La mirada del mendigo

4 septiembre 2013

Medios

Filed under: ecología — Mendigo @ 1:20

Hoy, al salir de casa, he mirado en derredor y me he dicho: “qué raro, hoy no hay ningún incendio”. ¿Os podéis imaginar lo que supone este pensamiento? Desde hace un mes, no ha faltado un solo día en el que, hacia un lado u otro, no viera una columna de humo. Sí, uno, un día en el que cayó una fugaz tormenta.

Hoy no ha sido la excepción. Según venía he visto un fuego en A Gudiña (el mismo pueblacho del que hablé a cuenta de las estaciones absurdas de AVE).

Una chorrada que suele repetir la chusma política santiaguesa es que faltan medios. Independientemente de los que haya, siempre los valoran como escasos.

Os presento la relación, a ver si os parecen escasos:
5.708 personas (344 menos que la campaña 2011, ya tenéis ahí 344 razones por las que el monte arde)
32 aeronaves (entre aviones y helicópteros, parte de ellos alquilados, ya tenéis otra poderosa razón)
360 medios mecánicos, de los cuales 156 motobombas (idem, eadem, idem)

Por poner en relación, Galicia dispone de más personal y aviones que en todo el Estado francés. Y mira que hay bosques en Francia…

No sólo no faltan medios, como dicen los borregos de la oposición. Es que existe una superabundancia de medios de extinción, que con los años han creado una verdadera industria del fuego que mueve cada año medio centenar de millones de euros, desde las empresas que alquilan los helicópteros a los parcos salarios de los vasallos del alcalde-cacique, pasando por las empresas semi-públicas Tragsa y Seaga, que riman con precariedad laboral.

El 30% del dispositivo contraincendios es contratado a dedo sin formación

No perdamos de vista la proporción, porque aunque la mayor parte del coste de extinción corresponde a los medios aéreos (se estima que un gran incendio cuesta a razón de 50.000€ a la hora), la contratación de las brigadas supone un chorro de dinero en el rural gallego, que alivia el año (y en algunos casos salva de la indigencia) a varios miles de familias gallegas.

Podéis verlo de varias formas, como un dinero público que se pierde mitigando la actividad criminal de ciertos elementos, o como la única forma que existe para que las administraciones públicas dediquen fondos a la Galicia profunda.

Luego llegarán los periodistas a repetir los lugares comunes de siempre. Faltan efectivos, cuando hay efectivos como para invadir un pequeño país. El monte arde porque está sucio, cuando la suciedad está dentro de su bóveda craneal. Un monte arde porque alguien lo quema, y con la suficiente gasolina arde hasta el Obradoiro. Por mucho que elimines el sotobosque, parte inherente de un bosque de enorme riqueza biológica, una vez que el fuego haya alcanzado la primera copa, se transmite de copa a copa a gran velocidad sin necesidad de tocar el suelo.

Los bosques franceses, alemanes, austriacos, eslovenos…tienen sotobosque, y no arden. En Galicia, por el contrario, arde todo. Hasta las peñas han ardido este verano, con sólo unas hierbas que habían salido del pasado incendio.

Entiendo que el sentido de la clase política y su apéndice periodístico difundiendo tonterías semejantes es evadir la cuestión de quién quema el monte, con qué motivo. Pareciera que es un fenómeno meteorológico o una plaga bíblica, o que los bosques ardieran por combustión espontánea. Pues no, abandonemos las formas impersonales, el bosque no arde, al bosque lo queman.

Y en vez de dedicar una millonada cada año a tapar la hemorragia, lo inteligente es ser radical: analizar la raíz del mal y atajar las causas en su origen. Pero para eso hace falta:
a) tener cerebro
b) tener cojones/ovarios
La basurienta clase política carece de ambos órganos, así que el remedio que ofrecen es siempre el mismo durante décadas: medicación para paliar los síntomas, para jamás curar la enfermedad (porque no interes, porque su costo político es inasumible). Y año tras año cada vez la superficie ocupada por el bosque atlántico se reduce hasta la insignificancia, la excepcionalidad en un mar de eucaliptos renegridos y rebrotados.

Inciso: el mayor criminal ecológico es la propia Xunta, pues aún peor, mucho peor que un incendio es una repoblación con especies alóctonas (pinos, eucaliptos, Quercus rubra, Juglans nigra…). Un bosque autóctono, tras un incendio, se recupera. Tardará décadas, pero se recupera. Pero si encima plantamos especies de crecimiento rápido como los que fomenta la administración, se harán pronto con el techo del bosque y la destrucción será definitiva. La mayor parte del territorio gallego ha sido destruido de esta forma y ya, ecológicamente, tiene el mismo valor que un vertedero. Incluso puede que encontremos más biodiversidad en un vertedero que en una plantación de eucaliptos (no es broma).

Los incendios mueven en el rural galaicoportugués muchos millones, entre peonadas, madera barata, indemnizaciones. Es normal que haya grandes intereses en que esta locura no termine nunca, y los políticos no quieren enfrentarse de cara a esta situación y hacerse las preguntas pertinentes:

¿Quién o quiénes están quemando el monte? Y sobre todo ¿por qué, con qué motivo, cuáles son los intereses que los mueven?

No hay cargo público, político, policial o judicial, que haya dado una respuesta satisfactoria a este interrogante, a pesar de que cobran para proporcionarla. Esquivan la cuestión con respuestas del mundo de la piruleta en el que viven.

Llevamos desgranando desde hace años los principales causantes: las madereras, los empresarios eólicos, la ganadería extensiva, los cazadores, los brigadistas, los aldeanos queriéndose ahorrar un desbroce…

En este espacio no tenemos pelos en la lengua, no tenemos que buscar el voto de nadie ni nos interesa hacer amigos (de hecho, sentimos un hondo placer en granjearnos nuevos enemigos que sumar a la lista).

Pero realmente, en el fondo ¿sabéis quién es el verdadero causante de la reiteración machacona de incendios en la esquina noroccidental peninsular (Galicia, León, Zamora, Asturias y Portugal al Norte del Tejo)?

La miseria.

El atraso, la ignorancia, la bestialidad a la que han condenado durante siglos al rural gallego. El desprecio que se ha sembrado por una tierra, una cultura y una lengua. El odio a sí mismo que se ha inculcado en el acomplejada alma gallega.

Yo no me imagino a un alemán quemando un bosque. O, por ejemplo, a un vasco. Unos y otros sienten devoción por su tierra. ¿Alguien ha visto un incendio en Alemania? ¿O en Euskadi-Nafarroa? Yo, al menos, no.

En cambio aquí, cada vez me cueta más buscar sitios que no hayan sido arrasados por las llamas en los últimos años, para dar un paseo (no ya una larga caminata, un paseo). Y cada vez quedan menos.

Entonces ¿qué medios son los adecuados para acabar de una maldita vez con este problema recurrente? ¿Gastar millones cada año, año tras año durante décadas, en pomada para las pústulas o recetar antibióticos para curar la enfermedad, modificar en la sociedad las condiciones higiénicosanitarias para atajar su contagio y desarrollar una campaña de vacunación para erradicarla? Desde luego, no esperéis que los fabricantes de pomadas os aplaudan.

Los medios más eficaces en la extinción de incendios los llevan muchas décadas empleando en los países europeos, desde luego con magnífico resultado.

Educación, de los niños y de los mayores. Una persona culta, bien formada intelectual y moralmente, no va al monte con un bote de gasolina y una mecha de chisquero.

Pero también desarrollo económico y social, ofrecer un futuro a los habitantes del rural para que no tengan que recurrir a la criminalidad ambiental para defender su quizá única fuente de ingresos.

Y respeto, respeto a un pueblo, a una cultura, a una tierra que le sirvió de cuna. Respeto a sí mismo.

Hace falta devolverle a Galicia la dignidad que le fue arrebatada y que, desde luego, no ha vuelto a encontrar. Sólo hay que ver los paisajes que hacen de ella sus propios hijos.

cualedro

13 comentarios »

  1. […] La mirada del mendigo […]

    Pingback por Medios | La Cebolla — 4 septiembre 2013 @ 8:12 | Responder

  2. Han ardido hasta sitios que creía intocables. Y así cada año. Ya no hay remedio, ni nada tiene pinta de querer cambiar. Un desastre.

    Comentario por wenmusic — 4 septiembre 2013 @ 21:34 | Responder

    • Esto parará cuando varias generaciones de gallegos mueran, incluida la nuestra. Y esperando que las siguientes tengan tal grado de abulia e indiferencia hacia el monte que ni se molesten en quemarlo.

      Si hacemos lo de todos los años ¿por qué esperamos un resultado distinto? Mientras tanto, políticos, jueces y policía se cuelgan medallas por lo bien que lo han hecho. Si no tienen ni puta idea del origen del problema, y mucho menos de cómo solucionarlo, deberían presentar su dimisión. Eso si tuvieran honor, pero realmente no me imagino a un agente del Seprona, o mucho menos a un fiscal renunciando a su chollete vitalicio, reconociendo que son impotentes, que no pueden ni saben acabar con el problema.

      Y si lo saben, y no actúan por no molestar poderosos intereses, con más razón deberían dimitir y dar paso a otro con más redaños que ocupe su puesto.

      Falta inteligencia y sobra cobardía y mediocridad, tanto en policía, como en judicatura, como en el gobierno. Al fin y al cabo, arda o no el monte, ellos se llevan a casa su nómina enterita, porque no hay un jefe que los mande a su puta casa por incompetentes y contrate a los que sí que tienen conocimientos y voluntad de resolver el problema…

      Comentario por Mendigo — 5 septiembre 2013 @ 7:55 | Responder

      • Efectivamente, habrá que esperar que cuando estas generaciones ya no estén/estemos, las que queden protejan lo que quede de los montes. Ya sea por amor propio o por simple indiferencia.

        Es desesperante escuchar a la gente del rural, incluso gente joven con estudios superiores que ya ni consideraría del rural, defender ciertos “incendios necesarios” por temas de pastos, o lo que sea, y que ante una discusión tú te callas, que no tienes ni puta idea ya que eres un “urbanita” y esto está fuera de tu compresión. Imposible razonar que aunque uno no sea propietario directo de un trozo de tierra, hay, o debería haber, una herencia natural que nos pertenece a todos.

        En fin, de todas formas, si aún con esta pandemia incendiaria no se consigue destruir todo, aún quedan las minas o cualquier otra cosa que pueda dar un mínimo beneficio, a algunos. Al resto, miseria.

        Comentario por moitabea13 — 5 septiembre 2013 @ 9:25 | Responder

        • Hola Bea, un placer tenerte por aquí!

          A mí, algunas actitudes de los pueblos me recuerdan a La Casa de Bernarda Alba. Entre todos la mataron, pero ella sola se murió. En los pueblos impera el código de silencio, una especie de omertá. Por arriba, el discurso de qué malos que son os lumes, pero por detrás saben perfectamente quién es el que inició el último. Y cuando ya hay confianza, te lo dicen claramente: “mellor que arda, que xa comíanos o monte”.

          Ante razonamientos como ese, quedo desarmado (y aplico la máxima que reza en el blog de Javi: no discutas con un idiota, porque bajará la discusión a su nivel y ahí te ganará por experiencia). Yo nunca he visto a un árbol comer a nadie, pero aunque así fuera, en Galicia cada vez habrá menos víctimas ya que cada vez quedan menos árboles. La de personas que morirán devoradas por los árboles en Francia, Alemania, Austria, Eslovenia…

          La cuestión es que luego tienen pinos o eucaliptos al lado de casa, y no les importa aunque eso sea un polvorín (y que sea ilegal, o la situación de los pinos o probablemente la de la misma casa).

          Comentario por Mendigo — 5 septiembre 2013 @ 12:46 | Responder

          • Jeje, gracias… Supongo que no, mucho no me paso por aquí, y si tenemos en cuenta la frecuencia de mis comentarios, mi presencia es inexistente… Pero tengo cerca quién me mantiene bien informada de lo que aquí explicas😉

            Sí, lo de “bajar el discurso a su nivel” ser será cierto, pero como me cuesta callarme hasta debajo del agua, al final me pongo de mala leche. Pero de todo se aprende. Es una forma inmejorable de encontrarte con la realidad y entender que las cosas no pasan por que sí. Está claro que una gran mayoría acepta como normales ciertas circunstancias que otros vemos como espantosas. Y da igual lo “formado” que uno esté, mientras el dinero sea lo primero, el resto realmente no importa. En fin!

            Comentario por moitabea13 — 5 septiembre 2013 @ 20:14 | Responder

            • Yo creo que esa es la clave. Porque a ver, a todos nos molan los dineritos, claro. Más bien, los necesitamos. Pero hay quienes no estamos dispuestos a cualquier cosa, a renunciar a nuestra dignidad o nuestra conciencia, por ganar más dinero.

              Por ejemplo ¿podría plantar eucaliptos en mis fincas? Podría, seguro que me salía más económico que plantar carballos, que sé que nunca los veré grandes. Pero prefiero la reconfortante sensación de saber que estoy ayudando, siquiera mínimamente, a la recuperación de esta zona devastada por los fuegos. El saber que estoy haciendo lo correcto, además del disfrute de verlos crecer y la belleza de su porte, para mí vale más que unos cuantos billetes.

              Bonne chance!😉

              Comentario por Mendigo — 10 septiembre 2013 @ 13:01 | Responder

  3. Joder, llevaba tiempo si aterrizar por aquí. Me alegra comprobar que no has perdido un ápice de claridad en tus exposiciones

    Un fuerte abrazo Mendi y tropa.

    Comentario por picapiedra — 4 septiembre 2013 @ 21:50 | Responder

    • Bueno, con ciertos temas como este trato de contenerme, para no soltar aún más exabruptos, y así darle al texto una imagen de más intelectual. XDDDDDDDDDDDDD

      Pero lo que realmente me apetece es cagarme en Dios (ese siempre), en la puta madre del que prende el monte, y en la del que teniendo la responsabilidad deja que el problema se enquiste y se haga crónico.

      Encantado de verte por aquí. Un abrazote!!!

      Comentario por Mendigo — 5 septiembre 2013 @ 7:58 | Responder

  4. Puta k te pariu sobran medios a caso o ke fain falta son contratos de mais tempo

    Comentario por diego — 10 septiembre 2013 @ 11:17 | Responder

    • Velaquí temos un insigne representante do que falaba supra. Xente sen estudos que toma o monte galego como refén das suas (xustas) reclamacións laborais. Fan falla peonadas, nesta terra abrasada pola falta de traballo crónica que empurra á xente á emigración ou a miseria.

      E é por iso que van seguir os incendios en Outubro, Decembro, Xaneiro…para convencer á Xunta de que alongue os contratos? Eu teño visto arder piñeiros cando no chao aínda está branco da xeada. Un bo xeito de convencer á sociedade de que precisa dos vosos servizos todo o ano. Cuspidiño ó que fan os yakuzas, a cosa nostra ou calquera outra banda de criminais.

      O que fan falla son contratos fixos, con numerus clausus de integrantes. É dicir, o compromiso firme de todas as forzas políticas de que non incrementarán as plantillas por moito que teña ardido na tempada anterior. Ou dito doutro xeito máis: non ceder a chantaxe incendiaria dos brigadistas e aspirantes a brigadistas. Deste xeito, os que están non lles interesa que arda o monte, porque van ter que traballar máis, e a súa praza está segura. E os que non foron seleccionados (por méritos obxectivos, con convocatoria aberta a nivel galego), que teñan claro que ainda que arda Galiza de punta a punta, non van sacar un can do desastre.

      E para rematar: a túa nai coido que non será puta, pero moitas letras non debe ter para educar tan mal ó seu fillo. 8 erros nunha mesma frase de 17 palabras. Coa falta de respeito de empezar un diálogo aldraxando, son nove.

      Comentario por Mendigo — 10 septiembre 2013 @ 12:34 | Responder

  5. Jodé, Mendi,

    Sé que el panorama es jodido.

    Pero acabo de volver de vacaciones, descolocado, y me has arrancado alguna lagrimilla, entre mala hostia e impotencia.

    Y me pones a pensar si la gente vota por miedo, por pagos o por ignorancia, exclusivamente…

    O que los jóvenes emigran y los mayores siguen al pairo.

    ¿No hay radios decentes en galego?

    La abuelas vascas han aprendido toneladas de la radio,…

    Ánimo y gracias por el artículo.

    Comentario por auskalo — 14 septiembre 2013 @ 2:12 | Responder

    • Salud, Auskalo!

      No, no cabe ninguna comparación entre Euskadi y Galicia. Nada.

      Radios aquí? Bueno, la más potente es Radio María, q además me trae por culo porque en mi zona pisa a la Radio Clásica. La COPE es otra que me huele que emite a más potencia de la legal, y aquí nadie dice nada.

      La radiotelevisión pública gallega es de vergüenza ajena. Un día un meteorito amenazará con una colisión inminente que borrará la vida de la faz de la tierra, y ellos sequirán con el Telexornal informando de que hay una fiesta del percebe en no se qué pueblo, o que a tal vecina le han entrado los jabalíes en la leira. Te lo aseguro, hacen una noticia de que un jabalí ha entrado y ha comido unas patatas. Y sale la mujer, toda ofendida, con el cubo de patatas mordisqueadas. Eso sí, de las 80.000 familias gallegas que han perdido sus ahorros con las preferentes, de eso no se habla, eso no existe, debe ser en otra galaxia.

      Aquí la televisión embrutece, adormece, narcotiza.

      Venga compañero, a cuidar tu tierra, al menos que quede algo sano al Sur de los Pirineos!

      Comentario por Mendigo — 20 septiembre 2013 @ 9:27 | Responder


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