La mirada del mendigo

4 abril 2013

Religión albóndiga II

Filed under: religión — Mendigo @ 0:24

Entrada continuación de Religión Albóndiga, o dicho de forma más culta, ejemplos de sincretismo religioso en el cristianismo.

Aquí tenemos al Dios solar Ra, destruyendo a la serpiente Apep, encarnación del mal y enemiga eterna del orden cósmico, el Maat. Cada noche, Apep, como deidad de la oscuridad, se enseñoreaba del mundo y al alba, era vencida por un triunfante Ra, que emergía en su carro solar por oriente.

Otra versión simplificada de uno de los mitos egipcios más antiguos (y eso es mucho decir), esta vez sobre un soporte de papiro:

+

¿A qué nos suena esta representación? Divinidad alanceando a la serpiente, símbolo del mal, el enemigo del orden divino…

¡Efectivamente! El mito de San Jorge y el Dragón, la leyenda de un militar capadocio (interior de la actual Turquía) integrado en las legiones romanas que fue santificado primero por la tradición, luego por la Iglesia, y al que muchos siglos más tarde se le fueron asociando leyendas como la de ser un caballeresco dragonicida. Más esperpéntica aún es situar a este legionario “turco” en medio de la batalla de Alcoraz (Huesca), entre las tropas del reino de Aragón y las de Emirato de Zaragoza (y de ahí viene la festividad de Sant Jordi), en un relato calcado al de la aparición de Santiago (matamoros) en la batalla de Clavijo.

Ninguna creación humana es completamente original, todas las manifestaciones culturales se apoyan en un sustrato preexistente, tomando mitos de otras religiones o populares, en una mezcla abigarrada que frecuentemente acaba en contradicciones que los teólogos del sistema se esfuerzan en explicar. Vamos, que todas las religiones incluyen aspectos de otros cultos más antiguos. Pero en el caso del cristianismo, según uno va desgranándola, se va preguntando si tiene realmente algo original o es todo un mal refrito de partes diversas cogidas con alfileres.

Por cierto, también sobre mujeres, dragones, serpientes y otros monstruos en la religión, Javier Azpeitia escribió un precioso artículo en El Diario: Nuestra vida entre serpientes

Y de paso, su continuación: La Iglesia, los niños y la invención del amor

7 comentarios »

  1. Pues es una pena que les den tanta caña a las serpientes, a mí me gustan🙂

    Comentario por Morrigang — 4 abril 2013 @ 13:02 | Responder

    • Y a mí, me parecen unos seres fantásticos!

      Comentario por Mendigo — 6 abril 2013 @ 22:50 | Responder

  2. […] Religión albóndiga II   […]

    Pingback por Religión albóndiga II — 4 abril 2013 @ 16:53 | Responder

  3. Si nos centramos en la realidad espiritual, en antiguo la serpiente fue el símbolo de las almas de quienes han muerto. Y así fue contemplado por los canteros constructores de los edificios religiosos. Son los inventores de las creencias religiosas -los que que para indicar que su invención está por encima del mundo espiritual, ellos colocan la serpiente dominada por la figura que crean.
    La serpiente en la grafía antigua es la suma de las almas de todos aquellos que ya murieron.
    Otra cosa es la ciencia animal, en ella la serpiente es un ser vivo, como lo son los humanos.

    So. Andrés Castellano Martí

    Comentario por SO. ANDRES CASTELLANO MARTI — 4 abril 2013 @ 17:15 | Responder

  4. Muy interesante la entrada, igual que la anterior sobre la religión albóndiga (sólo echo en falta unos espaguetis y un poco de salsa boloñesa) y me gusta las fotos que escoges. Asociar el mal con dragones y serpientes también tendrá algo que ver, digo yo, con que pueden ser bichos muy peligrosos si muerden y resulta que son venenosas, cuanto más lo será un dragón que en una de esas te achicharrá o de un zarpazo te lanza a la otra orilla del Aqueronte… Claro que también son peligrosos los leones y no recuerdo a alguna divinidad asociada al mal o a lo tenebroso portando atributos leoninos, en cambio lo felino en este caso lo asocio más a semidioses y dioses poderosos como Zeus o Hercules… y a estatuas en las puertas de los “sitios del poder”. Será porque el león además de peligroso es el que se podía comer a todo el mundo, y eso se respeta. Me ha gustado el blog.🙂

    Comentario por Heli — 6 abril 2013 @ 9:56 | Responder

    • Buenas, Heli!

      Mejor no hablo de spaguettis, porque entonces me entra hambre y es el pecado que me queda por cometer, teofagia. XDDDDDDDDDDD

      Pues es curioso, mientras escribía pensaba también en los leones. Las serpientes, en muchas culturas, son representaciones del mal (a excepción del mayor Dios de los aztecas, la serpiente emplumada Quetzalcóatl) y su homóloga maya, Kukulkán. Sin embargo, en la mayoría de culturas los leones son representados, y generalmente asociados a la realeza (también en muchas sólo el rey tenía el privilegio de cazarlos). En Egipto, la diosa de la guerra Sejmet tenía cabeza de leona. ¿Por qué, me preguntaba, si ambos son animales peligrosos?

      Una explicación que se me ocurre: el león es peligroso si vas a buscarlo. Se le ve, más o menos sabes dónde para, y si no quieres tener un encuentro con él basta con que lo evites. Es un animal grande y poderoso, que va de frente. Un digno rival.

      En cambio, la serpiente es diminuta en comparación con el hombre, no tiene fuerza (no al menos las venenosas) y su peligrosidad no radica en la “noble” fuerza sino en el uso de artimañas diabólicas, el veneno, recurso de traidores y brujas. Aunque no la busques, puedes ser asesinado por ella, pues se oculta entre la vegetación y, sin advertirlo, puede morderte (porque la hayas pisado, probablemente, y se defienda).

      Son dos animales peligrosos, pero muy diferentes, por ello supongo que uno es respetado mientras que la otra es vituperada.

      Comentario por Mendigo — 6 abril 2013 @ 23:02 | Responder

  5. Por ahí anda la cosa. También el león es de los depredadores más gordos en el ranking de depredadores gordos, sólo por debajo del hombre, así que es casi un igual… y si quitamos las armas entonces se come al hombre, o sea que se pondría por encima en el ranking. Tiene sentido que las serpientes se conviertan en deidades o espíritus malévolos por lo que explicas. Recuerdo que iba corriendo de pequeño por el campo y pisé una serpiente, o estuve cerca de pisarla, porque tengo la imagen del bicho junto a mi pierna con la boca abierta y cara de cabreo, enseñando hermosos colmillos, pero como llevaba velocidad no pasó nada. Pero esas cosas pasan. Y tenían que ocurrir con más frecuencia cuando no había coches que aplastaran a los pobres bichos, ni existían grandes urbes donde aislarnos de ellos. Justamente hoy domingo, si salgo no mucho después del amanecer por el camino del rio (vivo en pueblo), como es domingo y la gente suele levantarse más tarde, me puedo ir encontrando bichos que aun no han sido espantados por el tráfico y alguna que otra culebra tomando el sol.

    Comentario por Heli — 7 abril 2013 @ 1:09 | Responder


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