La mirada del mendigo

9 enero 2013

Sistémico

Filed under: ecología,salud — Mendigo @ 23:25

Sí, es una de las palabras de moda, usada con fruición por aquellos que quieren ir por la vida de listos diciendo tonterías ininteligibles para que parezca que dicen algo. Pero yo no voy a usarla en los contextos habituales, sino en uno muy concreto: sigue la sección del pitufo hortelano.

Cuando haces vida de ciudad, ya sabes que las manzanas se crían en la sección de frutería del súper. No te paras a pensar lo que hay detrás, que tenga buena cara es lo que importa, como decía el vate:

Pero entras en el proceloso mundo de la agricultura, pensando que vas a encontrar el retorno a los orígenes, una forma saludable y natural de entender la vida y…te encuentras en un plis con más armamento químico en tu trastero que el que ocultaba Sadam Hussein y nunca más se vio. La norma entre los paisanos es: tú échale a puñaos de todo, que lo que no mate un producto lo mata el otro. Yo escucho espantado las conversaciones entre gente que es incapaz de comprender un titular de prensa, hablando con desenvoltura de productos químicos extremadamente peligrosos, tanto para el ser humano como para el medio.

El caso es que tengo un problema con una pavieira (tipo autóctono de melocotonero), que presenta abolladura, una infección por hongos. Entonces, voy a la tienda y le cuento la historia, y me larga dos sobres y me cuenta: “le echas esto a la sulfatadora, y a saco”, haciendo ademán del que le da candela. Bueno, no va este humilde agricultor novel a contradecir la voz de la sabiduría, pago los sobrecitos de veneno y me largo. Cuando llego a casa, me pongo a ver lo que me han recetado. En los dos sobres pone que su uso es exclusivo para profesionales. La pinta que tengo yo de agricultor profesional debe ser la hostia, debo dar el pego total.

Se trata de dos productos, un insecticida y un fungicida. ¿Un insecticida? Si la enfermedad viene de los hongos, para qué coño tengo yo que usar un insecticida. Eso, la manía de echarle de todo, esté sano o enfermo, aplicando el Principio de Porsiacaso.

La primera cuestión que me asalta es ¿y la dosis? Nada, en ninguno de los dos sobres pone nada.

La segunda ¿y en qué época debe aplicarse para que sea efectivo? Porque tanto para el insecticida como para el fungicida, sólo es útil si es aplicado en una época en concreto (p.ej, cuando el insecto es una larva, o en la esporada del hongo…).

Buscando por internet por el principio activo, encuentro la solución, tanto para la dosis (atendiendo a la concentración, que hay varias presentaciones comerciales) como para la época (en el caso de la abolladura, infección por el hongo Taphrina deformans), justo cuando empiezan a brotar las hojas, pues es el momento en que son infectadas por éste). Pero yo me pregunto ¿quién de la aldea se habría tomado tantas molestias? Estoy hablando de personas que en su mayoría sólo leen letras mayúsculas a trompicones.

Estas personas se quedarán sin saber los efectos perniciosos sobre la salud de la persona que lo aplica, las medidas de seguridad a adoptar y demás información que debía venir en el paquete de los sobres. Igualmente, no sabrán que ambas sustancias, pero sobre todo el insecticida, es muy peligroso para la fauna acuática, y que hay que guardar una distancia prudencial respecto a cursos de agua.

No, en el pueblo cargarán la sulfatadora con un puturrú de varios sobrecitos de veneno, en las dosis que les salgan de las pelotas (y como son baratos, le echarán de más por si acaso), y los aplicarán cuando les dé por ahí (y aunque les hubiera aconsejado el de la tienda, es otro cabestro que no tiene ni idea, pues ya lo he sondeado y me ha respondido cosas incorrectas o totalmente peregrinas).

¿Espantados por las consecuencias? Esto no es nada, era la introducción. Ahora es cuando os voy a revolver las tripas.

Hablaba que me dieron dos productos, uno de ellos, un insecticida sistémico. ¿Y qué coño significa eso de “sistémico” aplicado a los fitosanitarios? Pues que su modo de funcionamiento se basa en su asimilación por la planta, que incorpora el producto (fungicida, insecticida, herbicida) en sus tejidos. De esta forma, si un escarabajete va a morder una hoja de un árbol que ha sido tratado con un insecticida sistémico, muere envenenado porque los tejidos de la hoja contenían insecticida.

….

…..

Ya, me imagino lo que estáis pensando. ¿Y los frutos? Pues también, también el insecticida se almacena en los frutos (especialmente en la piel), en las raíces (tubérculos como las patatas, zanahorias…) y, desde luego, en las hojas (lechugas, repollos…). Pero no os preocupéis, porque el fabricante afirma que ese producto sólo permanece un tiempo limitado en la planta.

Y luego, desaparece. ¿Desaparece? ¿Sabéis de algo que desaparezca, que se esfume, además del dinero público en el bolsillo del corrupto? No, claro, el veneno en cuestión no desaparece, sino que se degrada. Y ahora tengo que creerme que los residuos de ese veneno son inocuos para el ser humano, que no han quedado restos de insecticida en los tejidos…

Porque entra en juego uno de los datos más importantes del producto: el PS. El periodo de seguridad, que debe mediar entre la aplicación del fitosanitario y el consumo del vegetal en cuestión. Desde unos cuantos días, a unas cuantas semanas.

Y después de hacer un acto de fe en las empresas agroquímicas (menudo historial) tengo que hacer otro en la buena fe del empresario agrícola. Es decir, confío en que este empresario, si ve su plantación de frutales sucumbir a una plaga de minadores (unos gusanitos muy divertidos), resista la tentación y no le eche candidades industriales de insecticida a la balsa de riego para acabar con ellos, porque la recolección queda antes del periodo del seguridad. O que si fumiga, dejará que se pierda la cosecha antes de poner en riesgo la salud pública.

Esto es España y no hay picaresca.

Si los paisanos hacen barbaridades con los que ellos mismos se van a llevar a la boca, qué no harán los agricultores profesionales. Más sabiendo que la posibilidad de que una inspección de las autoridades sanitarias le pille es radicalmente cero, porque no realizan controles aleatorios sobre frutas o verduras para detectar mal uso de fitosanitarios. Y más sabiendo que las consecuencias sobre el ser humano de comer una manzana tratada no son catastróficas. Es sólo un efecto estadístico, un boleto más que compras para desarrollar alguna enfermedad neuronal, cancerígena… Su aparición depende de un proceso acumulativo en el organismo, nadie jamás podrá demostrar que ese cáncer fue debido a esa pera que comiste hace años…y a la otra, y a la otra…

Lo cierto es que, cada vez que nos acercamos a la frutería (y ya no digo a la carnicería), estamos haciendo un verdadero acto de fe en la integridad de muchas personas (agricultor, empresa agroquímica, almacenista), dando por hecho que antepondrán la ética a los intereses económicos.

Los últimos que hicieron el mismo ejercicio de confianza con el director del banco, acabaron comprando participaciones preferentes. Los que insistieron en su credulidad, acciones de Bankia.

¿Qué os parece el asunto de los plaguicidas sistémicos? ¿A que ya no sabe tan bien la naranja que os habéis comido de postre? ¿No le habéis notado un cierto regustillo a insecticida?

Jejejejeje

Soy cruel.

Vamos a ver. Yo procuro alejarme de maximalismos y abrazar razones. El uso de fitosanitarios está muy bien…si se hace de forma controlada. Pero estos venenos, peligrosísimos para el medio y para los consumidores, se usan habitualmente de forma indiscriminada. Es admisible un uso responsable, igual que yo me tomo un antibiótico si tengo una enfermedad bacteriana, pero no me inflo a amoxicilina día sí y día también, no vaya a ser que agarre un resfriado. O una gripe (y esto se hace, al menos se hacía, con el ganado…incluso en la apicultura).

De hecho, los productos sistémicos son una ventaja para el medio, pues matan sólo la plaga que ataca a la planta, y no a todo bicho viviente, como los antiguos insecticidas. Pero habrá que usarlos con medida, sólo en los ejemplares que veamos con alguna fitopatología, y después de identificarla correctamente (no echarle mucho de todo a toda la finca, y algo servirá).

Y, desde luego, hacer mil pruebas antes de permitir el uso de un plaguicida en la agricultura para consumo humano, sobre su plazo de seguridad (que deberían establecer generosamente) y los residuos que genera. Y llevar algún tipo de control para asegurarse que la aplicación respeta ese plazo de seguridad.

Porque realmente, lo que está circulando alegremente por las manos de todos los productores agrícolas, son verdaderas armas químicas. Sin comillas, no es ninguna licencia literaria. Los calendarios de fumigación de las grandes explotaciones parecen diseñados por un general de Verdún o del Sarre.

Sí, he dicho todos, y cometeré pocas injusticias. Los de la agricultura orgánica ¿qué agricultura no lo es? o biológica (lo mismo, vaya lumbrera el que eligió los nombres), a la que vean cómo sus plantas caen una tras otra, salen corriendo a buscar la sulfatadora o la alternativa es arruinarse (aún más). Y aunque no fuera así, serían contaminados con los productos de los vecinos (las cantidades de tóxicos son sólo levemente inferiores a los presentes en los productos de la agricultura tradicional).

En resumen, estamos envenenándonos para conseguir que la puta manzana llegue al súper sin ninguna mácula, sin imperfección producto del picotazo de algún bichito o pájaro. ¿No es conmovedor? ¿No somos acaso unos gilipollas redomados?

Espero no haberos amargado la digestión.

🙂

58 comentarios »

  1. Como desagravio, una rareza, un caramelito para chupar…la polla.

    Comentario por Mendigo — 9 enero 2013 @ 23:31 | Responder

  2. La clave está en la frase en la cual expones que en caso de daño por intoxicación, a reclamar a casa del maestro armero. Total, si es cáncer lo achacaremos al tabaco y si es cualquier otra enfermedad la que nos provoca la ingesta de esas sustancias diremos que es genético. Y seguimos comprando preferentes y acciones que recomienda el dire, que de eso sabe mucho, ¡juas!

    Comentario por picapiedra — 9 enero 2013 @ 23:43 | Responder

    • Claro tronk, es lo mismo que comenta debajo Pablitovich. Por tomarte una naranja con restos de insecticida no te va a pasar nada, mejor dicho, tienes una probabilidad minúscula de que te pase nada. Y además, si te pasara, es absolutamente imposible relacionar tu enfermedad con aquella naranja que te comiste… No corren ningún riesgo, envenenándonos.

      La cuestión es que tomas una pieza de fruta, y otra, y otra, y empiezas a comprar cada vez más boletos. Y cuando al final alguien enferma, no se sabe si fue debido a la primera manzana o la última, o el humo del coche, o el plástico de la botella o…

      Viene muy al caso el dicho: entre todos la mataron, y ella sola se murió.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:52 | Responder

  3. Si no recuerdo mal en la cebolla está colgado “nuestros hijos nos acusarán”, y si no lo está, lo cuelgo un día de estos. Hace un tiempo vi otro de la noche temática sobre los análisis toxicológicos de pequeñas cantidades de productos ingeridas a lo largo de muchos años. Todavía hay quién se extraña de que cada vez haya más casos de cáncer…

    Saludos,

    Comentario por Pablitovich — 10 enero 2013 @ 0:09 | Responder

    • Pues he hecho una búsqueda y no, no está. Así que ya sabes😉

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:47 | Responder

  4. ¡Qué cabrón! yo trato de no leer esas mierdas porque me amargan la existencia y vas tú y ¡zaca! joder que llevo todo el año sin comerme el perejil que tengo plantado porque un día le tuve que echar insecticida por las puñeteras avispas. Sé que el que compro envasado tiene chorrocientasmil veces más veneno pero ojos que no ven…a veces quiero vivir en la igno-rrancia😀

    Comentario por Selenita putativa — 10 enero 2013 @ 0:38 | Responder

    • Jajajajajaja

      Lo siento compi. Si te sirve de algo, yo hasta hace poco tampoco sabía de estas cosas. Y la verdad, vivía tan contento comiéndome lo que había en la frutería.

      Si quieres aprovechar tu perejil, deberías mirar qué insecticida echaste, la forma de actuar y cuál es el plazo de seguridad. Pero vamos, que todo un año…yo creo que puedes tomar ese perejil tranquilamente… (pero antes, por si acaso, infórmate sobre la sustancia que usaste).

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:45 | Responder

  5. La verdad es que somos una panda de desinformados ,pero en cuanto a la agricultura yo leo tantas cosas distintas que tengo un cacao del 15 .
    He visto algunos documentales sobre la hidroponia y en principio me parecía bien , después leí que no es tan buena idea porque
    todavía no se sabe el efecto de los nutrientes que se usan cuando se desechan .
    Después vi un documental de la BBC sobre la Agricultura que recomienda que se deje crecer el bosque y plantar en esos lugares ,por lo visto tienen muchas menos epidemias .pero creo que después de tantos años arando los campos y fumigando
    quien convence a la gente de que no hay que arar.
    Por ultimo leí una recomendacion de un organismo AGADER( AXENCIA GALEGA DE DESENVOLVEMENTO RURAL ) que recomendaba plantar grelos, árnica y arándano rojo .Dice que la compra de grelos está garantizada porque hay una fábrica en
    Orense que garantiza la compra ,pero de la técnica no dice nada ¡en fin un lío !
    Tampoco dice si valen todos los grelos o se refiere solo a los de Orense
    Por cierto mendigo tu sabes cual es la fabrica ? Dice que está en Rivadavia . Lo pregunto porque tu eres de Orense?

    Comentario por Amelia Suarez — 10 enero 2013 @ 1:21 | Responder

    • Nas, Amelia!

      Pues la verdad es que ni idea de lo de los grelos. Mi familia es de Ourense, pero del otro lado de la provincia. De todas formas, el grelo es algo que siempre se ha plantado para autoconsumo, porque fuera de Galicia no se conoce (y, por lo tanto, no hay demanda). Date cuenta que las hojas del nabo (grelo y nabiza), en Castilla, son alimento de ganado, mientras que si se come algo es el tubérculo, el nabo (justo al revés que nosotros, aquí comer un nabo es la mayor vergüenza, propio de muy muy pobres).

      De la árnica ni idea, no sé ni qué aspecto tiene, sólo sus usos medicinales. Y del arándano rojo…creo que es la variedad americana, más ácida. ¿Y eso se comercializa? Al menos nuestro arándano, en Galicia, se da en condiciones silvestres pero en grandes alturas. De hecho, he estado comiendo arándanos en la falda de Trevinca, a 2500m. En Europa Central, más fría, los puedes encontrar sobre los 1000m (tapizan los bosques, es muy bonito), pero en Galicia no creo que se den a baja altura. O sí, ni idea. Probablemente sepas del tema más que yo, así que si quieres compartir…

      Por cierto, sobre lo de “garantizar la compra”. Ándate con ojo, porque me recuerda a lo de las castañas. Garantizan la compra…a partir de ciertas cantidades, generalmente enormes, y lo que no garantizan es el precio al cual las van a adquirir.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:43 | Responder

  6. Aparte de las toneladas de papeo que tiramos para mantener precios y porque no optimizan el espacio de las cajas, es lo que tiene la neolengua… sistémico suena bien (o mal pero sin alarmar, según el contexto… juas) y permite soslayar el “absurdo” hábito de consumir productos de temporada… ¿Si el mundo es global… donde quedan las temporadas jajaja?… me voy a la frutería, seguro que encuentro un melón de villaconejos… y en agosto: Corderos lechales!!! Mola!!!… Sólo me surge una duda: ¿Cómo ha cagado la humanidad durante milenios? ¿lo hacían cuando les llegaba el apretón?… con lo fácil que es tomar el producto adecuado y hacerlo con horarios políticamente correctos… y sin olores … jojojo …. lo dejo por no volverme escatológico, pero entre bífidus, compresas mata olores y demás… algo ha cambiado… como ha medrado la ¿humanidad? ¿es la mía una duda sistémica? … ¿ a favor o en contra del creacionismo? jojojo … lo del diseño inteligente ni me lo planteo a estas alturas …. ;-)… ahora en serio… esta permisividad… favorece las pequeñas explotaciones, mata indeseable o…. ayuda al trapicheo en el mercado de futuros… mejor me pongo el cucurucho de papel de plata y me dejo de paranoias 🙂

    Salud!
    P.D. También es curioso que se haya pasado del aviso “No cojas caramelos de desconocidos” a tómate este lo que sea y ganarás el partido, irás al cole como un campeón, aprendes todo sin estudiar y… nunca estarás cansado…. curioso… confundo mis recuerdos… los nanos no se cansaban nunca …. creo …. Un abrazo!

    Comentario por Escéptico — 10 enero 2013 @ 4:36 | Responder

    • Cucurucho de papel de plata?

      Ein?

      No lo he pillao, a qué te refieres?

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:37 | Responder

      • Hola tronk, estaba de coña, como cuando en algunas pelis se ponen uno a modo de jaula de Faraday casera para que no les lea la mente y les controle la gencia de turno, los ETs… o lo que toque😉

        Salud!

        Comentario por Escéptico — 22 enero 2013 @ 23:45 | Responder

  7. Te has dejado la segunda parte, la más desconocida: el proceso entre la recogida de los alimentos y la llegada al súper. ¿os creéis que simplemente los guardan en sus cajitas y los transportan, tal cual? jejeje, ilusos. Pues no. En el caso de la fruta, por ejemplo (y porque es donde estoy realmente seguro), se guardan primeramente en cámaras de tratamiento donde se bombardean con productos químicos (principalmente carburos), con la finalidad principal de que quede lisa y brillante cuando llegue al súper. ¿quién quiere una manzana con la piel arrugada (a pesar de que suelen ser con diferencia las más ricas), cuando en el cajón de al lado tiene una manzana bonita y brillante?

    En cuanto a los paisanos, creo que ya te conté el caso pero te lo repito: mi hermana y mi cuñado tienen una pequeña finca donde tratan de sacar adelante un cultivo “ecológico” (sí, ya se que la palabra te la repatea, pero es lo que hay), en principio para autoconsumo, pero con vistas a la venta futura según vaya la cosa.

    Los paisaniños que le vendieron la finca son gente realmente maja y agradable, los típicos que si te ven pasar por allí enseguida te asaltan con una bolsa a rebosar de fruta, verdura, huevos… para que te la lleves a casa. Muy buena gente.

    El problema es que es buena gente pero están con la misma idea que el 99% de los labriegos con respecto a los productos químicos, y ahí empieza el problema. Porque ya van varias veces que mi hermana se encuentra con la paisana y ésta le comenta: “Hola miña nena. Mira que estiven sulfatando a horta, e xa que estaba aproveitei para sulfatar tamén a vosa para que non pasedes traballo” (traduzco: “Hola mi niña. Verás, estuve sulfatando la huerta, y ya puestos aproveché para sulfatar también la vuestra para que no paséis trabajo).

    Claro, la paisana lo hace con toda la buena intención del mundo, y por más que tanto mi hermana y mi cuñado tengan una titulación universitaria que los avala para enseñarle tanto a la paisana como a cualquier industria cómo deben llevar sus cultivos (por la titulación en concreto, no por ser universitarios), para la paisana son sólo “gente de ciudad que no tiene ni idea del tema y que no van a enseñarle a ella, que lo lleva haciendo igual toda la vida”.

    Es sólo una muestra. La mayoría de la gente, sobre todo la gente mayor, que ha vivido los últimos 50 años en el campo, no conciben que pueda ser malo llenar el campo de productos químicos cuando han crecido en la idea de que son lo mejor que le puede haber pasado a la huerta.

    Comentario por marcostonhin — 10 enero 2013 @ 9:22 | Responder

    • Joas joas joas joas joas

      Pobre mujer, encima que lo hace con buena intención.

      Yo con la madre de mi compañera estoy igual. Y échale esto, y lo otro, y lo de más allá. Yo ya…que nooooooo, que no le echo nada, nada de nada, algo de abono, algo de agua en verano, y listos, no necesitan nada más. Y cuando enfermen por cualquier cosa, a esa planta ya intentaré sanarla, pero mientras tanto no tengo que estar bañándolas en sustancias tóxicas continuamente. Ella pasa de mí, yo de ella, y cada uno a su rollo.

      Es lo mismo que con las medicinas. Hay quien se empecina en no medicinarse, porque es horrible. Otros, que se atascan a pastillas si maldita la necesidad. Y luego estamos los que hacemos uso de los fármacos de forma responsable e inteligente.

      Por cierto, quizá la mujer no sea tan bienintencionada: al estar la finca al lado, puede que tema que si las plantas de tu hermana enferman, se les peque a las suyas.

      Por cierto, cultivo “ecológico” es un término que me parece algo menos absurdo. Vamos, un cultivo no puede ser ecológico porque es precisamente modificar el hábitat para obtener de él producción. Pero sí que lo puedes hacer de forma que afecte en la menor medida posible sobre el entorno. Por ejemplo, en Francia hay una campaña para reducir el uso de insecticidas, o de segar la hierba algo más alta, para permitir la supervivencia de la microfauna que se encuentra, a la postre, en la base de la cadena trófica y es la que sostiene el resto de vida.

      Ah! Y podríamos hablar del síndrome de las abejas, que cada vez está más claro que es debido a una alteración del sistema inmunológico debido a los pesticidas.

      Pero claro, explícale eso a un palurdo que tira una batería de coche (acido sulfúrico + plomo) a un regato, cuando está gastada (en vez de dejarla en cualquier taller o tienda de repuestos, que tienen obligación de recogerla). O que quema el monte para poder luego cazar más fácilmente. Como para andarse preocupando de que mueran insectos.

      Por cierto, el otro día, paseando, me encontré un perro de los de cazar jabalíes, con la cabeza descerrajada por un disparo. Si no vale para la caza, poum!

      ¿Cómo vas a razonar con peña que tira la nevera vieja monte abajo? Imposible. Habrá que educar a sus hijos y nietos, para que no reproduzcan los mismos comportamientos.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:34 | Responder

      • La muerte de las abejas es imposible que sea por esa causa que dices, un desorden inmunológico no se puede transmitir a no ser que sea causado por una enfermedad contagiosa. Este tipo de mortalidades suelen ser debidas a virus; en este caso hay fuertes indicios sobre un virus transmitido por un ácaro parasito de las abejas.

        Comentario por Josep — 13 enero 2013 @ 3:38 | Responder

        • Ya te digo que no sé nada a ciencia cierta, desde que me interesé por el tema creo que no ha habido ningún estudio concluyente. Pero lo que leí es que los fitosanitarios estaban provocando insuficiencia inmunológica que permitían que las enfermedades se extendieran. Esta carencia no se transmite, claro, lo transmite en hombre con las fumigaciones masivas.

          El virus las mata, pero no explica la pandemia. Es como el SIDA, el SIDA no mata a nadie, sino las enfermedades asociadas al colapsar el sistema inmunitario.

          Comentario por Mendigo — 14 enero 2013 @ 11:02 | Responder

        • Y una nueva amenaza para las abejitas (que enlaza con el tema del gorgojo y otros aliens):
          http://www.mundoapicola.com/pdf/vespavelutina.pdf

          Comentario por santi — 21 enero 2013 @ 18:42 | Responder

    • Es verdad, y queda lo de la maduración forzada, la presentación…

      Al final, hoy en día la fruta es como las personas, muy bonitiñas por fuera pero sin nada de sustancia.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:36 | Responder

    • Hombre Marcos, eso de “bombardear la fruta con carburos” da bastante repelús… ¿qué tal si lo dejamos en “atmósfera enriquecida en CO2”? Se hace para reducir la respiración de la fruta y retardar su degradación. Vale que lo vende una empresa de carburos, pero es el mismo gas de la cerveza o los refrescos, químicamente igual al CO2 que sacamos por la boca al respirar.

      Comentario por Josep — 13 enero 2013 @ 3:24 | Responder

      • Yo no sé si Marcos se refería al CO2, sólo reseñar que el CO2 no es un carburo.

        Ciertamente, el CO2 es inocuo para las personas y se usa para acabar de madurar alguna fruta (climatérica, creo que se llama) como los kakis. Hay que añadir que la fruta madurada en cámaras no sabe ni de lejos igual que la madurada en árbol.

        Comentario por Mendigo — 14 enero 2013 @ 11:06 | Responder

        • Lo que se hace es quemar carburos y tratar la fruta con el humo producido, básicamente. No voy a entrar tampoco en más discusiones porque admito que poco más conozco.

          Comentario por marcostonhin — 14 enero 2013 @ 12:33 | Responder

          • De piedra me quedo ¿quemar carburos? La ostia, eso es prehistoria pura o tercermundismo total ¡y prohibido! Y no me cuadra nada, eso es para acelerar la maduración de la fruta, no para conservarla.
            En cámaras de fruta el CO2 se usa para conservar, y el etileno para lo contrario: para madurar algunas frutas (climatéricas, Mendi, es etileno, no CO2) El carburo genera acetileno (efecto parecido al etileno) pero con otras sustancias tóxicas y está prohibido, además que no tiene sentido utilizarlo existiendo otros métodos eficaces, seguros y económicos (ethrel).

            Mendi, ya sé que el CO2 no es estrictamente un carburo, pero pensé que Marcos se refería a eso porque para conservar se usa CO2 y una de las empresas suministradoras más importante se llama “Carburos metálicos SA”.

            La fruta madurada en cámaras tiene menos sabor pero no es por los tratamientos que se le puedan hacer en la cámara, sino simplemente porque se cosecha verde y tiene pocos azúcares. Y también depende un poco de como se trabaje, p.ej: tanto las bananas americanas como los plátanos canarios vienen con maduración forzada, pero mientras las primeras suelen tener buen color y un sabor aceptable, los nuestros lamentablemente demasiadas veces los encuentro mal madurados y son excesivamente verdes e incomibles (y encima más caros).
            De todas formas, estas maduraciones forzadas se hacen en pocas frutas, la mayoría tienen poco sabor simplemente porque se cosechan un poco verdes para aguantar el transporte.

            Comentario por Josep — 15 enero 2013 @ 2:46 | Responder

        • Es que creo que hay variedades de caquis que no pueden comerse e ncrudo, sin la sobremaduración esa de la que hablais (y a quí dice que con alcohol, en cámaras o en plan casero, con cazalla): http://es.wikipedia.org/wiki/Caqui

          Comentario por santi — 21 enero 2013 @ 17:42 | Responder

  8. Por lo que veo mi consulta no os ha parecido nada interesante pero como yo sigo teniendo curiosidad y algunos pareceis tenerlo muy claro
    os vuelvo a preguntar ¿que os parece la hidroponia?

    Comentario por Amelia Suarez — 10 enero 2013 @ 14:01 | Responder

    • Tranqui, no es que la gente no quiera contestarte, es que simplemente no tiene tiempo o simplemente no sabe. En mi caso, sé de lejos lo que es la hidroponía pero, la verdad, no sé de nadie que la haya llevado adelante. No te puedo aportar nada, es más, supongo que sabes más que nosotros, así que si nos quieres comentar qué ventajas tiene sobre el cultivo convencional…

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:21 | Responder

    • Sin saber del tema, y sólo por lo que acabo de ,leer en la wikipedia, así de principio me parece como tomar vitaminas de bote y no querer probar la fruta. Vamos, que la planta crecerá, pero no se yo si realmente luego será lo mismo que una planta crecida en tierra.

      Comentario por marcostonhin — 10 enero 2013 @ 19:46 | Responder

      • Yo, lo que no le veo es la utilidad en Galicia. Si algo nos sobra aquí es tierra fértil. Con recuperar una pequeña parte de lo que tenemos invadido por eucaliptos, alimentamos a todo el Estado.

        Comentario por Mendigo — 11 enero 2013 @ 0:22 | Responder

    • Amelia, la hidroponía es fantástica pero requiere capital y mucho nivel técnico. Si no tienes una formación específica deberás contar con un técnico, y si en tu zona no los hay, mejor olvídate del tema. La hidroponía es más industria que agricultura, es otro mundo; el control es total, un solo fallo (p. ej. el equilibrio de pH o una avería en el riego) puede ser el desastre. Los residuos de nutrientes no son problema especial, son como en otras formas de agricultura.

      Comentario por Josep — 13 enero 2013 @ 3:12 | Responder

  9. Me parece muy bien su enfoque agrícola del tema, pero yo que soy urbano me planteo: y los consumidores, ¿qué hacemos al respecto? Apunta usted el hecho de que tenemos la responsabilidad de querer la manzana más bonita: es cierto, y es que nos hemos vuelto unos pijos de mierda. Eso para empezar. A mí hace tiempo que no me impresiona una manzana perfecta a la vista, sobre todo desde que he comprobado que hay variedades de manzana que tienden a ser tan inmaculadas como insípidas (aparte de que la manzana de la madrastra de Blancanieves era también perfecta, y estaba envenenada). De hecho, de un tiempo a esta parte hasta me parecen más bonitos algunos frutos imperfectos que otros perfectos: la estética es subjetiva y quién sabe si asociar pintitas u otras imperfecciones a un producto rico al paladar hace que sea también más bello a la vista.

    Pero al margen de las preferencias en cuanto a la apariencia de los alimentos, los consumidores estamos limitados por la falta de información. Se han hecho cosas en este sentido, ahora los alimentos empaquetados llevan mucha más información nutricional que antes, lo cual me parece estupendo, ya que podemos elegir los alimentos según su contenido en nutrientes. Lo que nos falta es otro tipo de información, como por ejemplo la relativa al uso de fitosanitarios. Se me ocurre que se podría mejorar la situación con dos medidas: obligando a poner en la etiqueta qué sustancias se han usado, y crear un certificado para también incluirlo en el etiquetado (lo que conllevaría un control, claro) de buen uso de los fitosanitarios (o sea, que se han respetado las dosis y los tiempos adecuados). Para alimentos empaquetados esto se incluiría en el envoltorio, y para el resto se podrían poner etiquetas como las que en la pescadería nos dicen si lo que compramos es de piscifactoria o de extracción. Esto nos daría a los consumidores la posibilidad de elegir qué productos químicos ingerimos y en qué medida. Persistiría el problema de que no es fácil evaluar los efectos en la salud de la acumulación de sustancias en pequeñas dosis, pero al menos podríamos controlar que dicha acumulación se mantenga dentro de unos márgenes. Las elecciones de los consumidores a la larga acabarían cambiando las prácticas de los agricultores.

    El tema de la información del consumidor daría para mucho. Hace poco vi un documental gabacho (excelente, aunque no recuerdo el título) sobre la mano de obra infantil en la recogida del algodón en ciertos países africanos. Estaba muy bien porque seguían toda la cadena desde los campos, pasando por los dueños de los mismos, los mayoristas, los intermediarios y la industria textil, para acabar en las tiendas y en el consumidor. A estos últimos les hacían dos preguntas sencillas: si sabían de dónde procedía el algodón del que estaban compuestas las prendas que iban a comprar (invariablemente, no) y si el hecho de saber que el algodón de una prenda lo habían recogido niños afectaría la decisión de comprar dicha prenda (invariablemente sí). O sea, que los consumidores podemos hacer mucho para cambiar las cosas, pero lo primero que tenemos que pedir es transparencia.

    Comentario por Javier Lázaro — 10 enero 2013 @ 14:36 | Responder

    • ¿Que qué puede hacer el consumidor? Está bien claro! Llevar a analizar cada producto que adquiere antes de ingerirlo! Ah, ya, que esto es imposible. Pues entonces…¿cree usted en la Divina Providencia? Puede probar a poner velas…

      Disculpe mi sorna, pero es para remarcar el desamparo ante el cual nos encontramos (la mayor parte de lo que ingiero también es de supermercado, mis árboles son aún chiquititos).

      Me parece muy interesante su comentario, pero hay una alarma que me ha saltado al leerle. ¿Quién sería la autoridad certificadora? Certificadora de que se cumple la ley ya lo hay, la Agencia de Seguridad Alimentaria, pero es evidente que no cumple su trabajo. Periódicamente los de la OCU realizan análisis y encuentran sustancias peligrosas en los alimentos (ojito con lo que viene de China). Teóricamente, esas sustancias no podrían estar ahí, no deberían haberse permitido comercializar. Pero están. Y están porque no hay controles. Usted se imagina etiquetas de “este producto cumple la ley”? Es que TODOS la deben cumplir!

      Sobre la responsabilidad del consumidor tengo opiniones encontradas. El consumidor va a ir a por lo más barato. Lo que debe ser ilegal es el trabajo infantil, no ponerle al consumidor en la tesitura de elegir. Elijo yo si cometo una violación, o un asesinato, o si ese día me he levantado indulgente y perdono a mi potencial víctima? El respeto a los derechos humanos no puede ser voluntario, opcional, un argumento de ventas.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 15:16 | Responder

      • No, si la sorna se la perdona, pero el repasito que me ha dao… En fin, ya le daré su merecido si encuentro mi cabeza, que usted ha separado de mi cuerpo con un certero hachazo, y que debe andar por ahí rodando😄

        Comentario por Javier Lázaro — 10 enero 2013 @ 16:47 | Responder

        • “se la perdonO”

          Comentario por Javier Lázaro — 10 enero 2013 @ 16:48 | Responder

        • Que no, que no, que de hachazo nada. Todo lo contrario, si precisamente estaba muy de acuerdo con su comentario, sólo pretendía remarcar esa situación de desprotección, de desamparo del consumidor que no puede hacer nada por evitar ser intoxicado.

          Espero recupere pronto su preciada cabeza, que le necesito con ella bien puesta para seguir charlando de lo divino y lo humano.😉

          Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 21:03 | Responder

        • Por cierto, una cosa que me dejé en el tintero cuando le respondía. Una forma de verificación (certificación o como le queramos llamar) del uso de los productos químicos sería instaurar un sistema similar a los medicamentos con la venta bajo receta. Es decir, que cuando se presenta un problema en una plantación, se podría llamar a un fitopatólogo (contratado por el Estado, servicio gratuito) que te “recetaría” el producto adecuado con las indicaciones pertinentes. Sólo con esa receta te sería entregado el producto, en la cantidad consignada.

          Es una forma que se me ocurre (habrá más y mejores, seguro) para poner coto a la carrera armamentística que estamos viviendo con los arsenales químicos que hay en los desvanes de cada casa de campo. Lo de los gringos en Vietnam no es nada en comparación con la cantidad de tóxicos con que estamos regando nuestro propia tierra.

          Por poner un ejemplo, hace poco subí a La Cebolla – La Xunta avala un pesticida prohibido por la UE

          Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 21:33 | Responder

          • Vaya vaya qué interesante. Si estuviera seguro de que el bicho en cuestión sólo ataca a los eucaliptos me pondría a criarlos en masa ahora mismo.

            Comentario por marcostonhin — 11 enero 2013 @ 16:16 | Responder

            • Yo lo había pensado con el nemátodo del pino, que además lo localizaron en Portugal, muy cerquita del Miño. Entre eso y la procesionaria, a ver si le daban alguna oportunidad a los carballos.

              Comentario por Mendigo — 11 enero 2013 @ 20:04 | Responder

              • Del nematodo del pino ya encontraron alguna muestra al sur de pontevedra y por extremadura (por esa razón de esas zonas hace unos años que no dejan salir, al menos legalmente, ni una tabla sin tratar). Los bichos, que les da igual los mapas y las fronteras.

                Comentario por marcostonhin — 14 enero 2013 @ 16:53 | Responder

  10. Hay un documental francés que se titula “Nuestro veneno cotidiano” lo encontré en cá Manolox La videoteca alternativa y que da que pensar, ahí os dejo el enlace de Youtube por si queréis verlo: http://youtu.be/iKaxZ8LKrAA.

    Comentario por Selenita putativa — 10 enero 2013 @ 18:44 | Responder

    • Me pongo a verlo y te cuento. Gracias sean dadas a los cuernos de esa hermosa Luna de Enero.😉

      (Tas como una chota, poniéndote nombres :p )

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 21:25 | Responder

    • Joder nena, ahora eres tú la que me has acojonado a mí.

      Chunguillo, el documental, eh? No sabía yo que las agencias de seguridad alimentaria tomaban como base las investigaciones llevadas a cabo por los fabricantes de la misma molécula que analizan. Eso es tan estúpido como dejar que un alumno ponga las preguntas del examen.

      Un estudio verdaderamente serio, ha de ser llevado por las mismas autoridades. Todo estudio llevado a cabo por las empresas, o por laboratorios con alguna relación con las empresas cuyos productos son testados, son nulos de origen. No deben ser tomados en cuenta, simplemente. Por pura higiene intelectual, lógica evidente.

      ¿Acaso somos tan crédulos como para dejar que un detenido se juzgue a sí mismo y se imponga la pena? No, es demasiado ingenuo, demasiado estúpido, el reo tiene demasiados motivos para no emitir un veredicto justo. Lo entiende hasta un niño.

      ¿Por qué esta estupidez, inconcebible con las personas, es la norma con las empresas? ¿Cómo se permite a una empresa juzgar su mismo producto, y las autoridades sanitarias toman decisiones en base a ese juicio, a esa experimentación?

      Es estúpido, es ridículo, es aberrante. Las autoridades sanitarias sólo son un formalismo para dar una imagen de respetabilidad a lo que es puro libertinaje de la industria química-alimentaria.

      Comentario por Mendigo — 11 enero 2013 @ 0:21 | Responder

      • ¡Estamos podríos!! no le veo más explicación😦

        Comentario por Selenita putativa — 11 enero 2013 @ 10:09 | Responder

  11. Como pensemos en lo que tenemos en el plato cada vez que vamos a comer no probaríamos ni bocado. Yo por lo menos casi prefiero no pensarlo.

    Por otro lado no estría mal para que la gente se pusiese a dieta, informar masivamente del proceso de cada alimento que comemos habitualmente.

    Comentario por Javi — 10 enero 2013 @ 20:08 | Responder

    • Eso por los vegetales. Como nos pongamos con cómo engordan a los animales…

      Y ya ni te cuento si supiéramos lo que llevan los alimentos preparados. Tenemos en general una noción bastante idealizada de la agricultura y la ganadería moderna, el pastor con las ovejas, el labrador con la azada al hombro… eso hace décadas que terminó. De hecho, yo soy la coña del pueblo por no recurrir al tractor, al veneno, al fuego…

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 21:20 | Responder

  12. A mi no me amargas nada con tu entrada, tengo ya asumido desde hace tiempo que no hay manera de no envenenarse, cuando no es por una cosa es por otra. Pero te diré también que en todas partes cuecen habas. Cuando vivía en Holanda me acuerdo de cómo olía todo justo antes de la época de las flores: a mierda pura de vaca y de cerdo. Huele desde el aeropuerto, más que a queroseno, que ya es decir. Eso en un país donde hay más vacas o cerdos que humanos. El problema es que los animales están atiborrados de antibióticos, lo que cagan (con perdón) también y eso acaba en el subsuelo para que los humanos nos tomemos una parte cuando bebamos agua del grifo. Eso, si, los adolescentes sin acné a base de agua calcárea del grifo!

    Comentario por Aurora — 10 enero 2013 @ 20:56 | Responder

    • Cierto, la contaminación de los acuíferos con purines también es un peligro para la salud, incluso aunque no hayan sido atiborrados de antibióticos (los nitratos). Tenían un problema con esto en Lleida, creo recordar, por las granjas de cerdos.

      Comentario por Mendigo — 10 enero 2013 @ 21:16 | Responder

  13. El tema es triste y serio, pero la verdad es que me he reído con la forma como lo cuentas. Como si fueras un niño que acaba de descubrir que los reyes son los… (me callo por si acaso no lo sabes, no me gusta quitar la ilusión a nadie 😀
    Pues sí, esto es un desastre, pero tenemos consuelo: hace 20-30 años era diez veces peor… y hemos sobrevivido. Qué digo, incluso hemos aumentado estatura media, longevidad y salud en general, o sea que no será tan grave.

    Pero yo sigo sin comer de lo que hace mi jubilado padre en su huerto, si no me hace declaración jurada de lo que le ha echado. Que ya he visto y “saboreado” demasiado. Sólo como anécdota diré que una vez le metió por pura ignorancia una dosis de nitrogeno horriblemente desmesurada y le salieron unas habas mutantes de triple tamaño. Pues bien, el hombre las llevó a un amigo con puesto en un mercado y de allí le vino un encargo para uno de los mejores restaurantes de Barcelona, que durante varios años le estuvo comprando toda la producción a un precio muy por encima de mercado. Lo que para mi era asqueroso y seguramente tóxico, fue un producto exclusivo y exquisito para gourmets. Con suerte algun banquero pillaría dolor de tripas.

    Cuando oigo alabar los productos de proximidad, las pequeñas producciones, etc, más bien desconfío. Habrá productos excelentes, pero en general la falta de control crea inseguridad. En cambio, las grandes producciones, (sí, esas que no saben a nada), suelen estar muy controladas, y hacen uso racional de los fitosanitarios, y con mucha frecuencia recurren a métodos de lucha biológica no accesibles al pequeño productor (a no ser que se asocie con otros).
    ¿Y qué decir de la tan sobrevalorada agricultura biológica? Yo lo intenté y fue imposible, hay plagas que han evolucionado con los cultivos y los insecticidas y ya son resistentes a casi todo. Si te atacan estás perdido. Que alguien me diga que ha luchado con éxito contra la bemisia o la tuta del tomate… y no le creeré.

    Por supuesto no hagais ningún caso a eso de “las mejores vitaminas de la fruta están en la piel” (la mayoría de tóxicos también). Yo pelo toda la fruta, por la cuenta que me trae. Cierto, mendi, están los sistémicos por dentro (como esos insecticidas que daban sabor químico a la fruta) pero son los menos y están cayendo en desuso, generalmente se trata de fungicidas poco tóxicos (nada está libre de riesgos, “poco tóxico” quiere decir menos tóxico que fumar un cigarrillo o comerse un chuletón recubierto de sabrosa grasa quemada (¡eso sí es cancerígeno!)

    Por cierto, puedo adivinar la razón por la que te vendieron un insecticida sistémico. No era para tus hongos sino para los pulgones, porque deforman los brotes del melocotonero de forma que a veces puede confundirse con la abolladura. Sin ver al “enfermo”, y para un aficionado, es normal que en la tienda te dieran para los dos casos, por si acaso. Eso de “uso exclusivo para profesionales” es norma para salvarse de responsabilidades (como esos productos domésticos pinturas, pegamentos, etc que pone “no inhalar”… ¿has visto algun niño haciendo manualidades con mascarilla de gases?). De todas formas, hay una ley que pronto obligará a tener un carnet especial para adquirir y aplicar fitosanitarios, veremos si llega a aplicarse, pero es cierto que Europa presiona en el tema.

    Para acabar, sobre el artículo que subiste a la cebolla de un pesticida prohibido en la UE, comentar que se han prohibido muchos productos pero no todos -ni mucho menos- por su peligro. La CE exigió un nuevo registro de fitosanitarios, y quien quisiera fabricar uno debía presentar una serie de requisitos (digamos controles de seguridad, estudios, etc, todo muy bonito y riguroso). Lo que ha ocurrido es que el coste de todo ello era tan elevado que nadie ha pedido la licencia para los pesticidas menos rentables y en consecuencia han acabado prohibidos los más baratos.

    Bien, yo seguiría con gusto pero es poco educado escribir más que el señor del blog… 😉

    Comentario por Josep — 11 enero 2013 @ 2:13 | Responder

    • En este blog la educación importa poco, y se somete al interés de lo que cada uno tiene que aportar. Muy interesante tu comentario, así da gusto.

      Algunas cosilla: que yo sepa, ya es necesario enseñar el carnet de fitosanitarios para que te vendan los productos “profesionales”. Vale, no lo hace nadie. Yo fui a preguntar al concello y se me rieron en la cara. Para qué, si nadie te lo va a pedir. Pos ya está.

      Y otra cosa. Lo de las grandes explotaciones y el uso racional de fitosanitarios… Usan los productos en la dosis y el momento adecuado. Vale. Pero les echan de todo, a toda la plantación, para curarse en salud. Tienen un calendario según el cual le van dando los tratamientos, hablo de los árboles sanos, sin síntomas.

      Más temas: el aumento de la esperanza de vida lleva estancado bastantes años (límite biológico), y está muy determinado en sociedades desarrolladas por la incidencia del cáncer. Por supuesto, a mayor esperanza de vida, mayor incidencia. Por cierto ¿conoces tú algún estudio que compare poblaciones eliminando la variable etaria? Es que decir que un africano tiene menos riesgo de contraer cáncer que un europeo no me dice gran cosa, pues son sociedades mucho más jóvenes. Habrá que comparar grupos de la misma edad en ambas sociedades y ver la incidencia de casos.

      Por otra parte, el que cada vez seamos más altos me escama, y me hace pensar en si no nos estará pasando lo mismo que a las alubias de tu padre. Aún no he encontrado ninguna respuesta convincente a un hecho evidente: el aumento considerable en la estatura media de los críos. ¿Mejor alimentados? Ni de broma, yo nunca he pasado precisamente hambre (soy un tragón) y siempre me he alimentado bastante bien (sin bollería industrial, sino con mucha fruta, leche…). A mí me huele que tiene más que ver con las hormonas del crecimiento que se usan en la ganadería…

      Comentario por Mendigo — 11 enero 2013 @ 9:57 | Responder

      • El carnet de fitosanitarios depende de las autonomías. En mi zona (Catalunya) llevamos años de campaña para que los agricultores se saquen el carnet de aplicador y manipulador (requiere un cursillo de varias sesiones). Existe en dos niveles (básico y cualificado, según responsabilidad) y ya está generalizado entre quienes se dedican a la agricultura. A partir de enero de 2014 todos los profesionales deberán seguir los principios de gestión integrada de plagas, y para ello deberán tener el carnet y un cuaderno de explotación donde se anoten todos los tratamientos, el cual estará controlado por un técnico asesor de plagas acreditado oficialmente (solo se prevee la excepción para las explotaciones con bajo consumo de fitosanitarios). Estas normas, de hecho, ya se practican desde hace años en explotaciones importantes y para algunas plagas con un seguimiento especial. El carnet también será necesario para comprar fitosanitarios a partir de noviembre de 2015.
        “uso racional en las grandes explotaciones”. Es cierto lo del calendario programado de tratamientos, pero puedes estar seguro que los profesionales buscan la rentabilidad -cada vez más escasa si acaso existe- y eso lleva a gastar solo lo imprescindible. Los tratamientos “preventivos racionales” se hacen solo de aquellas enfermedades y plagas que previsiblemente aparecerán durante el cultivo por ser habituales (o sea que se hacen para evitar mayores tratamientos en una fase posterior del cultivo, más cercana al consumo).Pueden considerarse estos preventivos como vacunas (interés general), pues así evitan la aparición de focos de plagas que afectarían a toda la zona.

        Pongo dos ejemplos de como las cosas se hacen bien cuando están en manos de profesionales:
        caso 1: hortalizas en el Maresme, Catalunya: empresas familiares, pequeñas pero concienciadas por campañas desde la Generalitat. Tienen poca capacidad económica pero se asocian para contratar técnicos en control de plagas (agrupaciones de defensa vegetal, ADV), los cuales introducen programas de lucha biológica para reducir los tratamientos quimicos al máximo.
        caso 2: hortalizas en Mazarrón, Murcia: explotaciones medianas o grandes. Parte de las producciones está bajo contrato con cadenas de supermercados alemanas. Aquí el control viene por parte del concienciado consumidor final: se realizan análisis frecuentes y en caso de hallar residuos de plaguicidas “no previstos” se pueden rescindir los contratos.

        Sobre la esperanza de vida y cáncer, no es éste quien pone el límite ( su porcentaje de curación crece contínuamente), sino las enfermedades de deterioro, muy especialmente las neurológicas. No me suena que se haya comprobado una diferencia en cáncer entre razas por la genética, pero sí por los hábitos alimentarios. Por ej, en Japón hay más cáncer de estómago por el consumo de encurtidos y ahumados de pescado, pero eso no ocurre entre los descendientes de japoneses en Perú.

        Si somos más altos es por la disminuciuón de enfermedades en la infancia y por la alimentación más completa y rica en proteínas. Lo de las hormonas de crecimiento me hace dudar, no he oído sobre ello, pero me parece difícil que tras cocción y digestión (es un péptido) pueda hacer efecto en nuestro organismo. Otra cosa son hormonas como clembuterol o estrógenos, esos ya están bien conocidos, somos todos cada vez más femeninos (pero no solo por la alimentación, hay cantidad de residuos y sustancias con efecto estrogénico, desde contaminantes ambientales hasta aditivos de plásticos) y la fertilidad masculina se va a pique en el mundo desarrollado. (Joder, me pongo de mal ostia cada vez que pienso en los peligros reales que YA tenemos y las tonterías con las que nos meten miedo como el cambio climático, los transgénicos, etc.)

        Comentario por Josep — 13 enero 2013 @ 2:50 | Responder

        • Tocayo, un agricultor tipo que tomara decisiones perfectamente económicas no echaría la mínima cantidad posible de fitosanitarios. La cantidad de tratamientos sería exactamente la que le permitiera maximizar la función producción (en €, no en kg) – gastos de tratamiento.

          Como los gastos de tratamiento son muy bajos (son productos muy baratos, en su mayoría, y su aplicación mecanizada no plantea problemas) la función se optimiza en un valor de fitosanitarios usados muy alto.

          Me explico: echando una cantidad x de fitosanitarios, tendrías controlada la enfermedad. Pero algunos árboles se verían afectados, lo cual mermaría la producción, y según la plaga alguna de la fruta perdería calibre y/o tendría daños estéticos. Por lo tanto, le echo 4x para asegurarme que no hay ni indicios de enfermedad y que todos los árboles producen lo máximo posible, con el mayor calibre posible y sin ningún tipo de agresión (picaduras de insectos, etc, que hagan perder valor comercial, que no organoléptico, a la fruta).

          La alternativa sería tratar sólo los ejemplares severamente afectados, para garantizar la supervivencia del pié. Y permitir las infecciones leves, que son absolutamente naturales (un árbol sin ningún parásito NO es natural, NO es normal). Pero claro, eso requiere mayor atención, y atención especializada: saber reconocer qué plaga tiene el árbol y aplicarle sólo el tratamiento que precisa, erradicando los “tratamientos preventivos” (insisto, acaso tú te medicinas preventivamente?). Y también, que la fruta llegaría al mercado con irregularidades estéticas, calibres variados, etc.

          Esto es lo que el consumidor, que mayoritariamente es gilipollas perdido, rechaza. Porque tiene la idea de la manzana de Blancanieves en los cuentos. O el tomate perfectamente esférico. Y así se lleva un tomate que no sabe absolutamente a nada, que es como comer una puta acelga. Bonitiño por fuera, insípido por dentro. Lo que se come, se cría.

          De todas formas, compañero, yo creo que en vez de discutir qué tipo de agricultura usa más (y mejor) fitosanitarios, lo que debería haber son controles. Coño, no me apetece ponerme a especular, quiero saber el nivel de tóxicos de lo que ingiero. Parece razonable, no? Tú dices que lo hacen los alemanes, ¿y para la de venta nacional no se analiza? Pues estamos jodidos. De todas formas, entiendo que los controles que dices son realizados por el IMPORTADOR. Como comprenderás, no puedo confiar en el control de una parte interesada (en que la partida pase el control y puede ser comercializada). No me fío de la buena fe de nadie, ya ves. Los controles deben ser llevados a cabo por la autoridad sanitaria, además de por asociaciones de consumidores. Es decir, por los que no tienen intereses en encubrir el problema. Y esto no existe. No tengo noticias de que las autoridades sanitarias españolas hayan parado ninguna partida JAMÁS por el excesivo uso de pesticidas.

          Como no hago análisis, oficialmente no existe el problema. Muy propio de la administración.

          Comentario por Mendigo — 14 enero 2013 @ 11:26 | Responder

          • Buf, debo corregir casi todo lo que dices, no con ánimo de discusión, sino informativo. Algunas cosas eran así hace 40 años, pero en general han cambiado. Ya sé que un hortelano semianalfabeto le echará “el doble por si acaso – que lo que no mata engorda”, pero estoy hablando de profesionales, los que producen la mayoría de lo que comemos.

            Insisto en lo de antes: una empresa o un profesional aplica la cantidad mínima de tratamientos necesaria para maximizar la rentabilidad económica, o sea, la dosis justa. (eso dije: lo imprescindible para la rentabilidad -económica se supone-) SI eso es 4x, pues será 4x, (según tu explicación x sería una dosis insuficiente, además tu “función producción” no tiene en cuenta el concepto “uso responsable”: intoxicarse uno mismo o vender cosechas envenenadas puede tener consecuencias económicas desastrosas). Es un grave error usar dosis insuficientes o excesivas. Las insuficientes (control parcial) obligan a posteriores tratamientos y generan plagas resistentes (eliminación parcial = selección de los más resistentes); las dosis excesivas entrañan riesgos de toxicidad para las plantas, el aplicador y el consumidor.

            Es incorrecto atribuir bajo coste a los tratamientos. El coste de los agroquímicos ha aumentado contínuamente mientras el precio pagado por las cosechas se ha mantenido bajo. Pero además debe contabilizarse el coste de maquinaria (combustible, recambios, amortización…), las horas de trabajo y otros costes varios. Sale caro, de verdad, aunque evidentemente no todos los agricultores tienen claro un estudio detallado de costes. Y es cierto que los tratamientos preventivos en árboles suelen hacerse con plaguicidas económicos, pero si no haces los correspondientes en parada invernal o al principio de vegetación y luego te ves obligado a hacerlos en estación más avanzada deberás usar productos más caros y entrar en complicaciones de plazo de seguridad y posible fitotoxicidad.

            Otro error importante es el tratamiento solo de los árboles más afectados: en la gran mayoría de plagas si tienes una parte del cultivo muy afectada, tendrás otra -o todo- parcialmente afectado o contaminado a niveles poco visibles y acabarás teniendo reinfestaciones continuas. Si es una plaga importante debes tratar toda la zona que pueda estar afectada, y además comentarlo con los vecinos con cultivos similares para que estén alerta. Insisto, hablo de cultivadores profesionales; si tú tienes un bosque con algunos árboles atacados por ej. por un gorgojo, es normal que trates (o elimines) solo esos árboles, porque vas a hacer un seguimiento más detallado y dedicarás un tiempo, cosa que no puede hacer quien debe cuidar de cientos o miles de árboles y además debe hacerlo bien porque vive de ello. Y el concepto “individuo” que mentalmente aplicamos a los árboles, se difumina para la mayoría de cultivos de nuestra alimentación (herbáceos, hortícolas), en los que no podemos hablar de “planta afectada” sino de focos, un concepto que ya implica la idea de contagio y necesidad de tratamiento extenso. Dices que “un árbol sin ningún parásito NO es natural, NO es normal”, y efectivamente, un cultivo agrícola NO ES NATURAL, es un producto de la técnica humana con un valor económico que depende de su calidad, la cual el mercado valora principalmente por su aspecto.

            Me preguntas: “¿acaso tú te medicas preventivamente?” Pues evidentemente SI, igual que todos. ¿De niño no te han puesto un montón de vacunas? ¿Si vas a ciertos paises tropicales no tomas medicación preventiva para para enfermedades que “previsiblemente” puedes contraer, tales como el paludismo?¿En casa no usas a diario productos químicos para evitar algunas enfermedades frecuentes como p.ej: las caries?¿Nunca has usado productos químicos insecticidas o repelentes contra los mosquitos preventivamente antes de que te piquen?

            Controles: creo que has entendido el concepto “control por el importador” desde una mentalidad española: el empresario y el trabajador o consumidor tienen unos intereses contrapuestos, y éstos últimos se quejan mucho pero no hacen nada mientras el primero defrauda lo que le da la gana. Pero en el ejemplo se trata de empresas alemanas (esas en las que los sindicatos suelen sentarse en el consejo de administración). Allí la mentalidad del consumidor es mucho más responsable y exigente, y a su vez el empresario exige un producto seguro para sus clientes. Ellos conocen la fama de los meridionales y el bajo nivel de control de nuestra administración y por eso ponen sus propios controles exigentes (y nos dan un ejemplo a seguir). Por cierto, aquí también se hacen controles, aunque escasos por la falta de medios (en este país contratar funcionarios se ha convertido en un pecado). Y es normal que no te hayas enterado de la intervención de partidas contaminadas, eso jamás se saca en público ¿imaginas la notícia de hortalizas españolas contaminadas? Eso lo hicieron los alemanes hace poco por unos pepinos, y aún siendo falso nos costó muchos millones de euros.

            Comentario por Josep — 15 enero 2013 @ 2:04 | Responder

            • En teoría, Sanidad tiene servicios de control bromatológico. Yo conocia a un tipo que se dedicaba a eso: recorría los mercados recogiendo muestras de distintos alimentos (no solo hortalizas o fruta, también carnes, pescados, embutidos y otros) que luego remitía a laboratorio (era veterinario, también llevaba los controles de mataderos).

              Normalmente no aparecen problemas significativos. A lo mejor, no nos envenenan tanto, o a lo mejor los límites que se aplican son demasiado altos o la frecuencia de los controles es muy baja….No se.

              Tengo para mi que los límites de contenidos de sustancia tóxicas están puestos un poco a voleo. Los estudios epidemiológicos son escasos (salvo los relativos al tabaco que se ha llevado todo el presupuesto de investigación del ramo en los últimos años) y no se contemplan, o sólo de pasada, los efectos sinérgicos o antagónicos. Así que se hace un estudio con un grupo de ratas, se extrapola la dosis admisible a humanos con un factor de seguridad X y tira p’alante.

              Y no sólo es la presencia de tóxicos en la comida, estamos rodeados de productos químicos diversos de droguería, fármacos, contaminantes del aire, ……

              Luego, salta la noticia de que los espermatozoides están perdiendo movilidad, y nadie sabe porqué.

              Comentario por santi — 21 enero 2013 @ 18:09 | Responder

            • Ejemplo de la problemática de los estudios epidemiológicos
              http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0213-91112008000300012&script=sci_arttext

              Comentario por santi — 21 enero 2013 @ 18:30 | Responder

        • No son hormonas propiamente dichas, son los que se conoce como “disruptores endocrinos”, sustancias que se parecen mucho a hormonas, y que engañan al organismo. A dosis mínimas pueden causar efectos notables:
          http://es.wikipedia.org/wiki/Interruptor_endocrino

          Y no (solo) proceden de pesticidas:
          http://es.wikipedia.org/wiki/Bisfenol_A
          http://es.wikipedia.org/wiki/Policloruro_de_Bifenilo

          Comentario por santi — 21 enero 2013 @ 18:29 | Responder

    • Comparto todo lo expuesto. Yo tampoco confío en las hortalizas de la “huerta”: es como la lotería, unas pueden ser más “puras” que las ecológicas y otras sabroso puro veneno. Ejemplo: para eliminar caracoles y babosas de las lechugas lo conveniente sería seguir las instrucciones expuestas en el sobre: repartir uniformemente por el SUELO con énfasis en los bordes del huerto… Pues bien mi padre tiene su teoría propia y lo esparce por montoncitos; generosos, porque si una cucharadita es buena, tres tienen que ser la ostia …
      Tienes razón sobre la bemisia o mosca blanca en el tomate ( en invernadero es imposible combatirla razonablemente y al exterior aquí el problema no es la mosca) En cuanto a la tuta acabo de enterarme de que es una nueva plaga procedente de suramérica detectada en Europa en Valencia en 2007 y que también puede afectar a la patata => Es una globalización de plagas. Malo.

      Comentario por Xurxo — 11 enero 2013 @ 19:43 | Responder

  14. Hace algún tiempo mantuve una amena conversación con un químico especializado en cloro-órgano-fluorados sobre este mismo tema del efecto nocivo de los pesticidas en la cadena alimenticia (concretamente charlábamos de la colza). El químico me dejó perplejo al explicarme que, en contra de la verdad oficial establecida, el origen de la enfermedad no había que buscarla en el aceite de colza adulterado (de hecho en su equipo habían realizado experimentos con ratones a los que les habían inyectado este mismo aceite adulterado, sin provocar en los ratones ningún tipo lesión en el aparato respiratorio), sino en una plantación de tomates que Explosivos Rió Tinto había utilizado como laboratorio para obtener un pesticida parecido a otro carísimo que hasta entonces venían importando de Alemania. El error que cometieron fue no haberse deshecho de estos tomates y comercializarlos en los mercados.
    Entro otras cosas interesantes, el químico me dijo que no había dinero peor invertido que el dedicado hoy en día a la investigación, porque el único campo que merecía investigarse era, precisamente, el efecto letal que el desarrollo industrial provocaba sobre la salud humana, por ejemplo, en enfermedades que no existían hace un siglo, como el infarto de miocardio, el alzhéimer o el párkinson. Y este tipo de investigaciones, como es lógico, no interesaban realizarse.
    Recuerdo también que le comenté (yo había leído que en un futuro no muy lejano los baños de las casas estarían provistos de un nuevo inodoro, y que nuestros consolidados hábitos excrementicios serían revolucionados en breve puesto que ya era posible reciclar la orina hasta volverla potable) que al menos la química garantizaría a la especie humana no morirse de sed. Entonces el químico me preguntó sibilinamente si pensaba que el agua no tenía memoria. Como no entendía y aquella pregunta más parecía propia de un maestro zen a su discípulo que de un químico a un profano, el químico me contó que sí, que las gotas de agua guardan en la memoria su lugar de procedencia. Para ello solo tenía que congelar una gota de agua proveniente de un glaciar como el Aneto y comparar el cristal así formado con el de otra procedente del río Manzanares. La del Aneto producía un cristal de hermosa perfección, mientras que el cristal formado por la gota de agua del Manzanares era un cristal atrofiado y amorfo.

    Comentario por Alberto Tirado — 14 enero 2013 @ 12:50 | Responder

    • Lo de la memoria del agua es indescriptible😉 los cristales de hielo se ordenan siempre en estructuras hexagonales, prácticamente no hay dos iguales, y su mayor o menor simetría de la que habla el supuesto químico puede depender de la duración del proceso… y especialmente de las impurezas que queden atrapadas procedentes del agua congelada… igual era químico… pero fijo que curra o cobra de una gran CIA-TRILERO-HOMEOPÁTICA😉, … sobre las nuevas enfermedades puede haber motivos externos, de hábitos de vida, mala praxis…. pero los principales son: Hasta hace poco más de un siglo la esperanza de vida media estaba en torno a los 45… y ahora se vive más. se cascan cosas… y se investiga cual ha cascado… ya nadie muere de viejo… curioso… y este simple cambio de paradigma y el conseguir que cale en la banda (pa que hablar de la teoría de los gérmenes, el descubrimiento de los antibióticos…) … es un sutil instrumento de control y condicionamiento… esta ignorancia permite entre otras cosas hablar de la familia tradicional… con varias generaciones felices al amor de la lumbre… jojojo… las habñia. sí… porque en cuanto una mujer era fértil a procrear… puro instinto de conservación… es lo que ha permitido que medrásemos…

      Salud😉

      Comentario por Escéptico — 23 enero 2013 @ 0:15 | Responder

  15. Lo del aceite de colza y la intoxicación por pesticidas es una versión no oficial pero con mucha verosimilitud. Síntomas nunca bien explicados, compatibles con intoxicación por fosforados, y desde luego, podemos imaginar que en todo caso debía evitarse la noticia de “hortalizas españolas tóxicas”, eso era la ruina para aquella España aún muy agrícola.

    Perooooo…. lo de la memoria del agua supongo que lo dijo en broma, porque de lo contrario merece ser inhabilitado como químico!!!
    Por supuesto el agua bien purificada es igual tanto si viene de la orina como del Aneto. ¿Acaso la del Aneto no viene de la nieve, y de las nubes, y ellas se foman de la evaporación -entre otros- de nuestros orines y del agua del manzanares y de los cenagales más infectos del mundo?

    Comentario por Josep — 15 enero 2013 @ 3:03 | Responder

  16. Pues digo yo que si el producto que compraste estaba reservado para uso profesional podías haber contratado los servicios de alguien cualificado para proteger tu pavieira. Desconozco por que motivo el tendero te facilitó un insecticida sistémico, seguramente tendrías pulgon tambien, pero en todo cado tambien es responsabilidad tuya advertirle de que no puede venderte esos productos y saber que tu no puedes aplicarlos.

    Y si que hay controles de residuos de fitosanitarios, y creeme que se echan para atras muchas partidas que no cumplen los límites. Si quieres tomar verduras y frutas ecologicas lo tienes facil, solo tienes que pagarlas, pero como comprenderas no es el mismo rendimiento el de una explotación en la que no se utilizan productos quimicos que el de una convencional, por lo tanto el precio ha de ser tambien distinto.

    Y no entiendo por que cargas contra los agricultores, me parece bien que lo hagas contra el sistema o contra los intermediarios, pero los productores se dejan la piel y se juegan el pan para que tu puedas tomarte unos greliños o una naranja de postre.

    Comentario por Pablo — 14 mayo 2014 @ 14:26 | Responder


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