La mirada del mendigo

3 julio 2014

Folga

Filed under: política — Mendigo @ 10:40

Yo no sé lo que tendrán los críos de hoy en la cabeza, pero a mí me enseñaron desde muy pequeñito que lo más despreciable que se podía ser en este mundo era chivato o esquirol. Es algo que absorbes del ambiente y que cuando eres un crío asimilas sin razonarlo. Con el paso de los años te das cuenta que ese código de comportamiento es una medida de defensa de un pueblo sometido que condena a los traidores, aquellos que desde dentro trabajan para el enemigo, rompiendo la unidad.

La defensa de un grupo depende de los lazos de unión de sus miembros, sea en una manada de búfalos que cierra filas ante el ataque de los leones, dejando a las crías dentro; sea en una unidad militar como los hoplitas, en la que su probabilidad de salir vivo depende de la cohesión del grupo y la confianza en el compañero, ya que tu flanco derecho está defendido por el escudo de quien tienes a tu lado. No es nada nuevo, es casi ley natural.

Por eso la moral del pueblo reprende tan duramente a los que abren una grieta en la defensa, rompiendo los lazos de solidaridad del pueblo: chivatos y esquiroles. Por eso también la burguesía, que nunca ha perdido la conciencia de clase y siempre diligente en la defensa de sus intereses de clase, ha difundido y premiado ambos comportamientos (desde el colegio de curas al dogma reproducido por la televisión). Haciendo labor de zapa en el archienemigo, la masa obrera; correcta estrategia, cuánto tenemos que aprender del 1%.

Quedémonos con el caso de los esquiroles. Supongo que lo sabréis, el origen de la palabra es el gentilicio de un pequeño pueblo catalán. En gallego se les llama quebrafolgas, exactamente igual que en inglés: strikebreakers. Aunque ése es el término académico, pero el pueblo generó otra palabra para referirse a ellos: scab. Es decir, roña, costra de inmundicia…por extensión, bribón, canalla. En Francia se les llama jaunes (amarillos, como los sindicatos), y también tiene una historia curiosa detrás, os dejo que la descubráis.

Es evidente que en el idioma del pueblo, no son comportamientos bien aceptados, y la razón es de todo punto lógica: para un trabajador ponerse en huelga le supone un esfuerzo, que puede ser llevado a circunstancias dramáticas, y ese esfuerzo queda anulado si alguien ocupa su lugar en la cadena de producción. Es por ello que la legislación vigente prohíbe este comportamiento: al menos en teoría, el puesto de trabajo de un obrero en huelga no puede ser sustituido.

Pero esquirol es también el que trabajando previamente en la empresa, no secunda la huelga y acude ese día a trabajar. Como el primero, este comportamiento supone la anulación del esfuerzo de sus compañeros, ya que permite la continuación de la producción en la empresa, acaso con un nivel de actividad menor. Pero lo más importante, rompe los lazos de solidaridad y siembra la cizaña. Porque en caso de que la huelga obtenga sus objetivos, también el esquirol saldrá beneficiado de ello sin haber pagado un precio por ello. Si la huelga fracasa, no ha perdido nada y ha quedado bien con el patrón. En la situación actual, el escenario es un win-win para el esquirol. Han metido a la clase trabajadora en el dilema del prisionero: la opción óptima es colaborar entre todos para lograr evadirse, pero sólo con que uno delate el plan ya nadie podrá escapar y el chivato obtendrá un beneficio en su condena. De esta forma, la conducta racional es ser el primero en chivarse, para que no se adelante el compañero (el segundo no recibe beneficio). Este simple esquema lógico es el que provoca la disgregación del grupo, pues la delación es la estrategia ganadora. Y es el mismo caso con el esquirol: es una estrategia ganadora, y todos lo sabemos. El efecto que tiene sobre la cohesión del grupo es devastador: nadie quiere ser el tonto que ponga la cara para beneficio del que no se arriesgó. A la siguiente huelga van menos y, al final, el día de la huelga todo el mundo llega a fichar, por miedo a ser el único gilipollas, el siguiente en quedarse sin empleo.

Bien. Pues una ley que salga del pueblo, promovida por el pueblo para defenderse y autoregularse, y que refleje los valores e intereses del pueblo y no de su minoría acaudalada, debe acabar de un plumazo con la segunda definición de esquirol, así como nuestros padres lograron forzar en la legislación una norma que ilegalizara la primera acepción.
esquirol
1. adj. Dicho de una persona: Que se presta a ocupar el puesto de un huelguista. U. t. c. s.
2. adj. despect. Dicho de un trabajador: Que no se adhiere a una huelga. U. t. c. s.

El articulado sería muy sencillo: la decisión de acudir a la huelga se toma en asamblea de todos los trabajadores, bajo voto secreto para evitar coacciones de ninguna de las partes. Y si hay una mayoría de trabajadores que está a favor de la huelga, TODA la plantilla está obligada por ley a respetar la decisión mayoritaria e ir a la huelga. De esta forma, das verdadera libertad al trabajador a decidir si está de acuerdo o no con la huelga, sin quedar señalado frente a la dirección (y con un 26% de paro, pedir a un trabajador que se destaque en la lucha exponiéndose al terrorismo patronal es algo parecido a la heroicidad, y héroes en la historia hay pocos).

Por supuesto, vendrían las chorradas del derecho al trabajo, etc. Que le expliquen el derecho al trabajo a los 6 millones de parados, o el derecho a la vivienda a los desahuciados. Vamos a ver, la huelga no es un fenómeno individual, sino colectivo, y como tal debe ser entendido, también por el ordenamiento jurídico. Dentro del “derecho al trabajo” (cosa más idiota) no entra el derecho a reventar la huelga de tus compañeros, ciscándote en la opinión mayoritaria y obteniendo beneficio del esfuerzo ajeno. Una huelga de parte de la plantilla es como beber vino aguado, supone desvirtuar el mismo fenómeno de la huelga, que se basa en la premisa más básica del poder popular: Fuenteovejuna. Porque somos pequeños, y aislados no valemos nada, el poder nos aplasta con el pulgar como piojos, es que hemos de recurrir a la unión. Yo puedo disentir de los motivos de ir a una huelga, exponerlo y debatir todo lo acaloradamente que se quiera. Pero si mis compañeros deciden por mayoría ir a ella, sé que mi obligación es sumarme. Es algo muy básico, que está en el ADN obrero, es el padrenuesto de cualquier trabajador asalariado, da hasta vergüenza tener que explicarlo. Creo que ahora los críos, de puro analfabetos, no saben ni eso (porque sus padres, los de mi generación, se les ha olvidado enseñárselo, creían que sus retoños estarían por encima de las luchas obreras, entre algodones).

No hay nada de lo que alarmarse por forzar legalmente el cierre de una empresa en que la mayoría de la plantilla haya votado la huelga. Hay una retahíla de cosas que son decididas por mayoría (más bien, impuestas por el poder, que cada vez es más evidente que no es democrático), en las que no cabe plantearse la decisión individual. La huelga debería ser evidentemente una de ellas. Convertirla en una decisión individual es el camino de la burguesía para desactivar su amenaza introduciendo roña en la unidad obrera. Pero pongamos otros ejemplo: que cada uno decida individualmente el carril para circular en una carretera, el derecho o el izquierdo. Es ridículo, tiene que haber un acuerdo. O una decisión con más carga política, por ejemplo, el tipo de IVA. Yo no estoy de acuerdo con los actuales tipos, pero es evidente que todo tendremos que pagar el mismo tipo, no tiene sentido que cada cual pague el que le parezca oportuno. Todo el Estado está construido sobre cuestiones en que se impone un criterio colectivo.

Sobre el derecho al trabajo: es una estupidez. El trabajo no es un bien sino una carga, como sabe todo aquel que ha trabajado. En una sociedad capitalista, el trabajo es el medio para conseguir llenar la escudilla, pues para comer tienes que demostrar tu utilidad en el proceso productivo. Pero no quieres trabajar ¡lo que quieres es comer! No nos saltemos ese paso, que siempre damos por hecho. No hay derecho a ganarse la vida, porque eso supone que sin él, el sistema amenaza con quitártela. Y esto no es moral, especialmente con esos 6 millones de personas a la cuales no se les concede la oportunidad de demostrar su valía porque no hay sitio en la maquinaria de la burguesía para ellos.

En un sistema socialista, el derecho es a participar en la riqueza del país, en la parte que proporcionalmente te corresponde según tus necesidades. ¿Y el trabajo? El trabajo es una obligación para con el resto de la sociedad, como contrapartida a poder disfrutar de ese derecho a la riqueza producida, también proporcionalmente distribuido según tus capacidades. Y actualmente eso significa que con trabajar no más de 30 horas a la semana, basta y sobra. El resto de horas van sencillamente a saciar al capital, es decir, explotación.

Todo totalitarismo, desde el tiempo de las pirámides al Kremlin, construye una teología en torno el amor al trabajo para mejor explotar al pueblo. Arbeit macht frei. Si, libres como el humo que sale por la chimenea.

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Nota: En Suecia lograron otra solución al problema moral del esquirol que recibe los beneficios de una lucha en la que no participó, que de hecho ayudó a minar. Las ventajas obtenidas por un sindicato sólo repercuten entre los afiliados a ese sindicato (que se entiende sí que siguieron la disciplina de lucha). Pero realmente, esta es una solución realmente complicada, crea confusión regulatoria y antagonismo entre trabajadores e incluso los diferentes sindicatos. Me parece mucho más elegante mi solución.

Y de paso, de esta forma se revierte la profesionalización de la actividad sindical, dejando que sea cada trabajador el que asuma la responsabilidad de la defensa de sus intereses, sin delegarla en sindicalistas profesionales (la otra pata de la democracia, después de recuperar la soberanía de manos de los políticos profesionales).

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Para terminar, una barra libre de música, que cada cual se sirva según sus gustos y apetencias. Hoy el tema es Rusia:

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9 comentarios »

  1. Pues me gusta mucho la idea de las asambleas entre trabajadores para tomar las decisiones, independientemente de los sindicatos. Muy bien planteado, yo creo que podría funcionar muy bien. Imagino que por eso los poderes actuales harán todo lo posible por evitar algo así. Pero quizá con el tiempo cada vez más gente se mentalice de las cosas y se de un paso al frente como individuos, como trabajadores y como sociedad. Cada vez tengo más claro que la concienciación a fuego lento es la mejor forma de avanzar. Lejos de las fanfarrias tan manidas de un tiempo a esta parte.

    Comentario por wenmusic — 3 julio 2014 @ 20:27 | Responder

    • Realmente no hay atajos. Se trata de un proceso histórico de toma de conciencia y de asunción de responsabilidades políticas por parte del pueblo. Abandonar la infancia, para convertirse en un individuo (colectivo) adulto. Digamos que ahora estamos en el inicio de la adolescencia, que te lleva necesariamente a desafiar y enfrentarte a la autoridad paterna. Es un segundo parte, una época conflictiva que por cojones todos debemos pasar en nuestro camino a la edad adulta, en la cual somos individuos independientes y autónomos emancipados de la tutela de nuestros padres.

      Es un proceso, y los procesos sociales toman su tiempo. Hay que estudiar, hay que difundir, hay que ir poniendo en práctica experiencias democráticas… Toma su tiempo, así que sin desesperarse. Pero eso sí, si no se toma el camino ahora jamás se llegará a ninguna parte.

      Comentario por Mendigo — 3 julio 2014 @ 22:22 | Responder

  2. Mendigo, si la decisión de hacer huelga o no se toma por mayoría de los trabajadores, en la práctica lo que estás proponiendo es convertir todas las empresas en cooperativas de trabajadores, que tomarían esa decisión, y por extensión todas las demás, por mayoría. La Propiedad, para el que la trabaja. Es decir, eliminación del Capital.
    Y en ese escenario sería innecesario regular la figura de la huelga, ¿no crees?😉

    Que no te digo que discrepe contigo, pero la propuesta me parece inviable si manda el Capital, innecesaria en caso contrario.

    Para mí la mejor forma de solucionar los conflictos laborales sería crear un escenario de libertad absoluta para el empresario (despido libre, sin indemnización, contratación libre) pero, asímismo, libertad absoluta para el trabajador (garantía absoluta universal de derechos fundamentales: alimento, energía, sanidad, educación, vivienda, renta básica).
    Así, ningún trabajador se vería obligado a aceptar unas condiciones laborales indignas. Ante empresarios abusadores, sería innecesario hacer huelga. Simplemente se dejaría la empresa y se buscaría otro trabajo mejor, con la tranquilidad de que él y los suyos tienen garantizadas, por la sociedad, unas condiciones de vida dignas, incluso en caso de no encontrar trabajo.

    Una propuesta que solucionaría la situación de los trabajadores y que podrían llegar a aceptar los empresarios (no ahora, pero sí con un mucho de presión).

    Comentario por Ocol — 5 julio 2014 @ 2:08 | Responder

    • Buenas, Ocol.

      La primera parte no acabo de entenderla. Porque todos los trabajadores hagan huelga cambia la propiedad de la empresa? Bueno, es evidente que no es así. Hay empresas en el que el seguimiento de una huelga es bajo, otras en la que es mayoritario, y otras que es del 100%. En ninguna de ellas la propiedad pasa a los trabajadores. Eso sí, evidentemente cuanto más respaldo tiene la lucha, mayor influencia tendrán los trabajadores y es de esperar que disfruten de mejores condiciones laborales. Pero en ninguna huelga se ha conseguido hacerse con la propiedad de la empresa.

      La segunda parte, lo que propones…es el sistema de flexiguridad danés. Que no está mal, eh? Incluso me gusta. Pero es q me sé cómo se aplicaría. Viene a ser como pagar por adelantado: tú adelántame el dinero, y ya te mando yo la mercancía. Ya. Primero, se le pide al trabajador que se desprovea de sus derechos (básicamente el despido GRATUITO, que libre ya es). Y luego, que espere sentado a esa opulenta cobertura social que se le propone, y para la cual nunca llega el presupuesto porque estamos en crisis permanente. Simplemente, no cuela.

      De todas formas los empresarios no tienen por qué aceptar nada. Si los trabajadores somos mayoría, basta con imponerlo.🙂

      Comentario por Mendigo — 5 julio 2014 @ 10:42 | Responder

      • Me refiero a que en una empresa donde los trabajadores mayoritariamente estén por la huelga, según tu propuesta la podrían hacer siempre que quisieran para imponer unas condiciones laborales, es decir, que en el fondo estarían fijando ellos las condiciones laborales, actuando como cuasi-propietarios. Por eso te decía que es casi como otorgar la propiedad de las empresas a los trabajadores.

        Y la forma de saltarse a la torera el sistema de flexiguridad, sí, desde luego que harían eso, pero en realidad no importa. Porque ya está pasando. Nuestra situación actual es prácticamente la de libertad total para los empresarios (al menos los grandes) y cuasi-esclavitud LEGAL para los currantes. Y consolidándose cada vez más.

        Es decir, que no ganamos nada con la lucha por determinados derechos laborales concretos, no los vamos a tener, y punto.
        La única forma de tenerlos, efectivamente es imponerlos, es la revolución.

        Hecha una revolución para garantizar los derechos fundamentales de las personas, podemos permitirnos reducir la complejidad de la normativa laboral: ni legislación, ni reglamentos, ni convenios, ni estatutos, ni ná. Libertad total, tanto por parte del empresario como por parte del trabajador.
        Funcionaría si la revolución se ha hecho bien.
        Y si no hay revolución, tenemos esclavitud, así que da igual plantear reivindicaciones de derechos laborales, simplemente a largo plazo son imposibles de alcanzar en una sociedad gobernada por el Capital.

        Otra forma de decirlo es que primero va lo político y luego vendrá lo económico. Primero tenemos que conseguir auténtica democracia, que conseguido eso los derechos vienen de serie.
        Si hay democracia, hay derechos, y no habría necesidad de huelga. Y si no hay democracia, no hay derechos, luego la huelga estará o prohibida o anulada.

        Comentario por Ocol — 5 julio 2014 @ 12:10 | Responder

        • Pero no veo que eso ocurra, compañero. Ni incluso en los sectores más movilizados, pon el metal o la minería, donde las huelgas tienen un seguimiento total, se puede decir que los pozos, o los astileros pertenezcan a los trabajadores, o que incluso impongan ellos unas condiciones laborales. Tienen más poder de negociación, pero para decir que las imponen…

          De todas formas, yo no hago una revolución para mantener la propiedad privada de los medios de producción. Simplemente, no sería mi revolución.😉

          Pero vamos, que entiendo lo que dices, está bien planteado.

          Comentario por Mendigo — 7 julio 2014 @ 21:32 | Responder

  3. Sean sindicatos o una asamblea de trabajadores quien convoca, el éxito de una huelga depende del seguimiento por parte del conjunto de los empleados: http://burgos-dijital.blogspot.com.es/2014/07/victoria-de-ls-trabajadors-de-lennox.html

    De la misma manera hay muchas empresas en las que no seguirán una convocatoria aunque la dirección les mee en los ojos cada media hora.

    Comentario por Javi — 7 julio 2014 @ 18:23 | Responder

    • Si la voluntad mayoritaria en una empresa es no secundar la huelga, con la situación actual o el cambio legal que yo propongo, no se va a ir de todas formas.

      Ahora bien, si por ejemplo hay una empresa de 10 currelas en la cual se convoca la huelga y uno va a trabajar (porque es así de mierda, por miedo, por lo que sea). A la siguiente huelga, otro se lo piensa, dice que pa’qué va a arriesgarse, que le jode que le metan el hachazo a la nómina (porque se nota, pero bien) y que el también va a trabajar. Al final, acaban haciendo huelga dos pringaos que, por supuesto, son puestos de patitas en la calle. Y aunque no fuera así, en la siguiente ni siquiera ellos harían huelga, porque ya está bien de hacer el gilipollas.

      Eso es lo que hay que evitar. Eso, y la gente que no puede hacer huelga para no significarse ante el patrón.

      Comentario por Mendigo — 7 julio 2014 @ 21:29 | Responder

  4. Lo que hay que procurar es ponerse en verdadera sintonía con la naturaleza, que es eminentemente antientrópica, y procurar que los cambios vayan llevandonos a alcanzar niveles cada vez mayores de bienestar. Son las respuestas que vas encontrando a las preguntas que te has ido haciendo y al conocimiento que has ido acumulando en el camino de la búsqueda de respuestas a las preguntas.

    Comentario por Gustavo Giménez — 11 julio 2014 @ 9:04 | Responder


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