La mirada del mendigo

30 enero 2012

¿Quién se beneficia de las recesiones?

Filed under: Crisis,economía — Mendigo @ 23:50

Yo no tengo una bola de cristal como Josep, pero llevo tiempo sosteniendo que esta crisis se resolverá con una bajada de las rentas del trabajo frente a las rentas del capital (además de, y por lo tanto, un aumento de la desigualdad). Consciente de mi ignorancia, de pocas cosas estoy seguro, pero ésta es una de ellas.

En otras palabras, el trabajador recibirá menos, para que el empresario-accionista se lleve más. Rentas del trabajo, rentas del capital. El capitalista pagará menos impuestos (sociedades, SICAV, IRPF), mientras que el trabajador pagará más (IVA). Pero lo más importante, el trabajador recibirá menos por su trabajo: menor retribución directa (salarios, extras, pluses), pero también indirecta (sanidad, educación…) y diferida (pensiones). Del volumen de la economía (de lo que quede de la economía con el shock de austeridad), el empresario se llevará esa parte (queda otro componente del PIB, la recaudación del Estado, también esta parte se verá mermada en beneficio del capital).

¿Creéis que exagero?

Os emplazo a ver, dentro de unos años, la composición del PIB por rentas del trabajo y del capital, así como del índice de Gini de la sociedad española. Si me equivoco, si esta crisis no se salda con más pobreza entre los más pobres. Si al final recae por igual entre todos, y no sobre los trabajadores. Si estos no ven reducir la parte de riqueza que reciben en favor de sus patrones, si unos y otros sufren por igual las acometidas de la crisis, yo me como mis palabras y me comprometo a cerrar este blog.

Es fácil, bastará con observar la composición del PIB español y del coeficiente de Gini. Cuando, dentro de unos años, la tormenta se deje atrás y se empiece a crecer y a crear empleo, recapitularemos y veremos cuáles han sido las consecuencias.

Y si he sido injusto considerando que es una guerra de clases, una catarsis de la cual los capitalistas salen una vez más reforzados frente a los trabajadores, considero que soy un charlatán sacamuelas y echo la persiana de este chiringo. Lleva seis años abierto, podemos esperar alguno más.

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No me arriesgo mucho en este desafío, juego con trampa. Primero, porque sé cómo va evolucionando tanto el PIB como la desigualdad (aunque no encuentro el coeficiente de Gini actualizado por ninguna parte). Pero además, porque la historia me da la razón:

recesiones

El gráfico lo he tomado de un excepcional apunte de Alberto Garzón, que por supuesto recomiendo leer antes que mis chorradas: ¿Quién se beneficia de las recesiones?.

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Y ahora os pongo otro, que publiqué hace unos meses (precísamente hablando del Pijus, qué grande), y que él solo es motivo para una revolución (y por lo que digo que apuesto sobre seguro, y me temo que tenéis mendiguiño para muchos años).

rentas pib

Y no hay más historias. Este gráfico es el marcador del partido, el balance de la batalla entre trabajo y capital (podríamos sugerir otros marcadores de la batalla entre recursos y capital, que también es otro tema).

El capitalismo se define como el sistema en el que este factor de producción, el capital, es el preponderante, siendo mejor retribuido; mientras, a consecuencia de, por consiguiente…el trabajo es minusvalorado y, por lo tanto, peor retribuido.

¿ALGUIEN SE SORPRENDE? Será que no le explicaron entonces la definición de capitalismo. ¿Creyó que esto sería un Las Vegas eterno? Pues a quien picara el anzuelo, ahora, ninguna lástima.

¿La gente no quería capitalismo?

¡¡¡¡¡¡PUES DOS TAZAS!!!!!

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P.S: Creo que a alguien le resultará llamativo que me refiera a lucha de clases cuando es la patronal la que agrede y el trabajo cede terreno. Nos hemos acostumbrado a invocarlo o verlo escrito cuando la situación es inversa. Es divertido, porque es en el mundo del capital donde más profundamente arraigado está el sentimiento de clase y más coherentes son en su defensa.

No es su culpa por luchar por sus intereses, es la nuestra por no hacer lo mismo, por ni siquiera saber identificar los nuestros, ni tan siquiera ubicarnos en nuestra clase.

A ver, una pista. Coge tu última declaración de la renta. Mira el apartado: rentas del trabajo. Mira el de rentas del capital (ahora lo llaman “del ahorro”, igual que las salas de depilación dicen indulgentemente labio cuando se refieren al bigote, cosas del neolenguaje).

¿Cuál de las dos cantidades es mayor? Bueno, ahora sabes a qué clase social perteneces y qué intereses te conviene defender.

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Corolario:

Ese es el resultado, la conclusión, tal será el desenlace de la crisis. Crecimiento de las rentas del capital sobre las del trabajo. En términos menos técnicos: Ricos más ricos, pobres más pobres. La latinoamericanización de Europa. En expresión afortunada de HugoHH, seremos un continente en vías de subdesarrollo.

30 comentarios »

  1. Bueno a ponerse manos a la obra

    Panfleto bastante entretenido. Guia de rebelión contra dictaduras. Lucha no violenta
    El título real es “De la dictadura a la democracia”
    http://www.aeinstein.org/organizations/org/DelaDict.pdf

    Comentario por Karkos — 31 enero 2012 @ 18:32 | Responder

    • Uf! Cien páginas, ahora mismo no puedo ponerme con ello, a no ser que me digas que es absolutamente imprescindible. Estoy desbordado.

      Pero vamos, que ahí queda el enlace, para que quien quiera lo revise. Siempre son de agradecer.

      Comentario por Mendigo — 31 enero 2012 @ 20:27 | Responder

      • Puedes ver el documental, menos de una hora. Lo echaron el otro día en Documentos TV, muy interesante. No será el libro, pero te haces una idea.

        Comentario por wenmusic — 1 febrero 2012 @ 14:33 | Responder

        • Aps! OK. Si a la noche tengo un hueco, me lo miro.

          Gracias, tronk!

          Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 16:40 | Responder

  2. Y entonces dijo Hillary Clinton: “en toda crisis siempre hay una oportunidad”. Ahora nos toca descubrir donde están esos “oportunistas” porque de ahí viene más de uno de los que ha contribuido a provocar esta recesión.

    Comentario por Aurora — 31 enero 2012 @ 22:10 | Responder

    • Te acuerdas del vídeo del Broker, creo que en la BBC, que decía que soñaba desde hace años con esta crisis? Es totalmente cierto, a río revuelto, ganancia de…tiburones.

      De todas formas, yo creo que esta recesión la ha causado la misma naturaleza del capitalismo, la misma fuerza que levanta la ola crea la resaca. Es más, necesariamente había de existir esta resaca. No cabía imaginárselo de otra forma.

      Lo terrible es que es como el chiste: cara, gano yo, cruz, pierdes tú. Durante la ola, ganaron los capitalistas, y durante la resaca, perdemos los trabajadores. El chiste es viejo, pero la gente sigue sin darse cuenta del pase de manos que le están haciendo, que los están engañando. Para el hamster que mueve la ruleta tiene sentido, porque no ve otras cosa, habría que salir fuera de la jaula y ver el mecanismo. Y es de lo que la gente no es capaz.

      Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 9:43 | Responder

  3. Ya comenté lo del sultanismo. No he podido hacerlo antes, lo siento pero he andado muy liado. Por cierto, los datos de estas entradas me van a venir muy bien para callar algunas bocas ,9
    un saludo

    Comentario por nunglo — 31 enero 2012 @ 22:19 | Responder

    • Ok, voy pa’llá a leerlo.

      A lo más que aspiro es a aportar un poco de información, contribuyendo al debate global. Si puedo dar herramientas para que otros las usen, mi cometido está cumplido.😉

      Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 9:54 | Responder

  4. No te rias de mi bola, ¿a ver quien crees que me ha avisado de que te metías conmigo nada más empezar la entrada de hoy? Vale, ya veo que reclamas que te den caña… pues hoy no tengo ganas, que tienes razón en todo… cosa que la verdad no tiene mucho mérito de tan evidente que resulta el palo que nos vamos a llevar con esta crisis.
    Solo te sugiero que abandones el discurso marxista por desfasado. Hay mucha “patronal” en pura decadencia, cierran fábricas, talleres, comercios. El poder financiero ha sometido a toda la economía, es un parásito insaciable que desangra a los trabajadores pero también a todo el sistema productivo. Hace un cuarto de siglo las fuerzas malignas eran las grandes multinacionales, pero ahora han tomado su lugar esas nosequé, esos diabólicos montajes, esos inmensos trileros que se dedican a jugar con el dinero de los países y han creado una especie de red neural globalizada que controla a todos los gobiernos y los hace actuar sincronizados, al tiempo que deja a las masas inermes y entregadas.

    Y bueno, si no te gustan las opiniones alucinadas, tengo otras…
    otras elementales, claritas, evidentes, indiscutibles como las matemáticas:

    En un mundo con población creciente, tecnología creciente y recursos limitados, el valor del factor trabajo tiende a cero y la desigualdad a infinito.

    Comentario por Josep — 1 febrero 2012 @ 2:33 | Responder

    • Josep, cariño…yo también estoy de acuerdo en todo contigo. Si pones cosas tan razonables, no puede ser de otra forma. Es más, es que las expones muy bien. :*

      Ahora, yo que tú tendría cuidado, a ver si así, pensando, pensando, acabas siendo marxista y sin darte tú cuenta. Algo así me pasó a mí, que después de analizar la situación, llegaba a conclusiones muy parecidas a las que un puto barbudo alemán había llegado siglo y medio antes.

      Pero la culpa no es mía, de haber nacido siglo y medio tarde! Es él quien me copia a mí!!!😄

      Por cierto, también Marx habló del predominio del mundo financiero sobre el industrial.😉
      Después de estudiar historia, acabo llegando a la conclusión que no hemos inventado nada nuevo…

      (y ni soy marxista ni dejo de serlo, lo tomo como a cualquier otro autor para entender el mundo en que vivo, pero ni siquiera lo he leído extensamente -das kapital es un verdadero ladrillazo, un libro tremendamente árido, sesudo y complejo-, generalmente me entero de lo que dice Marx por los autores que lo desarrollan, y eso que soy yo el de dirigirse siempre a las fuentes).

      Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 10:01 | Responder

      • Ser marxista te ayudaría a afinar (aún más) tu análisis y facilitarlo.
        Por ejemplo, algo que él no inventó, sino que lo recogió del estado del arte en sus tiempos: la economía política clásica:
        Todo lo que concurre en la producción (tanto desde el punto de vista de la producción material o de valores de uso -sean tangibles o intangibles- como desde el punto de vista del valor, es decir, del dinero) son bienes naturales y trabajo humano socialmente organizado, por estar socialmente dividido (“divisionado”). Las “mercancías” se usan también como “entradas”, pero como proceden del propio sistema productivo tienen un flujo circular: no son concurrentes “primarios” a la producción. La diferencia entre ambos, según los clásicos, es que el trabajo social es la fuente de valor, es el valor; los bienes naturales, no.

        Pues bien, luego vinieron los marginalistas (que, como economistas vulgares, siempre habían estado ahí, pero hasta entonces solo habían servido de risión a quienes sabían un poquito de economía) con sus funciones de producción y sus FACTORES de producción.
        Sólo en ese marco de referencia se puede hablar de “factores de producción”, se puede considerar el capital como un “factor de producción” y se le puede comparar, en ese sentido, con el trabajo humano. (Hay algunos que, incluso, hablan ya de la “gerencia” o el “management” que mola más, como otro factor de producción. Con estos cuentos de hadas marginalistas, lo bueno es que puedes construir tu propio mundo de Yupi a la medida)

        Pues bien, esas diferencias de comportamiento que encuentras en el capitalismo entre el “factor” capital y el “factor” trabajo se deben (y se explican) sencillamente en que no son “factores”, no existen los tales “factores”. El trabajo y el capital son categorías radicalmente diferentes.
        Sólo por insólita casualidad podrían comportarse igual.

        Brazos

        Comentario por escaiguolquer — 1 febrero 2012 @ 11:23 | Responder

        • Nas Luc!

          Acabo de mentarte, por cierto, en el blog de Hugo M Abarca. Tranqui, que no es para mal (esta vez).

          Sí, ya sé que el marxismo sólo considera al trabajo como medio de producción, siendo el capital y los materiales y energía una consecuencia del trabajo. En el caso del capital, sea, no deja de ser una acumulación del valor trabajo (de la plusvalía, exactamente). Pero no en los materiales, pues además del trabajo hay algo más. Sólo con trabajo no se genera electricidad, no crecen las cosechas. Hay una base material, que debe ser “retribuida”, esto es, valorada. Esto es absolutamente necesario, valorar esa base material en función de su utilidad para el proceso productivo, pero también de su escasez y tasa de reposición en el medio, para aprovecharla en su correcta medida.

          Por ejemplo. Talamos árboles para fabricar pasta de papel. El valor de la madera es el de la mano de obra que conlleva plantar los árboles, limpiarlos, cortarlos y transportarlos. Pero algo más. Si tomamos esos árboles, ya no están disponibles en el medio. No podemos emplearlos, no esos mismos, para otro proceso. Esto tiene un valor. Se ha de computar el valor de su utilidad para nuestro proceso, pero también el de su escasez ¿cuántos árboles quedan? y el de su tasa de reposición ¿cuánto tardarán en volver a crecer esos árboles?

          Además, habrá que resarcir el daño que se incurre en esa tala (erosión, pérdida de hábitat), que según mi entender debiera añadirse en el precio por medio de un impuesto finalista (tasa al metro cúbico de madera, en este caso) que luego fuera destinado a la repoblación y extensión de los bosques.

          En resumen, los insumos sólo podrían valer cero (o el valor del trabajo asociado a ellos) si fueran infinitos, se repusieran a velocidad infinita o estuvieran infinitamente disponibles, lo cual no es el caso. Luego tienen un valor intrínseco.

          +

          Por cierto, es jodido discutir contigo porque dominas muy bien la teoría, mientras que yo soy un lego. Admiro tu maestría explicándote, en tu página. Desde que escribiste ese gruñido sobre los sindicatos y las huelgas, cuentas con un alumno aplicado más.
          😉

          ‘pertas!

          Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 16:35 | Responder

          • ostia tu, se agradece, pero no os lo tomeis así, que cuando digo que soy un aprendiz lo digo en serio!
            También es verdad que me tomo muy en serio mi aprendizaje, pero eso es todo. No os fieis mucho de lo que digo, en serio.

            …dicho esto, la replica: no, no y no.
            El asunto del fundamento del valor trabajo es complicado (que carallo!, es jodido; jodidamente jodido). Gente muy muy buena, viva (prof. Diego Guerrero) y muerta (D.Ricardo, Karlitos Marx) han luchado con él, con más pena que gloria.
            Esto hace que un comentario en un post en un blog, por muy bueno que sea éste, no pueda entrar en muchas honduras sobre el asunto, mucho menos pretender resolverlo.
            Pero sí te adelanto que el valor económico no tiene que ver con la escasez, con la tasa de reposición, etc. etc. El trabajo abstracto socialmente necesario es el único fundamento del valor económico, sencillamente porque el valor económico se debe a que la economía es la sociedad, en cuanto dedicada a la actividad de producción en sentido amplio, y esta se realiza mediante la división social del trabajo. En definitiva, el valor económico es el trabajo humano porque, y en tanto en cuanto, el hombre es la medida de todas las cosas.
            Si distinguimos claramente el valor económico (al final, y en definitiva, la pasta) de cualquier otro posible “valor”, ecológico, estratégico, sentimental, energético, etc. etc. es más fácil de comprender esto.
            A mi, por mi parte, me ayudó mucho a visualizar el concepto el sacar agua del pozo en casa de mi suegro. Ahí te das cuenta de hasta que punto el agua que pasa por el acuífero vale (“económicamente”) CERO, NADA. Una vez subida, con trabajo, es valiosa (“económicamente”) y lo compruebas ipso facto si se te cae el cubo. Además, una vez subida es útil (a algún ser humano).
            Por supuesto, el ser propietario de un pozo, manantial o similar (¡qué barbaridad, si lo piensas!), o máxime si se es propietario de TODOS los pozos, manantiales y fuentes de agua potable (y así es más fácil advertir lo barbaridad que es esto) otorga un PODER enorme para obtener dinero (=valor) a base de vender “derechos” sobre el agua, y como esto lleva a obtener dinero (=valor) como quien vende mercancías que verdaderamente contienen valor (=trabajo humano), puede llevar a error.
            De hecho, esto es lo que antiguamente llamaban usura=obtener ingresos a base de aprovechar un estado de necesidad en el prójimo. Hoy en día es el sustento de la teoría subjetiva del valor manejada por la economía marginalista convencional: cada cosa vale lo que alguien está dispuesto a pagar por ella.

            brazos

            Comentario por escaiguolquer — 1 febrero 2012 @ 22:35 | Responder

            • Tronk…te soy sincero: creo que me falta meditar sobre el particular.

              Así, intuitivamente, creo que tú y Karlitos os equivocáis. Cuesta el mismo esfuerzo talar un pino que un castaño, pero su madera no es igual de valiosa. Cuesta el mismo trabajo elevar el agua en Avilés que en Tombuctú, sin embargo el agua no es igual de valiosa en ambos sitios.

              Esa diferencia que creas sobre valor económico y otro tipo de valor se me antoja artificial, ya que el valor económico no es más que el reflejo de los distintos valores que puede tener una mercancía.

              De todas formas, ya te digo, lo veo muy claro en el caso del capital (no es más que trabajo acumulado, con otro sistema se hace innecesario, no es más que un convencionalismo) pero no lo veo en el caso de los recursos (cambia el sistema, pero deberás seguir dependiendo del sistema físico, es decir, de la tierra y de lo que sobre ella habita).

              Es importante además que tenga un valor, económico, porque si no fuera así podría entrar en el proceso productivo en cantidades infinitas. Y es exáctamente lo opuesto al camino que tenemos que recorrer.

              Si quieres, seguimos charlando sobre esto, pero ya te digo que me baso en intuiciones, y no tengo bien meditado el asunto.

              Unha aperta!!!

              Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 23:02 | Responder

              • Que sí, mendi, que intuyes bien, aunque no me quieres hacer caso. Eso del marxismo está desfasado, ya lo ves en su consideración de los recursos.
                Marx era judío alemán, eso es necesario tenerlo en cuenta: la tradición judía queda proyectada en su concepto absolutamente antropocéntrico, es pura teología expresada en forma atea. El hombre vale todo, la naturaleza no vale nada de por sí, solo como objeto de libre disposición para su transformación. Tampoco falta la dualidad bien-mal, tan bíblicamente antigua y maniquea, desde Caín y Abel hasta la lucha de clases. También característicamente bíblica esa contínua lucha y destrucción del contrario por encima del acuerdo y la colaboración. Y por otra parte el carácter alemán se manifiesta en la soberbia que le entra a todo aquel que pasa a considerarse marxista, parece como si ese ideario fuese de nivel superior. También me parece curioso como a través del estudio y la identificación con la ideología marxista se contagia la tradición judía: en sus formas, una discusión entre teóricos marxistas se parece enormemente a las interminables discusiones sobre la Torah. Quizá eso explica porqué todos los partidos comunistas se dedican con pasión a la discusión perpetua y la escisión hasta el infinito.
                Puede que sea apasionante discutir sobre si el trabajo es factor o categoría, pero qué quieres que te diga… en Constantinopla discutían con ardor sobre el sexo de los ángeles mientras los turcos se acercaban a las puertas de la ciudad…

                Sin embargo tienes razón cuando me dices que igual acabo siendo marxista, de hecho si te fijas ayer utilicé una expresión marxista…. pero del otro Marx, de Groucho: “si no te gustan mis ideas tengo otras”. Y esta inconsistencia te parecerá una broma, pero es pura modernidad: el pensamiento líquido. Opuesto a la rigidez marxista.
                Es bueno ser fuerte, pero en la gran tormenta es mejor ser flexible.

                Comentario por Josep — 2 febrero 2012 @ 1:36 | Responder

                • Josep, he leído muchas críticas del marxismo. Casi todas ellas, desde el desconocimiento y el interés de clase, una basura.

                  La tuya ha sido quizá la crítica más inteligente, divertida y mordaz, que he leído. Muy bueno, realmente muy bueno. Ni te doy ni te quito razón (especialmente en el pensamiento líquido) pero me encanta como lo has expuesto.

                  Comentario por Mendigo — 5 febrero 2012 @ 10:22 | Responder

              • las intuiciones, cuando son inteligentes, señalan algo que merece la pena valorar, y esta tuya es una de esas.
                lo que pasa es que hay que definir con cuidado de qué hablamos. Mexplico (lo intentaré):
                ¿Qué quiere decir “vale más” la madera de castaño que la de pino? (a) ¿que en todo caso prefiero la primera? (b) ¿o que, para hacer lo que tengo que hacer necesito 20 T. de la primera y 1 T. de la segunda? (c) ¿que la de castaño es más dura, más bonita, más aromática…. que la de pino? ¿se te ocurre otro ejemplo de “mayor valor”?
                Por otro lado la madera, en el árbol, no vale para nada. Al menos para mi, para tí o para cualquier otro ser humano. Y lo que valga para una termita es absolutamente indiferente para cualquier concepto de “valor económico” que quieras usar.
                El asunto de la tasa natural de reposición, de la abundancia, de la calidad, de los recursos naturales, SI tiene su influencia en la economía, y esa influencia es EXCLUSIVAMENTE en lo que afecta a la mayor o menor productividad del trabajo implicado: si hay más atunes y más gordos, poner un kilo de atún en mi cazuela exigirá menos tiempo de trabajo social.

                Todo eso se refiere al “valor”, a la utilidad, para el demandante de madera. Ahora viene un punto crucial, al que no se presta mucha atención: para el capitalista “productor” de madera la utilidad de la T. de madera es la misma sea de castaño o de pino, y es mas, es la misma que la de cualquier otra mercancía producida por el mismo o distinto capitalista: sólo vale para ser vendida y obtener dinero a cambio. Un capitalista maderero no estará más feliz que otro por tener más madera en su almacén; de hecho es probable que eso le haga mas desgraciado.

                En todos los casos, seguimos tu supuesto, y cada T. de madera de castaño o de pino cuesta el mismo tiempo de trabajo social.
                En ese caso, la de pino “vale” lo mismo que la de castaño: el total de tiempo de trabajo necesario.
                Pero:
                a) Todos prefieren castaño: aquí entra la oferta-demanda, y sube su precio. UNA SUBIDA DE PRECIO EQUIVALE INSTANTANEAMENTE A UNA DISMINUCIÓN RELATIVA DEL PRECIO DE TODAS LAS DEMÁS MERCANCIAS. Este es el quiz de la cuestión: según las teorías subjetivas al uso, un aumento de la demanda de una mercancía que sube su precio (por encima de su valor trabajo, aunque esto no lo consideran) no supone una merma en ningún otro sitio, sino un aumento neto de la cantidad total de valor en la economía (no será igual a total de ventas x incremento de precio, porque hay que corregir en parte por el efecto inflacionista, pero sí habrá un incremento neto). Las teorías objetivas del valor se basan en que eso es imposible (y por lo tanto, y en contra de lo que se suele creer, las burbujas especulativas sí tienen víctimas incluso antes de pincharse).
                En definitiva, y según karlitos, el T. de castaño “aumenta” su valor porque absorbe valor de todas las otras producciones.
                Por su parte, como nadie quiere pino, le ocurrirá lo opuesto y su precio irá a 0 (directamente no se venderá). En igualdad de todo lo demás, esto hará que todo el valor del pinto (el tiempo que llevó) “se acumule” (en forma de mayor precio) en el castaño.

                b) Un proceso y un resultado final similar al punto anterior, pero sin llevar a 0 las ventas de pino, y sin aumentar “tanto” las ventas de castaño.

                c) Esto, en cuanto al valor, sólo puede tener influencia a través del aumento o disminución de demanda relativa, por los mismos caminos de lo expuesto arriba.

                Así, en cuatro brochazos gordos, es la historia de las teorías OBJETIVAS del valor. Seguro que no bastará para convencerte pero ¿sirve al menos para que intuyas o entreveas cual es la problemática de las teorías subjetivas?

                Comentario por escaiguolquer — 3 febrero 2012 @ 12:59 | Responder

                • Ajam!

                  Me alegro de haber dejado estos comentarios para cuando tuviera tiempo. Quería entenderte cabalmente.

                  Dos partes:
                  En el ejemplo de la madera, el pino vale menos no por una elección del mercado, sino porque su madera es menos resistente, más propensa al ataque de plagas y, por lo tanto, menos apropiada para el uso en estructuras o ebanistería. La madera de castaño es de más calidad. Por otra parte, la madera de castaño es más escasa, por la escasez relativa de la propia planta frente al pino y por la lentitud con la que se desarrolla (que de alguna forma condiciona las propiedades de las que hablaba al principio).

                  Por supuesto que existe valor en un árbol antes de ser cortado, y más en un castaño que en un pino, por todo lo anterior (y una cosa más, por la pérdida de oportunidad…si lo cortas ya no puedes recoger las castañas). Lo que pasa es que ese árbol, antes de ser cortado, no ha actualizado su valor comercial. Pero lo tiene. De todas formas, una vez cortado, sigue siendo igual de inútil (a nadie le sirve de nada un tronco de varias toneladas en mitad del campo, tampoco tablones en un almacén e incluso el mueble terminado en una tienda). Poco a poco, con el trabajo, se le irá añadiendo más valor hasta llegar al producto acabado, que tiene UTILIDAD. Pero no confundamos esto con valor, pues valor la ha tenido la madera todo el tiempo, pues era su capacidad (potencial, mientras se trabajaba) de producir utilidad. Al valor de la materia en sí, se le fue añadiendo el del trabajo, hasta conformar el mueble.

                  Sin embargo, el árbol creció durante años, décadas, sin el concurso (no necesariamente) de esfuerzo humano. Ese “trabajo” de la tierra también tiene valor (y tanto, porque es el sostén de todo el proceso productivo, no existe economía sin la base material, en el limbo). No podemos darlo por hecho, en tanto en cuanto no es infinito ni ilimitado, y de hecho conocemos las consecuencias cuando escasea. Por eso es valioso.

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                  Y ahora, una cosa que has dicho y que me ha llamado poderosamente la atención:

                  “según las teorías subjetivas al uso, un aumento de la demanda de una mercancía que sube su precio … no supone una merma en ningún otro sitio, sino un aumento neto de la cantidad total de valor en la economía … Las teorías objetivas del valor se basan en que eso es imposible (y por lo tanto, y en contra de lo que se suele creer, las burbujas especulativas sí tienen víctimas incluso antes de pincharse).

                  Nunca lo había visto así, no al menos de una forma tan clara. La relación con el ladrillo es obvia, y hasta ahora había dado por hecho que el pinchazo de la burbuja era una pérdida de valor (que tiene que ser cubierta con la expansión monetaria). Pero esto es absurdo, pues el valor de una vivienda, independientemente de cómo la valore el mercado, es el mismo. ¿O no?

                  No sé si la respuesta correcta es, porque este coste se desvíe a otras producciones. No acabo de formarme una opinión clara, pero intuyo que me he topado con un nudo (no sé si el de Gorgias, y no creo que se resuelva a mandobles).

                  ¿Cuando algo se devalúa monetariamente pierde valor? Valor de uso no, porque el artículo permanece inalterado. Valor comercial, evidentemente sí y, sin embargo, las cantidades de trabajo y materiales empleadas en su construcción no han variado.

                  Sigo pensando en voz alta. Por otra parte, algo puede haber tenido un montón de horas de trabajo y un montón de materias primas en su construcción, y ser perfectamente inútil (y, por lo tanto, sin valor). Por ejemplo, un coche que salga de la cadena de producción con el motor inservible.

                  Ese valor se lo asigna el mercado, por ejemplo, una antigüedad que haya perdido su utilidad y ahora ya nadie quiera, a pesar de haber sido una pieza valiosa en su momento.

                  Pero el mercado no asigna sólo valor por su utilidad, sino también valor financiero o especulativo (la vivienda sigue siendo igual de útil que hace un año, pero las perspectivas de ganar dinero con ella han bajado). Pero esto sería un beneficio de capital, que no es más que la acumulación del valor de trabajo y de materia.

                  Mi madriña, qué lío. Creo que la respuesta sería que este sistema da corporeidad a los fantasmas. Es decir, crea dinero especulativo, igualándolo con el que representa el trabajo o los materiales. Como el dinero no es más que un convencionalismo, aceptarlo significa darle a este fantasma carnet de identidad. Si todos creemos que existe y tiene valor, existe. En otro sistema no existiría.

                  Buf! Curioso tema, creo que tendría que estudiar mucho más sobre él, para aclarar un poco las ideas, empezando por definir los conceptos, especialmente los de valor y precio.

                  Muchas gracias por tu comentario. De verdad que, incluso en la divergencia, aprendo mucho.

                  Comentario por Mendigo — 5 febrero 2012 @ 11:07 | Responder

                  • lo prometido es deuda, y aquí estoy, aunque sin mucho tiempo

                    claro que el asunto es un lío ¿qué te habías creido? 😉
                    primero, el árbol (un buen ejemplo): date cuenta de que el valor del que hablas es la “utilidad” de la madera, que es función de su dureza. Pero despues hablas de la “escasez” para explicar el precio del castaño. Nos han acostumbrado a pensar en esos términos, pero no son correctos. Un experimento mental: imagina que hubiera más castaños de los que serían necesarios para abastecernos de madera. Aún así, la madera de castaño convenientemente cortada, tratada y situada en su punto de utilización tendría un valor, un precio (no una “utilidad”) y, evidentemente, no se deberá a su escasez o a su “coste de oportunidad”. Pero es que incluso los árboles, el bosque, tendrían un valor, un precio, y se venderían, al menos los más accesibles y productivos, los que presentaran mayor productividad del trabajo invertido en aprovechar esa madera. La “escasez” sólo supone que la explotación del recurso obtiene menos rendimiento del que la sociedad necesita/demanda, por lo que al final se dedica un trabajo social grande para un resultado final pequeño: al final un gran tiempo de trabajo socialmente necesario por unidad producida: ¡el precio es el valor trabajo despues de todo!

                    Y lo del precio, el valor (trabajo) de cambio y el valor de uso (utilidad): para poder unirlo todo hay que tener en cuenta el dinero, y si lo hacemos desde un punto de vista marxista, el dinero es la necesaria forma externa y “palpable” que adquiere el valor (trabajo). Esto ayuda enormemente a analizarlo: el precio de un piso es la cantidad de dinero (=valor) que se puede obtener por su venta. Será mayor, menor, el que sea, pero si se vende el piso, y se aceptan a cambio unos “papelitos”, dinero, es porque con ese dinero se espera obtener a cambio otros objetos valiosos. Vale, pues cuando crece el precio de los pisos, los que tienen pisos se frotan las manos, pero su mayor riqueza, que cae del cielo, tiene contrapartida, claro que sí: Él tiene más dinero, es decir, más poder sobre más riquezas del resto de la sociedad. A la larga y en condiciones normales esto suele resolverse en una mayor inflación, que quiere decir un inferior valor del dinero o visto de otra forma, que esos pisos valen más simplemente porque todo lo demás vale menos. ¡No podía ser de otra forma! ¿o es que de verdad nos habíamos creido que se podía crear riqueza de la nada, que podía caer del cielo?

                    brazos

                    Comentario por escaiguolquer — 12 febrero 2012 @ 0:34 | Responder

  5. En cuanto a los prejuicios sobre judíos:
    1. Efectivamente, karlitos y yo creemos que el hombre es la medida de todas las cosas. (Los derechos de los animales son como el color de los logaritmos.)
    2. No entro en lo de la dualidad bien-mal, porque demuestra que no has entendido en absoluto que significa para Marx la categoría científica “clase social”, y para discutir hay que hacerlo sobre una base común (la lucha de clases de la que hablas como “bien y mal” no tiene NADA que ver con la de karlitos)
    3. cuando dices lucha por encima de la colaboración supongo que te refieres entre clases sociales. Todo el socialismo científico se basa en una cuidadosa demostración de que las clases tienen intereses siempre contrapuestos que les impiden colaborar, y les imponen la lucha. Puedes discutir el enfoque, los argumentos, las conclusiones… Lo que no puedes es quitártelo de enmedio cómodamente de un plumazo limitándote a decir que esto “es de influencia bíblica”.
    4. La eterna discusión y escisión entre marxistas tiene raices, métodos y consecuencias muchas veces lamentables; y otras veces, lamentablemente, no se quedan en discusiones y escisiones, sino que van a más, y a peor. Pero en el fondo, a mí, más que a cabalistas o estudiosos de la torá, lo que me parece es que distingue a verdaderos demócratas y gente interesada en conocer el mundo que le rodea y cómo mejorarlo. Eso sí, si uno no tiene ni idea de lo que están discutiendo y sólo les ve, y no se interesa por enterarse, puede criticarles y pensar lo que le de la gana: Mingote escribió un librito sobre el mus donde decía que uno que se puso a mirar una partida de mus sin saber del juego terminó concluyendo que no tenía ningún sentido y que simplemente aquellos cuatro tíos estaban locos. La ignorancia es muy osada.

    En cuanto a los prejuicios sobre alemanes:
    1. La soberbia que “nos entra” a los marxistas yo la achaco, más que a nuestro alemanismo, a que nos encontramos con unas herramientas de análisis que nos permiten dar explicaciones a la realidad donde encontramos que otros solo dicen sandeces que se contradicen con los hechos, cuando no con las demás sandeces que dicen. En mi caso, además, he de reconocer que creo que ya venía bastante soberbio de fábrica, pero intento contenerme.

    En definitiva, cada uno es muy libre de pensar como le de la gana, incluso de tener pensamiento líquido (aquí hay una propuesta) pero lo que no se puede hacer es discutir una teoría científica sin conocerla. Me autocorrijo: se puede hacer, pero es una estupidez.
    Groucho es un cachondo y me encanta, pero si queremos saber cómo es el mundo y cual es la mejor estrategia para mejorarlo, me fío más de un tio coñazo y a veces antipático como karlitos.

    abrazos y buen rollo pa tos

    Comentario por escaiguolquer — 3 febrero 2012 @ 12:17 | Responder

    • Jejejejeje

      Me encanta que os despellejéis. Además, con tanta clase y salero, es un placer leeros.

      Nada, nada, no quería molestar, a ver si hay respuesta y esto se anima…

      Comentario por Mendigo — 5 febrero 2012 @ 11:46 | Responder

  6. Ottias, qué sesudos os ponéis con las sutiles distinciones entre mano de obra y materiales🙂
    Os saludo, soy nuevo por aquí, y la entrada me ha encantado.
    Con tu permiso, mendigo, pongo un vínculo a este blog en el mío.
    A seguir así.

    Comentario por Jma — 5 febrero 2012 @ 1:02 | Responder

    • Es que no veas, aquí hilan fino. Jejejejeje

      Tengo la suerte, la enorme suerte de que se pasen por este chiringo gente muy leída, de cuyo conocimiento me aprovecho.

      Como me pienso aprovechar del tuyo… Así que eres de caminos… He echado una ojeada a tu página y tratas de lo divino y lo humano. Así era la mía, o pretendía serlo, antes de que se nos viniera encima la crisis y nos forzara a hablar, a cara perro, de economía y derechos (pérdida de ellos).

      A ver si me queda un huequecito de tiempo y te leo con más detenimiento.

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 5 febrero 2012 @ 9:59 | Responder

  7. Sí, maldita crisis, nos ha hecho adictos a la prensa sepia. Menos mal que existen ATTAC el Pijus y gente como tú para contrarrestar el mainstream.
    Mi blog es un cajón de sastre, de hecho dudé si abrir n blogs, tantos como temas tratados, pero lo descarté porque el sistema de etiquetas funciona bastante bien. Si se filtra por “fábulas” se muestran mis idas de olla, luego “ciencia”, “economía”, etc.

    ¿Me harías un favor?, si en algún momento le llegas a echar un vistazo a la entrada
    http://caleidoscopiojuanmurillo.blogspot.com/2011/12/que-es-el-dinero.html
    y detectas algún error de concepto te agradecería mucho que me lo dijeras, (como viste, no soy economista)
    Un saludo, y gracias por todo el esfuerzo que te supone el blog, excelente.

    Comentario por Juan Murillo — 5 febrero 2012 @ 12:36 | Responder

    • Me paso sin falta, ya le había echado un vistazo, pero…yo no soy quién para corregirte. Somos del mismo palo, yo soy perito industrial. Vamos, que de economía, tanto o menos que tú. De todas formas, he hablado con gente que ha hecho empresariales o económicas y tampoco te creas que se enteran de qué va la historia.

      Concretamente, usaba la pregunta de los diferencias entre los distintos agregados monetarios (M1, M2…) y la respuesta que obtenía (excepto de un chaval al que realmente respeto por su inteligencia, a pesar de ser bastante conservador) era indefectiblemente un encogimiento de hombros.

      Les enseñan a servir al sistema, no a entender el sistema.

      Pero vamos, que me paso y te comento, así podemos aprender juntos (que es de lo que se trata, ni yo mismo me reconozco, de todo lo que he aprendido estos últimos años de macroeconomía).

      Un saludo, Juan!

      Comentario por Mendigo — 7 febrero 2012 @ 18:29 | Responder

      • Totalmente convencido de que eras economista… y “sólo” eres ingeniero autodidacta como yo, ja ja, es broma, por supuesto. En realidad tendrías que dar clases, por la capacidad de síntesis y de comunicación, lo digo en serio.

        ¡Un saludo!

        PD: muy buena también la entrada de escaiguolquer http://escaiguolquer.blogspot.com/2011/12/que-es-el-dinero.html
        parece mentira, una pregunta tan básica… y con tantos matices.

        Comentario por Jma — 8 febrero 2012 @ 23:08 | Responder

  8. Buenas tardes Mendigo, hace poco que leo tu blog y me ha gustado mucho tu post resumen de noviembre, Teoría General de la Crisis. Llevo semanas intentando tener una visión global de lo que está sucediendo y me ha costado bastante poder ver el “bosque entero”, como tú dices.
    Primero porqué mis conocimientos sobre economía eran nulos, cosa que estoy remediando a marchas forzadas, segundo porqué no es fácil dar con gente que escriba sobre economía y se le entienda y tercero porqué la gran mayoría de los enfoques sobre el tema no són todo lo honestos que deberían.

    Con tu permiso lo copio y pego en mi blog citándote como fuente naturalmente y animándote en esta labor divulgativa.
    Saludos!

    Comentario por Wolbachia — 5 febrero 2012 @ 17:25 | Responder

    • Yo, todo ufano que me digas eso. Si consigo que la gente se entere un poquito más, yo satisfecho. Tenemos que aprender entre todos, y a marchas forzadas. El primer paso de responder al sistema es conocerlo. Yo me comprometo a aportar algunos datos, muchos enlaces, y un espacio para que podamos debatir y aprender unos de otros.

      Porque como le comentaba a Juan, yo de economía no sé más que cualquier hijo de vecino. No tengo formación económica sino técnica. De todas formas, no es tan complejo como lo pintan, al menos los rudimentos necesarios para ser capaz de descubrir el FRAUDE, como decía Valle, que están cometiendo a toda la sociedad.

      Nos están robando, no es inmediato darse cuenta de que nos están metiendo la mano en el bolsillo, pero tampoco difícil.

      Un saludo y bienvenido!!!

      Comentario por Mendigo — 7 febrero 2012 @ 18:34 | Responder

  9. […] era una entrada obligada, después de prometer que me comería mis zapatillas si esta crisis no concluía con una progresión de las rentas del capital sobre las del trabajo y, por consiguiente, un aumento […]

    Pingback por PIB y Gini « La mirada del mendigo — 7 febrero 2012 @ 13:42 | Responder


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