La mirada del mendigo

2 noviembre 2014

La Santísima Trinidad Progre

Filed under: economía — Mendigo @ 15:44

La teología cristiana da una pirueta lógica con la Santísima Trinidad para velar el hecho evidente de que se trata de una religión politeísta. Al Dios judío, Yahveh, se empeñan en asociarle su profeta, Jesús, elevándolo a la categoría de Dios (de haber sabido donde acabaría su doctrina, hubiera ido a ahorcarse del primer árbol). Uno más uno, dos. Como dos no es un número adecuado, elevan la cantidad de dioses a multitud sacándose de la manga al Espíritu Santo y ya suman 3, número cabalísticamente perfectísimo.

Tres dioses, uno hijo del otro, politeísmo de toda la vida, más toda una pléyade de dioses menores (ángeles) y semidioses de naturaleza humana pero con poderes sobrenaturales normalmente restringidos a un cierto ámbito (en la mitología griega llamados héroes y, en la cristiana, santos). Por cierto, que los Dioses mayores no son 3 sino 4: Satanás, Luzbel, el Diablo, el Maligno… o Dios del inframundo, que también lleva asociado una corte de seres sobrenaturales.

Ya nos lo hicieron aprender de pequeños, uno y trino y todo ese rollo. Para al final, reconocer implícitamente que todo eso es absurdo (1=3 sólo funciona en la clase de religión, en el resto de las asignaturas es cate seguro), reconocer que transgrede la más elemental base de la Razón y clamar por la ayuda de la Fe, que viene a ser algo así como la vaselina intelectual. Mediante la Fe, se pone en pause la inteligencia, ¡Allahu akbar!, y cuela todo lo que le metamos. Y si no entra, es que aún hace falta más vaselina.

Pues bien, la teología de la chaqueta de pana también tiene sus propios mitos para disimular las contradicciones de su discurso. Una y otra teología hacen piruetas para escabullirse y no ser fácilmente identificables con su rival antagónico: efectivamente, el cristianismo es una religión politeísta y la progresía socialdemócrata es una forma elaborada del capitalismo. Realmente, un banquero inteligente debería financiar al P$O€; la torpe derecha (ebria de Fe) tensa tanto la cuerda que acaba siendo contraproducente y, en ocasiones, hasta peligroso.

¿Cuáles son las tres personas de la Santísima Trinidad Progre? A saber: banca ética, comercio justo y responsabilidad empresarial.

Iremos desgranándolas por orden pero antes de nada quiero remarcar el hilo conductor de las tres: implican voluntariedad. Igual que decía sobre las ONGs en la entrada pasada, no dejan de ser óbolos, limosnas en forma de justicia social (más bien cinismo social). El ciudadano del primer mundo tiene la posibilidad de ser ético, donando dinero o derechos, siempre en el momento y montante que estime oportuno, de forma que las estructuras de poder que le permiten seguir manteniendo su posición en el sistema no se vean alteradas (La main de celui qui donne est toujours au dessus de celle qui reçoit, frase atribuida a Napoleón y un Mendigo no puede menos que recordar en cuanto hay ocasión).

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Empecemos por la banca ética.

No existe banca ética, no puede existir, es una contradicción en los términos (la ardiente nieve, la luminosa ceguera, un recurso estilístico del lenguaje poético, pero inaceptable si tratamos de pensar con rigor) . Si se obtienen beneficios del capital, no es ético, en tanto en cuanto no se vive del propio trabajo sino del ajeno. Banca (y, por lo tanto, capitalismo) y ética son conceptos antagónicos, un oxímoron como inteligencia militar o propiedad intelectual. Usar el apelativo “ética” (o “cívica” o…) con motivos comerciales para justificar que el cliente reciba menor rentabilidad, no es diferente a ponerle “bio” a un yogur para subirle el precio: un ardid publicitario.

Veamos: defender la existencia de una banca ética supone asumir como legítima la reproducción del capital (clave de bóveda del capitalismo). Lo que hace que ese beneficio del capital no sea ético son los medios que intervienen; por lo tanto, basta apartarse de esos medios “sucios” para poder obtener riqueza de la nada (ciclo D-D’) ¿de la nada? La nada no genera nada, esa renta del capital viene, y no puede venir de otra parte, de la parte de menos que recibe el trabajador por su trabajo. Toda renta del capital (desde los beneficios empresariales, los dividendos de los accionistas, la revalorización de un fondo de inversión, a otros más pedestres o socialmente más aceptados como la renta de un local o los intereses de una cuenta a plazo o plazo fijo) supone participar en los beneficios de la explotación de la fuerza de trabajo por parte del capital. Por lo tanto, ser cómplice de ese robo.

Por supuesto, yo también tengo dinero en el banco, e incluso tengo un garaje alquilado. Renunciar a ese dinero no iba a cambiar nada en el sistema, es más, sólo haría infinitesimalmente más rico al banquero. Lo que no soy es tan cobarde para negar la ilegitimidad de las (parcas) rentas del capital que recibo, y procuro en mi miserable medida a cambiar las cosas aunque pueda ir en contra de mi interés de clase (a fin de cuentas, en el escenario global, no dejamos de ser burguesitos de mierda que se aprovechan de un nivel de vida artificialmente elevado por las exacciones de las transnacionales españolas de capital y recursos que perpetran en todo el globo…¿o es que os habíais creído que vuestro trabajo vale tanto?).

Porque si para ser chicos buenos basta con invertir en negocios con certificado “progre approved” no hace falta irnos a timos magufos del tipo del Triodos (cómo le mola al progre de postín enseñar su tarjeta de crédito de Triodos, que parece que está aireando el carnet del PCE, con la misma cara de superioridad moral de cretino), cualquier banco nos puede ofrecer fondos de inversión “solidarios”, “éticos”, “cristianos”, “verdes”…según las preferencias del inversor de conciencia de epitelio fino e irritable. Así, podrás invertir en eólicas o solar, o dejar de invertir en empresas de condones, o armamentísticas… Como si la estructura de capital de Vestas o Acciona fuera diferente a la de Smith & Wesson o General Dynamics. Basta con que una empresa trabaje en un sector considerado “chachi” y no incumpla clamorosamente la legislación laboral o medioambiental, para que sus beneficios empresariales sean considerados “éticos” por la progresía bienpensante y ecolojeta. Pues señores, haberlo dicho antes que para ese camino no hacen falta tantas alforjas. ¿A cuánto cotiza hoy Gamesa?

Cae de cajón: si tú consideras legítimo recibir intereses por el dinero depositado, también habrán de serlo el resto de rentas del capital, y las grandes fortunas seguirán multiplicándose a costa de las rentas del trabajo a un ritmo inalcanzable con tus miserables ahorrillos. En eso consiste precisamente el capitalismo, una de cuyas características es precisamente la concentración de capital. El retorno del capital es obviamente proporcional al capital invertido ¿Consideras relevante tu capital? Mira qué parte de tus ingresos provienen de las rentas del capital, qué parte de las rentas del trabajo, y decide de qué lado te conviene estar.

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Sequimos por el comercio justo.

Y es que queda taaaan divino el bolso de cáñamo con esta falda de Zara. Si tener cuenta en Triodos es para un progre como comulgar para un cristiano, el comercio justo viene a ser el agua bendita, que purifica de todos tus pecados (entre ellos el que el 99% del consumo mensual del progre sea en el Carrefú y en el Mercacona, pero comprar una tableta de chocolate reseso en una tienda de comercio justo concede indulgencia plenaria.

Estamos en los mismo, comercio justo es como banca ética, inteligencia militar o propiedad intelectual. Es posible en los libros de economía, como también viven los unicornios y las hadas en los libros de cuentos. Gracias a los mercados eficientes en el intercambio comercial cada uno recibe un precio acorde al valor aportado. Es decir, que en el mundo de la piruleta, va Roig y te dice, mira, yo le he comprado al productor estas peras por tanto, le añado el coste asociado al valor añadido de almacenarlas, transportarlas y ponértelas a tu disposición en mis supermercados, y me tienes que pagar cuanto.

Vale. Ahora volvemos al mundo real, y ese mito neoliberal se viene abajo. En todo intercambio comercial, desde que el mundo es mundo, cada parte procura maximizar sus ganancias. Y el precio acordado no dependerá tanto del valor aportado por cada uno a la mercancía sino de la posición de fuerza a la que se acceda a ese mercado. Eso es comercio, por eso el productor de peras las tiene que vender a unos céntimos y tú las encuentras en el supermercado a dos euros el kilo. La posición que adoptes respecto a esta realidad es indiferente para su definición, esto es comercio y aquí el concepto de justicia no pinta nada.

El comercio justo quizá sea justo pero desde luego no es comercio, ya que se basa en una voluntaria asignación de precios fijos que el intermediario considera retribuyen suficientemente al productor. Ignoro los precios pagados por el productor y los márgenes con los que actúa el intermediario (la caridad siempre fue un buen negocio), así que no tengo criterios para saber en tal o cual producto si la remuneración al productor es acorde al valor aportado. No sé si es justo pero al no formarse el precio por la lucha siempre desequilibrada de fuerzas en el mercado, sino unilateralmente con un sobreprecio (o limosna) respecto al precio de mercado, no podemos considerar esto como comercio. Se asemeja más bien a la limosna encubierta que damos al que vende pañuelos de papel o mecheros en el semáforo. ¿Comercio? No, mendicidad.

Como bálsamo como conciencias no niego que tiene su utilidad, pero es de un cinismo muy elaborado pretender que esta clase de caridad cristiana (perdón, quería decir laica solidaridad) tiene alguna capacidad de ser verdaderamente transformadora. En cuanto voluntaria (el consumidor soberano elige entre ir a un comercio justo o al súper, y qué productos comprar en cada uno) su potencial revolucionario es nulo ( ¿por favor, nos permite que hagamos la revolución?). Una forma más efectiva de que los productores, pongamos de café, consiguieran una mejora en sus ingresos pasa por cuestionar las estructuras informales y formales de poder, promover un poder popular, implementar una reforma agraria que distribuya la propiedad de la tierra, luego otra técnica que libere a la mano de obra de las tareas más penosas, incrementando la productividad, y finalmente la asociación de productores para acudir a los mercados internacionales con mayor capacidad -poder- de negociación (si vas por tu cuenta te harán bailar a su son, por mucho que el café o el azúcar vengan en sacos rojos con la hoz y el martillito, el 70% del comercio internacional de alimentos está controlado por cuatro empresas familiares: Cargill, Bunge, Archer y Louis Dreyfus).

Pero claro, nada de esto puede imaginarse sin mediar una escabechina de la hostia. El poder no va a ceder el cetro sin vender caro su pellejo. Y este es el punto en el que las almas cándidas, las conciencias puras que visitan las tiendas de comercio justo y pagan con su tarjeta de Triodos no pueden tolerar. Justicia…pero dentro de un orden, libertad pero no libertinaje. Sin poner en cuestión las estructuras de poder, las relaciones de subordinación entre clases y entre naciones y, sobre todo, sin violencia. Consigna más que repetida en toda mani progre: “no a la violencia”. Y estoy muy de acuerdo, en este lugar y momento histórico. Lo cual no significa negar su recurso a otros pueblos en otras circunstancias cuando no existe otra vía de emancipación, y la sumisión genera mayores sufrimientos.

Esto requiere un punto y aparte. Escuchaba al Nega, en la presentación de un libro junto con el coletas, decir que un par de tipos tirando contenedores no hacen nada, pero que cien (o mil, no recuerdo) tipos destrozándolo todo por la calle, eso ya acojona. Qué inocencia la de este rapero! Mil críajos cargados de hormonas desfogando sus peores instintos son barridos por una fuerza organizada cerrándoles el paso en ambos extremos de una avenida con dos ametralladoras, servidas por el artillero y otro soldado que vaya cambiando las ristras de balas. Cuatro soldados y unos cientos de euros en munición, para un ejército de 130.000 efectivos y ocho mil millones de euros de presupuesto; ya ves, uh, qué miedo le dan al Estado una turba de gamberretes. Y sobrarían voluntarios para limpiar de rojos la ciudad de una tacada; y si no se les ocurre hacerlo es por esa inmensa cantidad de ciudadanos, que no creemos que la revolución se llegue por el gamberrismo, pero consideraríamos intolerable esa matanza.
A ver si en vez de tanta bravuconería, somos capaces de medir nuestras fuerzas y actuamos con algo de inteligencia, porque acabaron pasando y hoy, simplemente, con los medios modernos, arrasarían. Si sabes que vas a perder, ni siquiera empieces a jugar ese juego.

El rechazo al uso de la violencia puede ser un recurso táctico, incluso estratégico, pero no un condicionante moral absoluto, en todo momento y circunstancia. Esta consigna, que queda muy progre, supone entregar maniatado al pueblo a cualquiera que, no siendo partícipe de esa moral angélica, no se siente obligado a renunciar recíprocamente a la violencia (empezando por el Estado). Renunciar a la violencia es un lujo que nos podemos ahora permitir, gracias a que antes otros no lo hicieron (entre otras formas de lucha, desde luego no es la única).

Por cierto, existen muchos tipos de violencia. No sólo física, sino psicológica, verbal…y económica (golpear donde duele). Claro, pensar en estos términos es demasiado para las dulces conciencias que compran las bolsitas de infusiones y las varillas de incienso en las tiendas de comercio justo. Que ciertamente, tampoco hacen ningún mal con ello, salvo el dejar caer la idea de que la ética y la justicia es un privilegio de la clase media con sueldos bimileuristas, que se pueden permitir el que llenar parte de su cesta de la compra en estas carísimas tiendas solidarias. El mensaje implícito para la mayoría de la población es diáfano: si la justicia mundial implica tener que pagar el doble por los productos, mejor que esa pobre gente viva arrastrada o soy yo el que acabará pasando hambre. Si ya me cuesta llegar a fin de mes… Luego hay quien sabe un poquito más, indaga acerca de los coste salariales de la producción en el tercer mundo, los pone en relación al precio final del producto, ve que entre ambos se abre un descomunal valle glaciar llamado margen de beneficio, asoma la nariz en eso del comercio justo y, snif, snif, detecta un fino olor a felino en una jaula.

Pero no quiero negar el interés del comercio justo. Igual que con la homeopatía no sólo te venden una grajea de azúcar, sino que con ese sobreprecio va incluido una dosis de optimismo y confianza, en el precio del chocolate reseso también se incluye ese servicio de purificación de conciencias. Que, claro, no es gratuito.

Para ser de derechas hay que carecer de conciencia; para ser de izquierdas, de inteligencia. La hegemonía intelectual del capital ha relegado a la izquierda al infantilismo, acorralado e inerme en la bobaliconería como indio en su reserva. Los extremos se tocan, todos los -ismos son iguales, ideas y no ideologías, la libertad de uno termina donde comienza la del otro, hagamos la re-evolución…et caetera. Pensamiento fútil, somero, de maestrilla de parvulario. Sin herramientas que permitan construir un conjunto coherente de tesis (¡ideología!) la izquierda queda relegada a abrazar una serie de tópicos progres. Lo cual, personalmente, me deja en fuera de juego, ya que ni creo que las centrales nucleares sean un invento del demonio, ni me contengo la risa cuando me cuentan un chiste de la eterna lucha de sexos, ni creo que las mascotas tengan derecho al voto, ni tengo gustos sofisticados y cosmopolitas en el comer y en el vestir, sino que soy un reaccionario de tomo y lomo apegado a las lentejas, la tortilla de patatas y el chandalismo.

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Y vamos con la última patochada progre: la responsabilidad empresarial.

Las dos primeras de la tríada son inanes, y su mayor culpa es la de divertir esfuerzos. A fin de cuentas, la banca ética y el comercio justo sólo representan una porción diferencial (es decir, infinitesimalmente pequeña) de los recursos bancarios y el comercio mundial, respectivamente. Y dada sus características no existe la menor posibilidad de que puedan jamás representar otro papel que no sea anecdótico en la economía mundial (¿hace falta que lo explique? En Triodos tiene pasta cualquier desgraciadillo que renuncia por su conciencia o bobería a ganar unos pocos euros más que le daría la banca tradicional en intereses…pero la pasta, la pasta gansa, siempre se moverá en otros circuitos; y lo mismo reza con unas tiendas progres con precios absolutamente fuera de mercado).

Pero el cinismo subyacente bajo el concepto de responsabilidad empresarial es mucho más peligroso que las otras dos mamarrachadas anteriores. Y de nuevo, se centra en la pretendida libertad de esa nueva categoría ciudadana que es el consumidor. Se deja al consumidor la responsabilidad de elegir entre integridad y precio, ya se sabe quién lleva las de ganar. El respeto a los derechos de los trabajadores, la preservación del medio natural, queda relegado a la categoría de reclamo comercial, a la altura de otros como el diseño, el lustre de la marca o el precio. Un empresario que use mano de obra infantil en la otra punta del globo se arriesga a que su potencial clientela rechace su producto, y es por la generosidad de este consumidor concienciado que el empresario debe respetar las formas. Es decir, explotar, pero que no sea demasiado cantoso (por ejemplo, por medio de subsidiarias).

Que el respeto de la legalidad sea voluntario, ya de por sí es una aberración. Es el todopoderoso mercado el que decide si has sido un chico malo, y te castiga comercialmente por ello en la cuantía que estime oportuno. Un poco de publicidad negativa, nada que no pueda ser contrarrestado con una cara bonita en una campaña publicitaria. A fin de cuentas, por si alguien aún no se ha dado cuenta a estas alturas, el capital tiene el control de los medios de comunicación. Y si tú, puto ciudadano del primer mundo, te está vedado su acceso, imagínate la capacidad que tiene un mísero trabajador del tercer mundo para hacer llegar su voz de protesta, para influir en el público en aquellos mercados destino del bien que produce.

¿No parece muy justo, verdad? Podríamos aplicar el mismo principio a otras esferas del derecho. Por ejemplo, un día por la calle eres atracado. Reconoces al asaltante, sabes que es el panadero de otra ciudad. Siguiendo el criterio de la responsabilidad empresarial, deberás convencer, con tus propios medios (que son ninguno) a los habitantes de la otra ciudad de que dejen de comprarle pan a ese convecino, ya que es una mala persona que se dedica a robar a los de otro pueblo.

Ejem. Si suena ridículo, muy probablemente es que lo sea.

Efectivamente, las empresas tienen la capacidad comunicativa (económica) de crear una imagen de marca, asociada a valores positivos. La capacidad de los trabajadores (y mucho menos los ecosistemas), en especial en países del tercer mundo, de oponer otro mensaje es prácticamente nula (hace falta que se derrumbe un edificio en Bangladesh para que la opinión pública se entere, de pasada, de las condiciones en las que se fabrican las prendas que se afanan en comprar). Si el juzgado de lo laboral de los países del tercer mundo son los consumidores de los países del primer mundo, haciendo cola para pasar por caja, va a resultar difícil hacer llegar el alegato. Y mucho menos esperar una sentencia justa, ya que el juez es parte interesada en que el sistema de explotación se perpetúe. En el mejor de los casos, pueden esperar la indiferencia del tribunal.

Ya estamos acostumbrados a que el cumplimiento por parte de las empresas de la legislación fiscal y laboral es facultativo, opcional, de facto. La desvergüenza es que pretenden que lo sea de iure, y que los consumidores decidan sobre su culpabilidad o inocencia. ¿Mil muertos en una de mis fábricas? Insidias. Un desmentido, un anuncio con el furbolista o actriz de turno, y asunto olvidado.

14 comentarios »

  1. Esta es una de las pocas veces que no estoy de acuerdo con Mendi. Y creo que el tono no es adecuado. Como comenté antes, se hace camino al andar. Yo no voy a esperar a que la banca cumpla la ley. Entre lo malo y lo peor voy a intentar elegir lo menos malo, pero sin perder de vista que cualquier banco que opere dentro del sistema tiene “el pecado original”. Pero el pecado original es el sistema financiero en si. No se si soy un progre pero desde luego no creo que Triodos sea perfecto. Lo que pasa es que entre un banco que presta a negocios con un criterio de responsabilidad social (aunque también tenga sus fallos) y un banco que financia armamento, me quedo con el primero. También se olvida que el cliente si tiene una responsabilidad individual en sus decisiones, y es difícil y cuesta energía analizar nuestra forma de comprar, pero somos adultos y cambiar las cosas cuesta. Ahora me gustaría ver un análisis de Mendi analizando el único dios de la santísima trinidad progre que ha olvidado: “gritar desde mi tribuna cambia las cosas”.

    Comentario por Pablitovich — 4 noviembre 2014 @ 12:02 | Responder

    • Nas tronk!

      Pablo, el tono es el de siempre en este blog, provocador, lo que pasa es que esta vez te ha pillado cerca, por eso te escuece. Es verdad, ahora recuerdo que también en La Cebolla estuvimos discutiendo acerca de Triodos. Bueno, eso está bien. Es un coñazo que siempre me deis la razón. La próxima entrada será de una receta para despellejar, cocinar y comerse a tu mascota. Parece que ese tema al menos da un poco de vidilla. XDDDDDDDDDDDDDD

      Mira, el capitalismo es un sistema acojonante, fantástico, igual que algunas artes marcianas puede sacar ventaja incluso de la fuerza del oponente. En él hay espacio hasta para bancos para gente que odia los bancos! Triodos no es más que un banco que ocupa un segmento nicho, igual que las tiendas solidarias, los CDs de música punk…para dar servicio (de lavandería) a un público muy determinado. El capitalismo provee polos de Ralph Laurent o camisetas del Che o del Kukuxumusu, hay para todos los gustos. Siempre hay una solución a medida para quien tiene dinero, y si no la hay la crea. Para lo que no tiene alternativa el capitalismo es para los que no tienen dinero.

      Como decía, no es que sea malo meter la pasta en Triodos, o llevar una camiseta del Che. Si tú te sientes más a gusto haciéndolo, adelante. Pero es importante que sepas que jamás se cambiará nada por esa vía, sólo es una forma digamos folckórica de hacer mover la misma rueda. De todas formas, si lo que te disgusta de la banca tradicional es que financie empresas de armamento, hay una miriada de fondos con diferentes filosofías de inversión, y la inmensa mayoría no tienen participaciones en la industria del armamento. Incluso puedes elegir el sector que te gusta más, energías renovables, tecnología…o la zona geográfica (sudeste asiático, África, Oceanía…). Siempre será mejor financiar tecnología que no magufada, como en Triodos.😉

      Lo de analizar la forma de comprar. Es imposible. Acabo de terminar de comer. Si tengo que ponerme a analizar, de cada ingrediente que he empleado para cocinar, las condiciones laborales de toda la cadena de producción, el impacto sobre el medio, su cumplimiento fiscal… No tengo medios. No tengo ni puta idea de saber si los caquis que me acabo de comer han sido recolectados por una persona con contrato de trabajo o si estoy colaborando en la explotación de un inmigrante sin papeles por un agricultor desaprensivo. Yo sólo veo en la frutería unos caquis. Ni siquiera sé si la frutera cumple las 8h o le están calcando más.

      Es ridículo pretender cargar al consumidor con una responsabilidad así. Más allá de campañas de boikot puntuales, por temas muy concretos, es simple y llanamente imposible para el ciudadano. Y ni puta falta que hace, porque para eso está el Estado, para vigilar el cumplimiento de una legislación, que debe ser suficiente para la protección del trabajador y del medio (y aquí, y mucho más en el 3er mundo, deben dotarse de ese Estado).

      Y sobre lo de gritar desde la tribuna…jejeje, admito la censura pero recojo el guante. Si no, sería esto un coñazo. Me pongo a despotricar desde la tribuna simple y llanamente porque no tengo poder. Y porque los que lo tienen, no lo usan con eficiencia. Dame peso en una organización, y ya verás como iban a cambiar las cosas. Mira Podemos, a poco que se han movido, y la que están armando.

      Realmente nunca me plantee este blog como herramienta de transformación, sino como forma de desahogo personal. Ahora bien, sí sirve para crear un espacio de diálogo y reflexión en la izquierda, pues fantástico, bienvenido sea. Es una contribución, por infinitesimalmente modesta que sea, al magma que se ha ido creando en la red de resistencia al poder. Y es que obrar por obrar, sólo sirve para calmar la conciencia. Lo primero, es asegurarse que el trabajo cumple un objetivo. En el punto en el que estamos, no puede haber transformación social mientras las ideas transgresoras sean marginales. Hay que llevarlas a la calle, que suenen en las barras de los baretos o en los corrillos de petanca, lograr la hegemonía ideológica. Porque nada se puede hacer (legítimamente) contra la mayoría. Y luego, sólo entonces, es cuando tocará moverse para conseguir el poder. Por lo tanto, la labor de difusión, en el canal que sea, es absolutamente perentoria, y por ejemplo hemos participado en ello con La Cebolla. No marchó, lamentablemente, a pesar de que creo que era una buena idea, pero dedicamos nuestro trabajo. En mi caso, puedo decir que le he dedicado más horas a la labor de comunicación que muchos de los que cobran por ello en los partidos (en La Cebolla, subí más noticias que el resto de colaboradores juntos, y si descontamos a Alberto y Juanmi, que son los que se curraron la página y la llenaban también de contenido, debo decuplicar la cifra).

      ¿No sirve de nada? Bueno, este blog tiene una media de 500 visitas diarias, con picos de varios miles cuando algo sube a portada en Menéame (y no sé si cuenta los lectores de feed). Por ejemplo, con el gráfico de los medios de comunicación (que pedí ayuda y me tuve que currar yo solo) conseguí que 8.000 personas entrasen y tuvieran una imagen de quién está detrás de los medios. Sólo en visitas esa primera semana, más luego el reguero de gente que sigue entrando en esas dos entradas, sin contar las visitas que tendrá el gráfico en el medio centenar de blogs que lo han publicado desde entonces, empezando por El Blog Salmón, con decenas de miles de visitas diarias. Y todas esas personas, cuando lean una noticia en un medio, tendrán un elemento más para juzgarla críticamente, sabiendo que hay unos intereses detrás. Yo, me siento acojonantemente orgulloso de ello.

      O la entrada en que denunciaba la relación entre las papeleras y madereras y los incendios, 14.410 visitas sólo el primer día, y sigue entrando peña. Y que lee lo que ningún medio de comunicación se atreve a decir, lo que todo el mundo dice por lo bajinis pero no aparece escrito, razonado y justificado en ninguna parte. Ayer, 46 personas entraron a leer ese artículo. Hoy, a esta hora, ya van 25. Para mis humildes medios, que no cuento más que con un teclado y una cuenta gratuita en WordPress, me parece la hostia. Mucho más de lo que podía pedir ni siquiera imaginar cuando inicié el blog de blogspot hace ya diez años.

      Date cuenta que yo voy por libre, no tengo ninguna organización detrás que ni tan siquiera me asegure visitas. De acuerdo que no he cambiado las cosas yo solo, pero sí que he colaborado en crear un estado de opinión más que cualquier otra persona que conozca personalmente. Infinitesimalmente, por supuesto, pero ya quisiera yo que todo el mundo aportara otro tanto, porque con esa suma de infinitésimos podíamos lograr algo grande.

      Qué quieres, en mi opinión, tengo una hoja de servicios muy respetable para sacarle los colores a cualquiera. Incluso últimamente, que estoy pasando más del blog, dedico más horas a labores de comunicación y reflexión que muchos que cobran por ello. Pero no es sólo trabajo, sino eficiencia. Con millones de visitas entre el blog antiguo y el nuevo, estoy más que conforme con la relevancia que he logrado, más de la que se merecen desde luego mis escasos méritos. La mayoría de mis entradas serán chorradas, pero puede que alguna pueda incomodar la conciencia de alguien y obligarle a reflexionar, igual que ésta ha tocado la tuya.😉

      ¿2º round?🙂

      Comentario por Mendigo — 4 noviembre 2014 @ 16:39 | Responder

      • Vaya por delante mi respeto por la labor que haces. Alguna vez he comentado que me parece admirable una producción tan variada y tan currada y a ratos incluso humorística. Pero al final tu blog es el triodos de los medios de comunicación. Cualquier medio tiene millones de visitas, comparado con el tuyo. Los medios de socialización política no son los blogs en Internet, son los platos de televisión. Si de verdad aspiras tener impacto real en la sociedad deberías plantearte salir en televisión, y si tienes la misma pegada hablando que escribiendo, no me parece una idea descabellada. Quizá el planteamiento de la cebolla falló por eso, era un terreno trillado con muchos profesionales. Pero las tertulias televisivas son otro cantar, ahí hay que hacer espectáculo y luego colar el mensaje. Y si te enviaremos de mascarón de proa y te ayudamos a preparar los mensajes? Pablo Iglesias lo explica muy bien esta estrategia en la charla “medios y poder”, si mal no recuerdo. En cualquier caso muy recomendable, debería colgarlo en la cebolla.

        Comentario por Pablitovich — 4 noviembre 2014 @ 22:08 | Responder

        • La Cebolla falló porque exigía esfuerzo leerla. Eran artículos serios, en ocasiones incluso sesudos. Leer un medio (un medio de medios) de ese tipo exige un esfuerzo y una cultura previa mínima inalcanzable para la inmensa mayoría (sobre todo por la parte del esfuerzo). Y es lo que hay, el nivel del debate en España es rastrero. Como dices, aquí los formadores de opinión son las tertulias, con el mismo formato del Tomate (o lo que ahora haya ahora) pero sobre temas pretendidamente serios.

          Ya te adelanto que no valgo para eso (y aunque valiese, me produce urticaria nada más pensarlo). Pienso lento, y me gusta pensar lento. Si ya tomándome mi tiempo digo tonterías, imagínate si tengo que contestar a algo sin tiempo para razonar una respuesta. Valoro la rapidez de ideas, pero en su justa medida. Si pregunto ¿como solucionarías X problema de la res publica? y se me contesta al momento, esa respuesta va a la basura directa. Y el que ha contestado sin pensar. No hay solución fácil; todo es terriblemente complejo, lleno de grises, de condicionantes, consecuencias a analizar.

          El esto lo soluciono yo de dos patadas vale para plática de carrera en el taxi, pero cuando lo quieres poner en práctica hace aguas. Lo malo es q la gente no lo entiende, no son capaces de percatarse de la complejidad de los problemas. El dicho de que cuanto más sé, más me doy cuenta de mi ignorancia es de una clarividencia excelsa. Verlo todo claro o todo oscuro es lo mismo: no se ve nada.

          Respecto a que el blog es el Triodos…hay una diferencia: yo no hago negocio con él, vendiendo depósitos a tipos menores que la competencia.😉

          (entiendo lo que quieres decir, era para meterme contigo un poco más).

          La batalla hay que darla en Internet. Primero, es el futuro: los críos cada vez ven menos la tele. Segundo: los platós están cerrados. Vale, se les ha colado el coletas, bien por él, ha sido la hostia de inteligente en aprovechar todo el espacio que le han dado, que ha convertido en oro. Ya están lamentando su error y estoy seguro, segurísimo, que no van a volver a cometerlo, subestimar la amenaza y alimentar otro monstruo (lo hicieron para joder a IU y dividir a la izquierda, y al final puede que les salga cara la jugada).

          Pero no sólo con blogs: con twitters, con facebook, con páginas temáticas, creando o traduciendo material audiovisual… Cada uno en lo que crea que tiene más que aportar.

          Y, por supuesto, en la calle. La “intelectualidad” de la izquierda está totalmente desconectada del bar de empresa, del taller de mecanizado, del súper de barrio. Así no es imposible lograr nada, porque el apoyo de la gente es nuestra única fuerza. No contamos con el apoyo de la patronal, de la banca, del capitalismo internacional…

          Otra cosa que está haciendo fantásticamente bien Podemos: apoyarse en sus afiliados, usar sus capacidades, involucrarlos en el proceso. Chapeau! Eso lo llevo diciendo siglos con IU, y no lo hacían por miedo a que se les descontrolase el rebaño. Ahora, se joden.

          Comentario por Mendigo — 5 noviembre 2014 @ 7:59 | Responder

          • No deja de ser curioso que Pablo Iglesias, según él mismo cuenta, tocara a la puerta de IU para decirles, eh, que yo se lo que hay que decir para ganar, y se la cerraran (no se si con portazo o con indiferencia). Fue entonces cuando decidiron que no les quedaba otra que ir por libre, y como tú dices, chapeau. No estoy tan seguro de que Internet sea un medio de socialización política, estos pollos han analizado el tema a fondo y tienen muy claro que donde se forja la opinión política es en los platós de la tele, quizá porque en ella se produce un enfrentamiento real entre personas. Internet hace tiempo que existe y hasta la crisis no había conseguido cambiar la correlación de fuerzas políticas ni un ápice. Aunque es cierto que los jóvenes lo usan más y su voto es más progresista, pero no se si la correlación es causal o no. Ignoro los números pero me rumio que los jovenes votan menos. Vuelvo a recomendar el vídeo, es una lección tras otra. E+l espacio en disputa está en esa nebulosa que llaman “centro”, que es la de la gente que no lee, que no tiene espíritu crítico, y si usa internet no es para leer eldiario.es sino para hablar de si mismo en facebook. A mi me pasa que posteo temas de política constantemente y normalmente no recibo comentarios (vale aquí puede haber otras causas, como que yo no caiga muy simpático, y por eso pasan de mis posts, aunque intuyo que está relacionado). Ahora, pon cualquier chorrada sentimentaloide, o un video de borrachos tirándose por una rampa de plástico mojada tiene decenas de “likes”.
            En cuanto a si Triodos hace negocio y tú no, es lo de menos, de lo que se está hablando es de producir cambios en la sociedad. Es muy posible que tu perfil de lectores sea gente a la que ya no necesites convencer, como reflejan la mayoría de los comentarios. Por cierto el crecimiento de la actividad de Triodos en términos relativos también es bastante espectacular🙂

            Comentario por Pablitovich — 5 noviembre 2014 @ 17:42 | Responder

            • La fortuna sonríe a los valientes.

              La cúpula de IU tiene terror de perder su sitial, y va a arrastrar a toda la formación a la irrelevancia.

              Oye, sobre la TV. A mí no me tienes que convencer de que es un instrumento potentísimo. Pues claro! Pero yo lo obviaba porque daba por sentado que jamás tendríamos acceso. Yo no sé cómo pero dejaron que se colara el coletas (bueno, sí lo sé, lo hicieron para restar relevancia a una creciente IU). Pero eso no va a volver a pasar, ya han salido escaldados. De todas formas, la TV es poderosa pero cada vez, si ves las estadísticas, pierde más minutos de audiencia en beneficio de otros canales de comunicación o formas de ocio. Y, desde luego, en primerísimo lugar está Internet. Que existe desde hace tres décadas, pero la relevancia social que tiene ahora no la tenía hace apenas tres años. Cada año que pasa se incorporan a la red más personas, los críos de 15 años se habla que son nativos digitales, para ellos estar en la red es lo que a mí estar en el parque del barrio.

              ¿Que la basura va a concitar más atención que un mensaje serio? Bueno, eso ya es cuestión del nivel cultural de la población, y será lo mismo sea cual sea el medio, prensa, radio, televisión o internet.

              Mira, la comparativa del blog y Triodos. Es cierto, ambos tenemos un techo: los ya convencidos. Pero en mi caso, es que este blog no trata de convencer a los del otro bando. Si tiene un hilo conductor, que lo dudo, pero bueno, de haberlo sería más bien reflexionar entre gente que compartimos unas inquietudes. ¿Tú ves que yo me meta contra el PP? Rara vez. Es que ya lo doy por sentado. Cuando ya no aguanto más y exploto. Pero generalmente prefiero tratar temas en los que existe cierta diversidad de opiniones en la izquierda (un estupendo ejemplo de ello es esta entrada, que incluso va en contra de lo que es comunmente aceptado por la izquierda).

              Comentario por Mendigo — 8 noviembre 2014 @ 23:50 | Responder

  2. Pues de acuerdo en todo esta vez, demasiada “pureza” de corchopan tienen algunos…

    Comentario por blackgetter — 6 noviembre 2014 @ 16:50 | Responder

  3. […] de trabajo, es que eran una colección de tópicos progres (a eso me refería el otro día, con la Santísima Trinidad Progre) sin mucha sustancia ni tegumento que les dé […]

    Pingback por Mi relación con Podemos (breve, pero intensa) | La mirada del mendigo — 12 noviembre 2014 @ 11:44 | Responder

  4. ถมที่

    La Santísima Trinidad Progre | La mirada del mendigo

    Trackback por ถมที่ — 28 diciembre 2014 @ 6:37 | Responder

  5. […] en la izquierda gafapasta, lo anecdótico es defendido con uñas y dientes, mientras que lo esencial es arrinconado en el desván junto con […]

    Pingback por Distribución | La mirada del mendigo — 1 marzo 2015 @ 13:42 | Responder

  6. Creo recordar haber llegado a leer algún conjuro que decía “ignoramos el enorme poder que tenemos como consumidores, el día que nos hagamos conscientes y lo usemos, cambiaremos cualquier cosa que nos propongamos” (bueno algo así venía a decir).
    Y nosotros sin saberlo!!
    La otra versión de lo mismo se deja oir en los ambientes pijos neocon y viene a decir: la democracia política es tann defectuosa. Se vota solo 1 vez cada 4 años. El mercado libre si que es democracia de verdad, votamos cada vez que compramos, todos los días muchas veces y sin ningún esfuerzo.
    Habrá quien vea alguna diferencia real entre ambas ocurrencias. Pero la forma de percibir la realidad es la misma.

    Comentario por lysergs — 7 marzo 2015 @ 0:46 | Responder

    • Claro, pero es que el “poder” que yo tenga como consumidor se limita a los euros que tenga disponibles para comprar. Una vez gastados, se acabó mi “poder”. El que viaja en jet privado, por lo tanto, tiene un poder como 10.000 desgraciadillos como yo.

      Por otra parte, dar a elegir a la gente entre ahorro y justicia no es una disyuntiva decente.

      Comentario por Mendigo — 7 marzo 2015 @ 17:03 | Responder

      • Eso es lo que me mosquea es que se atrevan a enunciarlo así de descaradamente: que una propuesta de “democracia” basada en que el voto de unos vale 10 o 1 millon de veces mas que el de otros. Pero eso sólo lo pueden decir en la muy derecha. Por eso sorprende que en el otro lado? se crea alguien que por ese camino tenemos un poder bestial.

        Comentario por lysergs — 9 marzo 2015 @ 19:14 | Responder

  7. […] paz”. Normalmente, son los mismos imbéciles que compran el pack progre al completo, que si banca ética, comercio justo, animalismo, veganismo y […]

    Pingback por Zineb | La mirada del mendigo — 23 mayo 2016 @ 22:56 | Responder


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