La mirada del mendigo

14 septiembre 2014

Opium

Filed under: religión — Mendigo @ 16:34

En las sociedades más avanzadas existe la opinión generalizada de considerar a las religiones como un fenómeno social inocuo para el individuo. Ello es debido a la poca importancia que la religiosidad tiene en nuestra cotidianeidad, habiendo relegado a la fe en el dogma a un rincón marginal de nuestras vidas.

El que la religión en nuestras sociedades post-industriales se consuma en pequeñas dosis no debería ocultarnos los efectos perniciosos que la fe en el dogma provoca en la inteligencia. Leves, cuando la exposición del individuo a la irracionalidad es moderada; en occidente nos ha costado siglos erradicar la epidemia de fanatismo, enfermedad que se transmite en un medio ignorante como las bacterias lo hacen ante la ausencia de higiene. La cultura es la higiene de la mente, previniendo su contaminación por lo absurdo.

(existe una correlación clara entre religiosidad de una sociedad, PIB per capita y tasa de alfabetización, a quien le interese puede consultar los datos).

Sin embargo, cuando la exposición al dogma es mayor, frecuentemente en sociedades donde la religiosidad es una pandemia, se aprecian en toda su crudeza sus devastadores efectos sobre la inteligencia. A continuación una serie de ejemplos de perturbaciones psicológicas causadas por la exposición intensa y prolongada, seguramente desde la infancia, a la religión, en individuos que seguramente tienen una base somática, el cerebro, perfectamente sana. Nacieron normales pero el entorno impregnado de religiosidad afectó a su desarrollo hasta obnubilar su juicio de forma similar a los trastornos cognoscitivos que podemos apreciar en toxicómanos.

Ejemplo de cuán imbécil puede llegar a ser un cristiano.
Ejemplo de cuán cretino puede llegar a ser un judío.
Ejemplo de cuán criminal puede llegar a ser un musulmán.

No es ya que entre todo grupo de población puedes encontrar casos de imbéciles, cretinos y criminales, sino que esas desviaciones patológicas han sido causadas por la exposición dosis masivas de totalitarismo religioso.

Es por ello que propongo solicitar a la OMS la inclusión de la religión, es decir, la superstición sistematizada, en el registro de enfermedades mentales.

Si la exposición es baja, la enfermedad cursa con una leve sintomatología, pero según aumenta la dosis de credo inoculada en el organismo los efectos son devastadores. Particularmente cuando la exposición tiene lugar en las fases de desarrollo de la conciencia, en los niños. Y particularmente las religiones se centran en inocular su carga de culpa y represión en edades lo más tempranas posibles, cuando las impresiones son indelebles y la capacidad de defensa mínima. Las religiones deben apresurarse para grabar sus ideas en la mente del creyente antes de que ésta genere anticuerpos contra las ideas absurdas y grotescas.

Por ello también sugiero considerar la enseñanza confesional una forma de adoctrinamiento (enseñanza de una doctrina religiosa) y, por lo tanto, de abuso infantil.

La falta de sostén intelectual de las religiones obligan a perpetuarse mediante esta bajeza, pues en la arena de las ideas no se tendrían en pie ni un asalto en un individuo no condicionado desde la infancia.

Sabemos de antiguo que la dosis es la que hace la medicina, pero también el veneno. Es este principio el que se enuncia en las sociedades más civilizadas para considerar tolerable el conocimiento precientífico, e incluso otorgarle efectos beneficiosos. Puedo entender que, como otro tipo de drogas, la religión puede suponer un lenitivo para aliviar, quizá aturdir el dolor existencial. En un mundo que fluye, como nos enseñó Heráclito, el ser humano arrastrado por la corriente tiene una comprensible necesidad psicológica de encontrar un punto firme, un asidero. Por mucho que buscarlo en la religión es tan ridículo como evitar caer por un precipicio agarrándose a su sombrero, hay muchas personas que lo encuentran reconfortante.

Este efecto balsámico en bajas dosis no nos debe dejar de prevenir contra una sustancia con fuerte carga adictiva, especialmente y como otras drogas en individuos que ven cómo el suelo cede bajo sus pies. Y sus efectos sobre las facultades cognoscitivas e intelectivas son tan lesivos como los causados por otros estupefacientes, que pueden ir desde ver apariciones de la Virgen a querer apuñalar a tu propio hijo porque una voz en su cabeza así te lo ordena (Abraham, patriarca y modelo de las tres religiones semitas, individuo que en nuestras sociedades modernas estaría confinado de por vida en un hospital mental).

Toda mi vida he luchado contra el fascismo, como expresión política de la irracionalidad, de la bestialidad humana. Pero cada vez soy más consciente que el fascismo no es más que una religión, en la cual la patria es analtecida a modo de sucedáneo de la divinidad. El patriotismo es el recambio de las élites a una idea de Dios deslegitimada, arrinconada por el avance de la razón y la ciencia.

Una expresión ubicua en el mundo musulman es el Takbir: Allahu akbar. Precede o continua a una acción en extremo torpe, absurda o inmoral. El grito de Allahu akbar! supone hacer una pausa en el discurso de la razón, vendarle los ojos a la conciencia, embotar la inteligencia ahogándola en fanatismo para que todas las potencias del cuerpo no se rebelen contra algo que naturalmente les repugna.

¿Cuál es la traducción de este exabrupto coránico? La mejor traducción al español del Takbir es el conocido eructo del despojo humano con fajín: ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!

El significado es exactamente el mismo, la exaltación de la animalidad, la suspensión temporal del raciocinio (sea para lanzarse contra los alfanjes o bayonetas enemigas, sea para decapitar a uno o a mil prisioneros, sea simplemente para asumir la realidad como predestinación).

La religión, como el fascismo, es totalitaria: exige plena sumisión del individuo (musulmán = el que se somete), en todos los aspectos de su vida, incluso en los más personales, aspirando al control de toda la sociedad (necesita la unanimidad, la ausencia de crítica para perpetuar su ridiculez). En una sociedad plural y abierta, la superstición se bate en retirada. Los monstruos se esconden entre las tinieblas, bajo la cama del niño que aún cree, que aún no sabe.

La religión, el fascismo entre ellas, crea un ente superior: el Dios-Nación, ante cuya inmensidad el resto del mundo no es nada. Si Dios es infinito, el valor del resto del universo tiene de cero en comparación. Por ello el indomable ruso nos advertía: si existiera Dios, habría que matarlo.

Un ejemplo sacado del Tanaj judio (vamos, de la Biblia):

Aquel mismo día, Josué se apoderó de Maquedá y pasó al filo de la espada a la ciudad y a su rey, consagrándolos al exterminio junto con todos los seres vivientes que había en ella. No dejó a nadie con vida, y trató al rey de Maquedá como había tratado al rey de Jericó.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Podéis seguir leyendo la continuación en Dios es amor, pero ya os prevengo del restultado: a continuación hacen lo mismo en otras cuatro ciudades palestinas. ¿No parece que haya cambiado mucho el cuento, verdad?

En realidad, el exterminio que los nazis hicieron contra el pueblo judío no es más que lo que su libro sagrado preconiza…sólo que en sentido opuesto, con los judíos en el papel de víctimas, en vez de verdugos.

Pero una acción depravada, y el exterminio de una ciudad es una acción abyecta, considerado una vileza y un crimen de guerra desde hace milenios, lo es independientemente de quién juegue el papel de víctima y verdugo. Esto cabe dentro de cualquier inteligencia sana, que la maldad de una acción no depende de la identidad de los actores. Los nazis no son perversos porque fueran rubios y hablasen alemán, sino porque mataron industrialmente a seres humanos (de toda condición, en lugar preeminente, judíos).

Esto, insisto, es entendible para cualquier cerebro normal. Sin embargo, Allaju akbar!, y a partir de aquí ya se puede admitir el genocidio de un pueblo, si esto complace la sed de sangre de mi Dios-Nación, ya sea Allah y la Umma o comunidad de creyentes, Yahveh y la limpieza étnica del sionismo, o la España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio). Puede ser llenar España de fosas, bombardear Gaza con fósforo blanco o masacrar a la comunidad yazidí, todo crimen es fútil si se compara con el infinito del Dios-Nación. Después de todo, quizá el fin último de la institución social que es la religión es la legitimación de la guerra, la justificación del crimen tribal en provecho de las oligarquías.

Es curioso cómo el relato bíblico tiene el mismo argumento de una peli mala de Hollywood: el prota mata, mata y mata (indios, vietnamitas, pandilleros, alienígenas…). Se pasa toda la peli matando y, sin embargo, es el bueno. Pero no es bueno por sus acciones (es un criminal) sino que es considerado como bueno antes e independientemente del análisis de sus acciones. Cometa las atrocidades que cometa, el guapo prota seguirá siendo el bueno de la peli. Es de mi secta, de mi tribu, el relato llama a la identificación del espectador con el buen criminal, con el justo asesino.

Exactamente igual que la Biblia, la historia del pueblo psicópata ungido por Dios. Y llevamos con esta deformación moral toda la historia, hasta nuestros días: Así matan los drones de EEUU en Iraq.

Usan robots volantes para ametrallar por control remoto, incluso a quien yace herido en el suelo. Pero son los buenos. Es fácil cuando tienes el monopolio de la información y la opinión, el púlpito televisivo.

13 junio 2014

La glorificación de la irracionalidad

Filed under: religión — Mendigo @ 20:27

Me desayuno con las siguientes noticias:

En la España cañí y olé:

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En la cara luminosa del mundo

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En la trastienda:

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Religión, superchería, exaltación de la tribu, impulsos primarios.

Manifestaciones diversas del impulso gregario propio del orden de los primates al cual pertenecemos, en las cuales el alivio psicológico que proporciona el sentimiento de pertenencia al grupo anula cualquier amago de empleo de las capacidades intelectivas que nos diferencian del resto de los monos, y que podrían cuestionarlo o siquiera relativizarlo. A esta suspensión temporal y selectiva de la racionalidad se le denomina fe y/o patriotismo (tantas veces sinónimos) y de forma aberrante es promocionada por las estructuras de poder como una cualidad positiva, una virtud teologal o ciudadana. Cuanto más vehemente es su defensa de la fanática irracionalidad, más se ensalza y premia socialmente al sujeto, estableciéndose una carrera por desandar los peldaños evolutivos.

Igualmente podrían promocionar el alcoholismo o el consumo de opiáceos. En la turbación intelectual (borrachera) a la que conduce el adoctrinamiento desde la cuna, el drogadicto no es capaz de darse cuenta de su propio patetismo, ya que entre los vapores de la dogmática absenta los monstruos de su imaginación parecen reales.

absenta

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Para terminar, un breve documental sobre las operaciones de limpieza para la preparación del circo deportivo brasileño, incluido el exterminio de meninos da rúa por los Esquadrões da morte (policías o militares ganándose un sobresuelto para la oligarquía local). Para gringo (não) ver.

Visto en Jaque al Neoliberalismo.

12 junio 2013

El cepo

Filed under: política,religión — Mendigo @ 11:15

Sigo contando cosas de mi periplo eslovaco. En general, el nivel de vida empieza a ser homologable con cualquier otro país europeo, aunque quizá la percepción esté distorsionada por la cantidad de coches nuevos que circulan por las carreteras, bastantes de alta gama. Pero según viajamos más al Este empieza a emerger otra realidad: la pobreza atroz en la que vive una minoría étnica en Eslovaquia: los gitanos. Son casi un 10% de la población eslovaca.

Prácticamente ausentes de la parte occidental y noroccidental (la capital y los Tatras, las Eslovaquias oficial y turística), viven en barrios y pueblos alejados de los núcleos urbanos en la zona central y oriental del país. La separación física es muchas veces tan evidente como la social: incluso en algunas villas han construido muros para separar el gueto del resto de la ciudad. Viniendo de un país que se afanó en entregar todos los judíos que pudo a las cámaras de gas, debería esperarse que guardaran algo más las formas.

Hay un enorme salto entre cómo vive el gitano menos pobre, y el nivel de vida normal. Es una población determinada socialmente a la pobreza. Pero hay diferencias: en algunas zonas los gitanos viven en situación de pobreza. Pero en otras, las más, subsisten en condiciones de miseria atroz.

Vamos a hacer un alto en la descripción para clarificar la intensidad de las palabras. Yo he crecido con gitanos en el colegio, gitanos que venían del poblado de chabolas que había en lo que ahora ocupa un Carrefour y unos altísimos bloques de pisos al lado de la M-40. De chaval iba a rodar con la bici hacia Arganda, y pasaba por la incineradora de Valdemingómez, una montaña, no monte sino montaña de basuras a cuya ladera se asentaba otro poblado chabolista. Niños vivendo entre los desperdicios de una ciudad que les ignoraba. La marginación de los gitanos en España es vergonzosa, y créaseme cuando afirmo que mi idea de la miseria no está en modo alguno temperada o matizada.

Pues bien, lo que pude encontrar en Eslovaquia son varios escalones más en la escala de la degradación humana. De hecho, no creía que estas condiciones de vida pudieran darse en este continente.

Por ejemplo, se me quedó grabado unos bloques de edificios donde vivían los gitanos, en las afueras de una antigua ciudad minera: Banská Štiavnica. Las afueras significa a tres kilómetros de la ciudad, por una carretera destrozada, en el puerto. Ignoro cuál debió ser la función original de esos edificios, quizá una estación de esquí porque quedaban las torres de unos remontes. Ahora están en condiciones deplorables, sin luz eléctrica ni ventanas, con los huecos tapados por cartones y cortinas raídas. La impresión que daba el lugar era penosa, lamentable. Y en el descampado, entre la basura, jugaban una bandada de niños. Porque esa es otra característica, la población gitana es tremendamente joven, muchísimos niños o adolescentes, en el caso de las niñas ya embarazadas.

Yo pasé por ahí a finales de Abril, y aún quedaban montículos de nieve sucia. El puerto no era muy alto, unos 1.200m, un poco más alto que la ciudad. Pero esa altura en Europa oriental es terrible: sólo para que os hagáis una idea, los robles desaparecen a los 300m para dar paso a las hayas. Las cuales no viven por encima de los 600-800m según la exposición. A partir de esa altura, sólo consiguen vivir las especies más resistentes al frío: los abetos y alerces. O, por ejemplo, otro dato: nosotros tuvimos que aplazar el viaje, porque quince días antes todo el país estaba cubierto por un temporal de nieve, y tendríamos que haber llevado cadenas hasta para circular por las ciudades, en los valles.

La idea de niños sobreviviendo en un edificio sin ventanas, sin más calefacción que lo que recojan para quemar, en el infierno blanco que debe convertirse ese lugar en invierno, me espantó el sueño más de una noche. Y de nuevo, creo que después de haber dormido tan ricamente en una furgo a -15ºC, vale como medida de lo que considero un infierno helado. Vamos, no soy ni exagerado ni melindroso, y menos con el frío. Por curiosidad, leo que la temperatura mínima registrada en Eslovaquia fue en una población cercana, en el valle de Zvolen (inversión térmica): Vígľaš, -41ºC.

La cuestión es que aún encima, es la parte privilegiada de la sociedad eslovaca la que se queja de la situación, por las incomodidades que comporta convivir con la pobreza, a veces la miseria extrema, en la patio trasero de su casa. Mala imagen, pequeños robos para poder sobrevivir… Realmente, si yo me viera reducido a vivir en esas condiciones infrahumanas, lo que desearía es arrancarle el corazón al primer puto eslovaco paliducho que me cruzase y comérmelo, beberme a tragos su sangre. En el infierno sólo viven los diablos, y debo decir que, sorprendentemente, sus terribles condiciones no han acabado con la humanidad de este pueblo. Al menos los niños reían.

En las noches que pensaba en ello, se me ocurrió la teoría del cepo, que paso a continuación a exponer.

Pongo un ejemplo: la doctrina social de la Iglesia aplicada a la sexualidad femenina. Por un lado, tenemos el rechazo de la curia a la educación sexual en las aulas. Consideran inapropiado hablar de relaciones sexuales, de masturbación, de contracepción…a los adolescentes, siendo mucho más apropiado que reciban esa información picoteando en su entorno, a escondidas, y por canales no confiables o rigurosos (vamos, con los amigos o en páginas porno). La curia considera anatema que se enseñe a los y las preadolescentes algo tan simple como colocar un preservativo, tanto los que son de su grey como los que no. Es más, desde sus colegios y catequesis, hacen contracampaña entre los niños a los que tienen acceso previniéndolos contra el uso de métodos anticonceptivos.

Pero por otra parte, en un ejercicio de cinismo, dan categoría humana al embrión (sólo para algunas cosas, pues no lo bautizan ni le dan la extrema unción en el caso de aborto espontáneo). Identificando el huevo con la gallina, la bellota con la encina, confundiendo la propia doctrina tomista del acto y la potencia se aprestan a criminalizar el aborto, ellos, que han llevado a criminales bajo palio. Esa reata de viejos supersticiosos acusan a la mujer que aborta, católica o no, de homicida, y con la boca pequeña también a la mujer que usa anticonceptivos (pues efectivamente, siguiendo su doctrina, al impedir la implantación en el útero del óvulo fecundado se está produciendo el asesinato de un ser humano…cada mes). Y para cerrar el círculo, su conservadurismo y misoginia ha aplastado con el mazo del reproche social a las madres solteras, llevándolas a la miseria, al rechazo social y durante muchos siglos a la prostitución o la mendicidad.

Ambas restriciones operan sobre la sexualidad femenina como un cepo lógico, que se cierra sobre su cuerpo, apresándolo. Cada mandíbula del cepo, por un lado, impide cualquier alternativa, cualquier movimiento, que no sea su modelo imposible de mujer: la virgen-madre. Imposible de alcanzar ese detestable ideal femenino, las mujeres se ven en la tesitura de elegir la pureza estéril, o mancillarse con el sexo pero dentro de la urdimbre social que forma el matrimonio.

Por lo tanto, la condena por un lado de la educación sexual y los métodos anticonceptivos, y por el otro del aborto y de la maternidad monoparental, en los más infamantes términos, no es más que una trampa lógica para conducir a la mujer por los senderos del Señor. No pertenecen a la base de su doctrina sino que son prevenciones sobrevenidas, puertas que se le van cerrando a la mujer, católica o no, para conducirla al redil del patriarcado, con sus deseos sometidos a la función reproductora. El objetivo es atar en corto a la mujer, impedir que adquiera pleno dominio de su vida (sexual, reproductiva, y por lo tanto sentimental, laboral, económica…es decir, de su vida plena); los condones o el aborto son sólo excusas para lograrlo. Básicamente, se trata de atarle las manos a la mujer con sus propias trompas de Falopio.

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Y ahora vuelvo a donde me quedé, en ese edificio ruinoso en Banská Štiavnica.

El Estado racista eslovaco (y húngaro, y rumano y…y francés, italiano o español) también ha puesto un cepo lógico bajo la población gitana (¡ciudadanos eslovacos!). Por un lado, los condena a la miseria, reduciéndolos a vivir en las zonas más deprimidas del país, sin ofrecerles unos niveles de vida humanamente aceptables. No se asegura de la escolarización de los niños (a cualquier hora del día, su ocupación es recoger chatarra o pulular por los centros comerciales) ni de la capacitación profesional de los jóvenes. Esta disfuncionalidad para el mercado laboral sirve de base para ser sistemáticamente apartados del sistema económico reglado y conducidos a la subsistencia en las rendijas económicas del sistema, realizando trabajos serviles o recurriendo a los pequeños hurtos para sobrevivir.

Porque los eslovacos son católicos, de hecho muy católicos, pero siguen al pie de la letra el sistema de castas hindú. Los gitanos son los parias, los dalit o los burakumin de las sociedades europeas, los individuos sin casta, empujados a vivir en los márgenes del sistema.

Al serles apartadas todas las escaleras de ascenso social, la educación y el trabajo, la desigualdad se perpetúa a través de las generaciones. El sistema de discriminación racista opera fácilmente al destacar su tez oscura respecto de la mayoría eslava, o de las minorías magiar o germánica. Así, incluso en el improbable caso de que un joven consiguiera formarse y optar a puestos de mayor capacitación, sería inmediatamente relegado por la desconfianza y rechazo que genera el color de su piel. De esta forma se crea un círculo vicioso de exclusión social y marginalidad que no conduce más que al abismo social.

La trampa lógica en su enunciado más sencillo: no invertimos en programas de integración, de refuerzo educativo, talleres profesionales, para quebrar la cadena de exclusión en esta generación. Pero lamentamos tener unos vecinos sucios y rateros, que molestan y dan mala imagen. Si el cepo anterior operaba sobre todas las mujeres, católicas o no, este cepo se cierra sobre toda la población gitana. Y aquí no hay camino de salvación, el cepo se cierra sobre la presa sin alternativa alguna, impidiendo a toda un pueblo ascender socialmente, manteniéndolo anclado a los cimientos de la sociedad. Una maldición, la miseria identificada con la raza, que se pasa de padres a hijos.

La cuestión es que esa política racista es, además de miserable, tremendamente torpe. La integración funciona, cuando se hacen esfuerzos en inclusión, se insiste y se insiste, estos dan sus frutos. Pero si prefiere dedicar el dinero a otras cosas en vez de reparar la brecha social, evidente, que cruza la sociedad de lado a lado, el problema se agranda. Con la altísima natalidad que existe entre la población gitana, supongo que algo habrá tenido que ver la iglesia católica eslovaca en impedir cualquier programa de control familiar, dentro de unos años el problema será mucho mayor. Si ayer se podría haber solucionado invirtiendo X, mañana habrá que invertir 10X. Pero la población percibe a la población gitana como causa, y no como víctima de su propio sistema de segregación racial, así que cada vez son menos receptivos a invertir fondos en políticas de inclusión social de esa minoría, enquistando el problema. Problema que sólo puede acabar degenerando por esta vía en la violencia, en las razzias de los fascistas en Hungría, en el deseo común de “que se vayan”. ¿A dónde, si son eslovacos?

A no ser que sólo se considere eslovaco a personas de tez macilenta, entonces estamos creando un Estado racial clavadito a la concepción nacionalsocialista. O a no ser que consideremos que darle formación a un gitano es desperdiciar el dinero, pues no sacará provecho de ella. Entonces abrazamos la ideología eugenética del nazismo, considerando a los gitanos una especie humana inferior, que debe su situación a su propia esencia, sus limitaciones biológicas, y no las circunstancias ambientales, sociales, que perpetúan su miseria. La alternativa ideológica a la igualdad, la fraternidad humana es la barbarie, el fascismo. Y en Europa cada vez gana más adeptos.

Inciso personal: mi madre es maestra, y se rompió los cuernos en el Madrid de los ’70 procurando que sus niños gitanos acudieran regularmente a clase, rompiendo las reticencias de los padres, insistiéndoles, haciendo pedagogía también con ellos. En unos casos funcionó, en otro no, pero aquellos niños que logró mantenerlos amarrados al sistema educativo, ahora son padres que nadie les tiene que decir que lleven a su hijo al colegio, porque saben de su importancia. Cuando en el barrio alguno de sus antiguos alumnos la saluda, y especialmente los que le dieron más guerra, por supuesto los gitanos, pero no sólo ellos que en el barrio había circunstancias muy jodidas, ella se emociona de verlos ya como hombres y mujeres hechos y derechos. De haber ayudado a romper la cadena que pendía sobre ellos y que les impedía alcanzar el destino al que aspiraban todos los demás.

La educación funciona, es un esfuerzo que da sus frutos, esto es un hecho empíricamente verificable y verificado a lo largo de los tiempos. Lo alternativa es odio, barbarie, racismo, fascismo.

Por cierto, que la sociedad está plagada de cepos, de trampas lógicas como las anteriores. Por ejemplo, la que somete a los inmigrantes sin papeles. Sin permiso de residencia no hay contrato, sin contrato no hay permiso de residencia. Solución: no existas.

Otro ejemplo del primer tipo (la sexualidad femenina según el catolicinismo), que sí que deja un camino alternativo, el que sufren los jóvenes titulados: nadie les contrata porque no tienen experiencia, pero así jamás lograrán tenerla. Solución: trabaja gratis de becario, en prácticas… (amortizando el puesto de trabajo de un trabajador experimentado o, al menos, tirando a la baja su sueldo).

Se me olvidaba comentar un aspecto de lo que vi en la sociedad eslovaca. La población gitana no tiene nada, pero aún se tienen los unos a los otros. Ahora bien, hay quien ni siquiera tiene eso. La situación de los vagabundos allí es terrorífica, propia de otras épocas. Vivir en la calle es muy duro, y cada vez lo vemos más en nuestras calles, pero allí la gente que vive de la mendicidad está completamente arruinada, no me refiero evidentemente a su peculio, sino físicamente. Es decir, la sociedad eslovaca es feroz, más que la nuestra, también con los que son de su misma etnia y se han quedado desenganchados del carro del progreso y la prosperidad capitalistas.

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Nota: Fotos sacadas de la página del fotógrafo eslovaco Andrej Palacko

11 junio 2013

Matemáticas en misa

Filed under: religión — Mendigo @ 10:51

Perdón, ya sé que dos entradas en tan breve lapso de tiempo es ser demasiado plomazo, pero Javi acaba de subir esto y es demasiado bueno para no fusilárselo.

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¡Matemáticas en misa ya!

Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.

Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.

Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.

Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro.

Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios.

Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.

Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.

Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.

Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas.

Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.

En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.

Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.

Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas.

Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.

Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.

Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres, alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e incluso a las autoridades eclesiásticas. Tal vez así contribuyamos a que se entienda mejor lo que está ocurriendo en relación con la enseñanza de la religión en los centros sostenidos con dinero público.

4 abril 2013

Religión albóndiga II

Filed under: religión — Mendigo @ 0:24

Entrada continuación de Religión Albóndiga, o dicho de forma más culta, ejemplos de sincretismo religioso en el cristianismo.

Aquí tenemos al Dios solar Ra, destruyendo a la serpiente Apep, encarnación del mal y enemiga eterna del orden cósmico, el Maat. Cada noche, Apep, como deidad de la oscuridad, se enseñoreaba del mundo y al alba, era vencida por un triunfante Ra, que emergía en su carro solar por oriente.

Otra versión simplificada de uno de los mitos egipcios más antiguos (y eso es mucho decir), esta vez sobre un soporte de papiro:

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¿A qué nos suena esta representación? Divinidad alanceando a la serpiente, símbolo del mal, el enemigo del orden divino…

¡Efectivamente! El mito de San Jorge y el Dragón, la leyenda de un militar capadocio (interior de la actual Turquía) integrado en las legiones romanas que fue santificado primero por la tradición, luego por la Iglesia, y al que muchos siglos más tarde se le fueron asociando leyendas como la de ser un caballeresco dragonicida. Más esperpéntica aún es situar a este legionario “turco” en medio de la batalla de Alcoraz (Huesca), entre las tropas del reino de Aragón y las de Emirato de Zaragoza (y de ahí viene la festividad de Sant Jordi), en un relato calcado al de la aparición de Santiago (matamoros) en la batalla de Clavijo.

Ninguna creación humana es completamente original, todas las manifestaciones culturales se apoyan en un sustrato preexistente, tomando mitos de otras religiones o populares, en una mezcla abigarrada que frecuentemente acaba en contradicciones que los teólogos del sistema se esfuerzan en explicar. Vamos, que todas las religiones incluyen aspectos de otros cultos más antiguos. Pero en el caso del cristianismo, según uno va desgranándola, se va preguntando si tiene realmente algo original o es todo un mal refrito de partes diversas cogidas con alfileres.

Por cierto, también sobre mujeres, dragones, serpientes y otros monstruos en la religión, Javier Azpeitia escribió un precioso artículo en El Diario: Nuestra vida entre serpientes

Y de paso, su continuación: La Iglesia, los niños y la invención del amor

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