La mirada del mendigo

18 enero 2015

Boletáceas

Filed under: ecología — Mendigo @ 10:19

Acabo de terminar un trabajo de chinos, y espero que sea sólo el principio. Quería crear en un archivo un resumen de las características macroscópicas de las principales setas. He empezado por las boletáceas (Boletus, Leccinum, Suillus…vamos, los boletos de toda la vida, antes de ser repartidos entre varios géneros) por ser una familia muy sencilla de reconocer: generalmente son de generoso tamaño y no tienen láminas sino tubos; y por albergar muchas especies de excelente paladar y pocas realmente peligrosas, ninguna mortal. Con las amanitas, por ejemplo, pocos juegos.

El archivo es un .ods, el estándar internacional de hojas de cálculo (no, no es .xls aunque a veces lo parezca, por el poder de Microsoft). Lo podéis abrir con LibreOffice o cualquier otra suite ofimática, y creo que últimamente Microsoft ya da soporte para este formato libre (pero no estoy seguro, hace ya más de una década que rompí amarras con el gigante de Redmond y ya no sé ni por dónde van sus productos).

Como veréis, he hecho una primera clasificación entre las que su carne azulea (o vira al rosa, o al rojizo) al corte, y las que permanecen inmutables. Como nota curiosa: ese viraje al azul se produce por la oxidación de un alcohol, el boletol, presente en algunas de ellas. Aunque hay dichos populares sobre ello, que una seta azulee o no, no es indicador ninguno de su comestibilidad (lo siento, no hay trucos fáciles, no hay atajos en el enrevesado y fascinante mundo de las setas). Luego, entre ellas, distingo entre las de carne blanca, amarillenta y amarilla. Y dentro de ellos, los que tienen poros que enrojecen al madurar.

De esta forma, cerramos mucho más el abanico de posibles candidatas a estudiar, sistematizando así la identificación. A la postre, la mejor identificación es combinar el estudio de los rasgos macroscópicos con el análisis al microscopio de la esporada (y ya el argumento definitivo es el análisis genético), pero eso ya sería ir demasiado lejos para las pretensiones de este humilde, miserable aficionado.

Espero que os pueda ser de utilidad. Los aplausos, para las páginas de las cuales he tomado los datos (Fungipedia.org, FichasMicológicas.com, Boletales.com y Amanitacesarea.com). Los errores, que seguro los habrá, son propios. Los que localicéis, os ruego que los comentéis para ir subsanándolos.

El enlace:
https://mega.co.nz/#!04MlSQBC!ODRW1caSccqWeR2jpGiamoMyrJDD5vwY0eqCT_gyN6Q

Mi intención es seguir, dentro de un tiempo, con otros géneros “importantes”, como los Agaricus, Lepiotas, Lactarios o Amanitas. Si alguien quiere sumarse y lo vamos completando entre todos… (si hubiera interés, podemos crear un grupo para ir modificando el archivo colaborativamente).

AVISO: Evidentemente, hablando de setas lo primero que se pide es cesta, navaja y…prudencia. Y recordar que buena parte de los envenenamientos por su ingesta no se deben a la propia toxicidad de la especie, sino a que las setas (como los bivalvos, en el mar) tienen una gran tendencia a acumular tóxicos en sus tejidos, por eso son tan buenos indicadores ecológicos. Por eso, nada de recoger setas en las cunetas de carreteras ni pistas, ni cerca (por debajo de) explotaciones agrícolas (aún peor si son “tradicionales”, “ecológicas” y “orgánicas”, pues recurren a dosis masivas de compuestos cúpricos y sulfúricos para proteger sus cultivos, que luego se acumulan en el suelo y los acuíferos).

NOTA I: Como podéis ver, en algunas añado comentarios sobre qué especies son más comunes y cuáles más raras. Si nos encontrásemos una de éstas, sugiero que se deje en su sitio, pues su valor es mayor en su hábitat que en nuestro plato, por mucho que sean especies que se vendan muy caras (por ejemplo, Boletus regius, esquilmado por los que más que setas, ven billetes saliendo del suelo). Con una cámara de fotos se disfruta tanto o más de una seta que comiéndosela (si entendieran esto tanto garrulo con escopeta…).

NOTA II: Esto de las setas, como lo del marisco, es una prueba más de la imbecilidad de la gente. El mismo tipo humano que rechazaría hace un siglo y pico probar un boleto o una cigala o, de hacerlo, sería avergonzado y a escondidas por ser alimento de muy baja consideración (las setas eran la carne del pobre, y el marisco era el recurso de viudas y huérfanos de marineros para no morir de hambre), es el mismo que hoy en día no sólo se deleita consumiendo uno y otras sino que procura aventarlo para que todos se enteren de su refinado paladar y nutrida billetera.

Efectivamente, el uso de fruits de mer y champignons en la cocina, tabú en los pueblos de origen céltico, fue introducido en los albores de la gastronomía profesionalizada en la corte francesa, y de ahí llegaron, con más de un siglo de retraso, a las cartas de los restaurantes españoles y sólo muy recientemente a la cultura popular.

En suma, el sabor de un edulis o una nécora no ha cambiado, lo que ha cambiado es el parecer de la gente, siempre tan sugestionable, tan imbécil. Al fin y al cabo, la alimentación también está sujeta, como tantas otras cosas, a las modas. Las cuales son seguidas por los cretinos sin criterio propio que encuentran referencias en un criterio externo; es decir, la inmensa mayoría.

10 comentarios »

  1. Hostia tio, vaya currada. Le has tenido que meter tiempo en cantidad. Danos el nº de cuenta y te hacemos un donativo, creo que tengo unos centimillos por el bolso😛

    Con tiempo lo ire echando un ojo y con tu permiso se lo pasaré a algún colega. Hay que agradecerte la dedicación y el compartir el trabajo.

    Por si a alguno le interesa, lo he intentado abrir con el Excell y me lo ha abierto perfectamente.

    Comentario por Javi — 18 enero 2015 @ 11:21 | Responder

    • Con mi permiso y sin él, una vez que subo algo aquí, es de quien quiera tomarlo. El mejor agradecimiento es que lo cogiera alguien y lo mejorase.

      Lo del tiempo…bueno, lo he hecho a ratos libres. Me relajaba un montón, trabajar en el archivo. En vez de entrar aquí a echar sapos y culebras, me ponía a mirar setas y era otra forma de sosegar el ánimo.

      En cuanto al Excel, dependerá de qué versión tengas pirateado el tuyo (y si no es pirateado, aún peor, darle pasta a esos cabrones liberticidas). Ya son ganas de andar mendigando, teniendo una alternativa libre, gratuita y de calidad… https://es.libreoffice.org/

      Comentario por Mendigo — 18 enero 2015 @ 17:38 | Responder

  2. Los cultivos ecologicos no recurren a substancias toxicas para proteger los cultivos. Incluso el cobre ,usado anteriormente contra el mildiu, se prohibió hace años.Ahi has patinado.

    Comentario por Guillem — 18 enero 2015 @ 15:15 | Responder

    • Ays!

      Volvemos al tema del alternativismo.

      Guillem, no patino, no.

      Cultivo ecológico es como inteligencia militar o propiedad intelectual, una contradicción entre ambos términos. El cultivo es una alteración profunda del medio natural, tanto que deja de ser natural para ser…un cultivo. Más idiota aún es llamar a sus productos “orgánicos”, como si fuera la única basada en la química del carbono.

      “Los cultivos ecologicos no recurren a substancias toxicas para proteger los cultivos” –> entonces, a qué recurren? A sustancias no tóxicas? Entonces no protegen al cultivo. La sustancia que sea debe ser tóxica para el patógeno en cuestión, si es inocua es….ineficiente. ¿Que son menos tóxicas para el medio? Pues según y cuando.

      “Incluso el cobre ,usado anteriormente contra el mildiu, se prohibió hace años” –> No sólo el mildiu, los compuestos de cobre se usaban y se siguen usando (caldo bordelés, oxicloruro de cobre…) como fungicida preventivo de amplio espectro en agricultura tradicional y “ecológica”. Sí, los compuestos cúpricos sí que están permitidos, pero limitados (creo que 6kg de Cu/ha), en agricultura ecológica. Mírate el Reglamento CE 889/08. Si no hay nada nuevo que lo modifique (pudiera ser, no me dedico a ello profesionalmente) sí están permitidos en agricultura “ecológica). De hecho, es lo que tienes, azufre y cobre, para luchar contra los hongos en agricultura “ecológica”, toda vez que se demostró científicamente que el extracto de cola de caballo (Equisetum) no tiene efectividad alguna como fungicida (hasta entonces, algunos se forraron a costa de la credulidad de la gente) y ser prohibido su etiquetado como tal por la CE (ahora se vende como fitofortificante, algo así como la homeopatía que se cuela como complemento alimenticio).

      Es el mismo tema que con las energías “alternativas”, renovables o verdes. La alternativa puede acabar siendo mucho peor para el medio natural que las tecnologías convencionales (como ejemplo más crítico, los biocombustibles).

      La alternativa a envenenar el campo con fitosanitarios a discreción, no es volver a los compuestos de nuestros abuelos, mucho más indiscriminados e ineficientes, que supone matar moscas a cañonazos, envenenando la tierra de metales pesados y cambiando su pH. La alternativa inteligente es el uso puntual de los fitosanitarios, además de prácticas culturales que adapten el cultivo al medio (es decir, no empeñarse en cultivar sandías en Cantabria ni manzanos en Málaga, porque tendrás plantas debilitadas que serán pasto de plagas y enfermedades).

      Comentario por Mendigo — 18 enero 2015 @ 17:31 | Responder

  3. Buenos dias,

    Tratas mucho puntos, cuando la question era mas limitada.No tengo mucho tiempo para darte la explicacion que necesitas.Yo si me dedico a la huerta organica, si bien no profesionalmente.Intentare contestar una parte de lo que planteas.

    1-Cuando decia que “la agricultura ecologica no usa productos toxicos para proteger los cultivos” no queria decir que usara otros productos “chupi-guays” totalmente selectivos y sin ninguna toxicidad para nadie en absoluto ( pienso en aceites de neem, extractos de piretrina, baciluis thuirigiensis e.t.c.) si no que el objetivo es ya de entrada usar estos productos solo puntualmente, en caso de plaga muy severa.E incluso en esos casos, lo primero que hay que preguntarse es que ha fallado.Agricultura ecologica no significa solamente agricultura no-toxica,como te explicare ahora.

    2-Los cultivos a tu entender,no pueden ser ecologicos.Uno llega, coge un tractor, labra una HA de tierra y siembra alli una sola especie vegetal, a lo sumo dos o tres, mientras trata de eliminar a todo el resto no?Pues no, ese cultivo es claramente un ataque a la biodiversidad , tienes toda la razón.En que es el que hoy en dia mas se practica, también.Pero hay otros caminos.Hay otras maneras de proceder, algunas de las cuales pasan, mal que te pese, por costumbres que practicaban nuestros abuelos, otras vienen de lugares remotos o lejanos, pero han demostrado su utilidad.

    Una de estas practicas, es la asociacion de cultivos, en el cual plantas de ciertas especies se plantan intercaladas, por que se benefician de alguna manera concreta.Por ejemplo, en la america precolombina, se plantaban sistematicamebte el maiz, las judias y las calabazas juntas.El maiz servia de tutor a las judias mientras las calabazas cubrian el suelo preservando la humedad mas tiempo. Se han hecho estudios sobre este tema en Candá y se ha comprobado que , en este caso concreto, el rendimiento de todas las plantas implicadas se ve incrementado; es decir, que producen mas que solas!En un 1/3 del espacio que ocuparian si estuvieran en 3 bancalses separados.Solo con que su rendimiento se viera reducido un 10%- seguiria siendo un exito, por que estas ahorrando mucho espacio.

    En muchos otros lugares del mundo se practica esta tecnica.Podria explicarte mas, pero como te he dicho antes no voy muy bien de tiempo.Si te interesa,, hay un buen libro en castellano al respecto “plantas compañeras en el huerto ecologico” Veras que un huerto puede parecerse mas a un jardin de lo que sospechas, tal y como antes eran.

    Comentario por Guillem — 19 enero 2015 @ 7:37 | Responder

    • Buenas, Guillem.

      La aproximación a la agricultura que expones, es la que estoy desarrollando yo en mi vergel. No, no entro con un tractor sino que intento insertar los árboles en un medio poco transformado. Pero es una finca que tengo para mi disfrute, dejando marcos amplios, al tresbolillo, con podas ligeras para que los árboles desarrollen formas libres… Pero este tipo de agricultura no es eficiente. Para un aficionado, está bien, pero si fuera el modelo de agricultura sería una catástrofe ecológica (lo mismo que si sólo obtuviésemos energía de las renovables).

      El caso de la “simbiosis” de judías, maíz y calabazas no lo conocía, es ocurrente pero me parece raro que produzcan más, especialmente por las calabazas, q es una especie tremendamente consumidora de espacio. Pero vamos, eso puede ser fácilmente contrastable: rendimiento por superficie de una finca como la que planteas, y un monocultivo. Se hacen varios cultivos experimentales, aislando el resto de variables, y listo. Ciencia. De todas formas, aunque sí que mostrasen ventaja en la producción…cómo los recolectas? A mano, como en la América precolombina? Entonces, tienes que trasladar ese incremento al coste del producto, de las harinas…dejas fuera a media población. No es sólo la recolección, para cualquier tratamiento.

      En mi caso, con frutales. Si todo el mundo hiciera como yo, a la antigua usanza, se necesitaría mucha más tierra y mano de obra. Para producir la misma cantidad, se necesitaría roturar más superficie, y el producto sería más caro. Por eso las explotaciones comerciales usan árboles en hilera, con formación en palmeta y riego por goteo (malísimo para un correcto desarrollo radicular). Son árboles que a los 25 años ya están agotados y deben ser arrancados, cuando en forma libre pueden ser centenarios. No me gusta, no es el modelo que quiero tener en mi vergel, pero entiendo que es el modelo más eficiente. Es por ello que es el que se estudia en las facultades, el que se emplea por los profesionales. No lo hacen por joder, sino por maximizar el beneficio, aumentando la eficiencia en el uso de tierra, productos, agua y mano de obra. Y me parece fantástico que así sea. Es lo mejor para el medio natural que así sea. Poca tierra muy productiva dedicada a agricultura, y el resto liberada para que la Naturaleza disponga de ella a su antojo, tal es mi modelo. Porque tu huerto NO es un medio natural, por mucho que se parezca a un jardín, porque un jardín NO es un medio natural sino un medio antropizado. Que es a lo que me refería con que agricultura y ecología son antónimos. O modificamos la naturaleza, o la preservamos.

      Más cosas, sobre los productos. Ya te he demostrado que en agricultura “ecológica” se usan, a saco (textualmente) productos químicos (azufre y cobre, fundamentalmente) como fungicidas (es que no hay otra cosa!). Que, además de aniquilar el equilibrio biológico (adiós micorrizas) y químico del suelo, son fitotóxicos. Como insecticidas se usan, tú mismo lo dices, piretrinas que, sean de elaboración natural o sintética, son tóxicas para la gran mayoría de insectos, pero también para los peces y algunos mamíferos como los gatos. ¿Dónde está la ventaja, pues? En que son sustancias que se extraen de las plantas? Eso las vuelve menos dañinas? Coño, en la Naturaleza hay venenos poderosísimos! Al final, todo viene de considerar que lo natural es inocuo, y los compuestos de síntesis lo más peligroso. Pero por lo poco que sé del tema, me doy cuenta que no siempre es así.

      Otra cosa, en la que sí que estoy muy de acuerdo contigo, es en usar los fitosanitarios sólo en caso de plaga grave. ¿Qué pasa con esto? Que no podemos asegurar entonces que los frutos obtenidos estén libres de máculas. Serían perfectamente válidos para el consumo, pero estéticamente no serían perfectos. Y el exceso de fitosanitarios (da igual unos que otros, convencionales o “ecológicos”) es buscando una asepsia en los cultivos ridícula e innecesaria, porque si no el mercado rechaza el producto. Y es aquí donde debemos incidir. Eliminar el porcentaje de rechazos, o las categorías estéticas. De esta forma incrementaríamos muchísimo el rendimiento por ha de los cultivos, y reduciríamos el uso de plaguicidas, con el consiguiente abaratamiento del producto final y, lo principal, disminuyendo la enormidad de venenos (de síntesis o “ecológicos”) con que la agricultura contamina la tierra y los acuíferos.

      Pero la gente es imbécil, qué le vamos a hacer, y cuando va al supermercado busca los tomates más regulares y lustrosos, no los más sabrosos.
      :/

      Por lo demás, sigo sosteniendo la tesis original: evitar recoger setas cerca, por debajo de cultivos, especialmente los “ecológicos”. Primero, porque habrá pocas (el cobre, a diferencia de los fungicidas de síntesis, es de muy difícil biodegradación, acumulándose en los suelos) y las que haya, nos puede dar un disgusto consumirlas (contaminación por metales pesados).

      Me anoto el libro, creo que me puede interesar.😉

      Un saludo!

      Comentario por Mendigo — 19 enero 2015 @ 11:29 | Responder

  4. Colega mendigo, si bien es cierto muchas cosas que comentas, del cobre, de la antropizacion del medio etc. No hay que ser tan radicales en mi opinion. El ecosistema lleva tiempo altamente antropizado, las mismas dehesas cobijo de una rica biodiversidad, es un medio antropizado. En este sentido pocas cosas generan mas biodiversidad que un mosaico de bosques y agroecosistemas, sean pastizales, frutales, cultivos herbaceos, huertas, equilibrado y bien gestionado, son los denominados ecotonos. Negar la mayor es caer en radicalismos propios de los puritanos. Desde que abandonamos la estructura social recolectora y cazadora, hemos modificado totalmente los ecosistemas puros.

    Ademas de la cola de caballo existen otros fungicidas de plantas, actualmente la investigacion se esta centrando mas en la competencia natural, tipo la trichoderma, nada es inocuo, pero solamente algunas cosas bien gestionadas no degradan los entornos. Sin embargo opino que tanto tu gran guia sobre boletaceas como esta critica tuya a los cultivos ecos, son necesarias.

    gracias por el doble aporte😉

    Comentario por zalgorf — 20 enero 2015 @ 17:33 | Responder

    • Muy buenas, compañero.

      Procuro no caer en el puritanismo estéril e inmobilizador. Fíjate bien que estoy defendiendo el uso de fungicidas sistémicos (de forma puntual) sobre los productos catalogados “ecológicos”, así como las explotaciones intensivas, maximizar la producción en la menor extensión de terreno y así dejar más superficie inalterada. Comprendo la necesidad de generar alimentos (o materias primas) y procuro compaginarlo con la exigencia de mantener, al menos, parte de los ecosistemas. Fíjate que es lo contrario a lo que tenemos en Galicia: producimos poco y, además, tenemos todo hecho una mierda.

      Sobre los valores ecológicos de la dehesa…bueno, ciertamente pueden existir espacios antropizados que conserven una rica biodiversidad. Sin embargo, la calidad biológica no sólo se trata de contar el número de taxones, sino la disposición inalterada del medio. Si fuera por eso, un zoológico sería un ecosistema riquísimo.🙂
      Tomo la idea de que en los espacios de producción, se puede mantener un razonable equilibrio con la naturaleza (el bocage francés o las dehesas castellanas). Pero hay que delimitar usos. El suelo destinado a explotación agropecuaria, puede ser gestionado de esta forma. Pero parte del suelo debe restringirse para la preservación natural. En mi opinión (mi deseo), un 50% del territorio. La mitad para el hombre, la mitad para la Naturaleza. En estos espacios, podría permitirse cierta actividad económica, pero ya la prioridad sería la preservación del medio, y no la producción (por ejemplo, puede haber extracción de madera, o mira, ya que está el tema, de setas…pero siempre cuidando de no exceder el ritmo de reposición de biomasa, etc). Y luego, las figuras de protección, parques nacionales, naturales…donde toda actividad económica esté vetada, e incluso zonas calientes donde se prohíba la presencia humana (en Alemania lo están introduciendo en algunos parques, y es muy interesante, apreciando los ciclos de vida de la vegetación sin intervención humana para “limpiar” o “rejuvenecer” el bosque).

      En resumen: en la mitad del territorio, escogiendo las zonas más fértiles, a sacarle producción. Y la otra mitad, a dejar a la Naturaleza en paz. Yo creo que es un trato provechoso para ambas partes, ya digo, viniendo de la situación distópica en que estamos ahora.

      Y sí, cierto, en Europa ya no quedan ecosistemas primarios. Pero que estén afectados por nuestra presencia no puede ser excusa para condicionarlos aún más, sino menos.

      La cola de caballo no es “además”, es que no es un fungicida. Y su venta como tal ha sido un fraude como lo es el de la homeopatía. Lo de la Trichoderma no lo conocía, y es muy curioso. Pero cuidado que la guerra biológica también tiene sus peligros. Pero vamos, estupendo cualquier avance científico, es decir, contrastable, que suponga una mayor eficiencia con un menor impacto en el entorno.

      Muchas gracias a ti por tu comentario.🙂

      Comentario por Mendigo — 20 enero 2015 @ 19:11 | Responder

  5. Mendigo,
    quedas convidado a vir pola Terra Cha ao que queiras😉

    Comentario por Ramon — 23 enero 2015 @ 9:16 | Responder

    • Boas, Ramón! Moitas grazas!

      Pois invítome…a buscar cogumelos! A lo menos alí non é coma na costa, que só hay eucaliptos e nada máis. Nin amorodos, nin cogumelos, nin arandos… o monte aquí está morto.

      Comentario por Mendigo — 23 enero 2015 @ 9:27 | Responder


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