La mirada del mendigo

27 noviembre 2012

Leopard

Filed under: pacifismo — Mendigo @ 12:07

Después de subir un interesante artículo a La Cebolla sobre la industria militar europea, concretamente la alemana, me puse a investigar un poco la historia del carro alemán por antonomasia: el Leopard 2.

Tenéis información sobre él en la Wiki, pero especialmente en esta página. Os resumo un poco la información que he ido recopilando.

Es la evolución que en los años 70 se hizo, seguro que lo habéis adivinado, del Leopard 1. Es uno de los mejores MBT (carro principal de combate) del mundo, junto con el M1 Abrams usamericano, el Merkawa mk4 israelí y el T-90 ruso (una buena muestra de los principales fabricantes de armamento).

Todos ellos son tanques pesados, de unos 1500CV (V12 turbodiésel, excepto el Abrams, cuya planta motriz es una turbina) desplazando unas 60t. Fueron diseñados pensando en grandes batallas en territorio despejado en las que intervienen miles de carros (como Kursk, la mayor batalla terrestre de la historia, borrada de los libros de texto del mundo occidental por el totalitarismo capitalista, mientras que todo el mundo sabe de hechos casi insignificantes para el devenir de la guerra como el desembarco de Normandía o la campaña de Rommel, sus Africa Korps y la victoria de Patton).

Bueno, pues me han parecido curiosas dos cosas. Como sabéis, el ejército español ha adquirido 309 Leopard 2E (versión del 2A6 con especificaciones españolas, en concreto mayor blindaje), más el leasing de otro centenar de una versión antigua (2A4) del ejército alemán. A 11 M€ la unidad, podéis echar cuentas. La cuestión es que esta adquisición se produce en un momento en que los países europeos se están dando cuenta que es ridículo tener un elevado número de tanques, cuando ni el más idiota de los asesores militares se plantea un conflicto armado entre Alemania y Holanda, por ejemplo. Por eso, los ejércitos europeos llevan años desprendiéndose e inundando el mercado de carros de combate con destino a países inestables o convenientemente inestabilizados (España se quedó con algunos de esos restos, como mencionaba antes).

Quiero resaltar la oportunidad de esa compra, cuando el resto de países se dan cuenta que es estúpido, España se pone a comprar tanques. Hay que decir que la España peninsular tiene las fronteras más antiguas de Europa y, por ende, DEL MUNDO. Llevan inamovibles cientos de años (con la pequeña variación de la anexión de Olivença durante la fugaz Guerra de las Naranjas, en 1801) y parece del todo descabellado pensar en una invasión portuguesa o francesa que obligue a contar con un tanques para defender el territorio, idea tan absurda como si nuestra pretensión fuera invadir el Alentejo o la Aquitania.

Y es en entonces cuando se aproxima la fecha de pago, 2016, y nos damos cuenta que no tenemos el dinero. Entonces, queremos revender esos carros a un país democrático y garante de los derechos fundamentales como Arabia Saudí. Pero resulta que el mercado está saturado, porque los países europeos hace años que llevan desprendiéndose de cientos de esos mismos Leopard (más las ofertas de los otros jugadores mencionados, usamericanos, rusos…). Comme d’habitude en el gobierno patrio, tomando las decisiones inadecuadas en el momento inoportuno.

Decisiones que nos cuestan muchos millones de euros, que podrían ser invertidos en cosas cuya utilidad no es sólo hipotética (los Leopard ni siquiera eso) sino cierta, urgente y vital (educación, investigación, sanidad).

Y ahora, la segunda cosa que me ha llamado la atención.

La empresa alemana fabricante del Leopard (en realidad, un consorcio de empresas) se dio cuenta de la caída de pedidos de los países europeos que, no sólo no compraban los nuevos sino que se desprendían de los viejos. La nueva actualización del Leopard 2 para estimular las ventas es el Leopard 2 PSO. Como veis, las tonterías de las siglas no son diferentes a las de un VW Golf DSG o una tele TFT FullHD con entrada HDMI.

PSO es el acrónimo de Peace Support Operations, y bajo ese amable nombre se esconde una modificación de un carro de combate pesado para operar entre las calles de una ciudad (lo que se llama un escenario MOUT, Operaciones Militares en Terreno Urbano). Vamos, que es una herramienta para garantizar la Paz Social, ese supremo bien. Está dotado de una pala bulldozer para retirar barricadas y la versión corta (L44) del cañón de 120mm para que no estorbe al maniobrar entre aceras, farolas, marquesinas… No es necesaria tanta potencia de penetración, pues su uso no es contra otros blindados sino contra civiles. También cuenta con…bueno, copio de la página anterior sobre el Leopard 2.

En la parte superior [de la torre] se le colocó un ametralladora por control remoto, la cual puede ser utilizada desde el interior del carro con un sistema de cámara de alto rendimiento para la observación cercana, con cierta capacidad de reconocimiento.

Es decir, una ametralladora que dispara sola a todo lo que se mueva. En una ciudad.

La idea de meter a varias de estas bestias de 60 toneladas a disparar en medio de una ciudad es aberrante, sólo se le puede ocurrir a un enfermo, a una mente criminal.

Esto es el siguiente paso al uso de los antidisturbios, si el descontento va a más. Se rumorea que el ejército español podría adquirir varias unidades de esta versión para las UIP, pintadas de azul y sin placa de indentificación. Se llamarían Leopard 2 Anti-15M.

Esto último es una broma amarga, pero todo lo anterior es rigurosamente cierto, según podéis comprobar siguiendo los enlaces que os muestro o, simplemente, buscando por internet. Esto es lo que la industria armamentística tiene que aportar al sistema democrático: un tanque anti-revueltas. Realmente, el ejército vuelve a sus orígenes, pues su cometido principal siempre ha sido matar a sus propios ciudadanos antes que a los vecinos.

Por cierto, a media hora de la Plaza de Castilla está, en la carretera de Colmenar Viejo, la base de El Goloso. Cuenta con 88 carros Leopard E. No es que quiera amedrentaros, sólo lo digo para que tengáis cuidado con lo que decís o hacéis, porque la paciencia de la democracia tiene un límite.

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