La mirada del mendigo

25 junio 2014

La judicatura es marxista

Filed under: política — Mendigo @ 9:43

Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Pontemierda.

CASO A
Hechos: Dar una paliza y acuchillar a la víctima, estando el agresor en estado de embriaguez.
Sentencia: 18 meses de prisión (el agresor no entrará en la cárcel)

CASO B
Hechos: Estar en el mismo grupo en el que alguien arrojó colorante a una piscina, salpicando también el traje del gerente, el cual sufrió un empujón (probablemente dio también alguno).
Sentencia: 36 meses de prisión (que exigen cumplimiento en el centro penitenciario, estando una de ellas embarazada).

Entre ambas sentencias sólo median unos días.

Uno de los principios básicos de la administración de Justicia es que debe ser proporcional.

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Realmente, se podría acabar aquí la entrada. Todo comentario ulterior es inane para alguien con dos dedos de frente, pero como me lo pide el cuerpo, voy a continuar aporreando el teclado. Aunque sólo sea para desahogarme.

No se ha podido probar que fueran estas dos profesoras de gimnasia las que arrojaran la pintura y, en cuanto al empujón, el encargado testificó que fue obra de un hombre. Simplemente, fueron identificadas por el encargado (una de ellas había trabajado allí hacía unos años) y han servido de cabeza de turco para la Fiscalía (que recordemos depende del gobierno, y se circunscribe en otras sentencias del mismo cariz). Esa misma Fiscalía que actúa como abogado defensor, si la categoría social del reo lo merece. Vergüenza.

Esta sentencia es un claro ejemplo de lucha de clase. La Fiscalía y la Magistratura han seguido un criterio de clase. Este tipo de violencia es ejercida de forma habitual por la burguesía y la clase social que le sirve de podium, peana o pedestal, para defender sus intereses de clase, esto es, sus privilegios. Cuando la lucha de clases es aplicada en un sentido, de arriba a abajo, se enmarca en el funcionamiento normal del sistema (dura lex, sed lex). Sin embargo, aquellos casos esporádicos en que la lucha de clases opera en sentido inverso, vertical ascendente, es considerada delincuencia y reprimida con saña.

Nota 1: Compárese la violencia de salpicar con pintura un traje, con la violencia de encerrar a dos personas durante tres años. Y es violencia, ya que no van de buen grado sino que se forzará su voluntad. La violencia del Estado es tan apabullante que no precisa emplear la violencia física, pues el agredido sabe que ante ella no cabe resistencia. Si alguien entra en tu casa y te conmina a que le des el dinero o te da una paliza, y te golpea para lograr forzarte a ello, es violencia. Si entra un grupo de asaltantes con armas de fuego, sigue siendo violencia aunque no medie una pelea o ni siquiera una mala palabra, ya que es tan evidente el desequilibrio y tan poderosa la amenaza que cedes ante ella. La coacción de la voluntad por medio de la fuerza, o de la amenaza de su uso, es violencia. El Estado destila violencia en cada uno de sus engranajes, aunque sólo en los escasos momentos en los que alguien se atreve a resistirla se muestra explícita como agresión física.

Si estas trabajadoras se negasen a entrar por su propio pie en prisión, sería llevadas a rastras por la policía.

Nota 2: Pontemierda es una villa terriblemente clasista, lo ha sido durante décadas como ya relata el mismo Castelao (por otra parte, no más que cualquier otra pequeña capital de provincias). Esta sentencia no es más que un botón más de la superioridad y el desprecio con el que una minoría de pontemierdeses (los PTV) trata al resto de la ciudadanía, especialmente los que vienen de las aldeas (y no es ni sombra de lo que yo recuerdo cuando era niño). Por cierto, Raxoi pertenece a una de esas familias de pontevedreses de toda la vida. Nada pues de lo que extrañarse. Aquí siempre se ha vivido la guerra de clases, o mejor dicho, el linchamiento de clase (no se puede hablar de lucha cuando los golpes sólo caen en una dirección). Los niños bien saben perfectamente a qué clase pertenecen y, de hecho, hacen todo lo posible por remarcarlo. La clase alta siempre han tenido una exacerbada conciencia de clase, mucho antes de que naciera Marx. La novedad, el peligro, es que los de abajo la adquieran, y con ella la noción de sus intereses.

Nota 3: Sí, conozco a las víctimas (porque son víctimas, víctimas de una agresión perpetrada por la Fiscalía que ha empleado sobre ellas una violencia inaudita). Una sólo de vista, íbamos al mismo gimnasio; y la otra algo más porque fue monitora de aerobic de mi compañera. Nunca me cayó ni medio bien, realmente. Pero eso ni quita ni pone para que me parezca que han sufrido una aberración legal, ciñéndose a la letra de la ley para mingitar sobre cualquier aspiración de pretender el ideal de Justicia. Una agresión, una agresión de clase, una marranada de PTV para dar un escarmiento a la chusma que protesta.

Nota 4: En el mundo al que aspiro, los responsables de la agresión a estas dos mujeres deberán sentarse en el banquillo a rendir cuenta de sus actos. Y, probablemente, sí que merezcan pasar una temporada entre rejas, probándose otro calzado.

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No juzgues a nadie sin haber caminado dos lunas con sus zapatos.
Proberbio sioux

1 comentario »

  1. […] La judicatura es marxista […]

    Pingback por La judicatura es marxista — 25 junio 2014 @ 15:52 | Responder


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