La mirada del mendigo

13 diciembre 2010

El cristianismo y la esclavitud

Filed under: religión — Mendigo @ 0:58

La Iglesia Católica ha creado una para-historia, que ha repetido durante generaciones presentándose siempre en el papel estelar de bienhechora.

Si cogemos cualquier escrito religioso, aparece un dualismo tan pobre y exacerbado, que tiñe de calamidad todo lo que se aparte una uña de la posición de la Iglesia en cada momento. Sea cual sea el terreno ideológico que pise en cada momento la institución (y aunque no lo parezca, se mueve, aunque no siempre avanza), su posición es la correcta, para eso Dios habla por su boca, y todo lo demás es herejía que debe ser castigada con la hoguera.

Por lo tanto, en la historia que ha procurado perpetuar la Iglesia, siempre aparece como ungida de razón, y son sus enemigos los torpes, traidores, errados, crueles…que se ensañan con las pobres ovejitas cristianas, que aceptan santamente el martirio.

Luego, se empezó a desarrollar la ciencia histórica, y empezamos a conocer las fauces que tenían los mansos corderitos.

Una de las calumnias más despreciables que contienen las Sagradas Escrituras es el acusar a Herodes el Grande de una barbaridad como la de matar a todos los niños menores de dos años.

El Evangelio de Marcos cuenta semejante embuste por dos motivos:
a) Por tratarse de un rey poco popular entre los judíos ultraortodoxos del momento, ya que gobernó de forma abierta y tolerante (para lo que se estilaba en la época), respetando la diversidad de costumbres y credos de Palestina (recordamos que era una provincia helénica conquistada por Roma). Es decir, era odiado por no ser todo lo integrista que algunos querías.
b) Para asemejar el nacimiento de Jesús con el de Moisés, quien también se salvó por intervención divina de una matanza parecida por parte del faraón.

¿Cómo sabemos que es mentira lo que cuenta la Biblia?
Primero, por lógica: tal atrocidad hubiera levantado una revolución imparable entre su pueblo.
Segundo, por deducción: lo que conocemos de su reinado, que fue grande y prolífico, nos habla de una persona tremendamente culta y tolerante, no de un perturbado sanguinario.
Tercero, por ausencia de pruebas: conocemos detalles nimios de la administración de las distintas provincias romanas. Una medida así hubiera espantado a cualquier cronista o historiador, y se hubiera recordado durante siglos. Sin embargo, el único documento en el que aparece tal embuste es en el Evangelio de Mateo.

Por supuesto, pasó a la historia la mentira tejida por la Iglesia, cubriendo de lodo la memoria de uno de los grandes gobernantes que ha tenido Palestina:

santos inocentes

Aún hoy seguimos haciendo el juego a la difamación con el Día de los Santos Inocentes, hoy sólo Día de los Inocentes.

Enumerando las patrañas que el cristianismo ha contado de sí misma y de sus enemigos, no acabaríamos. Pero hoy me voy a centrar en una: la relación entre la esclavitud y el cristianismo.

Para ello, me voy a valer de la recopilación de citas que encontré, navegando por casualidad para documentar la anterior entrada, en una página de divulgación científica muy interesante: el doctorsito.

La Iglesia, como con el caso del matrimonio, cambia de cara y de discurso, desdiciendo sin pudor lo que ha sido su doctrina durante siglos, e incluso llevando la contraria a su libro sagrado.

La imagen edulcorada que nos vende Hollywood de los protocristianos es que liberaban a sus esclavos, y que por ello merecieron la reprobación del sistema esclavista romano.

Otra burda tergiversación de los hechos. Difícilmente podría la naciente Iglesia hablar contra la esclavitud, cuando la misma institución ha tenido, en toda su historia, esclavos a su cargo (por este nombre, o por otros como siervos o vasallos, en cualquier caso personas que no eran libres de elegir a quien ofrecer su trabajo y negociar el salario, sino trabajadores que estaban legalmente vinculados a la tierra por razón de propiedad, y cuyos hijos heredaban esta condición) hasta fechas tan recientes como el s.XX (fundamentalmente en las colonias).

Aunque ahora se presente de forma desvergonzada como la campeona contra la esclavitud, la Iglesia Católica, siempre al lado de los poderosos, procuró sancionar y servirse del esclavismo, dándole su bendición.

Otra rama del cristianismo, la ortodoxa, defendió la esclavitud de forma vehemente hasta su erradicación por la Revolución de Octubre. Un conocido episodio fue el que enfrentó a la Iglesia contra Lev Tolstoi, quien fue condenado y excomulgado por el terrible pecado, contrario a la Ley de Dios y el orden por Él establecido de…manumitir a sus mujiks.

esclavitud

Volviendo a la Iglesia de Roma, hace poco rescataba una Instrucción escrita a mediados del s.XIX, cuando el sentimiento de repulsa ante el esclavismo era ya generalizado en el mundo.

En respuesta a una serie de preguntas del reverendo padre William Massaia, Vicario Apostólico ante la tribu de Galla (Etiopía), el Santo Oficio redactó la Instrucción 1293, fechada el 20 de junio de 1866, en pleno pontificado del papa infalible Pío IX, en estos términos:

La esclavitud misma, considerada en sí y en términos absolutos, en modo alguno repugna a la ley natural y divina, y puede haber muchas justificaciones para la esclavitud como se puede ver consultando los teólogos e intérpretes aprobados del canon sagrado. Porque el dominio que tiene un amo respecto a un esclavo no se debe entender más que como el perpetuo derecho de disponer aquél, para su provecho, del trabajo del siervo… De esto se sigue que no repugna a la ley natural y divina que un esclavo sea vendido, comprado, cambiado ó regalado, en tanto esta venta o compra o cambio o regalo se observen las condiciones que aquellos autores aprobados ampliamente siguen y explican.[…] Usualmente los esclavos que han sido reducidos a la esclavitud injustamente tienen derecho a huir; pero no los esclavos que estén bajo una esclavitud justa, salvo que el amo los quiera inducir a algún pecado o sean tratados inhumanamente

¿Estaba errada la Santa Inquisición? Pues resulta que no. En toda la Biblia no hay una sola palabra para condenar una de las aberraciones de la Humanidad, la esclavitud (las otras dos podríamos considerar que son la guerra y la tortura, de las cuales tampoco existe ninguna cita proscribiéndolas y sí múltiples ejemplos en que son empleadas con agrado de ese Molloch-Yahveh, criminal insaciable).

Como hemos dicho, la doctrina cristiana se basa, en primer lugar, en la revelación. Especialmente ese opúsculo al Tanaj hebreo llamado Nuevo Testamento. En sus páginas podemos leer:

Que todos los que están en situación de esclavos procuren ser muy respetuosos con sus amos. Así evitarán que se hable mal de Dios y de su doctrina. Los que tengan amos cristianos no deben perderles el respeto bajo el pretexto de que son hermanos, al contrario, sírvanlos mejor puesto que son creyentes y hermanos queridos los que reciben sus buenos servicios. Esto es lo que deben enseñar e inculcar. […] Si alguien enseña de otra forma, en vez de conformarse a estas reglas, que son las de Cristo Jesús nuestro Señor, y a las enseñanzas auténticas de la fe, ese hombre seguramente es un ciego y no entiende nada: tiene la manía de ocasionar discusiones y cuestiones inútiles.
(Timoteo 6:1)

Que los esclavos se sometan en todo a sus amos, que traten de darles satisfacción y eviten contradecirlos. Que no les roben, sino que aparezcan dignos de toda confianza. De este modo lograrán que todos admiren la doctrina de Dios nuestro Salvador
(Tito 2:9)

¿Fuiste llamado siendo siervo? No te preocupes; y aunque puedas hacerte libre, aprovecha más bien tu condición
(1 Corintios 7:21)

Esclavos, obedeced a vuestros amos de este mundo con temor y respeto, con corazón sencillo, como quien obedece a Cristo. No sirváis solamente para que os vean y para que os feliciten los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de todo corazón la voluntad de Dios.
(Efesios 5:6)

Siervos, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los que son buenos y comprensivos, sino también a los severos.
(Pedro 2:18)

Si el fundador del cristianismo hubiera tenido la intención de rechazar en su doctrina la inhumana condición del esclavismo, habría bastado con que lo hubiera dicho. Sin embargo, en sus prédicas, antes que condenar el esclavismo, lo considera como un fenómeno natural y lo usa como ejemplo en sus parábolas, sin ningún rastro de rechazo o condena:

Llamó a diez esclavos suyos, les dio diez minas y les dijo…
(Lucas 19:13)

Los esclavos del amo vinieron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?
(Mateo13:27)

Jesús nunca condenó la esclavitud. Y el Antiguo Testamento la aprueba explícitamente:

“Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años
(Éxodo 21:2)

Si un hombre hiere a su esclavo o a su esclava con un palo y los mata, será reo de crimen. Pero si sobreviven uno o dos días, no se le culpará, porque le pertenecían
(Éxodo 21: 20)

Si un hombre hiere a su esclavo en un ojo dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó
(Éxodo 21:26)

Si un esclavo está contento contigo, tomarás un punzón y le horadarás la oreja, y te servirá para siempre. Y lo mismo le harás a tu esclava. No te duela darle la libertad, pues te sirvió seis años por la mitad del costo de un jornalero
(Deuteronomio 15:16-18)

No le devolverás a su amo el esclavo que haya huido y se haya acogido a ti. Se quedará contigo en tu casa
(Deuteronomio 23:15,16).

Y la más repugnante y machista de todas estas leyes:

Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como cualquier esclavo
(Éxodo 21:7)

Jesús, al no condenar la esclavitud, y además no desligarse de la ley antigua (de la que dijo que no venía a abolirla, sino a perfeccionarla: Mateo 5:17-19 y Lucas 16:17), está no sólo aceptando la esclavitud, sino implícitamente apoyándola.

Pero no sólo la doctrina viene de la revelación, sino, como comentábamos, de la tradición de la Iglesia. Veamos cuál es esa tradición:

En opinión de Ambrosio, doctor de la Iglesia, la esclavitud es una institución perfectamente compatible con la sociedad cristiana, en la que todo está jerárquicamente organizado, y donde, por cierto, la mujer, ocupa una posición claramente inferior al hombre.

Juan Crisóstomo, el supuesto “doctor socialista de la Iglesia”, remite a los esclavos al más allá: sobre la Tierra, nada les cabe esperar. Con gran elocuencia, propaga sin disimulo el mantenimiento de la miseria: “Si erradicas la pobreza, aniquilas con ello todo el orden de la vida“.

Agustín de Hipona defiende la esclavitud del modo más resuelto: según él, la esclavitud concuerda con la justicia…. porque es consecuencia del pecado, un componente consustancial con el sistema de propiedad y fundamentado en la “desigualdad natural de los hombres“…

Un análisis más extenso de la cuestión, lo podéis encontrar en:
Esclavitud y cristianismo
Esclavitud y cristianismo II

e:

Historia criminal del cristianismo – Tomo V – pg 162 a 167

7 comentarios »

  1. Esclavitud justa… Es que no me pegan juntas las dos palabras. Vaya sarta de sandeces vienen escritas en la Biblia y los “comunicados” eclesiásticos. Claro, sandeces que les benefician, pero también que les definen como infrahumanos.

    Yo sí que encendía una hoguera y…

    Comentario por wenmusic — 13 diciembre 2010 @ 13:01 | Responder

    • Pero…demonios! Que las defiendan. Antaño tiraron la piedra, y ahora esconden la mano. ¿No decían que la esclavitud era perfectamente compatible con la doctrina cristiana? Pues venga, que lo defiendan ahora. Son unos cobardes, se han ido amoldando a las circunstancias, diciendo donde dije digo, digo Diego. Eso sí, siempre a rastras. Siempre el último, cuando ya no había más remedio, o te quedabas sólo.

      Las religiones son el ancla que impide el progreso social de las sociedades.

      Comentario por Mendigo — 13 diciembre 2010 @ 19:13 | Responder

      • Las religiones solo buscan su propia pervivencia, con lo que metaforsearan sus mensajes tantas veces como sea necesario para adaptarlos a los tiempos. Dentro de 200 años variarán sus discursos respecto a las orientaciones sexuales, los anticonceptivos, y dentro de 100 años más lo harán respecto al aborto y la eutanasia. Hay que arrancarles las concesiones, porque sus dioses onmiscientes no tienen ni repajolera idea de lo que se cuece en el mundo de los mortales.

        Comentario por picapiedra — 13 diciembre 2010 @ 20:49 | Responder

        • Pero una religión lo es precisamente porque se tiene por eterna, inmutable.

          Un Dios que ora dice una cosa, ora dicta la contraria, no es un Dios, es un pelele.

          Como pelele es Allah en el mismo Q’ram, que dicta cosas contrapuestas a renglón seguido (según le convenían al piojoso de Mahoma, uno de los personajes más viles con los que me he encontrado en la historia).

          Si una doctrina es temporal, no puede ser un mandato divino. Si lo que Dios ordenaba en 1930, ahora es indefendible y motivo de vergüenza, es que Pío XI mentía al pretender que hablaba en representación del Supremo Hacedor. No había nadie sosteniéndole la mano, sus escritos son suyos, los de un viejo criado en la misoginia y el dogmatismo más cerril.

          ¿Existirá un Ser Superior? Ni idea. Lo que está claro es que no tiene nada que ver con los humanos corrompidos por tradiciones crueles, brutales, machistas, como las religiones abrahámicas. El judaísmo, y sus sectas heréticas, el cristianismo y el islam. De mala madre no pudo salir peor semilla, a cual más criminal.

          El día que se cierren los silos nucleares, que se clausuren las investigaciones con armas biológicas, y que se abandone el culto al Dios del desierto, furiosa bestia sangrienta, la Humanidad podrá respirar un poco más aliviada: estará un paso más lejos de su exterminio.

          Comentario por Mendigo — 14 diciembre 2010 @ 1:26 | Responder

        • Esuché ayer a una paisana suya en un documental sobre las inmatriculaciones que está llevando a cabo la Iglesia, que el día menos pensado le cambian los diez mandamientos. Al preguntársele por qué, explicó que hace unas décadas no ir a misa todos los domingos era pecado mortal, y que hoy en día el cura da misa cada 15 días. Alega el cura que eso era pecado hace mucho tiempo y exige 7 euros por el domingo reclamado. Eso es estar a la altura de los tiempos.

          Comentario por HugoMM — 14 diciembre 2010 @ 9:00 | Responder

          • Eso es consecuencia directa de que los seminarios estén vacíos, y en los conventos sólo haya matusalenes. La Iglesia Católica tiene que importar monjas y sacerdotes de África y Sudamérica. Cosa que, precisamente, a alguien de izquierdas le da igual, incluso le parece provechoso. En cambio, a los conservadores y fascistas que son los últimos que quedan en las iglesias (además de las viejas de los pueblos, que hacen lo que siempre han hecho: ir a misa) les duele muchísimo arrodillarse ante un negro o un “panchito”.

            Veremos quien puede más, si su fe o su racismo…

            Comentario por Mendigo — 14 diciembre 2010 @ 9:18 | Responder

  2. La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…

    Trackback por Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya — 13 diciembre 2010 @ 21:15 | Responder


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