La mirada del mendigo

25 junio 2014

La judicatura es marxista

Filed under: política — Mendigo @ 9:43

Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Pontemierda.

CASO A
Hechos: Dar una paliza y acuchillar a la víctima, estando el agresor en estado de embriaguez.
Sentencia: 18 meses de prisión (el agresor no entrará en la cárcel)

CASO B
Hechos: Estar en el mismo grupo en el que alguien arrojó colorante a una piscina, salpicando también el traje del gerente, el cual sufrió un empujón (probablemente dio también alguno).
Sentencia: 36 meses de prisión (que exigen cumplimiento en el centro penitenciario, estando una de ellas embarazada).

Entre ambas sentencias sólo median unos días.

Uno de los principios básicos de la administración de Justicia es que debe ser proporcional.

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Realmente, se podría acabar aquí la entrada. Todo comentario ulterior es inane para alguien con dos dedos de frente, pero como me lo pide el cuerpo, voy a continuar aporreando el teclado. Aunque sólo sea para desahogarme.

No se ha podido probar que fueran estas dos profesoras de gimnasia las que arrojaran la pintura y, en cuanto al empujón, el encargado testificó que fue obra de un hombre. Simplemente, fueron identificadas por el encargado (una de ellas había trabajado allí hacía unos años) y han servido de cabeza de turco para la Fiscalía (que recordemos depende del gobierno, y se circunscribe en otras sentencias del mismo cariz). Esa misma Fiscalía que actúa como abogado defensor, si la categoría social del reo lo merece. Vergüenza.

Esta sentencia es un claro ejemplo de lucha de clase. La Fiscalía y la Magistratura han seguido un criterio de clase. Este tipo de violencia es ejercida de forma habitual por la burguesía y la clase social que le sirve de podium, peana o pedestal, para defender sus intereses de clase, esto es, sus privilegios. Cuando la lucha de clases es aplicada en un sentido, de arriba a abajo, se enmarca en el funcionamiento normal del sistema (dura lex, sed lex). Sin embargo, aquellos casos esporádicos en que la lucha de clases opera en sentido inverso, vertical ascendente, es considerada delincuencia y reprimida con saña.

Nota 1: Compárese la violencia de salpicar con pintura un traje, con la violencia de encerrar a dos personas durante tres años. Y es violencia, ya que no van de buen grado sino que se forzará su voluntad. La violencia del Estado es tan apabullante que no precisa emplear la violencia física, pues el agredido sabe que ante ella no cabe resistencia. Si alguien entra en tu casa y te conmina a que le des el dinero o te da una paliza, y te golpea para lograr forzarte a ello, es violencia. Si entra un grupo de asaltantes con armas de fuego, sigue siendo violencia aunque no medie una pelea o ni siquiera una mala palabra, ya que es tan evidente el desequilibrio y tan poderosa la amenaza que cedes ante ella. La coacción de la voluntad por medio de la fuerza, o de la amenaza de su uso, es violencia. El Estado destila violencia en cada uno de sus engranajes, aunque sólo en los escasos momentos en los que alguien se atreve a resistirla se muestra explícita como agresión física.

Si estas trabajadoras se negasen a entrar por su propio pie en prisión, sería llevadas a rastras por la policía.

Nota 2: Pontemierda es una villa terriblemente clasista, lo ha sido durante décadas como ya relata el mismo Castelao (por otra parte, no más que cualquier otra pequeña capital de provincias). Esta sentencia no es más que un botón más de la superioridad y el desprecio con el que una minoría de pontemierdeses (los PTV) trata al resto de la ciudadanía, especialmente los que vienen de las aldeas (y no es ni sombra de lo que yo recuerdo cuando era niño). Por cierto, Raxoi pertenece a una de esas familias de pontevedreses de toda la vida. Nada pues de lo que extrañarse. Aquí siempre se ha vivido la guerra de clases, o mejor dicho, el linchamiento de clase (no se puede hablar de lucha cuando los golpes sólo caen en una dirección). Los niños bien saben perfectamente a qué clase pertenecen y, de hecho, hacen todo lo posible por remarcarlo. La clase alta siempre han tenido una exacerbada conciencia de clase, mucho antes de que naciera Marx. La novedad, el peligro, es que los de abajo la adquieran, y con ella la noción de sus intereses.

Nota 3: Sí, conozco a las víctimas (porque son víctimas, víctimas de una agresión perpetrada por la Fiscalía que ha empleado sobre ellas una violencia inaudita). Una sólo de vista, íbamos al mismo gimnasio; y la otra algo más porque fue monitora de aerobic de mi compañera. Nunca me cayó ni medio bien, realmente. Pero eso ni quita ni pone para que me parezca que han sufrido una aberración legal, ciñéndose a la letra de la ley para mingitar sobre cualquier aspiración de pretender el ideal de Justicia. Una agresión, una agresión de clase, una marranada de PTV para dar un escarmiento a la chusma que protesta.

Nota 4: En el mundo al que aspiro, los responsables de la agresión a estas dos mujeres deberán sentarse en el banquillo a rendir cuenta de sus actos. Y, probablemente, sí que merezcan pasar una temporada entre rejas, probándose otro calzado.

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No juzgues a nadie sin haber caminado dos lunas con sus zapatos.
Proberbio sioux

20 junio 2014

Drones

Filed under: pacifismo — Mendigo @ 1:42

Hay temas que me producen un reflujo gástrico nada más pensar en ellos. El de los drones, máquinas matando seres humanos, es uno de ellos. Por lo tanto, es un tema que hasta ahora había preferido evitar darle muchas vueltas, al menos sin antes tomarme un protector gástrico. La cuestión es que no sé ni dónde ni cómo llegue a este vídeo:

Propaganda de material bélico, no es que el vídeo tenga nada interesante, la cuestión es que tras echarle un ojo me quedé cavilando y…acabé llegando a una conclusión: ¡hostia!

Recapitulemos un poco. Los drones empezaron siendo pequeñas aeronaves que eran usadas principalmente en misiones de observación, especialmente indicadas para trabajar tras las líneas enemigas o en una zona no asegurada: si eran derribados, la pérdida no era grande. En poco tiempo los drones asumieron también el cometido de ataque a tierra, pero aunque se habla de aviones no tripulados, en realidad se trata de aparatos tripulados a distancia, al menos la decisión de matar sobrevolando una aldea de Yemen es tomada por un tipo con un monitor y un joystick en el desierto de Nevada. La desconexión emocional entre víctima y asesino es de esta forma máxima, la carga moral de apretar el gatillo es poco mayor que la de un videojuego. No hay remordimientos, y el soldado puede volver esa tarde a casa a jugar con sus hijos en el jardín, después de haber bombardeado una polvorienta aldea en las antípodas (geográficas y sociales) del planeta.

La evolución lógica es prescindir del tipiño del joystick guiando y dando órdenes al aparato por satélite. Las aeronaves son cada vez más autónomas, y una vez programadas en base pueden ser lanzadas, dejando en ese momento la decisión de sembrar la muerte en manos de una inteligencia artificial.

Los beneficios son muchos. Veamos, a los soldados hay que emborracharlos de religión y/o nacionalismo para que superen la natural repugnancia que sentimos a matar individuos de nuestra propia especie, invirtiendo la escala de valores hasta poner el asesinato como un valor positivo, es más, como el objetivo del soldado. Si dejas ese trabajo en manos de un robot te puedes ahorrar todas las chorradas de medallas, patria, gloria, honor, medallas, soflamas, himnos, desfiles, estandartes, capellanes castrenses, cruzadas, yihads y mierdas santas. El robot no va a pedir justificaciones idiotas que aplaquen su conciencia: basta programarlo y ejecuta las órdenes. Por otra parte, soldado es el que recibe la soldada, es decir, un mercenario que lleva a la alhóndiga su conciencia y deja que le pongan precio. Mucha patria, mucho amor por la bandera mucha mierda, pero si no hay paga aquí no combate ni el Tato…a no ser que recurras a la coacción (o coges el fusil, o eres fusilado).

Las levas forzosas son un medio para reducir el precio de la mano de obra en el negocio del crimen de Estado generalizado (es decir, la guerra). Pero lo de forzar a quienes luego pones armas en las manos siempre tiene su punto peligroso: no vayan a pensar y volver las armas contra quienes los violentan hacia el crimen. Por eso, es mucho más fiable, disciplinado y barato recurrir a los beneficios del circuito integrado.

El cine se imaginó a Terminator, es decir, robots-soldado de aspecto humanoide. Pero es el cine. En realidad, en el medio terrestre hay infinidad de irregularidades que hacen muy complejo desarrollar un soldado biónico. Por ahora sale mucho más barato seguir pagando a chicos de barriada pobre para que rasguen su inocencia empuñando el escopetón para pagarse los estudios. En el mar muchas tareas están ya automatizadas, pero al tratarse de grandes estructuras no hay rivalidad entre hombre y máquina, ya que hay espacio para albergar ambas en una unidad de combate.

Pero llegamos al cielo. Se dice que la fuerza aérea no gana las guerras, se necesita un ejército que ocupe el territorio enemigo. Con ella no se gana la guerra, pero quien tenga el control de los cielos no puede perderla. Y es en un medio continuo y fluido como el aire en el que una inteligencia artificial puede imponerse a la humana. Es entonces donde me di cuenta del potencial de los malditos drones.

Los combates navales son lentos, con naves que desplazan miles de toneladas, sin embargo en los combates aéreos la velocidad es determinante. Velocidad del aparato, y velocidad de reacción del piloto; un titubeo, un vacilación, una incorrecta interpretación de la situación de combate en vuelo supersónico (Mach>1) significa ser derribado (eufemismo por explotar en mil pedazos). Y aquí la máquina tiene ventaja, por la diabólica rapidez con la que piensa, pero también la frialdad con la que toma y ejecuta las decisiones.

Imagínese el lector un combate de ajedrez entre un campeón mundial y una máquina. Por ejemplo, el célebre enfrentamiento entre Garik Kasparov y Deep Blue en el 97. En la famosa partida, Kasparov acabó poniéndose nervioso por una serie de movimientos extraños del supercomputador, eso le llevó a obsesionarse y le condujo a la derrota. Ahora imagínate que ese torneo hubiera sido a vida a muerte; la presión que sufriría el humano, y que no alteraría a la máquina. Pues ésa sería la circunstancia de un hipotético combate aéreo entre dos aparatos exactamente idénticos, excepto en el piloto: humano y electrónico. La máquina no tiene miedo a perder la vida, pues nunca la ha tenido.

Como decía, el aire es un medio continuo, con propiedades fáciles de medir y de interpretar por un microprocesador (mientras que para los sentidos humanos no son tan evidentes variaciones diferenciales de densidad o presión). En estas condiciones, todo se trata de modelizar el comportamiento del aparato en cada momento, cargar los mapas en la memoria, y ya tienes un piloto que es capaz de aprovechar las características del aparato siempre al máximo, y por supuesto sin que las fuerzas le provoquen el desmayo (los pilotos llevan trajes especiales para reconducir la sangre de vuelta al cerebro y evitarlo). Los errores son corregidos al instante por acelerómetros y sensores de presión distribuidos por el aparato que advierten instantáneamente de, por ejemplo, una entrada en pérdida (desprendimiento de la capa límite). El cerebro electrónico es informado exactamente de dónde se produce y reacciona sobre las superficies de control para corregirlo, con una rapidez y exactitud simplemente inalcanzables para el ser humano.

Por otra parte, en el aire, a diferencia del mar, es crucial el peso. Un sistema autónomo puede prescindir de todos los interfaces con el piloto, además de todos los apoyos vitales (desde el traje anti-G que antes mencionamos, al asiento con eyección o el oxígeno). No hace falta mostrarle las informaciones en pantallas, para que el piloto las interprete. La interpretación es inmediata porque sensor y cerebro hablan el mismo idioma, el código binario. No hay pedales, palancas, botones, no hay lapso entre pensamiento y ejecución. Los sistemas del avión y su piloto son una sola unidad, a la cual un piloto humano sólo puede aspirar.

Aún hay más. Los duelos entre ases del cielo son cosas que quedaron para el album de fotos de la Gran Guerra. Ya en la Segunda Guerra Mundial los combates aéreos eran trabajo de equipo, y hoy en día ni siquiera cabe pensar en entablar un combate tipo dogfight. De hecho, hace ya tiempo que los aviones de caza dejaron de montar ametralladoras. La electrónica de los misiles reina sobre la aviónica, y los derribos se producen sin haber entablado contacto visual con el enemigo. Los combates son partidas de ajedrez de unidades entrando y saliendo de la zona de combate, y en este modelo de lucha, electrónico y táctico, un escuadrón de drones puede jugar sus cartas mucho mejor. Los miembros de un escuadrón deben estar compenetrados, para ello se ensayan las maniobras y están comunicándose en el combate. Pero la comunicación de un escuadrón de robots siempre será superior a los humanos, pudiendo compartir constantemente los datos de posición, velocidad y actitud de vuelo con el resto de “compañeros”, llegándose a comportar el escuadrón como una única inteligencia con varias extremidades.

Más aún, en su estrategia puede entrar el riesgo o sacrificio de uno o varios de los elementos, con la misma indiferencia con que tú puedes hacer un intercambio de piezas en el ajedrez. Alfil por dama, quién no estaría de acuerdo con ese intercambio? El alfil, claro, si tuviera consciencia de su propia existencia.

E incluso abundando en el aspecto económico, con un drone ahorras en el costosísimo entrenamiento de un piloto de combate, miles de horas de vuelo real y simulado para lograr un dominio del aparato que el ordenador tiene nada más salir de la cadena de producción. Ademán de que, por supuesto, un piloto electrónico no demanda salario ni una pensión al final de su vida útil. Y en el escenario de una guerra total, sabemos que el plazo para producir nuevos aviones que sustituyan a los derribados es más breve que entrenar nuevos pilotos. A este problema de falta de aviadores experimentados se enfrentó la Luftwaffe tras la Batalla de Inglaterra o los japoneses tras Midway, y mientras que los aviones alemanes (Stukas, Messerschmitt, Focke Wulf…) eran relativamente sencillos de pilotar (boom&zoom), los japoneses basaban gran parte de su superioridad aérea en aparatos que exigían una gran destreza del piloto. En su desesperación, acabaron montando a niños en bombas volantes (los Okha, flor de cerezo, qué bello nombre para cometido tan repugnante). Les enseñaban lo justo para dirigir el avión bomba a su objetivo, no tenían que aprender a despegar pues las “flores” eran dejadas caer a gran altura desde el intradós de un bombardero, los Betty, y desde luego no tenían que aprender a aterrizar porque simplemente el avión no tenía tren de aterrizaje.

Pensando estas cosas me fui dando cuenta de que el futuro de la guerra en los aires está en mano de las máquinas. Según mejoren, y ten por seguro que lo harán, la inteligencia artificial aplicada al combate aéreo ¿qué piloto humano se atrevería a enfrentarse a semejante rival? Los drones darán la superioridad aérea a aquella potencia que esté más adelantada en su desarrollo (drones contra humanos, y drones contra una generación anterior de drones), y como dijimos al principio, eso no es exactamente lo mismo que ganar la guerra, pero es sinónimo. Por otra parte, la evolución de los aviones no tripulados dejan obsoletos a proyectos cuyo desarrollo ha sido carísimo y no hace tanto que han entrado en fase de producción (como el Eurofighter o su primo-hermano el Rafale).

El potencial de esta tecnología es descomunal, y las consecuencias de su dominio, aterradoras. En un futuro inmediato, estas máquinas se convertirán en un arma que marque una diferencia cualitativa respecto al ejército que no cuente con ella, algo así como pasó con la carrera nuclear durante la Guerra Fría. Las grandes potencias, que serán las primeras en desarrollarla, serán aún más impunes a la hora de imponer su voluntad por medio de la violencia. Y sin pagar el precio político de las bajas, de los mutilados, de las deserciones.

Estamos, en suma, ante un fenómeno mucho más grande del que me imaginaba, una tecnología bélica tan disruptiva como lo pudo ser la aparición de las armas de hierro al final del calcolítico, que hicieron caer imperios y auparse otros en su lugar. La invención del estribo, el arco compuesto, las máquinas de asedio, el acero, la pólvora, la pólvora blanca, la dinamita o, finalmente, la fisión y la fusión nuclear, todas tecnologías que cambiaron o dirigieron el fluir de la historia. Si queremos entender y predecir el mundo en que viviremos, habremos de prestar atención al desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a la aeronáutica.

Nota: En la cabecera se trata de un Phantom Ray de la casa Boeing. Sobre estas líneas, el X-47B de la Northrop Grumman.

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Como complemento musical de esta entrada, algo que creo apropiado: un Requiem. Esta parte en concreto es el Lacrimosa del Requiem por mi amigo, de Preisner.

Si queréis la obra completa (esta interpretación me gusta aún más, poneos en el 0:24:40 o en 1:01:00 y preparaos, porque se os va a poner un nudo en la garganta).

13 junio 2014

La glorificación de la irracionalidad

Filed under: religión — Mendigo @ 20:27

Me desayuno con las siguientes noticias:

En la España cañí y olé:

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En la cara luminosa del mundo

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En la trastienda:

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Religión, superchería, exaltación de la tribu, impulsos primarios.

Manifestaciones diversas del impulso gregario propio del orden de los primates al cual pertenecemos, en las cuales el alivio psicológico que proporciona el sentimiento de pertenencia al grupo anula cualquier amago de empleo de las capacidades intelectivas que nos diferencian del resto de los monos, y que podrían cuestionarlo o siquiera relativizarlo. A esta suspensión temporal y selectiva de la racionalidad se le denomina fe y/o patriotismo (tantas veces sinónimos) y de forma aberrante es promocionada por las estructuras de poder como una cualidad positiva, una virtud teologal o ciudadana. Cuanto más vehemente es su defensa de la fanática irracionalidad, más se ensalza y premia socialmente al sujeto, estableciéndose una carrera por desandar los peldaños evolutivos.

Igualmente podrían promocionar el alcoholismo o el consumo de opiáceos. En la turbación intelectual (borrachera) a la que conduce el adoctrinamiento desde la cuna, el drogadicto no es capaz de darse cuenta de su propio patetismo, ya que entre los vapores de la dogmática absenta los monstruos de su imaginación parecen reales.

absenta

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Para terminar, un breve documental sobre las operaciones de limpieza para la preparación del circo deportivo brasileño, incluido el exterminio de meninos da rúa por los Esquadrões da morte (policías o militares ganándose un sobresuelto para la oligarquía local). Para gringo (não) ver.

Visto en Jaque al Neoliberalismo.

2 junio 2014

Plan B para derrocar al Bourbon

Filed under: política — Mendigo @ 18:55

Es bien sencillo: en una Democracia, gobierna el pueblo. El pueblo, expresado en las mayorías, es el único soberano. Todo acto de gobierno que se haga contra la voluntad del pueblo, prescindiendo de la voluntad del pueblo, es ilegítimo. Un Jefe de Estado que no haya sido elegido por el pueblo, en unas elecciones periódicas (pues el pueblo tiene derecho a cambiar de opinión, el mismo pueblo es una entidad dinámica), es un Jefe de Estado ILEGÍTIMO. Si el ciudadano Felipe Bourbon Glücksburg (sus apellidos correctamente enumerados y escritos) no es puesto en el cargo por el pueblo, sólo detentará ese cargo, pero no representará más que a sí mismo.

detentar
(Del lat. detentāre, retener).
1. tr. Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público.
2. tr. Der. Dicho de una persona: Retener lo que manifiestamente no le pertenece.

De acuerdo, qué cosas tengo. No vivimos en una Democracia, eso es obvio. De vivir en una Democracia el Ejército Español no hubiera participado en la invasión y saqueo de Iraq, un país que jamás había agredido a España, con una abrumadora mayoría de la población española en contra de esa vileza (las encuestas mostraban un 91% de rechazo a la guerra). Pero sabemos que se fue a la guerra, incluso el “representante” de los españoles, el inmundo bigotudo, patrocinó la guerra en una gira por países con asiento en el Consejo de Seguridad. Luego no vivimos en una Democracia. El pueblo no gobierna, la voluntad del pueblo no es soberana, existen considerandos por encima de su majestad e imperio.

Desde aquellos ominosos días no ha cambiado la legitimidad del poder. Por ejemplo, los recortes sociales son rechazados por el 85% de la población y, sin embargo, no es óbice para que se insista en ellos a pesar de que no cuentan con respaldo popular (ni mandato electoral, pues ningún partido los llevaba en su programa político, aún habiéndose redactado estos en medio de la crisis). Si viviéramos en una Democracia, si gobernase el pueblo, por definición nada podría ser hecho en las res publica contra su soberana voluntad.

Luego no vivimos en una Democracia. Quod erat demonstrandum. Como cualquier observador imparcial con un mínimo de capacidad de observación reconocería al punto.

No puede celebrarse el referendum porque, lisa y llanamente, la voluntad del pueblo español no es competente para determinar quién ocupa la Jefatura del Estado. La veleidad del cromosoma y los designios del Generalísimo de Todos los Ejércitos pesan más que la opinión de los 47 millones de ciudadanos que no hemos salido de un coño de sangre azul.

De acuerdo, no lo acepto pero me resigno. España no es una Democracia. Al menos que sea un Estado de Derecho. Que se cumplan las leyes, empezando por la ley básica del ordenamiento jurídico español: la Constitución.

Artículo 57
1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Pero resulta que el primogénito del Rey, es decir, el primer óvulo fecundado por un espermatozoide con corona con una secuencia genética XY, no es el ciudadano Felipe. Existes fundadas razones para creer que el primer vástago varón de Juan Carlos Bourbon es un ciudadano catalán, Albert Solà Jiménez. Que sea un hijo ilegítimo no contraviene en nada el artículo constitucional antedicho, que nada menciona sobre bastardías. Más ilegítimo es ocupar la Jefatura del Estado sin el mandato del pueblo.

parecidos razonables primogenito borbon albert sola

Por lo tanto, si no ha de cumplirse la voluntad del pueblo, al menos que se cumpla la ley. Dura lex, sed lex, o eso se les dice a las últimas víctimas de la represión judicial contra trabajadores que no se someten. Que se apliquen el cuento. Existe una sospecha fundada de que Felipe Bourbon no es el primogénito varón y que, por lo tanto, no le corresponde a él la corona. El Estado tiene medios sobrados para determinar la veracidad o falsedad de esta hipótesis, incluso sin obtener ni un solo glauco hematí: bastan con un análisis de sangre a familiares del monarca, y así no habría que violar su sagrada persona. Por cierto, a partir de hoy YA NO ES REY, pues acaba de abdicar, con lo cual sí que debería someterse a un requerimiento judicial para una prueba de paternidad. ¿Hemos de estar seguros de que se cumpla la ley, no? Si la Constitución dicta que la Jefatura del Estado es un asunto de cromosomas, hemos de asegurarnos de que se cumple tan peregrino criterio. Si la Ley prevalece, aplíquese con rigor, a las duras y a las maduras. Porque si Felipe ocupa el trono sin pasar por unas elecciones, será un Jefe de Estado ilegítimo. Pero es que si además lo hace sin que su padre pase por una prueba de paternidad, será un Jefe de Estado presuntamente ILEGAL. Y estará sometido a la amenaza de que en cualquier momento, cualquier análisis genético de un tejido de cualquier miembro de la familia real pruebe que está usurpando el trono a su hermano mayor y heredero legítimo de la Corona (que no de la Jefatura de Estado, cuya legitimidad la otorga el pueblo), el ciudadano Albert Solà. Y se siente, pero esas son sus leyes, las que intentan imponernos por encima de nuestra voluntad soberana.

Nota: Si el ciudadano Solà abdica, el siguiente en orden de sucesión no es el ciudadano Bourbon, son los hijos del señor Solà. Evidentemente, este señor jamás va a ocupar el trono ni muestra ningún deseo de ello, pero si el ciudadano Felipe Bourbon accede al trono después de la abdicación del señor Solà, sus hijos y sus nietos si los tuviese, el ciudadano Felipe estaría ya tan brutalmente deslegitimado que la corona no se sostendría en su cabeza ni haciendo equilibrios.

Aquí tenéis un plan B: exigir que se compruebe o desmienta esta hipótesis, que se dilucide la cuestión de la primogenitura del Rey y, con ella, la titularidad del legítimo heredero de la Corona. No es una cuestión banal.

Por este flanco se puede hacer mucho daño, a castigar las costillas.

Y ahora, a la calle!

Ahora toca moverse rápido

Filed under: política — Mendigo @ 12:27

O tendremos que aguantar otra sanguijuela 40 años más.

Es mucho más sencillo, menos traumático, impedirlo ahora, que una vez que esté enquistada. Pero la respuesta social debe ser contundente, incontestable. Que si se produce la sucesión sin consultar al pueblo que clama, sólo pueda subir al trono cubierto de vergüenza y oprobio. Que quede patente que es una imposición, que no interpreten nuestro silencio como consentimiento o aprobación tácita, que quede deslegitimado desde el día 0 para ocupar la Jefatura del Estado, tanto interior como internacionalmente.

A esta hora no he leído aún que nadie haya convocado nada en mi ciudad (cuando pueda editar, lo hago yo mismo), pero yo estaré a las 8 frente al Ayuntamiento defendiendo la DEMOCRACIA y seguro que no soy el único.

A por la Tercera!!!

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Nota: Es imprescindible forzar al P$O€ a mojarse de una vez. ¿Está de acuerdo con un referendum (aunque luego apoye la monarquía) o tampoco esta vez le toca al pueblo decidir sobre lo que le atañe? La Ley de Sucesión se tramitará a la carrera, y el PP buscará un consenso con el P$O€ (porque no lo va a obtener de ninguna otra parte, más que de UPyD), como con la reforma express de la Constitución. Si de nuevo vuelven a traicionar al pueblo,si en este momento histórico se ponen una vez más al servicio de las estructuras de poder para hurtar al pueblo la decisión, QUE LO PAGUEN.

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Actualizo: Cuando pude editar, ya se me habían adelantado y ya está convocada. Praza da Peregrina, ás oito.

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