La mirada del mendigo

3 diciembre 2011

Prensa rosa

Filed under: cousas — Mendigo @ 3:19

hola

Una de las cosas que nunca he llegado a comprender es la afición que sienten muchas personas, especialmente las menos formadas, por deleitarse con la prosperidad de los ricos y famosos que aparecen en las revistas y programas de cotilleo. El contraste de esa opulencia con la vida sórdida de maruja lo que me provoca es rabia, deseos de venganza, apetito destructivo; sin embargo, veo como esta impúdica recreación de la riqueza ajena complace a mucha gente, quizá por sentirse identificados con el éxito de sus personajes. Ante la imposibilidad de alcanzar esa clase social, la persona se contenta con saber que hay alguien que la disfruta. Se establece una relación empática entre clases antagónicas, la ridícula situación de esclavos defendiendo los privilegios de sus señores, que equivale exactamente a besar sus cadenas.

Si el cerebro humano actuase según las leyes de la lógica, yo mismo distribuiría el Hola en los mercados, a la salida de las fábricas. La imagen impresa de la desigualdad, de la injusticia, debería conducir a una explosión de cólera que se llevase por delante todo el sistema, columnas de ciudadanos asaltando, desvalijando, asolando las urbanizaciones de lujo y linchando a sus ocupantes. Antes bien, para mi incredulidad, estas revistas ejercen en la mente humana un efecto sedante, quizá si dibujase unas llamas en un papel darían calor a alguien que esté pasando frío.

La mente humana es fascinante, maravillosa, pero a veces convendría que actuásemos con un poco de lógica y sentido común. O quizá sea que nos han extirpado el mismo anhelo de justicia, la autoestima que nos lleve a exigir la parte en el pastel que nos corresponde, pues no somos menos que nadie.

El caso es que, leyendo a Marco Antonio, he encontrado una explicación plausible a este fenómeno, ni más ni menos que entre las páginas de Adam Smith.

+

[…] Según Smith,

«Alguien ajeno a la naturaleza humana, quien viese la indiferencia de los hombres a la miseria de sus subordinados y la forma en que se lamentan e indignan por las desgracias y sufrimientos de sus superiores, podría imaginar que el dolor debe ser más atroz y las convulsiones de la muerte más terribles para las personas de mayor rango que para los de puestos más mediocres…»

Pensamos así, cree Smith, porque simpatizamos naturalmente con los demás. Y cuanto más agradables son nuestros pensamientos sobre las personas o los grupos, más tendemos a simpatizar con ellos. Que el estilo de vida de los ricos y famosos «parezca casi la idea abstracta de una situación perfecta y feliz» nos lleva a «lamentar […] que algo pueda echar a perder y corromper una situación tan agradable! Hasta podríamos desearles la inmortalidad…».

El segundo motivo se aplica a los ricos trabajadores, personas del tipo que

«se dedica siempre a perseguir riqueza y grandeza […] Con la diligencia más implacable trabaja día y noche […] sirve a quienes odia y es obsequioso con quienes desprecia… En los últimos instantes de vida, con su cuerpo desgastado por el esfuerzo y las enfermedades, su mente amargada y alterada por la memoria de mil injurias y desilusiones […] finalmente comienza a descubrir que la riqueza y la grandeza son meras baratijas de nimia utilidad […] El poder y riquezas […] alejan el chubasco de verano, no la tormenta de invierno, y lo dejan tan expuesto como antes, y a veces más aún, a la ansiedad, el miedo y el dolor; a las enfermedades, el peligro y la muerte…».

En resumen: por un lado, no deseamos interrumpir la felicidad perfecta del estilo de vida de los ricos y famosos; por otra parte, no queremos sumar problemas a los de quienes han agotado su posesión más preciosa –su tiempo y energía– en perseguir chucherías. Los dos argumentos no guardan coherencia, pero eso no importa. Ambos inciden sobre nuestra forma de pensar.

+

Si queréis, podéis leer el artículo completo.

Y para que no quede tan coja la entrada, un poco de música:

21 comentarios »

  1. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Prensa rosa esmola.wordpress.com/2011/12/03/prensa-rosa/  por pablomotto hace […]

    Pingback por Prensa rosa — 3 diciembre 2011 @ 10:21 | Responder

  2. El rosa es un color bonito, en todo caso la prensa color mierda, tan mierda como lo que escriben y tan mierda como lo que meten en el cerebro de mucha gente.

    ¡Uff! pensando en esta prensa se me escapó un pedo, se lo dedico que no piensen que les aborrezco.

    Comentario por Javi — 3 diciembre 2011 @ 19:31 | Responder

    • Pa ellos!
      😉

      Comentario por Mendigo — 4 diciembre 2011 @ 21:34 | Responder

  3. Por cierto, ¿no salían ustedes en estas fechas por tierras peninsulares?.

    Comentario por Javi — 3 diciembre 2011 @ 19:32 | Responder

    • Ya…😦

      Un inoportuno catarro de la lobita nos ha dejado en casa. Con todo ya preparado, con la furgo lista… En fin, el curro queda para otro momento. A ver si para carnavales, porque es un viaje de invierno (en Teruel hace mucho frío en invierno, pero en verano te cueces, y en Castellón no hay quien lo soporte con el gentío).

      Pero no veas qué envidia me dan tus fotos de nieve…

      Comentario por Mendigo — 4 diciembre 2011 @ 21:37 | Responder

  4. Tron, hay un concepto que sacas para mí muy interesante: “¿cómo nuestra sociedad puede aceptar la injusticia de la desigualdad?”

    Yo no lo puedo entender la verdad, a mí me pasa lo mismo, cuando veo a esos cabrones chupones que se mantienen de mi esfuerzo me dan ganas de usar la violencia. Sin embargo, una gran cantidad de nuestra sociedad no rechaza ese grupo social de la sangre azul.

    Yo respeto el esfuerzo, respeto que las personas en la medida de sus posibilidades hagan sus negocios pero por ser un mierda, nacido de una familia endogámica, se merezca una suerte de oportunidades que ningún otro ser humano tiene me da ganas de unirme a algún grupo armado.

    La mayoría de los que salen en la prensa rosa o mas bien papel escrito con la vida de terceros, son productos de esa propia industria y no se benefician de mi esfuerzo pero los otros de la sangre azul son un atentado a la inteligencia, a nuestra persona y unos parásitos que esta sociedad permite.

    A partir de aquí ya iría un montón de texto que es delito contra la corona. Manda huevos… benditas leyes.

    Comentario por kiño — 3 diciembre 2011 @ 21:02 | Responder

    • ¿Por qué aceptan la injusticia? Yo creo que es, como dije, porque no tienen conciencia de que lo sea. Es decir, asumen que no son nada, que no merecen nada, aceptan su papel en la vida.

      Sería un mecanismo psicológico de autohumillación como el que sufren algunas mujeres maltratadas, que justifican la agresión de sus maridos porque consideran que merecen ese trato. Es besar las cadenas. El esclavo se le ha despojado de su humanidad, que ni siquiera es capaz de concebir ser libre. Aunque le rompas las cadenas, seguirá sometido a su dueño, pues para él es peor la angustia de la libertad.

      Por cierto, puse esa portada porque es la primera que encontré. Pero no me refiero ni mucho menos a la nobleza, o no sólo a ella, sino a toda la farándula que aparece en ella, famosetes, cantantes, artistas, toreros…

      Comentario por Mendigo — 4 diciembre 2011 @ 21:42 | Responder

  5. Yo creo que en España hay alguna peculiaridad sobre el tema de la prensa rosa. Parece casi como si hubiera un plan para vendernos a traves de esa prensa cosas que son invendibles por la vía del raciocinio. No digo que no se hable de estas mismas cosas en todas partes, pero tengo la sensación que en España hay como más presión para estar enterado de todas las imbecilidades de los supuestamente famosos. Por cierto, con el vídeo te ha faltado decir: este es el vídeo que nunca verás en el Hola.

    Comentario por Aurora — 3 diciembre 2011 @ 22:29 | Responder

    • En España creo que hay una particularidad con la prensa rosa, que no encuentro en la francesa, inglesa o alemana. Las publicaciones de cotilleos de esos países son pura basura, pero con un línea distinta, tratan de despellejar a los famosos, ponerles en un brete y, sacar sus trapos sucios. En cierta forma, me place, porque es una especie de miserable venganza que se cobra la clase baja sobre la clase alta, divertirse con sus vergüenzas.

      Sin embargo, en España la prensa rosa suele ser del tipo adulatorio, mostrar la opulencia de la clase adinerada, sin entrar nunca a criticar. Para mí es mil veces peor que el cotilleo malicioso, y es el que me rompe los esquemas. Puede que también, de alguna forma, quien lo lee se sienta partícipe de ese éxito, ya que son NUESTROS ricos, la farándula española. ¿Qué se creen esos europeos? Aquí también se vive bien! Mira, mira, la preysler con su grifería de oro (no sé quién coño estará ahora en el candelero, me temo que estoy bastante desfasado).

      Comentario por Mendigo — 4 diciembre 2011 @ 21:51 | Responder

  6. Bueno, creo que el enfoque que das al tema te lleva a un camino sin salida, por ahí no se puede entender. La prensa rosa es un asunto del cerebro emocional, imposible entenderlo desde la razón y la lógica. Y menos si olvidas detalles esenciales: el Hola lo compran casi exclusivamente mujeres. Tampoco es que los hombres sean más racionales, solo hay que ver un estadio de futbol. En otras ilusorias irracionalidades coincidimos ambos sexos, se puede comprobar, por ejemplo, observando una de esas largas colas que se forman para comprar lotería.

    Tampoco Adam Smith parece dar en el clavo, él no llegó a conocer la sociobiología.

    Para introducir variantes en el jeroglífico de la mente humana: hay un detalle que no cuadra con lo que argumentáis tú y Adam Smith:
    observamos embelesados a los ricos y famosos en el Hola, pero no por ricos sino por famosos. Mira a tus vecinos, a la gente normal de la calle: a cualquiera le gusta decir que conoce a un famoso, en cambio suele odiarse al vecino que luce mayor capacidad económica (“envidia” le llaman).
    ¿admiramos a “los de arriba” si son lejanos y los odiamos cuando son cercanos?. Claro, es cuestión de idealizaciones, unos forman parte del mundo de los sueños, pero los otros nos golpean con la dura evidencia de la comparación directa con nuestra pobre realidad material.

    Comentario por Josep — 4 diciembre 2011 @ 18:29 | Responder

    • Hola Josep, se te echaba de menos!

      Efectivamente, como he dicho, la satisfacción por el éxito ajeno no es explicable ateniéndonos a la lógica.

      Dices que leer el Hola es propio de mujeres, No te creas, no te creas… Pero vamos, incluso aceptándolo como verdad ¿crees que es distinto el hombre que “es de tal equipo” de fútbol, y que siente como propios los éxitos deportivos ajenos? Un zampabollos que si corriese más de un minuto caería fulminado de una paro cardiaco, dice “hemos ganado la liga”. ¿Cómo que hemos? Tu miserable existencia no ha contribuido en nada a esa victoria, como mucho, si eres socio, con dinero. Yo prefiero celebrar mis modestísimos logros deportivos, porque son MÍOS, que celebrar logros ajenos.

      O, por poner otro ejemplo ¿y la de hombres que miran revistas de coches de lujo que jamás podrán poseer? ¿Eso no es mortificarse con la prosperidad ajena? Supongo que sirven para soñar, igual que las modelos del Playboy.

      Otra cosa. No acabo yo de estar de acuerdo con esa distinción que haces entre ricos y famosos. Veamos, los que salen en esas páginas son ricos, y quieren aparecer en ellas porque obtienen beneficio de ello (su carrera profesional depende al menos en parte de la fama o notoriedad). Por ejemplo, un empresario adinerado no necesita de esa publicidad, es más, le puede resultar perjudicial, y prefieren mantener el anonimato (casos extremos son Amancio Ortega o Isidoro Álvarez, de los que apenas se tienen ni fotografías).

      La prensa no se ocupa de este tipo de ricos porque:
      1) suelen ser gente bastante aburrida y con poca prestancia, no dan tanto juego como un subnormal de la farándula, toreros, furbolistas…
      2) simplemente, como dije antes, no se prestan a ello

      Pero si lo hicieran, si pusieran por ejemplo a Amancio Ortega de moda, estoy segurísimo que las marujas (y los marujos, que los hay y muchísimos) babearían el papel couché con los coches o las casas que tenga o deje de tener.

      Mira, ahora se me viene a la cabeza un colega, diciéndome todo orgulloso que su jefe se había comprado un Masserati. Pero gilipollas, si ese coche ha salido de la mierda de sueldo que te paga. Pero él está muy orgulloso de que su jefe sea un tipo importante, e incluso babea cuando se lo deja para que le vaya a echar gasolina.

      Fíjate lo cercano que es, en este caso. No sólo puede establecer una comparación directa, sino una relación de causalidad entre su situación económica y la de su jefe. Y, sin embargo, me lo contaba con satisfacción (como diciendo, mi jefe es más rumboso que el tuyo).

      Sociedad de esclavos…

      Comentario por Mendigo — 4 diciembre 2011 @ 23:16 | Responder

  7. No se si es goleman el de la educación emocional que decía que el 80% de nuestro tiempo lo dedicamos a temas sociales, vamos a marujear de mejor o peor manera. Es más algunos de tus comentarios son en formato marujeo jajajaja. Es decir, no son muy científicos ajajajaj

    Ahora en serio, a mi me da que esto es simplemente una via de escape, un entretenimiento y un fantaseo que no acabas de creertelo, esas casas ese mamoneo. Es mi sensación, no soy capaz de llegar a algo sesudo con esto.

    Comentario por karkos — 5 diciembre 2011 @ 1:02 | Responder

    • No compi, hay más formas de entretenimiento y de socialización que no pasan por indagar en la vida privada del vecino, o fantasear con la vida de los ricos. No todo lo que no es pensamiento abstracto es marujeo.

      ¿Es un entretenimiento? Sí, supongo. Pero es un entretenimiento propio de esclavos, de siervos, de perros contentos y agradecidos a su amo porque les alimenta y les lanza el palito.

      Comentario por Mendigo — 5 diciembre 2011 @ 11:04 | Responder

  8. Que si mendigo, que estoy de acuerdo, pero el porque para mi es incomprensible me vale todo lo que se diga.
    Es como el futbol o el deporte de masas del tipo que sea. Es realmente absurdo y muy nocivo. O los videojuegos no educativos. Hay tantas cosas absurdas….

    Todos los que consumen estos entretenimientos son “propio de esclavos, de siervos, de perros contentos y agradecidos a su amo porque les alimenta y les lanza el palito.”????
    Yo creo que no. Es un vicio general a unos más a otros menos pero todos.

    Que hay niveles de absurdez? pues no lo niego. Que la prensa rosa tiene un nivel de mierdad impresionante no lo niego.
    Que además genera opinión y formas de entender la vida enfermas? pues tambien.
    Pero tu vete a un campito de futbol de niños y vas a flipar como socializan y entretienen allí.
    O simplemente mira un telediario y mira la desinformación general que hay.

    Posiblemente es la TV el mayor peligro en si y los contenidos su veneno.

    un saludo

    Comentario por karkos — 5 diciembre 2011 @ 11:21 | Responder

    • No Karkos, no es lo mismo, en modo alguno, echar un partido de fútbol (de críos o de mayores) que disfrutar con las glorias deportivas de otros en frente de un televisor. No todo lo que hacemos tiene que ser racionalmente provechoso, ni someternos al método científico las 24 horas del día. ¡Qué horror! Pero insisto, hay formas más dignas que otras de disfrutar del tiempo libre.

      Por ejemplo, es más digno y constructivo salir con los objetivos a sacar fotos de pájaros, a salir con una escopeta a acribillarlos a perdigonazos.

      Jugar a cualquier juego (el deporte es un concepto de mierda, prefiero resaltar su aspecto lúdico) puede ser un entretenimiento muy interesante. Sea una pachanga de fútbol, de baloncesto o de canicas. O echarle una partida a la Play (nunca he tenido consola, pero me parece un entretenimiento bastante divertido, mientras no dejes que te absorba). De lo que aquí hablo es disfrutar en la piel de otros, sentir satisfacción con la riqueza ajena en vez de cuestionarla, de procurar el propio bienestar.

      Jugar al futbol o a la play no es necesariamente propio de una mentalidad de esclavo. Leer el Hola, sí.

      Comentario por Mendigo — 5 diciembre 2011 @ 16:15 | Responder

  9. Bueno creo que no me he expresado bien. No estoy hablando de practicar estoy hablando de entretener cuando hablo de futbol por ejemplo. No es de esclavos??? Soñar que tu hijo sea messi? A eso me refiero con ir a un campo de futbol de niños. El sábado pasado fuí a ver uno y un chaval de 6 años muy bueno por cierto mete un gol y que dice el padre? que “hoy no se lo merece”. ?¿ Te puedo contar infinitas de estas, ese mismo día otro padre del mismo equipo que ganaron como habían jugado mal le dijo a sus gemelos que se quedaban sin almorzar.?¿

    Eso es el futbol, un deporte que adoro, pero que es infinitamente más nocivo que la prensa rosa para mi, ya que el deporte de masas genera odio y da tanto placer ver ganar a tu equipo como ver perder al rival. Además de soñar con levantar la copa o parecerte a un tipo que simplemente juega bien a un juego.

    Videojuegos? en su justa medida son cojonudos, pero…. son como las máquinas tragaperras están pensadas para crear adicción, esa musiquita la ambientación, el guión…. Te parece sano? Addición, no es esto otra forma de esclavismo además que genera tambien opinión, y maneras de pensar que madre de dios(fijate el último juego este de guerra, que es en las calles de Irán).

    Estoy de acuerdo con lo que dices de la prensa Rosa, pero creo que es el consumo de entretenimiento lo realmente nocivo es una droga y la prensa rosa es una de sus distintas versiones u opciones.

    un saludo.

    Comentario por karkos — 5 diciembre 2011 @ 23:38 | Responder

    • A ver, tomarse en serio un juego es una gilipollez. Es decir, el deporte, que se trata precisamente de eso, es una soberana marranada. Lo principal de un juego es divertirse, no el resultado.

      Mira, te cuento una anécdota. Cuando yo jugaba en el equipo universitario de rugby, como siempre lo he dado todo en el campo. Eso en rugby significa que si te lesionas, le pones cinta aislante y sigues jugando. Bueno, la cuestión es que un año ganamos la liga. Yo ya era el desgraciado que soy ahora, y me la pelaba bastante la victoria. Yo jugaba para ganar, porque no hay otra forma de jugar, dándolo todo en el campo. Pero en sí el triunfo no tenía ningún valor. Cuando nos fuimos de borrachera esa noche, me dediqué a desarmar la copa (al fin y al cabo, éramos ingenieros mecánicos, no?). Bueno, pues tuve rebote con buena parte del equipo, que consideraba muy importante ese trofeo, y que había que guardarlo en las vitrinas del club deportivo y toda la mierda. Mientras que yo y alguno más (los más piraos) lo que queríamos era celebrar la celebración, el hecho de estar reunidos y estar vivos, y la copa la queríamos tirar al primer contenedor porque si hubiésemos perdido estaríamos igual de felices.

      El éxito, el triunfo, la gloria, el honor…todo eso es una porquería. Es un discurso, diría más, protofascista, como el origen mismo del deporte.

      En cuanto a los videojuegos…evidentemente, toda adición es perniciosa. Especialmente aquellas que te aíslan de la realidad.

      Comentario por Mendigo — 6 diciembre 2011 @ 0:16 | Responder

  10. No se si me estás dando la razón, me la quitas ni una cosa ni otra jajajaja.

    Yo también he jugado al rugby un par de años por cierto.

    Pero a lo que voy el deporte promueve esos valores y te hacen esclavos de ellos. Tu te has cebado con la prensa Rosa, si es todo lo que dices pero creo que hay entretenimientos muchos peores y socialmente mejor vistos como es el futbol.
    Y sobre la prensa, fijate creo que hace mucho más daño un diario como la razón que el hola.

    un saludo

    Comentario por karkos — 6 diciembre 2011 @ 0:31 | Responder

    • Ah, sí? De qué jubabas?

      Yo he sido pilier (qué dolor!), segunda (me falta altura) y flanker (la que más me gustaba, y donde nunca me dejaban). Era muy muy malo, pero me lo pasaba en grande. Excepto cuando ya empecé a jugar en categorías superiores, y la peña ya iba a lesionarte, a ganar a cualquier costa. Uno tras otro acababan pasando por el quirófano (rodillas, hombros…). Y cuando se convierte en un deporte de villanos practicado por villanos…

      A ver, peor que la prensa rosa es meterse matarratas en vena. Obviamente. O que sea más pernicioso leer La Razón, pues probablemente. Lo que quería remarcar de la prensa rosa es la empatía que existe entre clases antagónicas, una reacción que no acabo de comprender.

      En cuanto al furbo, te sigo diciendo ¿jugarlo o contemplarlo? Es que son dos actividades completamente distintas. Yo hace años que no juego al fútbol, pero bueno, por pasar el rato a lo mejor me pongo. Pero ver cómo juegas unos tipos que me son absolutamente ajenos? Pues muy bien, que se diviertan. Vamos, que podría verlo como entretenimiento, si fuera divertido (pse), pero verlo deseando la victoria de alguien? ¿por qué? Si ni tan siquiera me importa la mía. Allá se revienten todos, joder!

      Comentario por Mendigo — 6 diciembre 2011 @ 11:01 | Responder

  11. Todo esto tiene que ver con los mecanismos psicológicos de defensa:

    -Inatención selectiva: No ver lo que desagrada.
    – Identificación: Suprimir las frustraciones imitando a alguien al que se dota de características iguales.
    – Fantasía: Realizar mentalmente lo que uno es incapaz de hacer en la vida real.

    Etc…

    Nos hacemos jueces de lo ajeno: censuramos y alabamos según estimemos. Conversamos sobre lo que unos hacen o dejan de hacer. Da igual que sean famosos o nuestros vecinos más cercanos. El caso es evadirse de nuestra propia realidad, ignorando las penurias y melancolías y profundizando en las vidas ajenas, para sentirnos reconfortados e importantes. Ése es el origen del cotilleo morboso…

    Comentario por V — 8 diciembre 2011 @ 15:52 | Responder

    • Aunque censurable, comprendo el cotilleo.

      Lo que no comprendo es la admiración lacayuna a una clase social antagónica.

      Comentario por Mendigo — 8 diciembre 2011 @ 16:47 | Responder


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