La mirada del mendigo

24 junio 2009

Julius Henry Marx

Filed under: economía — Mendigo @ 23:04

Qué se puede decir de un fulano que puso en su tumba, como epitafio: “Disculpe que no me levante”.

Groutxo

Estaba leyendo un libro suyo, “Memorias de un amante sarnoso”, cuando he dado con un capítulo que merece ser aquí reproducido, al menos en parte. Para estar escrito en los años 60, es muy actual. Trata sobre la economía, de lo cual el autor sabía un poco. Una de las frases más divertidas que recuerdo de él es: “Supe que la crisis iba en serio cuando mi agente de bolsa se tiró por la ventana” (se refiere a la del 29, Julius perdió todo lo que tenía, como tantos otros, cuando se hundieron las bolsas).

Antes de actor famoso de Hollywood, Groucho fue un niño judío de un barrio miserable de Nueva York, y luego actor de bodevil en antros de todo EEUU. Ello le daba una perspectiva original a la hora de asomarse al mundo:

El “Wall Street Journal” afirma que todo el país está viviendo abocado a un precipicio de deudas; el gobierno está entrampado hasta las orejas y lo mismo le sucede a la mayoría de los ciudadanos. Es una carrera alegre y desenfrenada, pero en Washington nadie parace darle importancia.

En los viejos tiempos, quienes eran pobres vivían como pobres. Hoy, en cambio, viven como si fueran ricos. He discutido este asunto con amigos pertenecientes a la clase de los que ganan entre 8 y 10.000$ al año (N.d.M:estamos en los años ’60) y, en la mayoría de los casos, han admitido que no son dueños de muchas cosas que poseen: el automóvil, la televisión, la casa, los muebles…

Su filosofía común parece ser: “¡Qué diablo, si mañana podemos morirnos!” Sin embargo, si su predicción se retrasa algunas décadas, lo más probable es que acaben sus días en la miseria.

[…]

Soy de aquel tipo de personas que apagan la luz cuando salen de una habitación, y que cierran bien los grifos para que no pierdan agua.

A pesar de que tengo cocinera, voy personalmente al supermercado para escoger los artículos que, eventualmente, ella se encargará de echar a perder. La gente se queda asombrada cuando me ve estudiando cuidadosamente las ventajas de un repollo sobre otro, tentando los tomates u olfateando los melones. Como soy bastante conocido, esto da a veces lugar a situaciones algo embarazosas, pero no puedo remediarlo.

Estoy convencido de que, en mi caso, la economía es una tendencia inevitable, originada durante mi deficitaria infancia, que no puede superarse, como no se supera la vejez (en la que entré hace años).

Pero, no soy el único. Tengo muchos amigos bastante ricachones que son igualmente ahorradores en determinados aspectos.

Uno de ellos toma cada día un pañuelo limpio, pero antes de echar a la cesta del lavandero el anterior, se suena en él enérgicamente. Un buen día le interrogué sobre este detalle y me respondió: -Trato simplemente de extraer el máximo provecho de cada pañuelo; y cuando me siento realmente satisfecho es cuando pesco un resfriado. ¡Entonces sí que rinde de verdad el dinero invertido en los pañuelos!

[…]

Si queréis saber cómo sigue, no tenéis más que descargároslo de la mulita.

Y como broche a esta entrada, una de sus famosas citas:

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

6 comentarios »

  1. Juas, esta última frase también la conocía.

    Y lo que escribía sigue siendo actual. A mi también me sorprende lo que se gasta la gente por aparentar.
    Y nosotros que nos quedamos bien contentos cuando conseguimos gangas🙂
    Aún me acuerdo de una compañera que se compró unas botas por 16.000 pts y yo conseguí las mismas unos meses más tarde en las rebajas por 4.000 pts.

    Me suele gustar lo que leo de él, a ver si hoy empiezo con las memorias esas. Al menos tú te partías leyéndolo.

    Comentario por raiña loba — 25 junio 2009 @ 9:26 | Responder

    • Sí, hacía tiempo que no me lo pasaba tan francamente bien leyendo un libro.

      En estos tiempos de lo políticamente correcto, leer a un pillo como Groutxo es un bálsamo contra la mediocridad…

      Comentario por Mendigo — 25 junio 2009 @ 10:58 | Responder

  2. Hoy en día mucha gente vive por encima de sus posibilidades por aparentar mas que el vecino, se creen que por tener más son mejores (que mala es la ignorancia), se lleva mucho el dicho de tanto tienes tanto vales, aunque sean unos mierdas de personas. De todo lo que tengo lo único que debo es una parte de la hipotéca que pedí en su día y porque no me quedaba otra. No envidio nada de lo que tienen otros, que lo disfuten si pueden.
    Lo de la televisión resume mucho en una frase.

    Comentario por Javi — 25 junio 2009 @ 18:42 | Responder

    • Nas Javi!

      Lo que notaba Julius, ya por aquellos años, es que antes si no tenías, no comprabas. Esperabas a haber ahorrado lo que costaba para comprártelo.

      Pero todo eso cambió. El banco te dijo: tú no eres menos que el vecino, tú también puedes tener ese cochazo, o ese televisor, o…yo te lo pongo al alcance de la mano. Sin el dinero fácil que ponen los bancos, jamás se hubiera producido la locura consumista que llega a nuestros días.

      Como anécdota: una piva comentaba, en plan vacilón, que su chorbo tenía una “Visa Oro”. Soy poco delicado, y le hice ver que los que tienen tarjeta de crédito, es porque gastan más dinero del que ganan. Lejos de ser un signo de riqueza, es propio de una persona que vive por encima de sus necesidades. Yo, con mi tarjeta de débito, era mucho más rico: nunca iba a gastar más del saldo que tenía…ni lo necesitaba para ser feliz.

      De hecho, cuanto menos gasto más cosas me parece que me sobran. En serio, yo soy rico. Sé que mañana voy a comer, tengo un lugar calentito y seco para dormir. Eso es todo lo que necesito para ser feliz, y hay muchas personas en el mundo que no pueden decir ni eso. El resto de las cosas…prescindibles. Que está muy bien tenerlas, y molan mucho, y tal y cual pero…psche. Mientras mi cuerpo me funcione, y tenga el cariño de las personas que quiero…le pueden dar por culo a lo demás.

      Comentario por Mendigo — 25 junio 2009 @ 21:32 | Responder

      • Pues yo para poder pagar por internet (billetes de avión, p.ej.) me tuve que hacer una, pues con la de débito no podía. Pero bueno, de todos modos la uso como una débito. No se debe comprar algo que no se puede pagar…

        Qué increíblemente ingenioso era este hombre…

        Comentario por wenmusic — 28 junio 2009 @ 10:10 | Responder

        • ¿Ein?

          Bueno, lo primero: Rebienvenido, Wen! Ya me enteraré dentro de poco por qué lares has vagado…

          Pero lo de la tarjeta…

          A ver, compi. Yo tengo una de débito con un banco en internet, (gratuita, por lo tanto). Con ella pago billetes de avión, pago por Paypal, pago en tiendas en internet (neumáticos y repuestos, que están más baratos)…

          Bueno, que eso son cosas particulares de cada uno, y no me meto. Pero…si te cobran por la de crédito y no aplazas pagos (la usas como débito)…quizá debieras buscarte otra. Aunque hay bancos que la de crédito también es gratis (los de Internet, claro).

          Como veas, tronk.

          Comentario por Mendigo — 28 junio 2009 @ 13:16 | Responder


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