La mirada del mendigo

10 abril 2013

Los sindicatos

Filed under: política — Mendigo @ 19:56

Quería hacer una reflexión rápida sobre el sindicalismo en España.

Es un tema en el que prefiero entrar de puntillas, porque precisamente ahora los sindicatos están bajo el ataque de la burguesía, con una campaña de desprestigio para debilitarlos aún más. Aunque uno se pregunta qué prestigio les puede quedar entre la clase obrera.

Cada vez más ciudadanos estamos convencidos que este sistema está agotado, mete a España en la vía muerta económica y social en que se ha pasado los últimos siglos bajo el Antiguo Régimen. Hay que redibujar la estructura del Estado y sus instituciones desde sus cimientos, no añadir un enlucido al edificio franquista. Y una herramienta fundamental para el funcionamiento de la democracia son los sindicatos.

La profesionalización del sindicalismo, como el de la política, ha abierto una brecha entre los representantes y los representados entre la cual se cuela a raudales la legitimidad. La delegación de la lucha obrera, igual que la del gobierno de la res publica, ha embrutecido (o mejor dicho, ha permitido que perdure el embrutecimiento) a la sociedad, que renuncia a tomar las riendas de la vida de su empresa, de su ciudad y de su país, es decir, renuncia a su soberanía poniéndola en manos de terceros. Los intereses de estos custodios no siempre coinciden con el del común de la gente (como es obvio en el Parlamento) y tienen tendencia a reclamar la propiedad de lo que se les dio sólo en custodia. El pueblo ha sido un propietario poco diligente, vago, que para despreocuparse de la marcha de la hacienda deja su gobierno en manos de un capataz, que poco a poco se enseñorea de todo y acaba echando al propietario a patadas o reduciéndolo a la servidumbre.

Mi ideal lo he dicho muchas veces: un ciudadano, un parlamentario. Y un trabajador, un sindicalista. ¿O acaso dejais el fornicio con vuestro/a compañero/a en manos de profesionales? Hay asuntos que no admiten delegación, y la soberanía popular es la primera de ellas, si no quieres perder el cetro

Pero la cuestión trataba de los sindicatos. Veo con suspicacia cómo los sindicatos adoptan tareas impropias, tras haber renunciado a su cometido principal. Una muy evidente: los sindicatos se están reconvirtiendo en academias laborales. Antes con subvenciones, ahora ofreciendo cursillos de pago (Raxoi ha estrangulado esa vía de financiación), ya hace años que los sindicatos llevan ofreciendo estos servicios. No es necesariamente malo, pero sólo si se trata de una actividad complementaria. De todas formas, no me gusta la idea ya que no me gusta que el Estado subvencione ningún tipo de educación, siendo Estado. Tiene capacidad e infraestructuras para ofrecer por sí mismo esa educación, a través de programas reglados con profesionales contratados por un concurso-oposición (es decir, los mejores). No me gusta esa financiación encubierta de los sindicatos, y mucho menos de las organizaciones empresariales, usando como excusa algo tan importante como la formación laboral y la capacitación profesional.

En mi modelo de mundo la enseñanza debe ser un monopolio estatal. Con todas las salvaguardas necesarias y más a la libertad de cátedra y pensamiento, pero el principal mecanismo de movilidad social debe ser de propiedad pública, de acceso universal y gratuito, para que todos los ciudadanos partan en igualdad de condiciones. Igualmente, el mayor catalizador de la actividad intelectual, científica y técnica no puede dejarse al albur de los intereses empresariales, sino que debe ponerse al servicio del conjunto de la sociedad.

Pero bueno, dejemos eso, acepto pulpo y no me importaría que sindicatos (y patronales) dieran cursos. Este mundo no es perfecto. Pero lo que detesto es que las organizaciones sindicales hayan renunciado desde el minuto cero de partido a establecer un marcaje férreo del empresariado. Esto supone denunciar por sistema todas las violaciones que constaten de la legislación laboral, actuando digamos “de oficio” y personándose como acusación tras la denuncia.

Porque esa es la función principal de un sindicato: la defensa de los trabajadores. No sólo en la negociación periódica con la patronal de los convenios, ahora ya papel mojado (gravísimo, dentro de poco empezarán a anularse convenios pasado el plazo de un año de ultraactividad), no sólo en negociaciones políticas con los ejecutivos, sino también y principalmente en el día a día, en el caso concreto.

Pongamos un ejemplo, tan corriente que es norma. En la empresa tal, el jefe obliga a trabajar nueve horas. ¿Acaso esperamos que uno de sus empleados se levante un día creyéndose Espartaco y denuncie a su jefe por esta irregularidad flagrante? No, claro, todos sabemos que el trabajador solo no puede nada, porque se juega el cuello (y más ahora). Para ello deben estar las organizaciones sindicales, para denunciar todo delito (en este caso, en materia laboral). Porque si no sirven para vigilar el cumplimiento de la ley ¿para qué demonios están? También, para ejercer fuerza política frente al legislador. Pero si el texto de la ley es papel mojado ¿de qué sirve? Y la legislación laboral en España vale menos que el Scotex.

Y se me dirá que habrá casos en que los mismos trabajadores de la empresa no deseen denunciar a su jefe, ni siquiera con la pantalla del sindicato, y vean al sindicato como entrometido. Me la pela. Porque esa ilegalidad, también me afecta a mí. Por cada capullo que acepta trabajar más horas, o renunciar a su permiso de paternidad, a trabajar sin protección, renuncia a sus vacaciones o a su culo, están estableciendo un standard de facto, obligándonos a los demás a asumirlo. El trabajador que rechace trabajar en condiciones ilegales, simplemente, se verá relegado en el mercado laboral. Incluso no me sale de los cojones que unos trabajadores asuman trabajar nueve horas, porque entonces con su sacrificio animal están jodiendo a la empresa de la competencia, en la cual sí se respetan las 40 horas.

El trabajador que se somete al chantaje, está jodiendo, directa y objetivamente, al resto de sus compañeros. No se trata de una decisión, y mucho menos libre, entre empleador y empleado, como los hijos putativos de Thatcher nos quieren hacer creer. Por eso los trabajadores, organizados en sindicatos, deben vigilar para que se cumplan sistemáticamente las leyes. Que joder, no estoy pidiendo la luna, estoy pidiendo que se cumpla la puta ley. ¿Tan raro parece? ¿Acaso no tengo derecho? ¿Tan revolucionario resulta el concepto de cumplir la legalidad, tan corrupta está esta sociedad?

La vigilancia en el cumplimiento de la ley debería estar asegurada por el ejecutivo y por la fiscalía. Es su labor, y para ello el Estado les dota de medios: la policía, por ejemplo. Este control es muy efectivo en la mayoría de los campos (no entres a robar unos pañales en el súper, o los policías caerán sobre ti y tras ellos toda la apisonadora judicial). Con la propiedad privada de las empresas no se juega, queda claro. En cambio, el Estado renuncia a ejercer este control en materia fiscal y laboral, permitiendo que la delincuencia empresarial sea la norma (el número de inspectores de hacienda o laborales es muy inferior al de países de nuestro entorno, y los que hay tienen las manos atadas, llevan puestos correa y bozal no sea que muerdan a los señoritos).

Entonces, con mayor razón puesto que gobierno y fiscalía renuncian a su labor de vigilancia en el cumplimiento de la ley en los puntos en que podría chocar con los intereses de la burguesía (monarquía bananera, corrupta, donde rige la ley del embudo), es que las organizaciones sindicales debieran asumir esa labor, vigilando y denunciando sistemáticamente, hasta conseguir que la excepción, el cumplimiento de la ley, sea la norma.

Y por el camino, recabando el respeto de los trabajadores, que ven cómo alguien protege sus derechos.

Evidentemente, esta no es la situación en las empresas, donde sólo se les ve el pelo a los sindicatos cuando se acercan elecciones sindicales. Y desde luego no para preguntar por las condiciones de trabajo, sino para pedir el voto. Desde luego, los sindicatos se han ganado a pulso el descrédito actual, apoltronados en el muelle e inofensivo puesto que la Transición les diseñó a modo de melífera trampa.

19 comentarios »

  1. así va el país, entre los sindicatos y el gobierno, va fatal. saludos

    Comentario por bellezacorazon — 10 abril 2013 @ 21:37 | Responder

    • Bueno, pero uno y otro por nuestra culpa. Nosotros hemos aceptado que el modelo de política o sindicalismo sea como es. ¿Quién hace los sindicatos sino los trabajadores? ¿Quién los partidos sino los ciudadanos? Por muchos reglamentos y estatutos y mandangas ponga la jerarquía para exorcizar el cambio, si las bases quisieran forzarlo nadie podría impedirlo. Pero se asume que el mundo es así, y no que lo estamos haciendo así, por acción u omisión.

      Comentario por Mendigo — 11 abril 2013 @ 9:24 | Responder

  2. Cojones Mendi,

    Incluso no me sale de los cojones que unos trabajadores asuman trabajar nueve horas, porque entonces con su sacrificio animal están jodiendo a la empresa de la competencia, en la cual sí se respetan las 40 horas.

    Qué clarividencia. A mi no se hubiera ocurrido en una vida laboral un argumento así. Me la apunto para la próxima vez que tenga el privilegio de hablar con mi jefe, que me esquiva bastante. Un día se me ocurrió decir en un café que, por cada hora trabajada de más (como ya directamente no se contempla que se paguen), por convenio tenemos derecho a descansar 1,75 horas (una hora y tres cuartos, vaya) otro día. Me respondió que también se puede bajar el sueldo al mínimo del convenio… desde entonces tengo ganas de más marcha.

    Comentario por Pablitovich — 10 abril 2013 @ 21:52 | Responder

    • ¿Argumento? Con ese argumento sólo conseguirás que tu jefe os calque más horas, para de esa forma aumentar la productividad de SU empresa. A tu jefe le conviene explotarte, es obvio. Cuanto más, mayores beneficios. Por eso debe haber un marco regulatorio, para que todas las empresas luchen en igualdad de condiciones, porque si no, la competencia se centrará en ver quién es más negrero con sus empleados (camino fácil para buscar rentabilidad, en vez de pensar en innovación, inversiones…).

      Y lo que es evidente es que ningún trabajador, por sí sólo, puede impedir este proceso. Vamos, yo no te lo recomiendo. Porque sólo logras que te despidan, sin avanzar nada. Un trabajador aislado, individual (como lo quiere la doctrina liberal) no vale nada, es un monigote en las manos del empleador. La única fuerza que tiene el trabajador es la unión. Unidos, los trabajadores lo pueden todo; disgregados, son presa fácil. Por eso son tan importantes los sindicatos, y por eso quieren acabar con ellos (o desactivarlos, ponerles correa y bozal, a lo cual se han prestado sumisos).

      Comentario por Mendigo — 11 abril 2013 @ 9:32 | Responder

  3. …..Mi ideal lo he dicho muchas veces: un ciudadano, un parlamentario. Y un trabajador, un sindicalista. ¿O acaso dejais el fornicio con vuestro/a compañero/a en manos de profesionales? Hay asuntos que no admiten delegación, y la soberanía popular es la primera de ellas, si no quieres perder el cetro.
    Lo suscribo. Todo el artículo me parece genial, pero la imagen del fornicio es magnífica.

    Comentario por Gustavo Giménez — 11 abril 2013 @ 6:40 | Responder

    • Gracias, compi. Quizá sea una imagen grosera, pero es para que la gente comprenda que hay cosas que se deben hacer por uno mismo, y no he mencionado por enésima vez la etimología de idiota. Todo ciudadano tiene unas obligaciones, tomar parte en las decisiones de la polis vigilando sus intereses. Pero para ello, previo a la toma de decisiones, hay que procurar informarse, aprender, porque decidir por decidir, sin la información suficiente, es como tirar los datos. Y el azar no es libre.

      ¿Es aburrido? ¿Es cansado? Bueno, coño, es que eso es libertad. Implica responsabilidad, una sociedad de ciudadanos celosos de su soberanía e independencia no está al alcance de cualquier pueblo. La alternativa, es ser sumiso, una sociedad de siervos. Intelectualmente cómodo, porque a los siervos no se les pide opinión, sólo que obedezcan lo que los oligarcas ordenen (para su bien, dicen, un todo para el pueblo pero sin el pueblo que sabemos cómo suele acabar: el pueblo desplumado).

      Delegar la soberanía en un político profesional es como confiar en tu director de banco y comprar preferentes. ¿Acabas desplumado? Te lo mereces, por idiota, por no defender tú mismo tus intereses, y confiarlos a alguien que tiene otros intereses.

      Comentario por Mendigo — 11 abril 2013 @ 9:21 | Responder

      • Es que quizás sea en el fornicio donde se manifiesta de una manera esperpéntica la absoluta entrega del personal de su capacidad de creatividad, el terrible sometimiento y dejación de responsabilidad. Una castración en toda regla.

        Comentario por Gustavo Giménez — 11 abril 2013 @ 10:36 | Responder

  4. Genial Mendi. Le has sacado al asunto punta y brillo.

    Yo, que soy el incordio más peleón al norte del río Tajo, puedo decir y digo, que no hay nada que hacer con los sindicatos y menos con los curritos. Ya lo dijo una vez un sabio: “Donde manda el miedo no manda marinero” y la valentía no es una flor propia de este jardín.

    Desde que vivo en Fachiland (El Escorial-1997), he trabajado en chorrocientosmil sitios: en Faldeas Infantiles durante cuatro años (aquí monté el sindicato y fui jodida por triplicado -por los compañeros, por el sindicato que me puenteó y por la empresa/ONG [es mentira no buscan el bien de los niños, yo lo he visto]), en una librería especializada (nada que reclamar pues trabajé sin contrato [mal por mí]), en una tienda de ropa outlet de Cortefidel (es cierto, las pijas son unas cerdas), en la agencia tasadora de las cajas de ahorros durante dos años (en lo mejor de burbuja inmobiliaria [he visto cosas que no creeríais]), en una estación de servicio de franquicia portuguesa durante un verano (me fui tarifando pues tenía por compañera a un chavala que no se tomaba la medicación, literalmente ¡qué castiguito!), otro año en Supercorch (una esperiencia traumática en el mundo para-lelo de los grandérrimos almacenes), en el cansino de Torrelodones durante cuatro meses (los billetes de 500€ existen), un mes en la consultoría de un facha, de la que salí escopeteada por razones obvias hacia el back office de LiberiaCards, donde he estado tres años, hasta que tuve la infeliz ocurrencia de no liarme con mi jefe (mardita morá).

    En todos y cada uno de los sitios en los que he trabajado se repetía la misma historia: el jeferío paga poco y exige mucho, no importa si tu contrato es indefinido, discontínuo, por obra y servicio o está escrito en papel de lija, te joden porque pueden y por que sí, porque les sale de los cojones o del puto coño (la jefas tías son de lo peor, más crueles incluso), da igual que seas un puñetero genio. Los curritos (mal llamados compañeros), esta especie sigue en estudio, no consigo entenderlos, todavía no me he cruzado con un ejemplar que tuviera una visión amplia y supiera de la necesidad de actuar unidos por el bien común, en cuanto han podido joderme lo han hecho, (puede que por ser un puto genio jeje). Y los sindicatos/sindicalistas, pues nada, a lo suyo, a ver si los liberan para vivir del cuento.

    He oido historias de un mundo lejano en el que los sindicatos defendían y protegían a los trabajadores, si alguien tiene las coordenadas, por favor que me las pase.

    Comentario por Morrigang — 11 abril 2013 @ 9:36 | Responder

    • Joas joas joas joas

      JOAJOAJOAJOAJOA

      Qué bueno. Según lo leía, parecía el relato de preso veterano, narrando su condena (a trabajos forzados), con la sucesión de penales por los que había pasado.

      Genial descripción, políticamente incorrecta pero honesta. Al menos yo reconozco bastante el cuadro que pintas, esa es la Spaña que me toca vivir. Me encanta tu mordacidad.

      Besotes!

      Comentario por Mendigo — 12 abril 2013 @ 19:42 | Responder

  5. Es necesario que haya sindicatos y es necesario que estos actuen como tales.

    No sé como, pero deben dar un giro radical a sus políticas de actuación. Deben volver a ser sindicatos y no meras asesorias laborales. Hay que acabar con el sindicalismo de profesión. Hay que sentirse sindicalista porque se es trabajador, no sentirse trabajador porque se es sindicalista.

    Lo digo desde el punto de vista de alguien que durante varios años fue delegado sindical en la empresa y que si hubiese querido hoy podría estar liberado. Lo dejé un poco harto de los de arriba y también de los de abajo. Los propios trabajadores tienen que cambiar el chip, hay concienciarse de que las cosas no acaban en lo de uno, las soluciónes hay que pelearlas para todos.

    Habría que repartirse las culpas, mucha de los sindicatos pero bastante también nuestra.

    Comentario por Javi — 11 abril 2013 @ 10:20 | Responder

    • Realmente, es mejor no buscar culpas y procurar cambiar las cosas.

      Porque en realidad, los sindicatos se han convertido paquidermos amaestrados, en elefantes de circo que asustan lo justo a los niños, pero que acaban haciendo las cabriolas que les pide al domador, pero lo han hecho con nuestro consentimiento. Porque nos es muy cómodo estar a nuestras cosas, salir del trabajo y desentendernos, y dejar que de los conflictos laborales se encargue el enlace (como mucho, la mayoría de las veces ni se habla, como mucho se refunfuña con el compañero con el que se tiene más confianza).

      Así que la culpa no es de los sindicatos sino de los trabajadores. Pero ¿cómo? Acaso nos pidieron opinión de cómo queríamos que fueran los sindicatos, de cómo debía estructurarse el Estado? No, claro, nos presentaron un pack constitucional y era o eso o más dictadura. España quedó atada y bien atada, igual que diseñaron muy bien el sistema electoral para conducir el PCE a la irrelevancia, también diseñaron un sindicalismo domeñado, con interés en luchar lo justo, en no tensar tanto la cuerda que se llegara a romper. Puedes domesticar a la cúpula de un sindicato (qué vergüenza ver a Fidalgo de la mano de Rosa Díez), igual que puedes tener en nómina a un partido político. Lo que no puedes es sobornar a todos los trabajadores, como no puedes sobornar a todos los ciudadanos.

      Por lo tanto, no podemos decir que la culpa la tengamos nosotros, porque nos vino dado.

      ¿De qué tenemos culpa? De ser cobardes, de dejar pisotear nuestro orgullo, de traicionar a nuestros compañeros aceptando trabajar en la ilegalidad. Pero incluso de eso ¿cómo va a quedar solidaridad, si día tras día, a todas horas el mensaje es que te las apañes por tu cuenta, se glorifica al hombre hecho a sí mismo, independiente? Con esa cultura, que ha borrado los antiguos lazos que te obligaban a ayudar al vecino, al compañero de trabajo…¿cómo nos vamos a sorprender de que la gente piense como piensa?

      Esto es volver a empezar. Desde el mismísimo punto de partida. Volver a explicar a estos nuevos trabajadores, que ya no son analfabetos pero son aún más burros que sus tatarabuelos:
      1.- Que son mierda, que no valen una mierda, que el día que el jefe se canse de usarnos nos va a mandar a la mierda, y no podemos hacer nada por evitarlo.
      2.- Que la única forma de no ser una mierda, es con la colaboración de aquellos que comparten tus mismos intereses. La unión hace la fuerza, es la única manera que tienen los peces pequeños de ser fuertes y defenderse de los peces grandes.

      Y si no entienden esto, de nada sirve hablar del BCE, de la SAREB o participación de las rentas del capital en el PIB. Lo primero que tienen que aprender los trabajadores de hoy en día (especialmente los de cuello blanco, que están alucinados, por no decir gilipollas perdidos) es conocer el puto sitio que ocupan en la sociedad. Les das un móvil con pantallita, un trapito de Zara, y los muy imbéciles se creen que son de la clase dirigente. Con la misma facilidad que lo dieron, se lo quitan TODO, y entonces ya es tarde para darse cuenta que son mierda, que su vida no depende de ellos sino del capricho de los que tienen el capital, la eterna servidumbre con un facelift.

      Comentario por Mendigo — 12 abril 2013 @ 22:56 | Responder

      • El Fidalgo con la Rosita, el Gutierrez en su escaño del PPSOE, los que se supone que nos tienen que defender en consejos de administración con dietas indecentes, culitos limpios y negocios sucios. Los sindicatos (mayoritarios) se han convertido en una pieza más del engaranje del sistema.

        Y mientras tanto los que hacen sindicalismo, en sus empresas tragandose la mierda que ellos crean, yendo a las empresas pequeñas a intentar ayudar a otros compañeros y tragando mierda que ellos crean.

        El sindicalismo hace falta y somos los trabajadores somos los que tenemos que salvarlo, pero tenemos que atrevernos a sacar la escoba.

        Comentario por Javi — 13 abril 2013 @ 20:01 | Responder

        • A fin de cuentas, como dice Piedra justo más abajo, un sindicato no es más que un grupo de trabajadores que se unen para defender sus intereses. Los sindicatos serán lo que nosotros queramos que sean, lo que nosotros nos atrevamos a desear que sean.

          El problema es que entramos en la misma espiral que tantas veces hemos denunciado en política: paso del sindicato, así que el sindicato tiene menos fuerza y en las negociaciones se ve obligado a transigir, así que más pasan del sindicato, el sindicato tiene aún menos fuerza…

          La Transición, y cada vez me doy más cuenta de ello, estuvo DE PUTA MADRE montada. De verdad, chapeau a los que diseñaron nuestro sistema, porque nos la metieron doblada (bien asesorados por los USA y demás democracias liberales, que no querían que nos desmadrásemos).

          Comentario por Mendigo — 13 abril 2013 @ 20:32 | Responder

  6. Cuando hablas de sindicatos, parece que solo te refieras a los verticales del estado CCOO, UGT y similares, pero existen más y no tienen nada que ver con estos ni con lo que dices. Un sindicato es una agrupación de obreros para la defensa sus intereses, todo lo demás es manipulación.
    En cuanto haya dinero (oficial) de por medio, o directivos habrá manipulación y corrupción.

    Igualmente, cuando hablas de que la educación debe ser estatal, creo que es una barbaridad, eso es lo que ellos pretenden y de hecho han logrado. La educación debe ser autogestionada por los ciudadanos, no delegada en el estado que siempre la utilizará para moldear y adoctrinar al pueblo.

    Saludos.

    Comentario por piedra s — 11 abril 2013 @ 15:52 | Responder

    • Bueno, evidentemente tengo en mente las grandes centrales, que son las que más conozco. Pero vamos, vale perfectamente para el otro gran sindicato por estos lares, la CIG. Que, desde luego, es más combativa, pero no difiere en su modo de funcionamiento de los anteriores. Ni pueden diferir, ya que es el espacio que les concede el ordenamiento legal. Hay otra forma de sindicalismo? Bueno, queda la CNT/CGT, que plantean otra forma de sindicalismo que desde luego se adapta mucho mejor a mis convicciones, pero también están atrapados a su pesar en el lugar que les concede el sistema.

      En cuanto a la educación. Autogestionada por los ciudadanos? Pues claro! Qué otra cosa es teóricamente el Estado? La cuestión es conseguir crear un Estado Democrático, donde gobierne la voluntad ciudadana.

      Pero incluso en el Estado actual, controlado casi totalmente por el capital, la enseñanza pública es una garantía de libertad de pensamiento frente a las alternativas privadas. Es en las instituciones privadas, desde los colegios a las universiades católicas, donde más evidente es el adoctrinamiento, siempre en un mismo sentido. En la universidad pública (actual) no existe una tendencia definida, depende del carácter del profesor que te toque. Y ya digo, eso, en un Estado actual tan controlado por la burguesía.

      Si por autogestión te refieres a pequeñas comunidades, no puedo estar en mayor desacuerdo. Eso sí que es vía para que la política de contratación pesen otros factores más allá de los académicos. La selección del profesorado, el control de los temarios…debe ser una cuestión de los últimos escalones de la administración, para reducir la arbitrariedad en la contratación y escoger realmente a los mejores (y no a los que tienen contactos). Esto es especialmente válido en la Universidad (que han usado la independencia universitaria para convertirla en el cortijo de los catedráticos…hundiendo su calidad).

      Comentario por Mendigo — 12 abril 2013 @ 19:32 | Responder

  7. Seguimos con lo de “la empresa es el enemigo contra el que tiene que luchar el trabajador”. En fin, no voy a redundar más en el tema. Sólo comentar que, si la empresa es el enemigo, pues que los trabajadores se monten su propia empresa y listo, que para eso se inventaron las cooperativas.

    Sigo optando por la palabra “asalariado”. Decir que el asalariado es el “trabajador” me parece un insulto a empresarios y autónomos que trabajan lo mismo o más.

    En cuanto al tema, hay sindicatos y sindicatos, pero la mayoría (no todos) de la gente que está en un sindicato es para cobrar un sueldo sin pegar golpe, y eso lo sabe todo el mundo. Y en cuanto a su labor, a nivel del asalariados “unitario” (en casos concretos), también hay varios tipo de sindicatos, que por mi experiencia se pueden resumir en 3:
    – los que informan al asalariado de sus derechos, le dan asesoramiento y apoyo jurídico, y en caso de desacuerdo entre asalariado y empresa tratan primero de llegar a un acuerdo que sea beneficioso para todos (increíble pero sí, los hay. Sólo hay que informarse).
    – Los que, directamente, “la empresa es el enemigo al que hay que combatir”, y dan asesoramiento al asalariado para que pueda quitarle todo lo que pueda a la empresa trabajando lo menos posible (dándole información sobre cómo conseguir bajas de todo tipo y alargarlas lo máximo posible en el tiempo, enredar al empresario para que luego tenga que darle indemnizaciones mayores de lo que le corresponde, exigir todo el dinero inmediatamente aunque eso signifique cerrar la empresa y echar a otros 50 asalariados a la calle…). Y sí, nos hemos encontrado con muchos casos de éste tipo de sindicatos.
    – Sindicatos inútiles llenos de jetas inútiles, que no hacen nada absolutamente más que hablar e ir a las manifestaciones con folletos.

    Para empezar, los sindicatos deberían estar mantenidos única y exclusivamente por los asalariados asociados. Es difícil exigir trabajo y seriedad cuando te dan un servicio gratis, pero si te cuesta dinero todos los meses… claro que entonces el asalariado se convertiría en jefe, y los sindicalistas en asalariados😛

    Comentario por marcostonhin — 12 abril 2013 @ 9:32 | Responder

    • Marcos, es normal que no te gusten los sindicatos. Si lo hicieran, ya la cosa sería preocupante.

      Por otra parte, lo que yo defiendo con esta entrada es que los sindicatos denuncien las ilegalidades en materia laboral que encuentren, y que lo hagan de oficio y de forma sistemática. Incluso aunque no medie protestas de los trabajadores. Los primeros años, saturarán los juzgados con denuncias, pero poco a poco se empezará a despetar la legalidad en este puto país. Y deberías estar de acuerdo, porque la delincuencia empresarial (fiscal y laboral) supone una competencia desleal, obligando al resto a actuar del mismo modo so pena de ser barrido del mercado.

      La solución es, simplemente, respetar la legalidad. Como yo tengo que hacer cada vez que me abrocho el cinturón, o acepto el borrador de Hacienda o hago cualquier otra actividad de mi vida. Y no soy un fanático de la ley, antes bien creo que si se considera que una ley atenta contra la justica y la dignidad, debe ser inmediatamente transgredida. Pero ese no es el caso. En España, la generalidad de los empresarios conculca la ley continuamente, y no lo hacen por su desmedido amor por la libertad sino por el interés personal. Por ejemplo, el caso que he puesto con las horas de trabajo: un empresario que obliga a trabajar 6 horas pagando (y cotizando) por media jornada es un ladrón. Está robando el esfuerzo de su trabajador. Pues bien, me gustaría conocer a un trabajador a media jornada que no haga más horas. De verdad que me gustaría conocer a alguno. Es un ejemplo.

      ¿Que no todos los empresarios son, sois, unos ladrones? No, claro, tampoco todos los policías son unos fascistas torturadores. Incluso hay curas abiertos de mente y con una gran humanidad. Pero lo que yo me he encontrado a lo largo de mi vida, me permite generalizar (que no totalizar): la clase empresarial española es detestable, cortoplacista, rapaz, mal formada… Eso sí, no todos los daneses son rubios ni todos los ugandeses negros.

      Comentario por Mendigo — 12 abril 2013 @ 23:36 | Responder

  8. Esto vale para cualquier organización, sindicato, partido, cooperativa o lo que sea.
    Para que sea una garantía para sus miembros y para los intereses que dicen defender. Esto es Autogestión: nada de subvenciones, todo pagado pos sus socios, o por su propias actividades. Asamblearismo: Que las decisiones se tomen desde abajo y los que ostenten cargos que se limiten a hacer su trabajo y cumplir con las obligaciones que se les a otorgado, de lo contrario se le revoca del cargo. Por otro lado cualquier cargo debe ser rotativo y limitado en el tiempo, nada de profesionales ni liberados.
    Puede que me deje algo más pero creo que es lo principal que debe cumplir cualquier organización, que de haberlas las hay.
    El resto son escusas para no hacer nada y esperar que los demás hagan por nosotros, que ese es el principal problema de TODO lo que nos pasa hoy en día. Basta de tanto delegar lo que deberíamos hacer nosotros mismos! Accion Directa es lo necesario.

    Un saludo

    Comentario por Jordi — 14 abril 2013 @ 13:20 | Responder

  9. Tendré que contestarte por alusiones, jajaja. Soy de CCOO a pesar de todo.
    Y como lo veo yo desde dentro, y hay mucha verdad en lo que cuentas tanto de los sindicatos como de los trabajadores.

    Comentario por karkkos — 15 abril 2013 @ 22:23 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: