La mirada del mendigo

1 mayo 2011

Nuestros santos

Filed under: Música — Mendigo @ 22:16

Hoy han nombrado medio santo al puerco de Wojtyła, el reaccionario obispo que hizo cuando pudo por silenciar la lucha por la libertad y la justicia dentro y fuera de su rebaño. A ninguno nos cabe duda que saldrán, en poco tiempo, más milagros para elevar al amigo de genocidas a la categoría de santo fetén. Antes de morir ya se le atribuían unos cuantos (lo cual es teológicamente bastante inconveniente).

La Iglesia, siempre tan interesada en los símbolos, ha querido celebrar esta apología de la reacción derechista el día 1 de Mayo (convocar una procesión atea el Jueves Santo es, sin embargo, una provocación intolerable).

No me gustan los aniversarios, ni siquiera el de mi nacimiento (insignificante casualidad). El primero de Mayo se ha convertido en una demostración de (la escasa) fuerza de los sindicatos, mientras que el resto del año comen de la mano del patrón. El día de tal cosa, el día de tal otra…caralladas. ¿A que no hay un día del capital, del lucro, de la explotación? No claro, porque no lo necesita, porque suyo es todo el año.

De eso se trata, de que los trabajadores no sean una especie amenazada, un elemento débil que necesita ser protegido. De que sea suyo todo el año.

No me gusta el primero de mayo (ni ninguna otra festividad, yo celebro lo que quiero cuando quiero, no cuando me lo impone un calendario) pero quiero responder a la ofensa eclesial celebrando yo también a nuestros mártires.

Hace tiempo traté de la historia que se escondía detrás de un dibujo de Castelao: Labregos.

Ahora voy a recordar la historia de Catarina Eufémia, tan similar a las anteriores.

Catarina era una jornalera de los grandes latifundios del Alentejo (más allá del Tajo) allá por los años 50. Tenía entonces 26 años y tres hijos, y estaba embarazada de otro. Un grupo de ceifeiras (segadoras) decidió protestar al patrón para que les subiera el miserable sueldo. Como otras tantas veces, el propietario llamó a los guardinhas (a Guarda Nacional Republicana, el equivalente portugués de la Guardia Civil) para meter en cintura las protestas obreras.

Las compañeras eligieron a Catarina para que hablase con el destacamento de perros. La joven, con uno de sus niños en brazos, les dijo que sólo querían “pão e trabalho”. La respuesta del teniente fue una bofetada que la derribó al suelo. Al levantarse, el perro la ametralló por la espalda.

Las autoridades eclesiásticas celebraron un funeral apresurado para evitar que se congregasen los compañeros y, secuestrando el ataúd, bajo escolta policial, lo fueron a enterrar al pueblo de origen del marido, para evitar la ola de indignación que empezaba a formarse.

También Catarina hizo un milagro después de muerta: cada mañana inundaba el campo de rojo. Eran sus compañeros, que iban al alba a llevar a su tumba claveles rojos antes de empezar el trabajo, para desazón de las autoridades.

Chamava-se Catarina
o Alentejo a viu nascer
serranas viram-na em vida
Baleizão a viu morrer.

Ceifeiras na manhã fria
flores na campa lhe vão pôr
Ficou vermelha a campina
do sangue que então brotou.

Acalma o furor campina
que o teu pranto não findou
Quem viu morrer Catarina
não perdoa a quem matou

Aquela pomba tão branca
todos a querem p’ra si
Ó Alentejo queimado
ninguém se lembra de ti.

Aquela andorinha negra
bate as asas p’ra voar
Ó Alentejo esquecido
inda um dia hás de cantar.

5 comentarios »

  1. Se llamaba Catalina
    el Alentejo la vio nacer
    serranas la vieron en vida
    Baleizão la vio morir (su pueblo)

    Segadoras en la mañana fría
    flores en la sepultura le van a poner.
    Quedó roja la campiña
    de la sangre que entonces brotó.

    Serena la furia campiña
    que tu llanto no murió.
    Quien vio morir a Catalina
    no perdona a quien la mató.

    Aquella paloma tan blanca
    todos la quieren para sí (se convirtió en un símbolo de la lucha obrera del cual muchos quisieron apropiarse)
    Oh, Alentejo quemado
    nadie se acuerda de ti.

    Aquella golondrina negra
    bate las alas para volar.
    Oh, Alentejo olvidado
    algún día habrás de cantar.

    Comentario por Mendigo — 1 mayo 2011 @ 22:23 | Responder

  2. Ha conseguido ponerme los pelos de punta. Un Gran Post.
    Un Saludo.

    Comentario por Desalentado — 2 mayo 2011 @ 20:01 | Responder

    • Celebro que le haya emocionado la historia. En la red tiene muchos más detalles de Catarina Eufémia.

      Bienvenido por estos lares!!!

      Comentario por Mendigo — 2 mayo 2011 @ 21:51 | Responder

  3. Qué emotivo… Me emocionan las muestras colectivas de dignidad, aunque sea en este caso flores de recuerdo póstumo.

    Comentario por wenmusic — 3 mayo 2011 @ 9:01 | Responder

    • Tampoco podían los campesinos dar otra. Después del incidente vinieron varios destacamentos más de policías (además de la odiada PIDE) a vigilar que no prendiese la llama de la revuelta. Llevando flores a su tumba, era un forma de decir que, ellos, sí que seguían vivos.

      Aún hoy el Alentejo es un feudo del PCP, en contraste con el Norte de Portugal, más beato y conservador.

      Comentario por Mendigo — 3 mayo 2011 @ 19:53 | Responder


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