La mirada del mendigo

25 agosto 2015

Manipulación infantil

Filed under: religión — Mendigo @ 15:16

Pues no, a pesar del amago, seguimos hablando de religión.

Estaba regando mis pobres frutales, cuando se me ocurrió la idea de que uno de los primeros (y mayores) ataques que debió sufrir la idea de Dios, fue con el desarrollo de sistemas de regadío. Efectivamente, la impotencia extrema del agricultor que mira con desazón al cielo esperando otear nubes preñadas de lluvia, que día tras día se resisten a llegar, conduce al mundo de lo mágico, asociando a la aleatoriedad de los fenómenos meteorológicos a la divina providencia (muchos quieren ver en el azar la faz de Dios, el desarrollo de la estadística supuso lanzar una piedra a ese estanque). Con el regadío, el hombre se independiza de la voluntad divina y se asegura por sí mismo, por la tecnología, su sustento, convirtiendo a Dios, a las rogativas a los santos-daimones, en redundantes.

Pero volvamos al tema del interés de las religiones por la higiene infantil, esto es, por lavarles y centrifugarles la cabeza a los niños.

Aspiro a vivir en una sociedad avanzada, que respete verdaderamente los derechos de la infancia a no ser adoctrinada, a ser educada en libertad, mostrándole las herramientas que le permitirán en un futuro pensar de forma autónoma (para los que sepáis un poco de pedagogía, sabéis que me hubiera bastado con decir “educada”).

En esa sociedad futura (porque algún día llegará, lo vea yo o no) a los niños se les enseñarán, según su desarrollo vaya aconsejándolo (antes, se empezaba a dar Filosofía a los 16-17 años, en 3º de BUP, no sé cómo estará ahora), las principales escuelas de pensamiento, tanto históricas como actuales. Dentro de las cuales, se puede (y debe) incluir la historia de las religiones, tanto las teístas (mono, poli y panteístas) como las no teístas (orientales, Shinto, Tao, budismo…). Esta enseñanza se puede hacer de forma transversal con el estudio de la historia.

Esta enseñanza de la historia del pensamiento se hará de forma expositiva, equilibrada y neutral, con un rigor científico que es radicalmente contrario a la enseñanza doctrinal de la religión, una religión en concreto, la de los progenitores (hay mucha presión en su medio para que perpetúen en su descendencia el adoctrinamiento que recibieron desde niños), que son las clases de Religión que todos conocemos (y hemos padecido, con vídeos de fetos hechos cachitos incluidos).

De esta forma, cuando su cerebro de bestezuela adolescente eclosione algún día en una mente adulta racional (en algunos tarda, tarda de carallo), este ciudadano tendrá una base teórica y unas herramientas para descubrir por sí mismo su propio camino, en qué mujer, en qué hombre aspira a convertirse.

¿Utopía? No necesariamente. Respeto a la libertad infantil. Por ejemplo, en los países escandinavos está prohibida la publicidad dirigida a los niños (por ejemplo, de comida basura). Porque entienden, y entienden bien, que un niño no tiene los mecanismos de defensa para relativizar ese mensaje que le llega en la tele, sino que lo asimila sin filtros (el escepticismo que nos da la experiencia, la inteligencia que nos permite descubrir la trampa) y lo transforma en impulso pasional por poseer aquello que la televisión le ofrece. La publicidad le crea al niño una necesidad, un hueco que ser llenado, y no tiene capacidad de defenderse de ello. Por eso, en un país civilizado, se previene a los niños de ser manipulados por la publicidad (exactamente por las mismas razones que se previene que sean acosados sexualmente por adultos).

Lo que me parece muy triste es la forma, rastrera, cobarde, que tiene la religión para perpetuarse. Para enseñar la ciencia, no hace falta acosar al niño desde pequeño para inculcarle sus principios. Si no aprende el Teorema de Pitágoras a los 10 años, ya lo aprenderá a los 20, a los 40 o a los 80. Seguirá siendo igualmente válido y evidente. Probablemente, porque es cierto; por eso la ciencia no tiene que recurrir al adoctrinamiento. De hecho, considera saludable la duda, y admite que se exija demostración de todo lo que se afirma; así de confiada está la ciencia en su potencial. Comparadlo con el conocimiento religioso, que cuando se cuestiona clama “¡blasfemia!”, y pide al poder político que sus afirmaciones queden a salvo de la batalla de las ideas, para no herir la susceptibilidad de sus fieles (el sentimiento religioso, que con el patriótico son tan inanes que deben ser protegidos).

Al final, en un porcentaje abrumador (el 99,999…%), un creyente milita allá donde le tocó en suerte, en la fe de sus mayores (sea cual sea). Como mucho, en las sociedades avanzadas, se permite la deserción (insisto, el mayor de los crímenes según el Q’ram). Ahora bien, me gustaría conocer a creyente que habiendo estudiado metódicamente todas las religiones, o al menos las más importantes, haya abrazado una en concreto de forma independiente a su entorno (la religión de sus padres, de su cónyuge, de la sociedad a la que se traslada…). La fe de ese creyente sería respetable, en cuanto opción vital libremente elegida. ¿Que una ciudadana japonesa, ya adulta, en el estudio de varias religiones se encuentra con el cristianismo en su versión católica, y se convence de que esa es la fe verdadera y se mete a monja dominica? Chapeau por esta mujer, no tengo ni el mínimo reproche que hacer a su decisión, y defiendo fervorosamente que esta mujer pueda llevar el tipo de vida que ha elegido.

¿Cuál es el problema? Que no conozco a ningún creyente así. Pues la inmensa mayoría de fieles consideran que, sin lugar a dudas, la religión verdadera es, oh, qué curioso, la de sus padres, la que le enseñaron desde niño. ¿También es casualidad, no? ¡Jo, qué suerte haber nacido en la parte del mundo que cuenta con el monopolio de la verdad religiosa!

(lo ombligocéntricos, provincianos, chauvinistas…en suma, imbéciles que podemos llegar a ser)

No pretenderéis que muestre respeto ante esta manifestación o consecuencia de la manipulación a la que ese individuo fue sometido cuando niño. Antes bien, es un borreguismo despreciable.

Sí, es cierto, hay conversiones. Pero en número prácticamente anecdótico y tampoco como resultado de una búsqueda libre y autónoma de la verdad, sino por influencia de otro entorno social (por ejemplo, por haber caído en el proselitismo de otra secta, o por haber contraído matrimonio con alguien de otra religión).

La evolución de los efectivos de cada religión se deben al crecimiento vegetativo de su base de población y la incidencia del secularismo que provoca las defecciones, y no a trasvases entre ellas. En todo caso, estos trasvases se dan entre religiones de próxima filiación, como por ejemplo entre las abrahámicas o, dentro de ellas, ramas, como pasar de católico a testículo de Jehová o evangélico (bastante de moda en Sudamérica). Es asaz extraño que un católico salmantino acabe rapándose el pelo y vistiendo la túnica azafrán, algún caso habrá, pero estadísticamente despreciable (a la par que, si no es simple moda o postureo, es, insisto, humanamente digno de respeto y consideración).

Pero, en fin, dejemos ya tanta charla y vamos a ilustrar con unas fotos el fenómeno del adoctrinamiento infantil.

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¡Dejad a los niños en paz!

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9 comentarios »

  1. 98% de acuerdo contigo pero como un Padre que cree en una determinada religión, no le va a “adroptinar”. Se me hace muy difícil de imaginar. Igual que le influencias con futbol, política… Para el resto de ámbitos (sobre todo escuelas) si es cierto que se debería dejar un poco mas de lado… pero tambien esta el conflicto de la “libertad de los padres” para educar a sus hijos según unos valores.
    Jajaj Mendigo, difícil debate cuando es un tema únicamente de fé.
    De todas formas yo creo que a medida que la sociedad avanza hay menos seguidores de alguna religión o al menos en mi circulo familiar y de amistades, y al final queda únicamente como una serie de costumbre adquiridas.

    Comentario por Miguel — 26 agosto 2015 @ 16:10 | Responder

    • Eso de la “libertad de los padres” siempre me ha olido a chamusquina, como la libertad de cátedra.

      1. El niño no es una propiedad de los padres. Es una persona, un ciudadano, con una existencia completamente diferenciada de ellos. No es un apéndice. Tampoco de la sociedad, como pretenden los totalitarismos. Los padres no tienen ningún derecho a mutilar su desarrollo intelectual con una educación dogmática.

      Te pongo un caso, la mutilación genital. ¿También es otra “libertad paterna” de configurar el cuerpo de sus hijos de acuerdo a sus propias creencias? No veo por qué va a ser delito (recientemente, el caso de 4 hermanas vascas) hablando del clítoris y no del cerebro. Un niño adoctrinado, será un adulto que avanzará por el pensamiento cojeando, al menos al entrar en áreas que entren en conflicto con lo que le remacharon de pequeño.

      Sí, yo entiendo lo que quieres decir. Para un padre es mucha la tentación de reproducir en su hijo sus pasiones y creencias. Pero no ya la religión. Te pongo un caso, un padre aficionado al ciclismo, que metió a su hijo la pasión por la bici desde chiquitín. Y claro, el chaval salió muy bueno, con tanto entrenamiento, y ganaba carreras, y el padre más orgulloso que la puta hostia. Hasta que, con casi veinte añitos, decidió rebelarse el niño y decir que estaba hasta los cojones de la puta bici, la colgó y jamás se volvió a subir a una (podría ser la bici, el violín, el furbo…).

      Mira, yo soy una persona con unas ideas muy fuertes de izquierdas. Y, sin embargo, me molesta cuando veo a una niñita cubana leyendo un discurso sobre el socialismo, la patria, el demonio yankee. No es propio de una niña acabar diciendo la chorrada ésa de “patria o muerte”. Una niña no debe decir “patria o muerte”, una niña debe VIVIR, y jugar, y no lavarle la cabeza con doctrinas. Incluso las que yo creo que son correctas. Se le muestran verdades positivas (Adam Smith decía esto, Ricardo esto otro, Marx esto de más allá…y luego, razona por tu cuenta).

      Y sí, es cierto. Aún formalmente católicos, la sociedad va haciéndose cada vez menos religiosa. Por ejemplo, una mujer puede considerarse católica, pero no aceptaría que el cura viniera a echarle la charla sobre su vida afectivo-sexual o el uso de anticonceptivos. Eso muy pocas mujeres lo tolerarían. Hemos avanzado, en occidente le hemos quitado a la religión poder sobre nuestras vidas, construyendo un cristianismo bastante humanista, a medida de una sociedad que se civilizaba y encontraba la antigua doctrina moralmente inadmisible. La sociedad avanza, y arrastra con ella a la religión, que tarde, mal y arrastras procura actualizarse para no perder legitimidad ante sus fieles. Es un pegote que arrastramos de las épocas oscuras y que, cuanto antes nos desembaracemos de él, mejor.

      Comentario por Mendigo — 27 agosto 2015 @ 7:42 | Responder

  2. La entrada te ha quedado currada y certera. Pero hay que reconocer que Montt lo ha expresado de forma micho más concisa!! Jajaja Tiene viñetas muy buenas.

    Por otra parte, supongo que el tema es cómo y cuándo transmitir la información a los críos, ya que no los vamos a aislar de la realidad. Como comentas, el asunto es darles todas las herramientas posibles para que puedan razonar por sí mismos.

    Comentario por wenmusic — 26 agosto 2015 @ 16:19 | Responder

    • Bueno, es que la brevedad nunca fue una de mis múltiples virtudes. XDDDDDDDDDDD

      Sí, ya lo sé, tengo el defecto de marear mucho la perdiz cuando escribo.

      ¿La información? Cuanto antes, según la puedan ir digiriendo. Igual que es una tontería intentar enseñar a resolver ecuaciones a un niño de 5 años, porque aún su cerebro no tiene esa capacidad de abstracción, tampoco puedes pretender que entienda el mito de la caverna. Pero mientras sea exposición rigurosa de contenidos, ningún problema. Pero hay una diferencia entre enseñar que hubo un griego al que apodaban Platón que dijo que blablabla… y enseñar a un niño de 4 años que el mundo que vemos es, en realidad, sombras chinescas, y que ésta es la única verdad que merece la pena conocer. Uno es educar, y otro, adoctrinar.

      Comentario por Mendigo — 27 agosto 2015 @ 7:22 | Responder

      • Totalmente. El caso es que a algunos les cuesta un huevo hacer la diferencia, por ignorancia o a propósito.

        Comentario por wenmusic — 27 agosto 2015 @ 9:41 | Responder

  3. Creo que la espiritualidad es algo necesario para mucha gente, y la pueden experimentar a través de la vivencia de la religión. Creo además que cualquier religión les puede permitir un acercamiento a dicha espiritualidad. La clave es que ese acercamiento se haga de una forma inteligente, moderna, libre de prejuicios, y tolerante a todas las religiones en la medida que persigan la unión de los pueblos y la serenidad de las almas ante la ausencia de determinadas respuestas metafísicas. Fuera de dogmas, coerción, miedos, abusos, la religión no tiene por qué representar un problema sino una parcela más del acervo cultural antropológico que se transmite de generación en generación.
    Te lo dice alguien que cree en un Dios supremo, me da igual cómo se llame, que debe ser magnífico para haber creado la belleza en los paisajes y las criaturas de la naturaleza, incluidos algunos seres humanos, no todos. Y que ve en la religión algo bonito en la medida que experiencia íntima, individual, y no dirigida por ninguna iglesia, comunidad o predicador.

    Los niños también pueden sentir necesidad de esa espiritualidad, y puede ser muy positivo para ellos vivirla. Yo tengo un buen recuerdo de mi infancia habiéndola sentido a través de la religión que mi comunidad me ha transmitido. Pero seguro que podía haber sido muy similar en otra comunidad, con otra religión diferente.

    La clave es la moderación, ir al fondo y no quedarnos en las formas. Y el fondo es que todos somos iguales, y sólo hay un Dios aunque le queramos dar muchos nombres. Y esto lo digo con la boca pequeña, porque realmente nadie puede garantizar que existe. Lo cierto es que creer en su existencia esperanza y reconforta a mucha gente, y debemos respetar eso.

    Comentario por abeja_encoronada — 27 agosto 2015 @ 13:43 | Responder

    • Estoy de acuerdo que la religión en el fondo no es mala, lo que si es mala la interpretación que podemos hacer cada uno de nosotros. Lo que esta claro es que no deberían tener el peso que han tenido y que siguen teniendo.
      Yo no soy creyente y tambien me pregunto ¿Quién creo todo?
      Pero a mi la respuesta de la religión/ciencia me sigue sin convencer. Dios, Ala, la materia en el espacio creo todo… pero y ¿quien creo a este/a primero?
      Me da a mi que será la pregunta eterna sin respuesta.

      Comentario por Miguel — 28 agosto 2015 @ 9:43 | Responder

    • La espiritualidad se liga a las religiones, como si no pudiese existir fuera de ella. Hay científicos profundamente ateos y espirituales. El sentimiento nace de la conciencia de lo pequeño del ser, del tamaño del universo, de ideas tales como que una pequeña fracción de él se ha vuelto autoconsciente, etc. La religión es profundamente nefasta en cuanto que enseña doctrina. La espiritualidad que pueda tener no compensa el amueblamiento mental deficiente con que dota al indivíduo

      Comentario por Pablo — 2 septiembre 2015 @ 7:29 | Responder

  4. Una recomendación de libro que precisamente contiene un capítulo (entre otros geniales como “un dragón en el garaje”) dedicado a dotar al individuo de herramientas útiles para pensar, como por ejemplo, el “equipo de detección de falacias”. Se llama “El mundo y sus demonios”, de Carl Sagan. Es capaz de meterte el gusanillo de lo apasionante que son cosas tan aparentemente sencillas como aprender y pensar. Explica por ejemplo que el saber científico, como método de adquirir conocimiento, utiliza la especulación tomada de la filosofía para buscar hipótesis o explicaciones, pero es superior en el sentido de que incorpora una forma de descartar aquellas que son válidas de las que no lo son. Para mi esta clase de herramientas vendrían antes de explicar los movimientos filosóficos importantes.

    Comentario por Pablo — 2 septiembre 2015 @ 7:40 | Responder


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