La mirada del mendigo

29 abril 2009

La ley de la palanca

Filed under: economía — Mendigo @ 11:42

Fichas

Sean dos ciudadanos, A y B. En principio, los dos son similares. Ni guapos ni feos, ni tontos ni listos…dos individuos genéricos.

Sólo hay una diferencia: el individuo A TIENE y el individuo B NO TIENE.

¿Tiene? ¿El qué tiene, o deja de tener? Lo que sea, es lo mismo. Pongamos una casa, para que el ejemplo nos sea más cercano (un gran éxito del capitalismo es que nos ha convertido a todos en especuladores, hasta el más pardillo sabe lo que es el Euribor 3M, las zonas con mejor crecimiento de la ciudad y los tipos de hipoteca que existen).

A tiene una casa y B no. Sólo eso. No tienen nada más, no hay ninguna otra diferencia.

¿Qué tiene que hacer B? Comprarla, alquilarla, o dormir en un cajero.

Digamos que B compra la casa. Como B NO TIENE, tiene que pedir una hipoteca. El banco le concede la hipoteca sobre esa misma casa que compra, la cual la estará pagando durante toda su vida. Al término de la cual, los hijos (o al menos uno de los hijos) de B estará en situación A. Pero B será B toda su puta vida. Finito.

¿Y qué hay de A? Bien, A tiene una casa, eso ya lo hemos dicho. Si pensamos con la teoría del calcetín (reflejada en el dicho castellano “burro fuera y duro a la montera”), A tiene una ventaja pero tampoco es tan grande. Al tener una casa, se ahorra tener que dedicar buena parte de lo que gana a pagar una vivienda. Podría venderla, pero como en alguna parte tiene que vivir, tendría que comprarse otra casa con ese dinero, con lo que no saldría ganando gran cosa. ¿Verdad?

ERROR. Vivimos en una economía capitalista, en la que 2+2 pueden ser 7, 40 o varios millones.

El sujeto A, puede comprar otra casa. Como sólo tiene una casa, nada más, pone como aval la casa que ya posee y sobre la que no pesa ninguna otra carga. Ya tiene dos. Pero…¿cómo pagará las letras de esa nueva casa? ¿Trabajando? De nuevo, ERROR. Se os vuelve a olvidar que vivimos en una economía capitalista: si tienes capital, no trabajas, haces que otros B trabajen por ti. En el caso de una vivienda, se la alquilamos a B que, como tiene un contrato precario, ni tan siquiera el banco le da una hipoteca Con ello, A paga las cuotas de la suya. ¿Os suena la jugada, verdad? No es nada nuevo.

Vemos como una casa, se ha convertido en dos. La magia del capitalismo.

Pero ahora viene lo mejor. A tiene dos casas, las tiene, son suyas, tiene las escrituras. Una de ellas está hipotecada, la primera. Pero la segunda no. Nada le impide volver a repetir la jugada: hipoteca la segunda casa, para poder adquirir una tercera. Podemos decir que la segunda casa aún está sin pagar, que es una locura. Error. La segunda casa es suya, con los mismos derechos que la primera. ¿Que le debe una cantidad al banco? Sí, bueno ¿Y qué? Ése es su problema (y, como luego veremos, el de toda la sociedad).

Así que A ya tiene, en un corto espacio de tiempo, tres casas donde antes sólo tenía una. Por supuesto, unos inquilinos le pagarán la hipoteca de esa tercera casa. A estas alturas, a nadie se le escapa que estamos en un proceso cíclico, a la que a cada vuelta de la noria (cuestión de unos pocos meses, e incluso semanas si el mercado está animado) A tiene una casa más.

Pareciera que la noria podría seguir girando en un proceso ad infinitum, o al menos así lo promete el capitalismo. ERROR.

Este sistema sólo podría funcionar en un mundo en el que el número de casas fuera infinito, el número de Bs precarios fuera infinito, y que sólo existiera un A. Tarde o temprano la expansión compradora de A choca con los ambiciones de otro A…y se produce la burbuja inmobiliaria.

Y tarde o temprano, no hay Bs suficientes para habitar los infinitos pisos que están dispuestos a comprar los As. Y aunque los hubiera, no tienen dinero suficiente para pagar los intereses e hipotecas a los que sí que pueden llegar a pagar los As.

Y, en ese momento de la historia, es en el que nos encontramos.

El ejemplo lo hemos hecho con sujetos físicos y con un cierto tipo de bien: un bien inmobiliario. Generalicemos aún más: el sujeto puede ser jurídico (un banco, una corporación…) y el bien puede ser cualquiera, capital en definitiva. El sujeto A ha podido, gracias a las “reglas del juego” que rigen en nuestros países, endeudarse infinitamente para comprar medio mundo a partir de una cantidad minúscula. A esto se le llama apalancamiento, y es común a toda la economía (de hecho, es el negocio principal de los bancos).

Al individuo corriente todo esto le suena un poco extraño, que alguien con una casa pueda acabar poseyendo infinitas casas (y una infinita deuda). Lo de la multiplicación de los panes y los peces parecía que estaba reservado sólo a los Dioses. Pero en el capitalismo, realizar esos milagros es cosa habitual para Emilio Botín, Francisco González…

Pero claro, luego está la dura realidad. Y, como nos enseña el cuento de la lechera, algún acontecimiento puede romper la cadena. Algo tan sencillo como que B sea despedido de su trabajo precario, no le pueda seguir pagando el alquiler a A, y se vaya a dormir a un cajero.

Nada extraordinario, como vemos, no hacen falta ni tsunamis ni lluvias de meteoritos. Algo tan común como un despido, cuando afecta a suficiente número de Bs, ya puede romper la sucesión de apalancamientos (=endeudamientos anidados).

Entonces nos damos cuenta de la enormidad de la situación ¿Cómo alguien que sólo tenía una casa, ha podido hacerse dueño de miles? ¿De dónde ha sacado el dinero para comprar miles de casas, alguien que sólo tenía una casa, y nada más que una casa?

¿De ninguna parte? La materia ni se crea ni se destruye ¿os acordáis del cole? Pero esto no siempre es cierto: en las reacciones nucleares, sí que hay una destrucción de masa. Pues es lo mismo: en nuestro mundo, el mundo corriente, el dinero ni se crea ni se destruye, sólo cambia de manos. Tú tienes una casa, la vendes y te compras otra, sigues teniendo una casa. Pero si tienes una cantidad suficiente de capital, ya puedes entrar en el universo de las reacciones nucleares, en el que la teoría de la relatividad de Einstein hace un corte de mangas a la mecánica clásica newtoniana. Aquí sí que el dinero puede ser creado de la nada.

¿De dónde viene el dinero con el que A compró esas 300 casas? De ninguna parte. Se creó. Cada vez que A pedía una crédito, cada vuelta de la noria, se CREABA ese dinero. ¿Os acordáis de Money as Debt? Cada vez que se pide un préstamo, se CREA un dinero nuevo en el sistema. Dinero que no está respaldado, en principio, por ninguna realidad física. Dinero que no representa riqueza, dinero que sólo está respaldado con más dinero.

Cimientos en el aire. El cuento de la lechera.

Al final el valor del dinero es un puro convencionalismo. ¿Cuánto vale el dinero? Lo que estemos de acuerdo que vale. O mejor dicho, lo que los poderosos nos impongan que vale, de mutuo acuerdo (es evidente que a ellos, que lo tienen, les conviene que siga teniendo valor). Es una pura cuestión de confianza.

¿Qué pasa cuando se quiebra el consenso? ¿Qué pasa cuando se rompe la interminable cadena de deuda sobre deuda, y se descubre que la Humanidad debe más de lo que existe?

¿Qué es lo real, lo que existe, las riquezas materiales, o su representación, el dinero? Hay que darse cuenta que el dinero no es más que el retrato de la riqueza, su representación, un símbolo. Aunque en este caso, el cuento se asemeja al retrato de Dorian Gray.

¿Qué pasa entonces cuando se descubren las cartas, al final de la partida, y todos los jugadores tienen repoquer de ases? En las pelis de vaqueros, se lían a tiros.

¿Y aquí? Veremos.

Por ahora, se han puesto todos los jugadores a disimular, como si no pasara nada. Les conviene hacernos creer que es perfectamente posible y consecuente con las reglas del poker el que, con una misma baraja se puedan hacer multitud de pokers de ases. Lo real es el dinero, y la realidad es ciencia ficción, una entelequia. Una especie de extraña mezcla entre la caverna de Platón, Matrix, Alice in Wonderland y La vida es Sueño.

¡Magia! EEUU saca la varita para que desaparezcan las pérdidas de la banca.
Del mark-to-market al valor imaginario de los activos: no hay que matar al mensajero.

Pero claro, esto es una huida hacia delante. Hacer más larga la soga, aumentar la altura del cadalso, inflar más el globo, empecinarse cerrilmente en mantener una mentira, repitiéndola a pies juntillas, con los ojos cerrados y el ceño adusto. Es real, es real, es real. Mi dinero es real.

La solución, según los ministros de economía y gurús del sistema, es seguir echando monedas a la máquina tragaperras, en un ejercicio conjunto de ludopatía. Pero con tipos al 0% (se regala el dinero) y con el Estado al límite de su capacidad de endeudamiento (el déficit de EEUU podría bordear a finales de año el 12% de su descomunal PIB), ya no quedan, como decía Solbes, muchos cartuchos que quemar. ¡Arráncalo Carlos. Arráncalo por Dios!

¿El futuro? ¡Chi sa! Yo, desde luego, no tengo la bola de cristal. Aunque, eso sí, promete ser divertido (lástima que Javier Ortíz ya no esté entre nosotros para verlo, se hubiera muerto de la risa).

Si bien la huida hacia delante de los próceres mundiales era predecible, está siendo más pueril de lo esperado. Curioso método de acabar con un incendio, el de echarle más leña.

Los Estados están cerrando ese agujero negro que tienen los bancos en sus balances emitiendo deuda propia y comprando la de los bancos. Es decir, endeudándonos a todos para procurar tapar el vórtice que tiene los bancos (el sujeto A del ejemplo).

Si la base del problema es un sobreapalancamiento excesivo, parece absurdo que la solución sea endeudarse aún más.

Si el problema, en definitiva, es que HAY DEMASIADO DINERO. Es absurdo pretender que la solución sea crear aún más dinero. Eso lo único que da es un poco más de tiempo, permitiendo a la rueda de molino dar una vuelta más en un postrer esfuerzo, antes de saltar en mil pedazos por la invencible presión de la mentira.

Lo terrible, el escenario que muchos no quieren ni imaginar, lo más horroroso de la crisis…es que no exista. No hay crisis, señores. NO HAY CRISIS.

¿No os dais cuenta? Volveré a otro cuento popular (que no infantil), la Cenicienta (es un cuento que está tan extendido que hasta los chinos tienen, en su cultura, una versión análoga, su origen se perdería en la noche de los tiempos).

¿Qué teme más Cenicienta? Darse cuenta que todo ha sido un sueño. Una vez que ha conocido el palacio del príncipe, tener que volver a vivir entre harapos. Pero es que esa es la situación de normalidad, es que esa era la realidad. La carroza, el baile y los oropeles eran tan sólo un sueño, una fantasía. Lo que tenemos un miedo atroz es a despertarnos de ese sueño. Nos mentimos, haciéndonos creer que la realidad es ficción y ficción la realidad. Pero es que la crisis no es una pesadilla: es la realidad. Era el punto de partida. La ficción han sido estos años locos de Mario Conde, Jesús Gil y Francisco Hernando.

Lo más terrible es que NO HAY CRISIS, sólo una vuelta a la normalidad. Y sé que es duro despertar del sueño, sobre todo para los que, en la obra de teatro, llevaban los mejores papeles. Pero la función ha terminado y toca quitarse la máscara.

Otros, siguen empeñados cantando el Show must go on, cuando hace rato que se apagaron las candilejas y la orquesta está ya en el bar tomando cañas.
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Por cierto, os pido que imaginéis otra cosa: vamos a un colegio y, a la hora del recreo (¿se seguirá llamando así?) organizamos el juego de las sillas musicales. Ponemos a todos los niños a dar vueltas, niananiná mientras suena la música. La música se para. Había diez veces más niños que sillas. ¿Cómo acaba la historia? O mucho han cambiado los críos desde mi tiempo o está claro: a ostias.
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Nota: Para seguir esta entrada, me parece del máximo interés seguir los enlaces propuestos (básicamente, a diarios económicos y al GurusBlog). Por ejemplo, de esta página saco este gráfico que, de ser cierto, pone los pelos de punta.

Masa monetaria en dólares

En abscisas, el último medio siglo. En ordenadas, la masa monetaria en dólares. ¿El pico final? La consecuencia directa de las medidas de salvamento de la economía emprendidas por el gobierno gringo (y copiadas por el resto del mundo civilizado): emisión de deuda masiva = endeudamiento masivo = creación masiva de dinero a partir de la nada.

A ver quién se atreve a levantar la aguja del surco…

…nianianá…

(la izquierda europea no, por lo que parece; sabe que, a pesar de todo, tiene silla reservada).

17 comentarios »

  1. Para no hacer aún más larga y pestiño la entrada.

    Si incrementamos la masa monetaria –> inflación.
    Si reducimos los tipos de interés –> inflación.

    Pero si ni con ello conseguimos que arranque el coche –> recesión.

    Recesión + inflación = estanflación. La economía entra en una espiral destructiva similar a la barrena plana de un avión, de la cual es muy difícil salir (las superficies de control del aparato no responden).

    Comentario por Mendigo — 29 abril 2009 @ 12:11 | Responder

  2. Por cierto, por poner un ejemplo de endeudamiento masivo: el Ayuntamiento de Madrid.

    Cada madrileño debe 2.080€ por la deuda contraída por su alcalde (básicamente, para seguir manteniendo un sistema insostenible y hasta absurdo, como es el uso del vehículo privado en grandes ciudades).

    El 3,41% de los gastos del Ayuntamiento van a parar a los bancos, por los intereses de esa deuda.

    Y eso no es nada. Cada españolito, todos y cada uno de nosotros, debemos, de forma solidaria, 7.200€. Si a eso le sumamos la deuda de la comunidad autónoma que nos mangonea tenemos que, aunque no queramos, los políticos nos han cargado con una deuda enorme.

    Unos 10.000€ no por unidad familiar, sino por cabeza. La mami, el papi, el abuelito, la abuelita, los nietecitos…todos ellos deben (a los bancos, a empresas o a otros países por medio de la emisión de deuda) más de 10.000€ cada uno.

    Eso es lo que permite al sistema seguir funcionando. Nos ponen la correa aunque no queramos, para que trabajemos para ellos.

    Comentario por Mendigo — 29 abril 2009 @ 12:18 | Responder

  3. Y ahora, porque no tengo donde incluirlos, una colección de noticias que me han parecido curiosas:

    Protestas en Francia contra el “delito de solidaridad”
    La ley francesa prevé hasta cinco años de cárcel y 30.000 euros de multa a quien ayude a un indocumentado (en Italia, se pretende obligar a los médicos a denunciar a los sin papeles que acudan a los hospitales).

    Industria bajará los impuestos a los coches que utilicen biocarburantes
    Lo cual es estupendo para lograr un mayor (levemente mayor) autonomía energética de España, gracias a causa un daño terrible en las selvas tropicales destruidas para plantar palma, maíz o soja para alimentar los coches de los blanquitos ricos. Todo es permisible, basta con pintarlo de verde o ponerle la raíz bio- para que el estúpido ciudadano comulgue con piedras de molino.

    Reino Unido sube los impuestos a las rentas altas
    El presupuesto contempla un déficit público desorbitado en 2009 y 2010

    Pero plantea la subida no ahora, si dentro de un año, cuando falten pocos días para las elecciones (que los laboristas de la 3ª vía, la de Zapatero, ven perdidas ante el avance tory).

    Mientras tanto, nuestro gobierno elimina el Impuesto sobre el Patrimonio, para gozo de los grandes de España.

    Dinero estatal para ampliar el parque de vivienda en alquiler

    O lo que es lo mismo, para salvarle el culo a los constructores, el Estado les va a comprar los pisos que ahora nadie quiere. Todo sea por evitar que la vivienda baje, por evitar que el mercado inmobiliario recupere la normalidad. ¡Más dinero público a los constructores!

    Juncker: los líderes de los países europeos fueron unos “cobardes” en el G20
    El ministro de economía de Luxemburgo se caga en las madres del G-20, por incluir a su país como un paraíso fiscal, junto con Austria o Bélgica. Y, sin embargo, se han “olvidado” de incluir en esa lista a las islas anglonormandas del canal (Jersey, Guernsey…dependientes de la Corona Británica y principales lavaderos de dinero negro del mundo). Lo cierto es que tiene su gracia, el asunto.

    Comentario por Mendigo — 29 abril 2009 @ 12:37 | Responder

  4. Lo que están haciendo es matar las moscas a cañonazos, matan la mosca, pero luego ¿que pasa con el agujero del cañonazo?, ¿como se tapa?. El capitalismo es humo y lo único que han hecho para salvar al muerto es echar más leña en el fuego para que siga viéndose sólo el humo.

    Comentario por Javi — 29 abril 2009 @ 18:55 | Responder

    • Sí, pero es un humo en el que creemos y al que con nuestra carta de aceptación, damos realidad.

      La misma propiedad privada. Por ejemplo, ¿quién dice que la casa de Alba posee miles de hectáreas, mientras que millones de españoles no tienen más que una maceta con unos geranios? ¿Quién lo dice? ¿Por qué asumimos eso? Es un convencionalismo.

      Todos llegamos a la convención de asumir que el reparto feudal de la tierra, injusto, terriblemente asimétrico…es real. Con que todos creyésemos que esas tierras eran de los jornaleros, de un plumazo esta señora quedaba reducida a la condición de pequeña terrateniente, y tendría que trabajar para ganarse la vida. Igual que los jornaleros que por fin tendrían una tierra para poder trabajar en su propio provecho, y no para mantener el lujo de otros holgazanes.

      Comentario por Mendigo — 7 mayo 2009 @ 12:14 | Responder

  5. ¿Y quién no está harto de tanto parche? ¿De tanto salvamento inútil y cortina de humo que lo único que hará es que sea más dura la caída para los que aún se aferran a la higuera? Me ha gustado tu metáfora de la cenicienta, y que ganas tengo de que realmente nos demos todos cuenta de que la función ha acabado, ya ni se actúa, se sobreactúa mientras el público comienza a torcer el gesto, y o bien opta por cerrar los ojos y seguir en la misma línea o va buscando otras opciones al asumir la realidad. Que no es dura, eso depende de la percepción. O lo ves como algo cruel y te vuelves un cínico, o lo ves como una oportunidad de cambio de que las cosas serán como tu desees siempre que pongas tu empeño, sin tanto símbolo monetario. Retorno a la frugalidad y a relacionarnos con los otros para encontrar esas soluciones y llevarlas a la práctica.
    Y estoy con wen, no es que no nos leamos tus entradas largas. Es que cuanto más extenso es un escrito, menos queda por decir y uno tiene la sensación de que no va a hacer más que repetir lo dicho. O eso me pasa a mí al menos, ñe. Saludos!

    Comentario por Helena — 1 mayo 2009 @ 11:52 | Responder

    • El cambio da miedo. Aunque sea a mejor, la gente prefiere seguir aferrada a lo que conoce, a pesar de que sabe que es dañino.

      Debe ser una tara de nuestro cerebro.

      Retorno a la frugalidad…cuando precisamente se está haciendo del despilfarro, la ostentación y la molicie una religión. Mal lo veo. Ahora, cuando veo a algunos monitos y pienso en cómo llevarían la vida si la sartén se diera la vuelta…

      ¿Os imagináis a un pijito de estos, o sus hijos, cruzando el estrecho en patera para ir a trabajar a África? Sus hijos nacerían más fuertes, pero los mierdas con los que me cruzo por la calle…no llegaban ni a salir de su ciudad.

      Comentario por Mendigo — 7 mayo 2009 @ 12:09 | Responder

  6. Resumiendo: cuanto más alto se quiere subir basándonos en un sistema insostenible, mayor hostión en la caída. Y es cíclico, no lo olvidemos (ya se encargarán otros de hacerlo olvidar a nuestros hijos, si es que les dejamos, claro).

    Comentario por picapiedra — 2 mayo 2009 @ 16:15 | Responder

    • Pues veremos.

      Yo, desde luego, tengo muchos interrogantes sobre lo que va a ocurrir. No en un futuro lejano, no hace falta que pienses en tus hijos. Tarde me lo fías, Pica. No, no. La economía, la historia tiene un movimiento acelerado. Nos quedan por pasar al menos una decena de crisis en nuestra minúscula vida. Y no sabemos si una de ellas será La Crisis.

      Ahora, si llega será por la estupidez del capital, no porque las izquierdas hayan movido un dedo, ni media dentrita para lograrlo…

      Comentario por Mendigo — 7 mayo 2009 @ 12:17 | Responder

  7. El riesgo esta subiendo de los bancos al propio Estado

    ¿Que ocurre cuando el Estado tiene que salvar a los principales bancos de un pais?. Pues muy sencillo, el riesgo de quiebra de los bancos privados y del estado se igualan.

    Comentario por Mendigo — 7 mayo 2009 @ 15:14 | Responder

  8. La crisis dispara la deuda pública en 33.000 millones

    Comentario por Mendigo — 20 junio 2009 @ 14:19 | Responder

  9. […] toda la burrada de líquido que ha sido inyectado en el sistema por los bancos centrales (FED, BE o BoE), se ha producido una devaluación de facto del dólar, del […]

    Pingback por Palabra de Krugman « La mirada del mendigo — 28 octubre 2009 @ 20:02 | Responder

  10. Que explicación más sencilla de la realidad que nadie llega a comprender!!
    Muy, muy buena de verdad!!

    Comentario por ...elque grita!! — 6 abril 2010 @ 10:17 | Responder

    • Me alegro que te haya gustado.

      Me gustaría que se hablase más de estas cosas, de las corrientes de fondo de la economía, y no de tanto detalle superficial (que si el político tal ha dicho cual, que si Díaz Ferrán tiene otro pufo más…).

      Comentario por Mendigo — 6 abril 2010 @ 11:38 | Responder


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