La mirada del mendigo

11 marzo 2012

¿Compramos Público?

Filed under: información — Mendigo @ 17:05

Cuando escribí la entrada de Los dueños de la información, acabé concluyendo que la izquierda necesita un medio de comunicación e información generalista como el aire que respira.

Este medio, para ser de izquierdas, debe ser de propiedad colectiva, siguiendo el ejemplo de Gara (¿la izquierda vasca es capaz de sacar adelante un proyecto que es irrealizable para la izquierda española? ¿por tan poco nos tenemos?).

Durante los años de vida de Público, he procurado no hacer demasiada crítica. De hecho, como sabéis, si varios medios trataban una noticia, siempre he preferido enlazar la de Público para darle mayor relevancia. Ahora que ha entrado en fase terminal, puedo hablar libremente de este medio como lector (de su dirección económica y estratégica, causa que apuntan como motivo de su cierre, no sé nada y nada puedo aportar). En su búsqueda de lectores, fue perdiendo calidad para convertirse en un periódico sensacionalista, en el que compartían espacio interesantes análisis con la truculencia de la sección de sucesos de que se nutren los medios que quieren vender y no informar. No, el asesinato de un menor, por muy lamentable que sea, no es una noticia relevante, no tiene trascendencia más allá del luctuoso hecho. Por mucho que haya morbo e higadillos de por medio, por mucho que venda.

Esto es lo que diferencia el periodismo de calidad, con artículos densos sobre temas no evidentes, del sensacionalismo y los ecos de sociedad, que son el sucedáneo de la información que se le administra a un público con carencias educativas como para entender una noticia relevante, contextualizada.

Los artículos de Público nunca fueron muy extensos, para leer un análisis en profundidad tenías que acudir a El País (que, pese a todo, sigue siendo el periódico de más calidad que se edita en España, aunque mermada por los recortes de plantilla). A cambio, tenías en tu monitor (ya hace bastantes años que no compro papel) un periódico bastante honesto, que lograba compaginar una línea editorial netamente de izquierdas, con un respeto por la verdad que debiera ser el primer y único mandamiento de todo periodista. Este rigor en el tratamiento de la noticia también se fue perdiendo, en el desesperado intento por captar clientes, para resultar más agradable a su potencial lector (todos queremos obtener la recompensa psicológica de que la prensa confirme nuestros prejuicios). Desde luego, en honestidad y rigor informativo, no sería perfecto, pero Público era el mejor de los medios de tirada estatal. Lo cual no es decir gran cosa, pues el resto de medios son puras plataformas mediáticos de manipulación informativa, hasta el punto de no poder llamar al oficio que practicaban periodismo, sino pura propaganda política (y esto lo escribo a 11 de Marzo).

Las dos cabeceras con más raigambre en España, El País y el ABC, son negocios deficitarios, pozos sin fondo que lastran las cuentas de sus respectivas editorias, Prisa Y Vocento (como tantos otros en todo el mundo, como The Guardian, otro medio muy interesante, de mucha calidad). ¿Por qué no sueltan lastre y cierran unos negocios ruinosos, que están devorando los beneficios que obtienen las partes rentables del grupo? Así obraría una empresa con cualquier negocio, pero los medios de comunicación no son un negocio cualquiera: son resortes de poder (el cuarto poder). Con el control de la información controlas la democracia, al tasar la información que recibe la sociedad e imponer el discurso dominante (neoliberal, el que conviene al mundo empresarial y financiero propietario de todos los medios de comunicación -excepto, insisto, Gara-). El empresariado asume esas pérdidas como un gasto necesario para contar con ese portavoz amplificado de sus intereses, les sale rentable a cambio de la influencia sobre el gobierno del Estado que les proporciona. Una campaña mediática puede tumbar gobiernos…y aspirantes.

De El País, mi periódico habitual hasta la aparición de Público, poco hay que no se haya dicho ya. El controvertido editorial pro-monárquico sólo ha sido un jalón más en el camino de derechización, camino en el que ha adelantado a El Mundo, el ABC e incluso La Razón cuando se trata de temas sobre América Latina (donde PRISA tiene grandes intereses en la comunicación y los libros de texto, así como sus accionistas y anunciantes, como el Banco Santander o REPSOL). Se puede localizar la línea editorial de El País, en el espectro político, en el centro-derecha liberal. Absolutamente legítimo pero, con el cierre de Público, el predominio de la ideología burguesa en los medios de comunicación generalistas de difusión estatal es abrumador (100%) y no responde al peso político que esta posición socioeconómica cuenta en la sociedad. Especialmente en la sociedad socialmente activa, que se informa y procura participar (el mínimo que le permite el régimen) en la vida política de la polis.

La necesidad que tiene la izquierda española de contar con un medio de comunicación es acuciante, perentoria, de carácter absoluto. Sin correa de transmisión, el motor no puede funcionar; sin comunicación, sin información, no puede existir movimiento. Nos hemos lamentado mil veces de esta carencia: las ideas, los análisis, simplemente no llegan a la mayoría de la sociedad. Sólo una mínima parte, los ya convencidos, se acercan a medios alternativos para informarse y debatir. No contar con medios de comunicación nos relega a la irrelevancia social y, por lo tanto, política.

Como siempre, mis introducciones son kilométricas, así que trataré de ir al grano.

Como sabéis, la empresa editora de Público ha cerrado la edición de papel y aplicado un ERE que dejará a la edición digital con las constantes vitales mantenidas a la espera de que llegue un inversor interesado en hacerse con ella. Bien, esta ocasión puede que no se repita en mucho tiempo: compremos la cabecera (a precio de derribo, como un enfermo terminal que es), por medio de una cuestación popular. Siempre será más sencillo y económico retomar una empresa, en este caso un periódico, funcionando, que no empezar uno desde cero. Público tiene los medios y los profesionales para convertirse en un periódico singularmente sólido. Sin el lastre de la dirección, que lo conducían a competir con los diarios gratuitos, se puede crear un periódico que sea un modelo de periodismo, que aúne rigor y honestidad en el tratamiento de la noticia, con una línea editorial de nítidamente de izquierdas.

Hoy en día, todos los periódicos del quiosco son editados por la burguesía. Se trata de llevar este sesgo de clase al mostrador de los quioscos, presentando un periódico de trabajadores, editado y leído por quien tiene por mayor capital sus brazos y su inteligencia, escrito desde la óptica del que tiene que trabajar todos los días para poder comer. El objetivo es que nuestra clase, abrumadoramente mayoritaria, también esté representada entre los medios de comunicación.

Bien, convencidos de la necesidad de contar con un medio, me imagino que estamos todos. Ahora vamos a ver cómo lo hacemos. Hay dos formas de mantener un periódico de forma colaborativa, inyectándole entre todos el dinero que necesita para funcionar: podemos crear un medio de pago, en el que los subscriptores recibimos a cambio un servicio, la información. Sin embargo, aunque fuera económicamente viable, que lo dudo para un medio de estas características (sólo la prensa especializada, como el Finantial Times, es capaz de obtener beneficios, la versión digital de El País ya sufrió este error en sus propias carnes, perdiendo el primer puesto en la red en favor de El Mundo), no me parece adecuado. Básicamente, porque quiero que el medio que creemos tenga la máxima difusión posible, y llegue de forma universal y gratuita a todos los rincones del Estado y del mundo. Se quiso salvar a Público de esta forma, apelando a la conciencia política para salvar un negocio privado aumentando la cifra de subscriptores. Fracasó.

Si queremos que el periódico sea en abierto, libre y gratuito, sólo queda como forma de subvención la entrada en el accionariado. Desde luego, esta como comprenderéis es mi opción, para que un medio sea de sus lectores, ha de serlo legalmente. Es decir, tenemos que acceder a su propiedad, lo demás, son cuentos chinos. Es la única forma de garantizar su independencia de intereses de la clase antagónica y poner el medio al servicio, primero de la información, de la verdad, del periodismo, sin interferencias. Y luego, de sus propietarios, de la clase obrera.

Por supuesto, podemos olvidarnos de la edición en papel: en primer lugar, porque genera gastos de impresión que, necesariamente, deben repercutirse en el precio por ejemplar. Sin embargo, con la difusión digital, los costes marginales tienden a cero según su difusión aumenta (no son cero porque los servidores, que deben estar dimensionados en función del tráfico, también cuestan dinero). Prescindir del papel no debe ser visto en modo alguno como un gesto de debilidad. Incluso prescindiendo del aspecto medioambiental, imprimir papel para tirarlo a la basura es un abuso perfectamente prescindible hoy en día, es apostar por el futuro. Es un futuro no inminente, tardará en llegar pues una parte de la sociedad quedará ajena al mundo digital, pero hemos de tener claro que el número de lectores en papel de los periódicos ha decrecido brutalmente y no va a abandonar esa tendencia decreciente en lo sucesivo.

Además, las capacidad que tiene un periódico digital son mucho mayores que el de una hoja escrita. En el ecosistema digital una noticia o artículo puede contener audios, vídeos, hiperenlaces, debates…un mundo de posibilidades que engloban y superan a contar con varios medios convencionales (prensa, radio, televisión), todo en uno y con un coste que es sólo una mínima fracción de todos ellos.

Por lo tanto, y resumiendo: me parece una estupenda idea rescatar para la sociedad el diario Público, sólo la versión digital. El modelo de inversión puede perfectamente ser como nos mostraron los compañeros vascos: compra por un precio testimonial de la cabecera (y si no es testimonial, creamos otra y reclutamos del difunto Público a quien nos interese) e inyección de capital por medio de una emisión de títulos de propiedad, con un valor de cada acción muy bajo, pongamos 50€. Por supuesto, cada cual podría contribuir en la medida de sus posibilidades comprando varias acciones, pero con un límite estricto que asegure que nadie, nadie, puede ejercer cualquier tipo de control del medio por sí mismo. Por ejemplo, podríamos limitar la máxima participación por medios directos o indirectos (por medio de sociedades interpuestas, como es habitual en los otros medios, de hecho podríamos forzar que sólo personas físicas pudieran ser titulares de estas acciones) a una cantidad de, por ejemplo, 1.000€ (en un capital social de varios millones, este propietario sería sólo una gota de agua en el mar).

Eso sí, tenemos que lograr un medio que pueda ser rentable en el medio plazo, para poder autosostenerse sin necesidad de nuevas ampliaciones de capital (es decir, sin estar en la cuerda floja, dependiente y endeudado con los bancos). De nuevo, habrá que preguntarle a los vascos cómo lo consiguen, imposible no es pues de hecho la editoria de Gara está en expansión (ya cuenta con emisoras de radio y edita otro periódico en el lado francés de Euskal Herria).

Y para que todo esto no sean sólo palabras, habrá que ponerse manos a la obra. Lo lógico sería que las organizaciones de izquierda, sindicatos, partidos (principalmente IU, que es el partido de referencia en la izquierda a nivel estatal) se pusieran por una sola, única y maldita vez de acuerdo para hacer algo en común, y auspiciaran e impulsasen este proyecto. Si no, pues nuevamente tendremos que puentear a las organizaciones que teóricamente están para servirnos y no servirse a sí mismas, y ser los ciudadanos los que directamente nos autoorganicemos y formemos una plataforma para crear ese medio que necesitamos.

Yo, me apunto. ¿Quién se anima a mover el tema? ¿Cómo podríamos ponerlo en marcha?

10 comentarios »

  1. La canción no tiene absolutamente nada que ver con lo tratado, pero me pareció bonita y quería compartirla con vosotros.

    Irreverencia al rebaño, desacato al pastor, ahora que los medios imponen el odio a todo lo francés (cómo se podrá ser tan cretino). Por si a alguien le pica la curiosidad, aquí va la letra:

    J’ai besoin encore et toujours
    J’ai besoin d’entrer chez une femme
    D’en sortir au petit jour
    Avec un peu moins de flammes dans les yeux
    Quand je te regarde
    Notre amour à tout les deux
    Y a que moi qui le garde

    J’ai besoin d’entrer chez une femme
    Chez une autre que toi
    Toi t’as perdu ma flamme
    Ma flamme qui était pour toi
    J’ai besoin de t’oublier
    Ne pas te reconnaître
    Partout où je vais
    J’ai besoin de renaître

    (x2:)
    J’ai besoin de vivre
    De vivre devant moi
    Ceux qui m’aiment me suivent
    Je sais toi, tu restes là
    J’ai besoin d’aimer
    Je ne sais rien faire d’autre
    J’ai besoin d’aimer
    Et c’est pas ta faute
    C’est ma faute à toi
    Toi t’es trop belle
    Toi t’es trop belle pour moi
    Et les belles, elles sont cruelles
    Pour ceux qui les veulent
    Pour ceux qui les ont pas
    Pour ceux qui sont tout seuls
    Pour ceux qui ne savent pas
    Pour ceux qui marchent des heures et qui vont nulle part
    Pour ceux qui boivent
    Pour ceux qui ne dorment pas
    Pour ceux qui chantent, qui chantent
    Pour ceux qui chantent, qui chantent pour toi

    Comentario por Mendigo — 11 marzo 2012 @ 17:08 | Responder

  2. Buenas tardes a los mendiguiños del mundo.
    En principio me parece bien la idea.
    Pero tengo mis dudas.
    Un periódico digital (tal y como está ahora Público) es un periódico de la burguesía. Comprar la cabecera no arregla el verdadero problema de Público: el culo (por lo de cabecera; un chiste malo). El culo de Público es su sensacionalismo (que ya has señalado en el artículo), sus deportes, sus otras secciones pseudoculturales (publicidad de editoriales o de productoras teatrales/cinematográficas); y sobre todo su corta, pero no barata, sección de corresponsales en el exterior. ¿Cómo tener información veraz de Latinoamérica o de África si no tienes allí a alguien que te lo cuente? Y eso cuesta dinero. La solución sería dejar a Público como noticias nacionales y economía; y el que quiera información internacional que se busque a informadores rigurosos en la interné. Pero eso es lo que hacemos ahora; y sin gastarnos un euro. Que se quede la burguesía con sus periódicos; ya nos buscaremos la vida por la red (de hecho tú nos enlazas artículos sobre economía escritos por investigadores; no nos enlazas los resúmenes escritos por periodistas).
    También tenemos periódicos como Mundo Obrero; revistas como El Viejo Topo, Mientras Tanto, Le Monde Diplomatique, etc que tienen artículos sobre política, economía, ecología, etc. Lo mismo es a ellos a los que hay que apoyar.
    Y para terminar una pregunta: ¿de dónde sale esa necesidad de tener que saber lo que pasa en el mundo instantáneamente? Quiero decir: ¿quién nos ha instalado la necesidad de que tengamos que saberlo todo de cualquier acontecimiento en el preciso instante en que se produce? El conocimiento en profundidad está reñido con la velocidad. Tengo la absoluta convicción de que necesitamos reflexión y datos contrastados para hacernos una idea de lo que pasa en el mundo; y el periodismo twitter/facebook no nos ayuda sino que nos entorpece.

    Pero si hay que comprar una cabecera se hará lo que se pueda. Peor es no tener nada.

    Hasta luego.

    Comentario por Joseluis — 11 marzo 2012 @ 18:28 | Responder

    • Muy buenas noches!

      Me alegra que plantees los problemas porque eso significa que te has tomado la posibilidad en serio. Varios de ellos son fácilmente solventables: el sensacionalismo, basta con que la dirección establezca unas directrices claras de qué es noticiable (temas con relevancia) y qué no lo es (hechos aislados, sin mayor trascendencia más allá del propio hecho, por anecdótico y curioso que sea). Es decir, que un perro muerda a un hombre, no es noticia, pero que ocurra al revés, tampoco, por muy chocante que sea. Sería noticia digna de tomar en consideración si el número de agresiones de perros fuera significatico, poniendo entonces el hecho en relación con una tendencia.

      Los deportes, me basta con que estén en una sección bien diferenciada del periódico y que no ocupen demasiado espacio. Un medio de información generalista ha de tener esa sección, mucho me temo. Con que esté bien delimitada, para que quien no lo desee no pierda el tiempo leyendo titulares que no le dicen nada (en Público está bastante bien).

      La sección científica podría tener más nivel y profundidad, pero claro, eso depende del nivel del lector en cada disciplina. Entiendo que atinar con el apropiado para todos los lectores es imposible.

      La sección cultural, manifiestamente mejorable, ciertamente, yo prácticamente ni la tocaba.

      Todo lo anterior es mejorable con una dirección más rigurosa, pensando en la calidad y no en la cifra de ventas (que no deja de ser condenarte a medio plazo, como se ha visto).

      Los corresponsales…no sé hasta qué punto es necesaria una tupida red de corresponsales, ciertamente muy costosa. Se puede renunciar a dar primicias, pero tener buenas plumas conocedoras de la parte del mundo que tienen asignada. De esta forma, se perdería vivacidad en el discurso, pero se ganaría en calidad del análisis. No creo que un periodista empotrado en una unidad de marines supiera más de Iraq que un arabista, con una agenda de contactos en las ciudades iraquíes, informando desde su salón de Miranda de Ebro.

      Como ves, incluso en eso te doy la razón: es preferible perder un punto en inmediatez, y ganar diez en reflexión, contextualización, análisis. Sacar una fotografía impactante en primera línea del frente tiene su mérito, y desde luego ayuda a vender ejemplares, pero no mejora en nada la comprensión del conflicto. Con un periódico pretendo informarme, comprender el mundo en el que vivo, no emocionarme ni divertirme. Para eso, escojo otros géneros literarios.

      En lo que no estoy de acuerdo, ya lo he comentado más veces, es en ver a los medios alternativos como…alternativas (perdón por la reiteración) a los medios generalistas. Sus objetivos son diferentes, perfectamente compatibles. Por ejemplo, Periodismo Humano trata temas que no suelen encontrar cabida en los medios convencionales. Rebelión o La Haine, se nutren de artículos y análisis de colaboradores. Le Diplo, excepcional periódico mensual, no atiende a la actualidad sino al análisis de unos pocos puntos en profundidad.

      Entre publicar las noticias instantáneamente según se producen gracias a una red de corresponsales y enviados especiales…y atender los temas con un mes de retraso…hay un término medio. Bien por el Diplo, que por cierto es otro ejemplo en el que parte del accionariado está en manos de los lectores (otra parte pertenece a sus trabajadores), pero deja un hueco que si no es rellenado con un periódico de izquierdas, el ciudadano irá a informarse a un medio de la burguesía.

      En suma: todos los medios alternativos están muy bien, pero de lo que estamos hablando es de crear algo diferente, perfectamente compatible con ellos, pues su objeto es diferente.

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 12 marzo 2012 @ 0:12 | Responder

  3. Creo que eso que dices ya se intentó hacer en España hace exactamente un año, con La Voz de la Calle, el periódico que intentó echar a andar este señor Lagunero. No funcionó. Me parece que aunque se argumentó inicialmente problemas con la venta de las acciones lo que hubo fue un trapicheo desde arriba bloqueando la aparición impresa del periódico, pero no estoy informado así que esto debe ser chisme.

    La necesidad de crear un medio alternativo MASIVO (Santiago Alba reconoce que la gente del común no va a ir a leer en Rebelión.org) que contrareste las mentiras de los medios corporativos es quizá hoy más importante que cualquier otra necesidad -como la de crear sindicatos que no sean amarillos o partidos que esté cooptados por el capital- se afirma a menudo que hoy es más importante ganar las guerras en el campo de la información que en el terreno real, y es cierto que sin la complicidad de los grandes medios barbaries neocoloniales como las de Libia o Siria no podrían llevarse a cabo.

    Habrá que preguntarle a los vascos como lo hacen, porque la verdad es que no tengo ni puta idea.

    Salud, Mendi.

    Comentario por cami — 11 marzo 2012 @ 23:08 | Responder

    • Hola Cami!!!

      Te lo juro, yo me muero contigo. Joder, yo no soy capaz de mencionar el nombre de ni uno solo de los periódicos de tu país, y tú mencionas con naturalidad los líos que hubo con el lanzamiento de La Voz de la Calle. Es divertido, tienes un conocimiento más profundo de la realidad sociopolítica española que el 99,99% de los españoles, la mayoría de los cuales ni se llegó a enterar del amago de nacimiento del nuevo periódico.

      Mi admiración, compañero. Me descubro.

      Bueno, al tema. Te puedo decir lo mismo que a José Luis. La diferencia entre Rebelión y Público no se basa en el número de visitas. A ver, yo a Rebelión entro para leer algún artículo de algún tema que me interesa. Pero yo en Rebelión no encuentro NOTICIAS. Hay una diferencia entre una noticia contextualizada, analizada…y un artículo. También en un periódico tienen cabida los artículos, pero la parte principal son, deben ser, las noticias. Porque para el debate ya están todos esos medios que estáis mencionando. Eso ya existe. Existen efectivamente periódicos que tratan de temas concretos. Pero lo que necesitamos es un medio de información generalista, que es lo que no tenemos.

      Los abertzales, tras el cierre de Egin (por parte del demócrata Garzón), emitieron 10.000 participaciones de 100.000pts (unos 600€) que fueron compradas por otras tantas personas. En realidad fueron más personas, puesto que en muchos casos se reunían varios amigos para juntar esas 100.000 pelas, aunque sólo uno figuraba como titular. Claro, con ese nivel de compromiso, cualquier proyecto resulta posible.

      Comentario por Mendigo — 12 marzo 2012 @ 0:30 | Responder

  4. Pues como bien dices, parafraseando a V Navarro, hace falta Público. Y como bien dices, es más fácil comprar lo que ya existe que arrancar desde cero. A mi modesto entender hace falta un diario de izquierdas y para eso hace falta que una parte de la izquierda esté dispuesta a pagar por ello. Pagar en el sentido del dinero, de la pasta. Lo importante no es ahora cuanto ocupa la parte de deportes, porque eso hasta podría ser un pequeño peaje para conseguir un mínimo de publicidad. Lo importante es ocupar el hueco que no existe y que a duras penas ha sido cubierto por Público.

    En el asunto del concurso de acreedores de Público me llamó la atención que, para reunir 9 millones de euros, nunca se pensase en algo como una subscripción popular. Pues ahora igual lo que hay que hacer es buscar accionistas. Yo me propongo como accionista. Minoritario si se quiere, pero accionista, no me conformo con suscriptor. La cuestión es… hay alguien ahí? No podrían los propios periodistas de público intentar salir adelante como cooperativa? Quién es el que tiene que dar el primer paso, aparte de tí con tu propuesta?

    Por cierto, la música bien, como acostumbras. Creo que “la rue ketanou” podría traducirse por la calle es nuestra o algo así. De verdad empiezan ahora otra vez con el odio a lo francés? No escarmentamos.

    Comentario por Aurora — 12 marzo 2012 @ 17:18 | Responder

    • Público es necesario. Por eso me comía muchas veces mis críticas hacia él. Porque me daba cuenta de que era el burro que teníamos. Y mejor o peor, pero hacía su trabajo. Y sería poco inteligente matar a palos al burro, sin tener otro, porque si muere…lo íbamos a lamentar. Como es el caso. Con sus defectos, pero es lo mejor que teníamos.

      Eso, sigo rechazando la idea de suscriptores. Si es gratuito, no tiene ningún sentido suscribirse a un servicio abierto. Y si no lo es, es simple y llanamente inviable, además de que dejaría de ser un instrumento útil No lo quiero para leerlo yo, que como decía José Luis, ya nos buscaremos la vida para encontrar información alternativa. Lo quiero por los millones de lectores que leen Público pero no acostumbran a pasarse por Rebelión, La Haine, Voltairenet, Indymedia…

      Lo de que saquen Público adelante como cooperativa los currantes…no creo que logran sólo ellos el capital necesario. En Le Diplo tienen creo el 25% de las acciones, y ya es mucho. Y es un mensual, con artículos. Este modelo es muchísimo más barato que un diario de información generalista, con una redacción amplia.

      Ketanou = C’est à nous? Mi madriña, entre el francés que aprendes en clase y el que luego hablan entre ellos, especialmente en las ciudades, media un abismo. Yo lo empecé a aprender por motivos laborales (quería entrar a trabajar en la fábrica que PSA tiene en Vigo). Al final, no entré (incluso cuando más tarde sí que tuve la oportunidad) y seguí estudiándolo por puro placer, es un idioma que me ha enamorado. Lamentablemente, como mi lengua, es una lengua que ha basado su éxito en extinguir otras gracias a ser la lengua de la corte (bretón, sardo, occitano, gascón, catalán, vasco, alsaciano) y, por lo tanto, norma y medida para el resto.

      Un abrazo!

      Comentario por Mendigo — 12 marzo 2012 @ 21:01 | Responder

      • Dos cosas, según con mis fuentes de información, o sea, la secretaria de la oficina: ZAZ es efectivamente un auténtico boom en la Francia francesa, aunque no llegue a Jean Dujardin (el actor de The Artist). Y Ketanou es en el argot de los SMS “qui est a nous”. Lo que no harán nuestros trabajos para que aprendamos lenguas.

        Ya en confianza te diré que yo aprendí francés con los Asterix. En esas estaba cuando una tarde primaveral en Bretaña, en una terraza simpática pedí, con el mejor de mis acentos, “une cervoise”. El camarero me trajo una caña estupenda y me dijo aquello de yo le he entendido, pero la próxima vez será mejor que pida “une pression”.

        Y sobre el verdadero asunto: quizá podrías dar publicidad a esto: http://www.rebelion.org/docs/146271.pdf

        Comentario por Aurora — 13 marzo 2012 @ 10:33 | Responder

        • Jejeje

          Claro, es la diferencia entre la lengua formal y la coloquial. En mi vida había oído lo de “une pression”, pero me figuro que es una caña, cerveza de barril. ¿No?

          Lo de aprender un idioma con tebeos no es ninguna tontería. Y claro, el francés es fácil, Francia es una superpotencia del cómic. Para quien está empezando a conocer el idioma, es más fácil leer un cómic, en el que el texto se apoya en el dibujo, y puedes sacar las cosas por contexto. Además, la lectura es más ágil y los textos más breves.

          En cuanto a la convocatoria…todo lo que sea hablar del tema, estupendo. Ahora bien, aquí hay intereses económicos y empresariales en juego, y no me extrañaría que cada uno intentase arrimar el ascua a su sardina. A ver si con la cantinela de la generosidad le hacemos el negocio a algún avispado. Habrá que tener ojo.

          Comentario por Mendigo — 13 marzo 2012 @ 15:44 | Responder

  5. aqui una propuesta de comprar publico:
    http://maspublico.org/

    pero parece que lo que quieren es vender suscripciones para enviarlo en pdf, lo que me parece que pierde la gran mayoria de ventajas de internet. y reduciria la difusion a los subscriptores, salvo que alguien lo volcara a la red.
    aparte, quieren comprar el portal a un precio desorbitado ( salvo que con ese dinero vayan a hacer otra cosa, lo que viendo quien es el promotor no seria la primera vez. )

    concuerdo en la mayoria de vuestro analisis, salvo en la necesidad de un diario generalista.

    Comentario por pablo garzon bermejo — 21 marzo 2012 @ 19:15 | Responder


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