La mirada del mendigo

12 junio 2013

El cepo

Filed under: política,religión — Mendigo @ 11:15

Sigo contando cosas de mi periplo eslovaco. En general, el nivel de vida empieza a ser homologable con cualquier otro país europeo, aunque quizá la percepción esté distorsionada por la cantidad de coches nuevos que circulan por las carreteras, bastantes de alta gama. Pero según viajamos más al Este empieza a emerger otra realidad: la pobreza atroz en la que vive una minoría étnica en Eslovaquia: los gitanos. Son casi un 10% de la población eslovaca.

Prácticamente ausentes de la parte occidental y noroccidental (la capital y los Tatras, las Eslovaquias oficial y turística), viven en barrios y pueblos alejados de los núcleos urbanos en la zona central y oriental del país. La separación física es muchas veces tan evidente como la social: incluso en algunas villas han construido muros para separar el gueto del resto de la ciudad. Viniendo de un país que se afanó en entregar todos los judíos que pudo a las cámaras de gas, debería esperarse que guardaran algo más las formas.

Hay un enorme salto entre cómo vive el gitano menos pobre, y el nivel de vida normal. Es una población determinada socialmente a la pobreza. Pero hay diferencias: en algunas zonas los gitanos viven en situación de pobreza. Pero en otras, las más, subsisten en condiciones de miseria atroz.

Vamos a hacer un alto en la descripción para clarificar la intensidad de las palabras. Yo he crecido con gitanos en el colegio, gitanos que venían del poblado de chabolas que había en lo que ahora ocupa un Carrefour y unos altísimos bloques de pisos al lado de la M-40. De chaval iba a rodar con la bici hacia Arganda, y pasaba por la incineradora de Valdemingómez, una montaña, no monte sino montaña de basuras a cuya ladera se asentaba otro poblado chabolista. Niños vivendo entre los desperdicios de una ciudad que les ignoraba. La marginación de los gitanos en España es vergonzosa, y créaseme cuando afirmo que mi idea de la miseria no está en modo alguno temperada o matizada.

Pues bien, lo que pude encontrar en Eslovaquia son varios escalones más en la escala de la degradación humana. De hecho, no creía que estas condiciones de vida pudieran darse en este continente.

Por ejemplo, se me quedó grabado unos bloques de edificios donde vivían los gitanos, en las afueras de una antigua ciudad minera: Banská Štiavnica. Las afueras significa a tres kilómetros de la ciudad, por una carretera destrozada, en el puerto. Ignoro cuál debió ser la función original de esos edificios, quizá una estación de esquí porque quedaban las torres de unos remontes. Ahora están en condiciones deplorables, sin luz eléctrica ni ventanas, con los huecos tapados por cartones y cortinas raídas. La impresión que daba el lugar era penosa, lamentable. Y en el descampado, entre la basura, jugaban una bandada de niños. Porque esa es otra característica, la población gitana es tremendamente joven, muchísimos niños o adolescentes, en el caso de las niñas ya embarazadas.

Yo pasé por ahí a finales de Abril, y aún quedaban montículos de nieve sucia. El puerto no era muy alto, unos 1.200m, un poco más alto que la ciudad. Pero esa altura en Europa oriental es terrible: sólo para que os hagáis una idea, los robles desaparecen a los 300m para dar paso a las hayas. Las cuales no viven por encima de los 600-800m según la exposición. A partir de esa altura, sólo consiguen vivir las especies más resistentes al frío: los abetos y alerces. O, por ejemplo, otro dato: nosotros tuvimos que aplazar el viaje, porque quince días antes todo el país estaba cubierto por un temporal de nieve, y tendríamos que haber llevado cadenas hasta para circular por las ciudades, en los valles.

La idea de niños sobreviviendo en un edificio sin ventanas, sin más calefacción que lo que recojan para quemar, en el infierno blanco que debe convertirse ese lugar en invierno, me espantó el sueño más de una noche. Y de nuevo, creo que después de haber dormido tan ricamente en una furgo a -15ºC, vale como medida de lo que considero un infierno helado. Vamos, no soy ni exagerado ni melindroso, y menos con el frío. Por curiosidad, leo que la temperatura mínima registrada en Eslovaquia fue en una población cercana, en el valle de Zvolen (inversión térmica): Vígľaš, -41ºC.

La cuestión es que aún encima, es la parte privilegiada de la sociedad eslovaca la que se queja de la situación, por las incomodidades que comporta convivir con la pobreza, a veces la miseria extrema, en la patio trasero de su casa. Mala imagen, pequeños robos para poder sobrevivir… Realmente, si yo me viera reducido a vivir en esas condiciones infrahumanas, lo que desearía es arrancarle el corazón al primer puto eslovaco paliducho que me cruzase y comérmelo, beberme a tragos su sangre. En el infierno sólo viven los diablos, y debo decir que, sorprendentemente, sus terribles condiciones no han acabado con la humanidad de este pueblo. Al menos los niños reían.

En las noches que pensaba en ello, se me ocurrió la teoría del cepo, que paso a continuación a exponer.

Pongo un ejemplo: la doctrina social de la Iglesia aplicada a la sexualidad femenina. Por un lado, tenemos el rechazo de la curia a la educación sexual en las aulas. Consideran inapropiado hablar de relaciones sexuales, de masturbación, de contracepción…a los adolescentes, siendo mucho más apropiado que reciban esa información picoteando en su entorno, a escondidas, y por canales no confiables o rigurosos (vamos, con los amigos o en páginas porno). La curia considera anatema que se enseñe a los y las preadolescentes algo tan simple como colocar un preservativo, tanto los que son de su grey como los que no. Es más, desde sus colegios y catequesis, hacen contracampaña entre los niños a los que tienen acceso previniéndolos contra el uso de métodos anticonceptivos.

Pero por otra parte, en un ejercicio de cinismo, dan categoría humana al embrión (sólo para algunas cosas, pues no lo bautizan ni le dan la extrema unción en el caso de aborto espontáneo). Identificando el huevo con la gallina, la bellota con la encina, confundiendo la propia doctrina tomista del acto y la potencia se aprestan a criminalizar el aborto, ellos, que han llevado a criminales bajo palio. Esa reata de viejos supersticiosos acusan a la mujer que aborta, católica o no, de homicida, y con la boca pequeña también a la mujer que usa anticonceptivos (pues efectivamente, siguiendo su doctrina, al impedir la implantación en el útero del óvulo fecundado se está produciendo el asesinato de un ser humano…cada mes). Y para cerrar el círculo, su conservadurismo y misoginia ha aplastado con el mazo del reproche social a las madres solteras, llevándolas a la miseria, al rechazo social y durante muchos siglos a la prostitución o la mendicidad.

Ambas restriciones operan sobre la sexualidad femenina como un cepo lógico, que se cierra sobre su cuerpo, apresándolo. Cada mandíbula del cepo, por un lado, impide cualquier alternativa, cualquier movimiento, que no sea su modelo imposible de mujer: la virgen-madre. Imposible de alcanzar ese detestable ideal femenino, las mujeres se ven en la tesitura de elegir la pureza estéril, o mancillarse con el sexo pero dentro de la urdimbre social que forma el matrimonio.

Por lo tanto, la condena por un lado de la educación sexual y los métodos anticonceptivos, y por el otro del aborto y de la maternidad monoparental, en los más infamantes términos, no es más que una trampa lógica para conducir a la mujer por los senderos del Señor. No pertenecen a la base de su doctrina sino que son prevenciones sobrevenidas, puertas que se le van cerrando a la mujer, católica o no, para conducirla al redil del patriarcado, con sus deseos sometidos a la función reproductora. El objetivo es atar en corto a la mujer, impedir que adquiera pleno dominio de su vida (sexual, reproductiva, y por lo tanto sentimental, laboral, económica…es decir, de su vida plena); los condones o el aborto son sólo excusas para lograrlo. Básicamente, se trata de atarle las manos a la mujer con sus propias trompas de Falopio.

+

Y ahora vuelvo a donde me quedé, en ese edificio ruinoso en Banská Štiavnica.

El Estado racista eslovaco (y húngaro, y rumano y…y francés, italiano o español) también ha puesto un cepo lógico bajo la población gitana (¡ciudadanos eslovacos!). Por un lado, los condena a la miseria, reduciéndolos a vivir en las zonas más deprimidas del país, sin ofrecerles unos niveles de vida humanamente aceptables. No se asegura de la escolarización de los niños (a cualquier hora del día, su ocupación es recoger chatarra o pulular por los centros comerciales) ni de la capacitación profesional de los jóvenes. Esta disfuncionalidad para el mercado laboral sirve de base para ser sistemáticamente apartados del sistema económico reglado y conducidos a la subsistencia en las rendijas económicas del sistema, realizando trabajos serviles o recurriendo a los pequeños hurtos para sobrevivir.

Porque los eslovacos son católicos, de hecho muy católicos, pero siguen al pie de la letra el sistema de castas hindú. Los gitanos son los parias, los dalit o los burakumin de las sociedades europeas, los individuos sin casta, empujados a vivir en los márgenes del sistema.

Al serles apartadas todas las escaleras de ascenso social, la educación y el trabajo, la desigualdad se perpetúa a través de las generaciones. El sistema de discriminación racista opera fácilmente al destacar su tez oscura respecto de la mayoría eslava, o de las minorías magiar o germánica. Así, incluso en el improbable caso de que un joven consiguiera formarse y optar a puestos de mayor capacitación, sería inmediatamente relegado por la desconfianza y rechazo que genera el color de su piel. De esta forma se crea un círculo vicioso de exclusión social y marginalidad que no conduce más que al abismo social.

La trampa lógica en su enunciado más sencillo: no invertimos en programas de integración, de refuerzo educativo, talleres profesionales, para quebrar la cadena de exclusión en esta generación. Pero lamentamos tener unos vecinos sucios y rateros, que molestan y dan mala imagen. Si el cepo anterior operaba sobre todas las mujeres, católicas o no, este cepo se cierra sobre toda la población gitana. Y aquí no hay camino de salvación, el cepo se cierra sobre la presa sin alternativa alguna, impidiendo a toda un pueblo ascender socialmente, manteniéndolo anclado a los cimientos de la sociedad. Una maldición, la miseria identificada con la raza, que se pasa de padres a hijos.

La cuestión es que esa política racista es, además de miserable, tremendamente torpe. La integración funciona, cuando se hacen esfuerzos en inclusión, se insiste y se insiste, estos dan sus frutos. Pero si prefiere dedicar el dinero a otras cosas en vez de reparar la brecha social, evidente, que cruza la sociedad de lado a lado, el problema se agranda. Con la altísima natalidad que existe entre la población gitana, supongo que algo habrá tenido que ver la iglesia católica eslovaca en impedir cualquier programa de control familiar, dentro de unos años el problema será mucho mayor. Si ayer se podría haber solucionado invirtiendo X, mañana habrá que invertir 10X. Pero la población percibe a la población gitana como causa, y no como víctima de su propio sistema de segregación racial, así que cada vez son menos receptivos a invertir fondos en políticas de inclusión social de esa minoría, enquistando el problema. Problema que sólo puede acabar degenerando por esta vía en la violencia, en las razzias de los fascistas en Hungría, en el deseo común de “que se vayan”. ¿A dónde, si son eslovacos?

A no ser que sólo se considere eslovaco a personas de tez macilenta, entonces estamos creando un Estado racial clavadito a la concepción nacionalsocialista. O a no ser que consideremos que darle formación a un gitano es desperdiciar el dinero, pues no sacará provecho de ella. Entonces abrazamos la ideología eugenética del nazismo, considerando a los gitanos una especie humana inferior, que debe su situación a su propia esencia, sus limitaciones biológicas, y no las circunstancias ambientales, sociales, que perpetúan su miseria. La alternativa ideológica a la igualdad, la fraternidad humana es la barbarie, el fascismo. Y en Europa cada vez gana más adeptos.

Inciso personal: mi madre es maestra, y se rompió los cuernos en el Madrid de los ’70 procurando que sus niños gitanos acudieran regularmente a clase, rompiendo las reticencias de los padres, insistiéndoles, haciendo pedagogía también con ellos. En unos casos funcionó, en otro no, pero aquellos niños que logró mantenerlos amarrados al sistema educativo, ahora son padres que nadie les tiene que decir que lleven a su hijo al colegio, porque saben de su importancia. Cuando en el barrio alguno de sus antiguos alumnos la saluda, y especialmente los que le dieron más guerra, por supuesto los gitanos, pero no sólo ellos que en el barrio había circunstancias muy jodidas, ella se emociona de verlos ya como hombres y mujeres hechos y derechos. De haber ayudado a romper la cadena que pendía sobre ellos y que les impedía alcanzar el destino al que aspiraban todos los demás.

La educación funciona, es un esfuerzo que da sus frutos, esto es un hecho empíricamente verificable y verificado a lo largo de los tiempos. Lo alternativa es odio, barbarie, racismo, fascismo.

Por cierto, que la sociedad está plagada de cepos, de trampas lógicas como las anteriores. Por ejemplo, la que somete a los inmigrantes sin papeles. Sin permiso de residencia no hay contrato, sin contrato no hay permiso de residencia. Solución: no existas.

Otro ejemplo del primer tipo (la sexualidad femenina según el catolicinismo), que sí que deja un camino alternativo, el que sufren los jóvenes titulados: nadie les contrata porque no tienen experiencia, pero así jamás lograrán tenerla. Solución: trabaja gratis de becario, en prácticas… (amortizando el puesto de trabajo de un trabajador experimentado o, al menos, tirando a la baja su sueldo).

Se me olvidaba comentar un aspecto de lo que vi en la sociedad eslovaca. La población gitana no tiene nada, pero aún se tienen los unos a los otros. Ahora bien, hay quien ni siquiera tiene eso. La situación de los vagabundos allí es terrorífica, propia de otras épocas. Vivir en la calle es muy duro, y cada vez lo vemos más en nuestras calles, pero allí la gente que vive de la mendicidad está completamente arruinada, no me refiero evidentemente a su peculio, sino físicamente. Es decir, la sociedad eslovaca es feroz, más que la nuestra, también con los que son de su misma etnia y se han quedado desenganchados del carro del progreso y la prosperidad capitalistas.

+

Nota: Fotos sacadas de la página del fotógrafo eslovaco Andrej Palacko

8 comentarios »

  1. Madre mía, vaya inviernos…

    Así está hecho todo, para que quien se desenganche no se pueda volver a enganchar, ni sus descendientes. O sigues nuestra manera o desapareces porque no interesas.

    Ay…

    Comentario por wenmusic — 12 junio 2013 @ 12:14 | Responder

  2. ¡Hola orador!

    La verdad es que con la pluma tampoco lo haces nada mal, Mendigo. Sobre la entrada quería aportar que, efectivamente, los gitanos comparten una doble discriminación patente en su condición de clase y de etnia, generalmente realizan oficios informales en toda Europa ligados al contrabando, la recolección de chatarra, la música callejera o la delincuencia común, lo que ya de por sí configura una situación de carencia económica y precariedad enorme, que si se suma a su espíritu nómada (cada vez más en desuso) deriva en mayores penurias y la imposibilidad de acumular bienes. Pero por otra parte está el sesgo racista, que no debe olvidarse, tiene más de 5 siglos y es una prolongación del odio cristiano hacia todo lo que venga de Oriente. El racismo condiciona su pobreza, su falta de alternativas y su marginación. Al mismo tiempo la marginación se percibe como una consecuencia del racismo, y así da la vuelta el círculo.

    En otros lugares del mundo, por ejemplo en América Latina, es más evidente esta contradicción, en algunas fórmulas tan arraigadas en la cultura popular que dan verguenza: negro = pobre = perezoso, o bien indio = pobre = ignorante. Clase y etnia son conceptos consustanciales. Esto tiene que ver con la formación social de los países, no sé si sabías que los gitanos en Rumanía fueron una etnia de esclavos hasta prácticamente el siglo XIX.

    Para ilustrar un poco el tema recomiendo (todas) las películas del director gitano Argelino-Francés Tony Gatlif, que son una enciclopedia sobre su etnia. Varias veces premiado en Canes, tiene una ambientada en Andalucía sobre los gitanos españoles: “Vengo” http://www.youtube.com/watch?v=k-Azgnhh2hg , y sobre todo “Latcho Drom”, un viaje musical e histórico por la ruta que siguieron los gitanos para llegar desde el norte de la India hasta España: http://www.youtube.com/watch?v=JuskNgi1h7Y

    ¡Apertas, orador!

    Comentario por cami — 12 junio 2013 @ 15:28 | Responder

  3. Conozco gitanos que han querido integrarse (estudiar y después trabajar) sin ningún problema… Y conozco gitanos que no quieren integrarse y viven marginales. Una buena amiga, profesora 8 años en un colegio en un barrio periférico de casuchas gitanas me ha contado la realidad cultural y autolimitación que esos gitanos se infringen a si mismos y la enorme dificultad del colegio al intentar educar e integrar a sus hijos. Es un submundo familiar/cultural que se realimenta y del que pocos consiguen salir… pero no porque el sistema los discrimine como etnia o clase.
    PD. A mucha gente, gitana o no, no le gusta nada trabajar 9 horas al día, todos los días, por un salario base de subsistencia… hay otra economía !!!
    Ser pobre no implica vivir metido en la mierda, acumulando basura alrededor de tu casa, etc. como he visto tantas veces en el tercer mundo (pues también he visto gentes muy pobres que viven muy dignamente)… es una cuestión de actitud metal y social.

    Comentario por Isabella — 12 junio 2013 @ 18:13 | Responder

  4. Mendi, creo que nos has dado una visión sesgada, entre idealizada y pelín melodramática; queda bien como relato expresionista (en el que esas fotos encajan de maravilla), pero…
    hombre, es que observas de forma acultural, considerando al ser humano como uniforme en sus derechos prescindes de la visión desde la perspectiva de ellos. Ya sé que no me explico bien, a ver si con un ejemplo: para nosotros la alfabetización es un derecho universal, pero si para un grupo eso no tiene valor, entonces entramos en un conflicto entre marginación y libertad. La admirable dedicación de tu madre fue un esfuerzo para la integración social de ese colectivo, es decir, su socialización. Dicho de otro modo, un esfuerzo de aculturación. Suena duro, pero ahí está el centro del conflicto: no es porque sean pobres y de piel oscura sino porque tienen una cultura propia distinta, de la que se sienten orgullosos, la quieren mantener y no cuadra con nuestro esquema social. Un gran condicionante es la forma de vida nómada, da pocas opciones a mantener una actividad económica aceptable. Éste es el punto esencial: si se establecen acaban integrándose.

    He vivido en diferentes poblaciones del entorno de Barcelona y he visto de cerca disitntas realidades gitanas. En Sant Boi y el Prat, en los años 60-70 se construyeron muchos bloques de vivienda social para alojar a los barraquistas de la periferia urbana; se crearon barriadas en las cuales había gentes diversas, pero destacaron algunos grupos de gitanos por su aparente inadaptación a la vida en comunidad, desde los que en su piso criaban gallinas (¡ incluso cerdos!) a los que siguieron haciendo el tradicional fuego de campo (pero en suelo de baldosa). Al cabo de unos años esos núcleos se conviertieron en los principales centros de delincuencia y tráfico de drogas, como el famoso San Cosme del Prat, casi una ciudad sin ley (mejor dicho con su propia ley en la que los patriarcas eran los jueces). Por suerte, el esfuerzo de mucha gente como tu madre ha conseguido que al paso del tiempo se note una mejora apreciable.

    En Barcelona ciudad y Mataró he visto otra realidad gitana: familias establecidas en el vecindario desde generaciones, que siguen siendo gitanos pero son apreciados. Cerca de aquí vive el famoso Peret, personaje muy querido. Y no es cuestión de que él sea “buen gitano” por tener dinero; aquí al lado hay unos vecinos dedicados a algo tan humilde como la venta de ropa en mercadillos ambulantes, y son unos vecinos más, como todos los de esta calle de pueblo. Todos estos hacen una vida “normal”, por supuesto sus hijos van a la escuela…
    y precisamente por todo ello, creo que acabarán no siendo gitanos, como en el pasado ocurrió aquí mismo con judíos y musulmanes: integrarse es diluirse y dejar de ser lo que eras.
    Es un hecho natural, también nuestra cultura es ya distinta de la de nuestros propios abuelos.

    Comentario por Josep — 13 junio 2013 @ 1:04 | Responder

  5. Hola tronk, esto me recuerda el viejo dicho apañol “… aquí no somos racistas… porque no hay negros…” el problema de la etnia romaní es que es muy cómoda para el poder que toque, si degrada la sociedad = aumento de delincuencia (suponiendo delincuencia sea igual a mis familia come!!!)… y siempre es bueno contar con una cabeza de turco… durante años he vivido en el Madrid en un barrio gitano, problemas cero, o los mismos que en cualquier otro… y siempre pensé… joder si voy al cole y me insultanm insultan a mis padres por la calle, de buscar curro ni hablemos… como esperamos que acaben… tienen que sobrevivir… y no hablo de trapis y tópicos al uso… pero vamos ¿Quien si va a la puta calle con toda su familia (ademas si eres un honrado y superior occidental…: NO ESPERES SOLIDARIDAD ALGUNA jajaja… porqué los desahuciados van debajo un puente: PORQUE NI UN PUTO VECINO ACOGE A MIEMBROS INDIVIDUALES, QUE LES DEN JOJOJOJO)? no puentearia la luz de una farola, el agua para sobrevivir (en las grandes ciudades las fuentes públicas las veo ya como un recuerdo de viejo chocho jojojo)…

    Cualquier minoría es creada por el poder y odiada por los mierdas y cainitas que prefieren culpar al más desgraciado a mirarse al espejo y tener los eggs de enfrentarse a la realidad (Si esta va de furgoll y en el bar, no problemo jojojo).

    P.D. Disculpad si he sido mu directo, cada día estoy más quemado y soporto menos a los buenos que me rodean y pretenden convencer de la culpa de quienes ven más miserables (no va ni por el blog ni por lo que por aquí pasan, evidentemente!!!!)

    Un cordial abrazo!!!!

    Comentario por Escéptico — 13 junio 2013 @ 5:31 | Responder

  6. Cuando te pones la lías, desde luego. Yo no sirvo para hablar mucho del tema de los gitanos, al menos desde una experiencia vivida, porque casi el único contacto que he tenido era con un compañero del conservatorio, cuando yo andaba por los quince años. El estudiaba guitarra y vino un día completamente quemado a clase porque su profesor de guitarra decía que Paco de Lucía no sabía tocar la guitarra. Lo mejor de todo es que era guapo, llevaba la guitarra a cuestas y en los descansos se ligaba a todas las mozas en la puerta del Romea de Murcia, que entonces era donde estaba el conservatorio. Años después, en Holanda tenía un profesor de canto al que le gustaba mucho lo español. En cierta ocasión me preguntó por la enseñanza del flamenco y no me creía cuando le dije que en los conservatorios no se enseñaba flamenco. Lo curioso es que por entonces el conservatorio de Utrecht sí enseñaba flamenco!

    Si no me equivoco ahora sí hay algún conservatorio en España que enseña flamenco. No es que sea exclusivo de los gitanos, pero digo yo que alguien tendrá que enseñar el flamenco y que algún gitano se colará por ahí. Creo que del tiempo que contaba la primera historia algo así era impensable. Lo que quiero decir es que antes estábamos todavía peor con lo de la integración gitana. En el fondo, como bien dices con el ejemplo de tu madre, a un gitano o a quien sea se le integra a base de educación.

    Y joé Mendigo, no se que me pasa que cada vez que entro en tu blog me entran unas ganas de soltar un rollo que parezco una persiana.

    Comentario por Aurora — 13 junio 2013 @ 21:06 | Responder

  7. Contra el Aforamiento de los políticos

    http://www.milprofesionales.org/diputados-que-todavia-no-han-renunciado-a-ser-aforados/

    Un saludo

    Comentario por Mil Profesionales — 15 junio 2013 @ 18:01 | Responder

  8. […] Banská Štiavnica, quizá la ciudad más triste que he conocido jamás. Ya hablé de ella en el cepo. […]

    Pingback por Slovensko I | La mirada del mendigo — 22 octubre 2013 @ 20:39 | Responder


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