La mirada del mendigo

14 septiembre 2013

La Renta Básica o el cheque de 1.000€

Filed under: economía — Mendigo @ 17:41

Estaba subiendo a La Cebolla un artículo de Vicenç Navarro sobre la Renta Básica.

Dice el profesor: “Y también asumo que nadie que se considere progresista cree que la manera de solucionar este enorme déficit social sea dando un cheque social a cada ciudadano y residente para que se espabile por su cuenta y pague con este dinero unos servicios privados que sustituyan a los públicos, a los cuales el cheque público sustituiría”

La cuestión es que a veces sí que he escuchado (y aún peor, leído) como el colmo de lo “re-evolucionario” esta pretensión (el 15M supuso un despertar político de parte de la ciudadanía, pero también inundó el debate con cantidades industriales de infantilismo). E incluso le han puesto cifra: un cheque de 1.000€ para todos.

Lo primero que se me viene a la cabeza es ¿y por qué mil? ¿Porque es un número redondo? ¿Algún cálculo subyacente que determine la idoneidad de esa cifra? ¿es suficiente para el que la recibe? ¿es factible para el Estado? Vale, suena bien. Puestos a pedir, también podríamos pedir que saliera de los caños de las fuentes cerveza y/o vino, en vez de prosaica agua.

La peregrina idea del cheque de mil euros (o la cantidad que sea), es una simplificación burda del concepto de renta básica de individuos que mantienen la estructura mental de un régimen capitalista (al respecto, interesante artículo de Beatriz Gimeno que acabo de encebollar). Para cubrir unas necesidades, puede hacerse considerando que el mercado es, siempre, la forma más eficiente de hacerlo. O pueden cubrirse estas necesidades, al menos alguna de ellas, por medio de los servicios provistos por el Estado.

Un ejemplo: le damos a un ciudadano un cheque de 1000€, para que cubra sus necesidades vitales con holgura. Pero si el mercado inmobiliario está desbocado, y un alquiler le supone ya 800€, le quedará bien poco para llevar una existencia digna a este hipotético ciudadano. De hecho, esta política del cheque a todo el mundo a lo que conduciría sería precisamente a una carestía en los bienes de primera necesidad, y principalmente en la vivienda. Los 1000€ se entregan al ciudadano en cuestión, pero acaban en el bolsillo del arrendador (algo parecido a lo que ocurrió con la renta de emancipación, dinero dado a los jóvenes que indefectiblemente acababa en el bolsillo de los caseros, dinero público que sólo servía para inflar la burbuja de los alquileres).

Al ciudadano, siguiendo el ejemplo, le resulta más conveniente que en vez de 1000€ la renta sea sólo de 500€, pero además le concedas un alquiler social de 100€. De esta forma, aún le quedarán 400€ en el bolsillo para sus gastos, en vez de 200€.

A pesar de recibir un cheque cuya cuantía sea la mitad, este acuerdo le conviene al receptor del cheque. Pero también le conviene al Estado, que es capaz de promover alquileres sociales por mucho menos de esos 800€. O debería ser capaz, y para ello se impone una lucha implacable contra la mediocridad, la arbitrariedad y la corrupción (punto número uno, terminar con los contratos vitalicios en el sector público).

Podemos pensar en otros servicios, como la sanidad o la enseñanza, que el Estado provee de forma más eficiente.

Otro ejemplo: de nada sirve a un anciano que le des 1.000€, pues con esto sólo cubre la mitad de los (altísimos, delictivos) costes de una residencia privada, y el resto lo tendrá que cubrir con sus ahorros hasta que se muera o se le agoten. El anciano preferirá que el Estado le proporcione una persona que pueda atenderle en su casa y, en caso de gran dependencia, tener una plaza en una residencia pública.

Mejor que el infausto cheque-bebé del dadivoso PSOE pre-crisis, es preferible una red de escuelas infantiles suficiente, que permitan liberar a la madre unas horas del cuidado del niño para poderse incorporar al mercado de trabajo y conseguir de esta forma actualizar su puramente teórico derecho a la igualdad de oportunidades. Porque la igualdad, cuando no puedes traer dinero a casa y dependes económicamente del marido, es una quimera que queda muy bonita en los discursos oficiales. El dinero es poder, dejémonos de caralladas.

No se trata de repartir un río de dinero que, manteniendo la estructura de este sistema, acabará siendo conducido al molino de los capitalistas. Se trata de proveer unos servicios, que unas veces podrá cubrirlos la iniciativa privada por medio del mercado y otras la asistencia pública directa.

Y hay un tercer caso que es el peor de los dos mundos: los servicios ofrecidos por la empresa privada pero sin mediar la competencia abierta del mercado (por ejemplo, privatización de la gestión hospitalaria). Esto es la puerta de entrada al latrocinio absoluto.

+

Addendum: No cabe libre mercado en los bienes de primera necesidad. Si estás en mitad del desierto a punto de morirte de sed, pagas cualquier fortuna que te pidan por una botella de agua (ya sabéis qué apelativo merece el que confunde valor y precio). La demanda no es libre de aceptar el chantaje, porque la alternativa es la muerte.

En realidad, el libre mercado no existe jamás, es sólo una simplificación teórica igual que los esquemas de sólido rígido que usamos en ingeniería para modelizar un problema.

polígono de fuerzas

Es útil como primera aproximación, pero luego hay que añadir todas ese cúmulo de cosas que has obviado abstrayéndote de la realidad: el medio puede no ser continuo ni homogéneo, existen deformaciones elásticas, rozamientos, errores de medida…

Por cierto, tan absurdo es dotar a los mercados de capacidades taumatúrgicas, casi divinas…como considerar que son la fuente de todo mal. Los mercados son sólo un instrumento, debo decir un estupendo instrumento del cual la humanidad se ha dotado desde tiempo inveterado para redistribuir recursos. Habrá casos en los que sea oportuno su uso, en términos tanto de eficiencia como de justicia. Habrá casos en los que no.

Por ejemplo, el mercado es un buen mecanismo para que el público acceda a la última soplapollez electrónica, para que elija entre los distintos modelos el que más rabia le dé. Que por cierto, esta decisión no es libre, antes bien está condicionada por las mil triquiñuelas de la publicidad, para que prefieras un artilugio de Apple, un trapito de Zara o un cascajo de Ikea aunque debas pagar un sobreprecio respecto a sus alternativas en el mercado. Pero ahí está la responsabilidad de todo consumidor de informarse y no dejarse llevar por cantos de sirena.

Sin embargo, el mercado es criminal a la hora de distribuir la producción mundial de cereales. Porque dejémoslo claro: si millones de personas se mueren de hambre al año es porque no tienen dinero para pagar esa comida. Y vivimos en un sistema, aceptamos como legítimo un sistema que les dice, no tienes dinero, no comes.

Este espacio considera aborrecible la pena de muerte, ahí está en primera posición en los cartelones de la derecha. Ningún crimen es lo suficientemente grave como para merecer la muerte. Sin embargo, condenamos a un niño a morir de inanición por cometer el más espantoso de todos los crímenes: no tener.

Y lo vemos como algo normal. Hasta este punto nos han deformado la conciencia.

+

Otra cuestión: la libertad de elección tradicionalmente se asocia a la distribución de recursos según el mercado. Puedes ir al supermercado y comprar cerveza rubia o negra. Y esto es bueno, en realidad toda libertad es buena, el mal viene de las restricciones a la libertad. Si no tienes un chavo, no puedes comprar ni una ni otra cerveza, toma restricción de la libertad.

Pues bien, realmente esta libertad de elección no es particular del mercado, no está reñida con la provisión pública de bienes o servicios. No hay una razón de principio que impida apuntar a tus hijos al colegio público de tu elección, o escoger el facultativo en el que más confíes. Habrá de estar supeditado a las posibilidades del sistema, pero considero que es un aspecto que se debe desarrollar en los servicios públicos.

En el ejemplo primero, de la persona a la cual se le concede una renta básica de 500€ en metálico + un alquiler social. A esta persona se le pueden ofrecer diferentes posibilidades ¿en qué barrio o calle deseas vivir? ¿Qué piso prefieres? Habrá quien prefiera la última planta para tener buenas vistas, habrá quien prefiera el primero para no subir escaleras. Dentro de las posibilidades, no hay razón para que los servicios públicos no ofrezcan un abanico de opciones. Dentro de las posibilidades, no puede ser que exijas vivir en el Palacio de Linares, pero es que de hecho el mercado también te excluye esa posibilidad (de hecho, con los ciudadanos de menor poder adquisitivo, es radicalmente excluyente, hasta de la dignidad humana).

¡Ojo! No confundir lo anterior con la última Esperanzada neoliberal, que proclama el derecho de que el Estado costee a la clase media la enseñanza privada de sus hijos vía conciertos educativos, o la sanidad privada con deducciones fiscales.

El Estado ofrece una sanidad, una educación públicas. Reclamo que en estos servicios se prime dentro de lo posible la libertad de elección del ciudadano. Pero si eres tan señorito que decides pasar de estos servicios e irte a la privada, ¡te los costeas tú, so caradura!

Reductio ad absurdum: (cómo me gustan los latinajos)
Siguiendo el mismo razonamiento, el Estado provee transporte público. Pero en nombre de la libertad de elección, yo reclamo mi sacrosanto derecho a escoger ir al trabajo en vehículo privado. Por lo tanto, el Estado debe subvencionarme la compra del BMW que yo elija. Al fin y al cabo, le estoy ahorrando al Estado mi espacio en el metro.

4 comentarios »

  1. Es que sería lo más revolucionario desde la instauración del sufragio universal. Todos tenemos libertad para elegir a nuestros representantes y hemos llegado a alcanzar una igualdad ante la ley, de derechos y oportunidades bastante aceptable, aunque desde luego hay quien se está empeñando con éxito en destruirlo. Lo de la fraternidad se ha dejado un poco de lado, cuando es la madre del cordero de la ecuación, ya que supone liberar al individuo de las relaciones patriarcales de unos respecto a otros. Pues la Renta Básica supone entrar de lleno en ese asunto, porque te libera política, social y materialmente del pater de turno, pero al margen de cualquier consideración: formación, habilidad, sexo, productividad, ideología, clase, etc.
    Imagina lo que conllevaría que absolutamente todos los trabajadores de todas las empresas privadas dispusieran de una renta básica, también los trabajadores de esas empresas privadas que se están comiendo lo público. Si yo fuera un empresario lo vería claro: le estoy dando a los trabajadores la oportunidad de hacerme huelgas indefinidas. O lo que es lo mismo, estoy sacando del mercado esa mercancía que llamamos trabajador y forzando a democratizar la empresa privada. Y repartir poder en la empresa se acerca ya peligrosamente a la socialización de los medios de producción, nada que ver con presuntas transferencia de limosnas. No vamos a recuperar el espacio público ganando elecciones y subiendo el SMI. Hemos de atacar con la misma contundencia. En realidad Navarro da el mismo argumento que los liberales esgrimen para oponerse a las subidas salariales a la hora de meter miedo con la inflación. Pero lo que también puede pasar es que en lugar de subir el precio del pan se multipliquen las panaderías y el precio se mantenga o incluso baje. Y respecto a mantener o desarrollar los servicios y la vivienda públicos, no creo que esté reñido con la RB. Creo que la gente tiene que empezar a administrar su vida antes que el Estado. Es más, la gente está cediendo espacio a lo privado por miedo a que lo público se desmorone de un momento a otro, por que ha reusado a administrarlo, porque vive por y para la empresa en la que trabaja, cuando la realidad muestra lo contrario, son las pensiones privadas, los seguros privados, la sanidad privada y en breve la educación privada lo que ha hecho aguas y ya no da para mantener a más de un 20 o 30 por ciento de privilegiados. El resto se va al pozo, con derecho a voto, eso sí. Por cierto, el mercado en el capitalismo solo funciona medianamente bien cuando se le regula. En realidad el mercado en el capitalismo le da la vuelta a todo lo que supone un mercado clásico, en el que lo que se oferta son excedentes, que no se necesitan, o productos que piden clientes muy selectos, ricos. Apropiarse de todo el grano de una aldea es llamar a la rebelión. En el capitalismo los excedentes se queman para mantener los beneficios, y apropiarse de todo el grano es el signo del triunfador. Igual soy un poco raro, pero me da la sensación de que el capitalismo termina destruyendo toda posibilidad de mercado.

    Comentario por HugoMM — 16 septiembre 2013 @ 9:05 | Responder

    • Buenas, Hugo.

      Dices: “Imagina lo que conllevaría que absolutamente todos los trabajadores de todas las empresas privadas dispusieran de una renta básica…”
      Vale, pues imagina, además de eso, que no hubiera paro. ¿Cómo cambiaban el balance de poder en las empresas, eh? Pues eso, el desempleo y la falta de red de seguridad con que juego el obrero le convierten en esclavo. La red de seguridad no es sólo las prestaciones y subsidios públicos, sino la capacidad de ahorrar, de tener un colchón económico, o por el contrario tener deudas a las que hacer frente (la hipoteca amansa al obrero).

      +

      Otra cosa: “Y respecto a mantener o desarrollar los servicios y la vivienda públicos, no creo que esté reñido con la RB.” Bueno, yo no creo que esté reñido, yo creo que es PARTE de la renta básica. Igual que un trabajador puede recibir parte de su salario en especie, tanto al Estado como al ciudadano les conviene que parte de esa renta sea ofercida/disfrutada en especie (sanidad, educación, vivienda…).

      +

      Sobre el mercado de los excedentes, eso es propio de una sociedad preindustrial. En una industria no se produce para autoconsumo, así que es normal que todo lo que se produce se puedan considerar desde ese punto de vista “excedentes”. Incluso en una explotación agropecuaria el autoconsumo es mínimo. Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo contigo en que todo mercado debe estar regulado para que funcione, controlando que no se descontrole la balanza tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. Incluso entre ellos. Y aquellos sectores en que hay que regularlos muchísimo, puede que sea señal de que no son bienes aptos para ser distribuidos por el mercado (por ejemplo, alimentos o energía mayorista).

      Comentario por Mendigo — 20 septiembre 2013 @ 10:11 | Responder

  2. Hola Mendigo.

    En primer lugar mis disculpas por no aparecer, te sigo leyendo, pero últimamente ando bastante disperso.

    Para mí la idea de Renta Básica es análoga al famoso PER de Andalucía y Extremadura. ¿Estoy a favor, estoy en contra? Pues sí y no. Partiendo de la base de que milito en una organización que desde su fundación hace más de treinta años viene reivindicando la Renta Básica se podría decir que estoy de acuerdo. Por otro lado, al igual que la organización susodicha, soy totalmente contrario a cualquier tipo de subsidio.

    Alguien me dirá ¿cómo es posible estar a favor y en contra de la misma cosa? Pues bien, es muy fácil, hay que ser pragmático —que no realista. Por poner un ejemplo sencillo y práctico podemos mirar el caso del PER andaluz. La mayoría de gente, desinformada, dirá que si aquí somos unos vagos, que si vivimos (o viven los jornaleros) del PER, etc. Lo que ignoran es que ese PER se consiguió a base de huelgas, detenciones, persecuciones, hostias y palizas en el que fue determinante el Sindicato Obrero del Campo, hoy renombrado a SAT —sí, ese tan denostado y tan vilipendiado en los medios de comunicación—, con sus ocupaciones de fincas (terratenientes, toreros, duques, etc.), huelgas de hambre, marchas kilométricas, etc. ¿Por qué protestó la gente de esa manera? Es muy sencillo, lo único a lo que podían aspirar aquí era a repartirse la miseria. Miles de hectáreas de tierras sin poner en producción porque al señorito de turno no le salía de sus cojones mientras que miles de personas pasaban hambre. El PER entonces, sin dejar de ser una «limosna», era de extrema urgencia y necesidad. Hoy, desgraciadamente la historia se repite.

    Es cierto que ese PER ha sido muy rentabilizado por los políticos (PSOE-A) para la «compra» de votos y para estar gestionando su cortijo particular como les da la gana. La solución a este problema pasaría por una reforma agraria (que viene siendo necesaria desde hace siglos y que nunca llega), pero amigos, aquí toparíamos con la iglesia (literalmente), con los caciques y demás chusma que también tienen su PER, de fondos europeos, que subvencionan la tenencia de la tierra, que no la producción. Tierras baldías que no se ponen en producción porque no son rentables y, encima, se subvencionan con dinero público. Pero de esto nadie habla, manda cojones.

    En fin, que no quiero ser muy pesado ni meter ladrillazos así que, resumiendo. La Renta Básica para mí es como el derecho al aborto de una mujer. Lo ideal es no tener que hacer uso de ella —esto sería un barómetro muy bueno que reflejaría un alto bienestar social y un reparto de la riqueza—, pero deberían existir los mecanismos pertinentes para que, si es necesario, la gente tenga garantías.

    Pero eso sería revolucionar la sociedad, y al capital le interesa tenernos ataditos y vendiéndonos humo.

    ¡Un abrazo compa!

    Comentario por Sanjuu — 17 septiembre 2013 @ 18:05 | Responder

    • Buenas, montañeiro!

      Me ha gustado mucho tu comentario. Efectivamente, lo ideal es que nadie tuviera que acogerse a esa renta básica porque hubiera pleno empleo, igual que con una buena educación sexual se erradican casi todos los casos de embarazos no deseados.

      Y aún más, siguiendo tu razonamiento, si se obligase al Estado a proveer de renta básica a todo el ciudadano (en parte costeada por el capital), ya se encargaría el Estado (regido por el capital) en lograr en pleno empleo, para ahorrarse esa carga en sus cuentas. En cambio, aquí estamos con un 26% de paro, pero como eso no le duele al señorito, sino que lo sufren las familias (muchas veces en silencio, avergonzadas, como las hemorroides), pues es perfectamente tolerable. Con ponerle nombres sonoros como “tragedia”, “lacra” y demás bobadas en las declaraciones, mientras se pone gesto compungido…y luego, a tomar gin-tonics. ¡Que se jodan!

      Y, efectivamente, en la República quedó pendiente una reforma agraria, y sigue pendiente.

      Comentario por Mendigo — 20 septiembre 2013 @ 10:26 | Responder


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