La mirada del mendigo

11 septiembre 2010

El broker gitano

Filed under: economía — Mendigo @ 21:37

En el imaginario colectivo, estos dos tipos son antitéticos. El del hombre de negocios, impoluto y garboso, comiéndose el mundo, y el gitano roñoso y desaliñado.

Ambos clichés no dejan de ser sino creaciones de la publicidad; pues para coqueto y peripuesto cualquier gitano, especialmente si está soltero; y hay de todo entre los gestores de bolsa, también los que manejan miles de millones con zapatillas y camiseta raída.

Hoy quería hablar del modelo económico tradicional de los gitanos como modelo de éxito, cargado de sabiduría. Los gitanos son, han sido durante décadas, los hombres de negocio por antonomasia. Han negociado, han llegado a acuerdos, han comerciado con todo y con todos. Su éxito consiste en haber atravesado los siglos y los continentes (se piensa pudieran venir del Punjab), habiendo perdido la lengua (ningún gitano español habla el romaní, que no es sino un resíduo irreconocible de la lengua original) y la religión, pero habiendo mantenido una homogeneidad cultural notable a pesar de la diáspora, de carecer de ningún vínculo transnacional o cualquier tipo de cohesión política. Los gitanos han llegado al siglo XXI como pueblo diferenciado, sin ser diluida su cultura en las sociedades de recepción, habiendo pasado como el pueblo judío por siglos de persecución, por progromos y el exterminio nazi, pero sin haber conseguido por ello el derecho a una nación y Estado propios.

Durante siglos los Estados han desconfiado de su trashumancia, y han tratado o bien de exterminarlos, de expulsarlos o de fijarlos en un territorio, ligándolos como el resto de los súbditos a una tierra, encadenándolos como los demás a una azada, encerrándolos en su propia casa. El pueblo gitano ha ido perdiendo efectivos de gitanos que aceptaban la sedentarización, ocupaban puestos de trabajo convencionales, y acababan mimetizándose con la población local (hoy, buena parte de ellos). Pero nuevas generaciones de gitanos han seguido manteniendo viva una cultura secular, de comerciantes seminómadas que aprovechan los resquicios del Estado para sobrevivir. Son oportunistas del ecosistema económico, como lo eran nuestros ancestros Homo habilis en los bosques clareados africanos: aunque pudieran parecer una especie débil, su capacidad de adaptación les permitió ganar la contienda genética y ser la única especie del género homo que tuvo continuación hasta llegar a nuestros días, que (super)poblamos la Tierra.

Haber sobrevivido como pueblo es un éxito, y en él ha contribuido su particular forma de concebir la economía. Aunque pueda resultar chocante, quiero hacer un elogio de la sabiduría que se esconde bajo su cultura secular de hacer negocios.

La costumbre de llevar encima kilos de oro, nos puede parecer una ostentación hortera. Pero, además de eso, es una forma de conservar el capital en un patrimonio mueble. Eso les permite mantener una extrema mobilidad, pues el oro es divisa internacional, en todas partes reconocido su valor, sea en Berlín o en Tombuctú. No devaluable, se protegen contra los vaivenes de la política de un Estado.

Recordemos que el valor de nuestra moneda es fiduciaria, es decir, basada en la fe en el Estado que la sostiene. Y la presente crisis es precisamente una crisis de confianza, en la solidez de las entidades financieras, que no se prestan dinero en el interbancario, colapsando el flujo de dinero; en la solvencia de los Estados, y de si serán capaces de hacer frente a los pagos de una deuda en continuo crecimiento, dentro de un mundo que es finito.

La moneda moderna, la que debe su valor al Estado (el papel moneda) que lo respalda, y no al valor de la aleación sobre el cual el Estado pone el cuño (certifica), es un gran invento del mayor Estado medieval: el Imperio Chino, pero también una trampa en momentos convulsos: cuando cae el Estado, todo el capital en esa moneda pasa a valer nada.

El acumular las riquezas en bienes muebles, especialmente el oro, es una antiquísima práctica de pueblos nómadas, como el escita, o seminómadas como el celta. La necesidad de llevar la casa a cuestas tiene mucho que ver en la excelente orfebrería que alcanzaron estos pueblos. Desde joyas, cubiertos, armas o arreos de caballo, al hacerlos de oro les dabas un doble uso: el convencional y el de depósito bancario. Y un tercero, de prestigio social, por supuesto.

Toda esta sabiduría la han aprendido los gitanos, y ya podría haberla aprendido el inútil del Gobernador del Banco de España, que de acuerdo con el cazurro de Solbes vendieron toneladas de oro cuando cotizaba a 300$/oz, cuando ahora se acerca a los 1300€/oz.

Como vemos, esas autoproclamadas luminarias de la economía (Solbes jamás estudió economía) cometieron una torpeza, vendiendo en el valle, que ha costado miles de millones (qué bien nos vendrían) al patrimono público. Ahora quieren recuperarlo arrancándole al trabajador la piel a tiras. Si no hubieran sido tan burros entonces…

Mejor nos hubiera ido si de Ministro de Economía hubiésemos puesto a un gitano (a cualquiera, porque es difícil tomar una decisión más equivocada en peor momento, sería difícil encontrar unos seres más ineptos, payos o gitanos, que ese par de lumbreras).

Al no tener propiedades inmobiliarias, conservan una movilidad envidiable, teniendo libertad para tomar el rumbo en el que soplen vientos más favorables, aprovechando las oportunidades. Como los judíos, siempre expuestos a la persecución y el destierro, con la amenaza constante de tener que recoger los bártulos y salir por piernas, hicieron de la necesidad virtud y dejaron la esclavitud de la tierra para otros, dedicándose al comercio (en el caso de los judíos, muchos se especializaron en el comercio de dinero, es decir, la banca, en palabras antiguas, la usura) lo que permitió el enriquecimiento de muchos, lo cual levantó envidias y odios.

Otra ventaja de llevar los ahorros colgados del cuello y de las muñecas es que no son embargables. Los gitanos fueron, junto con los burgueses que escaparon días antes con el dinero, los únicos a los que no les afectó el corralito argentino. Un desplome de la economía mundial no haría sino incrementar su patrimonio, y aumentar sus posibilidades de éxito con el auge de la economía informal, cuyos entresijos conocen perfectamente.

En otra comparación biológica, son como las cucarachas, que como se dice son los únicos seres vivos que sobrevivirían a un holocausto nuclear. Puede que no sean unos bichitos muy agraciados, pero son muy resistentes. Pues bien, los gitanos serían inmunes a un holocausto económico, e incluso podrían sacar partido en esas circunstancias.

Una movilidad extrema, cuyas raíces van con el grupo humano y no se anclan a un terruño, permite esquivar las sucesivas caídas de Imperios Romanos que ha tenido la historia. Extraños en cualquier sociedad, importa poco cambiar de aires si eso permite nuevas oportunidades de negocio.

También su falta de especialización es una ventaja. Con chatarra, malacatones, bragas, pantuflas, farlopa, melones, cartones o bolsos de Loewe. Saben encontrar lo que la gente demanda y acuden a dárselo a buen precio. A su manera, son comerciantes honrados (unos santos varones, en comparación con cualquier director de banco) y excepcionalmente hábiles. Saben donde comprar barato y lo llevan allá donde le pueden sacar mayor tajada, sus abuelos eran traders mucho antes de que importásemos esa palabra.

Al no dedicar su vida a un sector en concreto, es difícil que se pillen los dedos y se vean en un callejón evolutivo sin salida, como los fornidos Australopithecus boisei o los magnates de las discográficas y editoriales. Un cambio en las condiciones ecológicas, técnicas y económicas les llevó a un éxito fugaz, y otro cambio les abocó a la extinción.

Por último, la cultura gitana tradicional, además del aprecio por las riquezas muebles y la movilidad, tiene otra característica que les da una ventaja competitiva sin la cual no hubieran podido sobrevivir, no al menos como pueblo, hasta nuestros días: la solidaridad intergrupal. Sus fuertes lazos familiares sirven para dar solidez y seguridad a sus proyectos. El negocio del pariente es a la vez escuela y taller de prácticas para los miembros más jóvenes, del cual se van emancipando para crear su propio negocio. El contar con el apoyo económico de la familia les permite evitar las redes de telaraña de los bancos, en los que caemos los payos que encontramos en la araña Botín el respaldo económico que hemos perdido por nuestro individualismo: estaba planeado, forma parte del negocio.

Que sea tan denostada quiere decir que la cultura gitana existe. Como la cultura de todo pueblo es valiosa y, especialmente de ella, podemos extraer perlas de sabiduría económica como las que hemos desgranado, especialmente útiles en los tiempos convulsos en que vivimos.

Como tantas otras veces a lo largo de la Historia, los pueblos nómadas suscitan la desconfianza, el rechazo de nosotros, campesinos sedentarios ligados a la tierra, a la casa con hipoteca. La diversidad aporta riqueza, también cultural. Sería justo reconocer la labor que han desempeñado los gitanos en la economía, facilitando el acceso a bienes que por medio de la economía formal no llegaban al mercado. Han sido la grasa que se cuela por los intersticios y permite que el eje metálico de la economía del Estado funcione sin chirriar (¿quién antes recogía los colchones, los cartones, las tuberías y los muebles viejos, sin haberles condecorado jamás por su ecológica labor de reciclaje?).

Por mi parte, algo me gustaría haber aprendido de los gitanos, pues mañana partimos de nuevo de viaje con mi fragoneta, en la que viviremos durante unas semanas aseándome en un arroyo y durmiendo bajo las estrellas. Como ellos, viajando en la cuerda de la legalidad y evitando los tricornios que hacen su trabajo de mantener el orden económico institucionalizado, llevando el agua al molino de su señor. Vamos, que pagues una habitación en el hotel o, al mínimo, el absurdo de un camping. Y las señoras dejen su dinero en el economato del pueblo, y no en el puesto el día de la feria.

Venta ambulante

9 comentarios »

  1. La nota musical: Zigeunerweisen es una obra de Pablo de Sarasate, en alemán en el original (su estreno fue en Leizpig). La traducción “Aires gitanos”, ahora sabéis porqué me sirve de banda sonora, y se basa en las sardas, un tipo de danzas húngaras popularizadas por los gitanos.

    No es que tenga mucha idea de clásica, a decir verdad no tengo mucha idea de nada, pero esta pieza siempre me ha gustado mucho, desde pequeño, y me vino a la cabeza según escribía. Espero que disfrutéis con ella.

    Lo de Shakira, prometido, lo dejo para otro día.😄

    Comentario por Mendigo — 11 septiembre 2010 @ 21:44 | Responder

    • Por cierto, buscando una versión que me gustase, me quedo con la de Itzhak Perlman, pero también me gustaron otras dos:
      Una de Heifetz y otra, muy curiosa, del mismo compositor interpretando su obra (Sarasate era un excepcional violinista) ¡es una grabación de 1904! de cómo quiso él que sonase Zigeunerweisen.

      Está incompleta, supongo que por la limitada duración de los cartuchos que se empleaban en la época para grabar la música. Aunque, y es muy interesante, me gusta más la interpretación que otros han hecho de su obra. Lo cual lleva a pensar que la creación no es una obra cerrada, sino que tiene vida, evoluciona, y está abierta a cambios.

      Afortunadamente, el arte no es un Corán, un Tanaj o una Biblia. Se puede quemar, pero también se puede engrandecer, pues no es revelación divina sino acumulación de piedras del ser humano en el camino por la perfección y el conocimiento.

      Comentario por Mendigo — 11 septiembre 2010 @ 21:51 | Responder

  2. Buen viaje, disfrutad y deleitadnos con un reportaje de fotos, y comentario, al que nos estamos acostumbrando. Y si te paran los del tricornio no les digas que eres el Mendigo, que te quitan los malacatones de la fragoneta.

    Comentario por Javi — 11 septiembre 2010 @ 22:42 | Responder

    • No esperes gran cosa de las fotos, pero lo dejaremos constancia de lo que veamos, seguro.

      Apertas!

      Comentario por Mendigo — 12 septiembre 2010 @ 9:11 | Responder

  3. Aquí un lector constante y silencioso te deja un enlace, a mi parecer excelente, sobre la historia de los gitanos y su situación en la Francia de la libertad, igualdad y fraternidad de Sarkozy… http://www.maitre-eolas.fr/post/2010/08/28/Roms%2C-uniques-objets-de-mon-ressentiment%E2%80%A6-%28Acte-I%29

    Que tengas un bon voyage.

    Comentario por Fidel — 12 septiembre 2010 @ 2:06 | Responder

    • Buen artículo, pardiez!

      Había cosas que no sabía, como que los nazis exterminaron a un 95% de judíos, o que se dedicaban a la calderería…

      Sí que sabía, es lógico, que los ayuntamientos franceses tienen una ley que les obliga a habilitar un área para la “Gens du Voyage”. La mayoría, incumplen este precepto. Lo de gens du voyage lo vi una vez, en un área recreativa de Les Landes, prohibiendo su uso a la “gens du voyage”. Qué cojones querrán decir con ese término ¿camioneros, viajantes, turistas? Ya me imaginé que debía hacer querer referirse a los gitanos, pero sin mencionarlos.

      En principio este viaje íbamos a ir a Eslovenia, pero resulta que tienen leyes que prohíben pernoctar fuera de establecimientos hoteleros. Es decir, leyes anti-gitanos. Pues si no nos quieren, no vamos, paso de estar jugando al gato y al ratón con los perros uniformados. Bastante me llega en Asturias!

      Comentario por Mendigo — 12 septiembre 2010 @ 9:17 | Responder

      • Y para ser un país bastante barato, ¡¡los hoteles no lo son nada además!!

        A ver por donde os quedáis entonces… Que todo os vaya bien en el viaje.

        Muy interesante la entrada, desconocía muchas cosas.

        Comentario por wenmusic — 12 septiembre 2010 @ 11:42 | Responder

        • Es un país que recibe buena parte de sus ingresos del turismo, es normal que quieran exprimir bien la vaca…

          Nada raro, nos quedamos entre Francia y Alemania. Ir más lejos supone un palizón terrible en coche. Salimos (desde Ourense) dentro de una hora, cuando la lobita pase a recogerme, y llegaremos pasado mañana a Verdún.

          Comentario por Mendigo — 12 septiembre 2010 @ 18:21 | Responder

  4. […] El broker gitano esmola.wordpress.com/2010/09/11/el-broker-gitano/  por javierchiclana hace 2 segundos […]

    Pingback por El broker gitano — 13 septiembre 2010 @ 19:19 | Responder


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