La mirada del mendigo

16 octubre 2011

Galicia es la penúltima mierda

Filed under: ecología — Mendigo @ 20:46

Durante un mes he cruzado España y Francia para alcanzar el corazón de Italia. Han sido más de 6000km que me han permitido ver paisajes muy diferentes, desde los pastizales de altura alpinos a los campos de olivos de la Toscana, los robledales umbros, los encinares de la Provenza o los hayedos de los Apeninos. Un recorrido por el Sur de Europa que os recomiendo emprender.

Pero todo termina y algún día había que volver. Palizón de vuelta, Dax, Bayonne, Irún, Pancorbo, ancha es Castilla y empiezo a subir las portillas que dan acceso a Galicia. Primero el Padornelo, bajo a Lubián, y vuelta a subir a la Canda. ¿Qué me encuentro al salir del túnel? Dos columnas de humo. Una, parece que es en Pentes, concello de A Gudiña. La otra está más lejos, no la ubico, puede que esté ya tras la frontera. Sigo avanzando por estas tierras que tantas veces he recorrido en bici o caminando, al Norte del Mente se levanta una muralla de humo. Es el macizo de Manzaneda, que está ardiendo. El humo nubla el sol y la tierra adquiere un color rojizo, como el que muestran los frescos medievales al representar el infierno. Desde entonces, el azul del cielo desaparece para navegar en una nube de dispersa de humo. Primero bajando al valle de Monterrei, donde el humo no me permite apreciar el castillo y los coches aparcados tienen ceniza. Subo las Estivadas hacia la Limia, que también están cubiertas de humo. Bajo al Arnoia, y no salgo de la humareda, que me impide ver desde el viaducto Allariz. El olor a ceniza se hace ya cargante, y bajamos al valle del Miño. La capi, Ourense, apenas se perfila entre la humareda. Remontamos hacia Carballiño, buscando el puerto do Paraño. Sólo en las últimas rampas el cielo deja de ser grisáceo. Son sólo unos kilómetros, pues al poco volvemos a entrar en la enorme humareda que envuelve hoy Galicia y que nos lleva, bajando por el Lérez, hasta casa. Y aquí estamos, con todas las ventanas cerradas para que no se cuele el olor a barbarie.

Echo un vistazo rápido a la prensa para recuperarme de este lapso de autismo autoimpuesto y resulta que esta situación no es cuestión de un día, sino que ya llevan semanas apagando incendios que vuelven a surgir como por arte de ensalmo.

Para el responsable de Medio Rural, 170 “son demasiados incendios en dos días”

¿Y cuántos incendios es una cantidad razonable? ¿150? ¿100? ¿50 incendios en dos días podría ser una cifra tolerable?

Estamos acostumbrándonos a una situación inverosímil. Un incendio es una desgracia, cien focos nuevos en un solo día es algo grotesco, incalificable, absurdo. Yo me pregunta lo que respondería el homólogo de este atribulado conselleiro de, yo que sé, Turingia. Oiga usted, señor Markus Lebenstrofen ¿qué le parecería si en su lander surgieran cien nuevos incendios en un sólo día? Pensaría que es una broma la pregunta, una situación inimaginable, habría que pensar en un acto de terrorismo de alguna potencia u organización hostil. La idea de un alemán quemando sus propios bosques, es algo inconcebible. Podríamos preguntar a una Jeanne Dubois o a un Francesco Rizzi o a una Sonja van Saar, todos ellos hipotéticos homólogos del Conselleiro de Medio Rural en algunas regiones europeas. Las respuestas serían las mismas: es una situación inimaginable.

Pero en Galicia, lo inconcebible se torna en realidad. Y no es necesario una organización clandestina o un ejército invasor para convertir todo un país en un sembrado de incendios: los mismos lugareños se bastan y sobran, desde hace décadas, para convertir una tierra que algún día fue fecunda, en un desierto. Sí, un desierto, aunque a muchos les parezca mentira hay zonas de Galicia que están en proceso de desertificación, a causa de los reiterados incendios y la erosión que acarrea.

Ahora bien, lo de hoy ya escapa a cualquier medida. Hace una década que vivo en esta mierda de país, y treinta y muchos que lo conozco. Recuerdo perfectamente el trasiego de los hidroaviones yendo a cargar agua a la ría, cuando aún no levantaba mi vista mucho más allá de las rodillas de mi madre. Durante estos años, he visto como verano a verano, y últimamente ya también en invierno (esos incendios son los peores, pues pillan a las caducifolias con muy poca agua en su estructura y no tienen posibilidad de salvarse), el paisaje que conocí de niño se iba degradando, de unos frondosos bosques, a una campiña de matorrales que nacían tras el incendio. Y eso que mi padre me contaba que la Galicia que yo conocí, no era ni parecida a la que él conoció de pequeño. Y ya de aquella se había empezado la campaña de deforestación masiva, privatización de tierras comunales y plantación de especies de ciclo corto (pino radiata, que a lo largo de los años fue considerado como propio hasta llamarlo “piñeiro do país”). He vivido muchos incendios, incluso la ola de incendios del 2006 que dejó a esta ciudad incomunicada durante horas, porque todas las carreteras de acceso estaban cerradas por incendios. Pero lo de hoy, recorrer Galicia de punta a punta navegando entre una nube de humo, esto nunca me había ocurrido. Hace muchos años que esta situación dejó de ser tolerable, pero esto ya es que escapa hasta a la razón. Son más de 200km de una humareda continua, provocada por decenas de focos.

Ahora vendrán los lamentos, los políticos se echarán las manos a la cabeza y los paisanos volverán a arreglarlo todo con el “a esos habería que deixalos queimar no monte” y demás barbaridades. Generalmente, cuando empieza esa retahíla de suplicios que los indignados vecinos dedican al fantasmal responsable de un fuego, pienso que el que más agravaría la pena, el que más convencido se muestra en matar al culpable, tiene mucha pinta de haber sido el que, unas horas antes, fue al monte con una mecha de mechero y un botecito de gasolina. Estos fuegos llenarán las portadas de los periódicos locales durante unos días. Pero ya dentro de poco estamos en Noviembre, parece que por fin llegará la temporada de lluvias, al fin, y todo se olvidará hasta el año que viene. Quedarán algunos fuegos de invierno para recordar a la Xunta que si no se contratan efectivos todo el año, luego pasa lo que pasa. En Sicilia, mandan la cabeza de un caballo.

La sociedad gallega está profundamente enferma. No es tanto por la minoría de gallegos que son los responsables de los incendios, pues es unas circunstancias de necesidad económica como la que se vive en las aldeas gallegas, es fácil encontrar a alguien capaz de cometer un delito por sacarse unos duros. La enfermedad se extiende a toda una sociedad que contempla indolente como año tras año los incendios arrasan sus montes, sin rebelarse contra la situación, aceptándola como se aceptan las inclemencias del tiempo. Considerando que cien nuevos focos en un día es algo propio del verano, como los helados o las chanclas. Y es cierto, es la normalidad en esta parte de la península. Cada primavera nos preguntamos ¿cómo vendrá este verano? Será movidito o este año tendremos un poco de tranquilidad. La tranquilidad es tener en Galicia un número de incendios que serían alarmantes si los tuvieran en toda Francia o Alemania (he trasegado mucho los bosques de estos países, y aún no he encontrado ni un sólo rastro de incendio).

Por supuesto, el ciudadano gallego se enoja, dónde vamos a ir a parar, pero su enojo no pasa de algunos aspavientos y referencia a la pena de muerte para los culpables (a los cuatro desgraciados que detienen todos los años, chivos expiatorios a los que ni tan siquiera se les puede condenar por falta de pruebas). Pero su enojo no llega hasta el punto de señalar al poderoso sector forestal gallego, que mueve millones de euros. Nadie se atreve a prohibir las subastas de madera quemada, para que FINSA haga tableros de conglomerado para muebles de bajísima calidad, o ENCE haga pasta de papel para que los europeos se limpien el culo con los eucaliptales gallegos, pues para otra cosa no sirven. Los políticos se cuidarán muy mucho en atajar los millones de euros de gasto público en extinción de incendios, pues es bien sabido lo mal que llevan tanto los miembros de las brigadas como las empresas de alquiler de maquinaria que en la próxima campaña no se piense contar con ellos. Nadie mencionará ni mucho menos al deporte rey en España, con mayor número de licencias federativas. ¿Crees que hablo del furbo? ¡No! La puta caza, la noble afición de acosar y matar a un animal a tiros, antaño reservada a la clase pudiente y hoy pasatiempo de todo destripaterrones. Estos amantes de la naturaleza que queman el monte para tener más sencillo el abatir a sus presas.

¿Más? Quien podría tocar a la dama de blanco, la promesa ecologeta: la energía eólica. Esa rentable actividad bendecida por los bien (y poco) pensantes y que sus buenos rendimientos da a espabilados inversores (mejor les fue a los que lograron colarse en la cuota de la fotovoltaica, eso sí que es un buen chollete). Hace un tiempo demostré que la energía eólica y los bosques son incompatibles. Al menos en los países subdesarrollados como Galicia, donde vendemos a nuestra puta madre por cuatro reales. Ningún empresario, así fuera el más puro ser, aceptaría perder producción y rentabilidad por permitir que un bosque se regenerase a los pies de su parque eólico.

¿Más?

Desde hace años está abierta la página Incendios Forestales, precisamente para debatir sobre la causalidad de los incendios. Un foro para hablar de lo que en ningún medio de comunicación o espacio público escucharéis decir. Porque así es la omertá gallega, que todo el mundo sabe quien es el responsable, pero luego, delante del altavoz, ella sola se murió.

Porque de eso da la impresión, de que Galicia arde sola, espontáneamente. Hay referencias a la sequía, al sotobosque (que no es suciedad, que es parte inherente de un ecosistema boscoso), como si los árboles tuvieran la culpa de estar hechos con una materia inflamable. La culpa es de ellas, que visten como putas. La carga de la culpabilidad, sobre la víctima. Sociedad obtusa y envilecida.

Pues ciertamente, hay sequía. Pero la pluviometría gallega, incluso en año de sequía, es mucho más abundante que la mayoría de los rincones de España e incluso de Europa. Y, sin embargo, aquí arde el monte todos los años y en Soria no, en Navarra no, en la Selva Negra no, en los Vosgos no, en el Gran Sasso no. Y también allí hay descuidados que tiran colillas, líneas de alta tensión, quemas de rastrojos, enajenados. ¿Qué diferencia hay, si no es la pluviometría, si no es la concurrencia de peligros y negligencias, la masa forestal? La sociedad. Porque a la sociedad gallega le arrancaron el alma, y ahora es un pelele que se mueve sin cabeza, buscando el beneficio individual a corto plazo, la animal supervivencia. Al gallego no sólo le hicieron avergonzarse de su cultura, de su lengua, de su mismo ser. Sino que también arrasaron su tierra, modificándola para convertirla en una gigantesca plantación de madera barata. El gallego se avergüenza de su tierra, en la que no ve valor ninguno. La mitad de las tierras, tierra fertilísima, están abandonadas, a poulo. Muchas pertenecen a generaciones de emigrantes que ya nunca volverán, que quedaron allí, cuyos nietos ya ni saben localizar Galicia en un mapamundi.

La causa última de la progresiva destrucción del medio rural y natural gallego, siendo sustituido por repoblaciones de pinos y eucaliptos (y la novedad de los blocosos, los robles americanos), por anodinos chalés con piscinita mientras el centro de los pueblos se viene abajo, o simplemente por las peñas peladas que deja atrás la reiteración de incendios…la causa última está en el desapego que siente el gallego por su país. Los paisanos ven arder el monte, y mientras no amenaza su casita contemplan el espectáculo tranquilos, indiferentes. Como la lluvia de primavera o el viento del invierno. Al gallego le han convencido que su lengua no vale más que para hablarla en familia, que no vale nada, que es propia de gentes poco cultas. Lo bueno viene de fuera, nada en la aldea tiene valor. No tiene orgullo de su tierra, no muestra empatía hacia ella, reconocimiento como propia. Nada es suyo, más que las cuatro leiriñas que les dejó el abuelo. Sólo en ellas es señor, el resto le es ajeno. No es ciudadano, el Estado no le concierne, eso es cosa del señorito, al cual votará fielmente. Aquí no existe el fuerte sentimiento de pertenencia a una tierra, a una cultura que existe, por ejemplo, en Euskadi. Quizá sea por eso que nunca, nunca, cuando de paso o como destino expreso he cruzado las sierras de Urbasa, Aralar o Aizkorri, he visto una columna de humo o restos de un incendio. Mientras que en Galicia, es imposible escoger un trayecto de más de 10km sin encontrarte con los restos de uno, o subir en verano a alguna pequeña cumbre sin avistar el penacho de humo.

Porque un incendio es culpa de un desaprensivo. Pero estas oleadas de incendios, repetidas año tras año, son culpa de una sociedad corrupta que consiente con su pasividad la destrucción de su tierra, que no busca las causas últimas porque teme las respuestas. Es un fenómeno social ante el que no sirve una respuesta policial, sino respuestas políticas para desactivar la red de intereses económicos que existen en que el monte arda. Medidas que, la clase política sabe muy bien, serían muy mal recibidas en las aldeas.

Es triste, muy triste, llegar a la tierra de mis padres, a la que durante los años que estuve viviendo en Madriz soñaba con volver, a la que volvía en cuanto tenía más de dos días libres…llegar a ella y desear dar media vuelta. Cada vez más, deseo marcharme para nunca más volver, porque esta tierra no tiene remedio. No al menos en mi escaso plazo de vida, no mientras no mueran las generaciones presentes y nazcan quizás gallegos sin el gen de la resignación y la autohumillación.

¡Ah! Me queda explicar por qué en el título he empleado la palabra “penúltima”. Porque sólo existe un sitio en el que la devastación de los montes, la destrucción de los ecosistemas sea superior de Galicia: Portugal, nuestros hijos culturales nos han superado y han convertido su país, este sí organizado en Estado, en un inmenso páramo biológico, en un horror, en una gran mierda. Galicia es pues, sólo, el segundo lugar más espantoso de Europa. Podemos celebrarlo.

Y aún puede ser peor.

Es más. Será peor, dentro de unos años. Como ahora es mucho más horrible que hace unos pocos.

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Edito: Los incendios forestales arrasan más de 4.000 hectáreas en Galicia

La escasez de brigadas y el denso humo, grandes inconvenientes para extinguir el fuego en Ourense
Los alcaldes del Macizo Central gallego cifran en 6.000 las hectáreas quemadas en esa zona

Artículo muy interesante sobre las causas:
El fuego arrasa miles de hectáreas en Galicia

43 comentarios »

  1. ciertamente, sólo en Portugal he visto más vergüenza de la propia nacionalidad que en Galicia. En múltiples ocasiones me he sorprendido por el comentario de un portugués, viniendo a decir: tu vienes de fuera de portugal, así que supongo que todo esto te parece atrasado. Les da vergüenza que entren extrangeros porque les parece que portugal les parecerá poca cosa.

    En galicia la cosa es distinta: un gallego siempre hablará maravillas de galicia cuando está fuera, pero no es consciente cuando está dentro. El monte sólo es monte y sólo sirve para algo si se gana dinero. El mar sólo es mar y sólo sirve para algo si se gana dinero. Así con todo.

    Toda mi familia, por ambas partes, viene de casas de labriegos, con una buena y gran casa que nadie sabe cuándo se habrá construido y bastantes prados. Todos están orgullosos de sus leiras, de los bosques que tienen en propiedad. Todos, eso sí, han sustituido las carballeiras (robledales para los de fuera) por eucaliptos, ya que todo gallego, sobre todo el que vive de la tierra, valora lo que tiene sólo por el dinero que le da. Los incendios son, más que un desastre, una molestia, y mientras se habla de lo mal que están los bosques y la erosión patente que se nota (nadie puede decir que no sea consciente de ello), se alegran, al mismo tiempo, de lo que les han pagado por la madera o de que el “cuñado del sobrino por parte de abuela segunda” haya conseguido un buen trabajo apagando incendios.

    Otro buen ejemplo, saliendonos del tema forestal, fue lo del prestige: toda la costa quedó arrasada por el chapapote, las rías contaminadas, el marisco muerto. La gente se tiraba de los pelos e insultaba al gobierno (aún estaba Fraga). Pero en cuanto la gente empezó a recibir el dinero de la indemnización por el desastre (que no era ningún favor, sino que estamos pagando nuestros impuestos entre otras cosas para que el estado nos cubra en casos como éste), todos los pescadores no sólo callaron la boca, sino que votaron en masa a Fraga, que tan generosamente les había llenado los bolsillos. En Muxía, capital del desastre, el voto al PP fue masivo.

    Doy éste último ejemplo, y no por primera vez, porque me marcó muchísimo. Sincera y claramente, fue la primera vez que lloré de vergüenza por ser gallego, cuando siempre había estado orgulloso. Y no fue (ni creo que sea) la última.

    Comentario por marcostonhin — 17 octubre 2011 @ 7:33 | Responder

    • Te cuento otra historia del Prestige. Cuando se hundió, yo estaba en Arcachon, una población francesa del golfo de León que vive de las ostras. Parte del petróleo del Prestige pasó por delante de la fachada Cantábrica y les fue a parar a esa gente. Total, que perdieron toda esa campaña. hubo que tirar esas semilla. Y ahí no fue Fraga a indemnizar. El odio que tenían en el puerto era tremendo, y yo me callé que venía precisamente de Galicia.

      Como con los incendios, son cosas que nadie se atreve a decir claramente. El Prestige fue un puto chollo, les tocó la lotería a muchas familias. Gente con una chalupa con buratos se daban de alta como empresario pesquero. Cobraban la indemnización por estar en tierra y cobraban por ir a recoger chapapote. Y así estaban el abuelo, el hijo, la hija, la suegra y hasta el perro. Durante un tiempo, entraba un pastizal en sueldos por cada familia, cuando antes con suerte entraba uno. Y de este asunto se daban cuenta los voluntarios, que salieron echando pestes de Galicia, porque veían que los lugareños estaban haciendo negocio, mientras que ellos había cruzado España para ayudar de gratix, cuando no era su tierra.

      Y es q en las aldeas se está muy mal. No hay curro para nadie. Y la gente, con la campaña de incendios, un poco la vendimia y un poco las castañas, va salvando el año. Y este año la Xunta se ha cargado buena parte de los puestos de trabajo de las brigadas, y aquí tenemos la respuesta. Es como si los trabajadores de unos astilleros militares, por un conflicto laboral, sacaran una fragata y se pusieran a bombardear la ciudad da Coruña. Es alucinante que un conflicto laboral lo pague el monte, pero es así (y no sólo en Galicia, el fuego que devastó la Palma hace creo un par de años, era otro brigadista despechado porque no le habían renovado el contrato).

      Mira, yo en el pueblo de mi viejo estoy intentando repoblar al menos los cachitos que tengo con castaños y autóctonas (carballo y encina). Soy el hazmereír del pueblo. El tonto este, en vez de plantar pinos o eucaliptos, mira lo que planta. Pero para mí es una satisfacción pensar que, quizá algún día, a partir de esos núcleos de vegetación pueda regenerarse el bosque. Yo ya no viviré, pero me reconforta pensarlo. Ahora bien, sé que las posibilidades son mínimas, pues ha habido 4 incendios en los últimos veinte años y dentro de dos o tres años toca el próximo. Uno de los sitios se llame el carballal ¿sabes qué hay? Xestas. Del carballal no queda más que el nombre, el recuerdo. De hecho, yo ya ni lo conocí. Dos pinos quemados, en un curuto, que nadie se molestó en venir a por ellos, porque eran sólo dos.

      Galicia de verdes montes? Amos, no me jodas. Cuando veo la imagen que la gente tiene de Galicia, y la que yo veo compruebo, de la Galicia real, especialmente de Ourense y Pontevedra, que son las que más trasiego, me llevan todos los diablos. Por eso ruego a todo el mundo que venga, que vea lo que hay, que vuelva a sus lugares contándolo. Están aniquilando una tierra, y la gente de aquí no protesta, no reacciona. A ver si con el apoyo de la gente de fuera, se consigue parar esta desgracia, porque los gallegos creen que esto es normal. Es normal que todos los años haya miles de incendios, es normal encontrarte lavadoras, bicicletas, neumáticos. Que la ría de Vigo siga denunciada por presencia de fecales y el ayuntamiento no se plantee la puta depuradora. La costa sigue llenándose de hormigón y sólo la crisis lo ha detenido.

      Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 8:13 | Responder

      • Lo de los incendios provocados por los de las brigadas, para tener trabajo, no es algo nuevo. La solución sería muy fácil: se contrata a las brigadas todo el año para que mantengan los montes limpios, y listo, y no sólo se gastaría más sino que se ahorraría mucho dinero por los incendios que se evitarían. En esto no soy ningún visionario ni genio, es algo que sabe todo el mundo y que, por supuesto, también sabrá el gobierno.

        ¿Cuál es el problema? que no sólo se mueve el capital de las brigadas, que CADA VEZ que despega un hidroavión (sólo despegar) nos cuesta docenas de miles de euros que alguien se ingresa, que todo esto de los incendios es un negocio multimillonario que da un sueldo a los de las brigadas, sí, pero además da ganancias multimillonarias a muchas empresas.

        Sea a pequeña o a gran escala, al final lo que mueve siempre al gobierno, empresas y particulares es cualquier cosa que permita convertir el dinero público en dinero privado.

        Comentario por marcostonhin — 17 octubre 2011 @ 8:45 | Responder

        • Es que es de limpiar el monte es lo que más me molesta.

          A ver, el sotobosque NO es basura, NO es suciedad. Es tan parte del bosque, como lo son los árboles o lo son los hongos (por mucho que no los veamos más que unos días al año cuando sale el carpóforo o seta). Hay que dejar de culpabilizar al bosque. Si le metes una botella de gasolina, arde lo que sea. Tenga matorral, no lo tenga, hojarasca y materia muerta o estén los troncos pelados. Con gasolina arde aunque este lloviendo.

          En cuanto a lo de los aviones, hay artefactos incendiarios que se han recogido sin explotar y tenían paracaídas caseros. Los aviones tienen que presentar un plan de vuelo antes de despegar, no es como en el tráfico terrestre. Si quieres, puedes saber qué aeronaves han circulado por esa vertical en las últimas horas. Yo tengo visto surgir incendios en zonas donde no hay dios que se meta. Para apagarlo, pero tampoco para prenderlo. Sólo se me ocurre que el fuego haya sido provocado desde el aire.

          Es normal. Es lo que ocurre cuando privatizas un servicio. Si el avión es de la Xunta y el piloto es un funcionario con contrato fijo, lo que menos quiere ese fulano es trabajar. Por lo tanto, cuantos menos incendios para él mejor. Así como para los mecas de mantenimiento, etc. Pero si contratas la extinción con empresas privadas, y además de un fijo el contrato lleva una parte variable según las salidas y horas de vuelo…pues coño, es que es evidente. Un año sin incendios sería la ruina para esa empresa. Ergo…hay incendios. Esto te lo dice cualquiera en una conversación privada, pero no hay un puto periodista o asqueroso político que lo diga en público.

          Y no sólo son medios aéreos, que la maquinaria de hacer cortafuegos en los incendios grandes también es contratada.

          Y bueno, ahora podríamos hablar de TRAGSA y de las condiciones laborales que impone. Et caetera.

          Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 15:04 | Responder

          • “El sotobosque NO es basura, NO es suciedad”.

            Muy bien, totalmente de acuerdo. El problema es que el sotobosque actual no es natural, o si lo prefieres no es el que debería haber. Me he paseado miles de veces, de pequeño, por carballeiras con su correspondiente sotobosque que nunca se limpiaba. Y repito: ME HE PASEADO POR ÉL, lo que quiere decir que había realmente sitio para caminar (agachado, saltando, lo que sea, pero se podía pasar). Era un sotobosque compuesto por multitud de plantas distintas: alguna silva y algún tojo, pero sólo alguno. Sobre todo abundan las xestas, helechos, y un montón de plantas dinstintas, la mayoría sin espinas, y que desgraciadamente no tengo ni pajolera de cómo se llaman.

            Por la maraña de silvas y tojos que hay ahora, que invade hasta el último rincón de los bosques de pinos y eucaliptos y que no tienen límite, pues no tienen sombra suficiente para frenar un poco su crecimiento (ni un manto de hojas en la temporada húmeda que forme una cubierta en el suelo), no hay dios que pasee.

            Tu has caminado un sinfín de veces por bosques naturales y, con toda probabilidad, también por zonas de pinos y eucaliptos. Seguro que has notado la diferencia entre unos y otros.

            Comentario por marcostonhin — 17 octubre 2011 @ 16:07 | Responder

            • Vale, vale, estamos hablando entonces de cosas distintas.

              Un carballal maduro deja pasar efectivamente muy poca luz, e impide el desarrollo de los arbustos. Hay toxos, pero no alcanzan gran tamaño.

              Otra cosa es después de un incendio, cuando desaparecen las especies de mayor porte y los toxos y las xestas se enseñorean del lugar. Si lo sabré yo, que estoy limpiando una finca con toxos de tres metros, y xestas con troncos ya de árbol (por suerte, es muy mala madera y se corta con nada).

              La acícula de pino es muy ácida, y crea un medio en el que muchas especies no pueden vivir, por eso los bosques / repoblaciones de pinos suelen estar bastante abiertos. Igual pasa con el eucalipto, un árbol muy voraz, que depreda todo el agua y nutrientes. En los bosques de repoblación, apenas hay vegetación asociada porque no se ha traído del ecosistema de origen, y la autóctona no medra en esos bosques. Por ejemplo, hay pinos, pero casi no hay níscalos (lactarius deliciosus) que, por ejemplo, si te paseas por los pinares autóctonos del Sistema Central es muy fácil localizar (he llenado cajas, mientras que hay quien dice haber cogido en Galicia uno, pero yo aún no he visto ninguno).

              Por cierto, una curiosidad: en Bretaña están repoblando la zona costera y…¿sabes qué plantan? Yo me quedé a cuadros: silvas y toxos. Me cago en Dios, con lo que me cuesta a mí quitarlos (no uso veneno, claro) y esta gente los está sembrando. Pero tiene su lógica. Retienen la tierra y la preparan para que luego puedan desarrollarse especies leñosas. Es la forma que tiene la Naturaleza de regenerarse y sanar sus heridas.

              Por cierto, si quieres saber algo aún peor que las silvas para eliminar: as estrugas (ortigas). Forman una especie de red de raíces que es inatacable con el sacho. Yo ya estoy por rendirme, y dedicarme a la producción de zarzamoras, licor de xesta (existe) y ortigas para ensaladas (también, y en tortilla). Si no puedes con ellos…

              Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 21:21 | Responder

    • De verdad que no acabo de ver la relación nacionalidad-incendios… En Palencia o en Cantabria no se quema el monte (al menos en las brutales proporciones que sí sucede en el noroeste) y no veo que tengan una gran conciencia nacional. La línea que separa el fuego es el Esla. Es cultural, y si por ahí entendemos como cuestion nacional… pues vale, pero es cogérsela con papel de fumar, y definitivamente no tiene que ver con la distribución actual de lenguas romances o preindoeuropeas o los límites geográficos de Galiza…

      No quiero sonar desagradable, de verdad🙂 pero es que creo que es mezclar churras con merinas.

      Comentario por PerroFantasma — 20 octubre 2011 @ 11:02 | Responder

      • ¿No crees que tenga gran conciencia nacional un Palentino o un Cántabro? Más españoles que nadie! Los que no tienen conciencia nacional son los gallegos, que toman prestada la castellana por considerar la suya demasiado poca cosa.

        Pero vamos, que no estaba ahora hablando de naciones. Me refiero al amor que sientes por tu casa, por tu terruño. No que uno de Monforte ame la tierra de Ares o la de Betanzos, sino que ame el Val de Lemos, su tierra. Te pongo un ejemplo: yo doy un paseo por Francia o Alemania y no veo neveras tiradas en las cunetas o en las riveras de los ríos. No las veo. ¿Por? No porque sean más nacionalistas que tal o cual, sino porque respetan la tierra que les vio nacer. En serio, yo no me imagino a un alemán pegándole fuego al monte. Y, de hecho, no tienen incendios (a pesar de que la pluviometría gallega es más abundante, no es cuestión climática).

        Los vascos tienen un fuerte nexo de unión con su tierra. Y se nota, hostia que si se nota. Es pasar Pancorbo y no veas cómo cambia el paisaje. Navarra es ya la hostia, para mí el lugar más bello, en su diversidad, de toda la Península. Porque los putos vascos se respetan, respetan su cultura y su tierra. Tampoco me imagino a un vasco pegándole fuego al monte. No me lo imagino, y de hecho tienen muy pocos incendios, a pesar de tener también grandes superficies forestales y no precisamente desbrozadas (limpias, que dicen). Tampoco veo cocinas ni bicis en la orilla de los caminos en Euskadi.

        Si el gallego quema el monte, es porque no valora el daño que está haciendo. Si tira el lavabo viejo en cualquier curva de la carretera, terraplén abajo, es porque cree que ese río es, como fue siempre, el vertedero. Que no vale más que para servir de cloaca, hasta que venga la próxima avenida y se lo lleve todo.

        Me he explicado mejor ahora? No hablaba en este caso de conciencia nacional, sino de amor por el cachito de tierra que te vio nacer, o en el que vives. También tiene que ver la conciencia ciudadana. Si de verdad crees que los espacios públicos te pertenecen, que también son tuyos, no los ensucias. Joder, no he visto nunca a nadie que en su casa tire una colilla al suelo. O que deje mear al perro, o tire un chicle. La cuestión es que, en España, no nos acabamos de creer que somos CIUDADANOS, que el Estado nos pertenece, y por lo tanto los espacios públicos. Seguimos viendo al Estado como algo ajeno, que escapa a nuestro control. Por ello, inconscientemente, no sentimos responsabilidad ni respeto por ello.

        Pero vamos, no temas ser desagradable. Ya me has demostrado muchas veces q sabes mucho de monte. Tu opinión es siempre bien recibida.

        Comentario por Mendigo — 20 octubre 2011 @ 15:47 | Responder

  2. Welcome tron,
    Empiezas con energías renovadas, así me gusta espumeando desde el primer momento. Circunstancias de la vida me han llevado este último mes y medio a hacer 719km de monte con la bici y la verdad es que de Pontevedra a Villagarcia hasta Campo Lamerio y Vilaboa ya casi no hay carballeiras, son pequeñas islas de 12-30 ejemplares antiguos con un poco de encantos totalmente rodeados por eucaliptos. Es triste pero nuestra industria no hace espacio para ninguna especie que no sea eucalipto y lo peor es que ni se la espera.

    Tenemos que quedar a cenar un día de estos y me cuentas la ruta.🙂

    Comentario por k1nho — 17 octubre 2011 @ 8:33 | Responder

    • Cenar no se, pero me uno a la causa de que cuentes la ruta y cuelgues fotos. A ver si así nos animamos un poco con las maravillas que nos traes, aunque también sirva para que nos sintamos más tristes con Galicia por la comparación.

      Comentario por marcostonhin — 17 octubre 2011 @ 8:46 | Responder

      • De fotos, nada del otro mundo, no creas. Pero sí, realmente es un paisaje muy bonito. No tan feraz como los bosques del Norte que acostumbro a ir, pero verdaderamente encantador. Ya iré desgranando sitios, q me gusta daros ideas y picar a la gente en el ánimo viajero.

        Kiño, algún día tienes que venir a dar un rulo por Ourense. Cuando llegamos a casa, la lobita llamó a su casa para decir que habían llegado. Salía la madre pitando porque estaba ardiendo al lado del cementerio. Esto es ya la coña. Es para partirse la caja. Es grotesco. Voy yo también a salir con una botellita de gasolina. Porque joder, si hay que quemar Galicia, hagámoslo de una puta vez, hostia, en vez de cachito a cachito. Todo el mundo con la botella de gasolina, que arda de una puta vez todo, y así nos quedamos más tranquilos. Ni aviones, ni brigadas ni ostias. Ya no habrá nada que quemar, al menos durante unos pocos años.

        Es que me fríe, me fríe. Año tras año lo mismo, la misma mierda. Y nadie da una puta explicación, nadie tiene los cojones de plantarle cara al asunto. Hay miles de agentes del seprona desplegados, dándose rulos con sus motitos (hasta mi moto R que te R tiene más polvo que esas motos, que no han pisado tierra en su vida). Estamos pagando sus sueldetes para que no haya una puta explicación sobre la mesa: se quema el monte por esto, esto y esto. ¿Y la fiscalía? Creo que hay una fiscalía para delitos ecológicos. ¿Para qué sirve? Joder, si no es capaz de ofrecer a la sociedad que le paga una solución, habría que cerrar esa fiscalía y disolver el puto seprona, que sólo sirven para multar por chorradas (por no llevar un perro sujeto con correa…en una aldea…yo alucino, estos viven en Marte).

        Lo normal, en un país honrado, sería que ellos mismos se autodespidiesen. Un guardaespaldas, si asesinan a su protegido, debe renunciar a su puesto: ha fallado en la protección de aquél a quien debía proteger. Pues bien, Guardia Civil (el seprona es un cuerpo del instituto armado) y Fiscalía llevan fracasando año tras año desde hace décadas en su misión de proteger el monte de los incendiarios, de esclarecer las causas de esos delitos, de capturar a los culpables (cosa que me importa más bien poco) y, lo más importante, de que esas investigaciones den pistas de las causas para que el poder político pueda legislar para impedirlas.

        En la página de los incendios yo he sugerido algunas. ¿Poco? Mucho más que lo que ha salido de los despachos de gente que cobrar muchos miles de euros opr ofrecer soluciones que no llegan. No vayan a molestar a nadie.

        Y las leyes que hay, no se cumplen. Menciono dos: prohibición del pastoreo y de la caza en las zonas quemadas por un periodo, creo recordar, de 5 años. Ni 5 meses pasan, antes de que entren los rebaños (de cuadrúpedos y de bípedos con escopeta).

        Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 15:19 | Responder

  3. Concordo totalmente con todo o que dis. A sociedade galega está enferma. Temos un complexo de inferioridade brutal e unha sumision difícil de crer. Xa está ben de botarlle a culpa os demais. A culpa é nosa. Nosa porque todo da igual, non coidamos a terra nin o mar nin nada. Con catro ladrillos montas unha casa e asi queda para os restos, a ladrillo vista. Plantamos eucaliptos porque dan cartos rápido sen pensar en que mata todo o demais porque arrasa coa auga. Plantamos centrais e minicentrais nos rios deixándoos sen caudal e onde non se pode poñemos desagues para verter merda as nosas augas. Doe, moito, ver que a sociedade pasa de todo.

    Comentario por Carlos — 17 octubre 2011 @ 15:54 | Responder

    • Permíteme unha precisión. Ti refíreste o tan falado feísmo galego. Eu vexo as cousas doutro punto de vista. Moitas veces o paisano deixa a casa a ladrillo vista porque non ten cartos para pagar as chapas de pedra para deixala aqueladiña. Para min o erro non estar en facer un chalé bonito ou feo, senón en facer casas novas, con horta, agrandando as vilas e aldeas, mentres no centro están a caer as casas tradicionáis.

      Eu teño moito interese na arquitectura popular, e penso que na Galiza temos unha riqueza tremenda neste eido. E, sen embargo, como en tantas outras cousas está a deixarse perder. Noutros sitios, non deixan construir nin un chamizo ata que as casas vellas estén todas rehabilitadas. Así se paseas por Franza ou Alemaña, ves que ten o seu patrimonio popular ben coidado, con familias vivindo en esas casas. A Toscana, da que veño agora, tamén é un bo exemplo diso. ¿Qué pasa? Pois que ven xente de USA, de Australia, de Xapón para ver as aldeas perfetamente conservadas deses sitios. Pero a ver ¿quén vai querer vir a ver unha cutrevila de casas espalladas, todas de menos de 20 anos? Temos que ter algo que ofrecer, e tiñámolo, pero agora está case todo derrubado. A variedade de construccións na Galicia é moi grande, non é o mesmo unha casa no Barco, por exemplo, a outra en Queixa ou na Serra da Faladoira. É un patrimonio moi rico, pero como a fala ou o monte, tambén o galego a desprecia, pensando que non valen nada.

      Valen, hostia, valen. Claro que valen! Hai que desaprender ó galego todo o que lle ensinaron, que a súa cultura, a súa terra non valía nada. O que non vale nada, o que é unha merda, é a Galiza que nos trouxeron. Gastrapo, urbanización de adosados e Burriking. ¿Modernidade? ¡Iso é atraso, aculturación, colonialismo cultural! O progreso pasa por recoñecer o valor do noso, para a partir dalí crear unha sociedade nova. Dunha sociedade sin alma, que odia o seu, derrotada, conquistada, vencida, non se pode esperar ningún futuro.

      Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 21:50 | Responder

  4. Bienhallado de nuevo, veo que vuelves con las pilas puestas.. Sin ser de allí cuando veo las noticias me da la sensación de que hay una mafia que se encarga de prender Galicia.

    Las fotos subelas, aunque no sean nada del otro mundo. Así podremos criticarlas con saña :-p

    Por ahí hay quien espera el curso de fotografía que propusiste.

    Apertas

    Comentario por Javi — 17 octubre 2011 @ 18:11 | Responder

    • Critica, critica. Pero dame tiempo, tronk, que acabo de aterrizar y estoy totalmente superado por el aluvión de cosas pendientes. En unos pocos días, comenzamos con el capítulo cero.

      Pero insisto, va a ser muy muy básico. Pero bueno, siempre podrás aportar cosas que me deje en el tintero. Pero aprender, pierde cuidado que yo no te puedo enseñar nada. Más bien tú tendrías q darme clases con la edición digital…

      Un placer volver a leernos.😉

      Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 21:34 | Responder

  5. Moitos parabéns por falares claro e dicires o que moitos pensamos. Eu tamén me sinto moitas veces farto de Galicia e dos galegos, non por autoxenreira, coma eles senón porque vou cheo de aturar parvadas e aldraxes. Pero bueno, continuaremos aturando, porque non queda outra.

    Comentario por Compañeiro — 17 octubre 2011 @ 20:52 | Responder

    • Eu non me afago a vivir en unha terra desfeita, non me resiño. Eu saio por ahí fora e vexo que é posible, é o normal ter uns ecosistemas máis ou menos ben coidados, por suposto tamén con outros usos, agrarios, industriáis ou residenciáis. Pero copón, onde hai natureza, alí non toca ninguén. Eiquí non existe esa distribución do territorio, ves un piñeiro, unha casa, unha nave, un galiñeiro…todo espallado, todo unha merda. Nin temos vilas ben estruturadas, nin industria potente, o agro está abandoado e os bosques transformados nunha sementeira de eucaliptos e piñeiros. Pois ben, non me conformo, eu quero que Galiza sexa como calquer outro país europeo. É posible, é perfectamente posible, a demostración é que noutras partes o fan. ¿Por que nos non? ¿Por que non podemos ter uns espazos naturáis preservados?

      Eu non o coñecerei, pero algún día esta terra terá que ser o que foi un día, antes de que os capitalistas a convertesen no súa horta para a obtención de madeira barata e traballadores máis baratos aínda.

      Apertas!

      Comentario por Mendigo — 17 octubre 2011 @ 21:32 | Responder

      • Un apuntamento: os lugares onde os ecosistemas e o medio está ben coidado hai tamén capitalismo… e ese capitalismo é moito máis sincero que o que nós temos. É máis, penso que a única maneira de protexermos o medio é através do capitalismo e através da defensa da propiedade privada.

        Comentario por Compañeiro — 17 octubre 2011 @ 22:51 | Responder

        • Jejeje

          Isto se pon interesante.

          Compañeiro, foi o capitalismo, no século XIX, o que impulsou a privatización das terras comunáis, ademáis das posesións da igrexa. Isto deixou sen sustento a miles de familias labregas que as empregaban para o seu sustento (tanto alimenticio como enerxético) e dos seus rabaños. Os propietarios que acudiron as subastas, sen contacto coa terra, cortaron as árbores, venderon a madeira (moitas veces ó mesmo Estado, para os asteleiros) e venderon esas terras de seguido. Como os carballos tardan en medrar, a lóxica do beneficio sementou con variedades de ciclo corto, no noso caso o pinus radiata ou piñeiro do país (que non é orixinario da Galiza, como xa todo o mundo pensa, senón do Mediterráneo). Logo introduciuse o piñeiro de California, mellor adaptado para a industria da madeira.

          O segundo episodio deste drama chega coa victoria do brazo militar do empresariado español, os xenerales á fronte dos cales estaba Franco. Neste réxime desecaron humedáis como o de Antela, e outro chamado Lourizán. Alí pondrían unha fábrica de pasta de papel, que chamamos ENCE. E para darlle materia prima, extenderon o eucaliptus globulus por toda a costa (é unha árbore que medra mellor con humidade).

          Estes dous pasos explican a desafección do labrego galego por unha terra que lle é allea. Non só na propiedade, senón nas especies. Por suposto, as comunidades de montes tamén teñen moita culpa, delito de traición a patria, por ter colaborado neste cambio ecolóxico masivo.

          Os países de Europa Occidental teñen mellores bosque (deixémolo en teñen bosques, eu aínda non teño visto un, UN só eucalipto en Franza, en Alemaña, en Bélxica, en Italia, Holanda…cando todos eles teñen mellor clima ca nós para o seu cultivo…iso é para os países subdesenrolados do Cono Sur, Galicia e Portugal…o cú do mundo, onde nin a terra nin a xente vale nin pinta nada). Certo, son capitalistas. Pero se salvaron os bosques non é polo capitalismo, senón porque tiveron outra cousa: democracia. A xente tiña poder dabondo para enfrontarse as pretensión dos burgueses de destruir os bosques e sustituilos por cultivos industriais. Na Galiza non houbo unha sociedade civil organizada que enfrontase a imposición dunha paisaxe que lles resultaba allea. Durante o franquismo, multiplicáronse as terras destinadas a eucalipto. Os que tiñan algo que gañar, colaboraron (traidores), os que non, sufriron sen poder erguer a voz (e menos, o puño).

          Por outra banda, temos que recordar que os mellores bosques de Europa non están na Europa Occidental senón na Oriental, no antigo bloque comunista. Rumanía, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Bielorusia…até Xeorxia. Agora, non se me ocorre dicir que sexa por causa do réxime (Moscú cometeu crimes ambientáis como a desecación do Baikal para levar auga ós koljos). Pero, dende logo, non é o capitalismo nen a propiedade privada da terra o que garante a conservación de medio. É que non é o seu fin. O seu fin e a maximización de benefizos, sexa a costa do que sexa.

          De feito, os que plantan lume no monte no é que odien ó monte. A terra é refén desta xente, que lles serve para gañar uns pesos. Todos estes incendios destes días ten explicación na procura de cartos, tan escasos hoxe en día. Os despedidos das brigadas, os empresarios dos helicópteros, os propietarios de montes que precisan os cartos xa e non poden esperar, o que lles merca a madeira queimada moito máis barata para facer moveis de merda para o Carrefú ou papel para limparnos o cú, o gandeiro que non quere ir lonxe coas putas ovellas e prefire despexar unha zona pertiño da aldea…

          Falo claro, non sí?

          Lembra que eu tamén defendo a propiedade privada. Pero para defender a propiedade privada de todos, teño que considerar ilexítima a propiedade privada DOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN. Empezando pola terra.😉
          Se uns poucos teñen toda a terra, todas as ferramentas, o capital…nos nunca tendremos propiedade ningunha.

          Unha aperta!

          Comentario por Mendigo — 18 octubre 2011 @ 21:29 | Responder

          • Agora vai resultar que o Himno Galego era en realidad publicidade encuberta, para potenciar a plantación de piñeiros (igual que durante o século XX se potenciou a plantación de eucalpitos).

            Claro que tendo en conta que en toda a letra non menciona explícitamente ós piñeiros nin unha soa vez, só no título, ó mellor abondaba con cambiar ese título (“Os Carballos” jejeje).

            Comentario por marcostonhin — 19 octubre 2011 @ 20:32 | Responder

            • O poema de Pondal é, na miña como sempre nada humilde opinión, unha merda.

              Non é só que me cago en calquera clase de himno ou bandeira, pero é que o galego é, inda por riba, ridículo. Que Breogán nin que hostias, deixémonos de lendas, de antergos celtas e demáis trapalladas! Puta manía de querer descender dun noble guerreiro. Non, a práctica totalidade dos galegos descendemos de campesinos pobres, no límite da supervivencia, que traballaron a terra durante séculos para benefizo duns propietarios rentistas que facían con esas rendas carreira en Madrí. Eu non quero ter ningún antergo noble, non o preciso, síntome prgulloso dabondo cos meus pais. E o resto impórtanme tres carallos.

              E que non me vexan con contos de walkirias, que eu nin son nin quero ser ario nin celta. Nin aturo a Pondal, nin á súa cagada de himno. Se queren poñer algún, que non sei para que, eu voto por Negra Sombra, de Rosalía.

              Un himno que fale de amor e ausencia, e non de patrias putas e antergos guerreiros imaxinarios, ainda que sexa por facer a excepción.

              Comentario por Mendigo — 19 octubre 2011 @ 21:51 | Responder

  6. Y así andamos…

    Pero dile tú aquí a la gente que fuera no pasan estas cosas. Te miran en plan “ya viene este con lo de fuera” y “pues vete fuera si tanto te gusta”. Y no saben lo acertados que andan.

    Parece que es difícil entender que hay más formas de hacer las cosas, y que aprender de los demás no significa renunciar a uno mismo. Pero nada, que si quieres arroz Catalina…

    Al final, la historia de esta tierra se repite, y los que se hartan o quieren una vida más civilizada, lían el petate y se largan. Así nunca se resolverá nada, pero la vida de cada uno no es eterna, y el amor por uno mismo también importa, no solo el amor por la tierra.

    Comentario por wenmusic — 18 octubre 2011 @ 11:40 | Responder

    • Eu penso que quen terían que facer as maletas e marchar…o demonio, son os que firen á súa nai o non ten coidado dela. Galiza non merece ter tan malos fillos, que renegan dela e tan mal a tratan. Todas estas bestas que tratan a terra coma se fose un estercoleiro, onde tiran os cacharros e escombros da casa, que só entran nela coa escopeta, para sacar algo dela. Toda esta xente sobra. Os que aprecian a terra polos cartos que lles pode dar, verde ou queimada, e non por o seu valor intrínseco, por ser parte dela…son eles os que tiñan que marchar. Son como a couce, que vaian apodrecer outro recuncho do mundo. Que vaian a foder a lúa ou a Marte!

      Eu lembro de falar cun parente, na aldea. Me dicía o moi pailán, sabendo que eu son de cidade “é que a min gústame pasear pola Natureza”. Pasear, pasmón? Se non estás nin a cincocentos metros da túa puta casa. E dismo a min, que paso días na montaña camiñando. Natureza, fillo de puta? Se só estamos rodeados de xestas! Pensas que isto é Natureza? Isto é unha merda, a merda que tedes creado. Que como non coñeces outra cousa pensas que é o normal, pero é unha grandísima merda. Calqueira que veña de fora quedan horrorizado o veren esta paisaxe. Se só medran os toxos unha cuarta e xa volvédelles a plantar lume! Natureza? Se nos xardíns do Posío hai máis árbores que en toda a parroquia!

      Comentario por Mendigo — 18 octubre 2011 @ 21:43 | Responder

  7. Hola. Visto lo visto, entro con fuerza dispuesta a meter más mierda.

    Según me ha contado un paisano, en cierto pueblo gallego el ayuntamiento les ha puesto a los vecinos farolas nuevas. Muy impresionante, muy bonitas ellas… un despliegue de farolas muy molonas. Si te acercas para observar en detalle su magnitud, puedes leer la siguiente inscripción: “Ayuntamiento de Madrid”.
    Parece ser que en alguna zona de Madrid tiraron esas farolas (en buen estado) para sustituirlas por otras (un gasto muuuy necesario, seguramente). Peeero no las tiraron, no. Ahora lucen en este pueblo gallego. ¿Un regalo madrileño? El paisano que me lo ha contado dice que no, que la moto que les han vendido es que son farolas nuevas y la gente está muy contenta.

    Comentario por Mara Jade Garland — 19 octubre 2011 @ 19:17 | Responder

    • Hola Mara. Ya que estamos…¿de qué pueblo se trata?

      No, si a mi no me importa que se reutilice equipamiento urbano, lo estúpido hubiera sido tirarlo. Lo que me jode es que se instalen farolas más farolas, con su correspondiente consumo eléctrico, cuando en muchos pueblos sólo iluminan a los grillos. De hecho, el 99% del tiempo lucen sin que haya nadie que disfrute esa luz, porque está le gente durmiendo. Esto es una cretinada. Tampoco nadie deja la luz del pasillo encendida, por si pasas por ahí no tener que encenderla.

      Comentario por Mendigo — 19 octubre 2011 @ 21:30 | Responder

      • Hola Mendigo, por supuesto que reutilizar es (o debería ser) bueno. Pero por lo visto en este caso es más que probable que se pagara un pastizal por las farolas, o al menos quien me lo contó lo dice convencido. De no ser así, ¿por qué decirle a la población que son nuevas? Quiero decir que mi “contacto” da por hecho que el ayuntamiento “pagó” por la instalación de unas farolas nuevas y colocó unas que le sobraban a otro ayuntamiento amigo. Y la pasta de las supuestas nuevas farolas… pues vaya usted a saber.
        De todas formas esto no es nuevo. Hay un saqueo generalizado se mire donde se mire.

        Comentario por Mara Jade Garland — 20 octubre 2011 @ 7:27 | Responder

        • Sí, si ya sé por qué lo decías, y a mí también me huele a chamusquina. Lo jodido del caso es tú, como ciudadana, no eres capaz de saber qué dinero se gastó en esas farolas. Porque si se pagaron como nuevas, y se pillaron de saldo, estamos ante un flagrante caso de corrupción. Pero…no somos capaces de saberlo. Porque el dinero es nuestro, pero no tenemos derecho a conocer en qué se gasta.

          La opacidad es amiga íntima de la corrupción. Sin información no puede haber Democracia, fiscalización ciudadana de la actuación política. Lo de las elecciones cuatrienales es un sainete, una coartada para que gobiernen los mismos, los de siempre (la burguesía a través de sus testaferros, los políticos).

          Comentario por Mendigo — 20 octubre 2011 @ 7:52 | Responder

          • En un mundo utópico donde el estado mire por sus ciudadanos, en lugar de mirar por llenar el bolsillo de cuatro enchufados, en la página web de hacienda (me parecería el sitio más lógico) habría un apartado donde los ciudadanos podríamos comprobar en qué se gasta hasta el último céntimo del dinero que pagamos nosotros en los impuestos.

            Comentario por marcostonhin — 20 octubre 2011 @ 22:03 | Responder

            • PUES COÑO, LA ISLA DE UTOPÍA ESTÁ AL NORTE DE LOS PIRINEOS.

              Las administraciones de la mayoría de los países europeos están obligadas a detallar sus gastos. Creo que en los nórdicos, es que tienen la obligación de publicarlos, como bien dices, en sus páginas institucionales. Por supuestísimo! Coño, que es nuestro dinero, a ver si nos enteramos de una jodida vez!

              Comentario por Mendigo — 22 octubre 2011 @ 10:26 | Responder

  8. Llego tarde, pero llego🙂

    Hace tiempo, hablando con un paisano de mi pueblo (buena gente como él sólo, un cacho de pan que tiene ganado el cielo) me contaba cómo el bosque estaba invadiendo los praos, y que había que pegar fuego al monte.

    Hace mucho que la despoblación y el abandono de las vacas ha hecho que sobren praos y pastizales. Los de ciudad no sabemos ni qué hacer con ellos, no hay ni a quien arrendarlos. Y menos las brañas altas, porque si nadie quiere un prao a 50 metros del pueblo… ¿quien quiere uno a 3 kilómetros en la montaña?

    Pues tratando de hacérselo entender, de hacerle ver que no tenía sentido, de que ahora mismo puedes avisar al ayuntamiento del municipio para que desbroce el monte porque hay partidas para ello y nada. No lo entendía.

    Si te fijas, es un problema que principalmente afecta a las 4 provincias gallegas, a Asturias, León y Zamora. En la misma provincia de León, en Picos de Europa no hay casi incendios. Ni en Cantabria o el País Vasco. Ni en Castilla o Aragón.

    Se localiza en un noroeste con raíces celtas, pueblo que sentía adoración por el fuego.

    Hay un componente cultural en el fuego. No creo que tenga que ver con que alguien se avergüence de su tierra. E intereses inmobilirios o forestales los hay en todas partes.
    Lo asocias con repoblaciones. Y se quema mucho monte de pinos y eucaliptos, pero porque hay mucho monte de pino y de eucaliptos. Y porque arde a toda hostia. Pero se quema de todo. No creo que vayan por ahi los tiros (o al menos en su mayor parte). En mi comarca se quema el monte. Sin más. Hace un par de años se quemó un monte de pasto. Y no se pudo apagar porque lo que ardía eran las raíces de las escobas y piornos, que ya no había porque se habían quemado años atrás. Y no había cojones a apagar las raíces.

    Aquí la gente usa el fuego para limpiar el monte, porque sus padres quemaban el monte. Porque sus abuelos lo quemaron.

    Así que un pequeño reproche: no lo hagas exclusivo de Galicia. Hay años que en la provincia de León se ha quemado casi lo mismo que en toda Galicia. Los medios nos marginan, porque si no mueren paisanos en el Bierzo este año ni hubieramos salido en las noticias. Pero ahora mismo hay los mismos focos activos en León que en toda Galicia (que en realidad es Ourense). No se trata de quien la tiene más grande, por supuesto, pero parece que no existimos… y cuando toca dotar a los medios locales en la lucha contra el fuego no dedican ni un euro. Porque como no se crea alarma social, porque como parece que aquí no se quema…

    Cambiando de tercio, y en parte estoy de aucerdo contigo, lo que no entiendo es por qué ponemos a la zorra al cuidado de las gallinas… ¿Tiene sentido fomentar empresas privadas para que luchen contra el fuego y que paradójicamente ganen más cuantos más incendios haya? Tenemos un ejército en el que nos gastamos montañas de dinero y no sirve para nada. ¿por qué no aumentar la UME de 700 (el número de efectivos que hay en la base de Ferral, para todo el noroeste) a 7000? ¿Por qué las reforestaciones se hacen (en gran parte) con empresas y viveros privados?

    ¿Queremos realmente acabar con los incendios? Pongamos a funcionarios con medios cojonudos a apagar fuegos. Endurezcamos las sanciones. Hagamos que no haya ningún tipo de interés económico en el fuego. Que las reforestaciones se hagan con viveros dependientes de la administración. Y eduquemos a la gente. Gastemos mucho dinero en educar a la gente. Que los ayuntamientos tengan desbrozadoras propias…

    ¿Pero para qué gastarse un dineral si total que más da? Algo se ha hecho, y menos da una piedra. Pero no hay un interés real, más allá de hacerse la foto con la manguera de las lechugas echando agua sobre tierra quemada.

    De todas formas los tiempos están cambiando. De unos para acá hay menos incendios y los que hay queman menos superficie. Hace no mucho hubo un verano negro en Galicia (cuánto hace, ¿6 años? ) en el que pareció que el mundo se acababa. Si vemos estadísticas, cualquier año de mediados de los 90 fue peor. No digo que esté mal que los medios abusaran de la noticia y dibujaran un panorama apocalíptico. Por mi de puta madre. Pero la realidad es que era un verano más. Otro tema es cómo están sacadas las estadísticas, pero mi impresion es que las campañas de medios, el despoblamiento rural y que los jóvenes tenemos una formación multicultural en la que la familia ha perdido influencia hace que las nuevas generaciones no prendan tanto fuego al monte.

    O eso quiero pensar. Hace 4 o 5 años leí mucho sobre el tema. Pero de un tiempo para acá intento no prestar atención. No quiero saber de fuegos. No sirve para nada y no hago más que llevarme decepciones y disgustos.

    Comentario por PerroFantasma — 20 octubre 2011 @ 10:19 | Responder

    • Tú no te preocupes, que yo sí que te tenía en cuenta. Cuando hablo de Galicia también incluyo, por supuesto, a León, el occidente de Asturias y de Zamora. :PPPPPPPPPPPPPPP

      Venga, que ahora creo que eres tú el que se le ha ido mucho la olla, con las raíces celtas y la adoración por el fuego. Pero mucho…. La mayoría de los pueblos celtas que entraron en la península se quedaron en el valle del Ebro. A Galicia llegaron, muchas veces de segunda mano, sus ideas. La fundición del hierro, la orfebrería y algo de su panteón. Pero el sustrato era indígena, no venimos de guerreros celtas sino de tribus galaicas que recibieron los avances técnicos e influencias culturales de su tiempo. Como luego esa gente fue romanizada, a pesar de que muy poquitos habitantes de Latio hollaron tierra gallega (en relación a la población autóctona).

      El fuego se ha usado en las prácticas agrícolas, no en Galicia, sino yo creo que todo el mundo. En todo el mundo los agricultores queman rastrojos y desbrozan con el fuego. No veo una especificidad galaica, ni mucho menos, en ese aspecto. Pero aquí en el Occidente (que también tenemos que sumar a Portugal) saber bien que es distinto. Se quema para limpiar el monte, cierto. Pero ¿qué sentido tiene ahora quemar el monte? Si como dices, lo que sobran son pastos.

      Por cierto, si tuviéramos que mencionar un pueblo que sigue adorando el fuego, esos son los levantinos.

      Lo que te contaba el paisano que dices, es lo mismo que me decía a mí una mujer en el Jura. Cuando le contaba a la vieja, muy amable y dicharachera, que me encantaban sus bosques (soberbios), ella me decía que estaba harta de tanto bosque, que los estaban comiendo. Antes, los rebaños de vacas mantenían la frontera boscosa a raya, pero ahora el bosque avanzaba hasta el pueblo, y a la mujer le daba congoja verse encerrada por los árboles (no era para tanto, pero entiendo que veía cómo los prados que había conocido disminuían). Sin embargo, en ningún momento la mujer hizo referencia a pegarle fuego al monte. Y, de hecho, en tres semanas que estuve peinando la región del Jura no vi un maldito atisbo de incendio.

      Lo del ejército le veo una cosa buena: son funcionarios, y van a tener curro arda o no arda el monte. Y si arde, ellos se joden y curran, con lo que les interesa que no arda, para seguir tocándose los cojones. Así deberían ser las brigadas. Y también te digo: estoy totalmente de acuerdo con el Conselleiro de Medio Rural (y es evidente que no porque sea muy fan de su partido) en no ceder al chantaje y perpetuar la economía del fuego contratando a más gente. Me parece una postura valiente que merece respeto. Quizá tengamos un índice más alto de incendios unos años, pero a medio plazo es la única solución de terminar con esto. Por una vez, estoy de acuerdo con el ejecutivo del PP, en no ceder al chantaje como le piden P$O€, BNG y sindicatos.

      Debe haber medios de extinción para incendios fortuitos, negligencias y algún desaprensivo. Como en cualquier otra región de Europa. Lo que pase de ahí, es favorecer que se reproduzcan los incendios. Y los efectivos, con contrato fijo, para no generar malas ideas.

      Igualmente, los viveros, públicos, los medios de aéreos, públicos. Lo importante es desactivar los intereses en que el monte arda. Lo llevo diciendo años. En esto, claro está, ya no está de acuerdo la Xunta, libegal y privatizadora.

      La ola de incendios que mencionas, fue en el primer año de la legislatura del bipartito, 2006 entonces, tuvieron mucha repercusión porque afectaron a la costa, cuando había muchos mesetarios bañándose en las playas, o tomando algo en la terraza de las ciudades. Entonces, pudieron ver de primera mano lo que es un verano gallego, y se asustaron. Sin embargo, ese año en Ourense no fue especialmente malo, de hecho fue bastante tranquilo. El año anterior, ardió en Ourense hasta la última piedra, y nada salía en las noticias. El ejecutivo de Fraga menguaba las hectáreas quemadas (como ahora Feixó) y yo me desesperaba y subía por las paredes. No sólo León está olvidado, toda la Galicia interior no le importa una puta mierda a nadie. Ni a los mismos gallegos, que la desconocen. Mientras los de la ciudad puedan pasear por sus avenidas tranquilos, ya se puede hundir el mundo tras ellos.

      Por cierto, también te doy la razón en una cosa: las nuevas generaciones no creo que le peguen fuego al monte. Porque pasan totalmente de él, que es lo mejor que le puede pasar, que nos olvidemos que existe y le dejemos recuperarse en paz.

      Apertas, berciano!

      Comentario por Mendigo — 20 octubre 2011 @ 16:13 | Responder

      • Puede que se me haya ido, no digo que no😀😀

        Pero no deja de ser cierto que cualquier estadística normalizada sitúa el problema en Ourense, Asturias, Pontevedra, Leon, Zamora y en menor medida Lugo y Coruña. No existe el problema en Salamanca o Palencia, y tampoco tiene gran incidencia en Cantabria. Tierra de galaicos y astures.

        Aunque el offtopic de los celtas daría para mucho, pero ni está claro si fueron colonizaciones, intercambios culturales, invasiones, ni está claro a qué territorios podemos considerar celtas. Así que no digo que galaicos o Astures sean celtas… pero al menos en tanta medida como los vacceos😀

        De todas formas tampoco pienses que voy por otro lado… no es por reivindicar un supuesto origen celta, con sus gaitas de origen chino (o turcomano o vete tu a saber) y demás parafernalia. No tengo mayor interés en esas tontunadas. Pero es que después de leer mucho no se me ocurre muchas explicaciones que no sean conectarlo con galaicos y astures. Porque como te he dicho, ni por intereses inmobiliarios, ganaderos, forestales o energéticos. El monte arde por muchas causas y por ninguna en concreto. Porque somos así de cafres.

        En ese sentido, cuando discuto de lo olvidados que estamos, al menos siempre acabo con lo mismo, y en eso coincidimos…

        Estamos tan ignorados que de aquí a un tiempo, lo mismo no nos damos cuenta y la naturaleza se ha apoderado de todo. A ver si es verdad!

        Por cierto, se agradece el último post fotográfico. Que ya está bien de temas apesadumbrados!🙂

        Comentario por PerroFantasma — 21 octubre 2011 @ 16:33 | Responder

        • Lo siento, compañero!

          Es cierto, si yo me doy cuenta, siempre estoy echando sapos y culebras por la boca. Antes el blog no era así. Claro que había entradas para despotricar y cagarme en todo, pero también ponía música, concursos, pornografía…un poco de todo. Pero joder, es que ahora hay tantísimas cosas de las que ocuparse que ya ni doy abasto. Y todos son temas espinosos, desagradables, áridos. Pero no soy yo, es la realidad que además de tozuda es malencarada. Parece que nos toca vivir el día a día a cara perro.

          A decir verdad, compay, yo tampoco sé cuál puede ser la razón. Porque mira que en Galicia hay bestias pardas, pero en Soria, por ejemplo, tampoco andan cortos de animales bípedos. Los mismos franceses, muy educados, pero también hay cada animal de bellota… Por qué coño en unos sitios sí y en otros no? En Levante parece que está claro, por urbanismo. Pero aquí? Hay mil causas (puede que no mil, 5 o 6 predominantes) pero ¡coño! Esas causas también las tiene un segoviano, un palentino, un alavés…¡y esos bosques es difícil que ardan! Incluso la incidencia de incendios en Ourense no es la misma que en Lugo, por ejemplo. ¿Por? Galaicos son todos, no¿? Algo sí que sé la respuesta: en Lugo, sobre todo na Terra Cha, hay explotaciones agrícolas y ganaderas más serias, mientras que en Ourense se sigue practicando la agricultura de subsistencia y la ganadería extensiva.

          Es jodida la cuestión, es jodida… Por eso, todo lo que sea debatir del tema, abiertamente, sin respetar la corrección política, es un avance.

          Apertas berciano!

          Comentario por Mendigo — 21 octubre 2011 @ 23:51 | Responder

  9. ¿Y qué se deduciría si se sobrepone el mapa de grandes incendios en los últimos 15 años y el mapa de intensidad media del viento del noroeste peninsular? Situando en él los nombres Barbanza, Costa da Morte-Negreira, Fornelos de Montes, Macizo Central Ourense, invernadoiro, Xurés, Bierzo, … Saludos.
    (y para meter caña: que no, que no, que la culpa no es del pobre eucalipto, joder; que lleva aquí más de 100 años y es una especie vegetal con unas características admirables. Si no somos racistas con las australianas, ¿por qué lo somos con el eucalipto? jejeje)

    Comentario por Xurxo — 21 octubre 2011 @ 0:50 | Responder

    • Nanai, Xurxo.

      Si miras los mapas eólicos verás que la mayor potencia de viento está en la esquina NW, mientras que los incendios están, sobre todo, en la mitad S. De todas formas, el viento explicaría el número de ha quemadas, pero no el origen de los incendios.

      Y no, es cierto, no es culpa de los eucaliptos. Ningún árbol arde por sí mismo. Y no soy de los que dicen que es un árbol que arde fácilmente. Con gasolina arde cualquiera, sea eucalipto, sea roble, como si es rodoendro. Y una vez que se inflama la primera copa, el fuego pasa de copa a copa y ya no hay quien lo pare.

      No, no me refería a eso. El eucalipto atrae los incendios porque para fabricar pasta de papel, da igual que esté quemado que no. Y quemado, sale más barato… Con el pino, lo mismo.

      En cambio, un castaño quemado no vale para nada. Ya no dará castañas (que aún es un buen dinero todos los años), sino que tampoco lo puedes vender para muebles y sólo vale, como mucho, para leña. Es un árbol que a nadie le interesa quemar, sin embargo, con los pinos y eucaliptos…

      Apertas, rapas!

      Comentario por Mendigo — 21 octubre 2011 @ 23:57 | Responder

  10. En realidad por la idea que tengo del eucalipto, aunque no provoque los incendios, sí los magnifica. Tiene una particularidad: su corteza arde con muchísima facilidad, casi como la pólvora… pero por debajo (lo que sería la madera en sí) apenas arde y está muy protegido contra los incendios. Todo ello hace que donde haya eucaliptos los incendios se propaguen y magnifiquen, ayudando a quemar todo menos los propios eucaliptos. Quedan quemados por fuera, pero por dentro estarán casi intactos (lo que ayuda aún más a la industria papelera).

    Esto es aplicable también a los pinos, aunque éstos arden mejor por dentro que los eucalpitos. Todos ellos son árboles con cortezas ricas en alcoholes y otras sustancias altamente inflamables (sobre todo el eucalipto), y una vez aparece el fuego se extiende muy rápidamente.

    Un castaño, un carballo (roble para los de fuera😉 ), tardan más en empezar a arder (es mucho más difícil que comience un incendio en una carballeira), pero una vez empiezan arde todo, desde las hojas hasta la raíz. Sólo hay que probar haciendo una hoguerita con madera de pino y otra con madera de castaño: la de castaño cuesta más encenderla, pero una vez encendida produce un calor intenso y no para hasta que se ha consumido absolutamente todo, incluso aunque apagues las llamas (sigue la brasa hasta que ya no queda nada de madera).

    Comentario por marcostonhin — 22 octubre 2011 @ 8:15 | Responder

    • La capacidad de rebrote del eucalipto es alucinante. Porque el roble tiene una gran resistencia al fuego, y rebrota de raíz. Pero es que, como dices, el eucalipto rebrota del mismo tronco! Un árbol que creías que había muerto, a la primavera siguiente saca brotes y en un año está de nuevo vestido como si nada hubiera pasado. Increíble. Por eso, un incendio en una zona mixta, lo que hace es arrasar con el resto de especies y, al año siguiente, es una zona exclusiva de eucaliptos. Se benefician de los incendios para ganar terreno.

      Sin embargo, no estoy de acuerdo con el pino, que arde muy rápido y hasta el duramen (el núcleo del tronco). Las agujas de pino forman una cubrición que extiende muy rápido el incendio, y las copas, al arder, es como si explotasen. Bajo la llama se van desecando, se van desecando y, de repende, floas! arde entero con una gran llamarada.

      En verano, una zona de castaños o carballos es más húmeda, más fresca, por eso es mucho más difícil que empiece un incendio fortuito o por negligencia en un bosque de caducifolias. Ahora bien, con gasolina arde todo. Y una vez que empieza, ya sigue en cadena.

      Y también he visto, lo que dices. Un gran castaño sigue ardiendo por dentro días después de apagado el incendio.
      😦

      Comentario por Mendigo — 22 octubre 2011 @ 10:23 | Responder

  11. Soy de A Coruña aunque resido en Cataluña desde muy niña. No hace falta decir que las diferencias culturales e identitarias entre ambos territorios son inmensas. Año tras año compruebo con más tristeza la situación de Galicia cuando la visito. Es para mí tan desesperante la situación: demográfica, medioambiental, de conservación del patrimonio y de la propia cultura, que sinceramente ya no tengo esperanzas de que Galicia sobreviva. Muchas veces he deseado incluso que haya una hecatombe que se lleve por delante a todos sus habitantes para poder partir de cero. Esto puede parecer una salvajada, pero si no ocurre algo sumamente grave Galicia continuará sin reaccionar.
    Comparto plenamente las opiniones de que hay algo en la genética del gallego que nos hace sumisos, que hace que nos odiemos a nosotros mismos y a todo lo que representa nuestra tierra. Y algo sorprendentemente desalentador es que muchas veces a mayor nivel cultural y económico no mejoran esas perspectivas, incluso pueden llegar a empeorar. Porque a veces el paisano sigue hablando gallego porque es lo que ha hecho siempre, pero en cuanto se va a vivir a la capital del municipio de turno (ya no digo las ciudades) o en cuanto mejoran sus condiciones económicas hay que dejar de hablarlo porque no es fino, y aunque te dirijas a ellos en gallego insisten en responder en un castellano que ni siquiera dominan mínimamente.
    Si bien me he desviado un poco del tema que se planteaba en origen quiero expresar mi triste conclusión: que tenemos una nación rica en recursos pero terriblemente empobrecida en lo más profundo de su alma.

    Comentario por María Belén Barreiro — 12 noviembre 2011 @ 21:51 | Responder

    • Muy buenas, Belén.

      Pues ahora que dices, hay muchos casos en los que el gallego que está viviendo fuera, aprecia más la tierra que abandonó que el que se queda. Quizá sea que aprendes a amar cuando lo has perdido, costumbre tan humana. No lo sé.

      Hubo un resurgir del alma gallega entre los 70 y los 90, parecía que se podía dar la vuelta a las cosas, que surgía en Galicia un orgullo por su tierra y su cultura. Puede que fuera siempre minoritario, pero veías que la lengua, la literatura, la música gallega volvía a tomar pulo, empuje. Pero creo que con el cambio de siglo, esa fuente se ha ido secando. Puede que fuera el último esfuerzo de un animal moribundo, y ahora ya la vida se le escapa por las heridas abiertas.

      Galicia desaparecerá. La única forma de que perviviera sería que tuviera la protección de un Estado, igual que pervivirá el portugués. Pero la inmensa mayoría de los gallegos no están por la labor. Porque ser gallego consideran que es poca cosa, y ser español (que no significa nada, porque España no corresponde a ningún país) les hace sentirse más grandes.

      En fin.

      Unha aperta!

      Comentario por Mendigo — 13 noviembre 2011 @ 10:20 | Responder

  12. Hola a todos:Intenso y conmovedor foro que he leido.La opinion que poseo sobre la tierra que me vio nacer es mas bien pesima.El pueblo gallego olvidado y aislado geograficamente nunca levanto cabeza.En los incendios hay intereses por medio que duda cabe,y es el circulo vicioso de nunca terminar.En cuanto a las alabanzas que recibe Galicia sobre su paisaje estan sobrevaloradas.El complejo de inferioridad exite viendome representado en el avergonzandome cuando preguntan sobre mi origen.

    Comentario por Chacales — 31 mayo 2012 @ 1:48 | Responder

    • No sirve sólo lamentarse. Ése es el primer paso, reconocer que en Galicia tenemos un problema ecológico de enorme magnitud (que es parte de un problema aún mayor, de devaluación de lo gallego, incluso de odio hacia lo gallego, al gallego se le ha enseñado a autoodiarse, no respeta su cultura, su tierra).

      Bien, pues ahora toca resolverlo. Eso se hace empezando por uno mismo: ya somos varios en esta página que plantamos árboles o diseminamos bellotas por el monte quemado o arrancamos eucaliptos. Y, sobre todo, promoviendo un gobierno gallego que tome conciencia del problema y empiece a resolverlo (prohibición de repoblaciones con especies alóctonas, retirada gradual de inversiones en equipo contraincendios y profesionalización de las brigadas, con contratos fijos anuales; penalización a los concellos donde se registre un mayor número de incendios, y promoción de aquellos que conserven en buen estado su ecosistema -política del palo y la zanahoria-, cierre de ENCE y FINSA y conversión del sector maderero gallego para que use maderas de calidad, tablones y no virutas, mueble de calidad; ordenación del territorio separando claramente lo que es área urbana, industrial y agrícola, de lo que es área forestal.

      Nosotros puede que no lo veremos, pero con una política de reforestación masiva con especies autóctonas, nuestros hijos pueden volver a disfrutar de la Galicia que fue. La cuestión es que los gallegos quieran.

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2012 @ 7:11 | Responder

  13. El gallego por lo general es malo, ruin, mezquino, burro e interesado. La gloria de Galaecia se pierde en el tiempo y probablemente jamás vuelva a recuperar su esplendor. El virus está en el propio pueblo, ni en los de fuera, ni tanto en los políticos (que haberlos hailos); el problema viene de dentro o mejor dicho… convengamos en que el problema “también” viene de dentro. La envidia es el deporte nacional entre los gallegos, con esa forma de proceder a nadie le extraña que destruyan el suelo que pisan. El moobing o acoso laboral ya existía entre esa maldita gente probablemente antes de que se pusiera de moda a mediados de los años noventa. Es lamentable la falta de oportunidades y valor que se les da a los genios que pare tal maldita tierra. Ahí en esa mierda de lugar, al clavo que sobresale. (Pum), martillazo al canto y los que nos hemos librado de semejante cultura y raza, hemos sido abrazados en prácticamente todo el mundo que afortunadamente sí es civilizado. No hay caziques, hay gallegos (que son bastante peor). Sí, es cierto… por supuesto que entre tanta chusma hay buena gente o mejor dicho: gente normal, con valores éticos y morales suficientes como para vivir en armonía con el medio que les rodea y buena vecindad. Podría hablar semanas enteras sin parar ni a dormir. No me hable nadie A MI de lo qué es Galicia.
    Queman los montes, maltratan y contaminan la naturaleza, reducen todo a egoísmo personal y disfrute propio sin importarles nada más que sus bienestar, haciendo daños irreparables a sus congéneres, abusando de ellos y destruyendo a cualquiera que pretenda hacer un bien común. Sólo un pueblo demente puede levantarse a las tres de la madrugada a mover unas piedras unos centímetros para ganar terreno en una finca del quinto carallo.
    Comen como cerdos porque en su mayoría son cerdos y por cierto por supuesto comen cerdo, animal que en cualquier religión (incluido el judaismo -biblia-), está prohibido. Grasa, lacón, chourizos y marisco (otro animal carroñero marino prohibido también en cualquier cultura civilizada). Y tiene cojones que aún creen el bulo de que en Galicia se come bien cuando lo que probablemente debieran decir es “se come mucho”. Hasta hace unos pocos años a excepción de ajo y perejil, no se conocían las especias. “Cocido y todo ó caldeiro con grasa y restos de sangre flotando en el caldo”
    No hay solución, Galicia desaparecerá paulatinamente, bien por falta de recursos, debido a un éxodo poblacional en busca de mejores oportunidades o por lo que sea. La única esperanza es que tal vez dentro de varias décadas se implante la cordura y la razón, para que reinen con la cultura y la buena fe. Sólo entonces podremos erradicar cualquier problema, hasta el momento que le den por el culo a los gallegos y que arda todo. Lo siento por los animalitos que no tienen culpa de nada. Deberían de arder los putos gallegos que merecen fenecer entre agonías insoportables.
    Es mi opinión, a quien no le guste: un dedo de una mano en la boca y otro de la otra mano en el culo. Después cambio de posición y de dedos.

    A rascar el carallo por ahí, yo no vuelvo más a semejante antro, ni en la próxima vida. Renuncio a Galicia y a todo lo que tenga que ver con tal cultura.

    Comentario por Itor — 22 junio 2014 @ 18:10 | Responder

  14. Para los gallegos me viene a la cabeza la parábola de la rana hervida. Desde hace 10 años hacia adelante, Galicia tiene más tráfico, contaminación con mayúsculas y corrupción. No pienso que el gallego sea malvado por naturaleza, pero si que viven en un ambiente en el que maman desde niños la envidia, el regodearse del daño ajeno y joderle la vida al vecino con su individualismo sin límites. Si no cambian se iran a la puta mierda en tres decadas tan solo.

    Comentario por cisco — 21 diciembre 2014 @ 23:02 | Responder


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