La mirada del mendigo

13 abril 2012

Ocasos y paradigmas

Filed under: economía,Historia — Mendigo @ 23:55

anteojeras

Os sugiero la lectura del artículo escrito por Camilo, habitual en este chiringo, para la revista Iniciativa Debate. Colombiano, estudiante de la ciudad de Pereira, asquerosamente joven y brillante. Este chaval apunta maneras…

Ocasos y Paradigmas
[…]
Ni griegos ni mesoamericanos tenían en los casos mencionados obstáculos materiales para revolucionar su mundo. Al contrario, poseían técnica y habían desarrollado el conocimiento hasta niveles que hubieran podido aprovecharse de otra manera. ¿Por qué no lo hicieron? Esta pregunta, que impresiona a los antropólogos, apunta hacia una cuestión epistemológica fascinante: el paradigma de su época no les permitió ir más lejos de dónde llegaban sus creencias e ideas.

soy libre

+
+
+

Y de postre, otro enlace vía Jaque al Neoliberalismo: ¿Qué es la deuda? Entrevista con el antropólogo económico David Graeber

[…] la primera palabra registrada que significa “libertad” es la sumeria amargi que quiere decir “libre de deudas” y, por extensión, “libertad”. Literalmente, amargi quiere decir “volver con la madre”, porque una vez que se habían cancelado las servidumbres por deuda los peones podían volver a su casa.

28 comentarios »

  1. Sí, es algo que se ve venir. Como se ha dicho muchas veces el crecimiento ilimitado no lo es tanto, y mantener la sociedad actual requiere una escalada piramidal de consumo y producción que es insostenible en un sistema cerrado con recursos limitados (como nuestro planeta).

    Las primeras consecuencias ya se están notando: el “primer mundo” ya está empezando a no serlo tanto, los que están arriba están empezando a cerrar el grifo y a amasar fortunas en vistas del previsible batacazo. Se ve venir el final de la pirámide, y la gente se está empezando a dar cuenta de que los paradigmas actuales, el credo con que nos han educado, no son más que formas de tenernos tranquilos y controlados.

    La cosa está a punto de caer, todos lo sabemos, cualquier con quien hables en confianza lo sabe. Pero todos procuran evitar pensar en ello porque todos tenemos miedo al cambio, a qué pasará cuando todo estalle. Está claro que prácticamente todo lo que tenemos ahora la mayoría de la gente es imposible sin una multinacional detrás (es imposible fabricar un simple móvil y mantener una red de telefonía, o mismamente internet, si no hay grandes empresas detrás; ningún técnico en electrónica, por bueno que sea, podría fabricar por sí mismo nuestro televisor LED de último modelo; etc. etc.).

    Comentario por marcostonhin — 14 abril 2012 @ 22:45 | Responder

    • Pero esa limitación viene dada por el sistema, por el cual el conocimiento está restringido por los muros de las empresas. Empresas que, de todas formas, bien podrían ser de propiedad estatal o colectiva (de hecho, cuando adquieren un determinado tamaño, DEBEN serlo, para no amenazar la democracia y el Estado).

      Lo interesante del artículo es reconocer que podemos ir tan lejos como nos atrevamos a pensar. Nuestro cerebro es acomodaticio, tiende a pensar siempre en una dirección, como con anteojeras. Pero si lo forzamos a abrir su campo de visión, podemos idear otros sistemas socioeconómicos. Muchas veces creemos que este sistema es el único posible, de forma muy parecida a aquellos que creen que su religión es la única verdadera. Pero si echamos un vistazo a la Historia, vemos que es sólo un sistema más, un culto más. Que en otras épocas y lugares han organizado sus sociedades y su modo de producción de distintas formas, y adorado a otros dioses.

      El cambio es posible, pero hay que tener la valentía intelectual de salirse de los esquemas actuales, de superar el paradigma.

      Comentario por Mendigo — 15 abril 2012 @ 9:43 | Responder

      • Me gusta el artículo y su fondo esperanzador, ¡mis modestas felicitaciones!🙂. Como, acertadamente, se describía en la película “Apocalypto”, la decadencia de una civilización comienza dentro de sus propios muros. En este caso, el declive era rematado por la llegada de los españoles, pero bien podría ser en sentido metafórico. Es decir, si se estimulara la revolución bárbara( en el sentido que alguna vez ya hemos comentado, o sea, “excéntrico” o “ajeno al sistema”) sabiendo que para inventar se necesita un modelo consciente inédito, sino siempre se incurriría en una transformación viciada( ¿Unión Soviética?), podría subvertirse el orden establecido. La cuestión es averiguar el grado de aislamiento alcanzable, ya que como miembros pertenecientes a un sistema concreto, nos vemos, inevitablemente, influidos por éste. Por ello, no creo que se trate de valentía intelectual, sino más bien de flexibilidad y, sobre todo, de creatividad y “originalidad”( entendiéndola en su significado original, valga la redundancia).

        Un saludo!

        Comentario por V — 17 abril 2012 @ 1:01 | Responder

        • Yo creo que bastaría con no perder el norte.
          No es tan complicado: la transformación viciada (estalinismo o cualquier otro vicio) se evita simplemente evitando repetir los vicios que queremos combatir: corrupción, dogmatismo, autoritarismo, opacidad…
          Si no perdemos jamás el norte (=D E M O C R A C I A), no hay vicio que valga.

          No quiero decir que sea fácil llevarlo a la práctica, pero sí que en principio no es tan complicao (que no hace falta tanta paja mental, vaya): todo el poder para las asambleas.

          saludos

          Comentario por escaiguolquer — 17 abril 2012 @ 10:04 | Responder

          • Un apunte: ya puede existir LA asamblea, para gobernar el Estado. Quiero decir, no es necesaria la jerarquía de asambleas (soviets, si lo prefieres) en forma de Matrovska típica de los gobiernos socialistas. El peligro en esta escalera es la pérdida de representatividad, y también de legitimidad, en cada escalón. La representación más fiel es el original: es decir, yo mismo voto por mí, sin nadie que me represente. De ahí surge el peligro de la corrupción, de la disociación de intereses entre el pueblo y la élite que política, de forma muy similar a lo que ocurre en una democracia representativa burguesa, donde para el poder económico es muy sencilla (y barato) poner bajo su tutela a un número reducido de partidos políticos. Es mucho más complicado (y caro) comprar cuarenta y pico millones de votos y voluntades.

            Por supuesto, habría asambleas de menor ámbito, pero para gobernar en ese nivel, pero no para ascender o delegar hacia un nivel superior.

            Comentario por Mendigo — 17 abril 2012 @ 13:01 | Responder

            • Dentro de mi reducido conocimiento sobre el marxismo original( “el de Marx” propiamente dicho), he de decir que lo que infiero de sus palabras es que, en última instancia, él buscaba alcanzar este tipo de gobierno. Una asamblea única, de carácter directo( sin intermediarios), adaptable a las necesidades del territorio( divisibilidad) o, lo que es lo mismo, anarquía pura y dura. Se podría esgrimir “¿ entonces por qué expulsó Marx a Bakunin de la I Internacional?”. Muy simple, su diferencia no era de fondo, sino de formas. Mientras que el anarquismo, representado bajo la figura de Bakunin, buscaba un cambio inminente y sin participación en los mecanismos del sistema, Marx propugnaba un cambio gradual, pasando por todas las etapas que el consideraba lógicas para el establecimiento del socialismo. Así, como bien dice en un pasaje, todo aquel estado que quede anclado en la dictadura del proletariado será con fines ilícitos( corrupción, despotismo…etc). Y eso fue lo que, entre otras cosas, le sucedió a la URSS. ¿ Dificultades? La libertad, para la gran mayoría, no es un regalo, sino una condena. Ser libre significa ser responsable de cada uno de los actos, reflexionar constantemente, cuestionarse la realidad a cada paso, traspasar la esfera de lo individual…etc, y eso gusta a muy pocos. Prefiérese vivir de espaldas al mundo, aceptando la versión que nos transmiten, con la conciencia aletargada, delegando nuestra responsabilidad en otros…etc. Pero eso no puede ser, eso es propio de una sociedad inmadura que no sabe lo que quiere y que, por ello, no encuentra lo que busca( porque, de hecho, no busca).

              Comentario por V — 17 abril 2012 @ 14:15 | Responder

              • pues no estoy muy puesto en el asunto de las peleas con los anarquistas en la I internacional. En general creo que los anarquistas tienen toda la razón en sus recelos frente al poder. Me adhiero a ellos. Pero su renuncia a toda organización burocrática, orgánica, o como le queráis llamar, me parece inviable, infantil, por impedirnos a nosotros mismos alcanzar los objetivos “sólo” por no aceptar la realidad como es).
                Por otra parte, Marx tuvo muchísima actividad política, práctica, pero creo que no teorizó mucho sobre “el socialismo” o “cómo es el mundo con el que queremos sustituir al capitalismo y al estado burgués”.
                Por lo demás, de acuerdo total contigo, V.

                Comentario por escaiguolquer — 18 abril 2012 @ 10:25 | Responder

                • Hubo una época en la que me plantee si el tema de mi tesis podría ser las relaciones entre el socialismo y la democracia. No entendía esa especie de hostilidad que me parecía ver, desde la izquierda “más trotskista que Trotsky”, hacia todo lo que tuviera que ver con la Revolución Francesa , o apelase a una moral universalista (bueno, por lo menos, esa era la imagen que tenía entonces. ¡Estaba cansada de que esgrimiesen la palabra “burgués” como anatema contra todo lo que se moviera!).

                  Por entonces leí la Crítica al programa de Gotha, y ahí, Marx se mostraba bastante hostil al ideal democrático de muchos revolucionarios de aquella época. No sólo hacia la democracia liberal, a la que se podía entender que la tachara de una “dictadura de la burguesía con formalismos universalistas”. También se muestra crítico con el ideal de “democracia directa” que apareció en Suiza en la Revolución de 1848. Si bien Marx reconocía que estaba a no sé cuántos pies del despotismo que tenían que tragar los alemanes, insiste en que sólo los ilusos podían creer que allí se encontraba el Paraíso que llevaría la felicidad a los hombres.
                  Pero lo que Marx más criticaba en el programa socialdemócrata, era esa apelación a “todos los hombres de buena voluntad”, y a la moral universal. La impresión que me llevé, fue la de que ese universalismo formal daba la misma voz a los poderosos y a los débiles, a los explotadores y a los explotados, por lo que haría imposible una verdadera revolución social; y al final, los poderosos se aprovechaban de la desigualdad real para terminar haciendo prevalecer sus intereses. Era más honesto hablar de una lucha de clases, que era lo que conseguiría cambiar el modo de producción, y poner las bases de una sociedad realmente igualitaria.

                  Leyendo el libro que Marx escribió sobre la Revolución de 1848 (no me acuerdo del nombre), me pareció que, para él, esa moral universal, que hablaba de soberanía popular y de los derechos del hombre, se correspondía a los tiempos de la Revolución Francesa, cuando la burguesía y el proletariado luchaban codo a codo contra los privilegios de la aristocracia. Entonces, el principal argumento al que podían apelar, frente a esos nobles que los miraban como “la canaille”, era la igual dignidad de todos los seres humanos, con independencia de sus orígenes familiares, su raza, su religión. Pero 1848 significó la ruptura definitiva entre burguesía y proletariado. Y de hecho, la burguesía, asustada por la autonomía que estaba empezando a mostrar el movimiento obrero, no dudo en traicionar los principios revolucionarios por los que llevaba medio siglo luchando. La democracia terminó asociándose con esa pequeña burguesía pacata, que se volvía reaccionaria por miedo a la industrialización y la proletarización. El sufragio universal primero apoyó una Asamblea conservadora, que anuló los logros del socialismo, y aplastó a sangre y fuego las protestas obreras. Y para terminar la faena, sancionó el golpe de Estado de Napoleón III, autorizándole para que concentrase en sus manos todos los poderes, y enviase al pairo hasta las conquistas de 1830 (bueno, esto no lo dijo Marx, lo digo yo, y de paso me desahogo: desde entonces, considero que los franceses tienen de pueblo revolucionario lo que yo de gracia para contar chistes)

                  Sin embargo, Marx mostró su admiración por la organización de los obreros en la Comuna de París de 1870: una especie de Asamblea en la que participaban todos los obreros de manera directa, en plan soviet o Asamblea de la Puerta del Sol. Es decir: una especie de democracia directa. De hecho, una de las críticas que le hizo Bakunin, es que ese tipo de organización asamblearia era perfecta para comunidades pequeñas, en los primeros momentos de la Revolución, cuando las ciudades empezasen a levantarse (me río un poco cuando mis amigos anarquistas se burlan del 15M; ¿a qué me sonarán esas asambleas autogestionadas?). Pero, ¿qué pasaría cuando hubiera que organizar el poder a nivel nacional? Se corría el riesgo de que la necesidad de centralizar el poder crease un monstruo que nada tuviera que ver con las asambleas que delegaban en él. Viendo lo que pasó en la URSS, o en China, no le faltó la razón.

                  Así que probablemente Marx pensó en la democracia directa obrera, al menos a nivel local. Si la democracia “liberal” era una especie de dictadura de la burguesía con formalismos igualitarios y democráticos, la famosa “dictadura del proletariado” también podría entenderse como una democracia dominada por los obreros. Y hasta es posible que con todos los “formalismos” o respeto a los derechos individuales que quieras (aunque Lenin entendió lo de la “Dictadura” como que el Estado debía perseguir los logros de la Revolución por encima de los derechos personales… es algo complicado). Y todavía pienso que bastaría con que el 99% se comportara como uno sólo, y superase sus divisiones internas, para que eso fuera posible (claro que entonces, el 1% se las apañaría para que esa democracia fuera proscrita).

                  Sin embargo, a partir de la II INternacional, casi todos los socialistas apostaron por la democracia (hasta los ortodoxos). De hecho, fueron los principales protagonistas en la lucha por la democracia: el sufragio universal, la supremacía del Parlamento, (el sistema proporcional…) Más incluso que la burguesía liberal, que se había vuelto reaccionaria por miedo al comunismo. La mayor parte de la población era humilde y obrera, por lo que era de esperar que votasen a los partidos socialistas, para que acabasen con la represión que llevaban soportando desde hacía un siglo (tipo encarcelar a dos sindicalistas por pertenecer a una “banda organizada” y cosas así), y promovieran las reformas socializadoras. Luego llegó la Revolución Rusa, y vino la división entre socialdemócratas y comunistas, y… (aquí termino mi sabanita, porque a estas horas de la noche mi cabeza no enlaza muy bien las ideas, y me pide arroparme en la cama…)

                  Leyendo unos papeles de una parroquia de mi barrio, me di cuenta de que a la mayoría de los sacerdotes les encantaba citar una frase de Lenin. Era el famoso “libertad, ¿para qué?” Tiré de Google para averiguar la historia de una frase capaz de obrar tal milagro; y cual no sería mi sorpresa, me topé con un español de por medio. Leyendo la historia de Fernando de los Ríos, sus viajes por la Rusia Sovietista, la contraposición con Largo Caballero (al que al final también he terminado entendiendo), pienso lo difícil que debió resultar tomar una postura durante aquella época.¿Habría sido posible en Europa un socialismo diferente al que se vio en Rusia, por esa especie de cultura democrática que dicen que tenemos? ¿O habría resultado demasiado “blandita” y se habría terminado disolviendo, como la socialdemocracia europea de estas últimas décadas?

                  Comentario por Shy Girl — 19 abril 2012 @ 1:20 | Responder

                  • Algún día tendré que invitarte a algo por cómo te curras tus comentarios. Espero que seas más sobria con la bebida que con las palabras, o me dejas pelao.

                    Un reverencial saludo, compi!

                    Comentario por Mendigo — 19 abril 2012 @ 1:47 | Responder

                  • de acuerdo con mendi: enhorabuena por el comentario.
                    No obstante, te hago por mi parte otro comentario.
                    Hace poco leí sobre el asunto de la división entre los partidos comunistas/socialdemócratas en europa antes de la II GM, y su unión posterior a la II GM en pactar la “paz social” para la reconstrucción.
                    Parece ser que esa división no se dio “simplemente” a raiz de la revolución rusa de 1917, sino que necesitó previamente el giro dictatorial, dogmático y burocrático tras el ascenso de Stalin y su ocupación de TODO el poder “sovietico” (que de hecho dejó de ser “soviético”, si lo traducimos del ruso como “asambleario”).
                    Parece ser que Stalin, junto con otras tergiversaciones, promovió la barbaridad del “socialismo en un solo país” y utilizó su preminencia en la III internacional para imponer una táctica anti-socialdemócrata en todos los partidos comunistas europeos, permitiendo, FAVORECIENDO, el ascenso del fascismo en alemania, italia, españa (también firmó el infame pacto molotov-ribentrop). Curioso: los bolcheviques, lenin, la revolución de octubre, todos ellos eran del partido SOCIALDEMÓCRATA ruso (también los mencheviques).
                    Esas mismas barbaridades permitieron que la dictadura estalinista pactó con sus aliados el reparto de europa, promoviendo en la “parte occidental” el aplastamiento de los movimientos revolucionarios que, en algunos lugares (grecia p.e. pero a un nivel menor también italia o francia) tenían prácticamente el poder en su mano tras el triunfo de las “resistencias”, auténticas milicias de obreros armados, tras vencer militarmente al ejército alemán y aliados.

                    …en fin, que efectivamente en aquellos tiempos no habría manera de tener una postura revolucionaria, puesto que los partidos “obreros” tenian otras cosas en que pensar.

                    brazos

                    Comentario por escaiguolquer — 19 abril 2012 @ 9:54 | Responder

                    • Pero Shy, lo que tú describes es, simplemente, el proceso que llevo a Marx a adoptar la idea de la “dictadura del proletariado”. Pero para el marxismo genuino está no era el fin, sino el último medio para alcanzar el “verdadero socialismo”. Aunque también es verdad que había distorsionado un poco la realidad con mi primer comentario( ni dijo aquello Marx, ni exactamente eso; la maldita memoria, pronto empezamos :(). Copio de la wiki:

                      “De acuerdo al marxismo, la existencia misma de cualquier tipo de Estado implica la dictadura de una clase social sobre otra. De acuerdo a Karl Marx, en el régimen capitalista, incluso en las mayores condiciones de democracia burguesa, existe una dictadura de la burguesía, en detrimento de los trabajadores y el conjunto del pueblo.

                      Marx postula la necesidad de una revolución en la cual el proletariado se establezca como clase dominante, para disolverse paulatinamente como tal, en la transición hacia una sociedad sin clases. La dictadura del proletariado sería la etapa inmediatamente posterior a la toma del poder por parte de la clase obrera, en la que se crea un Estado obrero, el cual, como todo estado, sería una dictadura de una clase sobre otra (en este caso, de las clases trabajadoras sobre la burguesía)”.

                      “Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia.
                      Engels expresaba magníficamente esto en la carta a Bebel, al decir, como recordará el lector, que “mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir.” ”

                      Por eso decía lo de la anarquía, pues la ausencia de un Estado, es decir, de un gobierno, lleva implícita esta idea. Y sí, es cierto, Escai, Marx no desarrolló la idea de como sería ese “Estado socialista”, pero yo, insisto, sobreentiendo esto.

                      Pd: Te recomiendo el libro de Erich Fromm: ” El humanismo como utopía real”. Pues dedica un apartado a analizar varios fragmentos de la obra de Marx en relación al dogma humanista. Creo que es interesante, la verdad.

                      Un abrazo.

                      Comentario por V — 22 abril 2012 @ 19:42

      • Tienes toda la razón, pero es que no solo tenemos derecho a pensar, a idear. También tenemos derecho a equivocarnos.
        Y cuando estamos llenos de mierda hasta las orejas (es decir, vivimos en el capitalismo), no deberíamos tener tanto miedo a equivocarnos: tampoco será tan grave, así que tampoco hará falta una “gran” valentía. El miedo al cambio, al salto a lo desconocido, a abandonar las estructuras y modelos probados y comprobados por el transcurrir de los siglos era lo único (aparte del mandato divino) que podían esgrimir los defensores del antiguo régimen frente a los liberales burgueses (y debe añadirse que así lo hicieron, y les dio bastante buen resultado… aunque no eterno, evidentemente). Cuando se empiezan a dar algunos pasitos resulta que no eran tan fieros los ogros y fantasmas: de hecho eran imaginarios. Y de hecho conocemos ya experiencias de superación del capitalismo, y mencionaré algunas, que cada uno imagine las suyas: un estado obrero que, aún posteriormente degenerado, logró unas tasas de acumulación impensables para el capitalismo (U.Soviética); unos sitemas políticos basados en la soberanía popular basada en el sufragio universal (democracias occidentales); unos sistemas económicos con fuerte presencia de la administración pública y/o las organizaciones sindicales en su gestión y planificación (estados del bienestar)… Todos esos modelos han sido y son imperfectos, pero son caminos de SUPERACIÓN, de SUSTITUCIÓN del capitalismo por la democracia (y dicho sea de paso todos ellos están en retirada).

        Y respecto a los dogmas y los cultos… bueno, lo importante es mantener siempre, y a toda costa, la democracia. Democracia radical, absoluta, hasta donde duela. Me acuerdo que Lenin ponía como prioridades
        1. todo el poder para los soviets
        2. ganar la mayoría en los soviets (por parte de los bolcheviques)
        y en este caso el orden de los factores lo es todo.

        brazos

        Comentario por escaiguolquer — 17 abril 2012 @ 10:22 | Responder

  2. si tuviera tiempo me lo miraría (de verdad 😉
    Pero sí te digo que, aunque te parecerá, con razón, que siempre va la cabra al monte, eso me suena a materialismo histórico: las relaciones de producción (superestructura) perviven en tanto en cuanto no impiden el desarrollo de las fuerzas productivas (infraestructura); cuando llega ese punto, la revolución (cambio de modo de producción = cambio de toda la sociedad, infraestructura y superestructura) es inevitable. La pregunta se “reduce” entonces a QUÉ revolución (y a cuándo, claro)

    Para que luego haya quien diga que el marxismo es determinista, o mecanicista, o economicista… :-O

    brazos

    Comentario por escaiguolquer — 17 abril 2012 @ 10:06 | Responder

    • Desde mi punto de vista, esta postura de la revolución social adolece de un enfoque mecanicista. Se considera que llega un punto en el que las relaciones de producción chocan con las fuerzas productivas, desembocando en un cambio, o revolución social. Esta sentencia establece una relación de causa-efecto. Es decir, se hace necesario que se den las condiciones materiales adecuadas para que la revolución sea “provocada”. En cambio, yo opino que el cambio se produce previamente en la consciencia de la persona( revolución interna), apoyada por la corriente heterodoxa( personas afines a otro tipo de organización social), y posteriormente se aplica a la esfera de lo material. Sino, bien podría suceder( y de hecho, así ocurre) que las contradicciones de las relaciones de producción provocasen cambios superficiales y efímeros, manteniendo las bases del sistema antiguo. En cambio, si el hombre se hace consciente de las fallas reales y profundas del sistema y, al mismo tiempo, es capaz de imaginar un régimen que subsane estos problemas, la revolución tomará tintes subversivos. Es decir, no sólo se demolerían las estructuras antiguas e imperfectas, sino que se sustituirían los cimientos sobre los que éste se erigía.

      Un saludo!

      Comentario por V — 17 abril 2012 @ 16:19 | Responder

      • Mira que puse la última línea para evitar estas acusaciones de mecanicismo… Pero no ha bastado. Mejor, así tenemos oportunidad de debatirlo un poco más en profundo.
        Contrariamente al “individualismo metodológico” en el que la unidad básica de análisis es el homo econommicus, es mucho más útil un enfoque social en el que existen condicionantes históricos, sociales, entre ellos los más importantes los de clase (=posición relativa de cada uno en el proceso de producción y distribución social de riqueza), dentro de los que se mueve el individuo, (porque le guste o no no puede evitarlos), y sin los que es incomprensible el individuo tal y como lo encontramos en la realidad.
        Utilizando una metodología basada en lo histórico, lo social, el principio del materialismo histórico es opuesto al idealismo como enfoque. Consiste en que son las condiciones materiales las que determinan las condiciones ideológicas (espirituales si se prefiere) que pueden tener lugar (y las que no), y no al contrario. La aspiración del enfoque materialista es explicar el mundo sin acudir a entidades externas al mundo (dioses, madres patrias, sustancias eternas inmutables o geniales ideas venidas de ningún sitio sino “creada” ex-novo en la cabeza del genio, o cualquier otra imaginable). De hecho, se pretende explicar incluso porqué comunmente se apela a esas entidades externas que nadie ha visto jamás: Si, hay otros mundos, pero están en este.

        Todo este rollo significa, en definitiva, que el libre albedrío humano, y su libre conciencia tienen un marco, social, histórico, en el que pueden desarrollarse y que pone cotas (más o menos estrechas) a ese desarrollo.
        El individuo no deja de existir. Su libertad no desaparece. Pero descienden del limbo de las ensoñaciones ideales y toman tierra. Y con ello, se nos permite comprender porqué las revoluciones liberales surgen de la podredumbre del antiguo régimen, y no en Cartago, el Imperio Azteca o el reino de los Omeyas. No soy un experto, pero también son populares las teorías que explican porqué el surgimiento del capitalismo encontraba mejor terreno en tierras protestantes pobladas de artesanos y comerciantes que en los reinos españoles catoliquísimos donde sólo el temor de dios y la nobleza de sangre se valoraban, mientras el trabajo (manual, pero también intelectual) y el comercio se consideraban de muy mal gusto.
        Y también se explica así porqué hasta que las relaciones de producción no constituyen un freno al desarrollo de las fuerzas productivas no se puede derrocar la superestructura política, cultural, ideológica, legal, basada en ese modo de producción. Es simplemente porque en su apogeo es demasiado potente y suscita más adhesiones que rechazo (porque crea más soluciones que problemas).

        saludos

        Comentario por escaiguolquer — 18 abril 2012 @ 11:40 | Responder

        • soy un capullo, y tengo que contestarme a mi mismo: menos mal que ya decía yo que no soy un experto (lo que no me esperaba es que se notara tanto 😉.
          Al releerlo me doy cuenta que estoy contradiciendo mi tesis, y quisiera corregirme:
          No es que el capitalismo esté favorecido por el protestantismo y obstaculizado por el catolicismo y la nausea ante las cuestiones prácticas mundanas. No: esto sería una explicación “idealista”.

          Según la tesis “materialista”, es que la servidumbre campesina y los privilegios corporativos de gremios de artesanos, ganaderos, en los que se basaba el poder absoluto e incontestable de la nobleza poderosa y orgullosa en españa… no daban pie al desarrollo “libre” de esa conciencia protestante y “libertaria”, que si “surgió” en lugares donde los comerciantes y los “maestros artesanos” empezaban a alcanzar tal poder económico que sustituían al poder de otros estamentos, mientras que empezaban a extender su actividad hasta tal punto que precisaban el “empleo” de más y más “mano de obra” (conceptos estos “empleo” o “mano de obra” que parecerían heréticos a los grandes de españa).

          disculpas a todos

          Comentario por escaiguolquer — 19 abril 2012 @ 10:14 | Responder

          • Es evidente que, como elementos pertenecientes a un determinado sistema( creencias,valores, normas,saberes…), nos vemos influido por éste en la composición de nuestra consciencia( y la inconsciencia también), llegando a desarrollar múltiples relaciones con él: de aceptación, acomodamiento, oposición, rechazo, sedición…etc. Es decir, por vernos englobados dentro de una estructura concreta no nos es posible establecer relaciones externas al sistema, pues no serían relaciones reales.

            Pero no menos evidente es que en un mundo hiperconectado hasta el tuétano, tanto con el pasado como con las diferentes culturas, sería de necios negar la posible influencia de los ideales(valores,creencias,conocimientos…etc) de una cultura propia en otra relativamente ajena. Así, podemos estar ahora mismo debatiendo sobre la idoneidad del marxismo en nuestro sistema , sabiendo que ha sido desarrollado en otra época que, aunque semejante, no es idéntica a la actual. O, por citar un caso más extremo, podemos reflexionar y dialogar sobre las diferentes culturas amerindias existentes a lo largo de la historia y que, por sus características inherentes, componen una visión del mundo bastante alejada de la nuestra.

            Y es por ello que creo que la relación entre los factores materiales( a los que tú aludes) y los factores ideológicos( a los que yo aludo) es una relación recíproca, es decir, ambos se influyen mutuamente. La teoría marxista que atribuye la completa supremacía de los fenómenos acaecidos a las condiciones materiales, obviando esta mutua influencia, realiza un análisis imperfecto de la realidad. Quiero decir que no podemos tratar al ser humano como un simple ser maquinal que responde a los cambios en las condiciones materiales sin mediación de ningún tipo de ideales. Pues como ser consciente que es, como ser con la capacidad de abstracción, la acción no sólo es una REACCIÓN, sino la aplicación de una idea. En resumen, la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas se sitúa como el detonante de la revolución social, pero no es su proyección ni su organización, porque esa parte la componen las ideas latentes.

            Por citar algunos ejemplos explicativos: el Mayo francés supuso una muestra de lo que puede ser una revolución ideológica, no necesariamente motivada por un cambio en las condiciones materiales. Quizás, con cierto matices, otro ejemplo fue el de la Revolución del 34. O por citar algo más cercano y accesible, es evidente que muchos de los que habitualmente comentamos aquí, ya habíamos desarrollado posturas de oposición al sistema antes de la actual crisis y sin, necesariamente, sufrir los defectos del sistema. Simplemente, porque no buscamos una mejora de nuestras condiciones materiales( o sí, pero no es el único motivo), sino una aplicación de lo que nosotros consideramos un mundo justo para todos. Y eso sucede porque hemos desarrollado un valor llamado”solidaridad”, es decir, un ideal. Pero claro, nosotros somos los heterodoxos( por decirlo de alguna manera). Y es aquí, donde la realidad afirma la teoría marxista, pero no porque no sea posible una revolución ideal, sino porque el vulgo( la mayoría) se rige por esta norma comportamental, o sea, por el egoísmo material.

            Un saludo( y por favor, no te disculpes).

            Comentario por V — 22 abril 2012 @ 19:30 | Responder

  3. Ya sé que es una licencia que no altera el valor del artículo, pero un poco de rigor a la hora de combatir lugares comunes lo veo necesario:
    Los griegos llegaron todo cojonudos hasta Islandia haciendo escala en Irlanda y burlando la vigilancia de los cartagineses, estos a su vez llegaron a las costas del golfo de Guinea en África (periplos de Hannon e Himilcón); desde nada menos que Aristóteles por lo menos se sabe que el mundo es una esfera, de hacho los griegos (otra vez ellos) llegaron a calcular su radio, conocimiento que no se perdió con el paso de los siglos ¿alguien se ha fijado en esa bolita que portaban los reyes medievales, toda redonda ella y que representaba el mundo? Los griegos (cómo no) no desarrollaron capacidades tecnológicas bien porque aún no habían desarrollado un acero potable, pues ya conocían sembradoras a vapor, las peazo galeras y armas de asedio que contruían eran exageradas, bien (y esto es interesante y adonde quería llegar) porque no les dio la real gana, tal vez sea que no sufrían de la manía tecnofílica que nos caracteriza como sociedad y ahí sigo hasta cierto punto a antitecnólogos como David Watson: la tecnología moderna y deshumanizante también forma parte de nuestro paradigma. Con lo demás, enviar al capitalismo al guano, estoy de acuerdo, pero vaya, ya es el enésimo artículo que exhorta al cambio de modelo.
    Paz y bien.

    Comentario por El Jabaril — 17 abril 2012 @ 23:00 | Responder

    • Me baso en las informaciones de Werner Jaegger principalmente, estudioso alemán de la cultura griega antigua y autor de “Paideia”, un voluminoso compendio que trataba de crear una simetría entrer la perfección del mundo griego y el tercer Reich (si, Jaegger era medio Nazi) Este autor, autoridad en la materia, cita los ejemplos puestos en el artículo, pero es un lugar común que he leído además en otras fuentes. Se asume que el pensamiento griego era más contemplativo que práctico, más abstracto que concreto. Por ejemplo, cuando Pitágoras descubrió la raíz cuadrada del número dos ocultó el resultado pues aquello malformaba su visión (paradigma) de un mundo perfecto y matemático coherente sólo con los números enteros. Incluso se afirma que los Chinos lograron a pesar de poseer una cosmovisión más mítica y menos lógica, mayores desarrollos “prácticos” de la técnica, pero eso es otra discusión: la del eurocentrismo.

      La afirmación de que la tierra era plana pertenece a la imaginería de la cosmovisión medieval, en ningún momento atribuyo tal idea a los griegos que como bien dices, calcularon su tamaño aproximado deduciéndolo de la diferencia en la inclinación de las sombras a medida que se acercaban al Ecuador. Si había o no un debate sobre aquello en la Edad Media es otra cosa: al cambio de paradigma que supuso afirmar que la tierra no era plana ni era el centro del universo y por lo tanto que la creación divina era simplemente un astro más girando en torno al sol, se lo conoce dentro de la historiografía científica como la “Revolución Copernicana”. Figuras capitales de las ciencias como Kepler, Copernico, Galileo o Newton están ligados a estos descubrimientos que cimentaron la física, predestinando la decadencia de la imaginería religiosa.

      Cuando los Reyes Católicos, desesperados y acosados, decidieron financiar el viaje de Colón confiaron en una teoría que aún no se había confirmado empíricamente y que reñía bastante con los ideales religiosos de entonces. A eso me refiero, a confiar en algo que aún no se ha probado -o no completamente- pero que podríamos intentar: la construcción de un mundo diferente, más justo y equitativo.

      Comentario por cami — 17 abril 2012 @ 23:27 | Responder

      • Estoy de acuerdo en cuanto a la visión clásica y medieval del geocentrismo, y la revolución asentada por Copérnico (y está su importancia,asentada definitivamente), la de Kepler al descubrir órbitas elípticas y no circulares…Pero, obstinado, sigo pensando que en la Edad Media sabían que la Tierra era una esfera y no tenían problemas con ello, lo cual por otro lado no afecta al valor de tu escrito. Si entro a comentar aquí es que ya que se habla del Medievo pues quisiera destacar que determinadas formas de organización comunales basadas en la propiedad colectiva, trabajo común y concejo abierto, se desarrollaron en esta época, fueron muy estables en el tiempo incluso como para llegar en algunos casos al s.XX y que son un excelente material histórico de partida para reelaborar un paradigma nuevo.

        Comentario por El Jabaril — 18 abril 2012 @ 11:43 | Responder

  4. Por cierto, un astrónomo griego (siempre ellos argh) también descubrió el heliocentrismo de nuestro sistema solar, aunque luego se desdijera…Vaya usted a saber por qué aunque rsulta sospechoso. Del tema no se volvió a hablar hasta Copérnico y el confuso asuntillo aquel de Galileo.

    Comentario por El Jabaril — 17 abril 2012 @ 23:04 | Responder

  5. Una más y acabo, que se me olvida, Eratóstenes fue el del radio y Aristarco el heliocéntrico, ambos del siglo III a. de C.

    Comentario por El Jabaril — 17 abril 2012 @ 23:08 | Responder

    • Y podríamos agregar más: la idea del átomo, a la que se llegó a punta de especulaciones filosóficas y no de evidencias empíricas; la idea de la dialéctica y el devenir de las cosas “nadie se baña dos veces en el mismo río”; la idea de la médicina moderna de que los males son causados por entes reales y por ende controlables y no por espíritus o “Daimons”. Cómo ves, los griegos llegaron por vías de la especulación abstracta y filosófica a conclusiones que el renacimiento y la modernidad lograron, o mejor confirmaron, a través de la experimentación científica. He ahí la diferencia: esos conocimientos no pasaron a ser prácticos sino cuando la sociedad había logrado un desarrollo mucho mayor y posterior, pero la pregunta inicial de por qué los griegos no lograron aplicaciones concretas para sus conocimientos abstractos sigue en pié. ¿Por qué? ¿Que les impedía salir de la contemplación, pasar a la experimentación y la comprobación empírica?

      No le pidas peras al olmo, me dirás, y es cierto: su paradigma era el de un pueblo que no se había desatado del todo el pensamiento mágico y religioso.

      Comentario por cami — 17 abril 2012 @ 23:34 | Responder

      • No niego de entrada esa conclusión que indicas, sin embargo, observar hechos como el desarrollo urbanístico, naval o militar de los griegos me induce a dudar de que no se hubieran deshecho de los restos de pensamientos mágico-míticos. Otro punto, la filosofía posterior a Protágoras es muy moderna en cuanto a la concepción de la divinidad, ya sea aceptarla, rechazarla o todo lo contrario.
        Debo explicar por qué insisto en este punto a pesar de que entiendo que no se corresponde con la centralidad de tu artículo, y es precisamente por los paradigmas subyacentes a ambas culturas, cito a Ellul a través de Watson:
        “(Los griegos) recelaban de la actividad técnica porque representaba un aspecto de la fuerza bruta e implicaba una falta de moderación…En Grecia se hizo un esfuerzo consciente para economizar medios y para reducir la esfera de influencia de la técnica.Nadie perseguía la aplicación técnica del conocimiento científico porque este se correspondía con una concepción de la vida, con la sabiduría. La mayor preocupación de los griegos era el equilibrio, la armonía y la moderación; por eso se resistían encarnizadamente a la fuerza incontenible inherente a la técnica y la rechazaban debido a sus potencialidades”.
        A mi parecer el desarrollo y evolución de los sistemas capitalistas está íntimamente relacionado con la expansión de la tecnología hasta el punto probable que sea imposible manejar un mundo como el actual sin renunciar a un sistema de jerarquías basado precisamente sobre las estructuras capitalistas. Precisamente por ello me parece interesante mirar a un pueblo que no se hipertecnificó, no porque se lo impidiera un paradigma inconsciente (que no niego que no fuera así) sino que fue una elección muy consciente (al menos cabe la posibilidad de ello). Y esta forma de ver las cosas puede ayudarnos muchos en la persecución de un mundo más justo, sostenible y humano.

        Comentario por El Jabaril — 18 abril 2012 @ 11:32 | Responder

        • Claro que es una elección, fundamentada principalmente en criterios ideológicos. Es el mismo caso de la rueda y los mesoamericanos: aunque sabían usarla lo consideraban deshonroso con sus Dioses, por decirlo de alguna manera, y jamás se interesaron por atenuar el trabajo físico con carros o coches, sino al contrario: entre más esfuerzo costara al hombre una labor, más sacrificio se ofrecía a los Dioses. E insisto: no tenemos mayores impedimentos en ir más lejos de donde estamos, en intentar un modelo distinto de sociedad. Es también una elección de nuestro tiempo, la de quemar menos gasoleo, talar menos bosques, consumir lo justo y relacionarnos en un plano de igualdad. Que hay que barrer antes con un sistema social y económico, si, pero que habrá que barrer también con nuestro concepto actual del progreso, el bienestar y la felicidad, es algo que no siempre se pone en discusión.

          Comentario por cami — 18 abril 2012 @ 13:02 | Responder

          • Puede que no tenga mucho que ver, pero los tiros por los que va la conversación me está recordando un poco al final del libro “Yo, robot” de Asimov (nada que ver con la película, por cierto). Planteaba un mundo controlado por una supercomputadora, pero sin que la humanidad fuera consciente de ello: tenía inscritas las famosas tres leyes de Asimov, y en no dañar al ser humano ya había comprendido que debía incluir no dañar “moralmente” al ser humano; y que el ser humano fuera consciente de que está guiado por una computadora sería moralmente dañino.

            El planteamiento final es que la computadora estaba, por lo tanto, guiando a la humanidad y buscando la felicidad general de la humanidad. ¿Hacia dónde la guiaba? eso quedaba en el aire: ¿una sociedad tecnológica donde las máquinas lo hicieran todo y nosotros nos limitáramos a divertirnos y relajarnos? ¿una sociedad agrícola donde los humanos se sintieran realizados obteniendo lo que necesitan del trabajo propio? ¿o algo totalmente distinto?

            Resumiendo, que realmente aunque los seres humanos queramos cosas (el conocimiento, la tecnología, la comodidad, los bienes materiales…), es fácil que no tenga nada que ver con lo que nos haría sentirnos felices y realizados. La humanidad se guía por lo que le han enseñado que debe querer, no por lo que necesita realmente.

            Comentario por marcostonhin — 19 abril 2012 @ 10:02 | Responder

      • Yo a lo mío (jejeje de verdad que la cabra siempre tira al monte): toda esta interesante aportación de El Jabaril y carni lleva a lo que decía más arriba: materialismo histórico: el modo de producción esclavista griego IMPEDÍA el desarrollo de fuerzas productivas cuyas condiciones ideológicas estaban listas. La producción mediante trabajadores esclavos excluía su sustitución por máquinas. Mutatis mutandi, eso mismo explica el atraso en el desarrollo tecnológico (y por tanto de productividad) del sur esclavista respecto al norte capitalista hasta la guerra civil de los usa.

        Comentario por escaiguolquer — 18 abril 2012 @ 11:41 | Responder

  6. No estoy seguro de que el materialismo histórico sea capaz de explicar todos los sucesos y no-sucesos de la historia. Lo cierto es que no conozco las bases de la economía griega pero por lo que he leído de su sociedad no me parece que aquella fuera lo suficientemente homogénea para aplicar tal cual la teoría esclavista. Por ejemplo: Esparta no era esclavista propiamente dicha, su sistema tenía una suerte de base agraria feudal-estatista, Atenas sí era esclavista pero no tenía base agraria sino más bien artesanal comercial, no me imagino cómo esto iba a impedir un pase al maquinismo, ni tampoco estoy seguro de que las condiciones subjetivas de la época predispusieran a ello, como vengo exponiendo me siento inclinado a pensar lpo contrario..

    Comentario por El Jabaril — 19 abril 2012 @ 10:14 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: