La mirada del mendigo

29 marzo 2009

La crisis financiera

Filed under: economía — Mendigo @ 11:36

La crisis financiera

La primera pregunta que me surge después de la lectura del libro “La crisis financiera” de Juan Torres (director de AlterEconomía), es por qué este libro ha tenido que ser editado por una pequeña asociación como es ATTAC, y no por una organización con los recursos económicos y humanos como IU o el PCE (que Anguita proponía que fuera algo así como lo que son las FAES para el PP, y parece que ni tan siquiera de esa función es capaz).

No haré leña de Izquiera Anticapitalista, porque bastante tienen con traer a bien el alumbramiento, pero esta crítica podría hacerse a todos los partidos que se dicen de izquierda. Ahora, la mayor responsabilidad es de la organización más grande. Si ya lo dije en el vídeo de Grignon, que IU debería haber participado en su rodaje o, al menos, en su traducción, en vez de que fueran dos chavalines a título privado, con este libro lo vuelvo a repetir. ¿Por qué IU no promueve la edición de este libro, o de libros como éste?

Expresémoslo de otro modo: Si IU no impulsa la revolución, entendida como proceso dialéctico de superación social, no necesariamente violento, en pos de un idea de justicia y libertad…IU es un estorbo para la misma, y debe ser disuelta.

¿A qué intereses sirve IU? Visto lo visto, a su propia perpetuación (con escaso éxito, debo añadir). Izquierda Unida se ha convertido en un fin en sí misma, y no en instrumento de transformación social. ¿A qué son destinadas las cuotas de los socios, por cierto de las más altas de entre los partidos? ¿A imprimir carteles con la dudosamente agraciada faz de los candidatos?

Ahora ya no hay excusas: el Congreso ya pasó y a continuación tocaba presentar batalla. ¿En qué frentes? En el de las ideas no, pues éstas no llegan. La iniciativa tiene que partir de pequeñas organizaciones y particulares, pues un partido con un presupuesto como IU no es capaz de poner su estructura y su capacidad organizativa a trabajar para plantear una alternativa al sistema capitalista.

Podéis entrar en las páginas de ATTAC e Izquierda Unida, y comprobar en cual se critica el duramen del capitalismo, y en cual sólo se limitan a lamentar sus efectos más perversos. ¿Más socialdemocracia? ¿Más paños calientes al sistema? Para eso, la gente vota al P$O€.
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Dejando a un lado este tema, voy a hacer un inciso: el mejor resumen de la presente crisis financiera lo encontré en un sitio insospechado: el blog Indigencia.

Me parece tan lúcida su entrada, que no puedo resistirme a copiarla íntegramente:

Recuerdo cuando era joven, que alguien hacía una broma sobre los discursos del dictador.
Ejemplificaba su discurso y su falta de soluciones diciendo: “Si estando como estamos, estamos como estábamos, cómo estaríamos si estuviéramos como deberíamos estar.”

Bueno pues esto es aplicable a la actual crisis, perdón, mejor a las soluciones a la actual crisis.
Todas las medidas que se están aplicando tienen como objetivo retrotraernos a los momentos anteriores a la crisis, es decir estar como estábamos. Creo sinceramente que tiene que aparecer alguien en la escena internacional que proponga soluciones nuevas, que nos lleven a un nuevo modelo y no intentar volver a la situación que nos llevó a la crisis.

Porque si volvemos a lo de antes, ¿no volveremos a la crisis?

¿No les parece que el modelo económico actual ha demostrado su ineficacia para acabar con la pobreza en el mundo? Sigo creyendo que hay que definir nuevas utopías, nuevos sueños. Es la única manera de hacer avanzar a la sociedad. Aquello de “sé realista, pide lo imposible”.

Nos estamos conformando con lo de “virgencita, virgencita que me quede como estoy”. “Si estando como estamos, estamos como estábamos, como estaríamos si estuviéramos como deberíamos estar .”

A esto se le llama tener una visión de conjunto de un problema. Al fulano que ha escrito esto, ignoro si realmente está en la calle o no, le ponía ipso facto como Ministro de Economía. No es ninguna broma ni exageración, el autor de los anteriores párrafos debe ser una persona de una cohesión mental y capacidad de síntesis fuera de lo normal. Me ha dejado asombrado.

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Y ahora sí, por fin hablaré del libro en cuestión. Por supuesto, es preferible leerlo, no es mucho trabajo. El libro está bien escrito (con alguna errata, eso sí), es amable, ameno, asequible a personas que, como yo, no tengan ni idea de economía. Un libro eminentemente didáctico, que no da pereza acabarse de un tirón, leyéndolo en la pantalla (así ahorramos papel).

Por si alguien no tiene tiempo o ganas, he entresacado algunos párrafos que he considerado de interés singular para que al menos, quien más quien menos pueda hacerse una idea de su contenido. Quiero destacar para ellos una frase del prologuista:

Hay que leer libros de economía como si se tratasen de guías de supervivencia.

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En nuestra sociedad, los “expertos” en economía vienen a ser como los brujos de las tribus salvajes que advertían de una terrible sequía dos semanas antes de que el poblado se inundara por unas torrenciales lluvias, y a pesar de eso seguían considerados como los sagrados adivinos cuando dejaba de llover.

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Y, mientras tanto, las izquierdas permanecen prácticamente ausentes. Unas, silenciosas por torpeza o complicidad. Otras, silenciadas porque no han sido capaces de empoderar a los ciudadanos. Y todas, divididas, confusas y sin ser capaces de tomar con firmeza la iniciativa para informar, formar y movilizar a los millones de personas que cargan los efectos de la crisis sobre sus espaldas.

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Una serie de razones […] han dado lugar a que crezca desmesuradamente la cantidad de dinero en circulación. La razón de ese fenómeno es realmente curiosa: en lugar de que el dinero, los medios de pago, se utilizaran para comprar cosas, se comenzaron a utilizar para comprar…. ¡dinero!

Pero lo que sucede es que el dinero no está formado solamente por el llamado dinero legal (las monedas y los billetes) que es, efectivamente, el que crea el estado. En realidad, estos últimos representan una pequeñísima parte del total de los medios de pagos que utilizamos: entre el 7% y el 10%. Una parte mucho mayor (entre el 60% y el 70%) es el llamado dinero bancario, que es el que está formado por los depósitos que los sujetos económicos realizamos en los bancos. Y resulta que el dinero bancario tiene una característica peculiar. A diferencia del dinero legal que lo crea el estado es creado por los propios bancos.

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[…] cuando se produjo la revolución de las tecnologías de la información, se podían utilizar de modo muy rápido y sin apenas costes. Con un sencillo modem se pueden comprar cualquier clase de activos (dinero, inmuebles, acciones, bonos de los gobiernos…) en cualquier lugar del mundo y venderlos enseguida que convenga, así que las actividades especulativas que antes también se realizaban pero de modo mucho más pausado y limitado, ahora pudieron llevarse acabo vertiginosamente. El atractivo de dedicarse a ellas eran grandioso: con muy pocos medios se podían movilizar millones y millones de cualquier moneda para comprar y vender al instante y obtener en cada transacción tasas de rentabilidad mucho más elevadas que las que podía proporcionar poner en marcha un negocio productivo.

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Lo que ha ocurrido en los últimos años es que las políticas neoliberales han impuesto un régimen de salarios reducidos y de trabajo precario que efectivamente ha permitido recuperar las rentas del capital. Además, esa caída en las rentas salariales obligó a que los trabajadores aumentaran su nivel de endeudamiento y, como consecuencia de ambos fenómenos resultó que las rentas principalmente privilegiadas fueran las del capital financiero.

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Para que los lectores se hagan una idea de la magnitud de estas operaciones de casino bastaría el ejemplo del banco alemán West LB que ha sido recientemente “rescatado” mediante generosas ayudas públicas: mientras que su capital estaba valorado en enero de 2008 en unos 7 millones de euros el volumen de productos derivados opacos que tenía era de unos 25.000 millones de euros.
Con este tipo de operaciones se ganan millones de dólares y a partir de ellas se levanta una especie de pirámide invertida de proporciones inverosímiles. A partir de muy poco dinero “real”, es decir, vinculado a actividades de producción o distribución de bienes y servicios, se deriva una masa inmensa de productos financieros del altísima rentabilidad y que se mueven a velocidad vertiginosa entre las carteras de los especuladores internacionales que, en realidad, son los grandes fondos de inversión, los bancos, los fondos de pensiones, las grandes multinacionales, las compañías de seguros (todos ellos llamados “inversores institucionales”) e incluso algunos inversores individuales que han logrado acumular ingentes patrimonios.
Así, se calcula que la economía financiera (los productos derivados, los mercados de cambios y los bursátiles) podría movilizar cada día unos 5,5 billones de dólares mientras que el Producto Interior Bruto diario sería de unos 0,15 billones (35 veces menos) y el volumen del comercio mundial unas 100 veces menor.

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Desde mayo de 2000 hasta diciembre de 2001 bajó los tipos de interés en once ocasiones, pasando desde 6,55% a un mínimo histórico de 1,0%. Esa decisión tuvo como consecuencia la creación de una burbuja inmobiliaria que, teniendo como motor a la especulación, empujó los precios de las viviendas al alza de forma constante. El endeudamiento no sólo salía barato, como consecuencia de los bajos tipos, sino que además podía servir para especular en un mercado en alza y obtener altos beneficios. Con ese panorama, la demanda de préstamos se incrementó.
[…] en esta ocasión los beneficiarios de esta burbuja fueron muchos menos. De hecho, los datos no dejan lugar a dudas: el 1% de los hogares más ricos son los propietarios de una tercera parte del patrimonio inmobiliario, y el 50% más pobre sólo tiene un 3%.

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Los bancos (y en general los inversores en los mercados financieros) no se guardan en un cajón los contratos de los préstamos que dan sino que los venden. Esa es una actividad llamada “titulización” que les permite cambiar papel por dinero líquido.
Gracias a ella nacen los “productos derivados”, llamados así porque van naciendo, derivándose, unos de otros. Forman el corazón de las finanzas internacionales, como una gran pirámide invertida (porque de uno inicial surgen muchísimos más) que mueve billones de euros solo a partir del papel, sin que apenas haya riqueza productiva alguna detrás porque la liquidez resultante se dedica en su mayor parte a especular en los propios mercados financieros.

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De hecho, en muchos casos la actividad financiera se instala en ubicaciones geográficas concretas para eludir todo tipo de leyes. Así, los bancos crean sus vehículos fuera del alcance de las autoridades, de tal forma que puede hacer todos los negocios de forma absolutamente opaca.
Tanto los hedge fund (un tipo de inversores institucionales) como los vehículos de titulización suelen instalar sus sedes en “Offshore Financial Centers” (OFC), es decir, en los paraísos fiscales. Los paraísos fiscales son territorios pequeños, bien países o bien espacios políticamente autónomos, que ofrecen diversas ventajas, tales como falta de transparencia y débil tributación, a las empresas allí instaladas. Las entidades buscan de este modo evitar las leyes nacionales de toda naturaleza, y en muchos casos también el blanqueo de dinero sucio proveniente de todo tipo de delitos (incluidos los de sangre y el tráfico de drogas.
Aproximadamente el 60% de los hedge funds tienen la sede en algún paraíso fiscal, y en general el 80% de la negociación de los productos financieros derivados tiene lugar también allí.

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Así, mientras que el PIB mundial (que cuantifica el valor monetario de la producción de bienes y servicios) se multiplicaba por dos entre 1990 y 2005, los mercados de divisas (compra y venta de monedas) lo hacían por 3, el mercado de deuda pública (compra y venta de emisiones de los Estados) por 5, el de derivados por 4 y el de acciones por 9.

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Mientras el boom inmobiliario iba bien y mientras las familias pagaban las hipotecas no pasaba nada, pero cuando la burbuja empezó a desinflarse todo empezó a cambiar. La Reserva Federal de Estados Unidos decidió subir los tipos de interés, y con esa política atrapó a muchas de las familias que habían contratado préstamos hipotecarios a tipo de interés variable. Las cifras de retrasos en el pago y ejecuciones hipotecarias comenzaron a aumentar.
Paralelamente, estalló la burbuja inmobiliaria y los precios de las viviendas comenzaron a descender, por lo que fueron muchas las personas que se vieron en la circunstancia de tener suscrita una deuda hipotecaria por un valor mucho mayor del que tenía su vivienda en ese momento.
Y la legislación estadounidense es notablemente diferente a la española en este punto. En España si una hipoteca deja de pagarse, la institución financiera subasta la vivienda y en caso de que no recupere el total de la deuda hipotecaria también puede embargar otros bienes del prestatario original. En Estados Unidos, sin embargo, cualquier persona puede dejar de pagar la hipoteca en todo momento, y la entidad financiera lo único que puede hacer es subastar la vivienda.
La consecuencia de todo ello fue que millones de trabajadores quedaron sin empleo y que empezaron a dejar de pagar las hipotecas o préstamos que tenían suscritos con los bancos. Los títulos financieros en posesión de los bancos perdieron rápidamente su valor puesto que sus activos subyacentes (las hipotecas que se encontraban en la base de la pirámide) dejaban de proporcionar los flujos de dinero esperados. Los bancos tuvieron que registrar esas disminuciones de valor y comenzaron a sufrir pérdidas millonarias.

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Durante muchos años los mecanismos financieros que hemos analizado permitieron a los bancos tener espectaculares beneficios que han sido, por lo general, repartidos entre sus accionistas privados.
Esos inmensos beneficios han sido, por cierto, uno de los factores que ha coadyudado a que la desigualdad haya aumentado tanto en los últimos años. Así, el 73% del incremento de la riqueza estadounidense en la época de Bush ha sido apropiado por el 1% más rico de la población, entre el que naturalmente se encuentran los propietarios de los grandes bancos que con su inmoral avaricia han provocado el desastre financiero de nuestros días.

Como ha comentado el economista Paul Krugman al respecto, “los beneficios están privatizados pero las pérdidas están socializadas. Si a Fannie y Freddie les va bien, sus accionistas cobran sus beneficios, pero si las cosas les van mal, Washigton paga la factura. Cara, ganan ellos, cruz, perdemos nosotros”

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Los grandes capitales que existen en los mercados, que son resultado de una serie de factores muy distintos, tal y como hemos señalado antes (concentración del ahorro familiar en los fondos de pensiones privados, grandes fortunas de multimillonarios, beneficios de las empresas multinacionales, reservas excedentarias en dólares de los países productores de petróleo o de China, los llamados “fondos soberanos”…) se mueven siempre hacia los espacios financieros donde se ofrecen mejores rentabilidades.
Esto es lo que provocó el traslado de los grandes capitales desde el mercado bursátil, que se desplomó en el año 2000, hacia el mercado inmobiliario, creando de esta forma la burbuja inmobiliaria. Y ésta sería también la razón que llevó a los inversores especulativos a salir del mercado de derivados financieros cuando estalla la burbuja.
Pero no se vuelven hacia el aparato productivo, a crear empleo y riqueza. No. Dirigen su proa hacia a aquellos mercados en donde prevén que pueden alcanzar rentabilidades de la misma naturaleza, altas, rápidas y a ser posible sin rastro fiscal.
Los mercados apropiados para ello en ese momento son los que tengan una cierta tendencia estructural al alza de precios. Es así que se podría ganar mucho dinero y fácilmente comprando y vendiendo enseguida.
Puesto que el inmobiliario ya no servía, los capitales se dirigieron a otros dos mercados con esta característica: el del petróleo y el de productos alimenticios.
Eso fue lo que produjo como de repente unas subidas espectaculares en los precios del petróleo y de los productos básicos en todo el planeta ante la perplejidad de la gente y ante la pasividad de los gobiernos que, como hasta entonces, dejaron hacer a los especuladores.
Los precios de las materias primas y del petróleo se incrementaban aparentemente sin lógica alguna, empujando al alza la inflación haciendo que la crisis real derivada de la falta de crédito se agudizara y, lo que es peor, provocando la muerte de miles de personas para las cuales el consumo de alimentos ocupa la mayor parte de la renta.

Con tal de ganar dinero, los bancos y los especuladores provocaron la muerte de cientos de miles de personas pobres. Sin lugar a dudas, y para vergüenza de la humanidad, el dinero en manos de esa gente mata, es su terrible arma de destrucción masiva.

En realidad, esta crisis y sus efectos son el resultado lógico de que la economía funciona no solo sobre bases que la hacen ineficiente sino que, además, no son de ninguna manera democráticas y eso es lo que ha permitido que las autoridades hayan sido arte y parte a favor de los poderosos y de los especuladores que han llevado a la economía mundial al desastre.

Bancos centrales y gobiernos han permitido la opacidad y falta de transparencia, la creación de productos financieros extremadamente arriesgados y peligrosos para la estabilidad económica, una burbuja inmobiliaria que antes o después iba a estallar, la especulación con alimentos o productos estratégicos para la producción como los energéticos o medioambientales, todo lo que al ir encadenándose ha provocado la crisis.
Han creado condiciones de falta de control alguno sobre los movimientos de capital, de modo que el dinero de los financieros se mezcla con el de los terroristas, proxenetas globales, traficantes de droga y de armas, han permitido la existencia de paraísos fiscales donde evaden impuestos y en donde preparan el asalto a los mercados financieros. Y les han bajado o eliminado impuestos para que no tengan límite alguno a su búsqueda enfermiza y criminal del beneficio.

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Los bancos se fueron al casino, perdieron el dinero de sus clientes y ahora los ciudadanos tienen que hacer frente a las deudas y pérdidas de los bancos irresponsables. Las autoridades monetarias han sustituido la falta de liquidez del mercado por inyecciones millonarias que escandalizaron al mundo. En realidad, los bancos centrales no han hecho otra cosa que seguir echando leña al fuego, y concediendo privilegios sobre el incendio a los pirómanos.

Para que los bancos dispusieran del dinero que no se prestaban entre ellos, los gobiernos y los bancos centrales comenzaron a realizar esas inmensas “inyecciones de liquidez”, pero nada con-
seguían así. Los créditos no llegaban a la economía productiva.
[…] pero el agujero era tan grande que no arreglaron nada. Los bancos quebraban uno detrás de otro.
Más tarde, propusieron que los bancos les vendieran los “activos tóxicos” (las hipotecas basura que habían ido difundiendo por la economía) pero no consiguieron nada porque estaban difuminados por todo el mundo y porque son de un valor gigantesco, prácticamente imposible de compensar.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, unos meses antes de terminar su mandato, propuso un plan de rescate que consistía en la compra de los activos basura por parte del Estado. El Estado tendría la función de comprar sólo los activos basura para sanear así los balances bancarios. De esta forma el Estado
se endeuda para comprar títulos que ya no valen nada y así retira el riesgo de los balances bancarios, permitiendo a los bancos seguir su negocio como si no hubiera pasado nada.

Realizada en momentos de crisis esta forma de actuar revela la hipocresía que supone el falso liberalismo actual, ya que viene a significar la asunción inmediata de pérdidas por el Estado mientras que en épocas de bonanza los beneficios se habían distribuido entre accionistas privados.

La realidad es que toda la ayuda que han venido recibiendo los bancos la destinaban a compensar sus pérdidas o a lavar la cara de sus balances. Algunos, incluso la dedicaron a repartir beneficios entre sus accionistas y directivos.

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[…]realmente sorprende la magnitud del apoyo que se destina a los ya de por sí más ricos del mundo. Y sorprende, sobre todo, si se compara con otras necesidades para las que nunca hay dinero.

[…]para que nadie en el mundo muriera de hambre o de sed, sólo sería necesario más o menos el 40% de lo que el Banco Central Europeo inyectó en los mercados sólo el 29 de septiembre de 2008.

Es normal que los ciudadanos se hagan preguntas sobre este asqueroso e inmoral contraste. Que se pregunten cómo es posible que el hambre y la sed de 1000 millones de personas no se considere una crisis suficientemente seria como para que los bancos centrales aporten la financiación que pudiera resolverla. Y que sepregunten de dónde sale tantísimo dinero a disposición de los ricos.

En primer lugar, los recursos saldrán de un mayor endeudamiento exterior de la economía. Para ello tendrá que lograr colocar en el exterior bonos y otros títulos de deuda, lo que entre otras cosas va a ir cambiando irremediablemente el mapa político y la distribución de poder en el mundo. China, India y otros países irán haciéndose más fuertes, mientras que la economía de Estados Unidos [y Europa] se va a ir debilitando y haciéndose más dependiente.

En segundo lugar, los recursos procederán de la impresión de más dólares.

Finalmente, los recursos provendrán también de los propios ciudadanos, directamente en forma de impuestos o indirectamente como renuncia a gastos públicos que representan ingresos indirectos (como la sanidad o la educación) o diferidos (como las pensiones).

Los mismos países cuyos gobiernos y líderes de opinión habían construido un discurso ideológico que ha servido de coartada para acrecentar hasta niveles extraordinarios las riquezas de los banqueros y de los más pudientes, mientras se ha ignorado absolutamente la precaria situación del resto de personas y países.
Eran los mismos que han creado bancos centrales independientes, dotados de un inmenso poder y sin que su legitimidad emane directamente del pueblo, y cuya única preocupación ha descansado en la estabilidad financiera, mientras que en ningún momento han movido ficha para mejorar el nivel de vida de las
personas. Son estos bancos centrales los que han sido incapaces de actuar para evitar la crisis y que, además, han fallado estrepitosamente en sus objetivos oficiales.
Son los mismos que con más entusiasmo han promovido la desaparición de los obstáculos al movimiento del capital, y que no han impedido la existencia de los paraísos fiscales, cuyo rol en esta crisis ha resultado especialmente decisivo.
Y son los mismos que en los momentos de crisis no han dudado en acudir en ayuda de los grandes entramados financieros, nacionalizando unas pérdidas que eran la consecuencia lógica de unas desmesuradas ganancias pasadas que, en cambio, acabaron en manos privadas.

Eso ha permitido que los países adopten medidas de expansión presupuestaria sin ser castigados por ello y saltándose a la torera todos los principios que antes habían mantenido como sacrosantos para justificar la reducción del gasto social.

Y, mientras tanto, los bancos siguen sin abrir el grifo de la financiación. Los gobiernos hacen como que se molestan con ellos pero aquí paz y después gloria. Es más, para dorarle la píldora le hacen rebajas fiscales vergonzosas e inmorales a los banqueros y grandes propietarios, como acaba de suceder en España.

Lo que ahora se pone de evidencia es el coste grandísimo de haber renunciado a la banca pública. Hay que reivindicarla.
Pero la crisis también enseña que no basta con que haya bancos o mecanismos públicos de intervención. Lo público no es en sí mismo lo adecuado. Lo que hay que lograr es que el espacio público, y en este caso el imprescindible espacio financiero público, responda a una lógica diferente a la del privado. Las cajas de ahorros españolas son públicas y en su inmensa mayoría no han hecho sino clonar la experiencia y la lógica bancaria privada. No es eso lo que se necesita.

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[…]si de verdad se quisiera atajar la crisis y los efectos demoledores que como estamos viendo produce la especulación generalizada incluso a muy corto plazo habría que establecer una nueva lógica financiera al servicio del capital productivo, que evite la especulación y que esté bajo el directo control de la sociedad a través de mecanismos transparentes y democráticos.

Los fondos, además, deben estar a disposición preferente de las empresas que creen empleo y procurar que no sea inversión despilfarrada (como la que están proponiendo en España algunos
ayuntamientos en el plan del gobierno).Y para financiarlos, deben establecerse impuestos extraordinarios en todos los países sobre las grandes fortunas, sobre los movimientos especulativos y los beneficios extraordinarios.

Por eso los ciudadanos deberían empezar a ser conscientes de que no les conviene este régimen bancario y de que hay que poner fin a un privilegio de independencia que se ejerce contra la mayoría de la población. Que ni tiene fundamento científico ni en la práctica ha demostrado que contribuya a resolver mejor los problemas económicos. Todo lo contrario, es pura ideología concebida para justificar las políticas que solo terminan por distribuir la renta y la riqueza más favorablemente para los ricos.

Hay que evitar que la especulación sea más rentable que la actividad que crea riqueza.

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Las medidas y políticas alternativas que acabamos de señalar son perfectamente posibles y por supuesto necesarias pero no se podrán adoptar mientras que el poder esté en manos de los banqueros, de los grandes financieros y de los grandes propietarios.

Para que haya una economía diferente es necesario que los ciudadanos tengan el suficiente poder para asegurar que sus preferencias democráticamente expresadas se conviertan en decisiones. Lo que hoy día sucede es lo contrario: las preferencias de los ricos son las únicas que lo consiguen.

La crisis está mostrando el lado inmoral y criminal de muchas actividades financieras y económicas. Por la ganancia se permite todo. Hay billones de euros para ayudar a los bancos y no unos pocos miles para evitar que cada día mueran 25.000 personas de hambre.

Las crisis seguirán produciéndose y con ellas el sufrimiento innecesario de millones de seres humanos si no logramos que lo inmoral sea inaceptable, si la ética del respeto a la vida y de la cooperación no se impone sobre la del beneficio. No sufrimos solo una crisis económica. No nos engañemos, es la crisis de un sistema social y económico, de nuestra civilización, de una humanidad que se ha pervertido a sí misma solo para que una minoría se harte de disfrutar y de ganar dinero.

No es solamente a los mecanismos económicos a lo que hay que mirar sino a los principios éticos, a los impulsos que guían la actuación de los poderosos, de los gobernantes y del conjunto de los ciudadanos. Y al poder tan desigual que hay detrás de cada uno.
Los primeros se lo quieren llevar todo, los segundos los dejan hacer y una inmensa mayoría de la gente guarda silencio mientras tanto.
Esa es la crisis, la del robo, la de la complicidad y la de la sumisión y el silencio.

Romeu

22 comentarios »

  1. Un par de post interesantes, de alguna forma relacionados con lo anterior.

    Wenmusic nos ofrece un interesante artículo:
    ¿Por qué hay tanta corrupción en España?

    En Im-Pulso podemos leer Unos hacen caja mientras otros debaten sobre el sexo de los ángeles donde se nos ofrece un jugoso enlace a un estudio de las remuneraciones de los consejeros en las empresas cotizadas en bolsa.

    Comentario por Mendigo — 29 marzo 2009 @ 11:58 | Responder

  2. Interesante el gráfico que aparece en la noticia de hoy de Público (aunque haya que volverse bizco para verlo, ya se va notando el cambio de director):

    Millones de despidos y un año de PIB a la basura

    Comentario por Mendigo — 29 marzo 2009 @ 13:13 | Responder

  3. Mi señor El Mendigo, a mí me resulta evidente, que si no existe un interés en la izquierda española o mundial, en usar el fraude mundializado del capitalismo, una vez que a cualquiera con dos dedos de frente, le debería resultar obvio que el único bastión ideológico que mantenía la derecha se ha esfumado como el humo, dejando con ello, a todos quemados (asumían una clara victoria del capitalismo frente al comunismo y a economías sociales y a sus ideologías en el siglo pasado).
    Le decía que si no existe interés, para la izquierda, es porque no tiene gestada ninguna alternativa real al sistema capitalista, en su ideario. Fueron abducidos por el poder del dinero y el sistema, desde hace decenios y ahora es difícil sacrificar al padre que les mantuvo en un zulo con violación constante.
    Pero también creo que nadie tiene alternativa masiva a este sistema, por duro que parezca. Ya que la inmensa mayoría de la clase media mundial, siquiera se plantea una reducción significativa de su capacidad consumista, (hoy indicador de calidad de vida, tristemente). Y sin conciencia de la clase afectada, ni en sueños existe un deseo de pensarla. Aunque todavía queda mucho desierto en esta travesía recién comenzada.

    Mientras, la derecha partidista, acusa a la izquierda en el gobierno, de su responsabilidad en ella, sin vergüenza, pero que de tanto repetirlo a muchos ciudadanos les resulta verosímil, porque resulta que la izquierda sencillamente cuando se instaló en el poder en nuestros países, ejecutó política económica de derechas, y ellos lo saben y se sienten ideológicamente culpables.
    Un saludo y buena suerte en el banco y bajo los cartones de WordPress.
    Suyo, Z+—–

    Comentario por Sr. de la Vega — 29 marzo 2009 @ 13:44 | Responder

    • Mi Señor de la Vega, no sé hasta qué punto la cuestión es que no existe un sistema alternativo, o es que no se quiere dejar que nazca.

      Yo creo que no hay uno, sino muchos sistemas económicos posibles, una ojeada a la historia y al mapamundi nos lo confirma. Sin embargo, en nuestro poblado se nos vende la idea que no hay más Dios que Jesucristo, más Patria que España, y más sistema económico que esta reunión de trileros.

      No sé hasta qué punto, mucha de la gente que forma parte de la dirección en partidos de izquierda, y ahora mismo estoy pensando en tres personas muy concretas, estarían de acuerdo a crear un sistema alternativo al capitalismo. No se cuestionan las bases, sino sólo los efectos. Haciendo un paralelismo, no se dice “Dios no existe”, sino sólo se pide que cese la Inquisición.

      Pero ese es el papel del P$O€, y creo que corresponde a la izquierda negar la mayor: es injusto que un hombre acumule riquezas a costa del trabajo de otros muchos hombres.

      Dicho de otra forma: La tierra, (los medios de producción) para el que la trabaja. ¿Quién está por esas en la dirección de IU? Yo no oigo cuestionar la legitimidad del sistema desde IU. A lo más que se llega es a pedir una huelga general ¿para qué? ¿contra quién? Pedir que no haya más EREs. ¡Pero si no hay carga de trabajo! La culpa no es de las empresas, sino del sistema. Es increíble, hay políticos que no deberían salir de casa sin ronzal y freno.

      La cuestión es que la gente votaba capitalismo, cuando todo iba viento en popa. La liberalización de los mercados (también el laboral), las privatizaciones, la desregulación financiera y el boom de la construcción nos prometían una eterna felicidad. La izquierda era pobreza, la izquierda no te ofrecía pagar un zulito en cómodos plazos que en unos años costaría el doble. La izquierda no te ofrecía el DVD ni el plasma.

      Bien, queridos amiguitos. Habéis escogido capitalismo. Pues tooooooma capitalismo. Dos tazas.

      Al dueño de la empresa se la suda. Echa la persiana y se va a las Islas Caimán con sus millones. Y el obrero, a la calle y con la hipoteca al cuello. Lo siguiente, subida de la criminalidad, de la drogadicción, de la exclusión social…

      En las calles cada vez se ve a más gente pidiendo.

      Y no podemos quejarnos, porque esta vez SÍ que lo hemos elegido. Ahora toca apechugar. ¿Qué bonita era la España que os pintaban P$O€ y PP, eh? El capitalismo se basa en la concentración de capital, y sólo es de provecho para los que tienen más de una masa crítica del mismo. Por debajo de la cual, el sistema lo que hace es endeudarte. Si el rico cada vez en más rico ¿de dónde coño crees que sale ese dinero? Pues de los pobres, coño, que cada vez son más pobres.

      Hablando de países. A EEUU le va de puta madre el capitalismo. Pero a Panamá, qué tal le va el capitalismo? A los colombianos, a los haitianos, a los salvadoreños…

      El capitalismo es maravilloso cuando eres rico ¡qué duda cabe! Pero hay que ser idiota para que el obrero vote al partido del patrón. Y lo vota! Si la publicidad ha conseguido que compremos coches cada vez más absurdos, con peores cualidades dinámicas. Si ha conseguido que nos desembaracemos de televisores que se ven perfectamente por los carísimos TFT y plasma que son objetivamente peores. ¡Cómo no van a conseguir que votemos al brazo político del empresariado! ¡Si no hay otra cosa a la que votar! ¿Acaso hay televisores LCD en las tiendas? No, eso es cosa del pasado. Ni siquiera hay opción para elegir. La izquierda es del pasado, ni tan siquiera IU se atrevió a poner la banca pública en su programa económico, no se fueran a reír de ellos.

      Ostia puta, qué complejos. Ya podríamos tener algo más de seguridad en nuestras convicciones. Creo que a más de uno le convendría pasearse por una playa nudista, para liberarse de algunas ataduras mentales. A Llamazares, por ejemplo. Se le nota cohibido, con complejo de tenerla chiquitita.

      Comentario por Mendigo — 29 marzo 2009 @ 22:02 | Responder

  4. El problema es nuestra anestesia. ¿Qué coño nos pasa? Es tan tan grave todo esto…

    Comentario por wenmusic — 29 marzo 2009 @ 20:47 | Responder

  5. Que no lo entendemos, Wen. No tenemos los conocimientos económicos para entender lo que está pasando. Nos están robando en nuestras narices, pero como nadie entra en nuestra casa a robarnos el televisor o la lavadora, creemos que no pasa nada.

    Por eso remarcaba la frase:

    Hay que leer libros de economía como si se tratasen de guías de supervivencia.

    Nos estamos echando encima una deuda que acabarán de pagar nuestros hijos. Y puede que sus hijos acaben cosiendo balones para los niños de China o Dubai, gracias a las “liberales” acciones (más exactamente, inacciones) de nuestros gobiernos.

    Comentario por Mendigo — 29 marzo 2009 @ 20:58 | Responder

  6. Hace poco, JaviMoscas hizo un comentario de antología, donde se puede ver todo el daño que puede hacer una persona medianamente bien informada, con algo de memoria, y una calculadora a mano.

    Espero contar con su permiso para transcribirlo literalmente, es cortito y perfecto:

    8.000 millones de euros para arreglar aceras, calles, rotondas y demás paraísos del asfalto que generan 62.896 empleos (dato ofrecido por el MAP), sale a que cada puesto de trabajo ha costado 127.194 eurillos de nada a las cuentas públicas.

    Como decía aquella… joer…Cómo está el servicio!!!.

    Digo yo que en vez de adoquines, pondrán pan de oro en las calles.

    Pd. La previsión era de más o menos 300.000 empleos directos generados… No digo nada, pero yo creo que en algún ministerio deberían cambiar los métodos con los que hacen las previsiones: mirar las tripas de los cuervos ha quedado obsoleto.

    ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

    Vamos, lo que esperábamos. Que esos 8.000 millones iban a acabar en los bolsillos de constructores y concejales, y sólo una mínima parte llegaría a quien lo necesita en forma de jornales.

    Igualico igualico que en cualquier país africano. Europa termina en los Pirineos o, todo lo más, en Pancorbo.

    Comentario por Mendigo — 30 marzo 2009 @ 0:45 | Responder

  7. Disculpa que no lea todo el resumen, pero no son horas😛 Para lecturas extensas prefiero el libro (sí, ya sé que se gasta papel, pero más se gasta en la edición de periódicos y fíjate la de mierda que publican) Ya he pedido a Altereconomía un ejemplar (3 euros más gastos de envío) y ya puestos a derrochar he pedido a Traficantes de Sueños “Los piratas son los padres” cuyo enlace para su descarga está en la página de EXGAE aunque he preferido tambien en este caso apoquinar otros 3 euros más, “Soluciones para refundar la economía. Crisis del siglo” VVAA y editado por Le Monde Diplomatique (otros 6 euros más) y “La crisis del siglo” de Ignacio Ramonet (este ya de 7,50 euros) Con otros tres euros que me cobrarán lo Traficantes por gastos de envío, tengo el orgullo de proclamar que hoy he contribuído con un pastón para la reactivación de la economía española. Y si ni con este pastón se reactiva ya, mejor que cambiamos de modelo económico y dejemos hacer el boca a boca al moribundo (que además le apestan las muelas)

    Comentario por picapiedra — 30 marzo 2009 @ 2:17 | Responder

  8. No, no, no. El resumen es para los vagos. Tú te lees el libro entero como hay Dios. Bueno, como no lo hay. :p

    De verdad, se lee en dos patadas. Yo estaba pensando en pillarme el libro de “Toma el dinero y corre”, de este mismo autor. Pero sinceramente, no sé si voy a tener tiempo para leerlo. Tengo una pila de libro durmiendo el sueño de los justos…

    Cuando te hayas leído el libro, así que sea dentro de dos meses, pásate y deja tu comentario. Seguro que será interesante.

    Comentario por Mendigo — 30 marzo 2009 @ 8:41 | Responder

  9. Emiratos Árabes controlará casi la mitad de Cepsa

    El Santander y Unión Fenosa venden su parte a la compañía estatal, que se hace con el 47% por casi 2.900 millones.

    Empresas estatales de otros países se están haciendo a bajo precio con empresas estratégicas que fueron privatizadas al grito de “muerte a papá Estado”. Antes ellos trabajaban para nuestras empresas, ahora nosotros trabajaremos para las suyas.

    Nuestros nietos coserán balones para los niños chinos, rusos y árabes.

    Comentario por Mendigo — 31 marzo 2009 @ 8:48 | Responder

  10. […] religión — Mendigo @ 22:35 Seguimos dándole vueltas a lo mismo; ya lo tratamos en La crisis financiera y precisamos en […]

    Pingback por ¡Protege mi vida! « La mirada del mendigo — 1 abril 2009 @ 22:35 | Responder

  11. Leído en Escolar.net: Pendientes de la triple R y de algunas X

    Francia y Alemania están presionando a Obama para que acepte medidas concretas sobre los paraísos fiscales. De momento ya han conseguido algo inaudito, que Suiza esté pendiente de una cumbre del G20. “De todo el dinero que se esconde en los paraísos fiscales el 3% sale de la corrupción, el 30% del crimen y el resto, la mayor parte, de la evasión fiscal”, asegura Richard Murphy, experto en justicia fiscal y asesor del Reino Unido. “Los que más sufren este problema son los países en desarrollo, donde es más difícil perseguir la evasión de impuestos”. De nuevo la factura de los países ricos la pagan los que menos tienen.

    Comentario por Mendigo — 2 abril 2009 @ 8:16 | Responder

  12. La Historia demuestra que los imperios económicos tienen una vida efímera, por lo que tu comentario sobre la profesión de mi nieto no ha de tomarse en broma. Al tiempo. Y lo malo no es que sean nuestros nietos (ahora quienes los cosen son tambien nietos de alguien), lo malo es que la espiral de explotadores-explotados seguiría sin haber desaparecido.

    Comentario por picapiedra — 4 abril 2009 @ 2:55 | Responder

    • Sin ir más lejos, hace unas pocas décadas, éramos los españoles los que cogíamos el barco, muchas veces de polizón, para ir a una Argentina rica que nos ofrecía oportunidades (que no siempre se cumplían, y muchos que no volvieron). O México, o Cuba…

      A nosotros nos queda lejos, pero para la historia cincuenta años es un suspiro. A la velocidad que transcurren las cosas hoy en día, podemos ser nosotros mismos los que cosamos balones…

      Y ciertamente, compañero, la deseable no es que no los cosamos ni nosotros ni nuestros hijos. Lo deseable es que la explotación desaparezca de la faz de la Tierra, seamos nosotros explotadores o explotados.

      Comentario por Mendigo — 4 abril 2009 @ 9:16 | Responder

  13. Por cierto, desde Altereconomía me envían un mail comunicándome que debido a los altos costes de Correos (siete euros ejemplar) han decidido realizar envíos de un mínimo de diez ejemplares por treinta euros, gastos de envío incluídos. Leeré el PDF.

    Comentario por picapiedra — 4 abril 2009 @ 3:00 | Responder

  14. Los fondos árabes llegan a Al-Andalus

    Bastante interesante. Parece que la consigna de Aznar López de adelgazar el Estado y desprenderse de las empresas clave en sectores estratégicos no es la apuesta ganadora. Por el contrario, los fondos soberanos(controlados por ciertos países) se están haciendo con la propiedad de las empresas de medio mundo (empezando por las petroleras, haciéndose con el control de todo el negocio, desde el pozo hasta la manguera).

    Comentario por Mendigo — 5 abril 2009 @ 8:25 | Responder

  15. BNP Paribas rescatada por el Estado Francés

    Comentario por Mendigo — 13 abril 2009 @ 15:05 | Responder

  16. […] ¿Recordáis? Hay que leer libros de economía como si se tratasen de guías de supervivencia. […]

    Pingback por ICEA « La mirada del mendigo — 30 abril 2009 @ 14:30 | Responder

  17. […] insisto en la frase que leímos en el libro de La Crisis Financiera: Hay que leer libros de economía como si se tratasen de guías de […]

    Pingback por Participaciones Preferentes « La mirada del mendigo — 21 mayo 2009 @ 9:17 | Responder

  18. Mini-entrevista en Público a Juan Torres López.

    Comentario por Mendigo — 19 junio 2009 @ 22:50 | Responder

  19. Las recetas que el G-7 nunca escucha

    Los economistas críticos reclaman medidas más audaces a los gobierno mundiales

    Comentario por Mendigo — 19 junio 2009 @ 22:54 | Responder

  20. El hambre se hace histórica

    Unos 1.020 millones de seres humanos en todo el mundo pasan hambre, la mayor cifra de la historia según la FAO.

    Comentario por Mendigo — 19 junio 2009 @ 22:56 | Responder


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