La mirada del mendigo

26 febrero 2013

Sulayr

Filed under: fotos — Mendigo @ 21:12

Sulayr es la deformación árabe que sufrió el nombre original de mons Solarius o montaña del Sol, que es como la conocían los romanos . Estoy hablando, como muchos ya habréis adivinado, de Sierra Nevada.

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La anterior foto es el castillo de La Calahorra, tras el penúltimo temporal de nieve que barrió la península (tenemos una puntería escogiendo fechas para viajar…).

Venga, cuento una anécdota que me sugiere esta foto, para que os podáis reír a gusto de mí. Está sacada en el valle de Bérchules, en una pateada muy chula que tira hacia la sierra. A media pateada le pregunto a la lobita ¿te acordaste de poner las plantillas? (al final de cada pateada, quitamos las plantillas a las botas para que se aireen, normalmente llevamos dos pares de botas y vamos alternando cada día). Respuesta: las mías sí, pero las tuyas no sé. Pues si yo no lo he hecho y tú tampoco… mieeeerda, ya notaba yo el pie algo holgado y que me rozaba algo al fondo. Bueno, venga, de perdidos al río, seguimos. No era tanto, tan sólo una leve molestia, y al parar a comer ponía un poco los pies descalzos en la nieve para prevenir lo inevitable . Al final del día, cojeaba ostensiblemente, andaba de puntillas, cual bailarina del Bolshoi, y el último tramo hasta el pueblo realmente lo pasé mal. Cuando llegamos de nuevo a Bérchules, habíamos aparcado la furgo justo en la plaza del pueblo, así que me senté en las escaleras y empecé a descalzarme, las botas, los calcetines, doliéndome la operación horrores y entre blasfemias terribles que hacían combarse los pilares del cielo bajo el peso de mis imprecaciones. Ya soy muy malhablado, pero aquello era terrible. Cuando me rehice, me di cuenta que estaba sentado en la escalera de la iglesia, y justo estaban entrando las viejecitas para rezar el rosario. XDDDDDDDDD. Coitadas.

Cuando tocó la operación de pinchar la enorme ampolla que me había salido, empapé varios pañuelos de un líquido sanguinolento, eso parecía a matanza do porco. Con el agua oxigenada ya no pude ni tan siquiera articular otra blasfemia más. Pero bueno, un día de semi-reposo en Trevélez (semi-reposo significa caminata de ocho horas con paradas frecuentes para refrescar los pies en el río) y al siguiente ya estábamos subiendo al Mulhacén.

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Graná, desde el Albayzín. La vista famosa aquí es la Al-Hambra, pero como ya todo el mundo tiene esa estampa más que vista, personalmente o en foto (maravillosa, sin duda) prefiero mostrar otro detalle.

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Parece el Etna en plena erupción, pero es el Sol poniéndose en la sierra de la Almijara (creo).

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Letrero indicando no sé muy bien el qué, cerca del puerto de la Ragua.

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Pateada por el larguísimo valle de Trevélez, que sube poco a poco hasta el mismo corazón de Sierra Nevada.

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Un callejón del Albaycín, uno de los rincones más sugestivos que me he encontrado en una ciudad.

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La lobita subiendo con las zarpas de acero.

Unos días antes de llegar nosotros hicieron unos días de mucho calor que derritieron la nieve y dejaron todo hecho un chapatinal. Las temperaturas se desplomaron de repente, formando un costrote de hielo que luego fue recubierto por una fina capa de nieve. Jamás me había encontrado en la montaña con una nieve más resbaladiza. No sólo era imposible subir por aquí sin crampones, es que incluso avanzar en llano era difícil (menuda culada me llevé el primer día, lo que me convenció de no volver a salir sin los crampones en la mochila). Vale que yo soy torpe. Mucho. Pero la cara norte de toda la Sierra era una completa pista de patinaje.

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Trevélez, no tan turístico como me imaginaba. En cuanto abandonas las casas, un precioso paseo te aguarda. Mucho peor era el valle contiguo, de Capileira, invadido por todo el pijerío guiri y autóctono.

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Si alguien puede identificarla. Por el momento, hierbajo al lado de una fuente.

Identificada con la ayuda de Santi y Llamparego. Se trata de una lechetrezna (Euphorbia sp.), extensa familia de plantas que se caracterizan por su látex blanco de propiedades laxantes. El de la Euphorbia serrata se usaba para el cuajado de la leche, y del de la E.lathyris se extrae el temido aceite de ricino.

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La cara norte de Sierra Nevada, con el valle de Aldeire en primer plano (allá al fondo)

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Alacena en una casa semiderruida en Alquife (no hay que ser un lince para adivinar el origen de estos topónimos, al es el artículo determinado árabe).

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La foto no vale gran cosa, pero es tan maravilloso el entramado de ramas que se va distribuyendo en ramitas, como los afluentes de un río…que no puedo evitar subirla. Me recuerda a los dibujos de fractales.

Venga, otra batallita de mis aventuras y desventuras por la sierra. Más arriba, en esta misma pateada, cuando todavía no me había convencido lo suficiente de la necesidad de usar crampones (“joder, si apenas hay nieve”), al cruzar un paso que parecía fácil resbalé. Incapaz de parar por la pala de nieve, me dirigía directo a un arbusto de espino, y recuerdo pensar en ese momento en los tebeos de Mortadelo, cuando Filemón va directo hacia un gigantesco cáctus, montado en una Vespa sin manillar. Sabe lo que se avecina, no hay forma de evitarlo, y va diciendo, no, ¡no! ¡NO!. Pues yo hice de sufrido Filemón en esta historieta. Le pasé por encima al espino; y ni tan siquiera logró frenarme, lo que conseguí metros después con una piedra. Además, la bajada escurriendo por la nieve me había subido la ropa, con lo que atropellé al pobre espino sin nada que protegiese mi frágil cuero.

Me quedó el costado como si me hubiera intentando follar a un leopardo.

A un leopardo macho.

Heterosexual.

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Estos pobres pinos, atormentados por el viento y el hielo, son quizá los árboles que sobreviven a mayor altitud de toda la Península. Estamos a 2.500m, volviendo por la cara Sur del Mulhacén.

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Abajo, se abre el Marquesado y, allá a lo lejos, también nevada, la Sierra de Baza (habrá que volver otro día a patearla, tiene muy buena pinta).

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Puente nazarí, un poco después de Lanjarón.

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El techo de la península.

Son todos ellos tresmiles pero no son los más altos. El Mulhacén y la Alcazaba, que están a nuestra derecha, les sacan una cabeza. Pero para ser sinceros, el Mulhacén (3.478m), siendo la montaña más alto de la península (le saca 80 metros al Aneto), es algo decepcionante. Al menos desde su cara Sur, con poca nieve debido a la orientación expuesta al implacable sol y a la latitud tan meridional en que se encuentra (joder cómo brilla el Lorenzo aquí abajo, nosotros que llevábamos casi dos meses sin verlo aparecer). Es un mastodonte de formas redondeadas, cuya única dificultad en la ascensión es debida al desnivel a salvar…Una ascensión invernal a la mayor cumbre de la península se convirtió en poco más que un paseo, fatigoso y poco más. Además, ese día hacía un sol espléndido y casi nada de viento, sólo me puse manga larga cuando quedaban un par de horas para el atardecer. Nos cruzamos a tres fulanos en todo el trayecto, uno de ellos alemán, y sobre todo éste iba abrigado como si fuera a acompañar a Amundsen. Alucinábamos con la gente, o muy descuidados éramos nosotros o muy flipaos eran ellos. Eso, pateada fácil, demasiado, y eso que la nieve nos hizo dejar la furgo antes del Alto del Portillo. En verano esto debe ser una avenida de domingueros.

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Volviendo del Mulhacén. El sol se marcha y nosotros aún aquí arriba, ya son ganas de meterse en líos, sieempre igual. No hay problema, no hace mucho frío, pillamos cortafuegos y tó’pabajo (las ampollas de hace dos días empiezan a decir basta, pero ya total, tiempo habrá de curarlas).

Mientras bajábamos, aún por encima de los 2.000m, veíamos allá el fondo cómo en un pueblo estaban tirando fuegos artificiales (¿carnavales?). Fue un momento maravilloso, poderlos contemplar como si estuviéramos colgados del cielo, mirando hacia abajo para ver las luces, cuando allí estarían todos con la cabeza hacia arriba. De noche, aquí arriba, en la más absoluta soledad, te sientes como si fuera otro planeta. Allá a lo lejos, dos kilómetos más abajo, la Tierra, donde las personas hacen su vida.

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Al poco de empezar el paseo, desde la Ragua, nos topamos con este paisano. ¿Acaso no es salao? De pequeño hice alguno, pero ninguno tan chulo como éste. La peladura de naranja como corbatín es genial!

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Cuerda oriental de Sierra Nevada.

Estas son las satisfacciones del montañismo aficionado. Te pegas la panzada de subir ahí arriba y, cuando llegas, obtienes la recompensa de unas fantásticas vistas…de mis cordones. No veíamos más allá de la punta de nuestros zapatos, con la maldita nube que se había quedado enganchada en la cumbre. Aunque parezca un buen día hacía un viento gélido (últimos coletazos del temporal). Esperamos unos minutos, agazapados tras una piedra, a ver si la nube se marchaba. Recuerdo que al comer el chocolate con avellanas me dolía la mandíbula, estaba entumecida del frío (y eso que llevaba braga y capucha). Acabamos el chocolate y, convencidos que no habría más recompensa, empezamos a bajar. Cuando ya habíamos desandado parte del camino, y como siempre nuestra sombra pisándonos los talones, vemos que se empieza a despejar la cumbre (foto). Y la vista sería preciosa, con media provincia hacia el Norte, y el Mediterráneo al Sur y, más allá, África (otros días sí que la divisamos). La montaña se volvía a burlar de nosotros…

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El poblado de la mina, desde el viejo Alquife (pueblo de milenaria tradición minera, de mineral férrico)

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En esta foto se aprecia bien cómo es la llegada de un temporal (por ahora sólo viento, la nieve llegaría unas horas más tarde) a tres mil metros de altura.

Queríamos subir al Picón de Jerez (3.090m) por su cara Norte, saliendo desde Jerez del Marquesado (la pista te deja un poco más arriba). En principio, bastante fácil, como se ve en el relieve. Esta vez llevábamos crampones, así que nada nos podía detener. El día estaba ventoso y frío, pero bueno, qué te puedes esperar si quieres subir un tres mil a principios de Febrero. Pero según nos acercamos a la cuerda, el viento empezó a crecer. En pocos minutos, pasó de ser molesto a obligarnos a caminar agachados porque nos derribaba. Con las gafas incrustadas en la cara (¿140 km/h?), era casi imposible ver. Incluso con todas las capas puestas el calor se estaba yendo de nuestros cuerpos. Era humanamente imposible seguir en medio del vendaval, así que decisión unánime (lo bueno de ser dos), a ponernos a sotavento y bajar a toda hostia, que esto se está poniendo peor. Y tanto, la situación se empezó a deteriorar rápidamente. En un descanso que hicimos al cobijo de unas piedras, saqué la cámara de la mochila, me giré y saqué esta foto. Las líneas son polvo de nieve arrastrado por el viento. Ni me imagino lo que debe estar haciendo ahí arriba en este momento. Un respiro y pa’bajo, pa’bajo, pa’bajo a toda mecha. Por mucho que estemos en una latitud tan baja, un tresmil es un tresmil, y más en pleno invierno. Recordamos lo que siempre se dice “en alta montaña el tiempo puede cambiar súbitamente”. Pues para muestra, un botón. Sierra Nevada parece una montaña más baja de lo que en realidad es, no es tan vertical como Piris o Alpes y es mucho más calida. Pero aún así, pocas bromas ahí arriba, porque puede enseñar los dientes.

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La cara amable de la nieve. Amanecer nevado entre encinas, un precioso regalo al salir de la furgo.

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Ferreirola. El río Trevélez, al pasar el pueblo, se hunde en un impresionante barranco. Muy recomendable visitar esta zona, muy tranquila, habitada en parte por lugareños, en parte por gentes venidas de todas partes. Con Lugros, quizá la zona que más nos gustó.

Por cierto, Ferreirola, Ferreira, Capileira, Pampaneira, cortijo “Opazo”, casa de la Ferreiría…¿estamos en Andalucía o en mitad de la provincia de Lugo? Me acerqué al cementerio, ya con la mosca tras la oreja, y un repaso a las tumbas confirmó mis sospechas. Había Salgueiro, Estévez, Castro… No es nada raro. Esta tierra fue cristianizada a sangre y fuego, la población autóctona fue sometida a un verdadero genocidio (revuelta de las Alpujarras, guerra de los moriscos…) y se repobló la zona trayendo población de otras partes del Reino. Entre ellas, por supuesto, del semillero de carne humana siempre dispuesta a colonizar el mundo: Galicia.

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La chaladura de los andaluces con el blanco es ya enfermiza. Si alguien puede mirar tu casa sin ponerse gafas de sol, una noche de luna nueva, es que aún no la has enjalbegado lo suficiente.

Por cierto, ya sabréis que aquí en las Alpujarras (cara Sur de Sierra Nevada) las casas tienen una morfología muy particular (y muy bien conservado el estilo de los pueblos, un sobresaliente para la Junta), cuya característica más evidente es un tejado plano que se usa como terraza o secadero, rematado con una peculiar chimenea. Detalle: hacen trepar las viñas hasta el techo, para disponer del cobijo de una parra al ardiente sol del verano. Maravillosa idea.

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Prima de la limonera, pero no era (tenía una zona naranja con las alas desplegadas). Cuando tenga tiempo la busco.

Identificada gracias a Llampariego. Se trata de una Gonepteryx cleopatra macho (la hembra carece de la mancha naranja en el dorso), y comparte el nombre de limonera con la que hasta ahora conocíamos (Gonepteryx rhamni).

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Ya falta poco!

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El precioso castillo de La Calahorra, con el que empezaba esta entrada. Fue una maravilla coincidir con el inicio de la floración de los almendros. Es un árbol que me encanta, y uno de los aromas más exuberantes que han degustado mi nariz, es como estar metido en un tarro de miel.

Dentro del sobrio castillo hay un encantador palacio renacentista…que no pudimos visitar por sólo abrir sus puertas el Miércoles (¡error descomunal de quien sea responsable!). Ése fue el día del temporal de nieve, que nosotros aprovechamos para visitar las zonas bajas. Hacía un frío de pelotas, en las calles no había un alma, el viento corría entre ellas llevándose granitos de nieve helada traídos de la montaña. Pero joder ¿no se suponía que en Andalucía hacía calor? Se lo decíamos a los de la quitanieves y se partían el culo.

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A decir verdad, no recuerdo en qué pueblo saqué esta foto. Sé que estaba en la pared de una iglesia mudéjar…

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Y final, homenaje a nuestra nena. Es una delicia levantarse por la mañana, abrir la corredera y encontrarse con esto. Nos nevó un par de veces, y de hecho fueron dos de las noches en que menos bajó el termómetro. Aunque el caparazón esté helado, debajo de kilos de mantas se está de maravilla.

Yo sigo empujándoos a que conozcáis esta forma alternativa de viajar, sin ser dependientes de establecimientos hoteleros, campings y demás sanguijuelas. Con la crisis hay furgos muy bien de precio y , si os gusta viajar, el dinero empleado se amortiza rápidamente. De hecho, según le dé al botón de Publicar, marcho a cenar y salimos rumbo a la tundra leonesa. ¡Eso sí que va a ser frío, carallo, máximas de 1ºC en el valle, y vamos a los dosmiles!

¡Hasta la vuelta!

35 comentarios »

  1. Magnífico viaje y estupendas fotos, pero cuídese, que de una de estas se nos mata. Y yo sin gurú bloguero, no sé qué iba a opinar de las cosas, opinaría a tontas y a locas.

    Comentario por Javier Lázaro — 27 febrero 2013 @ 10:31 | Responder

    • Pues para no saber qué opinar, lo hace usted pero que muy bien.😉

      Si yo me matara, creo que mucha gente a mi alrededor se sentiría aliviada. Aunque sólo sea por aquellos a los que mi presencia incomoda, pienso cuidar mi pellejo. Es maravilloso saberse amado, pero es un placer más sutil y refinado el saberse odiado. XDDDDDDDDDDD

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 14:36 | Responder

  2. Las geniales aventuras de Mendigo😉

    Espectaculares las fotos. Por comentar, hay quien dice que todas las puestas de sol son iguales, y que son fáciles de sacar, pero yo no lo tengo tan claro. Las que has sacado aquí me parecen magníficas.

    Últimamente no paras de ir a la montaña. Un día de estos no volvéis, ¡te lo digo yo!

    Comentario por wenmusic — 27 febrero 2013 @ 16:07 | Responder

    • Pero la culpa no es nuestra, sino del tiempo. Si no nevase, nos lo tomaríamos con más calma, pero es saber que están las sierras todas nevaditas y me entra cargo de conciencia de quedarme apoltronado en casita.

      Que en casa se está bien, pero lo malo es cuando vuelves, y la ciudad te parece más sucia, fea y maloliente que antes.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 14:38 | Responder

  3. Bonitos paisajes. Hala, a León a por mas fotos… si no te escogorcias antes.

    Te puedo prometer que no me he reido leyendo tus desventuras por el monte, lo que ya no puedor prometerte es que no me haya descojonado😆

    Comentario por Javi — 27 febrero 2013 @ 18:53 | Responder

    • Ríe, ríe con gusto. Hay montañeros de cuyas proezas uno se admira. En cambio, de mis proezas uno se parte el culo. Casi que prefiero mis hazañas, si no fuera porque los leñazos duelen.

      Por suerte, en León no ha habido tropiezos, porque esta vez un resbalón en mal momento me había mandado al infierno. Lo cual no es necesariamente malo, ya que al menos ahí se debe estar calentito. Joder, vaya noches.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 14:43 | Responder

  4. Hola, Mendigo.

    He llegado a tu blog por una entrada relacionada relacionada por el precio de la madera quemada. Estamos haciendo un documental sobre la explotación y gestión de los bosques y me gustaría que estuviéramos en contacto para hablar de la situación en el norte. Estamos estudiando muy de cerca a las madereras como ENCE y nos gustaría tener un contacto para cuando vayamos para allá. Mi correo es rplopez1983@gmail.com Un saludo cordial, Raúl.

    Comentario por runner — 27 febrero 2013 @ 19:22 | Responder

  5. Coño, no me esperaba yo encontrar esto por aquí. Qué post tan familiar. Sierra Nevada es algo muy peculiar, con muchísimas diferencias y particularidades dependiendo de la zona que se visite.

    Con respecto al Muley, bien es cierto que la cara sur es bastante aburrida y monótona, además del calor es una zona de las más venteadas de toda la sierra, por lo que la poca nieve que se acumula se la lleva el señor Eolo. Ahora bien, en su cara norte se pueden encontrar algunas de las subidas más técnicas que puedas encontrar en la sierra. De todos modos, es más recomendable su señora: La Alcazaba, tanto por el norte como por el sur.

    Y coño, como por aquí se dice: “fueras avisao que venías”🙂

    Comentario por Sanjuu — 28 febrero 2013 @ 21:19 | Responder

    • Subí las fotos y marché de viaje, esperando a la vuelta encontrar tu respuesta, compañero. Bueno, y dime ¿cómo he retratado tu tierra? La reconoces, en las fotos? Cuando voy a un lugar con la cámara, me gusta pensar que estoy captando en algo su esencia. Pero claro, es un reto, también tengo el miedo que la gente que realmente conoce el lugar, no reconozca el retrato o lo aprecie deenfocado.

      Por lo demás, déjate de subidas técnicas, que yo necesito muy poca poca cosa para romperme la crisma.😄 Si, ya vi algunas canales que debían hacer las delicias de los que realmente entienden de montañismo, pero eso queda totalmente fuera de mi alcance. Había visto la subida a la Alcazaba, rodeando el Mulhacén por las 7 lagunas. Era más atractiva, desde luego, pero faltaban tiempo y fuerzas. Por cierto, tengo pensada una entrada sobre botas en la que espero que participes aportando tu conocimiento. Con la experiencia de todos es como construimos la sabiduría común.

      Un abrazo!

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 15:18 | Responder

      • En primer lugar, disculpa la tardanza en contestar, he tenido un mes de mírame y no me toques. Las fotos chapeau, ya quisiera yo captar la esencia del Mons Solaris de alguna forma parecida.

        Voy a pasarme por el hilo de las botas a ver si puedo aportar algo, espero que no sea tarde.

        ¡Un abrazo!

        Comentario por Sanjuu — 4 abril 2013 @ 16:22 | Responder

        • Nunca es tarde…

          De todas formas, si algo tiene la red es memoria. Los buenos debates no tienen fecha de caducidad.😉

          Comentario por Mendigo — 4 abril 2013 @ 18:09 | Responder

  6. mucho mendigo pero viajas con un Mercedes…..😛

    Comentario por kastior — 1 marzo 2013 @ 15:52 | Responder

    • Con UNA Mercedes. Y no la cambiaba, después de lo que hemos pasado, por ninguna otra. Incluyendo las más modernas y equipaditas. La Vito vieja, con el motor de inyección indirecta, es exactamente lo que necesitamos. Ni grande ni pequeña, extremadamente robusta, fácil de mecaniquear, sin caralladas y con muy buen comportamiento en curvas (eje trasero de ruedas independientes).

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 15:21 | Responder

  7. Espero ansioso la continuación del relato. Yo estuve en la Alpujarra hace casi veinte años, aprovechando las dos semanas de vacaciones que me dieron por casarme. De luna de miel, vaya. Viajé sin furgoneta pero también nos dimos algunos paseos, aunque los nuestros son de urbanícolas, pero fue una gozada que no hemos conseguido repetir por allí.

    De las fotos no digo nada porque solo puedo repetirme de lo que ya te he dicho otras veces.

    Comentario por Aurora — 3 marzo 2013 @ 20:15 | Responder

    • Las Alpujarras, salvo ya digo el valle de Capileira, están bastante bien conservadas. Creo que no te llevarías una sorpresa si volvieses tras esos 20 años. Si tú hubieses conocido Galicia, por ejemplo, hace 20 años y volvieses ahora, creerías que te han engañado, que te han llevado a otro lugar.

      Una de las cosas que más me gustaron de la sierra es lo bien que huele. Aquí en Pontemierda la pituitaria está permanentemente agredida por la fábrica de celulosas, amén del humo de coches y calefacciones de toda ciudad.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 15:39 | Responder

  8. Señor mendigo, la mariposa es Gonepteryx cleopatra, que se diferencia de su prima hermana por el anaranjado de las alas anteriores. En cuanto al ¡ejem! hierbajo, se trata del género Euphorbia, pero no puedo, ni sé, precisar más. No descarte Ud. que se trate de algún endemismo, dada la zona.

    Comentario por Llamparego — 3 marzo 2013 @ 21:23 | Responder

    • En mi pueblo, a ese hierbajo se le llama “lechetrezna”; tiene que ver con la savia blanca que suelta si la rompes.

      Comentario por santi — 3 marzo 2013 @ 21:56 | Responder

      • Efectivamente, habéis dado con el género pero no con la especie. He estado rebuscando algunos miembros de la familia (todas con el nombre común de lechetrezna) pero no he conseguido dar con ella ¿quizá la serrata? La cuestión es que, con la historia, he conseguido aprender algo más sobre esta familia de plantas. Que, por cierto, son viejas conocidas, la tengo fotografiado más veces por la simetría de sus flores. Pero no tenía ni idea de su nombre ni de sus propiedades…

        Gracias, maestro!

        Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 16:23 | Responder

    • Mil gracias por las identificaciones. Vengo de pasearme por su página y estoy impresionado. Si es capaz de identificar la especie de musaraña que se zampó un búho por algunos restos de su osamenta, me figuro que dar con la mariposa ha sido pan comido. Yo soy sólo un amante de la Naturaleza, usted además la conoce. Mi respeto y admiración.

      Comentario por Mendigo — 4 marzo 2013 @ 15:51 | Responder

  9. como siempre unas fotos espectaculares, no se espera menos de ti k has puesto un liston bastante alto , lo segundo deciros k aunke no entre en comentarios si os sigo de vez en cuando , pero el tiempo y la pillada k tengo con el poker no me da pa mas , bueno sin kerer dar mas explicaciones, enhorabuena x el post, y un saludo a los compis k por aki asoman de vez en cuando , javi, wenmusic , tu mismo mendi , etc , etc, ha se me olvido colgar un video de las navidades k se k te gustaban jajajajaja a ver si me acuerdo pal k biene y asi te cagas en mis muelas jajajajajajaja, un abrazo

    Comentario por mikel1969 — 5 marzo 2013 @ 13:15 | Responder

    • Que paaaaaa, cuanto tiempo! De tu hermanito sé poco, pero es que de ti, ni que te hubiera tragado la tierra!

      Un placer leerte de nuevo. Ahora estás viciao con el poker? Amos, no me jodas. Además, juego más tonto. Si hasta lo saben jugar los gringos! Donde esté un subastado, que se quiten esas mariconadas.

      Apertas, grandullón!

      Comentario por Mendigo — 5 marzo 2013 @ 15:17 | Responder

  10. Sol poniéndose en la sierra de la Almijara-preciosas ondas de fuego en el cielo, casi surrealistas…
    Callejón del Albaycín, como no, de mis favoritas… (las antenas, muy buena publicidad, jeje)
    La de la lobita es genial. Esa colocación de la modelo en el punto exacto demuestra lo buen fotógrafo que es usté (cuando quiere)…
    Alacena en una casa semiderruida en Alquife-un bonito testimonio de nuestro pasado y una bonita fotografía…(menudo “guirigay” de península hemos tenido y tenemos)
    La de los pobres pinos me ha traslado a algún lugar de alguna historia…sugerente…
    Bonita estampa navideña la del muñeco de nieve…precioso.
    Cuerda oriental de Sierra Nevada…impresionante imagen.
    La ventana de Alquife y lo que se deja ver tras ella…¡cómo me gustan las ventanas!
    La cara amable de la nieve…esos arbolillos….me gusta…

    Comentario por Campurriana — 5 marzo 2013 @ 23:16 | Responder

    • Nas, Galletita!

      Mi preferida es la del callejón del Albaycín. Son estos momentos que pasas y saltan todas las alarmas en tu cabeza. ¡Alto! ¡Aquí hay foto! Bueno, y la del castillo nevado con los almendros en flor. Pero bueno, esa es que era jodidamente evidente. Son esas raras veces que los hados se ponen de tu parte y te sirven una buena foto en bandeja.

      Ah, es verdad, y la ventana con el pueblo al fondo. Es eso, a veces se alinean los astros.

      El resto, pues habré de ser modesto y decir que bueno, no están mal. De todas formas yo soy un fotógrafo cojonudo quiera o no quiera. Hasta borracho, hasta durmiendo soy un puto genio.😛

      Muchas gracias por los comentarios (aunque se agradecería aún más alguna crítica despiadada, que es de donde más se aprende).

      Comentario por Mendigo — 6 marzo 2013 @ 8:19 | Responder

      • Pues fíjate, Mendi….la del castillo no creas que me encanta…Quizá la última (de las dos) esté mejor pero hay algo en esta composición que no me termina de convencer…
        Seguiré criticando.🙂

        Comentario por Campurriana — 6 marzo 2013 @ 15:39 | Responder

        • A decir verdad, también a mí hay algo que no me satisface en esas fotos. Mira que saqué un porrón pero no acababa de quedar satisfecho. De poder, me habría puesto a mover los almendros de sitio, aquí y allá, a ver si daba con la combinación correcta. Como una caja fuerte? Pues lo mismo, pero con más combinaciones. Aunque el premio también es más valioso: el equilibrio, la belleza. Bueno, qué coño, la pasta también está muy bien.

          Comentario por Mendigo — 6 marzo 2013 @ 17:47 | Responder

  11. ¿Aceite de ricino? Pues es verdad, de la Euphorbia lathyris se obtiene el aceite de tártago, también llamado “aceite de ricino”, con muchos usos pricipalmente industriales (yo he utilizado “aceite de ricino” como lubricabte en motores de dos tiempos, pero no se si era este o el otro)

    El aceite de ricino verdadero se obtiene del ricino (Ricinus communis, otra euforbiacea), una planta bastante bonita a mi gusto, que se ve a veces en los jardines. Siempre me ha llamado la atención, porque las semillas son muy tóxicas, y tienen una apariencia y tamaño muy similar a las alubias pintas (aquí, dando ideas a envenenadores……)

    He estado mirando un poco en la wiki, no sabía que hubiera tantas Euphorbia sp, y tan variadas. Mirad, otra que seguramente os resultará conocida es Euphorbia pulcherrima.

    Por cierto, ya me gustaría criticar tus fotos, pero no puedo, me parecen preciosas. Claro que en este campo soy un indocumentado sin criterio😄

    Comentario por santi — 7 marzo 2013 @ 0:14 | Responder

    • Joder, pues será el único campo que no controles! Ya veo que de botánica, vas bien servido. Si, la euforbia ¿limpísima? es bastante conocida en jardinería, tiene una flor muy bonita.

      ¿Echabas aceite de ricino en la mezcla? Y no dejaba residuos en el cilindro?

      Comentario por Mendigo — 9 marzo 2013 @ 10:22 | Responder

  12. El aceite de ricino también se llama “castor oil”, pero no se saca de los castores🙂

    “Antiguamente se utilizaba también como combustible o como añadido a la gasolina en competición. De hecho, actualmente se baraja su aplicación en la elaboración de biodiésel (biocombustible) y se utiliza como lubricante en motores de explosión de aviones de aeromodelismo y coches de radiocontrol siendo la mezcla aproximadamente del 20 % aceite de ricino, el 10 % de nitrometano y el 70 % restante metanol (alcohol de quemar, o también llamado alcohol metílico).” – wikipedia

    Sí que deja residuos, pero suele ser en el carter, que hay que limpiar de cuando en cuando. Lo mío eran los avioncitos; esa mezcla que dice es para motores de autoencendido “glow plug” con bujía incandescente. Otro tipo son los “diesel” de autoencendido por compresión, que llevan una mezcla de “petróleo” (queroseno), éter etílico y aceite (50/30/20), dopada a veces con nitrito de amilo.

    Me gusta la naturaleza en general, la ornitología en particular, y la herpetología, y la botánica, y …. pero eso de controlar ….

    Comentario por santi — 9 marzo 2013 @ 20:23 | Responder

    • Ni tan siquiera sabía a qué se dedicaba la herpeteología, compañero.

      El nitrometano…sí que sabía que se usaba en motores de maquetas, pero no mezclado con aceite de ricino. Pero del nitrometano no me olvidaré jamás. Tenía un colega que era un carbonilla de las motos, y el chaval (éramos chavalines de aquella) siempre estaba buscándose la vida para hacer que su Rieju RS corriese un poco más. Y un día se le ocurrió echarle a la mezcla nitrometano. Y la idea funcionaba, la moto tiraba de la hostia. Entonces subió la proporción, aquello corría que volaba hasta que en un momento raaaaca, gripó el motor y menos mal que cogió embrague a tiempo porque si no se hubiera dado un hostión de órdago.

      Anda que no nos partimos años el culo acordándonos de la historia del nitrometano…

      Comentario por Mendigo — 9 marzo 2013 @ 22:05 | Responder

  13. […] comparación con los 3.478m del Mulhacén, se diría que éstas son lomitas. Sin embargo, su verticalidad, junto con la nieve y el hielo, […]

    Pingback por Llión | La mirada del mendigo — 10 marzo 2013 @ 2:21 | Responder

  14. Joder que gente más rara por aquí, ven unas fotos de Sierra Nevada y se ponen a charlar sobre usos del aceite de ricino…😀

    Hace unos años estuve en el mulhacen y el veleta, y es cierto que no son nada espectaculares, pero bueno, quería conocerlos, molaba subir a lo más alto de la Península.

    Un recuerdo quedó grabado en lo más profundo de mi cerebro animal: el olor de Trévelez: ¡¡un pueblo que huele a buen jamón!! Y por supuesto la cata no decepcionó…. ummmh…. cierro los ojos, respiro profundamente y lo recuerdo como si estuviera allí…..
    Bueno, vale, también soy un poco rarillo 😀

    Comentario por Josep — 10 marzo 2013 @ 23:30 | Responder

    • Al Veleta imposible subir en invierno porque…coño, está en mitad de la estación de esquí. Y en verano, sube la pista…

      Oye, pues cuando estuve en Trevélez (por qué todos ponemos mal el acento? Yo tb creía que era esdrújula) no recuerdo haber olido a jamón. De hecho, lo más que recuerdo, además de lo que me dolían los pies, es el culo de una paisana que iba a pasear con su perro. Precioso. El culo, digo, no el perro que era bastante feo aunque muy salao.

      Comentario por Mendigo — 11 marzo 2013 @ 9:48 | Responder

  15. Que suba una pista en verano no es motivo para no hacer una excursión, a no ser que uno sufra de antropofobia. Hay magníficos miradores a los que “también” se puede subir por carretera o teleférico, y no por ello vamos a renunciar al placer del esfuerzo… al contrario, porque a veces significa que al llegar arriba vas a encontrar el detalle nada despreciable de que te puedan servir unas cervecitas…

    Toda la razón con lo del acento en Trevélez ! Y vaya, no se te pasa nada… para escribir aquí habrá que cuidar todos los detalles, vamos, que para comentar habrá que depilarse los pelos de la nariz 😀

    En Trevélez hay varios secaderos de jamón, paseando por las calles se pueden ver en algunas casas en un piso superior. Cuando llegamos allí,un atardecer a principios de verano, los secaderos con las ventanas abiertas y persianas subidas dejaban ver los jamones colgados del techo, y el aroma suave del jamón curado en altura era algo delicioso.
    …pero claro, si uno va con los sentidos saturados por el dolor de pies y la visión del culo de las paisanas… 😀

    Comentario por Josep — 12 marzo 2013 @ 0:20 | Responder

    • La mejor recompensa de subir a una montaña no es la vista, sino la soledad. Durante los minutos que estás en la cima, puedes disfrutar de la tranquilidad de estar tocando el cielo, a kilómetros de distancia de cualquier potencial rompehuevos.

      Oye, que lo de Trevélez no te lo decía por mal, es que me pareció curioso que cometieras la misma falta que cometía yo antes de ir. A mí me sonaba como esdrújulo ese nombre! Sólo después de corroborarlo en varios sitios me acabé por convencer que era llana.

      Y qué se le va a hacer, para que veas que no soy tan misántropo, o no al menos misógino: me fijé más en otro tipo de jamones. XDDDDDDDDDDD Pero sí, sí que vi los secaderos, será que en invierno no huelen tanto, será que tengo el olfato estropeado, que también.

      Comentario por Mendigo — 12 marzo 2013 @ 9:11 | Responder

  16. […] hecho, cuando contaba que tenía los pies destrozados de ampollas por caminar sin plantillas, había pasado la mañana andando por caminuchos con unas zapatillas de monte Columbia, doliéndome […]

    Pingback por Comparativa de botas | La mirada del mendigo — 31 diciembre 2013 @ 0:21 | Responder


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