La mirada del mendigo

9 marzo 2013

Casi una égloga pastoril

Filed under: democracia — Mendigo @ 9:41

Andaba yo cruzando campos cuando, en un descanso sobre la roca de un otero, divisé en el fondo del valle un rebaño de ovejas dirigidas por un pastor ayudado por perros. Un buen ejemplo de sociedad, me dije. Acostumbrado a pensar como humano, la bucólica escena aportaba calma y sugería un equilibrio, una comunidad de intereses entre sus miembros. Pero seguí rumiando la cuestión y las tornas cambiaron al despojarme de mi piel humana y cubrirme con el pellejo lanudo de la oveja.

Ciertamente, la oveja gozaba de una relativa tranquilidad si seguía al leader, al pastor, al conductor del rebaño. Prietas las ovinas filas el individuo encuentra en la masa su protección; indiferenciado del resto, confía en esa mismidad para escapar de los peligros y que el ataque caiga sobre una hermana. Lección que todas las ovejas llevan cosida en su instinto, no llamar la atención para que la vista del predador no se pose sobre ti.

El pastor, si conoce bien su oficio, guía el tropel por tierras con pastos que aseguren el alimento del rebaño. Pero el pastor cobra caro sus servicios, pues a cambio exige a la oveja que sea puntualmente ordeñada, trasquilada, y que acepte sumisa entregar sus hijos para el mercado de carne. Si alguna oveja considera que tal negocio no tiene justos términos y decide separarse del rebaño y probar fortuna dejando que sea su voluntad la que dirija sus pasos a nuevos pastos, al poco es mordida con saña en los flancos por los guardianes del rebaño. Sólo cejan de acosarla cuando se confunde, disuelve su identidad de nuevo en la grey. Entre las ovejas se dice que todo aquello es por su bien, que es para protegerlas del malvado loooboooooooo. Pero, cavila la oveja rebelde, con la sangre tiñendo su lana ¿qué es un perro sino un lobo que acata órdenes del pastor?

En llegando a este punto, me quité la pelliza de lana en la que me había introducido pues me producía un dolor reconocible, muy humano.

Aún estuve sentado un buen rato viendo avanzar por la vega la blanca formación, custodiada por tres satélites orbitando en torno al planeta lanudo. Al darme cuenta que la tarde andaba ya avanzada, me levanté y dirigí los pasos de regreso al pueblo, a mi rebaño.

rebaño

8 comentarios »

  1. Me acordé cuando vi con mi hijo la película Babe, el cerdito valiente, donde se sustituye una dictadura cruel encarnada en el perro agresivo y amargado por su sordera por una “democracia” dialogante y participativa que cumplía el simpático cerdito pastor. Eso si, el rebaño al final es el mismo y su fin en la vida es el mismo, pues el sistema capitalista, encarnado en el pastor extravagante, no se modifica…y las ovejas encantadas con la educación con la que las explotan.

    Comentario por jose m — 9 marzo 2013 @ 10:27 | Responder

  2. […] Casi una égloga pastoril […]

    Pingback por Casi una égloga pastoril — 9 marzo 2013 @ 17:07 | Responder

  3. Bonita metáfora, aunque ,en nuestro caso, los guardianes, verdugos y carceleros somos nosotros mismos: “Homo homini lupus”.

    Al menos las ovejas pueden buscar refugio en su grupo de iguales; en cambio, nosotros, a menudo, encontramos la perdición.

    Comentario por V — 9 marzo 2013 @ 22:47 | Responder

  4. Cuando la oveja tiene conciencia de que el enemigo es el lobo lleva algo ganado, lo malo es que la mayoría de ovejas piensan que el lobo está para protegerlas. Más que ovejas en este último caso son borregos.

    El acompañanimiento musical me ha gustado.

    Comentario por Javi — 9 marzo 2013 @ 23:38 | Responder

    • Coooño, donde he puesto lobo quería poner perros. Sorry.

      Comentario por Javi — 11 marzo 2013 @ 18:18 | Responder

  5. Muy Buenas!
    Siempre hay una que otra oveja negra en el rebaño… Aunque el destino final es igual para todos, los que se destiguen de la masa tiene su propia personalidad y disfrutan mas de la vida.

    Comentario por Katusha — 10 marzo 2013 @ 12:59 | Responder

  6. Hace muchos años (en la ingenua juventud) encontré una oveja sóla y herida en el alto Pirineo. Como pude le desinfecté la herida y le puse un apósito. Al día siguiente, busqué por las montañas un pastor, tras seis horas, lo encontré y le expliqué la situación. Me dijo indiferente, que no iba a subir por una oveja. Y lo que más me impactó: dijo categórico, se morirá pronto “de pena” al estar sin rebaño…
    ¿Quiénes de vosotros puede vivir fuera de un rebaño?

    Comentario por Así habló Zaratustra — 10 marzo 2013 @ 19:23 | Responder

  7. Vaaaaaaaaaaaaaaaaaaya faena ser una oveeeeeeeeeeeeeja.

    Comentario por Javier Lázaro — 11 marzo 2013 @ 10:06 | Responder


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