La mirada del mendigo

1 diciembre 2014

При́пять, o la comparación del monte gallego con Chernobyl

Filed under: ecología — Mendigo @ 13:17

Hoy estoy travieso, y vais a permitirme una maldad.

Pripyat es la ciudad más próxima a la central nuclear de Chernobyl, de hecho más que la misma Chernobyl. Era una población de nuevo cuño al lado de la planta (menos de 2km) levantada para alojar a los trabajadores de la central. Evacuada tras el desastre y, desde entonces, dentro de la zona de exclusión (de hecho, fue el epicentro de la tragedia y ahora es un lugar mítico de la subcultura postmoderna), éste es el aspecto que presenta hoy:

Pues…no está tan mal. De hecho, incluso tiene muy buena pinta, la masa forestal que ha engullido a la ciudad fantasma, desde el cielo.

Ayer estuvimos paseándonos por as fervenzas do Oitavén y, desde luego, el paisaje no era ni comparable. Os ruego que entréis en ambas vistas del Google Maps y comparéis el entorno de la central de Chernobyl con el del sitio donde estuvimos ayer…o cualquier otro punto de toda la Serra do Suído.

Y tiene gracia, una gracia loca, decir que la zona cero del accidente nuclear más espantoso de la historia, tras sólo 28 años, presenta un mejor aspecto que un rincón escondido en la falda del Faro de Avión. Además, un rincón que precisamente es de lo mejor conservado de la provincia (Pontemierda), por el que pasan rutas de senderismo y al que acuden visitantes para admirar la pretendida riqueza natural de Galicia. Toxo, xesta, toxo, xesta, eucalipto, eucalipto, eucalipto, eucalipto…

No quiero banalizar la situación, el accidente de Chernobyl fue terrible, una salvajada consecuencia de la mezcla de una incompetencia supina en su control (un RBMK tiene coeficiente de vacío positivo, es intrínsecamente susceptible de embalamiento y, por lo tanto, debería haber aconsejado hacer los ensayos, en laboratorio y con gaseosa) y una falta absoluta de interés por la seguridad en su diseño (una estructura de contención como es norma en Occidente hubiera reducido drásticamente la proyección de material radioactivo fuera del recinto).

La vida vegetal es más resistente al potencial mutagénico de la radiación, por lo que tampoco es del todo justa la comparación con el estado de la flora gallega. Pero es que también entre la vida animal se empieza a percibir un resurgimiento, y se han descrito especies ya extintas en esa parte de Ucrania hacía décadas como osos, búhos reales, linces o alces (incluso el investigador habla de aves anidando en el sarcófago del reactor, lo cual es curioso porque yo no veo que ningún pájaro anide en los eucaliptos). ¿Tenemos alces en Galicia? No, porque no es su región climática, pero sí que lo es de osos, búhos reales o linces. Uno llega a pensar que quizá lo que necesita la naturaleza gallega para recuperarse es una descomunal central nuclear que explote sin ningún recinto de contención, y obligue a los gallegos a desalojar un área de decenas de kilómetros, creando un inintencionado pero severamente respetado parque natural.

Transcribo del artículo de la BBC un párrafo que creo que es clave para entender esta explosión de biodiversidad en lo que debería ser uno de los lugares más inhóspitos del globo: “There may be plutonium in the zone, but there is no herbicide or pesticide, no industry, no traffic, and marshlands are no longer being drained“.

Y, para terminar, otra investigadora que abunda en mi tesis de que el ser humano (sobre todo la subespecie de Homo galaicoi) es más dañino que el cesio-137 y el estroncio-90): “the benefits to wildlife of removing people from the zone, have far outweighed any harm from radiation“.

Por supuesto, no quisiera yo infravalorar los riesgos de la radiación remanente tras la explosión. El decaimiento de los radionucleidos sigue un patrón logarítmico, es decir, la radioactividad cae mucho los primeros instantes tras el accidente (la mayoría del cóctel de radioisótopos que hay en el núcleo de un reactor son aberraciones de la materia de vida muy corta) pero queda un resto de radioactividad que va decayendo muy lentamente (empleando los siglos, milenios e incluso eones como unidad de medida).

En las calles de Pripyat estaríamos sometidos a una dosis de 1 μSv/h (según zonas, por ejemplo se miden 0,7 μSv/h en el instituto, 0,9 μSv/h en las piscinas, 1,5 μSv/h dentro de las torres de refrigeración de la central hasta 22 μSv/h en el cementerio de la villa, que no ha sido descontaminado por respetar las tumbas). Lo cual es mucho, e incapacita el lugar para su ocupación humana durante muchas décadas, quizá siglos (lo cual es una magnífica noticia para el resto de seres vivos que habitan ahora allí). En el entorno de la central estaríamos expuestos a unos 5 μSv/h, más o menos la dosis que recibimos en un viaje de avión debido a la radiación cósmica.

Claro, esa es la diferencia, en Galicia hemos destruido nuestros ecosistemas terrestres y costeros, pero al menos estamos libres de esa maligna radioactividad que todo el mundo teme, pues las centrales nucleares más próximas son las de Garoña (ahora felizmente parada) y Almaraz, a cientos de kilómetros de distancia. ¿Qué alivio, no?

Jejejeje

Pues sí, al menos en radioactividad estamos algo mejor que Pripyat, pero sólo algo. Y según y como peor que la ciudad de Chernobyl (que, como dije, estaba un poco más lejos de la central, a unos 15km). Sí, sí, en según qué partes de Galicia, y la zona que visitamos ayer es una de ellas, un contador Geiger registraría más tics que la evacuada ciudad de Chernobyl.

En las viviendas o en el cementerio de Chernobyl se registraban en 2009 (año de confección de la tabla) medidas de 0,2 μSv/h. Mirad este mapa del Proyecto Marna (Mapa de Radiación γ Natural):

marna

Como veis, la radioactividad ambiental, de origen natural, en las zonas graníticas de la península alcanza los 25 μR/h. Un momento, que os hago el cambio de unidades de Roentgens a Siervet: 0,23 μSv/h.

Vaaaya, así que el gracias al afamado granito gallego (aquí se construyen de piedra hasta los gallineros, quien use otro material es un muerto de hambre) tenemos una radioactividad ambiental superior a la que nos encontraríamos paseando por la zona de exclusión, en las calles de Chernobyl. Vamos a liquidar cuanto antes ese estudio no vaya a leerlo alguien y se hundan las canteras de piedra de Porriño, que exportan a medio mundo.

Pero no nos equivoquemos, el estado deplorable de la naturaleza gallega no se debe al radio ni al torio de sus rocas, que estuvo siempre allí. Ni mucho menos. Se debe a la devastación producida por el hombre, desde luego no por las inexistentes centrales nucleares o la prácticamente inexistente industria gallega (como la PSA se acabe de hundir, ya le podemos quitar el “prácticamente”, al menos en la provincia), sino por la sobreexplotación agrícola y ganadera, seguida del abandono, incendios recurrentes y plantación de especies foráneas, pino y eucalipto (más otras invasoras, como las mimosas).

Espero que sepáis disculparme la maldad, pero la ocasión de comparar el infierno nuclear de Chernobyl con el paraíso natural gallego, y que el primero saliese claro vencedor de la comparación en términos de biodiversidad, era demasiado irresistible para dejarla pasar sin aprovecharla. Tendré que buscar algún contendiente que esté a la altura de Galicia en términos de biodiversidad, de conservación de los ecosistemas. Quizá fuera de la órbita terrestre…pero tampoco que ya sabemos que hay un gallego en la Luna. Quizá haya algún exoplaneta que aún esté libre de nuestra tóxica presencia.

XDDDDDDDDDDDDDDDDD

Me río, pero es terrible constatar que el impacto ecológico de lo que aquí se considera normal, quemar el monte o llenarlo de eucaliptos, es superior a una terrible catástrofe nuclear tras cinco lustros de recuperación. Y lo peor de todo es saber que dentro de otros 25 años, el estado ambiental en el entorno de la central de Chernobyl será mejor, mientras que esperar lo mismo en Galicia no es optimismo, sino ignorancia.

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Insisto. Por favor, os lo ruego, echadle un vistazo al Google Maps y comparad ambos entornos.

5 comentarios »

  1. Se me ha ocurrido otra maldad.

    No existen centrales nucleares en Galicia, ni siquiera en regiones vecinas. En cambio, en un relativamente pequeño espacio se sitúan las centrales Vandellós, Ascó, Trillo y Cofrentes.

    Curiosamente, en Galicia la exposición a la radiación es máxima, mientras que en Levante es mínima (incluso en las inmediaciones de esas centrales). Recibe menos dosis un paisano de Vandellós que uno de un pueblo perdido como el que fuimos ayer a visitar.

    Jejejejeje

    Tiene su gracia. Supongo que mucha gente se sorprendería de estos datos.

    Comentario por Mendigo — 1 diciembre 2014 @ 23:53 | Responder

    • Ya sabia que en las zonas graníticas había mas radioactividad pero no me lo imaginaba asi… Mapa super curioso!!
      Esperemos que haya mas gente con nuestra inquietudes y poco a poco restauremos (me valdría solo con dejar de maltratar) nuestro entorno.

      Comentario por Miguel — 2 diciembre 2014 @ 10:28 | Responder

      • Algo más que curioso. Busca un mapa sobre incidencia de cáncer de pulmón, y compáralo con el anterior. Es un problema de salud pública muy serio, que está siendo arrinconado porque no conviene a la industria de la construcción.

        La cadena de decaimiento del radio y del torio llega al radón-219, que es un gas. Ese radón decae a su vez en polonio, emitiendo una partícula alfa (muy energética, es un núcleo de helio). Si esa radioactividad tiene lugar en nuestros pulmones, estamos comprando muchos boletos para un cáncer de pulmón. Fuera no es tan peligrosa porque la radiación alfa, aunque es muy energética, tiene muy poca capacidad de penetración, y el epitelio (la piel, vaya) ya sirve de barrera para la mayoría de esos perdigonazos. Pero dentro de los pulmones, no existe esa barrera de protección…

        El radón es el responsable del 25% de las muertes por cáncer de pulmón en Galicia

        Este es una amenaza real, con muertes reales. Pero por lo que sea si alguien habla de radioactividad se piensa en las centrales nucleares, cementerios nucleares y cosas así.

        Comentario por Mendigo — 2 diciembre 2014 @ 11:14 | Responder

  2. Comentario por Mendigo — 21 diciembre 2014 @ 11:07 | Responder

  3. […] Estoy harto de estar rodeado de cretinos integrales que hacen aspavientos por la más mínima chorrada, para que todo el mundo vea lo muy comprometidos y ecológicos que son. La maestrilla imbécil enseñando a los putos niños en qué contenedor se debe echar la basura, porque reciclando salvamos el planeta. Las organizaciones ecologistas, muy preocupadas salvando ballenas o luchando contra las nucleares, que todo el mundo sabe que son muy contaminantes… aunque no se haya reportado ningún efecto sobre el medio natural, ni el más mínimo, ninguno, cero… después de 50 años funcionando varios reactores en España. Es más, es que incluso el entorno de Chernobyl tiene, tras el peor desastre nuclear de la historia y tres décadas de recuperación, mejor estado de conse… […]

    Pingback por Sentencia de muerte para Galicia | La mirada del mendigo — 27 enero 2016 @ 13:00 | Responder


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