La mirada del mendigo

7 noviembre 2013

L’Auvergne, le retour I

Filed under: fotos — Mendigo @ 15:36

Le llamo el retorno porque en la Auvernia ya habíamos estado, hace cinco añitos. De aquella, visitamos las dos provincias del Sur: Cantal y Haute Loire . Esta vez, nos centramos en las dos septentrionales, Puy de Dôme y Allier. Si esta es ondulada, aquella es montañosa. No son montañas al uso las que lo recorren, sino una cadena muy joven de volcanes, en alguno aún se reconoce el cráter entre la frondosa vegetación.

El pueblo de la foto es Montfermy, una aldea con una preciosa iglesia románica que conserva unos interesantes frescos (en uno, se puede ver a unos monjes enterrando a las víctimas de la peste, en el lado contrario aparece, y esto es aún más original, el proceso de construcción de la misma iglesia, con las grúas y demás).

En primer plano, una muela del enorme molino que había a cerca de aquí (tenía creo recordar cuatro de éstas). Aprovecharon un meandro especialmente angosto para desviar el río, atajando por la peña y aprovechando la repentina caída para mover el arte. Desde este punto parte un precioso sendero a lo largo del río que va a dar a las ruinas de la Chartreuse (Cartuja) de Port-Sainte-Marie. Maravilloso paseo, de lo más delicioso de todo el viaje.

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La tormenta nos pilló cenando. Nos fastidió el postre, que tuvimos que ir a acabar al interior de la furgo, pero nos dio la oportunidad de sacar unos cuantos fogonazos.

¿Unos cuántos? Fundí una batería sin moverme más que unos pasos a un lado y a otro de esta lagunita (providencial). Disfruté más que un gorrino retozando en charca de barro. Cuando arreciaba la lluvia me ponía un poncho por la cabeza, tapando también la cámara; debía parecer un fotógrafo de finales del s.XIX, con la cortinilla. Como las exposiciones eran tan largas (a veces de 30 segundos o más), el resultado era la composición de varios relámpagos que estallaban aquí y allá, iluminando su parte de cielo.

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Calocera viscosa

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Billom, una tranquila villa provinciana con un fantástico corazón medieval.

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Vista desde el Château de Rocher.

Lección para habitantes del Noroeste peninsular: como podéis observar, también en Francia practican la ordenación del territorio. El entorno urbano está delimitado. Más allá, son zonas de pastos, suficientes para la cabaña del lugar y, como podéis ver, bien cuidados. Y conviviendo con estos dos usos, está un bosque con especies autóctonas razonablemente bien conservado.

¿Galicia? Una casa por aquí, un eucalipto por allá, un chavolo entre medias, un trozo de toxos quemados…todo mezclado en un paisaje cuya belleza recuerda a la de una vomitona, con tropezones.
Bueno, podéis verlo fácilmente, basta coger el Google Maps, elegir un punto al azar del Noroeste peninsular, y mover el muñequito del Street View. La degradación del entorno natural y rural es máxima, las zonas preservadas de la devastación y la fealdad antrópicas son la excepción.

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Esta figura casi en bulto redondo surge de un capitel historiado de la abadía de Mozac (de la cual sólo resta ya la iglesia abacial). Creo recordar que era una de las tres Marías, pero puedo estar metiendo la pata.

Si pude sacar tan buena foto del capitel es porque está a altura humana. Estaba situado en el coro, destruido éste por un terremoto lo bajaron a la cripta y ahora lo tienen expuesto en la nave principal. En esta zona se desarrolló un románico tremendamente refinado, exquisito, soberbio. Pero incluso después de ver otros ejemplos sobresalientes, los capiteles de esta iglesia me descolocaron. En mis escasos rudimentos de historia del arte, no me cabe en la cabeza que este capitel haya sido tallado en el s.XII.

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Una callejuela en la capital de la Auvernia, Clermont-Ferrand.

Es una pequeña ciudad (140.000 hab y casi medio millón en su aglomeración urbana) formada de la unión de dos núcleos de población: Clairmont y Montferrand. Si vais, no os olvidéis visitar ambos cascos históricos (se puede ir de uno a otro perfectamente andando).

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Xerocomus sp. ¿rubellus?

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Esta foto me sugirió la banda sonora de la entrada.

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Vic le Comte

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Hypholoma sp. ¿fasciculare o capnoides?

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La catedral de Clairmont.

Mucho más bonita de lo que esta foto puede reflejar.

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Ésta es una de mis preferidas

Son unas micenas, y a la derecha (me chivan que es) una Fistulina hepatica, comestible.

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Souvigny, la antigua capital del Bourbonnais, la región de la cual salió la casa de los Bourbon. Con el tiempo llegó a hacerse la dinastía real francesa y, vacante el trono de España, Francia plantó aquí su semilla con un nieto de Luis XIV: Philippe de Bourbon, duc de Anjou. Españolizado, Felipe V.

Lo que jode es que ellos hace tiempo cortaron el tronco principal, y nosotros seguimos soportando esa rama segundona.

Vamos, que por mucho que su linaje tuviera raíces españolas no tendría menos gana de correrlos a gorrazos hasta los Pirineos, pero es que encima ser súbditos de la casa de Bourbon recuerda el papel de Estado satélite, periférico, que le lleva correspondiendo a España desde hace cinco siglos, con gobiernos a cual peor que han limitado nuestras potencialidades y condenado al subdesarrollo intelectual y económico. Con el objeto de mantener sus privilegios, las clases dirigentes han preferido tener un pueblo miserable pero postrado que a una sociedad viva y activa. Mejor ser rey de andrajosos, se dirían, que emperador sin cabeza.

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Hacia el Col de la Moréno.

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Issoire. Altar mayor y deambulatorio de la Iglesia de San Austremonius (a que mola el nombre?). Lamentablemente, la elegancia del diseño original tuvo que ser embadurnada de pintura en algún momento posterior de los 900 años que esas piedras llevan en equilibrio.

De hecho, la decoración en ningún caso puede ser anterior al s.XVI, seguramente muy posterior. ¿Cómo lo sé? Bueno, el fuste de un par de esas columnas está decorado con espigas de maíz…

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Por favor, ayuda con esta identificación.

Sin volva ni anillo; carne blanca, firme y perfumada. Láminas de color violáceo, que me hacen pensar en un agárico. Pero no lo logro localizar.

ManoloX nos da una pista. Es un cortinario, por el resto de membrana que queda en el borde (yo ni me había fijado, lo que es el saber dónde mirar). Quizá C.mucosus.

7 comentarios »

  1. Me atrae desde hace tiempo visitar Clermont-Ferrand (incluso habíamos pensado en ir a vivir allí, parece que hay demanda de gente), un día tenemos que subir a la Auvernoa, que además parece tener unos parajes muy bonitos.

    Por otra parte, te quedan genial los hongos, de veras. Mira que no me gustan especialmente y en estas fotos hasta me dan ganas de hincarles el diente!😀

    Comentario por wenmusic — 7 noviembre 2013 @ 20:24 | Responder

    • La verdad es que estos últimos tienen una pinta deliciosa, con el sombrero todo gelatinoso…

      Depende lo que busques, pero desde luego, Clermont me parece un sitio más bonito para vivir que Toulouse, que es una señora ciudad. Clermont no es pequeño, pero aún tiene algo de sabor provinciano, y un tamaño algo más modesto, más humano. Pero eso, depende de los gustos. Luego para moverse y ver sitios, tanto una como la otra están muy bien.

      Comentario por Mendigo — 9 noviembre 2013 @ 18:12 | Responder

  2. Yo diría que esa seta es de las cortinarias (hay montón de variedades). Se ve la cortina colgando del borde y parte adherida a la parte baja del pie (en la de la derecha).
    Lo que me descoloca un poco es lo que dices de las laminillas violáceas. Sí que podría apreciarse sutilmente un tono morado oscuro en las que yo digo, pero tiran más a ferruginoso. También la esporada es de ese color y de ahí que los restos de cortina son marrón-hierro.
    El olor es inequívoco a tierra mojada. Como cuando entras a una bodega.

    La que digo en concreto se llama cortinarius limonius.
    Otra posibilidad que me sugiere el violáceo que mencionas es que sea la cortinaruis variecolor, pero no me casa con un mamelón ni tan café con leche claro, ni tan gelatinoso.

    Ahora, hay setas que varían mucho dependiendo de su estado de desarrollo, de la humedad ambiente, etc…

    Por cierto, yo por agáricas entiendo el tipo de setas que tienen laminillas. Es decir, la inmensa mayoría.
    Digamos que están las que tienen laminillas (p.e. champiñones), las que tienen tubitos (p.e. el boletus), las que tienen pinchitos (p.e. lengua de gato), las que tienen pliegues (p.e. la de cardo) y todas la “raras” (pedo de lobo, la que parece una polla podrida (falo hediondo), las trompetas, la oreja de Judas, colmenillas, la amarilla de arriba (pie de rata), la lengua de buey (tal vez es esa roja grandota que asoma a la derecha de una foto.), etc.)

    P.D. Acabo de consultar la falsipedia y lo de “agárica=con laminillas” parece ser que es la clasificación que hacemos los desactualizados😦

    Comentario por manolox — 7 noviembre 2013 @ 22:43 | Responder

    • Me encanta leeros. Me quedo asombrado de lo mucho que sabéis de tantos temas diferentes. En serio, me descubro.

      He estado investigando con la pista que me has dejado. Ni me había percatado de los restos del velo, impresinante. El color del sombrero no es una buena pista, porque dentro de los cortinarios hay verdaderos camaleones, por lo que he visto. Me jode, porque sí que hay C con esporada violácea, pero no tienen ese color miel.

      Parece que has dado con el género, muy bueno, pero la especie se nos escapa, me parece que habría que recurrir al microscopio. Con esa marca del velo en el pie, he encontrado al C.mucosus, pero la esporada es parda, no violácea.

      El C.largentii sí que la tiene olivácea, pero es más esbelto y no tiene el sombrero acampanado.

      El bulbo con reborde me lleva a C.multiformis pero…coño, otra vez el color de las láminas!

      En fin, añado el género y me temo que la especie quedará entre las brumas de la duda, tendría que haberle sacado foto más detalladas del corte, etc.

      Con agáricos me refería a los primos de los champiñones (campestris, que me acabo de cenar dos, macrosporus, arvensis, silvicola…). El color de las láminas me recordaba a estos, y entre ellos estuve mirando, pero no encontraba nada. Es verdad, ahora he estado mirando que agaricales son casi todos.

      Comentario por Mendigo — 10 noviembre 2013 @ 0:02 | Responder

  3. La foto que más me gusta es la primera, de lejos.

    En mi aldea como en todas partes la mayoría de los molinos se echaron a perder, pero hasta hace muy poco todavía se seguia utilizando (sí, utilizando en la práctica) uno cercano.

    El interior pintado de la última iglesia me recuerda a la “moda” que hubo hace años, en Galicia por supuesto, de cubrir las paredes exteriores de casas centenarias de piedra con mortero y pintura (en el mejor de los casos), o directamente alicatarlas con azulejos de cocina (en los casos más horribles). Era la mentalidad de que la piedra quedaba muy “de aldea”.

    Muchos de ellos aún siguen orgullosos de su casa de piedra cubierta con azulejos horrorosos, pero otros muchos se están tirando de los pelos, viendo cómo queda ahora una casa de piedra bien arreglada.

    Comentario por marcostonhin — 9 noviembre 2013 @ 12:10 | Responder

    • Si es que con la llegada de la electricidad, la molienda se simplifico un mundo. Y se abarató, porque mantener un molino no debía ser cosa fácil. Acabo de estar viendo uno esta mañana con dos grandes pozos de entrada antes de la turbina. Una pasada, estaba en un recodo de uno de estos regatos y nunca lo había conocido.

      Lo de pintarrajear las iglesias a mí me suena al horror vacui del barroco, pero realmente desconozco en qué época se perpetró. Yo creo que la mejor opción sería devolver a la iglesia a su estado original o, si se desconoce, desnuda de cualquier revestimiento posterior. Y sí, eso significaría derribar sacristías, eliminar enrejados, retablos y sillerías, para dejar las naves diáfanas, en todo su esplendor. Hay maravillosas iglesias convertidas en el salón de un coleccionista kitsch. Sólo le falta el plato colgado en la pared diciendo “estuve en XXX y me acordé de ti” y la estatuílla del torero y el toro.

      Comentario por Mendigo — 9 noviembre 2013 @ 23:20 | Responder

  4. Las de las setas te han quedado geniales, o por lo menos a mi me lo parecen. Me gustan las callejuelas, si son medievales mejor, lo malo es que en muchos sitios te joden un ambiente medieval con elementos que no van al cuento.

    Ya se ve que con la tormenta te lo pasaste como un niño con un juguete nuevo.

    Apertas

    Comentario por Javi — 10 noviembre 2013 @ 10:44 | Responder


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