La mirada del mendigo

18 julio 2010

La energía en España

Filed under: energía — Mendigo @ 11:05

Sobre este tema, recomiendo leer el libro de La Energía en España que edita el Ministerio de Industria. También interesante el artículo que le dedica al tema la Wikipedia en castellano.

Con toda esa información a vuestro alcance, me limitaré a comentar los aspectos que me parezcan más destacables.

España es un Estado (que no un país) importador neto de energía. De hecho, la mitad del desequilibrio en la balanza comercial española se debe a la necesidad de importar energías primarias (principalmente el carísimo petróleo), lo cual nos empobrece como sociedad (tenemos que endeudarnos para pagar esa factura). Comprenderéis, por tanto, la enorme importancia que tiene el sector de la energía en nuestro futuro.

Tenemos un grado de autoabastecimiento energético del 22%, lo cual quiere decir que, evidentemente, hay que importar ese otro 78% de la energía que consumimos. Esto, además de empobrecernos, nos sitúa en una peligrosa situación de dependencia respecto de los países productores. En otras palabras, como a los jeques les salga del turbante cerrar el grifo, la economía española (y de casi todo el mundo desarrollado) colapsaría en cuestión de semanas (lo que tardasen en agotarse las reservas estratégicas, que son de 90 días).

El consumo de energía primaria en España se distribuye de la siguiente manera:
Petróleo: 48%
Gas Natural: 24%
Carbón: 9%
Es decir, obtenemos el 81% de la energía que necesitamos quemando combustibles fósiles. Combustibles que, salvo el caso del carbón, no tenemos y tenemos que importar a precios cada vez más altos.

El carbón español es caro de extraer y de mala calidad (lignitos negros, con alto contenido en azufre), por lo cual sale mucho más barato importarlo (de Ucrania, Polonia…). De todo el carbón que se quema en España, poco más del 10% viene de las minas españolas. El gobierno quiere revertir esta situación, primando el uso del carbón español, política a la que se le pueden oponer muchas razones en pro y en contra.

El carbón se emplea en un 80% en las centrales térmicas, para producir electricidad (la de As Pontes es la mayor, podéis echar un ojo al plantel de centrales en la Wiki) y el resto en la industria, principalmente para la fabricación de coque siderúrgico.

La mitad del gas natural (léase metano, con trazas de etano) que recibimos es por gasoductos, y la otra mitad es licuado en metaneros (por ejemplo, en la polémica regasificadora de Mugardos, en Ferrol). Este gas natural se usa casi a partes iguales para producir electricidad en ciclos combinados, materia prima para la industria (fertilizantes, polímeros…) o fuente de calor para sus procesos, y el sector terciario y residencial (calefacción y cocina en nuestros hogares).

El petróleo, como todos sabemos, nos sirve para destilar carburantes como las naftas de gasolina, GLP (como el butano y propano de nuestras bombonas) , gasóleos, queroseno, aceites y asfaltos. Con un parque móvil dieselizado, somos exportadores de gasolina a los USA e importadores del gasóleo que nos falta (en los USA lo que sobra es gasóleo, por mucho que se fuerce la destilación para obtener más fracción de gasolina).

También es materia prima indispensable en la industria petroquímica. Sin embargo, decir petróleo quiere decir transporte: la mayor parte del petróleo se emplea en este sector, y el 98% del transporte se realiza quemando hidrocarburos. Que casi la mitad de la energía que consumimos sea en este sector (y buena parte de las emisiones) es como para hacernos reflexionar. La alternativa es la electrificación del transportes (ferrocarril, tanto de pasajeros como, especialmente, de mercancías; suburbanos, tranvías, coches y motos eléctricas) pero, sobre todo, en una racionalización del urbanismo (ciudades de tamaño medio con densidad alta de población, que reduzcan las distancias para hacerlas accesibles a peatones y ciclistas).

Del resto de la energía primaria que consumimos, casi un 11% es nuclear. Y como no existen minas de uranio en producción (creo recordar) en España, otro tanto que debemos apuntar en el debe. Lo bueno que tiene el uranio es que es relativamente barato para la enormidad de energía que entrega en su fisión. Pero esto puede cambiar con el resurgir nuclear.

La energía hidráulica supone un 1,4%, toda convertible en eléctrica. Varía levemente cada año según la hidraulicidad de ese periodo.

Y luego queda un heterogéneo 6% de renovables, en los que se incluye la incineración de RSU y RSI (residuos sólidos urbanos e industriales), de los residuos agrícolas y forestales. En total, un 3,9% de la energía primaria consumida quemando desperdicios. Es decir, más emisiones de CO2.

Otro 0,4% corresponde a biocombustibles, lo cual me parece una barbaridad ecológica que puede tener una justificación económica pero es un absurdo energético.

Estas dos últimas, más el 81% de combustibles fósiles, ya suman un 85% largo de energía que obtenemos quemando cosas y, por lo tanto, emitiendo CO2 (cerca de la media mundial que, como vimos, estaba en el 93% de toda la energía producida). La dificultad de cambiar este modelo energético me lleva a ser muy pesimista sobre el calentamiento global y las posibilidades de mitigarlo.

También en el apartado de energías renovables se incluye la eólica (1,9%), la cogeneración, la minihidráulica (especialmente dañina para la poca potencia que produce) y solar (0,2%), tanto térmica de baja temperatura (estupenda solución para la producción de ACS, piscinas…) como fotovoltaica (una veleidad ecolojeta que nos está saliendo carísima) y térmica de alta temperatura (experimental, para la producción de electricidad).

Sobre el sector eléctrico, recomiendo consultar el enorme volumen de información que hay en la página de Red Eléctrica Española.

Sólo añadiré un par de cuestiones, que no suelen aparecer en los resúmenes institucionales.

El déficit de tarifa, una cagada de Rato cuando era ministro de economía. En vez de subir el recibo de la luz, escogió una opción populista: prometer a las eléctricas que la diferencia entre costes de generación y lo recaudado lo recibirían en forma de deuda con intereses: el déficit de tarifa. De esta forma, los usuarios nos encontramos con un kWh artificialmente bajo, que abona el despilfarro energético. Pero las eléctricas no dan nada gratis, y la diferencia nos comprometemos a pagarla con intereses en los recibos de las próximas décadas. El problema es que este déficit de tarifa (es decir, cantidad que los usuarios debemos a las eléctricas) se iba haciendo año tras año un monstruo intratable. Pero para corregirlo, son necesarias subidas de la TUR muy impopulares. Con lo cual, en esas estamos.

Otro tema, ya para acabar, es el de los ciclos combinados. En los años pre-crisis, entraron en funcionamiento una enormidad de ciclos combinados (24GW), más limpios y eficientes, que iban a sustituir al obsoleto parque de térmicas convencionales (carbón). Pero las expectativas de eterno crecimiento de la demanda eléctrica se vieron truncadas, llegó la crisis y el consumo eléctrico descendió. A ello se unió la entrada en funcionamiento de 19GW de eólica, los cuales por ley entran directamente al pool cuando sopla viento, echando fuera a las centrales convencionales en las horas valle. Por lo tanto, ahora mismo tenemos los ciclos combinados funcionando muchas menos horas de lo previsto, afectando a la rentabilidad de la obra.

Y ahí tenemos la lucha entre los operadores eléctricos españoles. Los que tienen mucho ciclo combinado (Endesa y Gas Natural) se cagan en las eólicas, que no les dejan producir. Iberdrola, como tiene también mucho embalse (que son los oportunistas del sistema, aprovechando las horas pico) y eólica, dice que no es para tanto. Y luego, con las centrales nucleares, Endesa y también Iberdrola tienen mucho cuidado en vigilar sus intereses.

Y una última precisión.

Se dice que las energías renovables fomentan el autoabastecimiento energético, y es cierto, pero no siempre reduciendo el déficit de nuestra balanza comercial. Me explico. Una central de ciclo combinado que quema gas natural argelino (nuestro principal proveedor) nos obliga a ir al mercado a comprar este combustible fósil. Evidentemente, un parque eólico emplea como “combustible” el viento, que no tenemos que importarlo, con lo cual su suministro no depende de terceros países y sólo de los caprichos de Eolo. Pero no todos los costes de generación, como es obvio, corresponden al combustible. Buena parte corresponden a los costes de instalación. En el caso de la eólica, tenemos grandes empresas españolas como GAMESA o MADE, aunque también se instalan muchas turbinas de empresas extranjeras (con plantas en España) como Vestas o Siemens. Con el dinero que han recibido de los parques españoles, estas empresas han salido a competir en otros mercados. Por lo tanto, es una inversión que puede considerarse afortunada para el conjunto de la economía española.

En el caso de la solar fotovoltaica, los paneles solares vienen de Alemania, China y Japón, con lo cual dejamos de comprar gas natural a unos para comprarles paneles solares a otros sufragando, de paso, la investigación de sus empresas (la burbuja fotovoltaica española ha sido un chollazo para los chinos, un lucrativo negocio con retornos superiores al 10% para los empresarios solares, y una ruina para el conjunto de la sociedad española).

Tendremos autonomía energética (mínima, la solar fotovoltaica no cubre ni un 0,1% de nuestras necesidades energéticas) pero el quebranto para la balanza comercial española es aún mayor, teniendo que importar, no el combustible, pero si la parte más cara de las instalaciones: las células fotovoltaicas.

22 comentarios »

  1. Mendi, a modo de consulta, ¿qué hay de sólido en la declaración de Gaspar Llamazares sobre la necesidad de evaluar los costes de la privatización del sector energético español para compararlo con el déficit tarifario?

    Comentario por picapiedra — 18 julio 2010 @ 17:03 | Responder

    • Puuuf.

      Es que no sé a qué se refiere Llamazares con “costes de la privatización”. Supongo que se refiere a costes sociales. La privatización del sector eléctrico, para la sociedad, no supuso un coste sino una venta. Por la cual se embolsó dinero, cierto, pero mucho menos de lo que valía. Y, además, perdió el control sobre un sector estratégico como el energético, que ahora depende de los intereses privados y no los generales.

      Las privatizaciones fueron un robo al Estado (es decir, a todos) para que unos pocos hicieran un estupendo negocio. Porque ya me dirás el negocio que supone una central hidroeléctrica construida en los años 60 con dinero público, y que va a estar dando beneficios a la empresa durante décadas, siglos. O la red de par de cobre de Telefónica, tirada con dinero público, y que le da el monopolio de facto en telecomunicaciones. O…

      El déficit tarifario…en verdad es una gran burrada. Los productores dicen lo que les ha costado producir el kWh, lo que han recibido, y el Estado se compromete a que sus clientes paguen la diferencia. Esto me recuerda demasiado a la financiación de la Iglesia Católica. Si hay un sistema de libre mercado, lo hay con todas sus consecuencias: que cada uno acuda al pool y, si lo que les cuesta producir ese kWh (que son datos fácilmente manipulables) es mayor que lo que recibes, SE JODEN y asumen las pérdidas (como reciprocamente se embolsan los beneficios), o te dedicas a otra cosa. Cuando tú vas a comprar algo o a contratar un servicio, a ti te suda la polla los gastos que vaya a tener el otro, a ti que te ofrezca un precio y tú verás si te interesa o no. Las cuentas de su empresa las sabrá él, pero no es tu problema.

      Si el sistema es estatal, sobran los precios, hay que producir energía y punto. De la forma más conveniente a los intereses generales. Para mí, especialmente en el sector eléctrico, éste debe ser el modelo.

      Pero ya que se ha privatizado, no sé a cuento de qué viene la mierda esa del Déficit Tarifario. ¿Pero en qué otro sector se regula por ley que las empresas hayan de tener beneficios? Es una locura, una burrada de Rato. Capitalismo para unas cosas (desmantelar un sector público para permitir el beneficio privado), pero protección estatal para otras (asegurar los beneficios privados). Son híbridos, como las fundaciones hospitalarias, la enseñanza concertada o las cajas de ahorros que a mí me sacan de las casillas.

      Enseñanza pública. Y el que quiera llevar a su hijo a la privada…allá él, y que él mismo se lo costee. Eso de hacer negocios poniendo el cazo a los usuarios y el Estado es una confusión inadmisible de los ámbitos público y privado.

      Comentario por Mendigo — 19 julio 2010 @ 8:25 | Responder

      • Lo del déficit tarifario es fácil: la compañía X quiere vender a un precio, pero el gobierno no le deja, y fija un precio inferior prometiéndo que se lo compensará.

        La compañía dice que bueno, y va apuntando en el cuaderno. Los consumidores encantados, porque la luz les sale más barata (aparentemente), y la compañia más contenta, porque un precio más barato implica mayor consumo y más ventas. Lo que nadie nos dice es que ese precio más barato es en realidad una deuda que contraemos y que tendremos que pagar en el futuro (que pagarán, además, no los que consumieron en el pasado, sino los que consuman en el futuro, que no tienen porqué ser los mismos).

        Y en la contabilidad nacional, dudo que esas deudas se contemplen (como dudo que se contemplen otras deudas camufladas, como las infraestructuras pagadas por el “metodo aleman”).

        El miedo es si tendremos al zorro cuidando las gallinas, porque los sucesivos ministros de industria que hemos tenido en los últimos gobiernos me han parecido más agentes de las compañias que defensores de los intereses de la población.

        Y una cosa que sí me parece importante: ¿que pasó con los famosos CTC? Eso sí que fue un regalo por todo el morro. Tan difícil es decirles a las eléctricas que lo uno va por lo otro?

        Comentario por santi — 28 julio 2010 @ 19:20 | Responder

        • De un artículo que tenía por ahí guardado:

          En 1997, con la nueva Ley del Sector Eléctrico (LSE) inspirada en las directivas europeas, aparecieron los Costes de Transición a la Competencia (CTC) o lo que es lo mismo, una compensación de 8.600 millones de euros a las centrales que existían hasta entonces (carbón, hidroeléctrica y nuclear) porque éstas consideraron que si entraban en un mercado libre —antes era el Gobierno el que marcaba lo que se pagaba a las eléctricas— el precio de la energía bajaría y no podrían recuperar la inversión de montar una central.

          “Estos CTC se tenían que pagar hasta 2010 pero en 2006 se consideró que ya era suficiente, que ya se les había devuelto la inversión de los costes fijos, y se eliminaron”, explica el ex secretario de Estado de Energía, Martín Gallego Málaga. ¿Por qué se tomó esta decisión? Al contrario de lo que Gobierno y eléctricas habían previsto los precios no bajaron (preveían 36 euros/MWh) sino que subieron y mucho por la subida del precio del petróleo y del carbón.

          Comentario por Mendigo — 29 julio 2010 @ 0:06 | Responder

  2. Algunos comentarios:

    La cogeneración no es propiamente un energía renovable, es más bien un sistema de mejorar el rendimiento de un sistema térmico (bien cogenerando electricidad en un sistema térmico, bien aprovechando el calor residual de producción eléctrica)

    Los biocombustibles (y, en parte, la incineración de RSU) no empeoran el balance de CO2; en todo caso son neutros, tampoco lo mejoran. Ello, independientemente de que puedan tener otros inconvenientes.

    Hasta donde yo sé, más que los ciclos combinados, la parte del león de la sobrecapacidad y bajada de consumo se la han “comido” las centrales convencionales de carbón, con paradas de meses en algunos casos. Lo cual no es mala noticia, porque son menos eficientes que las anteriores en términos de emisiones de CO2 (a cambio, los productores de carbón están qeu rabian).

    EL combustible nuclear da para una tesis. El uranio es un elemento raro, y las menas son casi siempre de muy baja ley. Eso quiere decir que para producirlo hay que mover enormes cantidades de estériles y minerales, con un impacto ambiental de la minería más que considerable (en términos relativos), más aún considerando que esos estériles son, en muchos casos, ligeramente radiactivos. Una vez conseguido el concentrado de mineral, viene la fase interesante: el enriquecimiento, que tiene dos problemillas: primero, es muy costoso energéticamente (en Francia hay una planta, que requiere a su lado una central nuclear para abastecerla) aunque compensa. Y segundo, genera un residuo radiactivo muy molesto: el uranio empobrecido, que a día de hoy no tiene un uso claro (salvo para hacer armas – un estupendo negocio con más problemas medioambientales, como bien saben en Iraq).

    Comentario por santi — 19 julio 2010 @ 13:57 | Responder

  3. De acuerdo con la cogeneración, pero muchas veces se incluyen dentro de las renovables y, de hecho, el RD las mete dentro del Régimen Especial. Estamos de acuerdo en que, en rigor, no son renovables.

    Totalmente en desacuerdo con lo del balance neutro de los biocombustibles. Sólo sería un balance neutro si plantases en un desierto, donde antes no había vegetación. (cuando muy al contrario, los cultivos energéticos se plantan preferentemente en zonas tropicales después de roturar áreas forestales). En un desierto sí que salen las cuentas: plantas allá donde nada había, recoges y quemas. Balance neutro. Y ni aún así. Porque para cultivar, tienes que consumir energía (es decir, emitir CO2), y el proceso de fermentación para producir bioetanol es también emisor de CO2.

    Luego no sólo emites CO2 por el tubo de escape, un CO2 que no es neutro, porque tenías la alternativa de NO TALAR ese bosque para que siguiera fijando carbono, sino que en la producción (agricultura mecanizada, fertilizantes, producción del biocombustible) hemos empleado tanta energía como vamos a obtener (tasa de retorno negativa).

    Sin las subvenciones, un proceso ruinoso.

    Más cosas: las de carbón ya están amortizadas, y ya se había previsto su sustitución por los CC. Con los CC ocurre que algunos estaban aún a medio terminar, y ya se sabía que iban a sobrar. Están nuevecitos, y su plazo de amortización va a prolongarse varios años, lo que pone de punta a las eléctricas (se jodan).

    Y sobre la minería de uranio: totalmente cierto todo lo que comentas. Lo que pasa es que al ser tan enorme la cantidad de energía que se obtiene por kilo de uranio, el impacto de esta minería por unidad de energía generada es ínfimo, en comparación con la minería del carbón. En emisiones de CO2 imputables a todo el proceso de generación, la fisión nuclear está en el rango de la eólica y la hidráulica, muy por debajo de la solar (fabricar las obleas de silicio es un proceso muy energético) y miles de veces menor que las centrales térmicas (que, evidentemente, además de explotar y transportar el combustible, luego tienen que quemarlo, emitiendo una burrada de CO2).

    El uranio empobrecido (U238) es sólo ligeramente radioactivo, menos que el uranio natural que estaba en la mina. No es mayor problema su radiotoxicidad si no se utilizase para fabricar proyectiles y blindajes (por su enorme densidad y, por lo tanto, poder de penetración). Si jugamos a los soldaditos con él (no sólo en Iraq, también en Serbia), entonces sí que es peligroso. Pero si se devuelve a las entrañas de la tierra, no supone ningún problema (más allá de la enorme cantidad que existe, tras décadas obteniéndolo como residuo de las centrifugadoras).

    Otra cosa. La enriquecedora francesa a la que te refieres es la de Georges Besses, que funcionando a pleno rendimiento usa tres de los cuatro reactores de la central aneja de Tricastin. Pero hay que hacer unas par de precisiones: se trata una planta de difusión gaseosa, más ávidas de energía que las centrifugadoras. De hecho, EDF está pensando su desmantelamiento y sustitución por centrifugadoras. Y otra cuestión: Esa planta surte de combustible nuclear a los reactores de media Europa, creo que es la segunda mayor del mundo después de la de Paducah, en USA.

    Un saludo, Santi, y gracias por esos comentarios tan jugosos. Con comentaristas así, es un placer charlar.😉

    Comentario por Mendiño — 20 julio 2010 @ 9:36 | Responder

    • Bueno, los biocombustibles son neutros en el sentido de que el CO2 que se genera al quemarlos se vuelve a fijar al producirlos. De hecho, podemos considerar que son lo más parecido a un combustible “sostenible”.

      El cultivo capta CO2, para generar biomasa, que en parte se convierte en biocombustible y en parte se degrada de otras formas (sea en la fermentación, sea en combustión de residuos vegetales, sea por descomposición natural de la parte no aprovechable de la planta). En todos los casos, el carbono vuelve a la atmósfera, para ser recapturado en el siguiente ciclo de cultivo.

      Efectivamente, lo que altera el balance es la deforestación, pero habría que matizar. De hecho, en Europa, esa deforestación ya está, por desgracia, casi hecha.

      Y en otros sitios, pues hay que valorarlo: si deforestamos, por poner un ejemplo, 1 millón de ha para producir biocombustibles, hemos enviado a la atmósfera el equivalente en carbono de esa cubierta vegetal, que sumará x toneladas. A partir de ahí el balance es neutro. En cambio, si quemamos carbón o gas, seguiremos emitiendo cantidades adicionales año a año. A corto plazo quizá sea más favorable usar combustibles fósiles, a largo no.

      Petición al público: Por favor, alguien que sepa que haga los números para aclararnos.

      Ojo, que no abogo por deforestar el Amazonas ni la selva de Borneo, que lo que se está haciendo con los cultivos de palma me parece una enorme desgracia.

      (y gracias por lo último)

      Comentario por santi — 26 julio 2010 @ 19:07 | Responder

      • Pero esas cuentas son sólo válidas si plantas en el desierto, y si no empleas energía en el cultivo y producción. Pero esto es irreal.

        El primer punto. Imagínate un erial, no la selva de Borneo sino un trozo de campo inculto en Albacete. Tiene una vegetación arbustiva que tú sustituyes por girasol para alimentar una planta de biodiésel. El girasol absorbe un CO2 que luego devolverá al quemarlo. ¿Balance neutro? Rotundamente NO. Porque tienes otra alternativa: NO QUEMAR ESE GIRASOL, DEVOLVIENDO A LA ATMÓSFERA UN CO2 QUE HABRÍA SIDO SECUESTRADO IGUALMENTE.

        Si dejar ese campo baldío, el resultado es que la vegetación que en él hay secuestraría carbono. Sin hacer nada. Al usar la vegetación que en el campo crece para quemarla (directamente como biomasa, o indirectamente como biocarburantes), nos estamos privando del único medio de secuestrar carbono.

        Si hubiera antes un desierto, entonces la situación ANTES es de equilibrio cero (un desierto no secuestra ni consume CO2). Entonces sí, si plantamos y luego quemamos, lo comido por lo servido, balance cero (estoy hablando en términos exclusivamente de CO2, sin tener en cuenta el agua o los fertilizantes necesarios para conseguir obtener una producción del desierto).

        Pero si ocupamos una tierra con cubierta vegetal, que tiene ya un balance de carbono negativo (secuestra carbono), y la sustituimos por otra cubierta vegetal para quemarla, estamos pasando de una situación con balance de carbono negativo, a otra con balance de carbono ¿nulo?, con lo cual con nuestra acción estamos emitiendo carbono (o perdiendo la oportunidad de retenerlo, mejor dicho).

        Y ahora, los signos de interrogación sobre nulo. No es nulo, no es plantar y olvidarnos. Hay que llenar el tractor de gasóleo para arar, sembrar, fumigar, cosechar. Más luego el proceso de fabricación del biocarburante, que también emite CO2 (mucho más en el caso del bioetanol).

        Yo no veo el balance neutro por ninguna parte.

        Sin añadir la peligrosísima competencia de tierras de labor, agua y recursos con los cultivos alimentarios. E incluso la competencia en los mismos mercados, entre las plantas productoras de biocombustibles y las productoras de harinas, pues muchas veces es el mismo producto (sorgo, soja, girasol, maiz…) el que alimenta a las personas y los motores.

        Comentario por Mendigo — 27 julio 2010 @ 9:44 | Responder

        • Insisto, hay que hacer números, algo parecido a esto:

          Caso A:
          Supongamos un bosque maduro, de encinas por ejemplo, en Albacete: por hectárea tenemos fijadas pongamos 500 t de carbono. Como es un bosque maduro (climácico) su productividad es nula, y, por tanto la cantidad de carbono fijada no aumenta.

          Cada año, quemamos 500 kg de combustible fósil (por ha de bosque xD) para muestros coches, motos, calefacciones, etc.

          El balance es que tenemos un precioso bosque, y emitimos el equivalente en CO2 de los 500 kg de combustible al año (digamos que 0,8 kg de C por kg de combustible).

          Caso B:
          Supongamos un secarral manchego. Si lo dejamos evolucionar, de aquí a pongamos 150 años se habrá convertido en un bosque maduro (de encina, por ejemplo) y habrá fijado en ese tiempo 500 t de carbono.

          Supongamos que las fuerzas vivas de la localidad no protestan porque los campos de cultivo se llenen de “maleza improductiva” y por el “abandono” del medio rural; o sí, pero nadie les hace caso.

          Supongamos que durante esos 150 años seguimos quemando combustibles fósiles.

          El balance a 150 años es que hemos emitido pongamos 150 x 500 x 0,8 = 60.000 kg de C, y hemos fijado 500 t, con resultado neto de 440 t menos en la atmósfera (que viene a ser 2.900 kg/año por ha de secarral convertido en bosque xD).

          (Subcaso B1: Todo igual, pero dejamos de quemar combustibles, entonces, ¿para qué queremos biodiesel?)

          Caso C:
          Supongamos que ese secarral lo plantamos de girasol, fijando en el ciclo anual digamos 3.000 kg de carbono.

          Supongamos que cada hectárea nos rinde, es un poner, 500 kg netos de biodiesel (descontado el que han quemado los tractores y las plantas de producción de fertilizantes, y el consumo energético de llevar agua, de transportar cosas y otros menores).

          Supongamos que los 3.000 kg de carbono fijado vuelven a la atmósfera, por degradación de los restos vegetales, por lo que quemaron los tractores y las fábricas de fertilizantes, por el consumo energético de llevar agua, de transportar cosas y otros menores, y por los 500 kg de biodiesel que quemamos nosotros en nuestros coches, motos, calefacciones, etc.

          El balance anual será: 3.000 kg fijados – 3.000 kg emitidos = 0 kg

          Comparando los tres casos, parece que el bueno es el B (o a lo mejor el B1), PERO….

          el balance NEUTRO es el C, como queríamos demostrar😄

          Esto números está puestos un poco a voleo, y habría que revisarlos profundamente, en particular los kg de combustible que gasta la humanidad por ha de tierra de cultivo o de bosque, así que no valen más que para demostrar precisamente que hace falta hacer números.

          No obstante, creo que tienes razón que los biocombustibles no son una panacea, y que tiene muchos problemas, pero aún así, insisto, son lo más parecido a un combustible sostenible en el sentido original de esa palabra.

          Lo que no es sostenible (y en el fondo creo que esa es tu objeción) es que la superficie de cultivo aumente para producir biocombustibles, y especialmente si el aumento se hace a costa de reducir la cobertura forestal o en competencia con otros cultivos.

          O sea, que como dijo el sabio, la mejor energía es la que no se consume😉

          (perdón por el rollo)

          Comentario por santi — 27 julio 2010 @ 18:16 | Responder

  4. Cojonuda contestación, sí señor.

    Pero…

    Lo que he leído en muchas ocasiones, y que yo NO me creo, es que un bosque maduro no fije carbono. No me lo creo, porque no casa con lo que observo, quizá de forma muy intuitiva. Pero cuando algo no me cuadra con lo que me dicta el sentido común, se me encienden las alarmas.

    Por el proceso de fotosíntesis, el C del CO2 es fijado en las estructuras de la planta, sea leñosa o herbácea. Y esto ocurre en toda la vida de la planta, pues en ningún momento deja de crecer el tronco, o hacer crecer ramas y hojas. Toda esa cantidad de celulosa, pasará tarde o temprano al suelo (las hojas y ramas al llegar el invierno, el tronco cuando el árbol muera), y otra parte (como producto de la descomposición), al aire.

    Yo entiendo una hectárea cubierta de vegetación (aunque sólo sea maquis o garriga, no es necesario suponer que allí crecerá un encinar) como un sumidero neto de carbono. No sólo un bosque en crecimiento (que ciertamente, por su rápido desarrollo los primeros años, parece lógico pensar que la absorción de CO2 será más intensiva). Por supuesto, hay especies que son más eficientes. Pero estas especies con el metabolismo más rápido también son más exigentes en cuanto a agua y nutrientes, y otra cosa que es insostenible es la cantidad de regadíos que hay.

    Si ocupamos esa tierra para un cultivo energético, dejamos de fijar ese C que cedemos, en parte, a la fracción orgánica del suelo. Antes bien, al cosecharlo (las semillas del girasol, por ejemplo, para biodiesel y los tallos para una planta de biomasa) lo que estamos haciendo es empobrecer un suelo en el que se le quita materia orgánica, esa materia orgánica que ha sido fijada durante siglos por otras plantas. Sin que entren abonos y fertilizantes (y entonces ya estamos aportando del exterior del sistema, con lo que no es neutro), el sistema es insostenible: la producción cesará cuando sólo quede la fracción mineral del suelo, habiendo agotado la fracción orgánica acumulada durante siglos. No veo gran diferencia con la extracción de petróleo u otro combustible fósil: estamos devolviendo a la atmósfera un carbono que había sido fijado hace tiempo.

    Y otra cosa: no me cuadra tu caso C. Si una plantación de lo que sea fija en sus estructuras 3000Kg de C, al quemarla (directa o indirectamente) emitiremos en forma de CO2 esos 3000Kg de CO2. Y ahora, ADEMÁS, entra en juego el gasóleo del tractor, del camión de transporte, la energía para producir el biocombustible, la energía para producir fertilizantes (a partir del petróleo). Es decir, la suma de C sería:
    -3000+3000+X
    Siendo este X tan grande como intensivo en energía sea el cultivo y la producción de biocarburante. En el caso del bioetanol, hay quien dice que esa X está en el mismo orden de magnitud que el carbono fijado, e incluso que lo supera. Es decir:
    -3000+3000+3000 no es igual a cero, sino a 3000Kg de C netos que hemos emitido a la atmósfera para producir 500Kg de bioetanol. Y ello sin contar, como dije antes, que parte del C de las estructuras no viene del CO2 de la atmósfera sino de la fracción orgánica del suelo, con lo que estamos consumiendo un recurso agotable.

    En cualquier caso, sé que en este tema soy un hereje, y veo las cosas de manera distinta al consenso en torno a este tema. Será que soy muy tonto y no veo lo que para los demás es evidente, pero a mí no me acaba de cuadrar ese balance nulo, simplemente no me sale la suma.

    Comentario por Mendigo — 28 julio 2010 @ 9:21 | Responder

    • Las plantas en principio no necesitan que haya una parte orgánica en el suelo, ya que precisamente en la fotosíntesis lo que hacen es sintetizar materia orgánica a partir de elementos inorgánicos. Claro que si en el suelo hay ciertos elementos, como por ejemplo cierto número de bacterias y hongos (que ayudan a la planta a la absorción de materia), ayuda bastante. Y lo que sí es necesario es que haya en el suelo las sustancias necesarias para poder formar la materia orgánica que necesita la planta para crecer.

      Hace un par de siglos no había fertilizantes, y a pesar de que se recogía la cosecha todos los años el suelo no se empobrecía. ¿cómo se hacía esto? pues simplemente mediante una técnica que parece que ya está olvidada: ALTERNAR CULTIVOS. Sencillamente hay tipos de cultivos que al alternarlos, los desechos y la actividad de unas plantas serán beneficiosos para las siguientes. Además se evitan en gran medida las plagas (si tienes siempre el mismo tipo de plantas estás promoviendo que prosperen las plagas de esa planta), con lo que también evitas el uso de plaguicidas.

      Entonces la cosa debería ser bien fácil, sobre todo habiendo como hay un montón de gente preparada, ingenieros agrónomos y demás, que se supone podrían hacer fácilmente estudios de qué tipos de cultivo sería mejor alternar según la meta que persigamos: cultivo para consumo humano, cultivo para producción de energía, etc.

      Pero no, el problema en la actualidad es que los cultivos masivos se hacen siempre de la misma especie: en un campo de girasoles siempre hay girasoles, en un campo de hortalizas siempre hay hortalizas, en un campo de pinos siempre hay pinos. Esta práctica sí acaba empobreciendo el suelo y obliga al uso de fertilizantes, abonos artificiales y plaguicidas. También están las trabas legales para usar directamente los desechos animales como abono: no, tienes que comprar abonos y fertilizantes “de fábrica”, porque…. pues no se, ¿porque no huelen mal? No se me ocurre otra cosa. La excusa de la higiene me parece bastante pobre en un ciclo animal/vegetal normal.

      Comentario por marcostonhin — 28 julio 2010 @ 11:24 | Responder

      • Buen comentario, también.

        ¿No es necesario que exista fracción orgánica en el suelo? Pues depende de qué hablemos, si de líquenes o de árboles. Fuera coñas, es un tema que desconozco, así que prefiero dejarlo en suspenso.

        Lo que no entiendo es lo que cuentas de las trabas legales. Por donde voy veo (y huelo) que se siguen usando las deyecciones como abono (ahora generalmente las esparce un tanque tirado por un tractor). ¿Dónde existen trabas legales para ello? Porque ya sería el colmo de la estupidez.

        Gracias por tus comentarios, tronk. Me encanta, escribo sobre algo y acabo aprendiendo un montón de cosas nuevas.

        Comentario por Mendigo — 28 julio 2010 @ 14:49 | Responder

        • El problema de la aplicación de purines es la contaminación de aguas superficiales y subterráneas si no se hace con cuidado; esta contaminación (por ejemplo por arrastre de la lluvia) incluye tanto materia orgánica como nitratos, que acaban en el agua subterránea y que pueden inutilizar los acuíferos para consumo de boca.

          Las aportaciones de fertilizantes son necesarias para incrementar la productividad del terreno por encima de la “natural”. En un ecosistema abandonado a si mismo, los nutrientes se reciclan.

          Por otra parte, en un ecosistema natural, hay una gran variedad de especies (aunque haya una o dos dominantes), que se compensan entre si las necesidades. Un grave problema de nuestros cultivos es lo que apunta marcostonhin: el monocultivo, sea de patatas o de pinos, es muy empobrecedor. Tanto, que sin aporte de fertilizantes, las producciones serían ridículas. Y, por supuesto, estos monocultivos son pasto fácil de las plagas, al faltar el control biológico, obligando al uso intensivo de plaguicidas.

          Comentario por santi — 28 julio 2010 @ 18:56 | Responder

          • De nuevo de acuerdo.

            Excepto en lo de los purines, que yo creía que sólo eran peligrosos cuando se filtraban (o eran directamente liberados a un curso de agua) desde una granja, pero no cuando eran usados como abono (es decir, esparcidos en el terreno).

            Los fertilizantes, también lo puedes entender como devolver al suelo aquellos nutrientes que no son reemplazados de forma natural al cosechar.

            Comentario por Mendigo — 29 julio 2010 @ 0:19 | Responder

            • El problema se da cuando el agricultor utiliza demasiado fertilizante siguiendo la promesa de mayores rendimientos económicos cambiando el PH de la tierra y del agua así como contaminando con amoniaco y nitratos el agua para consumo humano. Es muy habitual.

              De todas maneras a día de hoy el problema alimenticio mundial es culpa nuestra, para obtener 1kg de carne necesitamos 31kg de cereal para alimentar a esa baquita. En una dieta de un hombre 70kg con consumo diario de 2400Kcal sólo 1/3 debería ser proteína y no necesariamente de origen animal (70-110g). El 50% del terreno explotado para agricultura en países desarrollados se destina consumo animal.

              Para sufrir leyendo:
              http://healthlibrary.epnet.com/GetContent.aspx?token=c5987b1e-add7-403a-b817-b3efe6109265&chunkiid=248486
              http://www.vitadelia.com/alimentacion-y-nutricion/modera-tu-consumo-de-carnes-rojas-y-procesadas
              Este se le va por momentos pero da datos interesantes:
              http://www.ecoportal.net/Contenido/Temas_Especiales/Educacion_Ambiental/Comer_Carne_Es_Sostenible

              Para que quede yo como carne pero más frutas y verduras. Juas parezco un anuncio.

              Comentario por kike — 29 julio 2010 @ 9:31 | Responder

              • Ya tardabas en aparecer!

                Reconozco que tienes razón, sé que alimentarse de carne, leche, huevos, pescado…es mucho más costoso que hacerlo directamente de vegetales (el primer eslabón de la cadena trófica). Pero me da lástima pensar que ya estamos en un punto, que para alimentar a la humanidad, tenemos que dejar el “lujo” de comer carne para comer sólo pan y arroz. ¿De qué nos sirve toda nuestra riqueza?

                Conste que me encanta comer frutas y verduras, pero también carne, leche, pescado, huevos… Podría renunciar a muchas cosas, pero a tomar toda clase de alimentos sí que me resulta difícil. Eso sí que es, para mí, riqueza. Si perdemos eso, es que la Humanidad no ha avanzado nada. Por mucho que luego vayas por la calle con un iPod, o iPad o iOstias en vinagre.

                Comentario por Mendigo — 29 julio 2010 @ 14:37 | Responder

                • Nuestra mayor riqueza es poder escoger el comer de una cosa u otra. Comer no es más que el acto de nutrirse y hay formas distintas de hacerlo, se puede comer nutricianalmente bien o mal, se puede comer mediambientalmente bien o mal y curiosamente nutricionalmente bien esta cerca de mediambientalmente aceptable. Ahora nuestro estado es nutricionalmente deficiente y medioambientalmente desastroso.

                  Una dieta rica en proteinas de varios origenes (por complementación) reduciria el daño a la tierra y a los mares.

                  http://www.portalfitness.com/nutricion/dieta_equilibrada.htm

                  http://obesidadinfantil.consumer.es/web/es/nutricion/1.php

                  Mi comida de hoy, Pescadilla, lechuga, tomate, semillas (lino, sesamo y pipas de calabaza) queso fresco, calabacin a la plancha y pimiento, yogurt y café con leche.

                  Comentario por kike — 29 julio 2010 @ 15:28 | Responder

                  • Si eliminas de la dieta los productos cárnicos, los lácteos, los huevos, no puedes escoger entre una cosa u otra.

                    Y, por cierto, si hay algo insostenible es la pesca. Tras esquilmar todos los caladeros, estamos enviando militares para saquear los últimos caladeros vírgenes que quedan, en el cuerno de África. Y la acuicultura es todavía más insostenible, ya que para alimentar un pez de piscifactoría, hay que emplear del orden de 7 veces su peso en harinas de pescado que, estas sí, provienen de la pesca. Luego las piscifactorías son 7 veces más insostenibles.

                    Así que ve cambiando la pescadilla de tu menú por unos brotes de soja, que eso sí que te lo ponen como muy saludable. Los tomates, pimientos y calabacines son cultivos de regadío, y las hectáreas de regadío están tan limitadas por la disponibilidad del agua que también pueden considerarse lujos asiáticos. El café te lo tendrás que tomar sin leche, pues como sabes obtener esas proteínas de la vaca es muy costoso (puede que más que tomar un filete de ternera). Mejor que tomes leche de soja y, de paso, a ver si consigues hacer un potingue con ella para que adopte forma de yogur.

                    Ese será el futuro en un mundo superpoblado, ciertamente. Pero a mí me da espanto sólo de pensarlo.

                    Comentario por Mendigo — 30 julio 2010 @ 7:56 | Responder

            • No sólo me refería a los purines.

              Por ejemplo, antes (y ahora, pero a escondidas) se te moría un animal por lo que fuera, de modo que ya no era apto para consumo (sobre todo cuando era por enfermedad), y la costumbre era enterrarlo a 1 o 2 metros de profundidad en la zona de cultivo (no se por qué ésto nunca se menciona en ningún sitio, cuando en realidad era práctica totalmente habitual en todas partes). Ahora eso está total y absolutamente prohibido: todo animal muerto debe ser llevado a centros donde, creo, los incineran, con la consiguiente pérdida de materia orgánica.

              Y hablando de incinerar materia orgánica, se me van las manos a la cabeza pensando en todas las miles de toneladas de materia orgánica que se quema en los cultivos. Sólo hay que pensar en los siguientes ejemplos:

              Posibilidad 1:
              – Tengo un campo de cultivo (llevado de modo sostenible: alternando y mezclando cultivos, no pretendiendo cultivar arroz en Murcia, etc.).
              – Parte de ese cultivo me lo como yo, y parte mi ganado.
              – Las sobras de la comida, tanto vegetal como animal, así como los purines (animales y humanos, que viene a ser lo mismo), cadáveres de animales, etc. los aprovecho, cada uno a su manera, para abonar mi campo de cultivo (lo ideal es mediante una planta de compost, para que la materia orgánica llegue ya “tratada y semidigerida” a las plantas).
              – Consecuencia: ciclo cerrado, alimentado en último término por la energía solar que captan las plantas del cultivo.

              Posibilidad 2:
              – Tengo varios campos de monocultivo, con las desventajas ya explicadas.
              – Parte de ese cultivo me lo como yo, y parte mi ganado.
              – Las sobras de la comida, tanto vegetal como animal, así como los cadáveres de animales y, a este paso, también los purines, los mando a incinerar y enterrar para siempre en una zona aparte, ya que en el campo quedan feos…
              – Consecuencia: el terreno se empobrece a una velocidad brutal, con lo que no me queda otra que echar mano de fertilizantes y abonos, por supuesto fabricados por la industria correspondiente.

              Comentario por marcostonhin — 30 julio 2010 @ 1:15 | Responder

              • Ahhhh, pero se te olvida una cosa: hay que darle negocio a TRAGSA, el engendro semipúblico, semiprivado o todo lo contrario que tiene el monopolio, ley mediante, de la recogida de animales muertos. ¿Has visto las tasas que aplica? ¿Resultado? Que mucha gente que tenía, por ejemplo, un burro, lo está vendiendo para carne porque no quiere que un día se le muera y tener que pagar por la retirada de su cadáver más de lo que le valió.

                Antes, como dices, simplemente cavabas un hoyo en tu finca y allí que enterrabas al animal. O lo dejabas en muladares, donde los carroñeros se ocupaban de la limpieza. Ahora, como somos más modernos, los buitres tienen que buscar su sustento en los vertederos. No me consta que hubiera ningún problema con los métodos tradicionales de deshacerse de animales muertos. La ley ha venido a poner solución a un problema inexistente.

                La gente seguirá teniendo vacas u ovejas, pero animales como los burros, que ya su uso es esporádico, ven amenazada su supervivencia con esta nueva tasa.

                Comentario por Mendigo — 30 julio 2010 @ 7:48 | Responder

    • El truco es que yo decía “producción neta”. Es decir, descontando de la producción bruta esos consumos.

      Ignoro por completo cual es la producción real de biocombustible por ha, cuánto gasoil consume la maquinaria agrícola para el cultivo, y también cuanto se consume en transportar las pipas, en la fábrica de biodiesel, etc. (vamos, que soy un ignorante hablando de lo que no sabe. Parezco un tertuliano).

      El consumo energético (de petróleo o gas) para producir fertilizantes, si bien no es despreciable a nivel global, si creo que puede ser relativamente menor debido a que las dosis de aplicación de estos fertilizantes en el campo son pequeñas.

      En todo caso, se están produciendo biocombustibles, lo que parece indicar que las producciones compensan los costes de producción (entre ellos la energía). Pero también puede haber mucha trampa contable(subvenciones, desgravaciones, etc.).

      Comentario por santi — 28 julio 2010 @ 19:08 | Responder

      • No conocemos las cifras, que de todas formas serán variables según las circunstancias. En cualquier caso, serán superiores a cero, tanto el consumo energético en el cultivo, como en la producción de biocarburantes. Por lo tanto, el balance de carbono no puede ser neutro.

        En cuanto a que los biocarburantes son rentables…sí, lo son. Pero porque con lo tremendamente gravados que están los combustibles de automoción, cualquier alternativa es rentable, incluso ir a buscar petróleo a la luna.

        Pero por ejemplo, el biodiesel ni se plantea competir con el gasóleo de calefacción, sobre el que pesan menos impuestos. Si gravamos unos combustibles y otros los apoyamos con subvenciones, estamos distorsionando el mercado y haciendo rentables procesos que son energéticamente absurdos.

        Comentario por Mendigo — 29 julio 2010 @ 0:14 | Responder


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