La mirada del mendigo

1 febrero 2012

Orden

Filed under: política — Mendigo @ 8:17

niña baterías

El orden mundial está construido para el interés del capital. El tercer mundo tiene la función de proveer de materiales a precios baratos la maquinaria del sistema. El segundo mundo, aporta el trabajo. Y el primer mundo cierra el ciclo, especializándose en el consumo y la deuda.

Este orden mundial se reproduce dentro de los mismos Estados, en las regiones y países que los componen, y reduciendo la escala hasta el mismo individuo.

Luego está el cuarto mundo, aquel que no tiene utilidad ninguna para el sistema, no posee nada, pues el capital ya se lo ha arrebatado todo (tierras de cultivo en Tanzania, pesquerías en Somalia, minería en Perú). No es necesaria su fuerza de trabajo en un sistema productivo cada vez más tecnificado, y no tiene valor tampoco como consumidor. Es el cuarto mundo, un cuarto mundo que no cabe dentro de los planes del sistema y es arrinconado a sobrevivir entre sus grietas, a buscar la comida en contenedores y algo de valor en los basureros.

Este cuarto mundo, podríamos decir claramente, esta Humanidad sobrante, es un pueblo maldito de todos los colores: del campesino congoleño que huye para salvar su vida perdiendo sus tierras y quedando desvalido a las inclemencias de la vida, al obrero estonio que encadena meses y meses de desempleo hasta acabar durmiendo en la calle.

Lo más terrible es que el resto de la Humanidad ve como algo natural que esto ocurra. En el reinado de Molloch, sólo los que sirvan a su infernal culto, los ungidos por sus sacerdotes como aptos para el sistema (contrato de duración limitada y revocable), merecen vivir. Sólo los que aporten riquezas al gran ídolo, los que quepan en su modelo de mundo, tienen derecho a recibir sustento. El sentido de la vida humana es mover la muela que lo aplasta.

El hombre no tiene derecho a la existencia por ser hombre, sino por ser sujeto económico, por ser útil al sistema. Pero la evolución tecnológica no se detiene y, a pesar de la devaluación creciente de una mano de obra cada vez más numerosa, las máquinas desempeñan y desplazan su fuerza de trabajo, convierten en inservible la mercancía con la que el hombre acude al mercado. La Humanidad, en vez de aprovecharse del progreso para poder liberarse de la maldición bíblica del trabajo, es amenazada por el fruto de su ingenio que, apropiado por el capital, convierte cada día en inútiles muchos brazos.

En un mundo en que no se consiente pedir al rico la justificación de su riqueza, bucle cerrado sobre sí mismo que explica su posición y que es transmitido durante generaciones como linajes de poder económico y político. En este orden mundial que no cuestiona el derecho del capital a poseerlo todo, sí que se exige a cada ser humano que justifique su derecho a existir sirviendo a la infernal máquina. Los discapacitados para la actividad económica, los inútiles para el sistema, son apartados, abandonados, dejados atrás por un ejército en continuo y arrollador avance, con la misma ferocidad que los espartanos despeñaban a los niños incapaces para el combate.

Tal como los ciudadanos de Esparta habían sido educados para considerar natural este atroz infanticidio, nuestro sentido moral ha sido cauterizado por el sistema para aceptar que sólo los que sirvan de alguna forma al sistema merecen sobrevivir. Se culpabiliza e incluso criminaliza al que queda fuera de la silla, silenciando de manera perversa que en este juego maquiavélico hay menos sillas que jugadores, y que cada vez que para la música, una nueva silla se retira.

Y la próxima crisis, el próximo ciclo, la siguiente tirada del sistema, cuando la música se detenga, puede que seas tú el que te quedes de pie.

20 comentarios »

  1. Dacca, Bangladesh

    La niña de la cabecera, trabaja machacando pilas viejas para extraer el cátodo de carbono. Sí, esas mismas pilas en las que está escrito que no deben ser perforadas, por tu seguridad. Después de extraída y lavada, esa varilla de carbono puede ser reutilizada.

    Hajira, tal es el nombre de la niña, también tiene que justificar su utilidad al sistema para poder comer. Su vida, su salud vale lo que una pila usada.

    Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 8:29 | Responder

  2. A veces me imagino qué pensaría un extraterrestre que viniera con su platillito volante a nuestro planeta. Se quedaría horrorizado de nuestra ferocidad y estupidez.

    Existen recursos, existe tecnología para que todos llevásemos una vida satisfactoria, dedicando al trabajo parte del día, y a aprender, amar y divertirnos, es decir, a ser hombres y mujeres libres, el resto del tiempo. Y, sin embargo, estamos haciendo de la tierra un infierno, con cada vez menor capacidad de sostener una población creciente. Quien tiene trabajo, se revienta en él echándole horas, incluso en nuestras opulentas ciudades echamos la vida por el retrete por hacernos útiles a Molloch. Y quien no lo tiene, es poco a poco relegado al borde de la sociedad, sostenido primero por la caridad estatal y luego por la familiar. Y cuando estos lazos se rompen, arrojado a la escombrera. Unos que darían la vida por trabajar, otros que la dan trabajando.

    Conducimos al mundo al colapso energético, ambiental, sólo para proporcionarle mayores beneficios a una minoría, sin que este consumo depredador nos reporte mayor felicidad y sí un inmenso vacío.

    En vez de regir el mundo para la satisfacción de las necesidades de todas las mujeres, de todos los hombres que vivimos en este planeta, este CRIMINAL orden mundial basado en el robo, en la apropiación de recursos y esfuerzos, que no duda en emplear el crimen para tal pillaje, tiene su fin en acumular cada vez más riqueza en un número decreciente de manos. El planeta no gira para que podamos vivir mejor, todo está ordenado para quien tenga, tenga más. Cada vuelta que da el planeta, es un nuevo ciclo económico que conduce la riqueza del pobre al rico. Estos flujos de riqueza ocurren a escala local, nacional y global, exacerbando las diferencias en vez de reducirlas y sirviendo de justificación en sí misma para el siguiente ciclo de explotación.

    Si el amigo extraterrestre preguntase al jornalero de alguna hacienda donde aterrizara su platillo ¿Y por qué trabajas tan duro? Porque así lo pide el patrón. ¿Y por qué trabajas para otro? Porque todo esto es suyo. ¿Y por qué es suyo? Porque es rico. ¿y por qué es rico? Porque todo esto es suyo, y debemos trabajar para él.

    Dicho esto, el amigo verde con tentáculos decidiría irse a otro sistema planetario porque está claro que en el Sistema Solar están todos gilipollas perdidos.

    Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 8:59 | Responder

    • Ya ha habido uno: el Principito. Y tendría que darse otro paseo por nuestro mundo, para asombrarse un poco más.

      “Existen recursos, existe tecnología para que todos llevásemos una vida satisfactoria, dedicando al trabajo parte del día, y a aprender, amar y divertirnos, es decir, a ser hombres y mujeres libres, el resto del tiempo”.

      Chapeau.

      Como dice un rapero llamado Nach:” “Practico la alegría y no es un capricho cualquiera, un día descubrí que cuanto mas la gastas más te queda”.

      http://es.wikiquote.org/wiki/Nach

      Y yo añado: ” La felicidad es una enfermedad particular, cuanto más se contagia, más te alegra”.

      Yo no concibo otro mundo ideal, la verdad; ya lo decía Platón:”Buscando el bien común, hallarás el tuyo propio”.

      Un saludo!

      Comentario por V — 1 febrero 2012 @ 13:05 | Responder

      • Excepto por la referencia al concepto que del bien común tenía el amigo Plato, y su relación con el ciudadano, de acuerdo.

        Incluso con el rapero ¿he dicho yo eso? Mira que me gusta su estética urbana y, generalmente su rollo (le molaba a varios colegas) pero, hablando estrictamente de música…no lo soporto.

        Un abrazo, tronk!

        Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 15:56 | Responder

        • ¿ Qué te sucede con la frase platónica( o platoniana? xD)? El amiguete tampoco es santo de mi devoción, básicamente porque fue el precursor del dogma cristiano; pero su frase me parece muy acertada.

          Con el rap sucede como con todo lo que tenga algo que ver con la estética, que depende, en gran medida, del receptor. ” La belleza está en los ojos del que mira”, que se dice. A mí me gusta, personalmente, porque busco en la música, sobre todo, letras ingeniosas. Y eso, en una época en la que brilla por su ausencia la agudeza, te lo da el buen rap. He de admitir que, al principio, yo también recelaba de este género… Musicalmente no es muy agradable, pero bueno, lo dicho, depende mucho de la actitud del oyente. Eso sí, no te cierres puertas tío, yo creo que ya lo he aprendido: La excelencia no entiende de estilos.

          Un abrazo!

          Comentario por V — 3 febrero 2012 @ 1:06 | Responder

          • NO exactamente con esa sentencia, sino con la concepción que tenía Platón de que debía anteponerse el interés común al bienestar del individuo. Esto, que puede valer para una colmena, no es tolerable en una sociedad humana. Si bien se debe buscar el bien común, no puede llegarse mermando los derechos del individuo. Porque las abejas o cualquier otro animal no tienen valor como individuo, sino como conjunto (ecosistema), los humanos sí.

            No, si no cierro puertas. Pero es que musicalmente es más, y más, y más de lo mismo. Siempre lo mismo. No aporta nada. ¿Letras ingeniosas? Sí, sin duda, no lo niego. Si ya te digo que me gusta su rollo, pero…es siempre más de lo mismo. Y muy simplón. Eso, musicalmente es nulo.

            Mírate lo de los feeds, que es importante para recabar visitas (si no, no me voy a enterar cuando publiques!).

            Apertas, compañero!

            Comentario por Mendigo — 3 febrero 2012 @ 9:46 | Responder

  3. Supongo que es por eso que no se intenta cumplir los principios formulados por Nash (que, resumiendo, vienen a decir que se obtiene más beneficio individual colaborando para obtener todos unos beneficios buenos que haciéndonos la puñeta peleándonos por unos posibles beneficios muy grandes). Estamos en un planeta con un número limitado de recursos, y se está llegando rápidamente a ese límite. ¿Qué pasará entonces? Que todo se irá al garete, que probablemente volveremos a un estilo de vida poco mejor (si lo es) que en la edad media, y que sólo los pocos que actualmente se están preocupando de amasar dinero y poder (a base de pisar a los demás) podrán seguir manteniendo un alto tren de vida… al menos durante un tiempo.

    No se puede seguir aumentando el nivel de vida de la sociedad en su conjunto debido al límite de recursos, así que mejor nos aseguramos de que seamos Nosotros (y por nosotros me refiero a los grandes banqueros, por ejemplo) los que nos aseguremos de poder seguir viviendo a todo tren durante mucho tiempo, bajando para ello el nivel económico, y por lo tanto los recursos disponibles, de la gente de “a pié”.

    … claro que eso es la teoría, y siempre contando con que la cosa no estalle y la gente vaya a por ellos, como ya ha pasado en varios sitios.

    Comentario por marcostonhin — 1 febrero 2012 @ 12:53 | Responder

    • Te olvidas decir que va a ver hondonadas de hostias por esos últimos recursos, al menos los clave. El otro día leí lo que quedaba para que se agotaran las minas de oro. 40 años. Telita, la que se puede desatar. Nada más la India es un consumidor brutal de oro para joyería, necesita todos los años un montón de toneladas. Se va a armar la de San Quintín, por esas últimas onzas…

      Siempre se podrán abrir minas con menor tenor, pero a costa de aumentar la energía y los resíduos, ya que habrá que mover aún superiores cantidades de tierra para encontrar la misma cantidad de mineral.

      Lo de los banqueros (y políticos) con los recursos naturales es lo mismo que con el ladrillo: yo me forro ahora, y el que venga detrás, que arree. De hecho, esta frase es el lema de nuestro tiempo. Para qué voy a plantar un carballo o un olivo, si yo no voy a llegar a verlo adulto? Planto eucaliptos o pinos y to’palante! Pero si nuestros padres, abuelos y demás, hubieran pensado igual, ahora no tendríamos ni una puta mierda. Ni derechos, ni una tierra que disfrutar, ni una mierda.

      A mí me gustaría irme a la tumba satisfecho de haber contribuido a tejar detrás de mí algo mejor que lo que me encontré. Sería un mínimo consuelo a la inetabilidad de la muerte.

      Puto cortoplacismo…

      Comentario por Mendigo — 1 febrero 2012 @ 16:10 | Responder

  4. En verdad que es un análisis muy atinado. Nunca me había imaginado eso de que existe un “sobrante humano” hasta que lo leí a un colega español que lleva varios años en paro: “no producimos, tampoco consumimos, no tenemos valor para el sistema” decía. Me parece, si la memoria no me falla, que el término fue acuñado por algún economista Ibérico.

    ¿Cuánto más podrá sostenerse una sociedad como esta? ¿Se equivocó Marx, acaso la nueva clase revolucionaria no será de obreros asalariados sino de desempleados, los que realmente no tienen nada que perder? ¿se revertirá esta tendencia cuando el petróleo se agote y la mano de obra se encarezca de nuevo?

    Sólo los miopes no ven que el mundo se abre a una época de crisis y cambios profundos. Quizá de todo este mierdero vaya a surgir algo nuevo, quizá sea una vez más la oportunidad para encauzar el rumbo de nuestra irracionalidad.

    Comentario por cami — 2 febrero 2012 @ 2:29 | Responder

    • En verdad, en el marxismo, la masa de lumpenproletariado no tendría papel en la revolución (pues no estaba organizada ni tenía papel productivo que le diera poder). De hecho, según Marx, Rusia estaba aún en una etapa temprana de la evolución histórica (feudalismo) y serían otros países en los que primero triunfaría la revolución.😛

      No lo sé. En parte tiene su lógica: los desempleados de larga duración no tiene ninguna fuerza, ni como trabajadores (no pueden hacer huelga) ni como consumidores. Por la vía violenta ya te puedes olvidar, el Estado tiene medios militares para hacer frente a millones con un puñado de perros bien armados.

      Los trabajadores, aterrorizados, rezan lo de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Y los que, como dices, no tienen nada que perder, no tienen lazos de solidaridad (no están codo con codo en el trabajo). Están dispersos y viven en un caldo artificial creado por el capitalismo, que anestesia cualquier espíritu de revuelta (mira en EEUU, por ejemplo, salvo una pequeñísima minoría de los de Occupy WS, que además son gente de las clases medias…).

      En resumen, no tengo ni idea de cómo vamos a salir de esta, ni de qué clase será protagonista.

      Comentario por Mendigo — 3 febrero 2012 @ 10:36 | Responder

  5. muy atinado, como siempre.
    Al hilo de lo que comenta cami (#4) el simil del juego de las sillas es muy pertinente, cuando vuelven (en realidad nunca lo habían dejado) al asunto de combatir el desempleo con más (¿mejor?) formación: si no hay vacantes de ingenieros, no sirve de nada que los electricistas en paro estudien más. Bueno, por supuesto, sirve para poner la música en marcha otra vez, un ratito, y que mientras suene y todos demos vueltas alrededor de las sillas (lease duración de los estudios de “reciclaje” del electricista) no se note que cada vez hay menos sillas.

    Por lo menos, no consintamos que nos tomen el pelo!
    Por cierto: utilizo la primera persona porque todos los obreros pertenecemos a la clase obrera. Obreros somos los que dependemos del trabajo para sobrevivir, estemos en activo o en paro, en la infancia o en la jubilación, nos demos cuenta de esto o nos creamos que somos “ciudadanos”.

    brazos

    Comentario por escaiguolquer — 2 febrero 2012 @ 9:07 | Responder

    • Totalmente de acuerdo. Pero, además, sirve para culpabilizar de la situación al trabajador. No tienes empleo porque no te formas, porque no tienes tal título (el cual te lo expenden a buen precio, si te fijas en la última EPA, el único sector que crea empleo es la docencia, lo de dar cursos se está convirtiendo en un chollo).

      Pero si hay un número limitado de puestos, podrá haber rotación en los puestos, pero el número de los que se quedan fuera permanece constante.

      Esto es como la puta fábula del queso. Eres pobre por tu culpa, porque no eres un quejica, porque no sabes adaptarte, porque no tienes lo que requiere el mercado…

      No, me cago en Dios, no. Hay parados por la diferencia que existe entre la población activa y los puestos de trabajo. NO HAY UN PROBLEMA DE ASIGNACIÓN EN EL MERCADO LABORAL, LO QUE HAY SON POCOS PUESTOS DE TRABAJO. Y mientras no se reactive la actividad económica, seguirá creciendo el paro. Estudiar veinte masters o entregar mil currículums puede ser una alternativa individual, para ganar un puesto de trabajo desplazando a otro que sólo tiene 19 másters y entre 900 curriculums al día. Pero a nivel global, como es obvio, no es ninguna solución, el número de parados es el mismo. Vale, ande yo caliente…pero es que así, nos vamos a congelar todos.

      ¿Por qué hay cada vez más paro? ¿Porque cada vez el mercado laboral es más rígido? ¿Porque cada vez estamos peor formados? ¡No! Hostia puta ¡No! Porque estamos en un credit crunch de proporciones apocalípticas, porque existe una depresión en el mercado interior y, cada vez más, en las exportaciones. Porque cada vez hay menos dinero en la economía real después de la masiva pérdida de valor que se ha producido en la ruptura de la burbuja, porque la gente cada vez tiene menos dinero por la bajada relativa de los sueldos en función a la productividad, porque ha llegado a su límite de endeudamiento, que era lo que disimulaba esta pérdida de poder adquisitivo, y porque, finalmente, las inyecciones de dinero para paliar esta escasez, se quedan exclusivamente en el sector financiero.

      El puto problema del paro no es cuestión de reformas laborales, que sólo son una transferencia de renta de los trabajadores a los empresarios (que tendrán que pagar menores indemnizaciones por despido improcedente, el cual es parte de las rentas del trabajo). El puto problema es que no hay pasta, no hay demanda, y no hay actividad económica. Y, así, cada vez sobran más trabajadores, creando un círculo vicioso.

      Efectivamente, reducir las rentas del trabajo (directo o indirecto, como las pensiones o la indemnización por despido) puede hacer que el número de trabajadores crezca, porque sale más barato el kilo de trabajador (bajando la productividad al reducir la inversión). ¡¡¡¡Pero la masa salarial permanece constante!!!! Lo único, que se la tienen que distribuir entre más trabajadores que cobran menos pero trabajan lo mismo, para beneficio del empleador. Para eso, es mucho mejor reducir la jornada laboral. Al menos, distribuimos la misma masa salarial entre más trabajadores, y la diferencia no se la lleva el empresario, como en el caso anterior. Al menos el trabajador obtiene el beneficio de trabajar menos horas, con lo que, de paso, estimulamos la economía del ocio y mejoramos la sociedad al aumentar el tiempo que tiene el trabajador de estar con su familia y amigos.

      Comentario por Mendigo — 3 febrero 2012 @ 10:49 | Responder

  6. En el siglo pasado, vimos peliculas futuristas en las cuales veiamos el caos y un mundo deteriorado y acabado, todo debido a la avaricia del hombre, con una ambición desmedida, sin perjuicios de ningún tipo llegando a utilizar el poder exclusivamente para su locura y maldad, creyendose dioses dispuestos a toda costa a conseguir todo el poder del mundo sin compasión.¿estamos llegando a este extremo?, deseo pensar que el mal no podra vencer jamas, que la logica y coherencia llegue a un punto que cambie esta politica, para el bien de todos incluso de estos que se creen dioses.

    Comentario por leonor — 2 febrero 2012 @ 23:21 | Responder

    • El mal no existe, es sólo un concepto. Y la verdad, después de echar un vistazo a la historia, tampoco creo que estemos peor que nunca, más bien al contrario. Toda la Historia es un relato de opresión y explotación. Vamos mejorando, lo que pasa es que lo hacemos demasiado lento para el gusto de algunos. Y para avanzar, tenemos que enfrentarnos a los que quieren dejar todo como está, porque la situación les beneficia.

      Y ni siquiera creo que sea nueva la amenaza sobre el medio natural. Otras civilizaciones han caído por la excesiva presión sobre sus recursos naturales. Lo que pasa es que cada vez más está presión es global y profunda.

      Comentario por Mendigo — 3 febrero 2012 @ 10:58 | Responder

  7. A pesar de que me llamen lo que sea, solamente quiero decir una cosa: me apunto voluntario a volarle la cebeza a cualquiera de los responsables de eso.

    Y ahora la pregunta, el terrorista ¿soy yo?

    Comentario por Javi — 4 febrero 2012 @ 1:41 | Responder

    • El responsable es el sistema, compi. Las personas que explotan directamente, no son más que engranajes de ese sistema que, a su vez, son explotados por otros… No es que no tengan responsabilidad moral, que la tienen, pero al final, si hay una guerra, no nos podemos sorprender de que en ella haya muertos. Los soldados cometen crímenes, sí, y tienen responsabilidad en ello. Pero es que es la guerra lo que es un crimen generalizado, un orden eutópico de subversión de valores morales, y es en ella en la que se entiende el asesinado generalizado y multitudinario.

      Lo que tenemos es que condenar la guerra, es inútil condenar a todos los soldados. La guerra es un crimen. Pues bien, este sistema es un crimen. Que todo ser humano tenga que justificar su valor para el sistema, porque no tiene valor intrínseco que le de derecho a recibir sustento, eso es un crimen. Que nada más llegar al mundo, un bebé posea todo y otro no posea nada, es la perpetuación de un sistema criminal.

      Ojalá fuera tan sencillo como cortar unas cuantas cabezas… Tenemos que cambiar el modo de pensar de todo el mundo. Que la gente exija su parte en el pastel, que nos demos cuenta que este mundo es de TODOS, la propiedad es sólo un convencionalismo.

      Comentario por Mendigo — 4 febrero 2012 @ 10:10 | Responder

  8. […] Charlando con escaiguolquer sobre el juego de las sillas musicales, hemos llegado al tema de la reforma laboral, el cual desde la derecha neoliberal nos insisten en que es absolutamente necesaria. Cada vez que salen las nuevas cifras de paro, inmediatamente, automáticamente, responden con la disfunción del mercado laboral y la necesidad de una reforma. ¡Como si tuvieran algo que ver! Sobre todo tras el éxito de la última reforma laboral. Tras su promulgación, tenemos 700.000 parados más. La única consecuencia de abaratar el despido es…que el despido le sale más barato a los empresarios, con lo que tienen más facilidades para despedir, y se ahorran ese dinero, que en vez de ir al trabajador, se queda en los bolsillos del empresario. Como era obvio, para todo el mundo excepto para los asnos que aún votan al P$O€ y los economistas del FEDEA. […]

    Pingback por La muy necesaria, urgente reforma del mercado laboral « La mirada del mendigo — 4 febrero 2012 @ 10:46 | Responder

  9. […] años y pico se han destruido 3.274.992 puestos de trabajo netos, hay un 17% menos de sillas en el juego de las sillas musicales. Lo normal es que una economía crezca y vaya generando paulatinamente puestos de trabajo para una […]

    Pingback por Tanto monta, monta tanto « La mirada del mendigo — 22 febrero 2013 @ 11:40 | Responder

  10. […] sino sólo para distribuir de una u otra forma quién ocupa cada silla (de nuevo me remito a la metáfora de las sillas musicales, en las que hay menos sillas que jugadores y siempre alguien se queda de pie, es decir, sin […]

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