La mirada del mendigo

31 enero 2010

El mayordomo de EEUU

Filed under: economía,internacional — Mendigo @ 10:38

China vs USA

Hace unas semanas, nos sugerían un artículo en Gurus Blog sobre China.

Le eché un vistazo y parecía interesante, pero por falta de tiempo y pereza de leer en inglés no lo acabé (podía ser peor, estar escrito en chino). Como me ha parecido interesante, he querido traducirlo para poderlo leer más cómodamente.

El original, donde podéis consultar las referencias o alguna expresión que no haya sido afortunadamente traducida, lo tenéis aquí:
Hung Ho-Fung: AMERICA’S HEAD SERVANT?
The PRC’s Dilemma in the Global Crisis

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¿EL MAYORDOMO DE ESTADOS UNIDOS?
El dilema chino en la crisis global

La crisis de las hipotecas basura y el consiguiente deterioro global condujo a muchos a especular si pudiera emerger un adversario para reemplazar a los EEUU como actor dominante en la economía capitalista mundial.

Ya que la crisis financiera en los EEUU y Europa ha tenido su origen en el endeudamiento masivo, la baja productividad y el exceso de consumo, parece natural tomar en consideración a aquellos países que se encuentran en sus antípodas económicas (los grandes exportadores asiáticos, colosales tenedores de deuda estadounidense, alta capacidad productiva y altas tasas de ahorro) para identificar potenciales candidatos. Inmediatamente después de que el colapso de Lehman Brothers alzase el telón la recesión mundial, se proclamó el triunfo final del Este asiático, y por encima de todos, del modelo chino de desarrollo; los analistas estadounidenses concluyeron que la Gran Crisis del 2008 sería el catalizador para una traslación del centro del capitalismo global de los EEUU a China.

Pero durante la primavera del 2009, muchos se dieron cuenta que las economías del Este Asiático no eran tan formidables como las apariencias sugerían. Mientras la aguda contracción en la demanda de importaciones del mundo desarrollado ha conducido a los exportadores asiáticos a una accidentada caída, la perspectiva del desplome del dólar y del mercado de deuda estadounidense les presento el difícil dilema entre deshacerse de los activos norteamericanos y por lo tanto provocar el colapso del dólar, o comprar más, previniendo una crisis inminente pero aumentando la exposición a otra crisis futura.

Las inversiones estatales, desarrolladas durante el 2008 bajo el gigantesco programa chino de estímulo económico, promovieron una significativa recuperación de China, así como de los socios comerciales asiáticos; pero el crecimiento generado es poco probable que pueda ser sostenible. Los economistas chinos y los analistas políticos se han estado preguntando si la República Popular volverá a tambalearse una vez que el efecto de los estímulos se atenúe, así como es bastante improbable que los consumidores americanos se recuperen en un plazo breve. A pesar de todo lo que se ha dicho acerca de la capacidad que tenía China de destruir el estatus de divisa hegemónica del dólar y construir un nuevo orden financiero mundial, la RPCh y sus vecinos no tienen muchas más opciones a corto plazo más que la de sostener el dominio económico estadounidense mediante la extensión del crédito que le ofrecen.

A continuación, trazaré los orígenes históricos y sociales de la profunda dependencia de China y de Asia Oriental de los mercados de consumo occidentales como origen de su propio crecimiento, y de nuestros productos financieros como una reserva de capital para sus ahorros. A partir de ahí, valoro las posibilidades a largo plazo para acabar con esta dependencia, arguyendo que para crear un orden económico más autónomo en Asia, China debería cambiar su modelo de crecimiento basado en las exportaciones (el cual ha sido beneficiado, y ha sido perpetuado por el propio interés de los sectores de exportación costera) por otro orientado al consumo doméstico, a través de una redistribución a gran escala de los ingresos hacia la población rural / agrícola. Esto no será posible, sin embargo, sin quebrar el creciente poder de la elite urbana costanera.
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Tigres y gansos

La historia del rápido desarrollo postbélico de Japón y de los Cuatro Tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur) es bien conocida, y no necesita ser de nuevo repetida. Pero si su dinámica ascendente puede ser atribuida al papel de sus gobiernos centralizados dirigiendo sus preciosos recursos a sectores industriales estratégicos, es igualmente importante reconocer que que la geopolítica del Lejano Oriente durante la Guerra Fría promovió la creación de estados con fuerte intervención estatal dirigida al máximo desarrollo de su industria.

La guerra larvada que había existido durante el periodo de la Guerra Fría, ahora es una guerra abierta. El apoyo de la China comunista a las guerrillas y su participación en las guerra de Corea y Vietnam condujo a la región a un permanente estado de emergencia, y Washington consideraba a Asia Oriental como su eslabón más vulnerable en su estrategia de contención del comunismo. Considearndo a sus aliados clave en Asia (Japón y los Cuatro Tigres) demasiado importantes para caer, les proveyeron de abundante ayuda financiera y militar para arrancar y dirigir su crecimiento industrial, mientras mantenían los mercados europeos y americanos con las puertas abiertas a los bienes asiáticos manufacturados. Este acceso a los mercados occidentales constituyó una ventaja adicional de la que otros países en desarrollo no disfrutaron, y sin la cual es inimaginable que las economías asiáticas hubieran alcanzado semejante éxito.

Visto de esta forma, el rápido crecimiento económico de Asia oriental no fue ningún milagro. EEUU lo ingenió como parte de un esfuerzo de creación de un baluarte próspero y subordinado contra el comunismo en la región Asia-Pacífico. Se suponía que estas economías nunca amenazarían los intereses geopolíticos y económicos estadounidenses; su papel era el de clientes sumisos ayudando a Washington a cumplir sus designios en la región.

Organizados en una red de producción de subcontratas recurrentes centrada en Japón, los exportadores asiáticos ocuparon diferentes escalones en la cadena de valor, especializándose en productos de un nivel particular de rentabilidad y sofisticación tecnológica. Japón se centró en los productos con mayor valor añadido, los Cuatro Tigres en los productos intermedios, y los tigres emergentes en el sudeste asiático en los productos de bajo coste con empleo intensivo de mano de obra. A modo de la conocida formación de vuelo escalonada de los gansos, se constituyó un sólido entramado de suministradores de bienes de consumo para el Primer Mundo.

Cuando las tensiones de la Guerra Fría empezaron a ceder en los 80, el déficit fiscal y por cuenta corriente fueron incrementándose como resultado de los recortes neoliberales de impuestos y la escalada en los gastos militares en las postrimerías de la Guerra Fría. En vez de salir de la órbita de la hegemonía estadounidense, las economías asiáticas estrecharon lazos con los EEUU financiando el astronómico aumento de su déficit.

La industrialización orientada a la exportación de Asia oriental fue acompañada de bajo consumo doméstico. Los subsiguientes superávit de la balanza comercial y altos índices de ahorro permitieron a estos estados acumular un considerable poder financiero en la forma de grandes reservas de divisa extrajera. Considerando los bonos USA como la inversión más segura en el mundo financiero, la mayoría de los exportadores asiáticos aparcaron voluntariamente su líquido atesorado en bonos de baja rentabilidad (y riesgo), convirtiéndose en los primeros tenedores de deuda de EEUU. Ellos financiaban el déficit por cuenta corriente de los EEUU que alimentó el apetito estadounidense por las importaciones asiáticas, y el consiguiente aumento en el superávit comercial condujo a nuevas compras de bonos públicos estadounidenses. Este mutuo proceso recursivo amplificó la dependencia comercial y financiera estadounidense de los países asiáticos, ayudando a prolongar su frágil prosperidad mientras se dirimía la hegemonía estadounidense.

Empezando en los años 80 y acelerándose en los 90, las reformas económicas en la República Popular China la convirtieron en el último tigre asiático. Hubo quien pronosticó que sería capaz de quebrar la dependencia asiática de los EEUU, debido a su autonomía geopolítica y a su excepcional demografía y tamaño económico. Lejos de ello, China no se ha liberado de la servidumbre de proveer a EEUU de crédito barato e importaciones de bajo coste.

Peor aún, la intensidad del modelo de crecimiento basado en la prioridad en las exportaciones y la retracción del consumo privado ha provocado que su dependencia comercial y financiera de los EEUU sea aún mayor. Si comparamos los aspectos más importantes de la política económica china con los de sus vecinos en la misma etapa de desarrollo, encontramos que el modelo chino no es más que una réplica extremada del modelo de crecimiento que tuvieron los Cuatro Tigres en su fase inicial de desarrollo.

Gráfica 1 y 2

La gráfica 1 muestra que la dependencia de la economía china del comercio, medida por el valor total de las exportaciones como porcentaje del PIB, ha ido creciendo continuamente, alcanzando un nivel nunca alcanzado en otras economía del Este Asiático. Por otra parte, el peso del consumo privado en China como porcentaje del PIB ha caído progresivamente, cayendo muy por debajo de los niveles que tenían otros países de la región durante su despertar industrial (Gráfica 2).

Tabla 1

Como la tabla 1 indica, para China (así como para Japón y los tigres asiáticos antes de ella) los EEUU son el mercado más importante para sus exportaciones, sólo sobrepasado por la Unión Europea recientemente si es tomada en su conjunto. China se ha convertido en el principal proveedor asiático de EEUU.

La drástica expansión de la industria exportadora China no sólo debe ser tenida en cuenta por su fabuloso crecimiento económico, sino también por su creciente superávit comercial y su poder financiero global. Como se muestra en la gráfica 3, las reservas de divisas extranjeras en China ya exceden a las de sus vecinos de Asia oriental. Hasta ahora, como los otros exportadores, han estado invirtiendo buena parte de sus ganancias en bonos del Tesoro estadounidense.

Gráficas 3 y 4

Justo antes de la crisis de las hipotecas basura, China emergió como el mayor exportador a los EEUU y al mismo tiempo su principal prestamista, financiando el déficit por cuenta corriente estadounidense y sosteniendo su capacidad importadora (Gráfica 4). Mientras las exportaciones de artículos baratos chinos ayudaron a mantener la inflación controlada, sus adquisiciones masivas de bonos del Tesoro ayudaron a reducir su rendimiento y, por lo tanto, los tipos de interés en EEUU. De tal forma que China ha emergido recientemente como el principal soporte de la vitalidad económica de los EEUU.
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Crisis agrícola

La capacidad de China para implementar una versión extrema del modelo asiático de crecimiento basado en la exportación en las tres últimas décadas se basó en la coyuntura global y en la política económica interna de la República Popular.

Primero, el despegue de la mano de obra intensiva coincidió en el tiempo con la aparición de una expansión sin precedentes en el comercio mundial. Si no fuera por la deslocalización de la industria del Primer Mundo y su posterior apetito creciente por las importaciones manufacturadas de bajo coste, habría sido imposible que China iniciase su camino a la prosperidad. Más importante, la excepcional productividad china se basa en buena medida en el prolongado estancamiento de los salarios de los operarios en comparación con otros países asiáticos en equivalente etapas de desarrollo.

Gráfica 5

Algunos sostienen que la competitividad de los salarios chinos tienen su origen en su sistema de cambio fijo, el cual devalúa su moneda considerablemente. Otros aseveran que el inmenso superávit chino de mano de obra rural permite un ilimitado suministro de mano de obra, o al menos durante mucho más tiempo que en otras economías asiáticas. Pero un examen detenido revela lo inadecuado de estas explicaciones. Primero, como la gráfica 5 nos muestra, la diferencia entre los niveles salariales en China y los de sus vecinos es mucho mayor de lo que podría deberse a una moneda devaluada. Incluso si el yuan se apreciase un 20-30% respecto del dólar (como reclaman muchos estadounidenses críticos con la manipulación del gobierno chino sobre su divisa), los salarios chinos serían significativamente inferiores. Segundo, un ilimitado suministro de mano de obra no es un fenómeno natural dado por la estructura de población china, como es a menudo asumido. Más bien, se debe a las políticas agrícolas gubernamentales que, intencionalmente o no, arruinan el campo y generan un continuo éxodo rural.

La relación entre dichas políticas y los bajos salarios puede ser ilustrada comparando el desarrollo rural de China con el de Japón, Corea del Sur o Taiwan, que también tenían una numerosa población rural y sector agrario al principio de su despegue económico.

En el Japón de la postguerra, el partido en el gobierno (Partido Democrático Liberal) ha dirigido activamente recursos al campo mediante inversiones en la infraestructura rural, financiación del desarrollo agrícola, subsidios a las granjas y tasas a la importación.

En Corea del Sur, el gobierno de Park lanzó el Movimiento de Nuevos Pueblos (Saemaul Undong) a principios de los años 70, destinando cuantiosos recursos fiscales para mejorar las infraestructuras rurales, financiar la mecanización agrícola y crear instituciones rurales de enseñanza y cooperativas. Esta iniciativa tuvo un éxito destacado: incrementó los ingresos familiares con relación a los urbanos desde un 67% en 1970 a un 95% en 1974, obliterando la brecha salarial rural / urbana.

En Taiwan, el gobierno del Kuomitang (Partido Nacionalista Chino) siguió políticas similares en los 60 y los 70, mediante esfuerzos conscientes para promover la industrialización rural. La descentralizada estructura de la industria taiwanesa resultante permitía a los granjeros trabajar estacionalmente en las fábricas cercanas sin abandonar completamente su granja o emigrar a las grandes ciudades. Esto ayudó a retener una considerable proporción de trabajadores en las aldeas, propiciando un crecimiento rural / urbano más equilibrado. Durante los años 60 y 70, el ingreso per capita rural fue siempre superior a un 60% del urbano. Bajo tales políticas, no es sorprendente que el superávit de mano de obra rural se agotase rápidamente y los salarios de los obreros se incrementaran rápidamente.

Las razones para la adopción de estos diferentes caminos varían. En Japón, la importancia del voto rural para el éxito electoral del Partido Demócrata Liberal explica su interés por el desarrollo rural. Para los regímenes autoritarios de derechas en Corea del Sur y Taiwan, la promoción del desarrollo rural fue una forma de minimizar la dislocación social que generalmente acompaña a la industrialización y precede al auge de ideologías de izquierdas en el campo. Fue también un modo crucial de asegurar la soberanía alimentaria en el contexto de la Guerra Fría.

Por contra, el desarrollo industrial de China desde mediada la década de los 80 ha sido mucho más desequilibrado que en estos países. Durante los últimos veinte años, el gobierno chino ha concentrado las inversiones en el sector urbano e industrial, particularmente en las áreas costeras, dejando rezagadas las inversiones en el entorno rural y agrícola. Los bancos estatales también han centrado sus esfuerzos en financiar el desarrollo urbano e industrial, mientras que se desatendía la financiación agrícola y rural. En las últimas dos décadas, los ingresos rurales per capita nunca ha supuesto ni el 40% de los ingresos urbanos.

Esta polarización urbana tiene su origen al menos parcialmente en el control de la poderosa elite urbana de las regiones costaneras del Sudeste. Esta clase germinó durante el periodo inicial de integración de China en la economía mundial, expandió sus recursos financieros y su influencia política con el auge de las exportaciones, y se convirtió en crecientemente fiel a una política gubernamental en génesis que convenía a sus intereses. Según recientes valoraciones, la “facción elitista” del PCCh (incluidos los jefes maduros que construyeron sus carreras en las regiones costeras y en administraciones financieras o comerciales) controlan más escaños en el Politburo que sus rivales de la “facción popular” que tienen lazos más estrechos con las provincias interiores.

Aunque Hu Jintao, el actual Presidente, es un jefe de la facción popular, Xi Jinping (elegido por el Partido para suceder a Hu en 2012 por encima del propio favorito de Hu) ha sido gobernador de las provincias ribereñas de Fujian y Zhejiang, y es una figura señera de la facción elitista. Su influencia creciente asegura que se dará prioridad al incremento de la competitividad de las exportaciones chinas y la atracción de inversiones extranjeras antes que al desarrollo agrario. Las revueltas urbanas de 1989 (originadas por la hiperinflación y la caída del nivel de vida en las grandes ciudades) sólo consiguieron aumentar la determinación del Partido para asegurar la prosperidad económica de las áreas metropolitanas a expensas del campo en los 90.

La consecuencia de este dicotomía rural/urbana ha sido el estancamiento económico del campo y la consiguiente estrechez presupuestaria de parte de las administraciones locales rurales. Desde la década de los 90, el deterioro de los ingresos agrícolas y la desaparición de las industrias rurales colectivas (las empresas de villas y pueblos que fueron vibrantes generadores de empleo en las tempranas fases de las reformas aperturistas) obligaron a gran parte de los jóvenes trabajadores del campo a emigrar a la ciudad, creando un círculo vicioso que ha precipitado la crisis social que vive el campo. El sector agrícola chino no sólo ha sido descuidado, sino que ha sido explotado en beneficio del crecimiento urbano.

Gráfica 6

Un reciente estudio desvela que hubo una sostenida y creciente transferencia neta de recursos del entorno rural al urbano entre 1978 y el año 2000, mediante la política fiscal (vía impuestos y gasto público) y el sistema financiero (vía depósitos y préstamos). La excepción a esta tendencia fueron los años en los que la economía urbana experimentó una caída temporal como consecuencia de la crisis financiera asiática del 97 (ver gráfica 6).

El modelo de desarrollo dual campo/ciudad chino es, por lo tanto, el origen del suministro “ilimitado” de mano de obra, así como de la depresión de los salarios que ha caracterizado a su milagro económico. Este patrón también es causa del creciente superávit comercial chino, la fuente de su pujante poderío financiero en el mundo. Sin embargo, los bajos salarios y el nivel de vida rural que como resultado de esta estrategia de desarrollo ha constreñido el mercado de consumo doméstico y ampliado la dependencia de la demanda de consumo occidental, que cada vez más descansa bajo el crédito masivo de China y otros exportadores asiáticos. Como esos otros exportadores se han integrado en la máquina de exportación china a través de la regionalización de las redes de producción industrial, las vulnerabilidades de la economía china se han convertido en la debilidad de toda la región del Sudeste Asiático en su conjunto.
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Dependencia sinocéntrica

En la década de 1990, China se encumbró gradualmente como el más competitivo exportador asiático de productos de varios niveles de sofisticación tecnológica. Como consecuencia, los otros (incluyendo a Japón y a los Cuatro Tigres, junto con un grupo de tigres emergentes en el sudeste asiático como Malasia y Tailandia) fueron sometidos a una intensa presión para acomodarse. La competitividad china indujo a muchas empresas exportadoras a reubicarse allí desde otras partes de Asia. Un informe de The Economist en 2001 señalaba la “alarma y desesperación” con la cual los vecinos de China reaccionaron ante su ascenso:

Japón, Corea del Sur y Taiwan temen una desbandada de sus industrias buscando la barata mano de obra china. El Sudeste Asiático está preocupado por la deslocalización en el comercio y los flujos inversores. China no es un ganso volando, porque fabrica bienes de consumo básico así como productos sofisticados al mismo tiempo, pañales y microchips. Fabrica artículos que abarcan toda la cadena de valor, a una escala tal que determina los precios mundiales. De ahí la ansiedad de sus vecino asiáticos. Si China es más eficiente en todo ¿a qué se pueden dedicar los demás?

Es ciertamente el caso de los vecinos chinos que han reestructurado cuidadosamente sus sectores exportadores para minimizar la competencia frontal con la RPCh y beneficiarse de su auge. Bajo el viejo orden industrial del Este Asiático, cada economía tenía encomendada la producción y exportación de grupos específicos de productos de consumo terminados. Ahora estos países empiezan a incrementar la proporción de componentes de alto valor añadido (Corea y Taiwan) y bienes de equipo (Japón) en sus exportaciones a la República Popular China.

Tabla 2

Como la tabla 2 indica, las exportaciones de Corea del Sur, Hong Kong y Taiwan a China sobrepasaron sus exportaciones a EEUU en la última década, mientras que las de Japón y Singapur a China rápidamente se aproximaron a la proporción de sus exportaciones con destino a EEUU.

Formación gansos

En el 2005, el modelo regional asiático de formación de gansos con Japón en la punta, había sido reemplazado por una red de producción sinocéntrica en la cual China exportaba la mayor parte de los bienes de consumo terminados a occidente en sustitución de sus vecinos asiáticos, los cuales proveen a China con las piezas necesarias y las máquinas para ensamblarlos. Esta estructura puede ser percibida como la servidumbre o famulato de una casa (conjunto de criados) en el que China oficia el papel de mayordomo, dirigiendo a los demás para proveer de exportaciones baratas a EEUU y empleando sus beneficios duramente ganados en financiar a los estadounidenses la compra de esas mismas exportaciones.

La integración regional en el Este Asiático se ve bien reflejada en la correlación entre las subidas y bajadas de las cifras de exportación de China y de sus vecinos. Por ejemplo, la recuperación de la crisis financiera asiática de 1997, así como la recuperación del crecimiento japonés después del 2000, son atribuibles al menos parcialmente al empuje económico chino que permitió absorber sus componentes manufacturados y sus bienes de equipo.

Cuando la presente crisis mundial comenzó a extenderse y la demanda de consumo en los EEUU empezó a contraerse agudamente en otoño del 2008, los exportadores asiáticos se desplomaron inmediatamente, mientras que China les siguió en una una caída similar sólo tres meses después. La causa de este lapso de tiempo estriba en el hecho de que la caída de las exportaciones asiáticas fueron debidas en buena parte al declive en los pedidos de piezas y bienes de equipo de China, anticipándose a la caída en picado de los pedidos de productos finales de EEUU y el resto del mundo en los meses venideros.

Las limitaciones del modelo chino de desarrollo (excesiva dependencia del consumo occidental y letargo en el crecimiento del consumo interno) inevitablemente traslada sus vulnerabilidades a sus socios asiáticos, provocando que todas sus economías estén más expuestas a una contracción del consumo de los importadores occidentales. Reequilibrar el desarrollo chino, por lo tanto, no sólo es necesario para la sostenibilidad de su propio crecimiento económico, sino también para el futuro colectivo de Asia Oriental como un bloque económico integrado.
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Obstáculos al reequilibrio

Los gobiernos del Este Asiático han empleado sus reservas de divisa en adquirir deuda estadounidense no sólo para obtener un presumiblemente estable y seguro interés, sino también como parte de un deliberado esfuerzo para financiar el ascendente déficit estadounidense por cuenta corriente y, por lo tanto, asegurar un continuo incremento en la demanda usamericana de sus propias exportaciones. Pero el déficit no puede expandirse indefinidamente y podría provocar el colapso del dólar o del mercado de deuda pública y un alza en los tipos de interés, poniendo fin a la orgía consumista estadounidense. Esto no sólo sería un golpe mortal para la maquinaria exportadora china, sino que también diezmaría su poder financiero global debido a la drástica devaluación de sus inversiones preexistentes.

Previamente a la crisis actual, el gobierno chino había experimentado con diferentes formas de diversificación e incremento de los réditos en sus activos extranjeros. Había intentado invertir en acciones de compañías extranjeras y financiar la adquisición de corporaciones transnacionales por compañías estatales chinas, pero pronto todos los intentos acabaron en vergonzosos fracasos. La culpa no fue tanto de una toma de decisiones de inversión inadecuadas como por las limitaciones impuestas por el excepcional tamaño de la reserva de divisas china, que hacían difícil para Beijing entrar o salir de un valor libremente sin trastornar los mercados mundiales.

Al mismo tiempo, las compras chinas de grandes compañías extranjeras dieron lugar a una violenta reacción nacionalista o proteccionista. Como consecuencia, las adquisiciones chinas en ultramar se han convertido en negocios en declive a los que desesperadamente se busca comprador. Estos obstáculos a la diversificación de su cartera fueron evidentes en la poca provechosa compra en 2005 del negocio de PCs de IBM por Lenovo, una gran corporación electrónica asociada al Estado chino; las pérdidas masivas en las que incurrió en la inversión, en 2007, en Blackstone por la China Investment Corporation, el fondo soberano de la RPCh; y el nacimiento de un sentimiento anti-chino en Australia desencadenado en 2009 por el intento de Chinalco, una gigantesca compañía minera estatal china, de incrementar significativamente su participación en Río Tinto, la mayor compañía minera australiana.

El aumento de las reservas de petróleo y otras mercancías para protegerse del incremento del coste de las materias primas, también acarrearon importantes pérdidas cuando sus precios se desplomaron al comienzo de la crisis global.

Además de las vicisitudes expuestas en los mercados mundiales, el modelo exportador chino ha restringido drásticamente el consumo interno. Como dijimos, la competitividad de las exportaciones chinas se ha construido sobre la base de un estancamiento perdurable de los salarios, el cual surgió a su vez de una crisis agraria producida por las políticas de discriminación del campo en favor de la ciudad.

Gráfico 7

En vez de compartir una mayor proporción de los beneficios con los trabajadores y elevar su nivel de vida, el próspero sector exportador ha convertido la mayoría de su superávit en beneficios empresariales, los cuales constituyen hoy en día una gran proporción del ahorro nacional agregado (suma del ahorro estatal y del privado). Como muestra el gráfico 7, desde finales de los 90 en adelante, los costes salariales se han reducido en relación al PIB, a la vez que ha descendido el consumo privado. Esta tendencia descendente contrasta crudamente con el crecimiento de los beneficios empresariales. Aunque el consumo ha crecido en términos absolutos, lo ha hecho de forma mucho menos pronunciada que las inversiones (Gráfico 8).

Gráfico 8

Esta restricción del consumo privado no sólo ha provocado que las empresas orientadas al consumo doméstico hayan tenido dificultades en dar salida a su inventario, sino también ha frustrado a muchos inversores extranjeros que albergaban grandes esperanzas en el supuestamente gigantesco mercado chino. A pesar de haberse establecido como un comprador principal de materias primas, componentes manufacturados y recursos naturales de Japón, Sudeste Asiático, Brasil y demás lugares; China aún no ha actualizado de forma pareja su potencial como importador clave de bienes de consumo del mundo desarrollado e industrializado.

The Economist se quejaba en nombre de estos desalentados inversores extranjeros que “el mercado ha resultado ser menor de lo esperado y tardará en crecer. Por ello muchos empresarios extranjeros están lanzándose al ataque en una competición que promete ser feroz. ¿Cómo pueden las firmas extranjeras tener rendimientos aceptables en China?”.

De forma paralela, cuando apareció la demanda china de automóviles, lo hizo de forma mucho más pausada que la capacidad productiva del sector. Forbes reconocía que “la creciente competencia en China ha llevado a la sobrecapacidad de producción y al rápido declive de las compañías de automoción”. Los márgenes de beneficio en China son similares a los del resto del mundo, de 4 al 6%.

En un intento de iniciar un reequilibrio del desarrollo chino (caracterizado por el Primer Ministro Wen Jiabao en 2007 como “inestable, desequilibrado, descoordinado e insostenible”) el gobierno central bajo Hu Jintao y sus aliados “populares” han procurado desde el año 2005 alimentar el consumo doméstico potenciando los ingresos disponibles de los campesinos y trabajadores urbanos. La primera tanda de iniciativas incluía la abolición de los impuestos agrícolas y un alza en los precios estatales al productor para los productos agrícolas. A pesar de que estas medidas para elevar el nivel de vida rural no fueron más que un pequeño paso en la buena dirección, el efecto fue instantáneo. Las levemente mejores condiciones en el sector agrícola ralentizaron el flujo migratorio a las ciudades, y se produjo una súbita escasez de mano de obra y el consiguiente alza salarial en los salarios en las zonas costeras industrializadas. Ello indujo a algunos economistas a declarar que el Punto de Inflexión de Lewis (el cual había sido burlado por el superávit estructural de mano de obra rural) había por fin llegado.

Imagen 9

Así como el “ilimitado” suministro de mano de obra de China fue más una consecuencia de las políticas desarrolladas que una premisa natural de su desarrollo, la llegada del Punto de Inflexión de Lewis fue, de hecho, la consecuencia de los intentos del Estado para revertir la previa preferencia urbana más que un proceso conducido por la invisible mano del mercado. El efecto concomitante del alza en los ingresos de los campesinos y los salarios industriales ha sido inaudito, incrementando las ventas al por menor, aún controladas por la inflación (Gráfico 9).

Pero tan pronto el gobierno dio el primer paso en su impulso al consumo doméstico, intereses personales en el sector industrial exportador de la China costera se quejaron duramente del empeoramiento de sus perspectivas económicas. Se pidieron políticas compensatorias para salvaguardar su competitividad, y procuraron sabotear cualquier nueva iniciativa que condujera a elevar el nivel de vida de las clases trabajadoras, como la Nueva Ley de Contrato Laboral (la cual hubiera incrementado la remuneración a los trabajadores además de hacer más difícil el despido) o la apreciación controlada del yuan.

Cuando se desencadenó la crisis mundial y la maquinaria exportadora china se gripó, el gobierno desarrolló inmediatamente un descomunal paquete de estímulo fiscal de un montante de 570 mil millones de dólares (incluyendo el gasto público y los préstamos estratégicos otorgados por los bancos estatales) en Noviembre del 2008. Muchos celebraron al principio esta masiva intervención como una preciosa oportunidad de acelerar el desequilibrio de la economía china hacia el consumo doméstico, y esperaban que el estímulo consistiera principalmente en gasto social (tal como financiar un seguro médico y una seguridad social) lo cual podría haber incrementado la renta disponible y por lo tanto el poder de compra de las clases trabajadoras.

Sin embargo, menos del 20% del plan de estímulo fue de hecho dedicado a gasto social. La mayor parte se destinó a inversiones en activos fijos en sectores ya aquejados de sobrecapacidad, tales como el acero o el cemento, así como en la construcción de la red de trenes de alta velocidad más extensa del mundo, cuya utilidad y rentabilidad es incierta.

Escatimando la ayuda a las instituciones de bienestar público o a las pequeñas y medianas empresas (intensivas en mano de obra), el paquete de estímulo económico sólo generará un crecimiento limitado en la renta disponible y en el empleo.

Peor aún; el gobierno central, aparentemente aterrorizado por el súbito colapso del sector exportador, dio marcha atrás en sus esfuerzos reequilibradores y reanudó sus medidas de promoción a la exportación, tales como descuentos en los impuestos sobre el valor añadido de las exportaciones y frenando la apreciación del yuan. La industria en este sector incluso empleó la crisis para pedir la suspensión de la Nueva Ley de Contrato Laboral del 2007 para asegurar su supervivencia.

Tabla 3

A pesar de su impresionante tamaño, el estímulo fiscal hizo poco para promover el consumo doméstico y por lo tanto redujo a China a la dependencia exportadora. También es cierto que una gran cantidad de fondos fueron dirigidos a las provincias occidentales para reconducir la brecha de desarrollo entre las áreas costeras y la China interior. El crecimiento promovido por el estímulo fiscal (orientado al entorno urbano y a una industria intensiva en capital) ha agravado la polarización entre el mundo rural y el entorno urbano (Tabla 3).

Mientras el modelo de inversiones en activos fijos dando preferencia al entorno urbano continúa, la brecha entre el campo y la ciudad en crecimiento de renta, que se redujo después del 2005, se está ampliando de nuevo bajo los planos de estímulo. Esto ha detenido el relativo progreso en el nivel de vida rural que desde el año 2005 había ayudado a espolear el consumo privado.

Lo está consiguiendo el masivo gasto actual es mantener activa a corto plazo la economía con una inyección de inversión dirigida por el Estado, mientras se espera que se recuperen las exportaciones. En el verano del 2009, los datos mostraban que el estímulo había conseguido detener la caída libre de la economía china y promovía un modesto rebote. Pero al mismo tiempo, cerca del 90% del crecimiento del PIB en los primeros siete meses del 2009 fue dirigido exclusivamente a inversiones en activos fijos promocionados por una explosión del crédito y el incremento del gasto público.

Muchas de estas inversiones son ineficientes y generalmente no son rentables (ver tabla 3). Si la recuperación de las exportaciones no llega a tiempo, el déficit fiscal, la morosidad en los préstamos y la exacerbación de la sobrecapacidad generará una depresión aún más profunda a medio plazo. En palabras de un prominente economista chino, esta colosal programa de estímulo económico es como “beber veneno para saciar la sed”.
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Perspectivas

En el curso de las últimas dos décadas, China ha emergido como el ensamblador final y exportador de la red de producción del Este Asiático. Ha alcanzado también el status de mayor prestamista de los EEUU y el mayor tenedor de reservas de divisas, y ha demostrado el potencial para convertirse en el mayor mercado del mundo, además de ser su taller. China está, por lo tanto, preparada para diseñar un nuevo orden económico regional y mundial ayudando a Asia y al mundo subdesarrollado a escapar de la dependencia financiera y comercial de occidente en general y de los EEUU en particular.

El potencial director de China, sin embargo, está lejos de ser actualizado. Lejos de ello, la estrategia del gobierno chino de prestar capital a los EEUU para facilitar las compras de las exportaciones chinas sólo ha conseguido aumentar la dependencia de China, así como de sus suministradores, de los consumidores estadounidenses y del mercado de bonos usamericano, haciéndolos vulnerables a cualquier turbulencia en la economía mundial. La competitividad de las exportaciones chinas está basada en una propuesta de desarrollo que arruina el campo y prolonga el ilimitado suministro de mano de obra emigrante a las industrias exportadoras costeras. El incremento sostenido del superávit comercial chino resultante puede acrecentar la potencia financiera china en el mundo, en la forma de expansión en la adquisición de deuda usamericana, pero la restricción a largo plazo de los salarios limita el crecimiento de la capacidad de consumo china.

La presente crisis financiera, que ha diezmado la demanda de consumo en el hemisferio Norte e incrementado la probabilidad de un colapso del mercado de bonos usamericano y del dólar, es un aviso tardío para un urgente cambio de rumbo. Beijing es de sobra consciente que una superior acumulación de reservas en divisas extranjeras es contraproducente, dado que podría incrementar el riesgo asociado con los activos que China ya atesora o incluso inducir un cambio hacia otros aún más peligrosos.

El gobierno está también prevenido de la necesidad de reducir la dependencia del país de las exportaciones y estimular el crecimiento de la demanda doméstica incrementando la renta disponible de las clases trabajadoras.

Tal revisión en las prioridades tiene que implicar detraer recursos y preferencias políticas de las ciudades costeras para potenciar el interior rural, donde la prolongada marginación social y el subconsumo dejan un amplio campo de mejora. Pero los intereses personales que han echado raíces durante las últimas décadas de desarrollo centrado en la exportación lo convierten en una tarea desalentadora. Los oficiales y empresarios de las provincias ribereñas, los cuales se han convertido en un poderoso grupo de interés capaz de influir y moldear en la formación e implementación de las políticas del gobierno central, se mantienen firmes en su resistencia a una reorientación de las prioridades.

Esta facción dominante de la elite China, como exportadores y prestamistas de la economía mundial, ha establecido una relación simbiótica con la clase dirigente norteamericana, las cuales han procurado mantener su hegemonía doméstica asegurando la calidad de vida de los ciudadanos usamericanos, como consumidores y deudores del mundo. Pese a sus riñas esporádicas, los dos grupos de poder a cada lado del Pacífico comparten el mismo interés en perpetuar su status quo respectivo, así como el actual desequilibrio de la economía mundial.

Aunque existe un realineamiento político fundamental que cambia el balance de poder de la elite costera y urbana hacia las fuerzas que representan los intereses del mundo rural, es probable que China continúe orquestando a los otros exportadores americanos en la servidumbre diligente hacia (y siendo tomados como rehenes por) los Estados Unidos. La clase dirigente anglosajona se ha comportado desde un tiempo reciente de forma más respetuosa con sus socios asiáticos, invitando a China a convertirse en “accionista” del nuevo orden mundial “chinamericano” o “G2”.

Lo que quieren decir es que China no debería zarandear la barca, sino que debería continuar ayudando a mantener la hegemonía económica americana (como contrapartida, quizás, tengan más consideración en temas delicados para Beijing como el Tibet o Taiwan). Esto le permitiría a Washington cobrarse un tiempo precioso para asegurar su control sobre los sectores emergentes de la economía mundial a través de las inversiones estatales apoyadas en emisión de deuda en tecnologías sostenibles y otras innovaciones, y de esta forma rehacer su achacosa supremacía en forma de una supremacía verde. Esto parece ser exactamente por lo que la administración Obama está apostando como respuesta a largo plazo a la crisis global y al declive del poder usamericano.

Si China pudiera reorientar su modelo de desarrollo y alcanzar un equilibrio entre el consumo doméstico y las exportaciones, podría no sólo liberarse a sí misma de la dependencia del colapso del mercado de consumo estadounidense y la adicción al riesgo de la deuda usamericana, sino también beneficiar a las industrias de otras economías asiáticas que están igualmente impacientes de escapar a estos peligros.

Aún más, si otras economías emergentes persiguieran una similar reorientación, y se intensificaran los intercambios comerciales entre los países en vías de desarrollo, entonces podrían convertirse en consumidores mutuos, dando paso a una nueva era de crecimiento autónomo y equitativo en el Segundo y Tercer Mundo. Hasta que eso ocurra, sin embargo, un cambio de polo económico del capitalismo global del Oeste hacia el Este, y del Norte hacia el Sur, como consecuencia de la crisis mundial es algo más que una idea esperanzadora.

26 comentarios »

  1. Yo no envidio en nada a China ni a Estados Unidos. La calidad de vida de estos estados deja bastante que desear para sus ciudadanos.

    En China se vive de una manera muy triste para lo que un occidental consideraría normal, los servicios públicos están super masificados y no tienen las coberturas que tenemos en Europa, es una realidad lo poco que tienen en comparación con los Europeos y esto en grandes urbes como Beijing, Xian o Shangai. Es muy triste que toda la economía de un país se base en una mano de obra barata para conseguir un crecimiento, las desigualdades que esto provoca no deberían ser aceptadas por su sociedad. Pero ahí esta el problema que China no es una democracia y así es fácil, la idea que tuve al viajar por China es de un país dirijido para su espansión economica en el cual una persona era un recurso economico más. Una muestra es que siendo ciudadano chino no tienes permiso de trabajo para cualquier parte de china sino para únicamente tu provincia, esto es así para limitar la emigración.

    Me gusta esta pagina para saber donde estamos con respecto a un pensamiento de ser humano y un pensamiento de un banquero:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_%28PPA%29_per_c%C3%A1pita

    1ª tabla con respecto a un ser humano, osea “pensamiento Europeo”.
    2ª tabla con pensamiento banquero, osea “neoliberal”
    Y China con su desarroyo se fue al segundo.

    Otra que me gusta es esto:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Deuda_externa_por_pa%C3%ADs

    Si vendo el piso puedo pagar toda la deuda que tengo encima😉 Lo que a mi más me sorprende es que países como R.U. y EUA con tan poca ayuda a sus ciudadanos pobres tengan esos niveles de deuda. No se supone que las políticas neoliberales reducen el nivel de endeudamiento a costa de sus ciudadanos.

    Deuda publica por países y PIB:
    https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2186rank.html
    (uso esta porque las otras fuentes están anticuadas)
    Sigo con lo mismo, países con un desarrollo humano bajo y ricos están por encima de nosotros. Al final esto me deja siempre una idea, cuando mejor esta una sociedad mejor esta su economía también, si la proporción ricos – pobres crece en favor de los primeros el país al completo se empobrece así que tu jefe o inversores o capiteles se hagan ricos a parte de joderte a ti joden a todo el país.😛

    PD: hace falta gas mostaza a toneladas.

    Comentario por kike — 31 enero 2010 @ 12:37 | Responder

    • Hombreeee, el World Facbook de la CIA. Si ese ya es un clásico en el Mendiguiño!!!

      Mira, justo el año pasado yo también tiraba del informe de la CIA y la Wiki para montarme este artículo:
      Balanza Comercial

      Comentario por Mendigo — 31 enero 2010 @ 14:20 | Responder

  2. Pedazo de artículo.

    Gracias por la traducción.

    Comentario por wenmusic — 31 enero 2010 @ 12:56 | Responder

    • He vuelto a estudiar inglés, y esta era mi forma de preparar el examen. Mejor así que no con las imbecilidades y ñoñerías que dan en clase.

      Me alegro que te haya gustado, Wen. Aunque a decir verdad me parece que el chino que le escribió padecía de incontinencia verbal: con menos palabras se podrían haber expresado las dos ideas principales del texto. Se remite como el ajo.

      Por otra parte, creo que confunde sus intereses con los de China. Aunque es deseable una mejora en la calidad de vida del campesinado chino, creo que al que lo escribe se le ve demasiado el plumero: le gustaría que China se abriese de par en par a las importaciones extranjeras, y cayese en la misma espiral consumista que ha hecho de occidente un dandy endeudado. Mucho lujo mucha ostia pero lo mantenemos a costa de estar cada vez más endeudados con los países que nos venden las cosas.

      Vivimos, también como sociedad, por encima de nuestras posibilidades. Y como en el caso de una familia, esto acabará en tragedia.

      Comentario por Mendigo — 31 enero 2010 @ 14:06 | Responder

      • Bueno, pero supongo que entre lo de la espiral de consumismo y lo que tiene ahora China habrá un punto mejor y más racional…

        Al fin y al cabo, tal y como es ahora, China no es independiente. Si a los pijos usamericanos o a los europeos nos va mal y no compramos sus mierdas manufacturadas ¿a quién se las venden?

        Por otra parte no deja de ser lamentable el trato al trabajador como mero recurso, como un número más. Vale que aquí es una idea similar, pero con unos mínimos. Los mínimos necesarios para que compremos las mierdas que ellos fabrican… xDD

        Comentario por wenmusic — 1 febrero 2010 @ 20:28 | Responder

        • Tienes razón, Wen, pero…

          A ver si me explico. Ellos tienen dinero porque venden mucho y compran poco: de ahí viene su descomunal reserva de divisa (la mayor del mundo).

          Los occidentales compramos mucho, mucho más de lo que exportamos, y por lo tanto tenemos que comprar a crédito, desequilibrando nuestra balanza comercial y endeudándonos. Esto no es sostenible en el tiempo, en algún momento la deuda es demasiado grande y tenemos que empezar a desapalancarnos. El momento ha llegado.

          ¿Entonces? ¿A quién le venden productos? ¿A ellos mismos? Así no ganas dinero. Tú ganas dinero gracias a otro, al intercambio desigual que se llama comercio: alguien te paga por tu mercancía más de lo que vale. Si tú te lo guisas y tú te lo comes, no ganas nada. Es más, China tiene que seguir importando materias primas y energía. Como no exporte lo suficiente para pagarlo, los siguientes en endeudarse serán ellos.

          A lo que quiero llegar es ¿Puede ser sostenible en el tiempo semejante nivel de consumo? Consuma quien consuma, el gringo, el europeo o el chino. Lo que quiero explicar es que estamos pagando ese consumo con una riqueza QUE NO EXISTE, que nos la estamos inventado a base de crear dinero nuevo gracias a la expansión del crédito.

          Hay muchas más deudas que riquezas en el mundo y, como no parece que vaya a ser para mañana lo de colonizar otros planetas para explotarlos y sacar de ahí las riquezas para pagarnos unos a otros quiere decir que…esto es insostenible. Es una mentira, porque no tenemos dinero para pagar todo lo que debemos, aunque quisiéramos.

          Uf! No sé si me estoy liando…

          Bueno, en cualquier caso, que sí. Que un trabajador chino merece un salario digno por su trabajo, y que tal y como está montado el tinglado no se lo dan ni se lo piensan dar, porque así el empresario puede hacerse rico más rápidamente.

          Creo que les toca a los chinos hacer otra revolución. No recuerdo quién dijo ¿Victor Hugo puede ser? que detrás de una revolución siempre viene una burocracia que devuelve las cosas al estado anterior.

          Comentario por Mendigo — 2 febrero 2010 @ 0:00 | Responder

          • En realidad si el dinero fuera constante o como mucho variase con en positivo con un flujo si sería cierto lo de que la única forma de crecer es comerciando con tu vecino y vendiendo más que el a ti hasta que lo haces pobre y tu rico. Este pensamiento económico es muy simple y muy antiguo.

            http://es.wikipedia.org/wiki/Mercantilismo

            “En verdad” (como me gusta esta expresión :P) ahora es mucho más complejo, a los flujos de dinero en la balanza comercial + los recursos explotados + flujo monetario en la banca fraccionaria.

            La banca crea un supuesto dinero inexistente que se supone se pagará en el futuro con la explotación de nuevos recursos y servicios.

            Yo tengo otra teoría, sin inflación no se podrían pagar las deudas, una deuda creada ayer si la inflación sube más rápido que los intereses que yo pago por ella hace desaparecer la deuda. Caso de los estados y la propia banca pero que no nos pasa a los ciudadanos que debemos producir para pagar nuestra deuda.

            Yo soy de la corriente opuesta a este sistema, para mi el defecto es del capitalismo y no de la parte de la “propiedad privada” sino de la exigencia inherente a la necesidad de un crecimiento continuo. Si cada acto de mi vida requiere menor consumo de recursos que ayer se puede incrementar la inflación esa diferencia, yo no pierdo calidad de vida pero el sistema se reduce, mis deudas son menores por el efecto de la inflación. El reto es hacer crecer la eficiencia más rápido de lo que yo pagaría intereses.

            Te voy a poner un ejemplo, las personas para comunicarse antes tenían que desplazarse, aparece el teléfono (y todos sus sucedaneos) y ese movimiento ya no es necesario reduciendo el consumo de recursos en esa tarea. A esa persona puede pagar más dinero por los medios que le ayudan en su desplazamiento y ya que ahorra con menos desplazamientos, esto provoca inflación osea menor valor del dinero y la deuda contraída en valor dinero se reduce.

            Mi teoría es débil pero eficiente.

            Comentario por kike — 2 febrero 2010 @ 13:10 | Responder

            • Pero Kiño, no confundas dinero con riqueza. Evidentemente en el mundo cada vez hay más dinero: pero sensiblemente la misma riqueza. ¿Con qué riqueza podemos cubrir todo ese dinero que se está creando?

              Me explico: China nos manda un container de mp4. Esos mp4 existen, son reales, son una forma de riqueza. Nosotros, como no tenemos dinero para pagar, nos endeudamos. Con esa deuda creamos un dinero que se lo mandamos a China. Ellos mandan riqueza, y nosotros devolvemos deuda. Papel. Más dinero.

              Podría China venderle a China, pero la riqueza sería la misma: ellos se quedarían los mp4 y los cambiarían por dinero, por una cantidad mayor de dinero de lo que cuesta producirlos. ¿Y cómo, de donde sacan esa riqueza? Endeudándose, creando más dinero.

              El viejo sistema decía que el dinero tenía que ser igual a la riqueza. En el nuevo orden económico, podemos imprimir todos los billetes que queramos, para pagar los mp4. Y efectivamente, con el incremento uniformemente acelerado del ritmo económico podemos seguir eternamente viviendo sin dar un golpe, pues las deudas menguan con la inflación y podemos permitirnos endeudarnos aún más.

              ¿Pero qué pasa cuando la maquinaria, no es que se detenga, sino que sólo frena un poco su carrera? Pues lo estamos viendo. Todas las deudas que arrastrábamos se nos vienen encima, y no somos capaces de cubrirlas con una mayor producción. Entonces, alguien se pregunta ¿cuánto vale un dólar? Cuando todos nos hagamos esa pregunta, el edificio se derrumbará como por arte de ensalmo.

              Aps! QUe no se me pase. Cuando dices que “mis deudas son menores por efecto de la inflación”. Bien, ahora queda claro por qué la inflación es el gran enemigo de los bancos, y por qué el BCE hace todo lo posible por controlarla, incluso a costa de limitar el crecimiento de la Eurozona.

              De todas formas, no creas que es tan buena la inflación:
              a) Das por hecho que se te actualiza tu sueldo con la inflación real
              b) Das por hecho que el gobierno no miente al calcularla (y, para empezar, la vivienda no se toma en consideración en su cómputo).

              Comentario por Mendigo — 2 febrero 2010 @ 19:22 | Responder

              • a y b son ciertos con nuestra economía actual.

                Aún siendo mi sueldo constante mis gastos vienen del producto del precio unitario por la cantidad de el que necesito, aún aumentando ese precio si reduzco en mayor magnitud la cantidad que necesito se produce un ahorro durante un estado de inflación con sueldo constante. Este sistema lo usan las empresas con gran competencia.

                Este sistema llevado a cabo por todos los elementos productivos y de una sociedad crea prosperidad reduciendo consumos, deuda e incluso esfuerzo para vivir.

                Nuestro sistema actual recae en un aumento progresivo de nuestro consumo de recursos y es totalmente insostenible.

                Te voy a poner un ejemplo, en la comida pagamos por el envoltorio + alimento, la noticia de hoy era que mercadona ahorro 175M de € al usar un política de “a granel”.

                Coche en desplazamientos de 2km x 0.24€ = 0.48€ x día (el precio lo saque de una página europea no la recuerdo)

                Hay infinitos ejemplos. Más curioso, comer carne nos mata. Primero el quemar proteína en las mitocondrias empeora nuestro estado de salud por los desechos de las mismas frente a lipidos o glucidos, segundo nos jode el planeta http://www.conciencia-animal.cl/paginas/temas/temas.php?d=619 y tercero nos jode el bolsillo, como consume más recursos no cuesta más cara por unidad calórica que necesitamos. Según un estudio nutricional de la OMS tan solo necesitamos 1g de proteína diaria por cada kg de nuestro peso (1.5 si te machacas mal y 2g si quieres pillar masa muscular) así que nos pasamos tres pueblos y nos empobrecemos al hacerlo. “Eficiencia alimenticia”

                Eficiencia en transporte maritimo:
                http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/03/ciencia/1199390824.html

                Eficiencia al cocinar, no levantar la tapa un 20% de la energía y sino para que gastar http://es.wikipedia.org/wiki/Cocina_solar

                Hay cosas extremas y otras simplemente hábito pero se puede vivir igual consumiendo muchisimo menos.

                Comentario por kike — 2 febrero 2010 @ 21:28 | Responder

                • No, si te había entendido antes y me parece muy interesante lo que propones.

                  Pero la eficiencia no es una recta sino una curva asindótica. Con pequeños esfuerzos podemos obtener grandes mejoras en la eficiencia (por ejemplo, pasar de una bombillas de filamento de tungsteno a una CFL). Pero en adelante, según nos acerquemos a la máxima eficiencia teórica, el aumento en eficiencia será cada vez más pequeño para una gran complejidad.

                  Es como el chiste del gitano, que una vez que había acostumbrado al burro a no comer, va y se muere.

                  Ciertamente se dilapidan recursos, pero el crecimiento de la población mundial provoca que, aunque se diera un consumo eficiente y hasta espartano de los recursos naturales, nuestra misma supervivencia sería insostenible para el planeta. Con una población de 6.500 millones de bocas que alimentar, que serán 10.000 millones dentro de una década (y menos mal que el gobierno chino ha puesto un poco de racionalidad en su política demográfica, por muy criticada que sea)…es imposible llegar a ningún tipo de equilibrio con la Naturaleza.

                  Que, por cierto, también ese crecimiento de la población es el que acompaña al crecimiento del capitalismo pues es nueva mano de obra (riqueza) que se añade a la cadena de producción. Pero, insisto, aunque la población siga creciendo como si el mundo fuera infinito, los recursos disponibles son constantes y ya estamos llegando al punto que, simple y llanamente, no hay para todos y habrá que pelearse por lo más básico: petróleo, pero también cereales o agua.

                  Comentario por Mendigo — 3 febrero 2010 @ 8:43 | Responder

  3. Uff! terminé de leerlo, en estos momentos los ojos me dan vualtas y a veces veo muertos…
    Vaya tocho te has currado, con eso ya no harás ni examen de inglés, menos mal que lo has traducido porque por mi parte lo del english va bastante jodido.

    China sostiene su economía en las exportaciones, porque su potencial mercado interno no dispone de sueldos suficientes para un consumo tipo occidente. Son competitivos gracias a ello, bajos sueldos y eternas jornadas, por contra si el mercado exterior cae se van a tomar por el culo. Mas o menos así es como lo percibo.

    Comentario por Javi — 1 febrero 2010 @ 18:58 | Responder

    • Sí, pero gracias a esos bajos sueldos hay unos pocos chinos que se están forrando de lo lindo. Los coches de lujo europeos están abriendo concesionarios en las principales ciudades chinas y poniéndose las botas.

      Tendrían que cambiarle el nombre, en vez de PCCh debería ser PECh (Partido Esclavista Chino). ¿Comunismo? ¿Dónde, que yo no lo veo? Es capitalismo con planificación estatal. Eso sí, muy bien llevada, han toreado la crisis de puta madre, mientras el resto nos hemos dado de cuernos contra ella.

      Odio el inglés, pero hace 16 tacos que dejé de estudiarlo y, qué te voy a contar, parece que sin inglés no vas a ningún lao hoy en día. Así que me toca volver a ponerme las pilas…

      Comentario por Mendigo — 1 febrero 2010 @ 23:49 | Responder

      • Comunistas serán porque reparte trabajo a tutiplén, si de paso repartiesen derechos a los trabajadores ya sería la hostia. Los directores de las empresas y sus ejecutivos son los que viven a todo lujo, y que casualidad que los puestos altos en las empresas coinciden con cargos del partido, cuanto mas alto el cargo dentro del partido mas alto puesto en las empresas.
        A mi personalmente me da penita que se sigan llamando comunistas.

        Comentario por Javi — 2 febrero 2010 @ 18:47 | Responder

        • A mí, risa. Me parto el culo, vaya.

          No tienen ni seguro médico, ni seguro de desempleo, y el empresario te puede despedir cuando le salga de los huevos. Están prohibidos los sindicatos (menos el sindicato del partido, como los inspirados por José Antonio), las manifestaciones y las huelgas.

          Uno de los países más desiguales, con unas clases altas opulentas y una enorme población rural sumida en la miseria.

          ¡Aps! Y la censura actúa activamente, tanto con la política como la pornografía.

          ¿Comunismo? Fascismo a la oriental, puro y duro.

          Comentario por Mendigo — 3 febrero 2010 @ 8:23 | Responder

  4. El esclavismo ‘made en China’

    La China postmaoísta se encuentra inmersa en su undécimo plan quinquenal, registrando unas buenas cifras a pesar de la crisis que atenaza a las economías mundiales. El mantenimiento de un crecimiento sostenido en torno al 7,5% anual hasta el año 2010 es el objetivo que el Primer Ministro Wen Jiabao intenta conseguir a toda costa, aunque sea utilizando los procedimientos menos ortodoxos. El fenómeno productivo chino no revela sólo la evidente capacidad del gobierno de Pekín para metabolizar y utilizar políticas liberales -mutando ‘genéticamente’ una economía estatalmente intervencionista en una capitalista, aunque bajo un estrecho control central- sino que evidencia el haber descubierto un sistema infalible para contener los costes de producción y deformar la competencia. Estamos hablando de la esclavitud.

    Según diversos Informes, el 50% de la producción industrial y agrícola china se encuentra formada por un trabajo político-esclavista, sistema coordinado en su larga escala por una oficina gubernativa, el Departamento nº 610, encargado de las gestiones de todos los ‘campos de reeducación política’ del régimen, los tristemente conocidos como laogai. Es inútil subrayar como esta antiquísima aunque más que discutible práctica contribuye a desestabilizar las prácticas de la competencia entre el gigante asiático y las potencias industriales occidentales. Esta distorsión de la competencia se produce por el empleo de unos 20 millones de trabajadores ‘esclavos’ empleados en todos los sectores: de las canteras y la minería a la siderurgia, de la alimentación al textil, de la agricultura a la telemática y la informática (recordemos como ya hace tiempo el británico Mail on Sunday denunciaba el ‘empleo de esclavos’ en algunas fábricas chinas en las que se montaban los lectores MP3 más famosos)

    En estos últimos años muchas fábricas chinas han ‘empleado’ muchos presos de los laogai y de las cárceles, lo que les ha reportado innumerables ventajas. Empresas como la Beijing Mickey Toys, la Lanzhou Zhenglin Nongken Food, la Jinan Tianyi Printing y la Qiqihaer Siyou Chemical Industry, han montado la casi totalidad de sus establecimientos no lejos de las penitenciarías de Pekín, Lanzhou, Jinan y Qiqihaer, de las cuales reclutan gratuita y abundante mano de obra que genera infernales jornadas productivas de 12 y 14 horas diarias durante siete días a la semana.

    El fenómeno del ‘esclavismo made in China’ salió a la luz a finales de Diciembre de 2001 gracias a las investigaciones de Frederik Koller, corresponsal en Pekín de Le Temps de Ginebra, sobre la fabricación de una remesa de 110.000 conejitos de peluche encargada por una multinacional de la alimentación a la Mickey Toys de Pekín. Habiendo aparecido restos de sangre humana en la confección de los conejitos, el periodista decide investigar y descubre que la fábrica Mickey Toys estaba situada en Daxing, donde se alojaba el ‘campo de trabajo’ de Tiantanghe que suministraba ‘trabajadores’ a la juguetera.

    La explotación esclavista china se ha disparado en los preparativos de los más que polémicos Juegos Olímpicos de 2008. Los activistas chinos pro derechos humanos se han infiltrado y han investigado las fábricas de productos olímpicos que han trabajado para el Comité Olímpico de Pekín. Estas fábricas han sido las autorizadas a fabricar los populares objetos de recuerdo en venta con el logotipo de los Juegos: bolsas, camisetas, pantalones, gorras, cuadernos, figuritas, lápices, bolígrafos, llaveros, etc. El marketing de estos objetos serigrafiados vale más de 70 millones de euros para los organizadores chinos de la Olimpíada. Pero este negocio se ha hecho en las ‘fábricas-lager’ donde se han explotado cruelmente a niños, en un clima de terror y desprecio de los más elementales derechos humanos y vulnerando incluso los modestos derechos de los trabajadores previstos en la legislación laboral china. Una pequeña niña china de 13 años, una pequeña ‘trabajadora-esclava’ que ha fabricado gadgets con el logo oficial para la Olimpíada de 2008, ha dicho: ‘He trabajado desde el alba hasta las dos de la madrugada. Estaba exhausta pero al día siguiente debía estar dispuesta a volver a empezar’.

    Los activistas pro derechos humanos, después de largos meses de investigación, contactos secretos y entrevistas clandestinas con obreros presentan un cuadro cruel y dantesco en cuatro establecimientos claramente identificados: Lekit Stationery, Mainland Headwear Holdings, Eagle Leather Products y Yue Wing Light Cheong Lights Products. El trabajo de los menores es algo habitual, algunos niños y niñas tiene apenas 12 años y trabajan en las cadenas de montaje. Las jornadas de trabajo comienzan a las 7,30 de la mañana y duran hasta las 22,30 de la noche, durante los siete días de la semana y los treinta días del mes, sin descanso ni fiestas. Se realizan horas extraordinarias sin remunerar y los salarios ascienden a 20 céntimos de euro a la hora, la mitad del mínimo legal en vigor en la región del Guangdong.

    En Shenzhen -la ciudad de la China meridional que ha conocido un boom industrial espectacular y que tiene la renta per cápita más alta de la zona- existe una empresa que produce bajo licencia oficial cincuenta objetos serigrafiados con el logo olímpico y que bate récords de irregularidades, según se denuncia en el informe PlayFair: los registros oficiales son sistemáticamente falsificados para hacer constar horarios más cortos y salarios más altos; los obreros se quejan de graves problemas de salud; accidentes laborales frecuentes; enfermedades de la piel por contacto directo con agentes químicos; dificultades respiratorias por el polvo tóxico…

    Las autoridades policiales chinas han tenido la posibilidad de investigar y sacar a la luz todas las irregularidades, pero han preferido mirar hacia otra parte y tapar otras muchas ilegalidades y violaciones sistemáticas de los derechos humanos. La razón para no destapar las situaciones de esclavitud, en la mayoría de los casos, ha sido fácil de adivinar: muchas fábricas son propiedad directa o de familiares de jefes locales del partido comunista. Es difusa aunque más que evidente la complicidad y el silencio entre un sistema de capitalismo salvaje intervenido, la nomenklatura política, la policía y la judicatura.

    Para el régimen comunista los Juegos de Pekín son una formidable operación de imagen que consagra un nuevo status del país como una nueva superpotencia global emergente y a la capital como una ciudad cosmopolita y moderna, amén de convertir a China en una suerte de fascinante destino turístico a nivel mundial. Para los miles de visitantes extranjeros que en estos días deambulan por Pekín, los Juegos han de ser el momento de que se hagan visibles todas las formas de disenso, de discrepancia social y de denuncia de los abusos y violaciones de los derechos humanos.

    Comentario por mikel — 2 febrero 2010 @ 21:13 | Responder

  5. http://www.forosperu.net/showthread.php?t=27473

    perdon, esta copiado de aqui

    Comentario por mikel — 2 febrero 2010 @ 21:18 | Responder

    • Ná, muchas gracias.

      De todas formas, si sigues el mismo foro, verás cómo también preguntan por la fuente última. Es muy importante conocer la fuente, para desentrañar los intereses y la credibilidad de lo que lees.

      Para saber más del sistema penitenciario chino y su empleo de mano de obra esclava:
      Wiki castellana – Laogai
      Wiki inglesa – Laogai
      Wiki francesa – Laogai

      El uso de prisioneros para los trabajos forzados es muy propio de los fascismos, inclusive el fascismo stalinista con sus GULAG.

      De todas formas, también es cierto que esta es una forma extrema de trabajo. Las condiciones de trabajo del trabajador chino medio no son comparables a las de estas cárceles-prisión, tampoco nos pasemos.

      Se estiman entre dos y cuatro millones de chinos que son obligados a trabajar en estas instituciones. Que puede parecer una salvajada, pero en un país de 1500 millones de habitantes es sólo una ínfima parte de la mano de obra disponible.

      Pero está bien saberlo. Gracias, Mikel!

      Comentario por Mendigo — 3 febrero 2010 @ 9:37 | Responder

  6. Buenos días,

    Quisiera disculparme, pero no he encontrado otra manera de contactarte que a través de los comentarios.

    Me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer Paperblog, http://es.paperblog.com, un sevicio de difusión cuya misión consiste en identificar y dar a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos. El tuyo se adapta a nuestros criterios de calidad y creo que tus artículos resultarían muy interesantes a los lectores de la temática (XXX).

    Espero que el concepto interesante y te motive. Mientras, no dudes en escribirme para conocer más detalles.

    Un saludo,

    Natalia

    Comentario por nataliapaperblog — 3 febrero 2010 @ 11:44 | Responder

  7. La locomotora china continúa: prevé un crecimiento del 8% en 2010
    Mientras el resto de economías están en números rojos, el primer ministro chino anuncia un nuevo modelo para fomentar el desarrollo

    Comentario por Mendigo — 5 marzo 2010 @ 13:10 | Responder

    • Ya te cagas,hablan de miles de millones como si naaa, joder con china, como estan, voy a abrir una tienda de todo un eusko a ver si se me pega algo.

      Y digo yo, no pueden fijarse los politicos en la economia de estos paises? eso si, sin esclavos, claro esta.

      Comentario por mikel — 5 marzo 2010 @ 14:08 | Responder

      • Quieres decir una economía dirigida y planificada? No tíu, que eso es malísimo, sólo hay que ver lo mal que les va chinos, indios, koreanos y taiwaneses. Es mucho mejor endeudarnos hasta el infinito para seguir manteniendo vivo nuestro sueño de que tenemos que vivir bien, por el mero hecho de ser blanquitos. Ya verás cuando nos despertemos de ese sueño, cuando nos despierten, de repente. Llegue un señor bajito sin pestañas y diga: ahora tú trabajal para mi, ahora empresa sel mía, ahora toda puta Europa sel mía.

        Porque las deudas, en algún momento, hay que pagarlas…

        Comentario por Mendigo — 5 marzo 2010 @ 21:08 | Responder

          • El contenido de los dos artículos es más interesante de lo que me esperaba por el título.

            Porque si la China “capitalista” peca de reparto desigual de la riqueza, la China “comunista” anterior a las reformas era una generalización de la pobreza más severa. Y no creo, como comentan en el primer artículo, que haya sido la base de ningún crecimiento posterior.

            Desde luego, no creo que haya ningún chino que prefiera una vuelta a la pureza del comunismo. O lo que los chinos dieron en llamar comunismo, que es más bien una autarquía rural poco tecnificada con férreo control estatal. Ninguna relación con el concepto de comunismo que plantea el marxismo.

            Comentario por Mendigo — 6 marzo 2010 @ 9:15 | Responder

  8. autarquía rural poco tecnificada con férreo control estatal, joder tronko me dejas algunas veces anonadado, ya sabes que procuro buscar cosas interesantes, esta claro que no siempre acierto, nadie es perfecto y yo menos jejeje, si algún chino quiere volver a esos términos de “comunismo” es para darle de leches, al no ser que fuese uno de los pocos que le fuese bien con ese regimen.

    Comentario por Mikel — 6 marzo 2010 @ 14:59 | Responder

    • No coño, si me parece de puta madre que subas cosas, para luego discutirlas. Aquí no estamos en misa, para tener que decir a todo amén. Además, me metía con el título, pero el contenido es más equilibrado. Eso sí, del dicho al hecho hay mucho trecho. Veremos donde van esas promesas de igualdad…

      Y la frase tampoco es para tanto. Autarquía es el tipo de gobierno que busca prescindir de su entorno y ser autosuficiente. Regímenes autárquicos fueron desde la Rumanía de Ceaucescu a la misma España franquista, aislada internacionalmente (no tanto como se dice).

      Rural, no necesito explicártelo. Poco tecnificada, que no tenían tractores, por ejemplo, sino que era una producción agrícola basada en una ingente mano de obra. Y el férreo control estatal, es bastante evidente, no hay tampoco gran cosa que explicar. ¿Ves cómo no es para tanto?😉

      Comentario por Mendigo — 6 marzo 2010 @ 21:56 | Responder


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