranda. En cuanto ha oído sonar los clarines de que unas nuevas elecciones se avecinan, ha despertado y puesto su maquinaria electoral a funcionar en un tiempo récord.

Podrían dedicar el gasto en carteles y globitos de cuatro semanas, en cuatro años difundiendo información, defendiendo a la ciudadanía de las agresiones del capital y nucleando su respuesta en la red y en la calle. Podrían, pero no lo han hecho, han preferido ahorrar fuerzas para invertirlas en su razón de ser: conseguir votos y autoperpetuarse (como las cucarachas). Lamentable espectáculo.

Pues como yo no quiero quedar como un idiota, agitando en solitario la bandera de la resistencia mientras los que cobran por ello están a sus menesteres, yo también he decidido aprovechar la situación y pasarme a las filas del enemigo. Voy a ponerme a vender unas interesante propiedades inmobiliarias, más bien hacer de agente, porque no son mías, a ver si los bancos, sus propietarios, se apiadan de mí y me sueltan algunos eurillos en recompensa por mi buena voluntad. Los mendigos también tenemos que comer, igual que los dirigentes políticos.

Empezamos por la inmobiliaria de Bankia, BankiaHabitat.

Os ofrezco un precioso pisito, en el cual podréis sentiros como cómodas abejitas.

Con amplios ventanales a cada una de las celdas del panal, y 98m² donde podréis procrear a gusto y traer muchas más abejitas al mundo. Está en Vallecas pueblo, barrio de alto standing con preciosas vistas sobre la M-40, los poblados chabolistas y la boina madrileña, levantado sobre lo que hasta hace bien pocos años era sólo un descampado con escombros. Todo por nada, una fruslería, 271.526 €. Es decir, 271 mensualidades completas y media de mileurista. En sólo 22 añitos y medio, dedicando todo tu sueldo de mierda a pagar este palacio mientras te alimentas de despojos de los contenedores, podrás convertirte en el feliz propietario de esta lujosa mansión (que otros trabajadores como tú levantaron en unos pocos días).

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Vamos con la inmobiliaria del BBVA.

Como picoteo al azar, escojo la región de origen del banco para mostraros parte de su catálogo. En este caso, la provincia de Bizkaia. Si antes os mostraba un pisito nuevo en los arrabales de la gran ciudad, ahora os muestro un pisito viejo en el centro urbano de Orduña, una villa perdida entre las provincias de Araba, Bizkaia y Burgos. En mitad de ninguna parte, vaya.

¿No es coqueto? 57,37m² por el módico precio de 134.000 €. En este caso, las campestres y campechanas abejitas tendrán que apretarse un poquito si deciden tener descendencia, pero eso también refuerza los vínculos familiares ¿no es verdad?

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Vamos ahora con Aliseda, la inmobiliaria de un banco de precioso nombre: el Popular. Espera, que os quiero mostrar la publicidad que aparece en su página principal:

Entrañable. Dos jovencitos de estilo informal pero como Dios manda, como los que abarrotaban la capital del reino para adorar al cardenal Ratzinger, felices de saber que ya podrán tener su nidito de amor gracias al Banco Popular, que se lo pone fácil. Cuando empiecen a acumularse las facturas impagadas el bobito empezará a verse aquejado de disfunción eréctil y la sagrada e indisoluble unión de la hipoteca (el matrimonio es sólo una mera formalidad) empezará a resquebrajarse.

El origen del Popular es andaluz, así que vamos a buscar allí un rinconcito para nuestra parejita de bobitos-tipo. Por ejemplo, este pisito en Estepona, en una preciosa urbanización como todas las que jalonan y destruyen la costa mediterránea hasta el vómito:

Qué bonito, cuánto sudarán follando en ese sofá de simil piel. No tendrán que complicarse la vida haciendo números para la hipoteca: tendrán que entregar al banco todo lo que ganen en la empresa de su papuchi. El más baratito (que evidentemente no es el de la foto, a cuyo pié ya avisa que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) son 184.000 € por 71 metrazos cuadradotes.

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Ahora vamos con Altamira, por supuesto la inmobiliaria de nuestro amigo Botín (bueno, más bien de los inversores internacionales que son dueños del banco, Botín es sólo su empleado, posee menos del 1% del banco).

Vamos a ver qué encontramos por tierras cántabras…

Qué bonito, un pisito de segunda mano en Bárcena de Cicero, un pueblo cerca de Santoña.

67,88m² por sólo 80.000€. Es una ganga! Me pregunto en cuánto habrá quedado la subasta judicial, a la que sólo se presentó el banco, y cuántas cuotas le quedarán aún por pagar al desgraciado que lo perdió en favor del Banco Santander.

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Seguimos con la filial del Santander, el Banesto, que también tiene inmobiliaria propia (más bien, la inmobiliaria en la que se han convertido las entidades también ofrece, además de pisos, productos bancarios).

Como Madriz ya lo hemos visitado, permitidme que pruebe fortuna buscando algo en Galicia, por curiosidad. En La Coruña, ciudad gallega cuyo callejero es un homenaje al fascismo (como tantos otros pueblos de esta España sin moralidad).

En Banesto están que lo tiran por la ventana, y ofrecen fantásticos descuentos. Como este pisazo de 99m² que ha bajado de 250 a 220 mil euretes.

Destaca la elegancia de la construcción y su integración en el conjunto, típico de la inveterada costumbre gallega de construir lo que me salga do carallo, donde me salga do carallo.

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Es el banner que aparece en la inmobiliaria de CaixaCatanlunya. Perdón, al revés, siempre me confundo. Arg! Estoy ansioso! Qué chollos me deparará esta maravillosa página, estoy deseando especular, forrarme, están que los regalan!

Por ejemplo, éste:

¡ME CAGO EN DIOS! ¡87 kilos por un zulo de mierda! Casi 9.000€ el m². ¡Tiembla Tokio!

No tiene ni foto, así que por eso os muestro el pantallazo.

Joder para la bajada de precios, joder para el pinchazo de la burbuja.

También la caja catalana, fiel a su compromiso de servicio público, te ofrece la posibilidad de beneficiarte de la desgracia ajena.

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Vamos a probar fortuna con la inmobiliaria de la otra Caixa catalana, la azul, y en otra zona más proletaria de Barcelona.

Carrer del Roser, en Sants. Desde luego, con 53m² no es el palacio de Pedralbes, pero bueno, puede hacer el apaño de cualquier joven trabajador barcelonés que quiera por fin independizarse antes de entrar en la cuarentena (me refiero a los años, no a que tenga ninguna enfermedad contagiosa). 194.000 € para poder verificar el derecho constitucional a una vivienda (que no sea la de tus padres).

Este edificio se construyó en 1975. ¿Cuántos meses de salario de un obrero costaría este piso, en su día, nuevo a estrenar? A ver si va a ser que, al final, era cierto que con Franco se vivía mejor…

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Y acabamos de nuevo en casa, con CaixaNovaGalicia (o algo así, el orden de los factores no varía el resultado: quiebra).

¿y qué podemos encontrar en la inmobiliaria de la unión de las cajas gallegas?

Apartamentitos de mierda en la zona cero de la corrupción y la burbuja, en Levante!!! ¿Para qué invertir el dinero de los depositantes gallegos en financiar proyectos industriales en Galicia? Nooooo, unámonos al bungabunga y dejemos que el Colegio de Economistas nos dé el premio del Economista del Año por ello.

¿Quién se podría resistir a hacerse con un engendrito de estos por el módico precio de 400.000 napos?

Participe en la abominación de la costa valenciana por un módico precio. GaliciaNovaCaixa se lo pone fácil al pensionista gallego. Invierta sus ahorros en ladrillo y, el resto, póngalo a seguro en Participaciones Preferentes de la entidad! Tócate o grelo…

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Me quedan algunas más por mirar pero creo que, para muestra, un botón.

¿Qué decís? ¿Os animáis? ¡Venga señora que me las quitan de las manos! ¡Barato, barato!

Venga señores, si no lo hacéis por patriotismo, para salvar Espáña, hacedlo por caridad. Pensad que el señor Botín también tiene que llegar a fin de mes (como el diputado del PP por Ourense o la Condesa de Murillo).

Cualquiera de estas casas, o cualquier otra de los miles que atesoran los bancos podrían ser tuyas, por sólo unos pocos miles de euritos (cien, doscientos…).

¿No queréis comprar esas casas a los bancos? Pues me parece muy mal, no tenéis sentido de Estado, sois unos anti-España, unos desagradecidos que no sabéis valorar lo mucho que nuestros amigos los banqueros han hecho por vosotros. Por ejemplo…hasta os envían gratis tarjetas de crédito, aún sin haberlas pedido. ¿Eh? ¿Qué me decís a eso? ¿No merecen acaso un pequeño esfuerzo por nuestra parte, en las horas de adversidad?

Pues da igual que queráis o no comprar, porque por cojones las vais a comprar. No una, sino todas ellas. Todo las promociones en 9ª línea de playa vacías, las que están a medio construir, el suelo donde había proyectado una macrourbanización y ahora vuelve a ser lo que era antes de la fiebre del oro: un secarral en medio de la nada, a 80km de la ciudad. Pero hay más, el próximo Viernes váis a firmar el documento de compra de todos los pisos cuyas familias han sido desalojadas y se los ha quedado el banco como pago parcial de la hipoteca. Y estáis de suerte, porque también vais a adquirir, en el mismo lote, aquellas hipotecas que ya llevan retrasos en el pago, los créditos cien veces refinanciados a constructoras y promotoras zombie, y que todo el mundo sabe que son incobrables. También jugosas participaciones accionariales en dichas constructoras zombie, cuyo valor de mercado es simplemente cero (la millonésima parte de una empresa quebrada y que, por lo tanto, vale cero, no es otro que cero).

Toda esta montaña de basura que está intoxicando el balance de los bancos desde que se acabó el espejismo español es lo que vais a comprar. El señor Guindos firmará en vuestro nombre el “Sí, quiero”. Sí quiero cargarme durante décadas con una fenomenal deuda para salvar el culo de los grandes inversores, nacionales e internacionales (se habla de 60.000 M€, pero el volumen de activos tóxicos en la banca española supera los 184.000 M€ según el BdE o 300.000 M€ según Nomura y crece cada día que pasa, según avanza la mora y se deterioran otros sectores económicos además del ladrillo).

Interesante el último enlace, del año pasado, donde la firma japonesa de análisis económicos le augura a los bancos una pesada digestión de 24 años para sus activos tóxicos. Es normal que los bancos quieran acabar con la indigestión induciendo el vómito, y van a echar la pota encima de nosotros.

¿Y a qué precio vais a firmar la compra de toda esa vomitona?

Tomo unas declaraciones de Juan Laborda, profesor en la Universidad Carlos III y el Instituto de Estudios Bursátiles.

“El que el banco malo obtenga o no beneficios -que no creo que los obtenga- dependerá del precio al que compre los activos a los bancos. Esa será la clave. Mi consejo sería que se trate de comprar a los precios más próximos a los del mercado”

A lo que añade:

“Cuando se hagan bien las cuentas, se verá que se necesitan 300.000 millones de euros, el 30% del PIB, porque no se trata solo de hipotecas, inmuebles adjudicados o suelo. También son activos problemáticos los créditos a grandes empresas, que ya están tratando de refinanciarlos porque no pueden pagarlos”.

Es decir, nos vamos a comer toda, todita la vomitona. Hasta el último tropezón.

La cuestión es que, después de imponer la socialización de las pérdidas, los neoliberales del PP$O€ tampoco aceptan el juicio de Mr.Market (un equivalente religioso sería ver un musulmán negando la existencia de Alah y la autenticidad del Q’ram). A pesar de que todos los analistas internacionales coinciden en que los precios inmobiliarios en España aún no han tocado fondo ni de lejos, lo que todos sabemos y por eso nadie está comprando (además del detalle que escasea el dinero y la seguridad de conservar el trabajo los próximos 30 años que dure la hipoteca). Es decir, a pesar de que la vivienda tiene que bajar aún más, el gobierno se apiada de los bancos y no les urge a venderla a precio de mercado sino que se inventa un nuevo concepto económico: el “precio razonable”.

Es decir, precio por encima de lo que dicta el mercado. El Estado va a comprar la mierda, y la va a comprar sobrevalorada, para afectar lo mínimo posible el balance de las entidades…y machacarnos a los que pagaremos esos precios con nuestros impuestos. Y, para más jodienda, además de pagar como ciudadanos todo ese ladrillo, tendremos que sufrir el paradógico castigo de no poder acceder a una vivienda (a pesar de que la hemos pagado asumiendo la deuda pública), pues el propósito declarado del banco malo es mantener artificialmente altos los precios de la vivienda (los bancos ya no tendrán la necesidad de sacárselos del balance asumiendo pérdidas), por lo menos los próximos 10 años, que es el plazo (posiblemente prorrogable) en el que el banco malo terminará de colocar su carga tóxica.

¿Eres joven y estás buscando tu primera vivienda? Jódete! Te quedas en casita de tus padres, por lo menos, diez añitos más.

Todo esto es lo que la ciudadanía, empezando por los partidos políticos, están aceptando con su pasividad.

Vai votarvos a puta que vos pariu, xa volo digo agora. Non tendes que agardar a Outubro.

Perdonad si podéis mi mal lenguaje. Yo no pienso perdonar a todos los partidos políticos y asociaciones que están consintiendo que el Gran Robo, la culminación de la socialización de las pérdidas, tenga lugar sin oposición de la víctima, sin ni tan siquiera ser denunciado. Si por esto no se saca la gente a la calle, no concibo motivo más grave para hacerlo.

¿Todo esto son altas finanzas que os quedan lejos? Estáis muy engañados. ¿De dónde coño creéis que van a salir esos cientos de miles de millones para pagar la basura bancaria? De recortes y deuda, de poner al Estado al borde del precipicio, de condenar a la miseria a buena parte de la población y menguar la asistencia de la otra parte. Es estúpido oponerse a los efectos, y no señalar las causas. La izquierda adolece de una grave miopía intelectual, no es capaz de asignar prioridades.

¿Quieren mi voto? Que salgan ahora mismo a partirse el culo por mis derechos, por mis intereses, para defenderme de los que me intentan robar.

Ante esta traición, ni olvido ni perdón.

6 marzo 2012

Para evitar desahucios – BULO

Filed under: ladrillo — Mendigo @ 22:17

Leo en Aperitivos Musicales algo que puede ser de interés o ayuda para mucha gente. No sé hasta qué punto es factible que prospere el consejo que da, ya que los legalismos es un tipo de conocimiento del cual procuro mantenerme lo más alejado posible; pero por si fuera cierto, cualquier ayuda es poca en estos tiempos, lo transcribo:

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Medidas legales contra los desahucios:

El banco embarga la vivienda familiar y dependiendo del precio que dicho banco consiga en la subasta, el embargado sigue debiendo lo que el banco “cree oportuno” y de por vida. Cuando las subastas quedan vacías (que es lo que está pasando como norma) el banco se queda con la propiedad a menos del 50% de su valor.

Continuando con el reclamo del 100% al embargado y pudiendo revender esa propiedad por el precio que ellos estimen oportuno con un 50% de margen… Una gran estafa, vaya.

Hoy os vamos a explicar un “modelo legal”, que un banco no te va a contar, pero nosotros sí que lo vamos a hacer. Método por el cual, se pierde de igual manera la “propiedad”, pero, no te pueden echar de tu casa. En cuanto una persona ve que no va a poder pagar su casa, automáticamente le hace un contrato de alquiler a su mujer/suegra/hijo/hermano o a quién se pueda, por el valor de 1€, 5€ o 10€, con una duración “indefinida”/50 años, 100 años. Cantidad únicamente simbólica. El contrato debe esta a nombre de alguien que no figure en la hipoteca. El contrato debe estar pasado por el registro de la propiedad. En el momento del embargo, la propiedad figura en el registro a nombre del hipotecado, pero figura como una propiedad con inquilinos.

Resultado del embargo, la “titularidad de la propiedad” cambia, a nombre del banco. El domicilio continúa teniendo inquilinos. Con esta maniobra, perderíamos la propiedad, continuaríamos debiendo la hipoteca, pero, tendremos que pagar a nuestro nuevo “casero” por nuestro expiso 10€ al mes y de por vida..

Ya que ellos, no dan soluciones, nosotros las buscamos.

Aquí teneis un gran arma, cuando “legalmente” no pueda seguir usándose, buscaremos más.

Medidas de guerra para un tiempo de guerra.

Abogados en Acción

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¡IMPORTANTE!

Javierchiclana nos avisa de que lo anterior puede ser un bulo. Más información en el siguiente enlace: Ojo con un mail que recorre internet con una descabellada idea para evitar los desahucios

30 enero 2012

Marcadores: ladrillo

Filed under: Crisis,economía,ladrillo — Mendigo @ 0:04

Empiezo a publicar la brutalidad de enlaces que he ido recopilando en estos últimos tiempos. Los iré presentando por temas, para hacerlo más manejable.

En esta ocasión, le toca el turno al ladrillo, antaño tres veces santo y hoy maldito. Para ilustrar el tema, he acudido al INE para sacar los datos de las nuevas hipotecas constituidas. ¿Por qué es importante este dato?

Bien, periódicamente los periódicos se animan anunciando el final de la crisis inmobiliaria y nos narran cómo por fin las ventas repuntan. Todo eso es basura. Los datos del registro en los que nos tenemos que fijar no son las transacciones, sino las nuevas hipotecas constituidas. Porque en el primer caso, no podemos distinguir cuándo se trata de un banco que se queda con toda una promoción de una promotora ante la imposibilidad de ésta de hacer frente a los pagos, o cuando se trata de una ejecución hipotecaria, o…

Pero al final, nada de esto sirve si el cliente final, el que va a vivir en ese zulito, no la compra (porque espera que los precios sigan bajando, porque no puede afrontar tamaña suma, porque está en el paro…). Y la inmensa mayoría de los clientes finales, cuando adquieren su residencia habitual, lo hacen por medio de una hipoteca. Pues bien, vamos a fijarnos en su evolución:


(more…)

20 noviembre 2011

Teoría General de la Crisis

Filed under: Crisis,economía,ladrillo — Mendigo @ 17:31

Ya que las leyes físicas se resisten a ser unificadas, intentaré resumir la crisis que estamos viviendo en una explicación de conjunto que muestre la perspectiva de todo el bosque, y no de la maraña de árboles que son las desgracias que día a día estamos sufriendo, el bosque en el que estamos perdidos.

En España no tenemos un problema de deuda pública. Sabemos que nuestra deuda pública es inferior a la de Alemania, a la de Francia, muy inferior a la de UK y la mitad (siempre en términos relativos al tamaño de la economía) de la deuda pública de EEUU (una vez computada la deuda de todas sus administraciones y sistemas públicos).

El problema, y todos los sabemos, es la deuda privada, provocada en su mayor parte por la burbuja del ladrillo de la que sólo una minoría alertó, mientras los demás le añadían gasolina.

Construimos, y pedimos prestado para construir y adquirir, una enorme cantidad de riqueza.

Bien, ahora con la burbuja desinflándose (y con el gobierno y los bancos haciendo todos los trucos posibles para mantener artificialmente los precios, y que no haya una fuerte corrección como en Irlanda, como en UK o los mismos USA)…todo ese montón de ladrillos ha perdido valor. Un 30% en primera vivienda, un 60% en vivienda residencial, y hasta un 95% en suelo. Y con él, todas las inversiones en industria auxiliar que orbitaba en torno al ladrillo (que, en sucesivas cascadas, ha resultado ser media economía).

Es decir, en el subsistema económico llamado Estado español ha habido una destrucción de riqueza. Una descomunal destrucción de riqueza, correspondiente a la devaluación de nuestras costas enladrilladas. Tenemos una pérdida contable, un agujero en nuestras cuentas.

Y ahora, la pregunta ¿quién paga los platos rotos?

La respuesta lógica, en un Estado de Derecho es: quien tenga ladrillo en su balance. Quien haya hecho una mala inversión, tendrá que pagar las consecuencias.

A nivel de particulares, así está siendo. Los que compraron en la parte alta de la burbuja, ahora pagan de mala manera la hipoteca, sabiendo que su casa vale menos que lo que les queda por pagar de hipoteca (es decir, están en una situación patrimonial negativa, sus deudas valen más que el valor de sus posesiones). Si falta el trabajo, dejan de pagar la hipoteca, y ahí el Estado es firme, dura lex, sed lex, y ejecuta sin contemplaciones los desalojos de quien no puede hacer frente a las letras.

El pobre españolito que compró su casa en mal momento, ahora está sufriendo el castigo sin paliativos de una inversión mal efectuada.

Sin embargo ¿quién es el mayor propietario de toda esa basura ladrillera creada durante la locura constructora? Los bancos. Los bancos tienen un descomunal problema cifrado por el BdE en 176.000 M€ (con lo que debe ser mucho más) en exposición al ladrillo, entre crédito subestandard a constructoras y promotoras y activos ejecutados (en román paladino, préstamos que o ya han incurrido en mora, o se espera que lo hagan en próximos ejercicios, además de la cartera inmobiliaria de los bancos que se han adjudicado cuando la promotora no podía más en pago por ese préstamos, para no tener que provisionar ese crédito fallido).

Y ahora es ¿Quién va a pagar la factura por ese agujero de 100, 200, 300.000 M€?

Si el particular apechuga con los perjuicios derivados de su hipoteca, qué menos que exigir que un señor banco, que cuenta con mucha más información y visión del mercado que un particular (que fue engañado y manipulado por los vendedores del banco para hipotecarse hasta las orejas), asuma las consecuencias derivadas de su mala política de inversiones y su exposición al ladrillo.

Al menos, el banco tendrá que asumir la misma responsabilidad que el particular ¿no? Y responder del agujero contable con todo su patrimonio ¿NO?

Y aquí está el meollo de la cuestión, la clave de bóveda de todo este asunto. Los bancos tienen unas pérdidas patrimoniales derivadas de la pérdida de valor del ladrillo. Y, para ello, tendrán que cubrirlas. Para ello, no hay muchos caminos:

a) si son pequeñas, tendrán que dedicar beneficios durante varios ejercicios a cubrir esas pérdidas en su cartera, y por lo tanto DEJAR DE PAGAR DIVIDENDOS a los accionistas (no hay beneficio distribuible, no hay dividendo).
b) si son grandes, tendrán que realizar una AMPLIACIÓN DE CAPITAL, acudiendo al mercado para recolectar los fondos que les faltan para cubrir ese agujero en su balance. Esto supone, por supuesto, una dilución de valor de los accionistas y su consecuente desplome en bolsa.
c) y si los mercados consideran que el banco no es viable, no podrán captar los fondos que necesitan vía ampliación de capital, y tendrán que DECLARARSE EN QUIEBRA. En ese caso, el Estado garantizará los depósitos hasta 100k€, se venderán los activos para cubrir el pasivo y los accionistas y bonistas de ese banco (incluídos los desgraciados que se hayan dejado embaucar con lo de las participaciones preferentes) verán cómo su inversión se volatiliza.

Si España fuera un Estado de Derecho y siguiera la mínima moralidad que tiene un sistema capitalista, los bancos, y en última instancia sus accionistas, tendrán que asumir las consecuencias de una mala inversión, igual que lo hacen todos los días los españoles que hacen frente a una hipoteca desmesurada mientras sobreviven en un mercado laboral plagado de trampas y tiburones.

¡pero no!

Mientras se deja que el ciudadano naufrague y sea devorado por la corriente, se hace todo lo posible porque los accionistas de los bancos (que son a su vez otros bancos y fondos de inversión internacionales) no asuman las pérdidas derivadas de una burbuja en cuya creación, sin lugar a dudas, tuvieron un altísimo grado de responsabilidad.

Así, tenemos un sistema bancario zombie, que se niega a reconocer que está muerto, y sigue deambulando por la economía, chupando la sangre de la economía productiva, robando la vida a otros por no resignarse a perder la suya.

Y al final, todo el problema se circunscribe a esto, los bancos no quieren asumir las pérdidas derivadas de sus malas inversiones durante la burbuja de activos que se produjo en los primeros años del nuevo milenio, a consecuencia de una política monetaria extremadamente laxa y una ausencia de regulación de los mercados de capital. En España y otros países adoptó la forma de burbuja inmobiliaria, en otros como Grecia, de deuda pública.

Y la banca mundial, por no reconocer sus pérdidas y darse cuenta que su corazón se paró hace tiempo, en aquel aciago Septiembre del 2008, trata de ganar tiempo y endosarnos sus pérdidas al conjunto de la ciudadanía. Por salvar al 1% de la población, que son los accionistas de esos bancos, se castiga al 99% con una crisis de la que no se ve el final.

Porque los bancos lo primero que quieren ganar es tiempo, tiempo para recomponer sus balances, haciendo acopio de todos los recursos posibles, convirtiéndose en un agujero negro de capital, que no deja escapar ni los fotones. De esta forma, seca la economía, que sin acceso al crédito languidece. El Estado, que tiene miedo a que le llamen intervencionista, comunista, o cosas peores, deja morir su tejido productivo por no querer hacerle la competencia a la banca y ofrecer por medio de la banca pública el crédito que la banca privada no concede.

Por supuesto, también quieren pasarle la factura a la sociedad de una manera más o menos subrepticia.

Con los salvatajes a la banca, primero préstamos a bajo interés cuando decían que era sólo un problema de liquidez. Cuando quedó claro que era un problema de solvencia, los Estados compraron esos bancos para evitarles las pérdidas a los accionistas. Los sanearon con dinero público y ahora los están volviendo a sacar a la venta con pérdidas para la sociedad. En Inglaterra acaban de vender el nacionalizado Northern Rock asumiendo unas pérdidas para el Estado de 650 millones de libras (que, si todo marcha bien, se podrían reducir a 400M€). En España, allá por Julio ya nos habíamos gastado 13.200 M€ en rescatar a las cajas (habíamos, digo bien, porque es dinero público, tuyo y mío) y la factura se espera que llegue a los 43.000M€. Y aún quedan los bancos, para los cuales los 26.000 que estiman en Europa es probable que se multipliquen por 5 ó por 10, dada las cifras de exposición al ladrillo (que, como hemos dicho, son del orden de los cientos de miles de millones de euros).

Otra forma de socializar las pérdidas privadas es mediante la creación de un bad bank público. De esta forma, el Estado compraría a los bancos toda su basura tóxica, a precio de libros. Como decía hace poco, eso supone comprarle al frutero todo un cargamento de manzanas podridas, a sabiendas que están podridas, a precio de manzanas sanas. Para el frutero estupendo, que se desembaraza de toda esa porquería, no tiene que contabilizar pérdidas y evitar que las podridas le estropeen todas las demás. Pero para el Estado es un negocio ruinoso y, de hecho, a ningún frutero le viene papá Estado a salvarle el culo cuando se le echa a perder todo un cargamento de manzanas. Papá Estado sólo está para salvar a los bancos, salvar las inversiones del 1%, no para salvar a las ciudadanos que tienen que ver siempre el lado estrecho del embudo, que sufrir la cara amarga del capitalismo.

Cara, ganan ellos; cruz, perdemos nosotros.

Los Estados europeos encontraron otra forma de alimentar a la bestia sin crispar los ánimos con ayudas directas: el BCE abrió la barra libre de liquidez a tipos extraordinariamente bajos, y los bancos se surtían de ella, descontando en el BCE todos sus activos tóxicos (fue obligado a reducir la calidad de los activos que admitía, hasta convertirse él mismo en un “banco malo”) a cambio de dinero contante y sonante que, a su vez, lo reinvertían en deuda pública. En vez del BCE comprar deuda directamente en el primario, presta dinero a los bancos comerciales para que estos, a su vez, compren esa deuda soberana, quedándose los bancos con la diferencia. Evidentemente, el negocio es más lucrativo cuanto mayor sea el diferencial entre el dinero prestado y los títulos de deuda adquiridos, lo cual explica parcialmente los altos tipos que alcanzan en este momento (Italia lleva con esa deuda más de 20 años y no pasaba nada, España es uno de los países europeos menos endeudados y con Grecia…con Grecia parece que se les fue la mano y a base de exprimir las ubres de la vaca, han acabado por matarla).

Cuando acabe esta crisis y se haga balance de daños, se observará un avance de las rentas del capital sobre las rentas del trabajo en la riqueza de los países. Es decir, la victoria del 1% sobre el 99% que vive del fruto de su trabajo, traducible en un incremento en la desigualdad. A este periodo histórico que hemos venido en llamar “crisis” es un prisma que puede ser observado desde muchos ángulos, y todos ellos son (han de serlo, pues sólo existe una realidad) complementarios. Esta crisis es, por ejemplo, un periodo de desapalancamiento global tras la orgía crediticia. También es un periodo intermedio entre el equilibrio monopolar que surgió tras la caída del Imperio Sociético, y el nuevo orden multipolar con un centro de gravedad económica reorientado hacia Asia. Pero esta crisis, además, es una guerra de clases pura y dura, en que la aristocracia económica primero paró el golpe, mantuvo sus privilegios, y ahora contraataca ferozmente buscando la victoria total.

La crisis ha dejado un boquete en la riqueza de los países, y la burguesía piensa cerrar ese agujero con nuestros cuerpos. Sin tanta metáfora: las empresas, para mantener su cuenta de resultados, han declarado la guerra al trabajador y piensan compensar su caída de beneficios con reducciones de salario (aumentan el margen de explotación para compensar la caída en el margen de beneficio). Se reducen los salarios directos, como consecuencia del paro y de la proscripción de la negociación colectiva (acabar con la negociación colectiva es sinónimo de reducción salarial, sólo que suena mejor). Reducen los salarios indirectos al reducir servicios públicos como la sanidad o la educación, que el trabajador tendrá que costear. Y reducen los salarios diferidos reduciendo las prestaciones por desempleo y jubilación (en tiempo de cobertura y cuantía).

Otra de las formas que adopta esta lucha de clases (aunque cuando los palos caen invariablemente de un lado, mientras que el otro es privado incluso de identificar al agresor, no sé hasta qué punto puede llamarse lucha, y no más bien carnicería, linchamiento económico de las clases adineradas al resto de la población); otra de las formas que adopta, decía, es la reforma laboral, que se vende absolutamente necesaria para crear trabajo (la que hubo, se considera por parte del poder económico fue demasiado tenue, a pesar que, desde ella, tenemos 250.000 parados más). Esa reforma es absolutamente necesaria para abaratar la mano de obra, aumentando la arbitrariedad del empleador para despedir al trabajador que no se muestre sumiso a aceptar condiciones ilegales (no pagar complementos, horas extras, trabajar en condiciones inadecuadas…). El problema en España no es de rigidez del mercado laboral, sino de falta de demanda tanto de bienes como de servicios, que provoca una caída en la demanda de mano de obra. No hay sillas para todos, y por mucho que se flexibilice el reparto de puestos de trabajo, siempre habrá menos que personas necesitadas de trabajar, y por lo tanto no variará el número de las que se quedarán de pie, paradas.

En todo caso, una reforma laboral produciría un aumento indirecto de la contratación al rebajar los salarios, aunque en vez de usar este margen para contratar a más trabajadores (¿por qué iba a hacerlo? si no se modifica el volumen de producción, ningún empresario contrata, aunque sea gratis, para tener al trabajador de brazos cruzados) el empresario lo percibirá en forma de beneficios (igual que las subvenciones para la contratación, que es puro beneficio empresarial). A medio plazo, una caída en los costes medios unitarios provocará una reducción en la inversión en equipos, propiciando un modelo productivo basado en la mano de obra barata, de baja productividad, especialización y valor añadido.

Desde los más directos de las ayudas, avales y salvatajes bancarios; a los indirectos como la reforma laboral, todas ellos son mecanismos de transferencia de renta de las clases trabajadoras a la clase pudiente, formas que tienen los accionistas y bonistas (es decir, de los capitalistas) de evadir las consecuencias de sus inversiones, de transferir sus pérdidas a toda la sociedad, de salir de la crisis, no sólo sin ver mermado su patrimonio, sino habiendo conquistado mayor espacio de poder económico y (por lo tanto) político.

En el permanente estado de excepción que vivimos en esta crisis, los económicamente privilegiados pretenden mantener y aumentar su nivel de renta mientras nos mantienen en permanente estado de shock. Al grito de ¡el barco se hunde! nos obligan a tirar por la borda, nosotros mismos, nuestros derechos, libertades y pertenencias, aligerar carga para ellos puedan mantener sus privilegios, poder y patrimonio.

Al final, todo este dolor a la población es causado porque los bancos se resisten a hacer unas ampliaciones de capital, y los accionistas a reconocer esas pérdidas, derivadas de la resaca tras la burbuja económica. Y están moviendo todos los hilos para evitar pagar esa factura, y pasárnosla a nosotros de mil formas distintas.

No es una crisis. Es una argucia. Es una estafa a todo un pueblo.

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